lunes, 30 de septiembre de 2013

El futuro incierto de la monarquía española

El futuro incierto de la monarquía española

Хуан Карлос
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La duodécima operación quirúrgica que el rey Juan Carlos I supera desde los años ochenta, y la cuarta en menos de un año, da un nuevo enfoque a los debates sobre el futuro del monarca y de la monarquía en España. 

El rey de España abandonó la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital privado Quirón de Madrid tras su cuarta intervención quirúrgica en un año, pero tendrá que ser intervenido de nuevo dentro de otros dos meses. Esa noticia causó esta semana tanto un respiro entre los partidarios de la monarquía, como numerosos comentarios mordaces en los medios de la comunicación que se preguntan hasta cuándo aguantaría en el trono el monarca últimamente perseguido por interminables enfermedades.
Hasta que el rey no se recupere de esta intervención ─un periodo que podría durar al menos catorce semanas─ su agenda oficial no trascenderá los límites del palacio de la Zarzuela. No habrá actos oficiales que le obliguen a pasar mucho tiempo de pie ni viajes en coche o avión. Semejante situación que aparta una vez más al jefe de Estado español de sus deberes cotidianos anima a las voces más radicales a exigir que el Parlamento regule el papel del heredero a la Corona.
La Constitución española aprobada en 1978 se fundamenta en un sistema de sucesión hereditaria sobre el principio monárquico de que "el rey nunca muere". Pero hasta el momento no se han elaborado leyes claras sobre la sucesión al trono, hasta el punto de que el propio Parlamento tendría que improvisar los pasos a dar en el caso de que el rey quedara incapacitado para ejercer sus funciones. Lo único que prevé la Constitución es que en el caso de que Las Cortes considere que el rey queda inhabilitado para ejercer su autoridad, entraría inmediatamente a ejercer la regencia el príncipe de Asturias. Ningún documento aclara tampoco los efectos de la abdicación.
De hecho, ese aparente vacío legal preocupa al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y al líder socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, dispuestos a impedir que las exigencias políticas sobre el funcionamiento de la Casa Real que desde hace meses defienden varios diputados del Parlamento, abran un debate descontrolado sobre la Corona. No es de extrañar, dado que España se encuentra en un momento en el que la crisis económica ha afectado a un importante sector de la población, que la monarquía como institución esté viviendo uno de sus peores momentos a los que se suman numerosas noticias sobre corrupción y la amenaza de una Cataluña independiente.
El presidente del Gobierno español ha dejado claro que no es partidario de regular el papel del heredero a la Corona, porque "no hay ninguna razón para ello". En cambio, el ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, José Manuel García-Margallo, considera que "es una buena iniciativa" y asegura que no hay "ninguna dificultad" para que el Partido Popular y los socialistas lleguen a un acuerdo sobre este asunto.
Las últimas encuestas reflejan que el rey es el miembro menos popular de la familia real. Un sondeo realizado por el diario nacional El Mundo muestra que solo un 50,1 % valora de manera positiva el reinado de Juan Carlos, unos datos que han disminuido considerablemente desde el 2011, cuando la misma encuesta daba al rey un 76 %. Esa notable caída de la popularidad del monarca ha dividido a la sociedad española. Un 45 % de los encuestados por El Mundo está a favor de la abdicación del monarca y de su sustitución por el príncipe Felipe, mientras que un 40 % prefiere que siga reinando "mientras esté en condiciones".
"En el último año y medio todo lo que rodea a Juan Carlos y a su familia va cuesta abajo y sin frenos. Trapos sucios de su vida privada expuestos a la luz en programas televisivos, miembros de la familia haciendo el paseíllo en los juzgados por asuntos de corrupción, una hija huyendo a Suiza…”.
El periodista español Juan Tortosa, del diario Público, opina que “el rey ha dedicado cuarenta años de su vida a romper puentes con su predecesor, que fue jefe de Estado hasta el último día de su vida. Estoy seguro que no va a querer parecérsele ni en eso”, añade.
radio/lj/sm
Nota: Las opiniones expresadas por el autor no necesariamente coinciden con los puntos de vista de la redacción de La Voz de Rusia.

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