jueves, 8 de junio de 2017

Cómo retumbarán en China los ecos de la situación en Catar


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Cómo retumbarán en China los ecos de la situación en Catar

 

 


Arabia Saudí, Bahréin, Egipto y Emiratos Árabes Unidos acusaron a Catar el 5 de junio de apoyar el terrorismo y de desestabilizar la región de Oriente Próximo. Además, anunciaron la ruptura de las relaciones diplomáticas y de las comunicaciones terrestres, marítimas y aéreas con la monarquía de Doha. Poco después se supo que LibiaYemen y Maldivas se habían sumado también al boicot diplomático.
Hasta el momento, el gigante asiático ha mantenido estrechos vínculos económicos y comerciales con las partes involucradas en el conflicto diplomático del golfo Pérsico. Mientras Arabia Saudí es el mayor proveedor de petróleo de China, Catar ocupa la segunda posición en el suministro de gas natural licuado. Doha es también el tercer mayor proveedor de gas licuado de petróleo para el mercado chino.
Además, China tenía planes para crear una zona de libre comercio con los miembros del Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo (CCEAG), una organización regional que incluye a Catar, Arabia Saudí, Bahréin, Kuwait, EAU y Omán.
Es poco probable que los contratos para el suministro de hidrocarburos se vean afectados por las tensiones en el golfo Pérsico. Sin embargo, la creación de la zona de libre comercio, parte importante de la Brizna, probablemente se pospondrá hasta el momento en que la situación en la región sea más favorable.
La diplomacia china intenta actuar con cautela y buscar un equilibrio diplomático con los distintos países con el fin de mantener su presencia económica en la región. En los últimos días, la Cancillería china se limitó a expresar la esperanza de que Arabia Saudí, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos y Egipto puedan resolver las contradicciones existentes con Catar a través del diálogo. Pekín, además, subrayó la importancia de las buenas relaciones entre los países de Oriente Próximo para hacer frente al terrorismo.
Bian Yongzu, analista del Centro de Estudios Financieros Chungyang, habló con Sputnik acerca de cómo afectarán las tensiones entre las naciones del golfo Pérsico a los planes de Pekín para la región.
El experto subrayó que, tanto Catar como Arabia Saudí, son considerados importantes centros para la Nueva Ruta de la Seda. La construcción de 'Un cinturón, una ruta' se enfrenta ahora a una variedad de riesgos en Oriente Próximo. Se trata en particular de riesgos geopolíticos, consideró Yongzu. Sin embargo, la iniciativa ya ha recibido el apoyo de Arabia Saudí, Irán y Catar, dado que el proyecto coincide con los intereses nacionales de estos países.
© REUTERS/ Thomas White/Illustration
Pese a que es posible que surjan algunas pequeñas dificultades a corto plazo, el analista aseguró que no hay que preocuparse en relación a las perspectivas a largo plazo. Estos países saben que China es el mayor comprador de recursos del mundo y, en consecuencia, tienen interés en mantener estrechos vínculos con el país asiático. 
Wang Yiwei, profesor del Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad Popular de China, consideró que la situación diplomática en el golfo Pérsico no afectará directamente a las inversiones chinas. No obstante, la creciente inestabilidad en la región podría dañar indirectamente la cooperación entre China y esos países.
"La inestabilidad en Oriente Próximo es bastante negativa. (…) Actualmente, las turbulencias no son capaces de influir en las inversiones, pero podrían afectar indirectamente a la región. La inestabilidad puede influir en la cooperación con el CCEAG y en las negociaciones para establecer una zona de libre comercio. Sin embargo, resulta difícil precisar cuán grande será el impacto", argumentó Yiwei.