martes, 26 de febrero de 2019

Estados Unidos viola el derecho internacional ‎con su intento de golpe de Estado ‎contra Venezuela, por Amy Goodman


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Estados Unidos viola el derecho internacional ‎con su intento de golpe de Estado ‎contra Venezuela, por Amy Goodman


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Amy Goodman: En momentos en que el presidente Trump anuncia que Estados Unidos ‎reconoce al jefe de la oposición Juan Guaidó como nuevo presidente de Venezuela, el Presidente ‎en ejercicio Nicolás Maduro, rompe las relaciones con Estados Unidos. Interrogamos a un ‎ex experto independiente de la ONU cuya convicción es que Estados Unidos está organizando un ‎golpe de Estado en Venezuela. ‎
Alfred de Zayas, quien estuvo en Venezuela como representante de la ONU en 2017, declara: ‎‎«Los medios de difusión masiva han sido cómplices de este intento de golpe de Estado. […] ‎Eso recuerda los preparativos de la invasión contra Irak, en 2003.»‎
Interrogamos también a Miguel Tinker Salas, profesor en el Pomona College y autor de ‎‎The Enduring Legacy: Oil, Culture and Society in Venezuela [“La herencia duradera: el petróleo, ‎la cultura y la sociedad en Venezuela”] y de Venezuela: What Everyone Needs to Know ‎‎[“Venezuela: Lo que todo el mundo debe saber”].‎
Así que seguimos conversando sobre la situación en Venezuela. ¿Es un golpe de Estado?
Alfred ‎de Zayas se une a nosotros desde Ginebra. Estuvo en Venezuela en 2017, enviado por las ‎Naciones Unidas. Era entonces el Experto Independiente de la ONU para la Promoción de ‎un Orden Internacional Democrático y Equitativo. Y sigue con nosotros Miguel Tinker Salas del ‎Pomona College, en California. ‎
Alfred de Zayas, bienvenido a Democracy Now! Háblenos de lo que sucede actualmente ‎en Venezuela. ¿Estamos viendo un golpe de Estado? ‎
Alfred de Zayas: Primeramente, Amy, es para mí un honor participar en su programa. Apoyo ‎todo lo que acaba de decir mi colega, el profesor Tinker Salas, un experto en la materia.‎
En cuanto al golpe de Estado, no se trata de un golpe de Estado consumado. Es un intento de ‎golpe de Estado. Todos creemos en la democracia. Esta programa se llama Democracy Now! ‎No hay nada más antidemocrático que un golpe de Estado y el boicot de elecciones. ‎
Como ustedes saben, desde la elección de Chávez –en 1998– ha habido 26 o 27 elecciones ‎en Venezuela. Por consiguiente, si usted quiere jugar el juego, usted debe participar en las ‎elecciones. Y si la oposición se niega a participar en las elecciones, entonces es responsable de la ‎situación provocada. ‎
Por otro lado, quiero apoyar las declaraciones del secretario general [de la ONU] Antonio ‎Guterres llamando al diálogo. He respaldado mucho la mediación que realizó –de 2016 a 2018– ‎José Luis Rodríguez Zapatero, ex primer ministro español. Su mediación había llevado a un ‎compromiso razonable. El acuerdo estaba encima de la mesa, listo para la firma. En el último ‎momento, el 6 de febrero de 2018, [el jefe de la oposición] Julio Borges se negó a firmarlo. ‎
Amy Goodman: ¿Se trata entonces de un golpe de Estado?‎
Alfred de Zayas: Es sólo una cuestión de semántica. Estamos ante una situación ‎inconstitucional, donde el legislador usurpa competencias que pertenecen al ejecutivo y a la ‎justicia. El poder judicial ya declaró que todos los actos y declaraciones de la Asamblea Nacional ‎son inconstitucionales. ‎
Yo no soy un estudioso de la Constitución de Venezuela pero, cuando estuve en ese país, en ‎noviembre de 2017, pude hablar con todos los diferentes actores, con miembros de la Asamblea ‎Nacional, de la Cámara de Comercio, con PROVEA [1], Amnistía International, Human Rights Watch, con el ‎representante local de la OEA, etc. y, por supuesto, con todos los ministros. ‎
La función de un relator no es hacer demagogia. La función de un relator no es denunciar ‎ni condenar. La función de un relator es escuchar, estudiar después toda la documentación ‎pertinente y lograr proposiciones constructivas, proposiciones que formulé en el informe que presenté al Consejo de Derechos Humanos, el 10 de septiembre de 2018. En ese informe formulé ‎numerosas recomendaciones y el gobierno ya puso en práctica cierta cantidad de esas ‎recomendaciones poco después de mi visita –porque también entregué al ministro de Exteriores ‎de Venezuela, el señor Arreaza, una nota confidencial de 6 páginas antes de irme. Mi informe ‎reflejaba parte de esas recomendaciones. ‎
Mi preocupación, y creo que es también la de todos los que creemos en la democracia y en el ‎predominio del derecho, es calmar los ánimos, es evitar una guerra civil. ‎
Una cosa que dije a los diputados de la oposición fue: ustedes no pueden simplemente derrocar ‎el gobierno y Maduro no va simplemente a abandonar su función.
Voy a explicar lo que quiero ‎decir: hay 7, 8 o 9 millones de chavistas comprometidos y ustedes tienen que tenerlos en cuenta. ‎‎¿Qué harán ustedes derrocando el gobierno con un golpe de Estado? ¿Qué harán con toda esa ‎gente? Ellos, probablemente van a luchar. No queremos que haya combates. No queremos ‎derramamiento de sangre. Por consiguiente, la única vía lógica es hoy llamar al diálogo. Y yo ‎espero que el Vaticano, México y Uruguay van a mostrar el camino. ‎
Amy Goodman: ¿Cuál es el papel tienen los medios en lo que está sucediendo en Venezuela? ‎Si miramos los canales de televisión de Estados Unidos –no hablo sólo de Fox News, hablo ‎también de CNN y de MSNBC–, si usted los ve con regularidad no tiene idea alguna de lo que ‎realmente sucede. ‎
Alfred de Zayas: Sí, es verdad. ‎
Amy Goodman: Lo que sucede muestra el nivel de implicación de Estados Unidos, hasta este ‎video que el vicepresidente [Mike] Pence difundió justo antes de que Juan Guaidó anunciara en ‎plena calle que se proclamaba presidente, él, el jefe de la Asamblea Nacional, el equivalente de ‎Nancy Pelosi. ‎
Alfred de Zayas: Los grandes medios de difusión han sido cómplices en este intento de golpe ‎de Estado. Los medios de difusión masiva han creado, mediante gran cantidad de noticias falsas, ‎una atmósfera para que el público acepte ese cambio de régimen que Estados Unidos impone al pueblo de Venezuela, porque a fin de cuentas se supone que es en interés de los venezolanos. ‎
Eso nos recuerda el periodo que precedió la invasión de 2003 contra Irak. Los medios masivos de ‎difusión apoyaron todas las mentiras y manipulaciones de George W. Bush y Tony Blair para ‎convencer al mundo de que Saddam Hussein tenía armas de destrucción masiva. Y con ese ‎subterfugio se engañó a la opinión pública mundial para invadir Irak y eliminar su gobierno por la ‎fuerza. Pero, de hecho, aquello no fue sólo un crimen de agresión, una guerra ilegal, como el ‎ex secretario general [de la ONU] lo explicó en más de una ocasión. ‎
Aquello fue una revuelta de 43 Estados, la «coalición de voluntarios», contra el derecho ‎internacional. Si hay un principio claramente expresado en la Carta de la ONU, que es el ‎‎jus cogens, que es el derecho internacional imperativo, ese principio es la prohibición del uso de ‎la fuerza. Y aquel ataque contra Irak fue perpetrado por 43 Estados, todos cómplices, violando ‎todas las reglas del derecho internacional. ‎
Y aquellos hechos estuvieron precedidos por toda una campaña mediática, un océano de mentiras ‎y de verdades a medias –similar a lo que pasó con Libia, con Siria y ahora con Venezuela. ‎
Hace años que venimos observando, en efecto, una campaña mediática contra Venezuela. Y yo ‎conozco la situación particularmente bien porque, antes de viajar a ese país, tuve que leer todos ‎los informes –no sólo lo que publicaban el Washington Post y el New York Times– sino ‎también los informes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, de Amnistía ‎Internacional, de Human Rights Watch, etc., que insinuaban que había una crisis humanitaria en ‎Venezuela. ‎
Cuando fui a Venezuela aproveché nuevamente la oportunidad para entrevistar a representantes ‎de Amnistía Internacional, de PROVEA y de otras ONGs de la oposición y también estudié y ‎comparé los documentos, analicé las estadísticas, etc. ‎
En aquella época no había ciertamente ninguna crisis humanitaria. Es cierto que había hambre, ‎había zozobra [2], como se dice en español. Había sufrimiento, había ‎malnutrición, etc. Pero no se trata de decir sólo que hay una crisis económica. Eso no es ‎lo fundamental. Lo fundamental es saber cuáles son las causas de esa llamada «crisis ‎humanitaria». Y los que ahora dicen querer resolver la crisis humanitaria son en parte ‎los mismos que la provocaron. ‎
Existe un principio del derecho internacional llamado ex injuria non oritur jus [“el derecho ‎no puede nacer de un hecho ilícito”]. Por lo tanto hay que impedirles exigir un cambio de ‎régimen ya que son ellos mismos quienes agravan la situación, causada inicialmente por la caída ‎dramática de los precios del petróleo. ‎
Yo quiero referirme a la profesora Pasqualina Curcio, de la Universidad de Caracas. Cuando estuve ‎allí tuve la oportunidad de reunirme con ella durante varias horas. La profesora Pasqualina ‎Curcio ha publicado un libro titulado The Visible Hand of the Market [“La mano visible del ‎mercado”].‎
Es un libro que informa sobre el bloqueo financiero, sobre toda la compleja guerra económica ‎contra Venezuela, recordando la guerra económica desatada [en Chile] contra Salvador Allende. ‎Y lo interesante es que, después de 3 años de guerra económica contra Allende, sin lograr ‎derrocarlo, tuvieron que organizar el golpe de Estado del general Augusto Pinochet, que impuso ‎al pueblo chileno 17 años de dictadura. ‎
Nosotros tendríamos que preguntarnos: ¿Queremos un golpe de Estado en Venezuela? ‎‎¿Qué legitimidad tendría un gobierno de Guiadó? Como ya dije, en Venezuela ha habido 26 o 27 ‎elecciones desde 1998. Y el presidente Jimmy Carter y el Carter Center estuvieron varias veces ‎en Venezuela para vigilar esas elecciones. Carter tenía una opinión muy buena del sistema y de ‎las garantías de las elecciones en Venezuela. ‎
Por lo tanto, si la oposición se considera verdaderamente democrática debe jugar el juego ‎democrático y participar en las elecciones. Pero en estos últimos años han optado por boicotear ‎las elecciones. ‎
Otra cosa más que me parece importante mencionar es que los medios masivos de difusión ‎siempre han presentado a la oposición como manifestantes pacíficos. ¡Esa no es la verdad!‎
Existen gran cantidad de videos y fotos de los actos de violencia perpetrados por las llamadas ‎‎«guarimbas» [3] en Venezuela desde 2014 y principalmente en 2017. En Venezuela entrevisté ‎no sólo a víctimas de brutalidad policial sino también a víctimas de las guarimbas –personas ‎que simplemente trataban ir del punto A al punto B, y que se encontraban alguna vía bloqueada ‎y eran asesinadas o gravemente heridas o quemadas. Yo interrogué a esas personas cuando ‎estuve allá. ‎
Por lo tanto tengo que decir audiatur et altera pars, “escuchemos a los dos bandos” y no nos ‎concentremos –como hacen los medios masivos de difusión en Estados Unidos– sólo en los ‎argumentos de la oposición. También hay que tener en cuenta a los 7, 8 o 9 millones de ‎venezolanos, que son seres humanos con derechos democráticos y que han expresado esos ‎derechos democráticos en las urnas. Ustedes simplemente no pueden ignorar a esas personas. ‎
Amy Goodman: Voy a dar la última intervención a Miguel Tinker Salas. ‎
‎¿Cómo va a evolucionar la situación? ¿Qué cree usted? En el pasado ya vimos que casi hubo un ‎golpe de Estado contra el Presidente Chávez. El ejército se lo llevó, fue liberado. Lo mismo ‎sucedió en Ecuador con [el Presidente] Correa, que también pudo liberarse y mantenerse como ‎Presidente. ‎
Por otro lado, también tenemos el caso del Presidente Aristide, en Haití, con vínculos ‎comprobados entre Estados Unidos y el golpe de Estado. Y el caso del Presidente Zelaya, ‎en Honduras, que también fue forzado a dejar su cargo. No pudo quedarse en el poder. ‎
‎¿Qué piensa usted que va a suceder, profesor Tinker Salas?‎
Miguel Tinker Salas: Pienso que parte de lo que Estados Unidos y la oposición están tratando ‎de hacer es ver si hay fallas fundamentales en el seno del ejército que puedan facilitar su ‎estrategia. Eso también podría llevar a un golpe de Estado. ‎
En mi opinión eso no sería la mejor solución para Venezuela. Insisto en el hecho que si seguimos ‎reforzando esta política de la cuerda floja, corremos el peligro de exacerbar esta crisis y esta ‎violencia obscena. Pienso que tendríamos que tratar de evitar la violencia. Pienso que la mejor ‎solución consiste en encontrar un proceso que permita negociar y conversar. ‎
Podemos intentar dialogar con la cabeza fría, aceptando la existencia del otro. Porque si hay ‎elecciones mañana y si gana el gobierno, la oposición no va a reconocerlo. Y si gana la ‎oposición, los partidarios del chavismo no la reconocerán. Es un callejón sin salida. Tenemos que ‎eliminar esos obstáculos y desarrollar soluciones con las cuales, a largo plazo, los venezolanos ‎podrán aceptar la presencia del otro en la sociedad, reconocer cada cual la humanidad del otro ‎y hallar mediante el diálogo una solución pacífica a esta crisis. ‎

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