sábado, 8 de abril de 2017

China y los miedos que nos crean los medios


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China y los miedos que nos crean los medios

Por Fernando Castillo Gozalo, publicado en Manos fuera de China

Parece increíble, pero la República Popular China (RPCh) es actualmente la primera potencia económica mundial, por delante de EE.UU. en términos de paridad de poder adquisitivo (PPA), 17.632.014 millones de dólares en 2014. El PIB per cápita de China en 1950 era de unos centavos de dólar. A principios del siglo XXI era de 800-1000 dólares...
China ocupaba en 2014 el puesto 90 en IDH, con un índice de 0,738, un alto desarrollo. Su índice Gini, que mide la desigualdad de distribución de la renta y la riqueza de un país, era de 0,485 en 2005 y de 0,462 en 2011. Este índice va de 0 (máxima igualdad) a 1 (máxima desigualdad). 
Y es más increíble aún si repasamos la corta historia de la RPCh desde su nacimiento como nación en 1949, desde un subdesarrollo feudal superlativo, guerras e invasiones coloniales sucesivas desde mediados del siglo XIX, revueltas de los señores de la guerra armados por el imperialismo en el siglo
XX, invasión imperial de los japoneses entre 1936 y 1945 (que causó más de 10 millones de muertos), y desde las experiencias revolucionarias hacia el socialismo, con sus luces y sus sombras, incluidos el Gran Salto Adelante (1958-1968) y la Revolución Cultural (1966-1976), que enseñaron a la milenaria China que el camino emprendido con las reformas adoptadas desde 1978 era el adecuado.
En ese corto pero costoso devenir histórico, China sufrió reveses y cometió graves equivocaciones pero, a día de hoy, hay que concluir que, objetivamente, ha conseguido muchos más logros, como un descenso único y espectacular de la pobreza en el país (230 millones menos entre 1978 y 2004) así como un muy alto nivel de desarrollo en los campos de la salud, la educación y la cultura, la reforma agraria, y exitosos desarrollos en el plano comercial, industrial y tecnológico. 
La RPCh es uno de los pocos países socialistas que quedan en el mundo. Sí, SOCIALISTA y NO CAPITALISTA, letanía que nos repiten con demasiada insistencia las malas lenguas interesadas. Aplica una forma de gobierno entre comunista y socialista: marxismo-leninismo y economía de mercado de orientación socialista (socialismo con características chinas), adaptados a la circunstancias chinas.
En 1982, sus ciudadanos aprobaron la actual Constitución, que se ha ido mejorando desde entonces en el sentido de consolidar las los logros políticos, culturales, económicos y sociales conseguidos.
En 1989 hubo un intento infame, promovido por los sectores más reaccionarios del Partido y de la gran burguesía aliada del gran capital extranjero de volver al capitalismo, imitando los procesos disgregadores que condujeron a la caída de la URSS y del bloque socialista, promovidos por Gorbachov y sus secuaces internos y externos, conocido como los “sucesos de Tiananmén” que, afortunadamente, y para bien de la nación, del pueblo chino y del mundo, fracasó.
No existe otro ejemplo en la historia, si exceptuamos la colosal experiencia soviética derivada del triunfo de la Gran Revolución Socialista de Octubre (en el convulso contexto mundial que estremeció al mundo desde el triunfo revolucionario al final de la 2GM), que haya logrado un grado de desarrollo tan elevado y de eliminación de la mayoría de las taras feudales y coloniales de las que partía la gran nación asiática.
Y todos esos logros los ha realizado el Partido Comunista Chino (PCCh), que aún, SÍ, AÚN HOY, se sigue rigiendo por los principios del marxismo-leninismo. China se ha liberalizado desde 1978, pero continúa apoyándose en el principio leninista del centralismo democrático, con una Asamblea Nacional Popular (ANP) de 3000 diputados elegidos por sufragio directo por cinco años, que ejerce el poder legislativo y es la máxima autoridad del Estado. 
En los niveles más altos de los congresos regionales y locales y en la ANP se celebran elecciones indirectas en las que participan los miembros de la ANP de nivel inferior inmediato. El sistema político está descentralizado y los líderes provinciales y subprovinciales gozan de un alto grado de autonomía para implementar políticas tendentes a consolidar las altas directrices emanadas de la ANP.
Existen otros partidos políticos distintos del PCCh, conocidos como “partidos democráticos”, que participan en la decisiones adoptadas por la ANP y en la Conferencia Consultativa Política del Pueblo Chino (CCPPCh).
La política exterior de la RPCh se fundamenta en los principios de la coexistencia pacífica de Zhou En Lai: no injerencia en los asuntos de otros Estados; no agresión; convivencia pacífica; igualdad y beneficios mutuos. 
También se rige por el concepto de armonía sin uniformidad, que anima las relaciones diplomáticas entre las naciones a pesar de las diferencias ideológicas, apoyando a países como Corea del Norte e Irán y a muchos otros países emergentes africanos y latinoamericanos con los que comercia y coopera en condiciones de respeto y equidad.
Los principales problemas actuales del país son la creciente brecha entre ricos y pobres, la corrupción, las relaciones laborales, las lacras sociales y el deterioro ambiental derivados de su acelerado desarrollo de los últimos años, para conseguir la necesaria acumulación primitiva que permita la futura supervivencia soberana de China en el socialismo.
Una serie de encuestas en 2011 indicaron que entre el 80 y el 95 % de los ciudadanos chinos están relativa o muy satisfechos con el gobierno central.
¿Y cómo se ha conseguido todo eso manteniendo las perspectivas de China como potencia emergente, soberana, segura y consolidada en el contexto mundial de principios del siglo XXI?
Pues, desde luego, a pesar de esas malas lenguas interesadas NO HA SIDO:
  • Imponiendo en el exterior, próximo ni lejano, fronteras coloniales ridículas y aberrantes;
  • Invadiendo países para saquear sus recursos e impedir su desarrollo y su comercio local e internacional;
  • Promoviendo golpes de estado en las naciones con las que coopera, comercia y se relaciona, ni nombrando sus gobiernos sumisos;
  • Recurriendo al asesinato de los mejores líderes de esos países cuando se oponen o dificultan los acuerdos comerciales o de seguridad estratégica que les proponen;
  • Cometiendo genocidios sin fin a través de guerras, hambrunas y enfermedades evitables;
  • Arruinando las formas de comercio y desarrollo locales que condenan a esos pueblos a la miseria:
  • Coaccionando a las élites coloniales para que se alineen con los intereses chinos y en contra de sus propios pueblos;
  • Creando terrorismos mercenarios como Al-Qaeda, Daesh, ni financiando el sionismo… para que le hagan el sucio papel que Occidente no puede hacer abiertamente para dominar geoestratégicamente el mundo;
  • Militarizando las vías de escape de las poblaciones locales a las que se imponen esos desastres intencionados, ni blindando sus fronteras nacionales para que no le lleguen los refugiados de las barbaries generadas por Occidente y el capitalismo occidental allá donde van a “llevar democracia".
NO, NO HA SIDO ASÍ como se ha comportado China en ningún lugar del mundo, jamás ha actuado con las malas artes con que lo han hecho las potencias imperiales capitalistas occidentales en mente de todos, esas que tanto hablan de democracia y de respeto por los derechos humanos y el medio ambiente, mientras siguen practicando saqueos y crímenes sin fin, mientras matan de hambre y enfermedades evitables a media humanidad y atormentan y envenenan a la totalidad.
Veánse los resultados de los últimos casos de intervenciones imperiales “humanitarias” en Yugoslavia, Irak, Afganistán, Libia, Siria Yemen, Sudán, República Democrática del Congo… por no detenernos y explicar, aunque sea someramente, la oscura historia colonial secular de esos filibusteros y desalmados depredadores imperiales en los continentes africano, asiático, americano (primero exterminaron a sus poblaciones indígenas) y latinoamericano .
LOS MIEDOS QUE CREAN LOS MEDIOS DEL GRAN CAPITAL
Nunca ha habido disculpas ni compensaciones por esos saqueos y crímenes deliberados cometidos por el Occidente colonial y capitalista. Permanecen impunes en la memoria objetiva de los pueblos conscientes. Nunca se han aceptado las culpas que les acusan por ese proceder secular abusivo e inhumano, que no solo no ha acabado, sino que se perfecciona día a día para seguir arruinando la vida y las ilusiones de las gentes del planeta.
Al contrario, sus paniaguados y manipuladores medios difunden a los cuatro vientos, y a diario, sus consignas simplistas y tergiversadoras acerca de las intenciones de cualquiera que, como China, se sale de su redil, que aunque apestan a mentira, son bien digeridas por esas masas acomodadas, ignorantes, egoístas e interesadas en no despertar de su sueño hipócrita de vivir en sociedades opulentas, cada día más empobrecidas para la mayoría de los esclavos consumistas que las habitan.
Nos dicen que China no “hace, jamás, algo por altruismo”; que simplemente se guía por tenebrosos intereses y propósitos egoístas, que su proceder no está dirigido hacia el progreso y la civilización de la humanidad, ni regido por la filantropía occidental.
Nos dicen a todas horas que tengamos miedo de China, que China ya no es socialista sino capitalista, que hay que tener cuidado con el imperialismo chino, que hay que contener a China y enseñarle las buenas maneras occidentales.
¿QUÉ BUSCAN ESOS MEDIOS?
Según la socióloga Ángeles Diez: 
"En la actualidad hay seis grupos mediáticos que controlan casi el 99% de la información que circula por el mundo. La función que cumplen es la de fabricar el consentimiento y la aceptación. Hay que consentir la desigualdad y la explotación [...] Los medios no están al servicio del poder, sino que son una de las formas mediante las cuáles éste se expresa y logra reproducirse, reduciendo las resistencias.
"El capitalismo no puede subsistir sin apropiarse también de los medios de producción de conciencia. La labor del periodismo en este sistema es, fundamentalmente, elaborar relatos coherentes que destruyen a su vez la posibilidad de otros relatos que vengan de otras fuentes que no sean el poder político y el poder económico." 
Por eso, nunca nos darán la versión oficial china del porqué de su comportamiento y de su proceder. Sólo tenemos la versión simplista e interesada capitalista.
Siempre nos darán la versión interesada y falsa de “expertos, ONGs y fundaciones" mil, bien “engrasados” por oscuros intereses bancarios y multinacionales, siempre obedientes a sus indecentes y enriquecidos amos.
Nunca nos dirán que a quien hay que temer es a EE.UU y a sus bases y comandos militares armados hasta los dientes para “imponer razón a los desobedientes”; que hay que temer a la UE y a su vector guerrerista mundial, la OTAN, también “históricamente muy razonable con los insubordinados espontáneos”; nunca nos dirán que hay que temer a Australia y a Japón en vez de a Corea del Norte…
Nunca nos dirán que a quien hay que temer es a sus políticas económicas estafadoras, mafiosas y gangsteriles, aplicadas a todos los pueblos del planeta a los que someten con sus tratados de libre comercio (individuales y colectivos como TTIP, CETA, etc), de sus organismos tramposos de ajuste estructural (OMC, BM y FMI) y de instituciones por ellos dominadas (Liga Árabe, OEA, la Unión Africana, etc)...
Tampoco nos dirán que, si no consiguen sus “buenos propósitos” con lo anterior, recurrirán a la corrupción y a la coacción, y que, si tampoco dan resultado, asesinarán a los rebeldes y reventarán sus países y a sus pueblos con guerras de liquidación en base al “derecho internacional humanitario” para luego enriquecerse al reconstruirlos, bien ligeros de los refugiados que han tenido que perecer en sus casas destruidas, sus campos bombardeados o marcharse al exilio para perecer, también en el mar, o en las fronteras artilladas de los países que han generado esas guerras, adonde se dirigen escapando del horror occidental...
Nunca nos dirán que las crisis y estafas que padecemos en estas sociedades, empobrecidas e ignorantes, en las que malvivimos cada vez más ciudadanos las provocan sus oligarquías bancarias y multinacionales codiciosas y envalentonadas desde la caída de la URSS y la tontuna del “fin de la historia” del “tontorrón” de Fukuyama...
Nunca nos dirán que anualmente mueren por hambre y enfermedades evitables 20, 30, 40, 50… (¿?) millones de seres humanos (el genocidio silencioso del que tantas veces hablara Fidel Castro) y que millones de niños del mundo empobrecido, si no perecen prematuramente, no alcanzarán nunca un pleno desarrollo intelectual y biológico por las penurias alimenticias padecidas en la infancia; así realimentarán la mano de obra esclava que seguirán explotando las multinacionales occidentales...
Nunca mencionarán las palabras de Fidel Castro agradeciendo el rescate amigo de Cuba por China, Corea del Norte y Vietnam (a quien también se califica de país capitalista) el poder "resistir con suministros esenciales y armas, el bloqueo económico implacable de Estados Unidos" durante el Periodo Especial en la isla, después de la caída de la URSS.
Y sorprendentemente, o no tanto, muchos ciudadanos occidentales que se consideran “neutrales” o “de izquierdas” y “bien informados” son receptivos a esa publicidad para consumo reiterativa, irracional, tendenciosa, y embustera, y reaccionan agresivamente cuando se les habla de esa función, antes mencionada por la experta, de los medios imperiales de manipulación y de los contextos históricos y de las realidades sobre China, Vietnam, Corea del Norte, Cuba, Venezuela, Ecuador, Rusia y sobre cualquier país que intente liberarse de las cadenas opresoras para avanzar hacia el desarrollo legítimo de sus pueblos por sus propios medios e identidades políticas, sociales, culturales y económicas, quienes al actuar así, ponen en peligro de modo inaceptable el ancestral “derecho genocida europeo y estadounidense” de reinar sobre el mundo.
Da igual que China hable y difunda orgullosa al mundo sus logros y sus cifras objetivas e inobjetables, y también de sus retos por conseguir.
En Occidente no se difundirá nunca su versión oficial, sino la contraria, que hablará de:
  • Su deterioro ambiental (cuando Occidente consume hoy los recursos de dos planetas y ha contaminado hasta el límite el que habitamos).
  • De su inseguridad laboral (cuando se silencian los miles de muertos diarios por accidente laborales en el mundo enriquecido y los siglos imperiales de esclavitud, trata de negros, secuestros mil…).
  • De sus negligencias (cuando hay un accidente en una mina china en el interior o en el exterior siempre se magnifican el número de afectados y se incide en las causas evitables, cuando lo mismo ocurre en una multinacional occidental se silencia lo ocurrido en la mayoría de los casos).
  • De no respetar “sus reglas del juego” (¿su imperialismo?)
  • De no respetar los derechos humanos (¿qué mayor derecho humano que el bienestar, la salud, la educación, el trabajo, la vivienda para su pueblo?).
  • De la invasión del Tibet (nunca se hablará del Panchen Lama, que goza del apoyo político y económico del gobierno chino; siempre del Dalai Lama, sonriente pero reaccionario, que se declaró independiente de China en 1913).
  • De la secta Falun Gong y sus alucinados esclavos anticomunistas.
  • De su “rearme escandaloso” (a pesar de que EE.UU. gaste, per cápita, 21 veces más que China en armas y guerras, Francia y el Reino Unido 9 veces más, Arabia Saudita 16 veces más… ¿de quién se defienden estos últimos y otros muchos con presupuestos de guerra mucho mayores que el de China?).
  • De la pena de muerte y de la población carcelaria china (EE.UU. tiene la mayor población carcelaria del mundo, 730 por cada 100.000 habitantes, son los campeones olímpicos carceleros. China ocupa el puesto 123, con 121 por cada 100.000 habitantes ¿Será porque en EE.UU las cárceles son privadas y “para negros y latinos” principalmente y es donde se asesina a deficientes mentales encarcelados por delinquir?).
  • También nos hablarán de la falta de derechos de los católicos chinos y otras religiones minoritarias (la religión católica no está prohibida en China. Como otras religiones goza de protección legal y se puede practicar libremente en todo el país, solo que el gobierno chino no permite que el Vaticano nombre a los obispos chinos, autoriza a los practicantes nacionales a nombrar a sus propios dirigentes religiosos sin injerencias de Roma).
CHINA VA, CHINA VA…

China es diferente a todo, y eso desconcierta a las “derechas e izquierdas” occidentales  perezosas en
aprender. China ha llegado al desarrollo por el Socialismo y piensa seguir en él para perfeccionarlo en beneficio de su pueblo. China ha llegado al Socialismo escapando de la barbarie y ha venido para quedarse. Se encuentra cómoda en él.


China desarrolla su propio modelo económico y politico para el bien de su pueblo; está abriendo y creando su singular camino hacia el Socialismo. No está dispuesta a seguir órdenes de otros estados genocidas disfrazados de “demócratas humanitarios” que siguen practicando el neocolonialismo en el planeta que empobrecen.

China es demasiado grande y rica, su cultura es demasiado antigua y su dignidad es muy elevada.

La realidad actual es que el PCCh, con el apoyo de la burguesía patriota, reconocida constitucionalmente, tiene el poder real nacional y dirige exitosamente los destinos del país más poblado del mundo desde 1991, cuando el Socialismo fue declarado muerto por Occidente.

Ha superado ampliamente el subdesarrollo, el hambre y la miseria de la que partió en 1949, aunque haya que seguir mejorando muchos aspectos sociales que se han deteriorado por el contexto de desarrollo continuado acelerado que se ha producido en el país desde 1980.

En el pasado, China estaba cerrada en su propio territorio, nunca fue agresiva hacia otros países vecinos, ni tuvo ambiciones expansionistas, como tampoco las tiene en el presente.

Los occidentales llegaron a China y, “manu militari”, la obligaron a subordinarse a sus intereses coloniales. Lo que siguió fueron ríos de sangre y engaños, confusión y un largo período de humillación nacional y dependencia (dos guerras del opio contra el “Reino Unido traficante”, las rebeliones de los señores de la guerra y sus clanes, las guerra contra el Japón imperialista...).

Luego vinieron la larga lucha por la unidad y la independencia, y por la Revolución. No ha sido fácil el camino, ni sin grandes problemas que resolver, pero China volvió a crecer (desde 1980 lo ha hecho ininterrumpidamente), comenzó a levantarse y a desarrollarse suministrando educación, vivienda, salud, bienestar y futuro a su pueblo.

Siguió su propio camino; un modo complejo de equilibrio entre su propia cultura y las condiciones globales, entre el Socialismo y la realidad capitalista que domina el mundo.

Comenzó a recuperar su justo sitio en el mundo, que le fue negado durante mucho tiempo, después de años de saqueo colonial y de invasiones debilitantes.

Es en general una nación pacífica, habitada por gentes abiertas y de buenos sentimientos. Casi todos los que conocen China y la juzgan objetivamente están de acuerdo en eso.

Pero también es una nación extremadamente determinada y orgullosa. Es sabia y busca la armonía, siempre está dispuesta al compromiso.

Tratar de arrinconarla, de provocarla, de atacarla, además de inmoral será suicida. Esta vez China no cederá su soberanía ni hará peligrar su supervivencia. Todavía está fresca en la memoria de su pueblo lo que ocurrió en el pasado cuando lo hizo.

Occidente, cegado por el temor de perder los privilegios de su dictadura mundial, comete un grave error provocando al dragón asiático, sabio, poderoso y pacífico. Pero los dragones también pueden ser fieros cuando se ataca su buena voluntad y cuando se amenaza con asolar su nación.

China crece y trata de comprender y respetar el mundo, de interactuar con él en igualdad de condiciones. Su pueblo sonríe y se entusiasma cuando conoce nuevas culturas y modelos de cooperación respetuosos y equitativos; quiere ganar amigos en todo el mundo.

Occidente actúa del modo más antagonista cuando ve peligrar su supremacía: vuelve a provocar una carrera armamentista en Asia, utiliza la propaganda más virulenta y embustera, corrompe naciones enteras en el mundo entero para que adopten una posición anti China.

Occidente nunca entiende a quien es diferente pero le tiende la mano. Nunca cambia su soberbia. Ha pisoteado durante siglos a miles de millones de personas en docenas de paises del mundo en aras de lograr su hegemonía y no va a abandonar ahora su control dictatorial y exclusivo del poder. No ha destruido docenas de países que buscaban la libertad, no ha bombardeado a cientos de millones de personas, para cambiar ahora.

En el futuro continuará buscando agresivamente el enfrentamiento. Pero China no abandonará su camino socialista acertadamente trazado por el PCCh dirigente, que nunca permitirá un infame Gorbachov/Yeltsin chino, traidor a sus principios y a su pueblo.

China seguirá firme por la exitosa senda trazada, indicando al mundo cómo se deben hacer las cosas para superar los problemas y desarrollar su sociedad por el buen camino.

Mientras tanto, en el mundo, aumenta el descontento popular con las botas imperiales que aplastan la libertad de paises y continentes y amenazan la paz mundial . Y China no ha sido ni es quien pisotea a los pueblos, sino, como siempre, el Occidente irracional, depredador, genocida y explotador.

"Rusia y China están llamados a liderar un nuevo mundo, para la supervivencia humana" (Fidel Castro, 2014).


P.D: Por cierto, el 7 de abril te esperamos en El Espacio (C/ Sierra Carbonera 32, Metro Nueva Numancia, Puente de Vallecas) para disfrutar de un acto que hemos organizado sobre China con dos ponentes que nos hablarán de sus logros y de sus retos y de qué es el Socialismo con Características China. No te lo pierdas.

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