Efe 20.06.2013 - 07:25hSao Paulo y Río de Janeiro, las dos mayores ciudades de Brasil, cedieron el miércoles a la presión de las mayores protestas en dos décadas y
bajaron el precio del transporte público, que era la reclamación inicial de los cientos de miles de manifestantes que han salido a las calles desde la semana pasada.
Las
autoridades locales se resistieron durante días a tomar este paso con
el argumento de que tendrán que recortar inversiones y gastos social en
otras áreas, como salud y educación, cuya mejora
los manifestantes también reclamaban.
Al
final, las protestas continuas han puesto a las alcaldías de Sao Paulo y
Rio de Janeiro contra las cuerdas, después de que el martes una decena
de ciudades, entre ellas capitales importantes como Recife y Porto
Alegre,
ya anunciaran bajadas.
No subirán los 20 céntimos
En Sao Paulo viajar en el autobús y metro
volverá a costar 3,00 reales (unos 1,36 dólares), en lugar de los 3,20 reales (unos 1,45 dólares) decretados a principios de este mes.
En Río de Janeiro las tarifas bajarán también 20 centavos de real hasta los 2,75 reales (1,25 dólares).
"Es un sacrificio grande.
Vamos a tener que cortar inversiones
porque las empresas (concesionarias) no tienen cómo financiar esa
diferencia", avisó el gobernador de Sao Paulo, Geraldo Alckmin.
El
alcalde de Río de Janeiro, Eduardo Paes, dijo que espera que el
Congreso apruebe un proyecto de ley que reduzca los impuestos sobre el
transporte público para compensar en parte el "sacrificio" que realizará
el ayuntamiento para atender a los manifestantes.
El Senado brasileño desempolvó esa propuesta, que estaba estancada desde hace cinco años.
La movilización continúa
Para este jueves están
previstas nuevas movilizaciones en decenas de ciudades, incluidas Sao Paulo y Rio de Janeiro, y el
Movimiento Pase Libre, el impulsor original de las protestas, mantuvo la convocatoria pese al anuncio.
"Nuestro objetivo fue alcanzado en cuanto movimiento, pero
continuaremos luchando por la tarifa cero", dijo a Efe Luiza Mandetta, una de las lideres de la organización.
El anuncio de la bajada del valor de los billetes tuvo lugar mientras algunos
miles de personas se manifestaban en Niterói, un municipio en la región metropolitana de Rio de Janeiro.
"El
gigante acordó" y "Soy brasileño, con mucho orgullo" fueron algunos de
los cantos que entonaron los participantes, que siguieron marchando tras
la marcha atrás de los ayuntamientos.
La movilización "tiene que continuar porque
no es solo por el precio del billete, es por la corrupción, por la salud, la educación", dijo a Efe Carolina Maranhão, una estudiante de biología de 20 años.
La protesta derivó en
enfrentamientos entre la policía militar y un grupo de manifestantes que hicieron un gran fuego en una de las principales avenidas de la ciudad y atacaron establecimientos y un autobús.
La
Policía bloqueó de manera preventiva el puente sobre la Bahía de
Guanabara que une Niterói con Rio de Janeiro, de ocho carriles y 13
kilómetros de longitud, con lo que la única comunicación entre las dos
márgenes fue mediante barcas.
Previamente,
en Fortaleza, en el noreste del país, hubo otra confrontación entre la policía y un grupo de manifestantes
que cortaron el tránsito de la avenida principal de acceso al estadio
que había de acoger el partido entre Brasil y México en la Copa
Confederaciones
Al menos ocho agentes resultaron heridos por
piedras lanzadas por los manifestantes, según dijo a Efe la Policía, que
estimó su número en 40.000 personas.
El coronel Joao Batista, de
la Policía Militar, quien tenía una gruesa venda en el antebrazo
derecho por un pedrada, dijo que la manifestación era inicialmente
pacífica, pero que un grupo que definió como "infiltrados" derrumbó el
muro de una casa humilde y se armó de piedras que arrojó contra los
agentes.
Muchos de los manifestantes
protestan también por el alto gasto público en obras de infraestructura para la Copa Confederaciones y el Mundial de 2014.
El Gobierno
revisó precisamente al alza su cálculo sobre el coste previsto, que ahora sitúa en 28.000 millones de reales (9.700 millones de euros).
También
hubo protestas en Belo Horizonte y en Sao Paulo, donde los
manifestantes bloquearon las dos carreteras que unen la urbe con la
costa de forma directa.