domingo, 4 de mayo de 2014

Apoyos incondicionales y repudio total a las reformas



Apoyos incondicionales y repudio total a las reformas

2014-05-02 13:37:00 Visitas: 105




Alonso Urrutia, La Jornada

El Zócalo en el Día del Trabajo: un interminable ir y venir de trabajadores, expresión propia de la división obrera. Desangeladas movilizaciones y consignas que van de la adhesión incondicional a la política de Enrique Peña Nieto que proclama el movimiento oficialista al repudio a las reformas estructurales de la Unión Nacional de Trabajadores (UNT) y los reclamos de la Nueva Central de Trabajadores (NCT) por la falta de solución a viejos conflictos.

Sólo hay algo en común: la indiferencia de los trabajadores ante la cantidad de discursos que, desde el mismo templete pero en diversos momentos, se efectuaron. Un líder cetemista vocifera en el tono más revolucionariamente institucional posible, pregona su respaldo a los cambios estructurales y aventura una asistencia de 100 mil trabajadores que avalan su dicho en el Zócalo, aunque quizá 90 mil provengan de su imaginación.

Horas después ingresan por 5 de Mayo y Venustiano Carranza los contingentes de la UNT. La Asociación Sindical de Pilotos de Aviación (ASPA) encabeza la marcha. Luis Nava, con 38 años de haber volado para Mexicana de Aviación, comenta que la lucha continúa hasta que no haya nada más qué hacer en términos legales. Acaba de llegar de India, adonde fue a laborar temporalmente, como otros compañeros lo hicieron a China, Sudamérica o países árabes, para subsistir. Un exilio laboral para resistir.

Metros atrás el sindicato de mineros es de los pocos que corean consignas por la reivindicación de su líder, Napoleón Gómez Urrutia, que enfrenta enorme caudal de litigios.

Por otra ruta llega el mayor de los contingentes: el sindicato de Teléfonos de México y sus peculiares demandas: Los telefonistas rechazan la pretensión de aplicar tasa cero a interconexión y 7 a larga distancia, porque implica subsidiar a la competencia.

Nadie menciona a Carlos Slim, pero está implícita la defensa de su emporio y los empleos que genera. “Por la participación de la telefonía en el triple play”, resumen algunas de sus pancartas.

En Los Pinos, representantes de los factores de la producción acuden solemnes al festejo del Día del Trabajo. Hay tantos líderes obreros como dirigentes empresariales para escuchar los parabienes del presidente Enrique Peña Nieto al sector laboral, a cuyos representantes promete, otra vez, que un futuro mejor está por llegar con las reformas estructurales.

Es la ceremonia oficial, que lo mismo sirve de palestra para elogiar por enésima vez los cambios estructurales que como escenario para que el secretario del Trabajo, Alfredo Navarrete Prida, proclame que México goza de paz laboral y lance las cifras en prenda: en seis meses no ha ocurrido una sola huelga de orden federal, que cobra mayor dimensión para el secretario, porque ha sido el periodo donde se han registrado más emplazamientos.

Día del Trabajo que sirve de pretexto para aprovechar el foro presidencial e impulsar sus demandas. En nombre de los empresarios, Enrique Solana, dirigente de la Concanaco, prácticamente obvia la razón de ser del festejo y opta por exigir a los legisladores que los tomen en cuenta al debatir las leyes secundarias en materia energética.

Interminable y masivo pase de lista en el Zócalo

En el Zócalo los mítines culminan inevitablemente con decenas de pequeñas congregaciones. Un ansioso trabajador aguarda a que el líder seccional del sindicato lo encuentre en la lista. De ello depende de que pueda retirarse sin que le descuenten el jornal por no haber acudido a celebrar su día. Por fin lo detecta y avala que pueda retirarse después de dos horas y media de estancia en el Zócalo (apenas 37 minutos de escuchar los discursos revolucionarios de adhesión al gobierno peñista).

A un costado, un hombre que parece ser el líder máximo del contingente hunde la mano en la bolsa del pantalón, del que extrae un grueso fajo de billetes para darle 50 pesos.

Sobre los portales del Zócalo, otros trabajadores se arremolinan en torno a su líder, quien en tono marcial grita los nombres de cada uno para devolverles la credencial, garantía de que estuvieron presentes de principio a fin. Son integrantes de la sección del Distrito Federal de la Confederación de Trabajadores de México.

Prácticas del viejo y del nuevo sindicalismo. Hay que asegurar que los invitados lleguen a la celebración.

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