lunes, 15 de mayo de 2017

Pensamiento Crítico. Grecia: Las memorias de un marxista errático


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Pensamiento Crítico. Grecia: Las memorias de un marxista errático


Resumen Latinoamericano / Michael Roberts / 14 de mayo de 2017
Yanis Varoufakis se describió en una ocasión como un ‘marxista errático’.  Este economista heterodoxo se convirtió en ministro de Finanzas del gobierno griego liderado por Syriza durante el período más intenso de la crisis de la deuda griega, cuando los griegos trataban de evitar las severas medidas de austeridad impuestas por la troika compuesta por la UE, el FMI y el BCE en 2015 y permanecer en la zona euro. Varoufakis fue cesado por el primer ministro Tsipras cuando este decidió capitular ante las exigencias de la troika, a pesar de que el pueblo griego había votado contra la austeridad de la Troika en un referéndum sin precedentes convocado por el propio Tsipras. Desde entonces, el gobierno de Syriza ha aceptado una serie de medidas adicionales de austeridad fiscal, incluyendo recortes en los salarios y el empleo en el sector público, disminución de pensiones y privatizaciones a cambio de una serie de limosnas de la UE en forma de créditos para pagar sus deudas, en un circulo sin fin.
Varoufakis acaba de publicar sus memorias de cuando fue ministro de Finanzas y sobre lo que ocurrió en las discusiones y negociaciones con los líderes de la UE y otros en relación a la gestión de la deuda pública griega. Según Paul Mason, que reseña el libro“Varoufakis ha escrito una de las memorias políticas más importantes de todos los tiempos.”  Creo que es un poco exagerado si se las compara con Mi vida  de Trotsky o, para el caso, las memorias políticas de Churchill. Pero, sin duda, el libro es interesante, porque como dice Mason es “la historia por dentro de la alta política contada por un extraño.”  Según Mason, Varoufakis muestra gráficamente que “los políticos electos tienen poco poder; Wall Street y una red de fondos de riesgo, multimillonarios y dueños de medios de comunicación tienen el poder real, y el arte de la política es reconocer esto como un hecho de la vida y lograr lo que pueda, sin entorpecer el sistema “.
Varoufakis señala que Grecia  había quebrado en 2010, cuando la UE la rescató, y el rescate fue diseñado para salvar a los bancos franceses y alemanes, lo que Angela Merkel y Nicolas Sarkozy sabían; y sabían además que sería un desastre“.  El objetivo de los líderes del euro en 2010, cuando se desarrolló la crisis griega a raíz de la Gran Recesión y la crisis financiera global era asegurarse que los bancos alemanes y franceses no sufrirían graves pérdidas por una bancarrota griega. Estos bancos habían comprado enormes cantidades de deuda pública griega para obtener beneficios y ahora, como consecuencia de la crisis, los bonos griegos no valían nada. A los líderes de la UE se le ocurrió una solución: los bancos tendrían que aceptar un pequeño ‘recorte’ (no más del 10% de sus activos en renta fija) y el resto de la deuda se trasladaría a los libros de la UE, el BCE y el FMI para ser pagado más o menos durante la próxima década. La Troika exprimiría al pueblo griego el dinero que prestase para pagar a los bancos.
Ocurrió que la izquierdista Syriza obtuvo su conocida victoria en las elecciones griegas con un programa de rechazó de la carga de la deuda y de las medidas de austeridad.  Esto es lo que escribí entonces“La alternativa para volver a tener la sartén por el mango es: exigir la anulación de la deuda en euros y los préstamos del FMI (la exigencia original de Syriza) o por defecto; imponer controles de capital, hacerse cargo de los bancos griegos y apelar el apoyo del pueblo griego y la solidaridad del movimiento obrero europeo.  Que sean los líderes del Euro los que tengan que dar el primer paso sobre la pertenencia a la zona euro, no Syriza. El problema es que se ha hecho creer al pueblo griego que sólo hay una salida: un acuerdo con el Eurogrupo en términos cada vez peores. No se les ha ofrecido la alternativa de un plan socialista de inversión y un llamamiento a la solidaridad de toda Europa“.
Después de meses de negociaciones con los líderes de euro, Tsipras convocó un referéndum para rechazar cualquier acuerdo de austeridad, esperando perderlo (al igual que Varoufakis, aparentemente). Perder la votación habría permitido escapar a Tsipras del anzuelo, permitiéndole acceder a las medidas de la troika porque eso era lo que querían los griegos. Pero Tsipras y Varoufakis se llevaron un susto. A pesar de una campaña masiva en los medios de comunicación de los líderes de la eurozona y de las fuerzas conservadoras griegas; a pesar de que los alemanes y el BCE obligaron a una contracción del crédito, a la fuga de capitales y al cierre de los bancos griegos durante semanas, el pueblo griego dijo No.
Sin embargo, Tsipras decidió hacer caso omiso de ese voto y optó por capitular. Mason dice que eso es lo que había que hacer.  “Sigo creyendo que Tsipras acertó cuando cedió ante el ultimátum de la UE …. Para Tsipras – y para la generación de ex detenidos y víctimas de la tortura que reconstruyó la izquierda griega después de 1974 – permanecer en el poder como un escudo abollado contra la austeridad era preferible a entregar el poder a un grupo de mafiosos políticos respaldados por una turba de niñatos ricos a la moda “.  ¿Lo dice de verdad Mason? ¿Era la derecha mafiosa la única alternativa? En lugar de construir un movimiento de apoyo al gobierno y proponer un plan de emergencia para el pueblo griego y su economía, ¿la mejor solución era ceder?
En julio de 2015, hice un repaso a las opciones de Syriza. Por un lado, la solución neoliberal exigida por la Troika. Es decir, recortar el sector público y sus costes, congelar los salarios y hacer que pensionistas y otros pagasen más. Su objetivo era aumentar la rentabilidad del capital griego y, con inversión extranjera adicional, restaurar la economía. Quizás la economía de la zona euro finalmente comenzase a crecer fuertemente y ayudaría a Grecia, como una pleamar levanta todos los barcos.
La siguiente solución fue la keynesiana, defendida por el ala izquierda dentro de Syriza (pero no por Varoufakis, que calló y se fue a EEUU – al parecer debido a las amenazas de muerte contra su familia, según sus memorias). Esto implicaba aumentar el gasto público para aumentar la demanda, la cancelación de parte de la deuda del gobierno y la salida de Grecia del euro para adoptar una nueva moneda (el dracma), que sería devaluada todo lo necesario hasta que la industria griega volviese a ser competitiva en los mercados mundiales.
El problema de esta solución es que creía que el capital griego podría renacer con un tipo de cambio más bajo y que un mayor gasto público aumentaría la ‘demanda’ sin bajar aún más la rentabilidad. Sin embargo, la rentabilidad del capital es clave para la recuperación en una economía capitalista. Los exportadores griegos pueden haberse beneficiado de una moneda devaluada, pero muchas empresas griegas que ganaban dinero en casa en dracmas serían diezmadas. Y el rápido aumento de la inflación que habría seguido a la devaluación no sólo no elevaría la rentabilidad sino que se comería los ingresos reales de la mayoría, porque los salarios no lograrían crecer como la inflación. De hecho, eso es lo que está sucediendo desde la votación sobre el Brexit en el Reino Unido.
La tercera opción era la socialista – algo que no defendía nadie, ni Tspiras, ni Varoufakis ni la izquierda de Syriza (y que por lo que cree Mason, jamás podría ser viable). Esta partía de reconocer que el capitalismo griego no se recuperaría para restaurar los niveles de vida de la mayoría, ya fuese dentro, con el programa de la troika, o fuera del euro con su propia moneda y sin apoyo de la eurozona. La solución socialista era sustituir el capitalismo griego por una economía planificada, en la que los bancos griegos y las grandes empresas fuesen propiedad y estuviesen controladas públicamente y el afán de lucro fuese reemplazado por la búsqueda de la eficiencia, la inversión y el crecimiento. La economía griega es pequeña, pero cuenta con un pueblo educado y muy capaz y algunos recursos más allá del turismo. Utilizando su capital humano de una forma planificada e innovadora, podría crecer. Pero al ser pequeña, sería necesario, como todas las pequeñas economías, la ayuda y la cooperación del resto de Europa.
Esta solución habría requerido que Syriza movilizase el apoyo latente de la gente a través de comités de trabajadores para discutir un plan de emergencia para el cambio.  Implicaría la nacionalización inmediata de los principales bancos para asegurar el pago de los depósitos privados (a pesar del BCE) y la toma del control de las grandes empresas (revertiendo las privatizaciones) para establecer un plan de producción e inversión. Eso habría exigido dirigirse al movimiento obrero y a las fuerzas progresistas de los principales países de la UE para que exigiesen a sus gobiernos el fin de la austeridad en Grecia o hacerla abandonar el euro y en su lugar aliviar esa ‘deuda odiosa’, al igual que se perdonó a los alemanes en la década de 1950 su deuda por reparaciones de guerra (que sigue sin pagar a Grecia por la destrucción y la muerte causadas por los nazis).
Esta opción socialista era la único que habría permitido a Grecia salir de su infierno. Pero, por supuesto, era extremadamente difícil de implementar. Sí, las fuerzas conservadoras dentro de Grecia se movilizarían. Sí, los militares griegos podían levantar cabeza. Y sí, los líderes de  la eurozona tratarían de estrangular a la pequeña Grecia socialista y sacarla a patadas del euro y de la UE. Pero la batalla por una transformación socialista siempre plantea este tipo de obstáculos; y sólo la unidad de clase en toda Europa y una dirección griega dispuesta a todo podrían haberlos superado. Pero los líderes de Syriza, incluyendo a Varoufakis (el ‘marxista errático’), nunca consideraron esa opción como viable y el marxista Paul Mason está de acuerdo con ellos. Para ellos no había otra alternativa que aceptar las imposiciones de la Troika, que han continuado hasta nuestros días.  Y Mason admite que “el gobierno de Tsipras no ha demostrado ser un escudo muy eficaz para la clase obrera griega” incluso si (como dice) fue “una protección eficaz para los más de un millón de sirios inmigrantes que desembarcaron en las costas griegas en las semanas siguientes a la rendición económica“.
Mason cree que los logros de Tsipras al construir Syriza y llevarla al gobierno son mayores que los del ‘marxista’ no-ortodoxo Varoufakis que se mantuvo ‘limpio’ cuando la capitulación de julio de 2015. Pero al parecer, si la ‘izquierda global’ se recupera, lo que “necesita son líderes como Tsipras y encontrar pensadores y ejecutores como Varoufakis, y mimarlos.” Pero las memorias de Varoufakis y las acciones de Tsipras no parecen justificar la admiración de Mason. Esta misma semana, el gobierno griego liderado por Syriza firmó otra ronda de medidas de austeridad a cambio del próximo tramo de los llamados fondos de rescate de la UE. El gobierno se comprometió a recortar € 3,6 mil millones ($ 3.8bn) adicionales en 2019 y 2020, ha encajado una caída de las pensiones (9%) y aceptado una disminución de los impuestos sobre las empresas como contraprestación a destinar una suma equivalente a medidas de alivio de la pobreza.
El gobierno de Syriza ha hecho todo lo que le ha pedido la Troika para que el pueblo griego pague por el fracaso del capitalismo griego. Y sin embargo, los líderes de la UE aún no han acordado un ‘alivio de la deuda’. De hecho, están hablando de sólo discutirlo una vez que se hayan aplicado las medidas de austeridad del último rescate en su totalidad y el programa finalice en 2018. Mientras tanto, el gobierno griego debe tener un superávit presupuestario anual (antes del pago de intereses de los préstamos) del 3,5% del PIB hasta nueva orden. Es un porcentaje superior al de cualquier otro país de la UE y ¡mucho mayor, durante más tiempo, que ningún gobierno haya logrado nunca!
No es extraño que el FMI considere que este enfoque es insostenible.  “Incluso si Grecia, a través de un esfuerzo heroico, puede lograr temporalmente un excedente de cerca de 3,5% del PIB, pocos países han logrado alcanzar y mantener niveles tan altos de sus saldos primarios durante una década o más, y es muy poco probable que Grecia pueda hacerlo, teniendo en cuenta la debilidad de sus instituciones decisorias y las proyecciones sugieren que el desempleo seguirá siendo de dos dígitos durante varias décadas.”
Grecia, no puede escapar de la penuria provocada por la deuda pública contraída con el FMI y el Eurogrupo. Hay un nuevo y detallado estudio de los planes de la troika (UE, BCE y FMI) para forzar al gobierno griego a tener un excedente fiscal primario (excluyendo el pago de intereses) del 3,5% del PIB a partir de 2018 en adelante. El estudio demuestra que será imposible que Grecia soporte ese nivel de austeridad y, aunque lo hiciera, no conseguiría frenar el aumento de la carga de la deuda.  “La experiencia del pasado sugiere que la política fiscal esperada – un superávit antes del pago de intereses por valor de 3,5 por ciento del PIB, durante 16 años – no tiene literalmente ninguna posibilidad de éxito, incluso si Grecia fuera capaz de comenzar a generar un superávit primario del 3,5 por ciento en 2018, de acuerdo con los objetivos señalados”. Continúa: “la deuda de Grecia al EFSF se doblaría hasta los 278.000 millones de € en 2050, cuando se asume que el aplazamiento de intereses acabe, y empiece un lento descenso, pero la cantidad pendiente de pago en 2080 todavía sería mayor que la actual.”  ¡70 años desde que comenzó la crisis! En el documento se dice que la UE debería ofrecer más dinero para el rescate a partir del próximo año para “mantener a Grecia a flote” . Pero la deuda se mantendría y seguiría subiendo, incluso con más medidas de austeridad (ya sin precedentes en la historia fiscal). La única solución es cancelar la deuda.
Mientras Varoufakis publica sus memorias como ministro de Finanzas durante la crisis de la deuda, denuncia las políticas podridas y crueles de la Troika, y recorre Europa participando en seminarios para exigir una Europa mejor, el gobierno de Syriza liderada por Tsipras sigue tratando de cumplir las exigencias y los objetivos de la Troika, en la vana esperanza de que el capitalismo europeo se recupere y crezca y permita a los griegos quedarse con algunas migajas de la mesa. Puede que haya incluso algún acuerdo para el ‘alivio de la deuda’. Pero Grecia seguirá soportando la carga insostenible de la deuda en sus cuentas públicas para las generaciones venideras, mientras que el nivel de vida de la familia griega media cae por debajo de antes de que Grecia se sumara a la zona euro. Toda una generación de griegos vivirá peor que la anterior y todavía está por llegar otra recesión global.
Michael Roberts
 es un reconocido economista marxista británico, que ha trabajador 30 años en la City londinense como analista económico y publica el blog The Next Recession.
Fuente: https://thenextrecession.wordpress.com/2017/05/04/memoirs-of-an-erratic-marxist/
Traducción:G. Buster

Marxismo. Una crisis sistémica que hunde sus raíces en las relaciones de producción capitalistas


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Marxismo. Una crisis sistémica que hunde sus raíces en las relaciones de producción capitalistas


Resumen Latinoamericano / Henri Wilno / 14 de mayo de 2017
Entrevista con Michel Husson
Una salida capitalista de la crisis sólo puede ser socialmente regresiva. El sistema no tiene nada que ofrecer para legitimarse. La cuestión de la automatización puede ayudar a denunciar la irracionalidad del capitalismo. La llamada crisis de gobernanza internacional se refleja, con rasgos particulares, en diversos países. Y ¿cuáles son los mecanismos de las políticas de Angela Merkel, Paolo Gentilloni o el Eurogrupo y el BCE?. Henri Wilno entrevistó al economista francés Michel Husson para la revista suiza A l’encontre. El mundo se recompone. Los economistas han analizado la crisis actual también (además de otros factores) como una crisis de la gobernanza capitalista. ¿Habría llegado la hora del declive de la hegemonía estadounidense sin que ningúna potencia sea capaz de sustituirla, ni siquiera China? ¿Qué podemos decir de estas tesis?
La geopolítica, es decir las relaciones entre los Estados, y la estructuración de la economía mundial por las empresas multinacionales. Ambas facetas, la del capital y la de los poderes nacionales coinciden cada vez menos. La brecha se ha visto acentuada por una globalización que va más allá del comercio entre los países. Hoy en día es la producción de mercancías y su comercialización a caballo entre varias zonas del mundo, las llamadas “cadenas globales de valor”. Esta brecha entre los dos mapas del mundo hace que los intereses capitalistas no sean uniformes y no definan una política homogénea dentro de cada país.
Tomemos el ejemplo de los Estados Unidos: algunos sectores capitalistas pueden celebrar las medidas proteccionistas que Trump tiene intención de adoptar, pero también están en contra de los intereses de otros sectores. México se ve afectado especialmente, porque parte de las importaciones de México a EEUU corresponden a la producción de capital estadounidenses invertido en ese país. La pareja formada por EEUU y China, “Chinamérica”, ​​ha sido positiva para ambas potencias: crecimiento financiado con crédito en los Estados Unidos, crecimiento impulsado por las exportaciones a China. La importación de bienes de consumo de bajo coste de producción permite reducir el precio de la fuerza de trabajo en los Estados Unidos y / o inflar los beneficios de WalMart [que tiene su base de producción en China y comercia, desde 2016, con JD.Com, firma china]. Todo el mundo sale ganando.
Pero “Chinamérica” ​​está a punto de romperse y, en general, es como si la globalización hubiera llegado a su límite. En décadas anteriores, el comercio mundial creció dos veces más rápido que el PIB (Producto Interno Bruto) en todo el mundo; ahora aumenta en el mejor de los casos a la misma velocidad. La expansión de las cadenas globales de valor ha entrado en la fase de rendimientos decrecientes e incluso vemos fenómenos de relocalización. La reorientación de la economía china hacia el mercado interno también contribuye a este fenómeno. En este sentido, China no es una candidata al papel de potencia hegemónica y el período no se puede interpretar como una transición entre dos potencias dominantes, sino, de hecho, como una crisis de gobernanza capitalista cuyos resortes no son exclusivamente económicos.
La crisis dura. ¿Quién la paga y cómo, más allá de las fórmulas generales acerca de 1% frente al 99%?
La primera respuesta obvia es que esta crisis la pagan las víctimas de las políticas de austeridad. Es importante entender por qué no puede ser de otra manera. La razón principal es el agotamiento de las ganancias de productividad que produce un trabajador promedio en una hora de trabajo, que tienden a estancarse o a crecer muy débilmente. Pero también significa el agotamiento del dinamismo del capitalismo: puede mantener o aumentar su tasa de ganancia sólo si bloquea o reduce lo que llama el coste de la mano de obra. Esto significa austeridad salarial, pero también la reducción del Estado de bienestar, la protección social y los servicios públicos. En otras palabras, una salida capitalista de la crisis sólo puede ser socialmente regresiva. El sistema no tiene nada que ofrecer para legitimarse.
Esta crisis no es una crisis financiera: es una crisis sistémica que hunde sus raíces en las relaciones de producción capitalistas. Esta es una de las tesis esenciales del libro de Attac [1] (al que he contribuído), que articula un análisis del capital ficticio. Este concepto, que se encuentran en Marx, ha sido reevaluado por François Chesnais [2] y Cédric Durand [3]. Define la acumulación de valores financieros que son también “derechos de giro” sobre la plusvalía. [4]
Este enfoque en el capital ficticio permite apuntar a una contradicción importante en la gestión capitalista de la crisis. Por un lado requeriría una devaluación masiva de capital para poner a cero los contadores, y restablecer la tasa de ganancia. Esto no es sólo una manía marxista: es también el punto de vista de la OCDE, que se refiere a las “empresas zombie” [5] como responsables de los bajos aumentos de productividad y los fracasos de acumulación. Pero esto significaría que los poseedores de este capital ficticio están dispuestos a “aceptar sus pérdidas”, a lo que, obviamente, se niegan. Y las políticas aplicadas especialmente en Europa siguen una lógica de validación de estos derechos de giro adquiridos antes de la crisis, aunque su crecimiento es el resultado de la crisis y, en cualquier caso, un obstáculo para salir de la crisis. Esto es lo que sustenta la validez de la oposición entre el 1% y el 99%, por que la concentración de la riqueza financiera es mucho mayor que la de los ingresos. Y eso es lo que permite pronosticar que la austeridad seguirá siendo aplicada y la regresión social.
Hace unos años, las nuevas tecnologías aparecían en el discurso oficial como la “nueva frontera”, que alentarían una fase de expansión larga. Ahora el debate es acerca de su impacto destructivo sobre el empleo y la desigualdad. ¿Qué es el “estancamiento secular”? ¿Qué se puede decir sobre él? A la luz de esta tesis,¿cuáles son las perspectivas para el capital?
Todas estas preguntas se refieren en el fondo a una pregunta: ¿qué determina las ganancias de productividad? Esta es de nuevo una cuestión clave para la dinámica de los beneficios y la acumulación. Pero, en realidad, no sabemos nada. En el pasado esto dio lugar a la paradoja de Solow, por referencia a un breve artículo de prensa donde se preguntaba por qué las nuevas tecnologías están por todos lados, menos en las estadísticas de productividad. Eso fue en 1987 y se podrían contar las historias de las esperanzas y decepciones de los economistas que predijeron una nueva fase de expansión ( “un nuevo Kondratiev”). Este debate ha sido particularmente intenso en los Estados Unidos, donde los defensores de la revolución tecnológica se han opuesto sistemáticamente a los “tecno-pesimistas”, que no ven más que un auge temporal sin futuro. Son ellos los que estaban en lo cierto, sobre todo Robert Gordon, que es el principal defensor de la tesis de un “estancamiento secular”.
Pero, por otro lado, se multiplican los discursos sobre el “fin del trabajo”. Los robots y la economía de “plataforma” conducirían inexorablemente a la destrucción masiva de puestos de trabajo, del orden de uno de cada dos puestos de trabajo en los 10 o 20 años próximos. Este es el principal argumento a favor del establecimiento de una renta universal que hay que rechazar, a menos que aceptemos resignarnos a la idea de que la tecnología debe dictar la organización de la sociedad. Pero las cosas no están funcionando bien y no funcionan de esa manera: la tecnología no lo decide todo. Los nuevos métodos de producción, los productos nuevos, todo esto deben integrarse en la lógica del mercado. Y esto es quizás la explicación de fondo de la paradoja de Solow: para simplificar, la automatización no es suficiente, también tiene que haber un poder adquisitivo para comprar lo que produzcan los robots y un modelo social adecuado.
Esta cuestión de la automatización permite denunciar la irracionalidad del sistema capitalista. Admitamos que se van a producir enormes ganancias de productividad: esto debería ser una buena noticia, ya que los robots van a trabajar para nosotros. Pero en la lógica capitalista, es en cambio una catástrofe social: la pérdida masiva de empleos. Por lo tanto, la reducción del tiempo de trabajo es la respuesta racional y es la base de otra sociedad, una sociedad ecosocialista. El objetivo de garantizar un ingreso digno para todos es obviamente legítimo y hay una acción urgente en esta área, pero no se debe renunciar al derecho al empleo.
Un debate entre economistas críticos acerca de las políticas de austeridad: ¿son absurdas o racional? Para circunscribirse a la Unión Europea, parece difícil pensar que Draghi, Merkel, Juncker, o Hollande, son idiotas: ¿cuáles son las razones de estas políticas y de su perpetuación?
Es un verdadero debate que hemos tenido en la “Comisión de la Verdad sobre la deuda griega.” Los planes de ajuste impuestos a Grecia claramente no podían funcionar. Era fácil predecir que los recortes masivos generarían una recesión profunda y que en última instancia la carga de la deuda aumentaría, en lugar de disminuir. El FMI también ha sido más o menos auto-crítico en este punto [Olivier Blanchard admitió un “error” en relación con el “multiplicador fiscal”, ver Working Paper Nº 2013/1, Enero 2013].
Hay una primera lectura: las políticas de austeridad son absurdas y quebraron la recuperación que comenzaba en 2010 en Europa, son necesarias por lo tanto otras políticas. Pero, es evidente que existe otra lectura. Los líderes europeos saben lo que hacen y aplican una terapia de choque para reducir significativamente las ganancias sociales que son un obstáculo para la competitividad.
El problema es que hay algo de verdad en ambos argumentos o, más bien, hay que combinar los dos discursos. Por ejemplo, en el caso de Grecia, no podemos renunciar al argumento de que las condiciones impuestas a Grecia son no solo absurdas, sino demenciales, porque se le exigen excedentes presupuestarios del 3,5% antes del pago de intereses de la deuda. [5] Y al mismo tiempo es posible demostrar que el objetivo real nunca ha sido reactivar la economía griega, sino salvar los bancos europeos, desalentar toda política unilateral y garantizar el pago del servicio de la deuda.
La tensión entre estos dos discursos nos retrotrae básicamente a una dificultad programática y estratégica: ¿cómo construir un proyecto de transición o de giro hacia otro funcionamiento de la economía? Lo que a veces llamo el “cretinismo keynesiano” no es capaz de abordar este desafio [6]. Pero la lógica “ultimatista” de decir que nada es posible sin destruir antes el capitalismo no nos permite avanzar. Para Bernard Friot, por ejemplo, “lucha por el empleo, es un tiro en el pie” [7] y la lucha por un mejor reparto del valor equivale a “evitar la lucha de clases.” Está claro que las coordenadas del período actual son favorables a inventores de sistemas y a los gurús. Llevará tiempo reconstruir un verdadero horizonte de transformación de las luchas y las resistencias sociales.
Notas:
[1] Attac, Par ici la sortie. Cette crise qui n’en finit pas, Les Liens qui Libèrent, 2017.
[2] François Chesnais, Finance Capital Today, Brill, 2016.
[3] Cédric Durand, Le capital fictif, Les prairies ordinaires, 2014.
[4] Ernest Mandel desarrolló este aspecto en 1972 en El capitalismo tardío, escrito en 1972, subrayando “la hipertrofia financiera”. Jesús Albarracín y Pedro Montes hicieron hincapié, en una contribución sobre los escritos de Mandel, en el interés de este sobre la categoría de “capital ficticio”, desarrollada por Marx en el tomo III de El Capital (Capítulo 29). (Nota de A l’encontre)
[5] El gobierno griego anunció el jueves 27 de abril de 2017, la conclusión de un acuerdo con los acreedores, poniendo de relieve, a través del Ministro de Economía (Tsakalotos) que los sacrificios de la mayoría de la población serían grandes, incluso en el ámbito de las pensiones, los impuestos directos sobre la renta para la supervivencia, etc. A raíz del anuncio de la Comisión y el Mecanismo Europeo de Estabilidad, el Ministerio alemán de Finanzas (Wolfgang Schäuble) calmó las aguas señalando que el acuerdo no entraría en vigor hasta el 22 de mayo de 2017 y que estaba previsto un “paquete de medidas de austeridad” para 2019-2020, después de lo cual se podrían aplicar “contra-medidas sociales”, a condición de un superávit primario (antes del servicio de la deuda) de hasta el 3,7%. La tortura sigue. (Nota de A l’encontre)
[6] Michel Husson, « Optimisme structurel à l’OCDE », Alternatives Economiques, 9 mars 2017.
[7] Bernard Friot, Emanciper le travail, La Dispute, 2014.
Michel Husson
 es un reconocido economista marxista francés, veterano militante del socialismo revolucionario, trabaja en el IRES (Institut d’Etudes Economiques et Sociales, ligado a los sindicatos).
Fuente: http://alencontre.org/economie/une-crise-systemique-qui-plonge-ses-racines-dans-les-rapports-de-production-capitalistes.html
Traducción:Enrique García

El Asesinato de Kennedy, la familia de Ted Cruz y la Conexión Israelí




































El Asesinato de Kennedy, la familia de Ted Cruz y la Conexión Israelí



El asesinato de Kennedy y la familia de Ted Cruz







Por Fabián Escalante




By La Pupila, lapupilainsomne.wordpress.com
Ver original
mayo 12º, 2017




Durante la pasada campaña electoral en Estados Unidos, el actual presidente Donald Trump acusó a uno de sus oponentes republicanos, Ted Cruz, de ser descendiente de un sujeto –de origen cubano - Rafael Cruz, participante del asesinato del presidente Kennedy.


Aquello causó gran revuelo y la negativa del candidato, sin embargo, ya pasada la puja electoral en las filas republicanas nuevamente la prensa sensacionalista de ese país, ante un nuevo comentario acusatorio del Presidente, retomó la denuncia y Ted Cruz volvió a negar el pasado familiar del que le acusó Trump.






Yo no he matado al presidente Kenn



Dos fotos avalan la acusación, en las cuales Lee Harvey Oswald, el presunto asesino solitario, reparte proclamas el 9 de agosto de 1963 en la céntrica calle Canal de Nueva Orleans.


En ellas se marca a un sujeto, que acompaña a Oswald en la actividad y se afirma, comparándola con una foto de época, que es Rafael Cruz. En la foto se observa otro sujeto de traje oscuro, que se parece mucho al oficial CIA David Phillips, uno de los indiciados como ejecutor del operativo magnicida.


Imagen difundida por la prensa norteamericana.


Imagen difundida por la prensa norteamericana.


¿Qué hay de cierto en estas acusaciones?. ¿Acaso Rafael, como se le acusa, estuvo involucrado en el crimen de Dallas?¿Qué sabemos al respecto?.


Oswald, un demostrado agente CIA, después de cumplir misiones en la URSS y Dallas, llegó a Nueva Orleans procedente de ésta última ciudad, el 28 de abril de 1963 y de inmediato contactó a Guy Banister y David Ferrie directivos de la organización contrarreevolucionaria (CR) “Cuba Democrática”, allí se vinculó a los operativos que este grupo realizaba en el entrenamiento de un destacamento (“comandos mambises”) de cubanos CR-CIA radicados en las inmediaciones del Lago Pontchartrain en aquella localidad.





A finales de mayo, en un giro de 180 grados en la conducta de Oswald y sus simpatías manifiestas, escribe al presidente de los comités pro justo trato a Cuba y le propone abrir una filial de su organización en aquella ciudad, imprime manifiestos, que cumpliendo la ley estatal que exige la identificación del emisor, pone como pie de imprenta en ellos, un nombre falso y la dirección de “Cuba Democrática”.


Transcurren los meses de junio y julio en estas actividades, pero hasta entonces con perfil bajo.





Antes, el 10 de junio el presidente Kennedy pronunció un valiente discurso en la Universidad Americana en Washington en el cual llama a la coexistencia pacífica entre los dos sistemas sociales existentes, contra la carrera armamentista y la igualdad de los hombres, algo que como se conoce se oponía frontalmente a las doctrinas del “complejo militar industrial, congresional y financiero” norteamericano, declaración que según el criterio de quien subscribe, lo condenó a muerte.


El 1ero de agosto, Oswald escribe una nueva carta al presidente del comité pro justo trato a Cuba y denuncia que ha sido hostigado por cubanos CR mientras repartía proclamas a favor de Cuba, hecho que aún no había sucedido.





El 5 de ese mes, visita el establecimiento comercial “casa Roca” propiedad de Carlos Bringuier, connotado CR y agente CIA, jefe del grupo Directorio Estudiantil y le oferta sus servicios como experto en guerra irregular, lo cual es rechazado y al siguiente día le deja un manual de guerra de los marines en su tienda.


No cabe la menor duda que se está auto señalando, en tanto –como antes se comentó- él tenía los contactos necesarios con los elementos indicados para tales propósitos.


El día 9 en unión de varios cubanos emigrados, comienza a distribuir proclamas a favor de Cuba en la concurrida calle Canal, (es entonces cuando se produce el enfrentamiento antes relatado en su carta al comité pro justo trato).





Bringuier declarará posteriormente que fue avisado y en unión de tres sujetos, Celso Hernández, Carlos Quiroga y Miguel Cruz, llegaron al lugar de los hechos, confrontando a Oswald, que sonriente le expreso: “pégame Carlos”.


Entonces, como en un guion cinematográfico, llegó la policía, los detuvo y solo Oswald tuvo que pagar una fianza.



A la salida, William Stuker, un comunicador local, les propuso a ambos un debate radial, mediado por el veterano agente CIA Edward Butler, que se desarrollaría el 21 de ese mes, en el cual Oswald se declararía marxista, leninista y fidelista, grabación que convenientemente Butler entregaría después del asesinato del Presidente.





A principios de Septiembre, el conocido contrabandista de armas, Robert McKeown, residente en aquel Estado -según le confesó años después al famoso comunicador norteamericano Dan Rather de la Columbia Broadcasting- recibió la visita de Oswald, que en unión de un cubano de apellido Hernández, quizás Celso Hernández, le propuso comprar tres fusiles “savage” franceses con mira telescópica.


A finales de septiembre -por confesiones posteriores del veterano terrorista Antonio Veciana Blanch- se conoció, que en esa fecha en Dallas, Texas y en los portales del edificio de Correos se había encontrado con su oficial de caso David Phillips conversando con un sujeto que después reconoció con Lee H. Oswald.


Precisamente a partir de ese momento, comienzan otros encuentros de Oswald con emigrados cubanos que finalizaran en su intento a finales de ese mes, de viajar desde México a Cuba para “legalizar” sus vínculos con la Revolución.





Pero regresemos a Nueva Orleans.


¿Quiénes fueron los cubanos contratados por Oswald para distribuir proclamas procubanas? Ya conocemos que al menos había un Cruz en aquel episodio, quien según dijo Bringuier lo acompañó para enfrentar a Oswald.


En las fotos mostradas por los medios norteamericanos que han señalado a Rafael Cruz se distingue muy claramente al sujeto, que comparado con la foto de entonces de Rafael, parece ser la misma persona, junto a otro individuo muy parecido a David Phillips, un veterano oficial CIA radicado en Cuba desde 1958, luego involucrado en Bahía de Cochinos, más tarde en la agresión de 1965 a Dominicana, luego en el asesinato del Ché, después en los complots de atentados a Fidel en Chile y finalmente en el derrocamiento de Allende, y que según mis investigaciones fue uno de los operativos que dirigió el asesinato de Kennedy.





¿Entonces, que hacían todos los cubanos exilados en aquella escena que como se ha demostrado fue montada por la CIA?.


Si hurgamos la historia posterior al asesinato y la intensa campaña desplegada por el complejo publicarlo e informativo estadounidense, que se empeñó en responsabilizar a Cuba con el magnicidio, comprobaremos que el grupo de Nueva Orleans, encabezado por Bringuier-Cruz tuvo un determinante papel, junto a la grabación de la controversia representada con Oswald en agosto, comprenderemos que todos ellos, estuvieron en el complot criminal que el 22 de noviembre de 1963 arrebató la vida al presidente John F. Kennedy, un hombre, que según sus palabras, estaba en un proceso de cambio y valoraba el negativo papel en la política norteamericano del “complejo militar, industrial, congresional y financiero” norteamericano.


Entonces cabe la pregunta ¿si Oswald fue el asesino solitario como lo declararon las investigaciones oficiales norteamericanas de entonces, qué papel jugaron estos cubanos, entre ellos Bringuier, Cruz, Quiroga, Hernández y demás en aquel episodio?





Una incógnita más que no ha sido esclarecida a causa exclusivamente de la negativa del gobierno de Estados Unidos a desclasificar sus investigaciones sobre el magnicidio de Dallas a 54 años de ocurrido el crimen.







CIA retiene documentos que vincularían a familia de Ted Cruz con asesinato de Kennedy





A inicios de mayo, el posible candidato oficial del Partido Republicano, Donald Trump, pidió explicaciones a su entonces contendor sobre la información vertida en varios medios por el ex analista de la NSA.





El sitio web del periodista y ex analista de la NSA, Wayne Madsen, solicitó a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) estadounidense, en uso de la Ley de Transparencia de ese país, los archivos que mantiene en su poder sobre la relación del ente con Rafael Bienvenidos Cruz y Díaz Jr., padre del senador de Texas y ex precandidato republicano Ted Cruz.





El acceso a los registros solicitados, que van desde el 1 de enero de 1956 hasta el 5 de mayo de 2016, fue rechazado por la CIA, sostuvo Madsen.


La Agencia aplicó a este requerimiento la Ley de Privacidad, que protege datos sensibles de terceros. En este caso, los que tienen que ver con el vínculo laboral del padre de Cruz – quien sigue vivo – con la CIA, en operaciones en Texas, Lousiana, Florida, Cuba y Canadá, según el periodista.


En una publicación anterior, Madsen había revelado la fotografía de un grupo de cubanos de Nueva Orleans que distribuían panfletos con la frase ‘Hans off Cuba!’, perteneciente al verano de 1963.





En ella se veía a Lee Harvey Oswald, supuesto asesino de JFK, y presuntamente a Cruz padre, quien años más tarde se vincularía con Geophysics & Computer Service Inc., una firma francesa enlazada con una compañía de explotación petrolífera creada por la familia Bush que mantuvo estrechos nexos con la CIA.





RCA, otra empresa que dio trabajo al padre de Ted, “tomó un papel importante en operaciones de la CIA a través del mundo, especialmente en América Latina, donde ayudó a instalar estaciones de radio clandestinas y bases para la Agencia de Seguridad Nacional de EEUU (NSA)”, agregó Madsen.


A inicios de mayo, el posible candidato oficial del Partido Republicano, Donald Trump, pidió explicaciones a su entonces contendor, Ted Cruz, respecto a la información vertida en las publicaciones de Madsen. Poco después, Cruz abandonó la carrera presidencial.


El Ciudadano Mayo 31, 2016



Israel asesinó a John F. Kennedy
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link: https://www.youtube.com/watch?v=6WOIrHru_uw





Hace unos años se conmemoró el 50 aniversario del asesinato del presidente de Estados Unidos John F. Kennedy, un 22 de noviembre de 1963 en la ciudad de Dallas, en Texas.


No vamos a entrar aquí a explicar cómo fue perpetrado aquel magnicidio, sólo me limito a arrojar luz al más que hipotético papel de los Servicios Secretos exteriores de Israel, el Mossad, en aquel magnicidio, que de hecho no benefició a nadie en este mundo tanto como benefició a Israel.


Sin embargo, la prensa estadounidense de la época procuró ignorar estos hechos, y por consiguiente la inmensa mayoría de los medios de comunicación occidentales hicieron lo mismo.


Roza lo increíble que medio siglo después sigue sin aclararse por las autoridades estadounidenses el más importante magnicidio de su historia.


Al parecer tampoco le interesó al FBI y a la CIA, ampliamente infiltrados por el Mossad, resolver este caso.


Lo de la infiltración del Mossad en el FBI y la CIA ha sido reiteradas veces demostrada en los repetidos casos de espionaje israelí contra Estados Unidos descubiertos en los últimos decenios y archivados misteriosamente, sin más consecuencias, como fue el sonado caso de espionaje a favor de Israel protagonizado por el ciudadano estadounidense-israelí, Jonathan Jay Pollard, alto funcionario de la Administración americana. Numerosos oficiales y funcionarios de ambos cuerpos de Seguridad e Inteligencia estadounidenses son, además de ciudadanos estadounidenses, judíos nacionalizados israelíes y en muchos casos con años de residencia en Israel.


Teorías sobre el magnicidio


Son numerosas las teorías sobre el asesinato de Kennedy difundidas ampliamente por los medios de comunicación americanos tras el magnicidio.


Una de las más importantes es la referente a la conspiración de la CIA para asesinar al presidente.


Sin embargo, esta teoría conduce en realidad a acusar a Israel, pues la Agencia Central de Inteligencia está desde siempre fuertemente infiltrada por el Mossad israelí.





Esta teoría se basa en la honda enemistad hacía JFK que reinaba en la CIA en 1963 a causa de la negativa de Kennedy a apoyar militarmente a esta agencia en la invasión de la Bahía de Cochinos, que fracasó estrepitosamente, lo que reforzó sobremanera a la revolución castrista en Cuba.


Kennedy estaba harto de los desmanes de la CIA y le dijo a su colaborador, Clark Cliford, al poco tiempo del fracaso en Bahía de Cochinos “quiero desmantelar en mil pedazos a la CIA y moverlos a los cuatro vientos”. Israel, mediante sus hombres en la CIA, estaba al tanto de estas relaciones de máxima tensión entre Kennedy y la Agencia.


Otra teoría es la que implica el crimen organizado como responsable del asesinato de Kennedy, porque este había declarado la guerra a la mafia. Veremos más adelante cómo muchas de las principales cabezas del hampa estadounidenses eran judíos fuertemente ligados a Israel y al sionismo.








Porqué asesinó Israel a KENNEDY


Documentos desclasificados en los últimos años tanto en Israel como en Estados Unidos revelan con datos concretos lo que ya era conocido grosso modo aquél fatídico día del 22 de noviembre del 1963:


La fuerte tensión existente entonces entre el presidente Kennedy y el entonces primer ministro de Israel, David Ben Gurión, acerca de la insistencia de Kennedy en la necesidad de que Israel permita que científicos estadounidenses inspeccionen periódicamente la entonces recién construida planta nuclear de Dimona, en el desierto de Néguev, obra realizada por Francia.


Todo empezó cuando en 1960 la Administración del presidente saliente de Estados Unidos, Eisenhower (que en la guerra de Suez de 1956 había exigido a Gran Bretaña, Francia e Israel detener inmediatamente su ataque tripartito contra Egipto) pidió a Ben Gurión explicaciones acerca de una misteriosa construcción cerca de Dimona, en medio del desierto.


Los israelíes contestaron que se trataba de una planta textil e inofensiva. Sin embargo la CIA siguió indagando y obtuvo fotografías de las instalaciones de Dimona que fueron clasificadas como “top secret” pero poco después The New York Times las publicó en portada.








Cuando el presidente Kennedy tomó posesión de su cargo, el 20 de enero 1961, la cuestión de Dimona se había convertido en una auténtica bomba de relojería en las relaciones entre Tel Aviv y Washington. La Administración Kennedy mantenía sus exigencias en torno a Dimona, lo que Israel rehuía alegando entonces que Lo de Dimona es una planta nuclear pero que tenía fines pacíficos. Washington, como forma de presionar a Israel, se negó a invitar a Ben Gurión a visitar la Casa Blanca.


Para rebajar algo la tensión y poder obtener una entrevista con Kennedy, Ben Gurión aceptó permitir una visita de inspección de científicos americanos a la planta de Dimona, visita se realizó el 20 de mayo 1961. Las autoridades americanas seleccionaron para esa misión a dos científicos, Ulysses Staebler y Jess Croach quienes llegaron a Israel tres días antes de visitar Dimona. Ambos certificaron en Washington, en un informe, que la planta nuclear israelí tenía fines pacíficos.


Ese informe hizo posible la celebración de una entrevista entre Kennedy y Ben Gurion el día 30 de mayo 1961, en el hotel Waldorf Astoria, de Nueva York, que fue dominada por el “affaire” Dimona pero transcurriendo en un ambiente tranquilo. La confrontación se había dejado para más adelante.


Ben Gurion, consciente de que Israel era entonces un estado débil y económicamente dependiente de las donaciones de poderosas familias judías y organizaciones sionistas en el exterior, especialmente en Estados Unidos, temía las posibles sanciones económicas estadounidenses contra Israel, que hubieran supuesto una catástrofe para el estado recientemente implantado.


Así las cosas, el mandatario israelí iba se limitaba a dar largas a las nuevas demandas de Kennedy de establecer visitas de inspección periódica de científicos americanos a Dimona, con lo que el zorro israelí estuvo “mareando la perdiz” a lo largo de los dos años transcurridos desde aquella entrevista.


Finalmente Kennedy se hartó y dirigió una carta personal a Ben Gurion, el 18 de mayo de 1963, que contenía claras amenazas de aislar internacionalmente a Israel en el caso de que no le sea permitido a un equipo de científicos americanos inspeccionar Dimona. En vez de contestar a aquella carta, lo que hizo Ben Gurión fue dimitir súbitamente de su cargo.


“Algunas cartas intercambiadas entre JFK y Ben Gurión siguen siendo clasificadas. Ni siquiera altos cargos de la Inteligencia estadounidense, dotados de especiales facultades en materia de seguridad, les es permitido el acceso a estos documentos potencialmente explosivos”. (Final Judgment, The Missing Link in the JFK Assassination Controversy, Michael Collins Piper)


Una nueva carta de Kennedy fue entregada a Levi Eshkol a los 10 días de haber tomado posesión de su cargo como primer ministro de Israel, el 5 de julio 1961.


Desde aquel mensaje contundente enviado por el presidente Eisenhower a Ben Gurión en plena guerra de Suez (1956), Israel no había vuelto a recibir una carta tan desafiante procedente de Washington como aquella carta de Kennedy a Eshkol.


El presidente americano advertía a Israel que el compromiso estadounidense a favor de Israel podría verse seriamente dañado si Tel Aviv no deja que Estados Unidos tenga “información fiable” sobre la actividad nuclear israelí.


En la carta, Kennedy especificaba con detalle cómo debían de llevarse a cabo las inspecciones periódicas estadounidenses a la planta nuclear de Dimona. En realidad Levi Eshkol veía en aquella carta un claro ultimátum.








¿Cinco primeros ministros de Israel implicados?


No se sabe a ciencia cierta cuál de los dos primeros ministros, Ben Gurión o Eshkol, el que había tomado la decisión de asesinar a Kennedy, pues ambos tenían un pasado de terroristas consumados.


Ben Gurión era el promotor y fundador del grupo judío armado Hashomer, en Palestina en 1909, además de haber sido miembro de la Legión Judía del Ejército británico en la Primera Guerra Mundial.


Eshkol no era menos, pues fue uno de los cabecillas de la organización terrorista Haganah, cuyo origen era precisamente Hashomer.


Cualquiera de estos dos criminales, elevados posteriormente a primeros ministros, podía haber sido el que ideó el asesinato de Kennedy, aunque el que lo puso en práctica fuera Eshkol.


Un tercer terrorista y “futuro” primer ministro de Israel, Yitzhak Shamir, tomó parte en la conspiración para asesinar a Kennedy.


Durante el mandato británico en palestina, Shamir era miembro del grupo terrorista judío, Irgun, ingresando más tarde en Lehi, otra organización terrorista judía en Palestina.





Cuando Eshkol tomó posesión de su cargo de primer ministro, Shamir era jefe del comando de asesinatos del Mossad, donde sirvió desde 1955 a 1965, período en el que residía la mayor parte del tiempo en París, donde se ubicaba la oficina europea del Mossad. Shamir se dedicaba en el Mossad, entre otras cosas, a ejecutar la llamada Operación Damocles, en la que fueron asesinados varios científicos alemanes que se habían trasladado a Egipto tras la revolución de los Oficiales Libres en Egipto, en 1952, y la llegada al poder de Nasser.


Un ex-alto oficial de los Servicios Secretos franceses acusó a Shamir de haber contactado en persona a los futuros organizadores y ejecutores de asesinato de Kennedy.


Un cuarto terrorista y “futuro” primer ministro de Israel, Menachem Begin, participó también, en 1963, en la conspiración para asesinar a Kennedy.


Begin había militado en la organización terrorista Irgun hasta convertirse, en 1943, en su líder. Ha sido él quien ordenó la matanza del hotel Rey David, en Jerusalén, en 1946, en la que fueron asesinadas 91 personas.


Dos años más tarde 132 terroristas de Irgun, comandados por el propio Begin, perpetraron la famosa matanza de Deir Yasin, en la que fueron asesinados dos centenares de aldeanos palestinos, incluidos mujeres y niños.








Quedó probado, gracias a declaraciones de testigos y documento desclasificados, que semanas antes del magnicidio en Dallas, Begin mantuvo conversaciones con Micky Cohen, el hombre de confianza en la Costa Oeste de EEUU de la figura más importante del crimen organizado de Estados Unidos, el judío Meyer Lansky, personaje central en la conspiración contra la vida de Kennedy, como veremos más adelante.


Cohen, fue quien reclutó al judío Jack Ruby (perteneciente a su vez al sindicato del crimen de Lansky) para que asesine a Lee Harvey Oswald, acusado de ser el autor material del asesinato de Kennedy.


Según el libro de Collins Piper, Miky Cohen colaboró estrechamente con Menachem Begin en las semanas anteriores al magnicidio.











Un quinto futuro primero ministro de Israel, Yitzhak Rabin, que en 1963 trabajaba en el Mossad, se encontraba en Dallas el día del asesinato de Kennedy, tal como reconoce la viuda de Rabin, Leah Rabin, en la biografía que escribió sobre su marido tras su asesinato. ¿Se trataría de una gigantesca casualidad?


No sería tal casualidad si tomamos en cuenta que Rabin trabajaba entonces precisamente en el Mossad.


No sólo esto, sino que Rabin puede haber sido uno de los “periodistas israelíes” con los que Jack Ruby, el asesino de Lee Harvey Oswald 2 días después de que este hubiera sido detenido y acusado de matar a Kennedy.


¿Qué hacían unos periodistas israelíes entrevistando a Ruby en el cuartel general de la policía de Dalllas el día anterior del asesinato de Oswald? ¿Eran aquellos periodistas de verdad y por qué se entrevistaban con Ruby en el cuartel de la policía y no en otro sitio? (Final Judgment, The Missing Link in the JFK Assassination Controversy, Michael Collins Piper)


Vanunu y Collins Piper, entre otros

En realidad, la teoría de que Israel estaba detrás del asesinato de JFK, ni es nueva ni es extraña, pero nunca fue tomada en serio ni por las autoridades de Washington ni por los medios de comunicación americanos, dos ámbitos estos controlados por el sionismo y por Israel mediante un formidable lobby político-financiero judío que tiene sometida.


Un ejemplo de ello es el disidente israelí, Mordechai Vanunu, que durante 10 años trabajó como técnico en la planta nuclear de Dimona y que en 1986 reveló al londinense The Sunday Times el programa secreto israelí de producción de armas atómicas.


Vanunu desveló entonces que Israel tenía ya en su poder unos 200 artefactos nucleares, además de un indeterminado número de bombas de hidrógeno y otras de neutrones.


Acusado de desvelar secretos que afectan a la seguridad nacional, Vanunu fue encarcelado en Israel a lo largo de 18 años, 11 de los cuales pasó en una celda de aislamiento.








Pues bien, Vanunu aseguró, en entrevista con Al Wasat, suplemento semanal del diario Al Hayat, que se edita en Londres, el 25 de julio 2004 que había “indicios casi ciertos” de que Israel estuvo envuelto en el asesinato de Kennedy, con el objetivo de poner fin a las presiones que Kennedy ejercía para que EEUU inspeccione periódicamente la planta nuclear de Dimona. Sus declaraciones dieron la vuelta al mundo, siendo noticia de primera página y de amplios comentarios y artículos, salvo en Estados Unidos, donde el silencio mediático acerca del papel israelí en este magnicidio seguía siendo sepulcral.


En este contexto hay que señalar, entre otros, al libro del afamado periodista e investigador estadounidense, Michael Collins Piper, titulado “Final Judgment, The Missing Link in the JFK Assassination Controversy” editado en 1995 por Wolfe Press.


Se trata de un libro que fue denunciado y criticado de modo histérico por parte de los defensores de la siempre falsa imagen de Israel en Occidente, acusando a su autor de ser antisemita, una acusación esta con la que Israel y el sionismo internacional pretende acallar cualquier voz que denuncia en Occidente sus incontables crímenes perpetrados por los cinco continentes.


Collins Piper dice, refriéndose a como se le ocurrió escribir esta obra, que leyendo el libro “Coup d´Etat in America” de A.J. Weberman y Michael Canfield, editado en 1975, que versa sobre el asesinato de Kennedy, le llamó la atención poderosamente un párrafo, en la página 41 de ese libro, que dice así: “tras el asesinato de Kennedy, un informante de los Servicios Secretos y del FBI, quien se había infiltrado en un grupo de exiliados cubanos anticastristas, a quienes intentaba vender metralletas, informó de que el 21 de noviembre 1963 (un día antes del magnicidio) que personas de ese grupo le dijeron: ¨ahora tenemos mucho dinero, nuestros nuevos aliados serán los judíos, en cuanto hayan despachado a JFK¨. Este informante había administrado fiables informaciones en el pasado”.


Algunos defensores de Israel en la prensa estadounidense de entonces intentaron desviar la atención para que no sea salpicado por esta referencia a “los judíos” en el mencionado párrafo de Coup d´Etat in America, alegando que a quien se refiere en realidad es a mafiosos judíos como el gánster Meyer Lansky quien antes del triunfo de la revolución castrista dominaban el negocio del juego y de los casinos en Cuba.


El diario israelí Maariv publicó un artículo sobre Lensky en abril de 2013 en el que le describía a Lansky como “el gánster judío más grande de la historia” (Elder of Ziyon, 18 abril 2013). Según Maariv, Lensky pagó millones de dólares en apoyo a la creación del Estado de Israel.








Collins Piper siguió investigando en esta dirección llegando a la conclusión, mediante numerosos datos hallados en libros sobre la vida de Lansky y otros documentos, que ese gánster era en realidad el rey del hampa en la Cuba procastrista y en California. Por otro lado, numerosos libros, documentos e investigaciones periodísticas aparecidos sobre el magnicidio señalaban a mafiosos destacados como presuntos implicados en la conspiración para asesinar a Kennedy. Todos aquellos nombres no eran más que hombres de Lansky.


Sin embargo, la mayoría de los medios de comunicación seguían ignorando el papel angular de Lansky en la conspiración.


Otra conclusión crucial a la que llegó Collins Piper en sus investigaciones es las estrechas relaciones de Lansky con Israel.


De hecho este mafioso huyó a Israel cuando el ambiente estaba muy caldeado en Estados Unidos tras el magnicidio.


En la década de los 70 Lansky solicitó refugio en Israel amparándose en la llamada Ley del Retorno, pero la gran presión ejercida por Washington impidió que Israel le acoja llegando a extraditarle a Estados Unidos donde tenía que comparecer ante los tribunales por varios delitos, ninguno de ellos era relacionado con su implicación en el asesinato de Kennedy.


¿Hubo entonces un pacto entre las autoridades israelíes y estadounidenses para que Lansky sea devuelto a Estados Unidos a cambio de ignorar su papel en el magnicidio?


Semejante acuerdo es más que posible si tomamos en cuenta que las relaciones entre Tel Aviv y Washington eran excelentes en los años 70 y que el lobby judío-sionista en Washington era ya poderoso.


Permindex Connection


El autor de (The Final Judgment) dice: “Comprender las fuerzas que hay detrás de Permindex es comprender la respuesta al misterio más grande del siglo XX: la pregunta de quién asesinó a John F. Kennedy.”


Permindex, también conocida por Permanent Industrial Exposition, es una organización comercial internacional con cuartel general en la ciudad suiza de Basilea, cuna del Movimiento Sionista Internacional que celebró su conferencia fundacional en aquella ciudad en 1898.


Permindex es, según muchos especialistas en Servicios Secretos, no es más que una organización pantalla de la CIA estadounidense, que ha sido señalada con el dedo acusador de más de un investigador del asesinato de JFK.


Esta organización fachada está fuertemente infiltrada, como veremos más adelante, por el Mossad israelí y es el “eslabón perdido” que conecta a Israel directamente no sólo con el magnicidio perpetrado aquel 22 de noviembre de 1963 en Kansas City sino también con procurar mantener indefinidamente en el misterio al más importante asesinato del pasado siglo.


Los personajes centrales de Permindex en 1963 y años inmediatamente anteriores tenían fuertes lazos no sólo con Meyer Lansky sino con el propio Mossad.


Ejemplo de ello allí estaba Clay Shaw, director de The International Trade Mart, en Nueva Orleans.


El 1 de marzo 1967 fue arrestado por orden del Fiscal General de esa ciudad; Jim Garrison.


Garrison le acusó formalmente de conspirar para asesinar a Kennedy. Las investigaciones posteriores condujeron a descubrir fuertes lazos entre Shaw y Lee Harvy Oswald (único acusado de haber disparado contra Kennedy), el Mossad israelí, Permindex y el Sindicato del Crimen de Meyer Lansky.


Declaraciones de testigos, ex-agentes y ex-directores de la CIA confirmaron, junto a pruebas contundentes, la participación de Shaw en la conspiración de matar a Kennedy.


Misteriosamente, el jurado tardó tan sólo una hora en declarar inocente a Shaw, el 1 de marzo de 1969.





Otro de los personajes de la trama Kennedy ha sido uno de los jefazos de Permindex, el judío Louis M. Bloomfield, con base en Montreal (Canadá) quien había trabajado para la CIA durante años y representaba los intereses de la poderosa familia judía estadounidense, Bronfman.


Esta familia no funcionaba entonces sólo como uno de los principales avales internacionales del Estado de Israel sino que también era a lo largo de mucho tiempo una de los principales componentes del Sindicato del Crimen de Lansky.


Además, Bloomfield era el líder de la Histadrut israelí en Canadá a lo largo de más de 20 años, según señaló The Canadian Jewish Chronicle, el 16 de julio de 1965 y el 16 de febrero de 2013.


El gigantesco sindicato obrero israelí Histadrut llegó a ser uno de los pilares fundamentales del sionismo no sólo dentro de Israel sino también en el exterior.


Bloomfield, a la sazón líder del lobby israelí y de la Comunidad judía en Canadá, falleció en Jerusalén en julio de 1984.


En Permindex también se encontraba otro millonario judío, Tibor Rosenbaum.


Uno de los padrinos del Estado de Israel y el primer director financiero y de suministros del Mossad.


Israelí de nacionalidad, Rosenbaum fue además uno de los principales financiadores de Permindex.


Como presidente del Banque de Credit Internacitional también sirvió como el principal responsable en Europa del lavado de dinero del sindicato del crimen de Meyer Lanskey.


Hay otros muchos nombres de implicados en la conspiración israelí para asesinar a Kennedy, muchos de ellos son judíos fuertemente ligados a Israel.


Se trata, además de los ya mencionados, de otros pertenecientes a Permindex, de personalidades israelíes y otras pertenecientes a la CIA, al sindicato del crimen de Lensky, a grupos de disidentes cubanos anticastristas, a influyentes sectores de los medios de comunicación de Estados Unidos que se encargaron de crear y difundir ampliamente la “carcasa” de un Lee Harvey Oswald “agitador pro-castrista y procomunista” con lo que se distrajo totalmente la atención de la opinión pública estadounidense de los verdaderos asesinos de Kennedy.


Estos medios de comunicación sionistas ligados a Israel se dedicaron a difundir mil historias acerca de otras muchas hipotéticas teorías sobre el asesinato de Kennedy en una gigantesca operación de desinformación que dejaba enterrada para siempre la verdad de lo sucedido.


Ejemplo de estos últimos han sido los judíos estadounidenses Edgar y Edith Stern, íntimos amigos de Clay Shaw y propietarios del imperio mediático WDSU, que se encargó de tergiversar la verdad sobre el papel de Shaw en el magnicidio hasta que este fue declarado inocente por un jurado fuertemente influenciado por esa vasta campaña mediática a favor del acusado.


La Comisión Warren


Lyndon B. Johnson, vicepresidente de Kennedy, tampoco se liberó de las acusaciones de haber estado implicado en la conspiración.


A la semana de haber estrenado su cargo de presidente de Estados Unidos, una vez asesinado el presidente, Johnson ordenó la formación de una comisión para investigar el magnicidio, presidida por Earl Warren, entonces presidente de la Corte Suprema, por lo que fue conocida como Comisión Warren.











El informe final de la Comisión Warren, de 889 páginas, incluía testimonios de 552 testigos, miles de documentos y unas cuantas conclusiones.






Estas venían a simplificar escandalosamente los acontecimientos acaecidos en Dallas aquel 22 de noviembre de 1963 y el posterior asesinato de Lee Harvey Oswald, reduciéndolo a que Oswald actuó por “motu proprio”, lo mismo que el judío estadounidense Jack Ruby al asesinar a Oswald dos días más tarde.






Según esta conclusión surrealista, nadie conspiró para matar al presidente de Estados Unidos y que todo fue obra de un individuo desequilibrado y pro-Castrista, y que Ruby, al asesinarle lo hacía porque sí, por iniciativa propia.



Algunos autores desmontaron las conclusiones de la Comisión Warren, como el propio Collins Piper.


Otro autor, Mark Lane, en su libro Rush to Judgment, 1966, llega a la conclusión de que hubo una conspiración múltiple para asesinar a Kennedy.


Este libro, que recoge documentos y entrevistas con numerosos testigos, fue convertido en un documental de 122 minutos producido por la televisión de la BBC.


Lee Harvey Oswald y Jack Ruby (o Jack Rubenstein)

Numerosos investigadores independientes del magnicidio de Dallas ponen en serias dudas que Oswald hubiera tenido nada que ver con este crimen, pues se trataba de un pésimo tirador muy lejos de acertar con sus disparos un blanco en movimiento y a mucha distancia, como era el caso del presidente Kennedy, montado en coche que circulaba por la plaza Dealey, en Dallas.


De hecho, Oswald, como cualquier otro infante de Marina, fue entrenado y examinado en tiro, anotando 212 puntos en diciembre de 1956, ligeramente por encima del mínimo para la calificación como un tirador.


En mayo de 1959 su marca cayó a 191. ¿Quién iba a confiar un disparo tan “histórico” a un mal tirador?


¿Y a que tirador mediocre se le puede pasar por la cabeza intentar asesinar a un Kennedy en movimiento disparándole desde una larga distancia? Kennedy fue asesinado de tres tiros, que tuvieron que ser disparados por más de un tirador o por un tirador profesional y de mucha sangre fría.


Oswald, detenido minutos después del tiroteo e interrogado, negó en todo momento haber matado a Kennedy y afirmó en público que él era “un chivo expiatorio”.








Pero suponiendo que Oswald fuera el verdadero y único autor de los disparos que mataron a Kennedy, eso no alejaría un ápice el hipotético hecho de que Israel es quien decidió y planificó el magnicidio. Las ya mencionadas investigaciones del Fiscal General de Nueva Orleans, Jim Garrison, dejaron probado – como hemos señalado anteriormente- que el acusado principal de organizar el crimen de Dallas, Clay Shaw, tenía fuertes lazos con Oswald, el Mossad israelí, Permindex y el Sindicato del Crimen del judío sionista Meyer Lansky.


Por otra parte, y según varias fuentes, el judío sionista A.L.Botnick, de quien The New York Times dijo el 9 de octubre de 1995 (poco después de su muerte) que fue director regional de la oficina de Nueva Orleans de la Liga anti-Difamación de B´nai B´rith (muy conocida entidad de propaganda israelí ligada al Mossad) a lo largo de tres décadas, tenía fuertes lazos con el responsable de operaciones de la CIA en esa ciudad, Guy Banister. Banister era quien labró, durante el período anterior al asesinato de Kennedy, el perfil de procastrista de Oswald que, una vez perpetrado el crimen, fue tan aireado por los medios de comunicación de EEUU en una gigantesca operación de desinformación. Múltiples evidencias e indicios señalan que la manipulación de Oswald hasta el día del asesinato se desarrollaba bajo la supervisión de la Liga Anti-Difamación.


En cuanto al judío Jack Rubenstein, conocido como Jack Ruby, no era ningún desconocido y no era un ciudadanos cualquiera, como lo pintó la media estadounidense: un ciudadano simple que quiso vengarse el asesinato de Kennedy asesinando a su vez a Oswald a los dos días de la detención de este último, el 24 de noviembre 1963.


El asesinato de Oswald se consumó mientras la policía le sacaba del cuartel de la policía en Dallas para trasladarle a la cárcel del condado.


Había una multitud de fotógrafos, camarógrafos y periodistas siguiendo a Oswald que iba caminando junto a sus custodios por el aparcamiento subterráneo del cuartel de la policía. Jack Ruby abrió paso en medio de aquel grupo de profesionales de la prensa y disparó contra Oswald, hiriéndole de muerte.





En el informe de la comisión Warren se afirma que Ruby, muerto misteriosamente el 3 de enero de 1967 en la cárcel (se dijo que murió de cáncer), actuó por iniciativa propia, sin formar parte de ninguna conspiración.


Sin embargo, Ruby, que fue arrestado inmediatamente tras disparar a Oswald, declaró a gritos, ante numerosos testigos que “los judíos tenemos agallas” reconociendo así que cometió su crimen en su condición de judío.


El autor de Rush to Judgment, Mark Lane, -que era abogado de la madre de Oswald en el juicio de Ruby– se pregunta en la página 18: “¿Cómo pudo Ruby acceder a Oswald y estar tan cerca de él cuando se encontraba fuertemente custodiado por la policía dentro de su cuartel?”.


Lane no descarta que hubiera connivencia por parte de la Policía para dejar que Ruby tenga acceso a Oswald, y además, en su condición de abogado que jugó un papel central en el juicio, presenta en su libro numerosos testimonios y pruebas de que el asesinato de Oswald fue premeditado como parte de una conspiración y de que la policía de Dallas tenía una larga y corrupta relación con Ruby, anterior al asesinato de Kennedy.


Ruby era un conocido gánster de Texas, donde regentaba cabarets y negocios de licores, y pertenecía, según Collins Piper, al sindicato del crimen de Meyer Lansky.


En resumidas cuentas, Ruby era el hombre de Lansky en Dallas, con lo cual queda cerrado el círculo de implicación del Mossad israelí en el magnicidio de Dallas.


Si a todo esto añadimos que el entonces funcionario del Mossad –y muchos años después primer ministro de Israel- Yitzhak Rabin, se encontraba en Dallas, el mismo día del asesinato de Kennedy, como hemos explicado antes, quedan disipadas las últimas dudas de la implicación directa de Israel en el asesinato de Kennedy, con la connivencia de la CIA, el lobby judío estadounidense, el sindicato del crimen de Lansky, y los grupos mediáticos judíos de aquel país, ciegamente leales entonces, como lo son hoy, al sionismo y a Israel.





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Aunque no lo parezca, la universidad española sigue sin ser laica


kaosenlared.net

Aunque no lo parezca, la universidad española sigue sin ser laica


…“la laicidad es un deseo de igualdad, lo mismo que el feminismo“, y la única manera de conseguirlo es “radicalizando los principios democráticos y los de igualdad”.

La mesa redonda sobre el laicismo en la universidad, celebrada en la Biblioteca Histórica y organizada por Encuentros Complutense y la asociación Europa Laica, se alargó durante más tiempo del previsto debido a lo encendido del debate. Porque si es cierto, como asegura el decano de la Facultad de Geografía e Historia, Luis Enrique Otero Carvajal, que hoy en día la sociedad española se caracteriza por su “elevadísimo nivel de irreligiosidad“, también es verdad que la Iglesia Católica continúa teniendo una serie de privilegios, que además están amparados por la ley, incluso por la Constitución.
María José Fariñas Dulce, subdirectora del Instituto de Estudios de Género de la Universidad Carlos III, recordó que su centro universitario es el único de la Comunidad de Madrid que no tiene capillas y donde no se imparten asignaturas religiosas en ninguna titulación.
Para ella, el problema estriba en que la propia Constitución no se dice que España sea un Estado laico, e incluso en su artículo 16.3 afirma, que “Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones”.
Junto a esa referencia expresa a la cooperación entre los poderes públicos y la Iglesia, están también los acuerdos con el Vaticano, que son una especie de tratado internacional, “que son muy difíciles de romper”. Por lo tanto, “la Iglesia se aferra a sus privilegios, pero amparándose en la ley“.
Y no sólo eso, sino que al amparo del artículo 16.3 se han ido firmando acuerdos con otras religiones, así que en realidad el “Estado español no ha caminado hacia el laicismo, sino hacia la multiconfesionalidad“.
El único camino posible, por tanto, para Fariñas Dulce es “modificar la Constitución e impugnar los acuerdos con la Santa Sede, porque son preconstitucionales e inconstitucionales, ya que violan el artículo 14 de la propia Constitución, el que habla del principio de igualdad”.
En la universidad
El profesor complutense Pedro López López, moderador de la mesa y miembro de la junta directiva de Madrid Laica, señaló que en contra de lo que a veces se hace creer, el laicismo no va en contra de nada, sino que “sólo pretende la libertad de conciencia de cualquier ciudadano, religioso o no, y eso requiere la neutralidad del Estado”.
López López piensa que la universidad tiene un papel dentro de este laicismo, ya que “debe ser muy combativa en la defensa de la libertad de conciencia y alentar con vigor la razón y la ciencia”.
Según el representante de Madrid Laica, en la universidad se deberían evitar la simbología religiosa, los lugares de culto y los “currículos sobre la fe”. Con respecto a esto, Fermín Rodríguez Castro, responsable del área de Educación de Europa Laica, explica que en los acuerdos con la Santa Sede se dice que la religión debe estar en las escuelas educativas de formación del profesorado, y eso ha llevado a que se ofrezcan asignaturas optativas de religión en las universidades, “que luego se convierten en obligatorias, si se busca trabaja en una escuela concertada”.
En esos centros, según Rodríguez Castro, el arzobispado exige a los profesores, “aunque no vayan a impartir religión”, que tengan la Declaración Eclesiástica de Competencia Académica (DECA) en Educación Infantil y Primaria, e “incluso que estén bautizados”.
En los acuerdos con la Santa Sede también se dice que la Iglesia puede organizar cursos y actividades religiosas en centros universitarios públicos. Algo que se ha demostrado, de acuerdo con López López, con cursos de verano como los celebrados los últimos años en El Escorial, entre el titulado “Fe en dios creador, ciencia y ecología en el siglo XXI“.
Ciudadanos con sentido común
Manuel Álvaro Dueñas, decano de la Facultad de Formación del Profesorado y Educación de la Universidad Autónoma de Madrid, reconoció que existen esas asignaturas religiosas en su titulación, pero también que de los 400 alumnos que hay en cuarto curso, donde se ofertan, “sólo 26 han elegido esa optativa”.
Según el decano, es así, porque “los estudiantes son ciudadanos con sentido común que optan por otras asignaturas que les van a capacitar mejor para su trabajo como maestros y maestras“. Considera, por tanto, que esa presencia en la universidad es más “simbólica que efectiva, al menos en la universidad pública”, ya que los títulos de profesor se otorgan también en decenas de centros religiosos en toda España.
Asunción Bernárdez Rodal, profesora titular de la Universidad Complutense y directora del Instituto de Investigaciones Feministas de la Universidad Complutense, mostró su asombro antes que las universidades públicas tengan que ofertar obligatoriamente asignaturas religiosas, y lo consideró una “situación de locos”.
En su intervención quiso ir al fondo de la cuestión del laicismo y recordó que ya en su origen laikos hacía referencia a todo el pueblo de verdad, mientras que demos no incluía ni a las mujeres, ni a los esclavos ni a otras muchas personas. Por eso, para ella, “la laicidad es un deseo de igualdad, lo mismo que el feminismo“, y la única manera de conseguirlo es “radicalizando los principios democráticos y los de igualdad”.
Normalizar legalmente lo que ya es normal
El decano de la Facultad de Geografía e Historia, Luis Enrique Otero Carvajal, confía en que la sociedad española ya está lo bastante avanzada como para dar el paso al laicismo, ahora lo que hace falta es “que se normalice legalmente lo que ya está normalizado en la sociedad”.
Relató, a modo de ejemplo, cómo fue el cambio de lugar de la parroquia de su Facultad, “para trasladarla a un espacio más pequeño que se corresponda con su uso real y efectivo”, y para dejar el espacio “a la función docente e investigadora que le corresponde a la universidad”. Reconoce que hubo alguna protesta, pero “con participación muy minoritaria”, y al final todo se hizo sin demasiado conflicto.
El único defecto que ve el decano a la secularización de la sociedad es que “hay un profundo desconocimiento de la Historia de las religiones y eso lleva a un problema que es la comprensión de nuestra propia civilización”. Gran parte de la culpa de ese desconocimiento, no obstante, es de la propia Iglesia, “que ha hecho adoctrinamiento y no conocimiento del hecho religioso, y el adoctrinamiento, en una sociedad secularizada, sólo produce rechazo“.
La situación en la Complutense
En nuestra universidad, como recordaron los participantes en la mesa redonda, todavía hay unas cuantas capillas abiertas y se imparte, al menos, una asignatura optativa sobre didáctica de la religión, pero como resaltó Otero Carvajal, “ahora mismo no hay ningún acuerdo en vigor con el arzobispado“. Según él, el anterior, de 1993, “firmado por el rector Villapalos, ya había terminado su vigencia y además fue denunciado”, así que ahora mismo no hay acuerdos con la Iglesia Católica.
El debate llegó también al público con participaciones de más miembros de Madrid Laica, sacerdotes que ejercen su oficio en la Complutense, y profesores como Felipe Hernández Muñoz, de la Facultad de Filología, que alegó a la tradición para mantener las capillas, y Charo Otegui, del Departamento de Antropología Social, que abogó porque “el fenómeno religioso se explique con criterios científicos y académicos“.
Encuentro UCM sobre universidad laica 2017 FerminFermín Rodríguez Castro, responsable del área de Educación de Europa Laica
Texto: Jaime Fernández, Fotografías: Aitana Maldonado (DEIC) –
https://laicismo.org/2017/aunque-no-lo-parezca-la-universidad-espanola-sigue-sin-ser-laica/162248

Coca-Cola y Pepsi pagaron a organismos de salud para ocultar su terrible impacto en la salud


cazadebunkers.wordpress.com

Coca-Cola y Pepsi pagaron a organismos de salud para ocultar su terrible impacto en la salud – Cazadebunkers.com



La epidemia de la obesidad (así denominada por la OMS) que afecta especialmente a los países desarrollados no deja de ir en aumento, acompañada de serios problemas para la salud como diabetes o enfermedades cardiacas. Tanto es así que una quinta parte de la población mundial será obesa en 2025 si no se hace nada por remediarlo. En España, el 40% de la población ya tiene sobrepeso. Las culpables, como se ha demostrado en la mayoría de los casos, son las bebidas azucaradas.
Un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Boston y publicado este lunes en la revista científica American Journal of Preventive Medicine ha revelado que las dos compañías de refrescos más grandes de EE UU, Coca-Cola y Pepsi, financiaron entre 2011 y 2015 a un total de 96 organizaciones nacionales de salud, incluyendo muchas instituciones públicas del ámbito médico y de la salud, cuyo objetivo es precisamente la lucha contra la obesidad.
En paralelo, durante ese mismo periodo, ambas empresas se confabularon contra 29 proyectos de ley de salud pública que pretendían reducir el consumo de refrescos o mejorar la calidad de la nutrición.

Los dos gigantes “utilizaron sus relaciones con las organizaciones de salud para desarrollar una asociación positiva para sus marcas”, según explica en un comunicado Daniel Aaron, estudiante de la Escuela de Medicina de la Universidad de Boston y coautor del estudio junto al profesor de Ciencias de la Salud Michael Siegel. Es decir, que se valían de su influencia para ocultar la posible relación de algunos de sus productos con la obesidad. “Neutralizaban cualquier tipo de oposición legislativa invocando a la dependencia financiera de las organizaciones nacionales de salud”, añade Aaron.
Entre las asociaciones patrocinadas se encuentran dos que combaten la diabetes en EE UU Los investigadores indagaron en los patrocinios y las prácticas de lobby por parte de ambas compañías para llegar a elaborar una lista de 96 organismos de salud que aceptaron dinero de Coca-Cola y Pepsi. Doce organizaciones recibieron financiación de ambas empresas, una aceptó solo de PepsiCo y otras 83 aceptaron dinero solo de Coca-Cola. Entre las asociaciones patrocinadas se encuentran dos que combaten la diabetes, la Asociación Americana de Diabetes y la Fundación de Investigación para la Diabetes Juvenil, un hallazo “sorprendente” para los autores del estudio, “dado el vínculo que hay entre la diabetes y el consumo de refrescos”.

Entre 2011 y 2014, Coca-Coca invirtió de media en estas prácticas más de 6 millones de dólares (unos 5,3 millones de euros) al año, mientras que PepsiCo gastó más de 3 millones de dólares al año y la Asociación Americana de Bebidas, un millón de dólares al año, asegura este estudio.
El informe también pone de manifiesto que asociaciones como la Academia de Nutrición y Dietética o la Academia Americana de Pediatría decidieron poner fin a estas prácticas y no renovar los contratos que tenían con Coca-Cola a finales de 2015. Los autores del estudio emplazan al resto de organizaciones de salud a hacer lo mismo.
Que entidades especializadas en salud reciban dinero de estos gigantes de la industria alimentaria no es una situación exclusiva de EE UU. También en España, Coca-Cola colabora con organismos y academias de la salud y la nutrición, tal y como publicó en marzo de este año la propia compañía.
Este estudio sobre Coca-Cola y Pepsi no ha sido el único que ha tratado de desenmascarar todo lo que hay detrás de la industria de la alimentación. El pasado mes de septiembre salió a la luz en la revista de la Asociación Americana de Medicina que el lobby del azúcar pagó estudios científicos para que culparan a la grasa como la principal responsable de los problemas cardiacos y la obesidad y así desviar la atención del azúcar.
Algunos países ya han empezado a luchar contra la obesidad estableciendo un impuesto sobre las bebidas azucaradas, como es el caso del Reino Unido, que argumentó para llevar a cabo esta medida que esta enfermedad “cuesta a la economía británica 27.000 millones de libras (35.000 millones de euros) al año”.
Fuente: http://saludonline.org/2017/01/coca-cola-y-pepsi-pagaron-organismos-de.html