sábado, 17 de junio de 2017

Trump y sus presuntos lazos con Rusia, entre acusaciones y defensa


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Trump y sus presuntos lazos con Rusia, entre acusaciones y defensa


Por Diony Sanabia

Washington, 16 jun (PL) El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó hoy que después de siete meses de investigaciones y audiencias de comité (en el Congreso) sobre su supuesta ''colusión con los rusos'' nadie ha podido demostrar ninguna prueba.
Tales palabras, junto al irónico vocablo triste entre signos de exclamación, aparecieron en la cuenta personal del mandatario en la red social Twitter.
Los comentarios siguieron a los publicados ayer en la misma plataforma cuando reaccionó a las revelaciones del diario The Washington Post que lo señalan como blanco de una investigación por posible obstrucción de la justicia.
Ese medio publicó hace dos días que el fiscal especial encargado de la pesquisa sobre la presunta interferencia rusa en las elecciones estadounidenses de 2016, Robert Mueller, está entrevistando a altos oficiales de inteligencia como parte de una amplia indagación que incluye al gobernante.
Además, ayer informó que otra de las personas objeto de la pesquisa es el yerno y asesor del ocupante de la Casa Blanca, Jared Kushner.
Por otra parte, el portavoz Jarrod Agen expresó a este medio de comunicación que el vicepresidente, Mike Pence, contrató a un abogado externo (Richard Cullen, de McGuire Woods) para ayudarlo a responder a las preguntas de Mueller sobre Rusia.
Inventaron una colusión falsa con la historia de los rusos, no encontraron ninguna prueba, entonces ahora van por la obstrucción de la justicia en la historia falsa. Qué bien, escribió Trump la víspera.
Están siendo testigos de la mayor cacería de brujas en la historia política estadounidense dirigida por algunas personas muy malas y conflictivas, agregó para reiterar una idea expresada en mayo último en el mismo espacio.
La decisión de investigar a Trump, indicó el periódico, marca un importante punto de inflexión en la pesquisa del Buró Federal de Investigaciones (FBI).
Esta agencia se centraba hasta el momento en la supuesta participación de Rusia en los comicios y en una presunta colusión entre ese país y el equipo del jefe de Estado.
Según The Washington Post, cinco fuentes informadas sobre el tema le dijeron bajo condición de anonimato que el director de inteligencia nacional, Daniel Coats, y el jefe de la Agencia de Seguridad Nacional, Mike Rogers, se encuentran entre las personas que acordaron ser entrevistadas por investigadores de Mueller.
Los funcionarios agregaron que Coats y Rogers accedieron voluntariamente, aunque no está claro si describirán en su totalidad sus conversaciones con Trump y otros altos oficiales, o si serán orientados por la Casa Blanca a invocar el privilegio ejecutivo y no abordar esas comunicaciones.
Expertos señalan que desde el escándalo Watergate, el cual costó la presidencia a Richard Nixon en la década del 70 del siglo pasado, la Corte Suprema dictaminó que los funcionarios no pueden usar ese privilegio para retener evidencia en procesos penales.
El diario indicó que la pesquisa sobre una presunta obstrucción del presidente comenzó días después del 9 de mayo, cuando Trump despidió al exdirector del FBI James Comey.
La semana pasada, ante el Comité de Inteligencia del Senado, Comey acusó al Gobierno estadounidense de difamarlo tras esa determinación del ocupante de la Casa Blanca.
También expresó estar sorprendido por las justificaciones que ofreció el Ejecutivo al respecto: su manejo incorrecto de una investigación sobre los correos electrónicos de la exsecretaria de Estado Hillary Clinton y pérdida de la confianza de los agentes del FBI.
Entonces, la administración eligió difamarme y, lo más importante a la agencia federal, diciendo que la organización estaba en desorden y mal dirigida, que la fuerza de trabajo había perdido la confianza en su líder. Esas eran mentiras, simples y sencillas, apuntó Comey.
Asimismo consideró que la pesquisa sobre la presunta interferencia de Rusia en los comicios del 8 de noviembre último influyó en la decisión de su despido.
Según Comey, no lo sabe con seguridad, pero llegó a esa conclusión después de ver la entrevista que Trump le concedió a la cadena NBC News, realizada poco después de que el presidente lo destituyera.
En ese diálogo, el mandatario sostuvo que consideró el tema de Rusia en el momento de dar el paso de despedir a Comey y que era algo valorado antes de recibir la recomendación del secretario y el subsecretario de Justicia, Jeff Sessions y Rob Rosenstein.
Comey también reveló que filtró detalles de sus conversaciones con Trump para estimular el nombramiento de un fiscal especial en las pesquisas sobre Rusia.
Por su parte, la oficina de Mueller ahora ha mantenido ese curso y las entrevistas preliminares programadas con los oficiales de inteligencia indican que su equipo está persiguiendo activamente a testigos potenciales dentro y fuera del Gobierno.
Una de las fuentes manifestó a The Washington Post que los diálogos previstos sugieren que el fiscal especial ve la cuestión como algo más que una disputa entre Trump y Comey.
mem/dsa