martes, 1 de agosto de 2017

Argentina. Ley Agroforestal en Córdoba: Se aprobaría este miércoles


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Argentina. Ley Agroforestal en Córdoba: Se aprobaría este miércoles Kaos en la red

 

 


En la misma dirección que la controvertida Ley de Bosques, el gobierno provincial apura la sanción de un Plan que busca beneficiar a la industria maderera, disimulado en un programa de reforestación.
Se trata de una normativa que podría cambiar el paisaje cordobés, implantando pinares y eucaliptus reproducidos de modo artificial.
Así lo confirma el convenio suscripto por el gobernador Juan Schiaretti, en abril pasado, con la firma misionera BIOFABRICA S.A, especializada en la clonación artificial de especies forestales.
El convenio, implica el desembolso de 20 millones de pesos por parte del Estado provincial que serán transferidos a la empresa misionera. Malestar en los técnicos de organismos provinciales relacionados con la forestación.
El Plan Agroforestal presentado por la bancada oficialista “es ambiguo y contempla la implantación de bosques con pinares o eucaliptus”, comentan profesionales de la forestación, en los pasillos de organismos provinciales.
Como reacción política, para cambiar la imagen del gobierno en materia de desmontes y frenar el costo político de una Ley de Bosques paralizada en la Legislatura, el gobierno provincial reflota un viejo proyecto, 3 veces anunciado en los últimos 7 años.
Un Plan de Reforestación que, según lo prevé el borrador elaborado en Casa de Gobierno, tendrá como organismo de aplicación al Ministerio de Agricultura y Ganadería de la provincia, que nada tiene que ver con la conservación de los ecosistemas provinciales ni sus bosques nativos, sino más bien con la industria maderera, sector de la actividad industrial que se ocupa del procesamiento de la madera, desde su plantación, extracción, corte, almacenamiento y tratamiento químico.
El proyecto de Ley Agroforestal ha pasado por diversas denominaciones a lo largo de la última década y ha servido de comodín para alivianar el malestar social, cada vez que se conocían las cifras de desmontes: sistemáticamente, cuando se informaba que Córdoba había sido la provincia que más había desmontado en la Argentina, el gobierno anunciaba planes de reforestación.
20 millones para Biofábrica Misiones
En abril pasado, y para tratar de aquietar la convocatoria a una nueva “Marcha en Defensa de los Bosques Nativos”, el gobernador Schiaretti y su comitiva viajaron a la provincia de Misiones, con la decisión de firmar un convenio con una empresa llamada Biofábrica S.A.
Sala de Prensa Ambiental solicitó una copia de dicho convenio, pero no obtuvo respuesta al pedido. Sin embargo, trascendió que, como resultado de dicho acuerdo, la provincia deberá girar fondos por unos $ 20 millones a la empresa misionera.
Al ser consultado, José Cabral -gerente general de BioFábrica Misiones S.A- declaró a Sala de Prensa Ambiental que “No hemos empezado a trabajar aún en el desarrollo del programa, a la espera de la aprobación de la Ley Agroforestal que se está tratando en la Legislatura cordobesa”, agregando que “a partir de ahí, podremos tener más precisiones sobre el avance del Acuerdo”. No obstante, los medios de comunicación misioneros informaron que el convenio ya fue firmado el 20 de abril pasado y trata del “desarrollo de recursos fitogenéticos forestales, tanto nativos como exóticos”.
Fines comerciales o ambientales, esa es la cuestión
Sala de Prensa Ambiental realizó una ronda de consultas a profesionales de organismos provinciales que trabajan con forestación de bosques nativos, los cuales pidieron no ser citados: “Al proyecto de Ley lo estuvimos analizando y resulta inviable” señalaron, agregando que “por ejemplo, una plantación de pinos debe pasar en todas sus etapas por un Estudio de Impacto Ambiental (EsIA) porque es una actividad económica como cualquier otra, con impactos en el ambiente. Sin embargo, como está planteada la actividad forestal en este proyecto de Ley, podría evitar los EsIA. La forestación es una actividad que puede perseguir fines económicos o ambientales, pero deben estar claros, ya que casi nunca son compatibles. Para un proyecto de tamaña envergadura, que persigue fines comerciales, debe mediar un Estudio de Impacto Ambiental en todas sus etapas: implantación, manejo y aprovechamiento de la masa forestal. Con este proyecto de Ley, pareciera que buscan excluir, de este paso y otros, a la industria forestal”, indicaron los especialistas.

Reforestar, sin saber dónde ni con qué
“Lo más absurdo es que Córdoba no tiene su Ley de Ordenamiento de Bosques Nativos, pero aun así, pretende implementar este proyecto. Es como empezar a leer un libro de atrás para adelante”, sostienen las fuentes consultadas y agregan que “resulta inaceptable que en la Legislatura se esté discutiendo un proyecto de Ley que tiene como eje el incentivo a la forestación, ya sea de especies nativas o exóticas; evidentemente, se trata de cultivos forestales y no de conservación de bosques nativos”, señalaron los especialistas.
Según los especialistas, el germoplasma para las clonaciones de árboles puede ser obtenido de semillas o de tejidos, a partir de fragmentos de un solo paquete genético, es decir de un individuo que se clona aplicando biotecnología, como lo hace Biofábrica.
Cuando se habla de clonación de árboles, están hablando de realizar una micropropagación de cultivos in vitro, en laboratorios. Un trozo de la planta –generalmente se utiliza una yema- se pone en un cultivo artificial dentro de un laboratorio. El medio de cultivo es una sustancia gelatinosa con hormonas y nutrientes, dentro de una cámara con temperatura, horas de luz y humedad controlada.
En definitiva, podríamos preguntarnos si el gobierno cordobés busca reforestar la provincia con bosques nativos, como reparación a la elevada tasa de desmontes. La respuesta pareciera ser que no: por ahora buscan implantar pinos y eucaliptus clonados, en miles de hectáreas, para beneficio de las empresas madereras.
Pero no sólo eso; si apelamos al historial de incendios forestales en la provincia, surge de inmediato el recuerdo del trágico incendio que consumió 63.400 hectáreas de pinares implantados en Calamuchita, hace tan sólo cuatro años.
Por Daniel Díaz Romero 
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