Cinco días después de estrenar su mandato,
durante una reunión con
su secretario de Defensa, James Mattis, y su ahora ex consejero de
seguridad nacional, Michael Flynn, el nuevo presidente de los Estados
Unidos, el magnate Donald Trump, ordenó su primera misión militar.
No se tiene una cifra exacta de las víctimas del ataque.
Según la agencia Reuters, médicos de la zona rural de Yakla, en la
misma provincia, dijeron que fallecieron 30 personas, entre ellas 10
mujeres y niños. La agencia AFP aseguró que el número de fallecidos era
57, entre ellos 16 civiles: 8 niños, 8 mujeres.
La Oficina de Periodismo de Investigación difundió un
informe que
amplía el número de víctimas civiles a 25. Incluyen la identidad de 9
menores entre 3 meses y 12 años. Se arrebató la vida de 8 mujeres, entre
ellas, una embarazada.
El informe recoge el nombre de 26 víctimas letales a las que se les vincula con Al-Qaeda.
Una de las niñas asesinadas era Nawar al Awlaki, de 8 años. Sufrió
una herida letal en el cuello. La niña pasó dos horas desangrándose. Era
hija de Anwar al-Awlaki, un clérigo musulmán acusado de pertenecer a
Al-Qaeda y de origen estadounidense que fue asesinado en un ataque con
drones ordenado por Barack Obama en el 2011, luego de refrendar una ley
que permite al Presidente de los Estados Unidos cometer ejecuciones
extrajudiciales contra estadounidenses. Dos semanas después, Obama lanzó
un segundo ataque, en el que asesinaron al hijo de 16 años.
Aunque EEUU no le ha declarado la guerra a Yemen, esta ofensiva se
adiciona a las más de 162 ejecutadas por el país norteamericano desde el
año 2002, con el saldo total de 815 víctimas fatales, entre ellas, 134
civiles.
Discriminando únicamente a los ataques efectuados por la
administración del Premio Nobel de la Paz, Mr. Barack Obama, estaríamos
hablando de 128 operaciones con aviones no tripulados, aviones y misiles
de cruceros que dejaron un total de 714 personas fallecidas, de las
cuales 133 eran civiles.
John McCain,
senador de Estados Unidos, criticó la operación de Trump en los
siguientes términos: "Cuando pierdes un avión de 75 millones de dólares,
y lo que es más importante, cuando se pierde una vida estadounidense y
otros resultan heridos, no creo que puedas llamarlo un éxito".
Trump contestó, como es habitual, soltando el siguiente trino:
"El senador McCain no debería hablar del éxito o del fracaso de una misión ante los medios, eso solo envalentona al enemigo":
"Él ha estado perdiendo desde hace tanto tiempo que ya no sabe cómo
ganar, solo miren el caos en el que ha acabado nuestro país, sumido en
conflictos por todo el mundo":
El secretario de prensa de la Casa Blanca, Sean Spicer, respondió a
las críticas calificando a la operación militar como "un éxito rotundo".
Bitácora de una guerra intervenida
Mientras Spicer declaraba, la ONU lanzaba el
Plan de respuesta Humanitaria para Yemen, con el que solicitaron ayuda por 2 mil 100 millones de dólares para atender a 12 millones de personas.
Según la Organización, unos 18.8 millones de personas, que equivalen a
dos tercios de la población total de Yemen, necesitan ayuda
humanitaria. De estas, 10.3 millones están en una situación considerada
grave y necesitan con urgencia alimentos, agua potable, asistencia
médica, saneamiento y protección. Se calcula que la malnutrición está
afectando a 3.3 millones de personas, entre ellas 2.1 millones de niños y
niñas.
La pobreza es una guerra de vieja data en ese país. Es considerado el
país más pobre del mundo árabe. Desde hace más de un año resiste a una
guerra cruel en la que se cometen toda clase de crímenes y gravísimas
violaciones de derechos humanos sin cobertura mediática ni solidaridad
internacional: una guerra invisible.
Tratemos de hacer un recorrido por los hechos. A mediados de 2014 se
inició en el país una serie de manifestaciones encabezada por los
hutíes, a los que se le suele describir como una minoría chiíta, pero lo
cierto es que también incluyen a sectores sunitas. Los hutíes lograron
la dimisión del primer ministro del país.
Las manifestaciones y enfrentamientos se mantuvieron hasta el 20 de
enero de 2015, cuando las fuerzas de Ansar Allah (o Ansarolá) capturaron
el palacio de gobierno.
La toma les permitió lograr que el presidente Abd-Rabbu Mansour Hadi
concediera demandas de cambios constitucionales y un acuerdo de poder compartido. Aunque el presidente dimitió, el parlamento se habría negado a aceptar la renuncia.
Huyó a Aden, al sur de Yemen. Allí deshizo su renuncia. Trató de
reestablecer el gobierno, pero el único resultado fue la frustración.
Los hutíes también consiguieron el apoyo de un sector no despreciable de
personas que habían sido aliadas de la administración anterior.
No son pocas las voces que describen al movimiento encabezado por los hutíes como una
revolución democrática
con interés de convertir a Yemen en una sociedad más justa. También es
descrito como un proceso de liberación nacional (recordemos que Yemen
estuvo hasta hace pocas décadas dividido en dos, y una de las repúblicas
era marxista-leninista). Otros, los medios, prefieren el análisis llano
para achinchorrarse en la excusa religiosa y hacer incomprensible "otro
conflicto más en Medio Oriente".
Según palabras de la antropóloga
Martha Mundy,
"Ansar Allah es un movimiento político-religioso que, a diferencia del
Emirato Islámico y de al-Qaeda, sí coopera con partidos políticos
laicos, como el partido socialista yemenita, y a menudo participa en
negociaciones políticas". De hecho, la propia ONU le ha considerado un
grupo de negociación frente al conflicto.
¿Cómo empezó la intervención de Arabia Saudita? El ex presidente
yemení acudió a Riad, donde recibió el apoyo de sus vecinos. La guerra
civil por el poder fue intervenida.
En contra de la tradición, Estados Unidos no apoyó el golpe de
Estado, sino al presidente derrocado. Barack Obama se comprometió a
cooperar con Riad en la ofensiva militar contra Yemen, ofreciendo apoyo
logístico y de inteligencia.
Citamos a
Alex Plasa:
"De hecho se sabe que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama,
aprobó la operación, de la cual fue informado previo a su inicio formal;
además es probablemente el garante detrás de la coalición multinacional
que hoy ilegalmente bombardea el occidente de Yemen".
So pretexto de defender la "legitimidad", la Liga Árabe anunció la
creación conjunta de una fuerza militar para atacar a ese país y el 25
de marzo de 2015 comenzó la Operación Tormenta Definitiva, ejecutada por
la coalición de Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Bahréin, Catar, Egipto,
Jordania y Marruecos, y liderada por Arabia Saudita. Otros países como
Reino Unido,
Israel,
Francia y España han sido favorables para el emprendimiento bélico de
la monarquía saudí. ¿Dónde queda la aprobación del Consejo de Seguridad
de la ONU? Parece que la legalidad no trasciende a tanto.
A los pocos días, la coalición inició un bloqueo aéreo y naval sobre Yemen. En el mes de
agosto de 2015,
los hutíes acordaron con la ONU un documento en el que se comprometían a
retirarse de las zonas conquistadas, la otra parte debía levantar el
bloqueo para el ingreso de la ayuda humanitaria.
Citamos a
Nazanín Armanian:
"El bloqueo naval impuesto por la Coalición a los barcos con destino a
Yemen ha impedido la llegada de alimentos y medicamentos, condenando a
21 millones de personas a una lenta agonía, que recuerda el criminal
bloqueo ejercido por EEUU y la ONU a Irak entre 1991 y 2003, que acabó
con
la vida de alrededor de 2 millones de iraquíes.
Según la Organización Mundial de la Salud, el 82% de la población
necesita ayuda humanitaria. Miles de bebés y niños agonizan desnutridos.
El dengue y la malaria se han unido a la sequía para que juntos
arranquen la vida de aquellos que sobreviven de la matanza de la
Coalición. 20 de las 22 provincias del país están al borde de una severa
hambruna". El bloqueo también ha encerrado a la población dentro de
Yemen.
Los ataques de la coalición han sido masivos y -a la vez-
estratégicos. En 2015, cada 10 minutos una bomba era descargada sobre
Yemen. Los aeropuertos, carreteras e infraestructuras portuarias fueron
atacados para
afectar el transporte de combustible.
De inmediato se agravó uno de los principales problemas del país con
menor índice de consumo de agua per cápita: las bombas de agua se
alimentan de electricidad o diesel para extraer líquido vital de
profundos pozos. La gente sentía pánico de salir a buscar asistencia
sanitaria y los hospitales no podían recibir a los heridos por falta de
agua y electricidad.
Armas prohibidas
La Coalición ha empleado armas explosivas letales de
uso prohibido por
el derecho internacional como las municiones de racimo que al ser
lanzadas liberan decenas -hasta cientos- de mini-bombas que a menudo
quedan sin explotar y pueden causar heridas después del ataque.
Organizaciones internacionales han detectado el uso de armas de este
tipo con modelos fabricados por Brasil,
Reino Unido y
EEUU.
Según reveló un experto militar norteamericano, Arabia Saudí empleó contra Yemen la llamada
The Mother of All Bombs o MOAB, considerada el arma NO nuclear más poderosa del mundo de fabricación estadounidense.
En mayo de 2015, el portal web
Veteranstoday difundió
las imágenes de un video de un bombardeo en Yemen, junto con los
análisis del ex inspector de la Agencia Internacional de Energía Atómica
(AIEA), Jeff Smith, y Gordon Duff, un veterano de combate de la Marina
estadounidense.
Entre las conclusiones se planteaba: "Según el tamaño, el color, el
efecto de un rayo y la duración de la bola de fuego que se suspenden en
el aire y la gran nube de hongo, la bomba parece ser una pequeña bomba
de neutrones. Y las imágenes tomadas por las cámaras muestran que la
foto tiene destellos de píxeles blancos, y eso es señal de una bomba de
neutrones".
Semejante maquinaria bélica tiene proveedores de primera calidad para
la comisión de genocidios. Arabia Saudita es la cliente privilegiada de
Estados Unidos y Reino Unido.
Los contratos de ventas de armas de Reino Unido a la monarquía saudí
trascienden los 6 mil millones de libras lo que equivale a unos 7 mil
600 millones de dólares. Arabia Saudita tiene hoy
más aviones británicos que las fuerzas armadas británicas. La cooperación no es exclusivamente comercial, según reveló el diario
Independent, la Fuerza aérea saudita estaría siendo entrenada por los británicos.
La Ley de exportación británica de armas establece
que es ilegal vender armamento o munición a un Estado que está en
"claro riesgo" de cometer violaciones graves del derecho internacional
humanitario, pero además el gobierno británico
terminó involucrado en
una guerra sin autorización del parlamento. Tales convenios fueron
iniciados por David Cameron, y heredados complacientemente por la
primera ministra Theresa May. Aunque ella no se ha mostrado contraria a
debatir sobre las violaciones de DDHH cometidas por el reino saudí, ha
manifestado públicamente que gracias a esa coalición "los británicos
caminan más seguros por las calles".
¿Será eso cierto? Es conocido que durante muchos años, Al-Qaeda ha
mantenido una base de operaciones en Yemen. Hoy, en ese país, los que
combaten a Al-Qaeda son precisamente aquellos a los que quiere derrotar
Riad. De hecho, Al-Qaeda ofrece
20 kilogramos de oro por la cabeza de los líderes que tomaron la capital de Yemen.
La cooperación de Estados Unidos no ha sido menor. Durante la
administración de Barack Obama, Estados Unidos batió récord en
exportación de armamento con la venta de
265 mil 471 millones de dólares en
armas. Desde enero de 2009, Washington y Riad han suscrito 42 acuerdos
de suministro de equipamiento bélico. Estados Unidos, al igual que Reino
Unido, proporciona apoyo técnico y el entrenamiento a soldados saudíes.
Según un informe del
Centro para la Política Internacional,
en el año 2016, los acuerdos de venta de armas estadounidenses a Arabia
Saudita durante la Administración del presidente Barack Obama
alcanzaron un total de 115 mil millones de dólares, una cifra récord en
los últimos 71 años.
Existen probabilidades de que la nueva administración estadounidense
se mantenga en la misma línea. Durante la audiencia de confirmación en
el cargo de Secretario de Estado ante la Cámara Alta,
Rex Tillerson evadió responder sobre la continuidad de venta de armas racimo a Arabia Saudita, aunque apostó por "aumentar la cooperación".
Por otra parte, a Estados Unidos le ha resultado muy conveniente los señalamientos del
gobierno derrocado que acusan a Irán del golpe de Estado en Yemen.
No se trata únicamente de los contratos militares, que por sí solos,
son un incentivo jugoso para el imperialismo anglosajón. También es
petróleo: en un cable filtrado por
Wikileaks,
el embajador de EEUU, Stephen Seche, dejaba entrever que algunas
provincias en Yemen "tienen un alto potencial de yacimientos de gas".
Otros informes no tan difundidos de Arabia Saudita hablan de
"prometedores" yacimientos de petróleo no certificados en la región.
La lágrima no derramada
Existan o no las promesas en crudo, la situación geopolítica de Yemen
es clave: frente a sus costas se puede ver pasar la gran mayoría del
crudo proveniente de los países del Golfo en camino hacia el Canal de
Suez, hacia el Mar Mediterráneo por el estrecho de Mandeb.
Firmas, acuerdos, petróleo. El mundo ha dejado de ver a través las
pupilas de los yemeníes. No existe un lugar seguro en Yemen, ni siquiera
la "tregua": un armisticio logrado por 48 horas fue violado por Arabia
en
114 oportunidades. Cualquier escenario y cualquier ocasión pueden terminar en tragedia: un
mercado, una
funeraria, un
campo de refugiados o una
boda. Cualquiera puede ser atacada, en cualquier momento. Una ciudad puede ser bombardeada
50 veces en 24 horas.
Abdullah al-Ibbi sobrevivió a un ataque aéreo en su casa. Perdió a
27 familiares en un segundo.
El 80% de los bombardeos ejecutados por la coalición han sido sobre
blancos civiles. 60% de las víctimas civiles son asesinadas por la
coalición. La oficina de asuntos humanitarios de las Naciones Unidas
estima que al menos
10 mil personas han muerto como resultado de la agresión militar saudí contra Yemen: más de 1 mil 400 eran niños.
Cazabombarderos saudíes han destruido 988 escuelas, 25 mezquitas y
unos 40 monumentos históricos en Yemen. 130 instalaciones médicas han
recibido ataques, incluidas las de
Médicos Sin Fronteras.
Hoy, cada gota de petróleo del mundo, lleva adentro la lágrima que la humanidad le debe a Yemen.
Publicado originalmente en el blog de Larissa Costas.