domingo, 30 de junio de 2019

Provocar a Irán podría iniciar una guerra y colapsar a toda la economía mundial

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Provocar a Irán podría iniciar una guerra y colapsar a toda la economía mundial


El riesgo de una guerra de agresión contra Irán por parte del eje saudita-israelí-estadounidense tendría pocas posibilidades de éxito, pero probablemente lograría devastar permanentemente la economía mundial como resultado de un aumento en los precios del petróleo.
PROVOCAR A IRÁN PODRÍA INICIAR
UNA GUERRA Y COLAPSAR A TODA
LA ECONOMÍA MUNDIAL

Federico Pieraccini
Las tensiones en el Golfo Pérsico están llegando a un punto de no retorno. En las últimas semanas, seis embarcaciones petroleras han sido el blanco de sabotajes israelíes, camuflados para hacerlos parecer como ataques iraníes, e inducir a Estados Unidos a emprender acciones militares contra la República Islámica. Hace unos días, Irán derribó legítimamente un avión no tripulado estadounidense. En Yemen, los hutíes finalmente están respondiendo, con misiles balísticos y de crucero, a los ataques indiscriminados de los saudíes, causando daños en el aeropuerto internacional saudí de Abha, así como bloqueando, mediante drones explosivos, el transporte de petróleo saudí, del este al oeste, a través de uno de los oleoductos más grandes del mundo.
Como si la situación política y militar en este momento no fuera lo suficientemente tensa y compleja, los dos grupos de poder más importantes en los Estados Unidos, la Reserva Federal y el complejo militar-industrial, enfrentan problemas que amenazan con disminuir el estatus de Washington como una superpotencia mundial. .
La Reserva Federal podría tener que defender el papel del dólar estadounidense como la moneda de reserva mundial en cualquier conflicto en el Golfo Pérsico que provoque que el precio del petróleo aumente a $300 por barril, poniendo en riesgo billones de dólares en derivados y causando el desplome de la economía mundial.
El complejo militar-industrial a su vez estaría involucrándose en una guerra en la que haría grandes esfuerzos en contener e incluso ganar, destruyendo la imagen de invencibilidad de los Estados Unidos e infligiendo un golpe mortal a su capacidad de proyectar poder por todo el mundo.
Solo observe cuán sorprendidos están los funcionarios estadounidenses sobre las capacidades de Irán para derribar un avanzado avión no tripulado de los EE.UU:
"La capacidad de Irán de detectar y destruir el avión no tripulado estadounidense de gran altitud, que fue desarrollado para evadir los misiles tierra-aire utilizados para derribarlos, sorprendió a algunos funcionarios del Departamento de Defensa, quienes lo interpretaron como una muestra de lo difícil que puede resultar Teherán para los Estados Unidos a medida que despliega más tropas y aumenta la vigilancia en la región”.
La Reserva Federal y la defensa del dólar
La economía estadounidense basada en el dólar tiene un enorme problema de deuda causado por las políticas económicas posteriores a 2008. Todos los bancos centrales han bajado las tasas de interés a cero o incluso negativas, las cuales sirven para seguir alimentando economías que de otra manera morirían.
El banco central de los bancos centrales, Bank for International Settlements (Banco de Pagos Internacionales), una entidad que la mayoría de las personas apenas conoce, ha manifestado por escrito que "el monto pendiente de los contratos de derivados es de 542 billones de dólares". El PIB total combinado de todos los países del mundo ronda los 75 billones de dólares.
Entendidas las dimensiones del problema, es importante observar cómo Deutsche Bank (DB), una de las instituciones financieras más grandes del mundo, está lidiando con esto. Solo el banco alemán tiene activos por valor de unos 40 billones de dólares en derivados, o más de la mitad del PIB mundial anual.
Su solución, para nada innovadora o efectiva, ha sido crear otro banco malo en el cual verter al menos 50 mil millones de dólares en activos a largo plazo, que son claramente tóxicos.
Reuters explica:
“El banco malo albergaría o vendería activos por valor de hasta 50.000 millones de euros (56.000 millones de dólares), después de ajustar por riesgo, y que comprende principalmente derivados a largo plazo.
"Las medidas son parte de una reestructuración significativa del banco de inversión, una importante fuente de ingresos para el prestamista más grande de Alemania, que ha luchado para generar beneficios sostenibles desde la crisis financiera de 2008".
De este modo, el Deutsche Bank no solo ha acumulado decenas de miles de millones de dólares en opciones y valores fallidos, sino que también busca obtener un beneficio que ha sido difícil de alcanzar desde 2008, el año de la crisis financiera. Deutsche Bank está lleno de bonos tóxicos y deudas infladas mantenidas vivas a través del flujo de dinero de la Expansión Cuantitativa (Quantitative Easing o QE) del Banco Central Europeo, la Reserva Federal y el Banco Central Japonés. Sin el QE, toda la economía del mundo occidental habría caído en recesión con una  serie de burbujas explotando en cadena, tal como en la deuda pública y privada.
Si la economía se estuviera recuperando, como nos dicen los llamados expertos financieros, las tasas del banco central subirían. En cambio, las tasas se han desplomado durante aproximadamente una década, hasta el punto de convertirse en préstamos negativos.
Si en occidente la tendencia financiera está definitivamente dirigiendose hacia un abismo económico como resultado de las políticas monetarias empleadas después de 2008 para mantener viva una economía moribunda, ¿cuál es el plan de rescate para el dólar estadounidense, su estatus como moneda de reserva global, y por extensión de la hegemonía estadounidense? En pocas palabras, no hay un plan de rescate.
Difícilmente podría existir un plan porque la próxima crisis financiera, sin duda, eliminará al dólar estadounidense como una moneda de reserva global, poniendo fin a la hegemonía estadounidense financiada por un poder de gasto ilimitado. Todos los países que poseen un mínimo de previsión están en proceso de desdolarizar sus economías y están convirtiendo las reservas estratégicas de los bonos del gobierno de los Estados Unidos o el dólar estadounidense en productos primarios como el oro.
El complejo militar-industrial y la dura realidad en Irán.
En esta situación económica sin salida, el efecto geopolítico inmediato es un aumento de las amenazas de guerra en lugares estratégicos como el Golfo Pérsico. El riesgo de una guerra de agresión contra Irán por parte del eje saudita-israelí-estadounidense tendría pocas posibilidades de éxito, pero probablemente lograría devastar permanentemente la economía mundial como resultado de un aumento en los precios del petróleo.
El riesgo de una guerra contra Irán por esta tríada parece ser la típica táctica del mal perdedor que, en lugar de admitir la derrota, preferiría moverle el piso a todo el mundo para cayeran con él. Los ataques a las embarcaciones petroleras y luego culpar a Irán sin evidencia son un buen ejemplo de cómo crear la justificación plausible para bombardear Teherán.
Al realizar un examen más detenido, se hace evidente que las acciones de Bolton y Pompeo parecen estar alineadas para prolongar el momento unipolar de los Estados Unidos, seguir emitiendo dictados a otros países y no reconocer la realidad multipolar en que vivimos. Sus políticas y acciones están acelerando la dispersión  del poder de los EE.UU hacia otras grandes potencias como Rusia y China, las cuales también tienen una enorme influencia en el Golfo Pérsico.
La amenaza de un conflicto en el Golfo Pérsico y como consecuencia provocar que el precio del petróleo suba a 300 dólares por barril, no salvará la hegemonía de Estados Unidos, mas bien terminará acelerando el inevitable fin del dólar estadounidense como moneda de reserva global.
Trump corre el peligro de ser estrujado entre una Reserva Federal que ve el papel del dólar estadounidense colapsar como la moneda de reserva mundial, y la necesidad de la Reserva Federal de culpar a alguien no vinculado a las causas reales del colapso, es decir, las políticas monetarias adoptadas a través de la Expansión Cuantitativa (QE) para prolongar la agonía económica posterior a la crisis de 2008.
Al mismo tiempo, con Trump como presidente, los neoconservadores, sauditas e israelíes ven una oportunidad única para atacar a Irán, un deseo que se ha mantenido inalterable durante 40 años.
Por descabellado que parezca, una guerra contra Irán podría ser la opción perfecta que satisfaga a todos los grupos de poder en los Estados Unidos. Los halcones finalmente tendrían su guerra contra Teherán, la economía mundial se hundiría, y la culpa sería toda de Trump. Como resultado, el Donald perdería cualquier posibilidad de ser reelegido, por lo que tiene sentido que cancele posibles ataques, como lo hizo después del derribo del avión no tripulado de EE.UU.
Si bien Trump no puede cumplir con sus promesas electorales, él al menos parece estar consciente de que el camino que se le presenta en caso de un ataque a Irán lo llevaría a su destrucción política y probablemente a un conflicto que es militarmente insostenible para los Estados Unidos y, especialmente, para sus aliados saudíes e israelíes. También sería el catalizador para el colapso de la economía mundial.
Al tratar de presionar a Irán para que inicie nuevas negociaciones, Trump corre el riesgo de presionar demasiado a Teherán y darle carta blanca a las provocaciones de Pompeo y Bolton que podría terminar desencadenando una guerra en el Estrecho de Ormuz.
Putin y Xi Jinping se preparan para lo peor.
Nuestro entorno geopolítico actual requiere la atención cuidadosa y considerada de destacados jefes de Estado. Las constantes reuniones entre Putin y Xi Jinping indican que Rusia y China se están preparando activamente para cualquier eventualidad. Cuanto más nos acercamos al colapso económico, más aumentan el caos y las tensiones en todo el mundo gracias a las acciones de Washington y sus aliados cercanos.
Xi Jinping y Putin, que han heredado esta situación caótica, se han reunido al menos una docena de veces en los últimos seis meses, recientemente y en un periodo de dos meses se han reunido al menos tres veces. La necesidad urgente es coordinar y prepararse para lo que inevitablemente sucederá, de nuevo tratar de limitar y contener el daño de un Estados Unidos que está completamente fuera de control y convirtiéndose en un peligro para todos, aliados y enemigos por igual.
Como Putin dijo recientemente:
“La degeneración del modelo universalista de globalización y su transformación en parodia, caricatura de sí misma, donde las normas internacionales comunes se reemplazan por las leyes administrativas y judiciales de un país o grupo de países.
La fragmentación del espacio económico global a través de una política de egoísmo económico desenfrenado y un colapso impuesto. Pero este es el camino hacia conflictos infinitos, guerras comerciales y quizás no solo comerciales. En sentido figurado, este es el camino hacia la batalla final de todos contra todos.
Es necesario diseñar un modelo de desarrollo más estable y justo. Estos acuerdos no solo deben estar redactados claramente, sino que deben ser observados por todos los participantes.
Sin embargo, estoy convencido de que hablar de un orden económico mundial como este seguirá siendo un deseo piadoso a menos que volvamos al centro de la discusión, es decir, nociones como la soberanía, el derecho incondicional de cada país a elegir su propio camino hacia el desarrollo y, permítanme agregar, responsabilidad en el desarrollo universal sostenible, no solo el propio”.
El portavoz de la Cancillería de la República Popular de China, Hua Chun Ying, se hizo eco de este sentimiento:
"Los líderes estadounidenses argumentan que" la era de la sumisión comercial de su país ha llegado a su fin ", pero lo que ha terminado es su intimidación económica del mundo y su hegemonía.
Los Estados Unidos deben respetar nuevamente el derecho internacional, no arrogarse a sí mismos los derechos y mandatos extraterritoriales, deben aprender a respetar a sus pares para salvaguardar relaciones comerciales y diplomáticas transparentes y no discriminatorias. En el pasado, China y los Estados Unidos han tratado otras disputas con buenos resultados y las puertas del diálogo están abiertas, siempre y cuando se basen en el respeto y los beneficios mutuos.
Pero mientras estas nuevas disputas comerciales persistan, China informa al gobierno de los Estados Unidos de América y al mundo entero que se impondrán impuestos de forma inmediata, unilateralmente, sobre 128 productos de los Estados Unidos de América.
Además, creemos que dejaremos de comprar deuda pública estadounidense. Es todo, ¡buenas noches! "
Me pregunto si los europeos entenderán todo esto antes del inminente desastre. Lo dudo.

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