lunes, 19 de junio de 2017

¿Por qué los nobles rusos hablaban francés?


es.rbth.com

¿Por qué los nobles rusos hablaban francés?

RBTH

La alta sociedad rusa hablaba en francés durante los siglos XVIII y XIX. Explicamos cómo llegó a Rusia esta moda y cómo desapareció.
Why Russians used to speak French
Fuente:Ekaterina Lobánova
Guerra y paz de Lev Tolstói es uno de los libros más difíciles que tienen que leer los estudiantes rusos. No nos referimos aquí a su tamaño sino a las partes que hay escritas en francés.
La mitad del diálogo con el comienza la novela, en un salón de la alta sociedad petersburguesa, está escrito en francés y no es uns invención del autor sino un reflejo de los modales de principios del siglo XIX (el primer volumen de Guerra y paz trata sobre eventos que tienen lugar en 1805). Tal y como dice el narrador sobre uno de los personales: “Hablaba en ese refinado francés con el que nuestros abuelos no solo hablaban sino también pensaban”. Y es que en el siglo XVIII el francés “conquistó” Rusia y se convirtió en la lengua no oficial de la aristocracia. ¿Cómo ocurrió esto?
Mirando hacia Occidente
Todo comenzó con las reformas de Pedro el Grande, cuyo reinado tuvo lugar entre 1682 y 1725. El tercer zar de los Romanov cambió la dirección del país drásticamente. Su sueño era convertir Rusia en un poder europeo. Para conseguirlo no solo se involucró en una serie de guerras sino que cambios los modales de la alta sociedad: obligó a los nobles a afeitarse sus largas barbas, introdujo la vestimenta europea y los mandó a estudiar a Occidente. Por eso en el siglo XVIII los encuentros de la alta sociedad comenzaban con conversaciones en lenguas extranjeras.
El francés era la lengua dominante en Europa en aquel momento. “Fue la primera lengua en contar con un sistema de reglas unificado”, explica el psicolingüista y traducotr Dmitri Petrov. El 1635 el cardenal Richelieu fundó la Academia Francesa, dedicada a la creación y regulación de las normas lingüísticas. Finalmente el francés fue arrinconando al latín como la lengua internacional de comunicación.
La ola francesa
La revolución francesa (1789-1799) dio un ímpetu adicional a esta lengua entre la nobleza rusa. Numerosos aristócratas abandonaron el país galo y alrededor de 15.000 de ellos encontraron refugio en Rusia.
El gobierno imperial ruso era receloso ante cualquier revolución y dio la bienvenida a los monárquicos franceses. Algunos de ellos incluso ocuparon puestos altos en Rusia.  Armand-Emmanuel Richelieu, descendiente del famoso cardenal, fue gobernador de Odesa. Hubo muchos que trabajaron en familias ricas y dieron clase de baile y esgrima a los hijos de los nobles.
Amor y odio
Mucho antes de que Tolstói escribiera sus novelas ya había un enconado debate acerca de la moda francesa. Algunos pensaban que los prestamos de esta lengua latina enriquecían la cultura rusa mientras que otros no podían estar más en desacuerdo. “Llevaremos a la ruina nuestra propia lengua”, comentaba el ministro de Educación Alexander Shiskov.
En su comedia  El mal de la razón (1825), el escritor  Alexander Griboyédov escribe irónicamente de los rusos que adoraban todo lo francés pero eran incapaces de unir dos palabras con sentido en su propia lengua. “Una mezcla de francés y Nizhni Nóvgorod”, resumía el autor. Nizhni Nóvgorod es una ciudad de provincias, situada a 400 km de Moscú. En cualquier caso, el francés era una lengua muy utilizada. El 90% de la correspondencia escrita por Alexander Pushkin - considerado fundador de la moderna literatura rusa - está en francés.
Decadencia de la francofonía
Durante las Guerra Napoleónicas, que enfrentaron a Rusia y Francia, la popularidad del francés comenzó a menguar. Los nobles hablaban más en su lengua materna y los sentimientos patriotas estaban a flor de piel. En algunos casos era cuestión de supervivencia. Los campesinos no sabían francés y podrían confundir a un noble ruso con uno enemigo, explicaba el poeta y héroe de la Guerra de 1812, Denís Davídov.
El periodo de influencia francesa pasó a ser parte del pasado, pero hubo muchas palabras que quedaron en el ruso. “Pressa”, “sharm” o “kavaler” son palabras del ruso con un claro origen galo. “Las que eran necesarias para la lengua se quedaron, mientras que otras desaparecieron, como si hubieran sido un exceso innecesario”, comenta el escritor Piotr Vail. “Lo mismo ocurre y seguirá ocurriendo con otras palabras tomadas de otro idioma”.