jueves, 2 de noviembre de 2017

Masivas violaciones de alemanas en la II Guerra Mundial: Las atrocidades del Ejército Rojo

Masivas violaciones de alemanas en la II Guerra Mundial: Las atrocidades del Ejército Rojo

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Los rusos no tuvieron compasión con las mujeres alemanas, incluyendo niñas y ancianas.
Uno de los aspectos más desconocidos e infames de la Segunda Guerra Mundial, que los comunistas rusos en el siglo XX intentaron disfrazar en vano como un mito inventado por la prensa occidental, se verificó durante la actuación de las tropas de la Unión Soviética durante la derrota de la Alemania Nazi, cuando los soldados del Ejército Rojo conquistaron gran parte del territorio del Tercer Reich.
Aprovechando que la población civil alemana estaba en sus manos, procedieron a llevar a cabo lo que los historiadores llamaron “el fenómeno de violaciones masivas más importante de la historia”.
Según los cálculos de los mismos historiadores, los rusos violaron a más de dos millones de mujeres alemanas, incluyendo miles de niñas y ancianas.
Luego del fracaso de la operación Barbarroja, la invasión alemana de la Unión Soviética -durante la cual se produjeron cruentos episodios como el sitio de Leningrado (donde miles de personas murieron de hambre) y la destrucción de cientos de aldeas a manos de los temidos Einsatgruppen, los grupos operativos de las SS que eran unos comandos itinerantes que ejecutaban por igual a judíos y comunistas.
Los rusos, una vez que lograron expulsar a los alemanes de su país, contraatacaron y se aprestaron a tomar una cruel venganza. Y el primer objetivo fue Prusia Oriental, el territorio alemán ubicado más al este.
Sin embargo, antes de desencadenar la venganza bolchevique en Alemania, el Ejército Rojo primero cometió sus primeras atrocidades en Polonia, el primer país que fue “liberado” del yugo nazi.
Los soldados rusos, viéndose a sí mismos como conquistadores más que liberadores, comenzaron de inmediato a forzar a las mujeres polacas. Uno de los casos más impactantes ocurrió en un convento, donde residían 25 religiosas. “15 fueron violadas y asesinadas por los rusos.
Las 10 restantes fueron violadas, algunas 42 veces y otras 35 o 50 veces. Nada de eso sería de una importancia mayor si no hubiese sido porque 5 de ellas estaban embarazadas.
Vinieron a pedirme consejo y hablaron de aborto en término velados”, relataría años después la doctora Madeleine Pauliac, quien conoció en primera persona a muchas de las religiosas afectadas e, incluso, tuvo que asistirlas para dar a luz a los hijos que gestaron después de ser forzadas por los soldados bolcheviques.
Rusos-monjasLos soldados rusos del Ejército Rojo no sólo violaron a mujeres, ancianas y niñas en su avance imparable hacia Alemania. En Polonia no dudaron en violar a monjas, muchas de las cuales quedaron embarazadas. La película “Las Inocentes” retrata esta historia.
Luego que el Ejército Rojo iniciara su marcha hacia Alemania, llamada por la prensa soviética como “la guarida de la bestia”, los comisarios políticos comunistas comenzaron a publicar posters alentando a los soldados a desencadenar su rabia: “Soldado: ahora estás en tierra alemana.
Llegó la hora de la venganza”, decía un anuncio, mientras que otro pedía: “¡Véngate! ¡Tú eres un soldado vengador! …¡Mata al alemán, y salta sobre la mujer alemana! ¡Así es como un soldado ruso celebra la victoria”.
Cuando los rusos se apoderaron de Prusia Oriental, descargaron de inmediato su resentimiento inhumano contra la población civil indefensa, especialmente contra los niños (quienes después que eran asesinados eran clavados en las puertas de los graneros como advertencia) y las mujeres, a las cuales comenzaron a violar en masa.
El historiador inglés Anthony Beevor, en su libro “Berlín: la Caída”, relata que “en Moscú Beria y Stalin sabían muy bien lo que estaba sucediendo.
Cierto informe los puso al corriente de que “muchos alemanes declaran que todas sus compatriotas de Prusia Oriental que han quedado atrapadas en la región están siendo violadas por el Ejército Rojo”.
Se referían a numerosos casos de violaciones colectivas que “incluyen a mujeres de menos de 18 años y ancianas”. De hecho, había víctimas de hasta 12 años”.
rusos-violadores-sovieticos
Beevor agrega que “el grupo del NKVD (el departamento de inteligencia que manejaba los asuntos internos en la Unión Soviética) destacado con el 43 ejército ha descubierto que las mujeres alemanas rezagadas en Schpaleiten habían intentado suicidarse. Interrogaron a una de ellas, llamada Emma Korn.
Ella contó que el 3 de febrero de 1944 entraron en la ciudad las tropas de primera línea de combate del Ejército Rojo: “Llegaron a la bodega en que nos ocultábamos, nos apuntaron con sus armas, a mí y a las otras dos mujeres, y nos ordenáramos que saliéramos al patio.
Una vez allí, se turnaron para violarme 12 soldados, mientras que otros hacían lo mismo con mis dos vecinas. La noche siguiente irrumpieron en la bodega seis soldados borrachos y nos violaron delante de los niños.
El 5 de febrero les tocó el turno a tres soldados más, y el día 6 nos violaron también y nos golpearon 8 soldados borrachos”. Tres días más tarde, las agredidas intentaron suicidarse y acabar asimismo con la vida de sus hijos cortándoles las muñecas, aunque, claro está, no supieron cómo hacerlo de un modo efectivo”.
rusos-DesplazadosFamilias alemanas huyendo del terror ruso en Prusia Oriental.
Los soldados rusos, aparte de violar a miles de mujeres, ancianas y niñas, asesinaron a mansalva y destrozaron en Prusia Oriental todo lo que encontraron en su camino.
Antony Beevor relata que “muchos de ellos quedaron estupefactos al comprobar el número tan elevado de hogares que contaban con radio y al ver con sus propios ojos la prueba palpable de que la Unión Soviética no era el paraíso del trabajador y el campesino tal como les habían asegurado.
Las prósperas granjas alemanas de Prusia Oriental provocaban una mezcla de desconcierto, envidia, admiración e ira que alarmó a los agentes políticos rusos”.
En el libro “La cara no femenina de la guerra” de Svetlana Aleksievich, que recoge memorias y experiencias de veteranos soviéticos en Alemania, un exoficial ruso recuerda que “éramos jóvenes, fuertes, y llevábamos cuatro años sin mujeres.
Probábamos a pescar mujeres alemanas y… diez hombres violaron a una chica. No había suficientes mujeres; toda la población escapaba del Ejército Rojo. Así pues, cogíamos niñas de doce o trece años.
Si lloraba, le poníamos una cosa en la boca. Creíamos que era divertido. Ahora no puedo entender cómo fuimos capaces de hacerlo. Un chico de buena familia… pero aquel era yo”.
rusos-mujer-del-transito-en-berlin.-Foto-increíble-espectacular-sorprendente-impactante-segunda-guerra-mundialUna mujer del Ejército Rojo dirige el tránsito en una calle de Berlín, totalmente en ruinas.
Una operadora telefónica del Ejército Rojo recordó por su parte en el mismo libro que “cuando ocupábamos un pueblo, primero teníamos tres días para los saqueos y … [las violaciones]. Por descontado eso no era oficial.
Pero después de tres días se te podía juzgar por hacerlo. […] Recuerdo a una mujer alemana violada, permaneciendo desnuda con una granada entre las piernas. Ahora siento lástima, pero no la sentía en aquel momento… ¿Piensas que fue fácil perdonar a los alemanes?
Odiábamos ver sus casas blancas, limpias e intactas. Con rosas. Quería que sufrieran. Quería ver sus lágrimas… Tuvieron que pasar décadas para que comenzara a sentir compasión por ellos”.
Violaciones masivas en Berlín
Una vez que las “hordas” rusas del Ejército Rojo se adentraron en Alemania y comenzaron a acercarse a la capital, Berlín, el horror de las mujeres alemanas fue en aumento.
El historiador Antony Beevor relata que “monjas, muchachas jóvenes, mujeres ancianas, embarazadas y madres que acababan de alumbrar fueron víctimas de impías violaciones. Una mujer comparó lo sucedido allí con los “horrores propios” de la Edad Media.
La pauta que seguían los soldados en estos casos parecía ser común a todos los ejércitos soviéticos que participaron en la toma de Berlín, y consistía en alumbrar con linternas el rostro de las mujeres que se apiñaban en los búnkeres a fin de elegir a sus víctimas”.
rusos Sovjetski_ruski_vojnici_berlin
Una vez que Adolf Hitler se suicidó en su búnker de la Cancillería, y los rusos se transformaron en los amos y señores de Berlín, comenzó nuevamente la pesadilla para las mujeres de la capital alemana.
Antony Beevor cuenta que “los berlineses recuerdan que, dado que todas las ventanas habían saltado a causa de las explosiones, era difícil no oír los gritos que se sucedían una noche tras otra.
Las estimaciones llevadas a cabo por los dos hospitales más importantes de Berlín oscilaban entre las 95 mil y las 135 mil víctimas de violación. Un médico calculó que, de unas 100 mil berlinesas violadas, unas 10 mil murieron a causa de la agresión.
La causa de muerte más extendida en estos casos era el suicidio. La tasa de mortalidad fue, al parecer, mucho mayor entre el millón 400 mil que habían sufrido esta suerte en Prusia Oriental, Pomerania y Silesia.
En total se cree que fueron forzadas sexualmente al menos dos millones de mujeres alemanas, y una minoría sustancial –que tal vez llegue más bien a ser una mayoría- fue sometida a violaciones múltiples.
Una amiga de Ursula Von Kardorff y de la espía soviética Shulze-Boysen fue agredida “por 23 soldados rusos, uno detrás de otro”. Después la hubieron de coser en el hospital”.
Rusos Berlin 1945 Bicycle tussle
Ingeborg Bullert, una mujer alemana de actuales 90 años, relató que cuando llegaron los soviéticos a su barrio en Berlín, había tanques en la calle y, como todos sus compatriotas, ella se refugió en el sótano de su edificio.
Una de las noches de bombardeo, salió del refugio y fue a buscar a su apartamento un pedazo de cuerda para colgar una lámpara. De repente la sorprendieron dos soldados soviéticos que la sometieron con pistolas. “Me violaron los dos. Pensé que me matarían. Nunca le conté mi experiencia a nadie, porque me parecía muy difícil decírselo a alguien. A mi mamá le gustaba alardear con que a su hija no la habían tocado”.
La berlinesa Ingeborg Bullert, al igual que miles de su compatriotas,  fue violada por los soldados rusos después de la toma de Berlín en 1945.
La berlinesa Ingeborg Bullert, al igual que miles de su compatriotas, fue violada por los soldados rusos después de la toma de Berlín en 1945.
Ingeborg-anciana
Ingeborg Bullert ya anciana.
Beevor cuenta que, respecto de las violaciones masivas perpetradas por los rusos en Alemania, “tanto se ha ocultado esta cuestión en Rusia que aún se niegan los veteranos que sucedió en realidad durante aquellos violentos ataques en territorio alemán.
Sólo algunos se muestran dispuestos a confesar que presenciaron este tipo de escenas. Sin embargo, son poquísimos los que acaban por hablar sin tapujos del asunto y todos ellos mantienen una actitud impenitente.
“Todas se levantaban las faldas ante nosotros y se acostaban a nuestro lado”, afirma el antiguo dirigente de una compañía blindada del Komsomol, que incluso llegó a jactarse de que en Alemania nacieron “dos millones de hijos nuestros”.
El británico Antony Beevor, uno de los historiadores más reputados de la Segunda Guerra Mundial y autor de los libros "Berlín: La Caída" y "Stalingrado", asegura que los soldados rusos violaron en suelo alemán a más de dos millones de mujeres, incluyendo ancianas, niñas, enfermeras  y monjas.
Beevor, finalmente, agrega que “las razones de este fenómeno de violación en masa, que incluye la violación colectiva o en grupo, tiene algunos aspectos interesantes.
Los soldados del Ejército Rojo fueron brutalizados por la guerra, pero también humillados por oficiales y comisarios, que incluso les hicieron vestir los uniformes de sus camaradas muertos.
La humillación provoca ira, y lo que se podría llamar teoría toc-toc (knock on theory) de la opresión. Las mujeres alemanas eran el blanco más vulnerable y sencillo. Un psicólogo ruso también señaló que la sociedad estalinista había intentado desexualizar la vida para que todas las emociones estuvieran dirigidas al líder y al partido.
Esto produjo lo que él llamó “la peor forma de erotismo de barracas”. Además, la mayoría de estos soldados eran inexpertos sexualmente, de modo que bebían alcohol para reforzar su coraje. Y si no podían rendir sexualmente, se vengaban de las mujeres, incluso usando la botella como reemplazo”.
Fuente guioteca.com

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