domingo, 30 de julio de 2017

La imagen de la frustración y el desespero. #CubaEsNuestra #Cuba


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La imagen de la frustración y el desespero. #CubaEsNuestra #Cuba

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A juicio de analistas políticos, las nuevas sanciones anunciadas este lunes por Washington a Caracas, y el hecho de que Obama declaró que la situación venezolana “es un alto riesgo”, y constituye una “emergencia nacional” para Estados Unidos, disparó todas las alarmas en la Patria Grande.
Tales afirmaciones del inquilino de la Casa Blanca son verdaderamente amenazantes, y suben de tono la escalada que protagoniza contra el gobierno constitucional del presidente Nicolás Maduro.
Esa conducta bravucona de Washington ensombrece sin duda alguna la realización de la Cumbre de las Américas porque no es posible reunir a los mandatarios de Latinoamérica en Panamá en medio de tanta virulencia, acorde con los mismo expertos.
Los ataques de Estados Unidos contra Venezuela son cada vez más altisonantes, y es necesaria una respuesta contundente en bloque de las naciones soberanas, independientes e integradoras de la Patria Grande, para evitar a tiempo una eventual contienda bélica.
No es un secreto que el Pentágono quiere hacer de América Latina y el Caribe otro escenario de guerra con el propósito de impedir su anhelada unidad, y tratar de recuperar el dominio que ha perdido en la región que se extiende desde el Rio Bravo hasta la Patagonia.
Washington está enloquecido por su cada vez menos influencia en Latinoamérica, y ve en Venezuela la primera ficha que hay que tumbar para crear un efecto dominó que derrumbe o al menos debilite a varios gobiernos progresistas, como los de Ecuador, Bolivia, Argentina, Brasil, entre otros, a los que considera “desobedientes”.
En esos países,  Estados Unidos protagoniza al mismo tiempo acciones subversivas con el apoyo de la prensa y la derecha conservadora, mientras incrementa su presencia militar en otros como Perú, al que califica de “aliado fiel”.
Es conocido que la Casa Blanca, por medio de algunos “aliados fieles”, ha estado presionando para que en la Cumbre de las Américas de Panamá no sea molestado el presidente Obama, y tiene todo un plan estructurado para esa cita con mercenarios integrados en organizaciones contrarrevolucionarias, según revelaciones hechas en las últimas horas.
Con esos truenos y la manifiesta agresividad de Washington las interrogantes entonces son: ¿Servirá de algo el cónclave de Panamá? ¿Hay necesidad de reunirse con un país que no ha dejado en toda su historia de intentar imponer su dominio en la Patria Grande?
Las respuestas se las dejo a los lectores.
" data-medium-file="" data-large-file="" class="alignleft wp-image-8797" src="https://heraldocubano.files.wordpress.com/2017/07/frustracion-660x350.jpg?w=366&h=164" alt="" width="244" height="164">Por Arthur González A pesar de los intentos de la CIA y la mafia terrorista anticubana de Miami para conformar una “oposición” política en Cuba dirigida por jóvenes, nunca la han podido alcanzar.
En su desespero, en 2009 lanzaron la primera convocatoria en 50 años, prometiéndole becas a jóvenes cubanos para formar líderes comunitarios. Como perros hueveros repitieron la receta en el 2015, a través de las becas concedidas por la organización World Learning Inc. con sede en Washington, y en el 2017 la organización Líderes Sociales, ofreció otras diez becas con el fin de “promover el desarrollo profesional juvenil y fortalecer la sociedad civil cubana”. Ninguna tuvo resultados.
Ante tantas decepciones apareció la figura de Rosa María Payá Acevedo, con la cual los yanquis sostuvieron un primer contacto después de la muerte de su padre Oswaldo Payá Sardiñas, causada por el español de las Juventudes del Partido Popular, al conducir a exceso de velocidad cuando repartían dinero a la contrarrevolución para sus actos contra el Gobierno.
Con Rosa María se ilusionaron, ante la esperanza que pudiera movilizar a los jóvenes. Para ello han dispuesto amplios recursos financieros y materiales.
A cambio de seguir el guion trazado por los especialistas en guerra psicológica de la CIA, el Departamento de Estado le otorgó un visado de refugiada política que incluía a su madre y hermanos.
Para respaldar la imagen de la “novísima disidente”, la pasearon por Europa y algunos países latinoamericanos que se prestaron para la cruzada contra Cuba.
Además, distribuyeron amplio financiamiento a fin de conformar una supuesta organización que denominaron “Cuba Decide” y para gestora del proyecto en Cuba reclutaron a María de Lourdes Mariño Fernández, quien trabaja en el Centro Loyola, adjunto a la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, encargado de ofrecer clases a los jóvenes trabajadores privados.
Paralelamente, nombraron a Rosa María presidenta de la “Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia”, para darle cierta aureola que justificara a una docena de ex presidentes latinoamericanos y parlamentarios de Chile y Paraguay, recibirla durante sus viajes por la región.
Tanto dinero gastado y no se observan resultados.
Rosa María, a pesar de haberse acogido al programa de perseguidos políticos sin serlo, es enviada a La Habana en reiteradas ocasiones con instrucciones precisas de ejecutar acciones provocativas, sin lograr los efectos planificados.
Otra de las inventivas de quienes la dirigen e instruyen, fue la recolección de firmas para presentarlas ante la Asamblea Nacional del Poder Popular, solicitando cambios en la ley electoral. Esa acción, copiada del conocido y fracasado “Proyecto Varela” desarrollado por su padre,  fue criticada por Guillermo Fariñas, viejo asalariado de los yanquis, quien la tildó de mentirosa.
Ante tantos fiascos y bajo la sombra negra de la decisión del presidente Donald Trump, de suspender en septiembre 2017, los 20 millones de dólares anuales destinados desde hace 8 años por Barack Obama para la subversión interna en Cuba, Rosa María recibió nuevas orientaciones para buscar dinero a toda costa, y para ello tocó las puertas de la empresa del Ron Bacardí, conocida por apoyar acciones contra la Revolución, a cambio de que Estados Unidos continúe prohibiendo la entrada a ese país del Ron Havana Club.
Lastimoso papel asignado a Rosa María de ir pidiendo dinero para una causa perdida de ante mano, pero no tiene alternativas y debe seguir cumpliendo las instrucciones de quienes la tienen agarrada por el cuello.
Cuba Decide irá a parar al mismo basurero del olvido que otras decenas de partidos y organizaciones conformadas desde 1959, de los que nadie recuerda ni habla.
No por gusto la añeja contrarrevolucionaria Martha Beatriz Roque Cabello, quien integró decenas de grupúsculos, reconoció recientemente:
“La oposición al Gobierno castrista no ha encontrado el camino correcto para llegar al pueblo […] Es de notar la incapacidad estratégica de la oposición fuera y dentro de la Isla […] los opositores o disidentes cubanos parecen actuar sin una clara concepción estratégica de corto y largo plazo que guíe sus acciones. De hecho, se puede observar que no hay una comprensión cabal de lo que es estrategia, cuáles son sus componentes y cómo definir una y llevarla a cabo […] la oposición, al no poder formular una estrategia viable, ha tenido como única estrategia la de tratar de influenciar las fuerzas políticas de EEUU a favor de la democracia en Cuba”.
Martha Beatriz carente de moral y ética, parece olvidar que ella misma es parte de esa ausencia de liderazgo por mentir y engañar consuetudinariamente, con acciones que tuvieron como colofón de su carrera como “disidente”, cuando la TV cubana divulgó imágenes de su falsa huelga de hambre, conocida popularmente como “La huelga del Aguacate”, de la que salió muy mal parada al involucrar a diplomáticos estadounidenses, agencias de prensa extranjeras, e incluso a otros contrarrevolucionarios que acudieron a darle apoyo.
No querer reconocer que Cuba escogió su destino porque el capitalismo impuesto en 1900 no dio resultados, es la causa fundamental de la frustración que los golpea y los hacen tomar decisiones desacertadas ante el desespero de no alcanzar resultados.
Por eso desde el 2013, siete de cada diez “disidentes” que viajan a los Estados Unidos deciden no regresar a Cuba, según declaraciones de un diplomático de la misión en La Habana, además de los que se acogen al programa de refugiados políticos.
Los que se mantienen en la Isla, como Berta Soler, Yoani Sánchez, Antonio Enrique González-Rodiles, Manuel Cuesta Morua y otros más, optan por pasar una gran parte de su tiempo en conferencias y actividades en el exterior, viajando entre Miami y La Habana, disfrutando de la buena vida que les permite el dinero que le asignan los yanquis.
Certero fue José Martí cuando sentenció:
“De medios artificiales solo nacen raquíticos productos”.
Tomado de El Heraldo Cubano