sábado, 23 de marzo de 2013

También la “televisión para jodidos” gana premios

También la “televisión para jodidos” gana premios

Escrito por Autor Invitado

por Miguel A. Elorza-Vásquez.
@melorzav
Joaquín López Dóriga durante la emisión de "El Noticiero", el pasado 20 de marzo. Fuente: Especial
Joaquín López Dóriga durante la emisión de “El Noticiero”, el pasado 20 de marzo. Fuente: Especial
 
El pasado19 de marzo, el portal de la revista Proceso y el blog Homozapping, publicaron el artículo Televisión para jodidos del reportero especialista en medios de comunicación Jenaro Villamil. El artículo, gracias a Facebook y Twitter, rápidamente se propagó por la red convirtiéndose en el texto más leído durante dos días tanto en Proceso como en Homozapping y fue retuiteado de manera extraordinaria hasta viralizarse.
En ese artículo, el también autor del libros Peña Nieto, el gran montaje (2012), recuerda las famosas palabras que, el 10 de febrero de 1993, pronunciara Emilio Azcarraga Milmo, entonces dueño de Televisa: “México es un país de una clase modesta muy jodida, que no va a salir de jodida. Para la televisión es una obligación llevar diversión a esa gente y sacarla de su triste realidad y de su futuro difícil”.
Además, Villamil afirma que “para Azcárraga Milmo, como para su padre Emilio Azcárraga Vidaurreta, y para su hijo Azcárraga Jean, la televisión simplemente es un gran negocio: venderle espectáculo a los pobres y, a cambio, garantizarle al sistema la sumisión de los jodidos y el control político vía la información teledirigida.”
Esta situación, según el reportero, continuará a pesar de la Reforma en materia de Telecomunicaciones, ya que la competencia en televisión que ésta propone no garantiza la mejora de contenidos, puesto que del texto de la Reforma “se eliminó la obligación de que el Estado garantizará el derecho a las audiencias (en el artículo 6 constitucional)” a tener acceso a programas de contenidos de calidad, de manera tal que las televisoras ocupan el rating como “justificación para la vulgaridad” por lo que “la competencia convertirá a los contenidos […] en un gran supermercado. Se podrán eliminar monopolios económicos, pero no monopolios de opinión pública y menos proponer un modelo distinto al de la ‘televisión para jodidos’”.
Ante el texto de Villamil, Televisa, a diferencia de otras ocasiones en que ha publicado desplegados en periódicos de circulación nacional atacándolo, aparentemente no mostró ninguna reacción, sin embargo, el 20 de marzo, en el noticiero de Joaquín López Dóriga, el periodista dedicó una nota de 5 minutos (¡5 minutos!) para elogiar la cobertura que esta empresa tuvo desde el Vaticano:
Este equipo le llevó a usted, a través de Canal 2 y Foro tv, 25 horas de transmisión.  […] 7 horas correspondieron a 12 noticieros en vivo, las otros 18 horas fueron transmisiones en vivo desde el comienzo del cónclave hasta la misa del inicio de pontificado del Papa Francisco. Pero para lograr todo eso fue necesario el trabajo heroico de los compañeros desplazados a esta parte del mundo. […] Y nuevamente todo el despliegue humano a transmitir a México con temperaturas bajo cero y vientos congelantes […] Así le transmitimos desde la Plaza de San Pedro 12 noticieros en vivo, 7 horas al aire, bajo el aire helado. Una cobertura inolvidable que nos permite decir misión cumplida.
(Consulta el video de López Dóriga aquí).
Al terminar la nota, López Dóriga sentenció: “Así trabajamos aquí en noticieros televisa”.
Por otro lado, el 21 de marzo, Televisa presentó en todos los noticieros de Foro TV y Canal 2 la nota de Alberto Peláez en la que se da cuenta del Premio de Periodismo Rey de España que esta empresa obtuvo por la serie histórica El Encanto del Águila, sin embargo, no mencionó, como lo refiere Alejandro Gutiérrez en su artículo Televisa se autopremia en España, que este premio es “el último de los esfuerzos de Televisa por conseguir un reconocimiento en el extranjero, luego de que su imagen se deterioró en México por la información divulgada por Proceso […] en el  sentido de que el consorcio operó para promover a Enrique Peña Nieto”
Además, a Televisa también se le olvidó mencionar que “antes habían realizado al menos dos intentos –ambos fallidos– para que la Organización Mundial de Teletones (Oritel) consiguiera el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia”.
La nota que tan pomposamente presentó Televisa tampoco refirió que el premio “lo sancionó un jurado en el que dos de sus miembros están íntimamente ligados a la televisora: Alberto Peláez es su corresponsal en España y José María Ansón, durante los noventa, fungió como representante de Emilio El Tigre Azcárraga Milmo y como presidente de Televisa España en la fallida aventura de crear una plataforma digital en ese país.
Así pues, Televisa respondió al artículo de Jenaro Villamil con dos notas en las que se esfuerza por mostrar que sus contenidos tienen calidad, sin embargo, no muestra que por lo menos en su premio operó a través del jurado para ganarlo. De esta manera, Televisa presume el premio de una de sus series, mientras que el resto de su programación es alienante, denigrante y decadente pues, como refiere Villamil “no pretende más que incorporar a los pobres a la sociedad de consumo. Y tampoco pretende sacarlos de esa condición. Mucho menos instruirlos.
De esta manera, en Televisa “ni siquiera las telenovelas han mejorado. Las audiencias extrañan aquellos melodramas de Verónica Castro. Y prefieren ahora las telenovelas colombianas, brasileñas […]; sólo el 20% de los contenidos no es venta, propaganda o publicidad inducida. La pantalla está plagada de infomerciales, de productos milagro, de chabacanerías para bajar de peso, de astrología mala, de gritones que lo mismo pontifican de una crema de afeitar que de un partido de futbol”.

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