miércoles, 28 de junio de 2017

Cuatro cosas que sucede en nuestro cerebro al navegar por Internet


Los investigadores aseguran que al navegar por Internet pensamos y nos comportamos de manera muy distinta a como lo hacemos en el mundo real.

Al prender la computadora o conectarnos en el teléfono celular se abre la llave al ciberespacio. En ese preciso momento, nos sumergimos en un mundo virtual, donde el tiempo pasa más rápido, aunque no lo lleguemos a percibir, y pensamos y nos comportamos de manera muy distinta a como lo hacemos en el mundo real, la mayoría de las veces sin darnos cuenta, aseguran expertos en el tema.
Pero, ¿por qué ocurre esto? ¿qué pasa con nuestro cerebro cuando navegamos por Internet, qué sentimos, o cuáles son las consecuencias de la transformación de emociones y percepciones? Los investigadores detallan cuatro de los efectos que han observado en los internautas:
1. En busca del anonimato
¿Conoces realmente a las personas con las que interactúas en Internet? Cuando tenemos la posibilidad de separar nuestras acciones del mundo real y de nuestra identidad, nos sentimos menos vulnerables a la hora de expresarnos con los demás, y de hacer cosas que en la vida real no haríamos, este efecto tiene como consecuencia otros efectos, como diversos peligros.
2. En busca de un mundo nuevo
Amparándose también en el anonimato, muchas personas buscan refugio en Internet, buscan un mundo nuevo y lleno de posibilidades, un mundo diferente al real.
El anonimato da valentía y fuerza para desinhibirse, y por eso están dispuestos a abrirse a los demás internautas. Esto hace que se produzca lo que los expertos llaman “agrupación online”: gente con gustos afines que se encuentra en el ciberespacio. Con tan solo una búsqueda todo el mundo puede encontrar a personas que están pasando por un mismo problema o situación personal, que quiere compartir una historia para desahogarse, que quiere hacer nuevos “amigos” o buscar pareja. En la vida real esto es un poco más complicado.
3. Nadie puede ver cómo soy
Cada uno puede describirse de la forma que crea conveniente, nadie sabe realmente qué aspecto tienes, cómo hablas y te expresas, cómo te mueves, cómo vistes, esto en cierta manera, aproxima a los individuos y evita prejuicios, y por lo tanto, apuntan los expertos, a que acabemos socializando a través de la red. Sin duda, uno de los grandes efectos de la ilusión del anonimato.
4. "El tiempo se me pasa volando"
El tiempo tiene también un papel muy importante en lo que respecta a nuestra percepción del ciberespacio. La mayoría de las veces no somos conscientes del tiempo que pasamos en Internet. Lo que nos han parecido minutos se ha convertido en una hora.
El tiempo huye, y nosotros, inmersos por completo, no nos damos cuenta. A esta distorsión habría que añadirle el hecho de que la interacción en la red no se produce siempre en tiempo real, es decir, existe cierto asincronismo, explican los especialistas.