sábado, 8 de julio de 2017

La represión se endurece en el Rif marroquí


lahaine.org

La represión se endurece en el Rif marroquí

 

 

 

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Desde el 26 de junio, fin del Ramadán y día de fiesta, la represión ha aumentado. La población del Rif –y la de Alhucemas, en particular– continúa protestando pacíficamente. Conocedora de lo ocurrido en Túnez y otros lugares, sabe que el caos puede implicar una situación todavía peor que la que se vive en este momento. Aun así, continúa reclamando un auténtico desarrollo, hospitales, escuelas, una universidad, pero además la liberación de numerosos rifeños detenidos por las autoridades.
Se critica a la prensa nacional e internacional por colaborar solo con los partidos políticos y los sindicatos desacreditados por su alineamiento con el poder. Los periodistas que no repiten la versión oficial no pueden trabajar o son despedidos. Esta misma prensa presenta a los rifeños como separatistas, delincuentes y narcotraficantes con el objetivo de legitimar una dura represión que se ensaña con los inocentes.
Sin embargo, el discurso político del movimiento es progresista, racional y moderno. En él no hay oscurantismo religioso sino una auténtica aspiración de más legalidad y justicia. Esto es lo que hace que sus reivindicaciones sean más nacionales que regionales. Lejos del separatismo del que se le acusa, el movimiento del Rif se dirige y recoge el apoyo de todas las regiones de Marruecos. Las manifestaciones de solidaridad se multiplican por todas partes, los estudiantes han expresado su apoyo en Fez, los marroquíes emigrados quieren hacer llegar sus quejas al Rey y han lanzado un llamado al boicot contra MARJANE, la cadena de supermercados propiedad del Rey.
Lo que sucede hoy es algo más que un levantamiento contra el abandono económico que sufre el Rif o un cuestionamiento de la legitimidad religiosa del Rey1, se trata de la continuación de una “guerra de clases” que ha llevado al monarca al séptimo lugar en la lista de los jefes de Estado más ricos del mundo y que ha hecho retroceder al pueblo marroquí al puesto número 123 en la escala de desarrollo humano. El Harak del Rif es una protesta popular contra la opresión de la clase dominante; aun así, puede suponerse que es inevitable que haya otras reivindicaciones más.
Debido a la indignación reinante, el poder tiene el temor de una insurrección más generalizada, e intensifica la represión. Desde el 26 de junio, se han multiplicado el envío a Alhucemas de unidades (policiales y del ejército) que se preparan para reprimir y buscan el enfrentamiento, tienen actitudes despreciativas, entran en horas nocturnas y a la fuerza en las casas raptando y torturando. Una violencia policial urbana que nada tiene que ver con un servicio de orden que contenga las manifestaciones. Según algunos testimonios, Alhucemas teme convertirse en un lugar de experimentación, un campo de adiestramiento de la represión policial para la totalidad de Marruecos.
Pronto se planteará una cuestión: ¿llevarán a cabo la policía y el ejército su misión de defensa de los ciudadanos o reprimirán a la población a una escala aún mayor en beneficio del poder?
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Nota: (1) Tras la denuncia realizada por Nasser Zefzafi acerca de la prédica de un imán que había sido preparada y entregada por los ministerios del Interior y de la Religión.
* Esta nota ha sido elaborada a partir de testimonios recogidos por Investig’Action en distintos sitios de Marruecos.
Investig’Action. Traducción del francés para Rebelión de Carlos Riba García. Extractado por La Haine