miércoles, 17 de enero de 2018

Episodios para recordar (al cumplirse 18 años de la dolarización)


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Episodios para recordar (al cumplirse 18 años de la dolarización)


 
Foto: CELAG
El segundo quinquenio de los 90 del siglo pasado estuvo signado para la economía internacional por la denominada crisis asiática, inaugurada en 1997 con el derrumbe del bath tailandés, a la cual siguieron las tormentas financieras en Rusia y Brasil, así como una agudización de la situación en la vecina Colombia.
Fisiología del crack financiero
No obstante su condición de eslabón perdido en la cadena del capitalismo mundial, Ecuador resintió esas conmociones por la vía del deterioro de sus exportaciones primarias (petróleo, banano, camarón, flores) y de la contracción de los flujos de inversión productiva externa. La asfixia fiscal no se hizo esperar, agudizada por las protuberancias del servicio de la deuda externa y por los coletazos de la corriente de El Niño que, entre 1997 y 1998, devastaron la agricultura y la infraestructura de la Costa.
Este orden de factores -desequilibrios externos y fiscales- galvanizaron una situación recesiva que no tardaría en proyectarse al sector financiero, que hasta entonces había sido el principal beneficiario de un modelo económico especulativo, exacerbado por las reformas liberales y aperturistas del gobierno de Sixto Durán y el “mago” Alberto Dahik. En esencia, tal modelo consistía en privilegiar al capital financiero sobre el capital productivo y en fomentar el ingreso de capitales externos cortoplacistas -“golondrinas”- garantizándoles elevadas tasas de interés.
Cuando Mahuad juró la presidencia con su memorable discurso cosmogónico (10 de agosto de 1998), el terreno de las finanzas se encontraba minado, tanto por las tendencias económicas descritas como por las recurrentes prácticas permisivas y corruptas de la mayoría de entidades bancarias. Apenas dos semanas después de la posesión del mandatario demócrata cristiano, el ministro de Finanzas, Fidel Jaramillo, anunciaba la liquidación del Banco de Préstamos. En noviembre del mismo año y a pesar de un jumbo e ilegal préstamo de salvataje por 760 millones de dólares otorgado por el Banco Central, se derrumbó La Filantrópica (Grupo Isaías), supuestamente la institución financiera más poderosa y sólida del país.
El liberalismo esquizofrénico de Mahuad —Estado del bienestar para los ricos, Estado mínimo para los pobres- terminó por desnudar el descalabro económico-financiero que había incubado en Ecuador el Consenso de Washington.
Presionado por la rancia oligarquía costeña liderada por “Corleone” Febres Cordero, el gobierno mahuadista hizo aprobar en el Congreso, a fines del 98, la creación de la Agencia de Garantía de Depósitos (AGD), un instrumento de protección estatal a la banca privada. Igualmente, respaldó un proyecto de ley, promovido por el entonces diputado socialcristiano Jaime Nebot Saadi, norma que sustituyó al Impuesto a la Renta por el Impuesto a la Circulación de Capitales (ICC). La entrada en vigor de esta última ley terminó por detonar la institucionalidad financiera nacional, puesto que para eludir el nuevo tributo los banqueros y financistas nativos y extranjeros intensificaron sus operativos de descapitalización del país.
Similar efecto tuvo la desaprensiva decisión de Carondelet de disponer, ateniéndose a una recomendación del FMI, la flotación del tipo de cambio. Algo similar a buscar apagar el fuego con gasolina.
A resultas de las susodichas medidas, entre enero y febrero de 1999 habrían fugado al exterior unos 2 mil millones de dólares, un equivalente a la mitad de las exportaciones anuales del país. De su lado, el servicio de la deuda extenuaba el presupuesto estatal (a comienzos de ese año el 80 ciento de los ingresos ordinarios del Fisco se destinaba al pago de ese tributo imperial, del cual se nutrían también connotados “buitres” criollos.
Esta constelación de factores tornaba inminente la “explosión” de la fragilizada economía ecuatoriana, misma que llegó en marzo de 1999.
La semana negra y el desplome del sucre
La primera y simbólica víctima del colapso económico/financiero de Ecuador fue la moneda nacional. Entre el 1 y el 5 de ese mes, el sucre se desplomó desde una relación de 7 mil por dólar hasta los surrealistas niveles de 17 y 18 mil.
A propósito de evitar nuevas “corridas” de depósitos y proteger a las entidades con problemas de liquidez-particularmente al Banco del Progreso (Grupo Aspiazu)- Mahuad decretó un feriado bancario que se extendió entre el 8 y el 12 de marzo. La reapertura del sistema se concretó ligada a un congelamiento/incautación de una gran masa de depósitos e inversiones del público, aproximadamente unos 4 mil millones de dólares.
El “corralito” ecuatoriano perjudicó inmediatamente a un estimado de dos millones de agentes económicos, pese a lo cual la mayoría de entidades financieras terminó desbarrancándose. A la quiebra del Banco del Progreso, en abril de 1999, siguieron las caídas del Banco Popular, Pacífico, La Previsora, Azuay, etc. La debacle bancaria derivó en una estatización pro capitalista del 70 por ciento del sistema financiero y en la fuga a Miami de sus principales protagonistas y responsables.
Ni qué decir que para comenzar a equilibrar nuestros desequilibrios económico/financieros, la mano invisible del mercado dispuso el éxodo de 1.5 a 2 millones de depauperados compatriotas, especialmente a USA, España e Italia.
Además de la macro “socialización de las pérdidas” y sus inherentes tragedias humanas, el derrumbe del sistema bancario debilitó aún más las finanzas públicas al punto que, en septiembre del 99, el régimen mahuadista se vio forzado a declarar una moratoria de la deuda Brady, aproximadamente unos 6 mil millones de dólares, y abdicar de la soberanía monetaria mediante la inconstitucional dolarización decretada el tristemente memorable 9 de enero del 2000, medida que nos convirtió en una opaca estrella de Washington y Wall Street.
Acción y reacción. La espectacular decisión del hasta ahora prófugo Mahuad derivó en vastas movilizaciones a lo largo y ancho del país con proclamas de orden ético y nacionalista. La mayor de ellas, concertada por la CONAIE y los mandos medios de las Fuerzas Armadas, y cumplida en Quito el 21 de enero del referido año, desalojó de Carondelet al mandatario “dolarizador”. A este evento, la prensa internacional lo identificó como “el primer golpe de Estado del siglo XXI”, en tanto que los shamanes lo bautizaron con el estético nombre de la Revolución del Arco Iris.
El futuro previsible
Jorge Luis Borges dejó escrito que “la historia de la humanidad no es más que un encadenamiento de simetrías”. El ingenioso apotegma borgeano aparece particularmente útil para comprender la actual transición político/económica ecuatoriana desde la fase I a la fase II del tozudo “correísmo”.
René Báez es autor de Antihistoria Ecuatoriana (Universidad Central del Ecuador, 2010), exdecano de la Facultad de Economía de la PUCE y miembro de la International Writers Association.
Fuente:
http://www.alainet.org/es/articulo/190322 

Hemos pasado de un mundo de vigilancia opresiva a uno en el que nos autoexponemos”


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“Hemos pasado de un mundo de vigilancia opresiva a uno en el que nos autoexponemos”

 


“Hemos pasado de un mundo de vigilancia opresiva a uno en el que nos autoexponemos”
Bernard Harcourt no se deja encasillar. Doctor en Ciencias Políticas formado en Harvard, ha pasado decenas de horas en los juzgados del Sur de los Estados Unidos, defendiendo sin cobrar por ello a condenados a muerte por la justicia criminal más injusta y racista del mundo desarrollado. Jurista de prestigio, trabajó como financiero antes llegar a la Universidad de Columbia, donde actualmente dirige el Centro de Pensamiento Crítico Contemporáneo. Francófono integrante arquetípico de la élite neoyorquina, fustiga implacablemente a las estructuras de poder del mismo sistema en el que ocupa un lugar de privilegio. Y su trabajo académico, como no podría ser de otra manera, navega entre las diversas y turbulentas aguas de la teoría política (
The Counterrevolution: How Our Government Went to War Against Its Own Citizens
, en camino), la sociología del castigo (
The Illusion of Free Markets: Punishment and the Myth of Natural Order
, 2011) o la vigilancia digital (
Exposed: Desire and Disobedience in the Digital Age
, 2015). Es precisamente en la convergencia entre las nuevas tecnologías de la comunicación digital y el control político donde Harcourt pone el acento de sus análisis del Estados Unidos que produjo a Trump. Para Harcourt, Trump es un maestro del impacto mediático en la era del tuit, pero también reflejo de problemas estructurales sobre cómo se conforma (y para beneficio de quién) nuestra interacción social en la era digital. “Llegados a este punto”, indica, “debemos desarrollar intervenciones que den respuesta a los problemas y paradojas de cómo funciona el deseo en esta nueva era”.
Su último libro, Expuestos, tiene como subtítulo "Deseo y Vigilancia en la Era Digital". ¿Qué sentido tiene situar el binomio deseo-vigilancia en el centro de la ecuación? ¿A qué tipo de respuestas sobre el mundo en que vivimos le lleva su análisis?
Hay algo novedoso en las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías digitales para vigilar a la gente. El elemento clave es que nos presentamos constantemente, dejando rastros digitales adondequiera que vamos: la ubicación GPS, las compras online, etc., todo eso deja rastros digitales, y funciona aprovechándose de nuestro deseo y haciendo que nos auto expongamos.
En el libro, hace una suerte de cronología de las técnicas de vigilancia a lo largo de la historia en las sociedades occidentales: Orwell, Bentham, Foucault… ¿Ante qué paradigma nos encontramos ahora?
Antiguamente, la vigilancia utilizaba medios de coerción. Por eso siempre hemos pensado en la vigilancia como algo oscuro. Orwell hablaba de la telepantalla, que nos obligaban a instalar en casa y podía observarnos en todo momento. Para Foucault, la figura era el panóptico dentro de una prisión circular, en la que había una torre central que permitía ver el interior de todas las celdas, situadas en torno a la torre. Pero hoy en día el sistema es completamente diferente. Hoy, todo gira en torno a los ‘me gusta’ y la gente que te sigue en redes sociales, y la gente que comparte tus publicaciones, que a su vez ‘gustan’ a otra gente, etc. De modo que hemos pasado de un mundo de vigilancia opresiva, basada en el odio y la imposición, a uno en el que somos nosotros los que nos autoexponemos.
¿Podemos afirmar que el "estado de vigilancia" es algo del pasado, casi un oxímoron? Pareciera que debamos más bien hacia nuevos sectores como las grandes empresas tecnológicas de Silicon Valley, a las redes sociale o Wall Street para entender quién nos vigila hoy...
La idea del “Estado de vigilancia” pertenece al pasado, porque ya no es el Estado el que recaba toda la información. Simplemente la absorbe. Y las fronteras están cada vez menos claras; cada vez son más fluidas. Las entidades privadas como Facebook, Google, etc. son las que capturan inicialmente toda nuestra información, para luego venderla con el fin último del beneficio económico a través de la publicidad. Esa el la economía política de esta era digital.
Y a partir de ahí, el gobierno, la NSA y otras agencias de inteligencia pueden absorber toda esa información directamente de los servidores de las empresas privadas. Como supimos gracias a las revelaciones de Snowden, la NSA puede acceder directamente a los servidores de Facebook, Paltalk, Microsoft, Apple, Yahoo!, etc., de modo que obtienen toda nuestra información y pueden vigilarnos.
Usted afirma que "la sociedad expositiva explota, más que reprime, nuestros deseos". Da la sensación de que sitúa el peso de la culpa sobre los vigilados en lugar de los vigilantes. ¿Nos está acusando a nosotros, como sujetos, de desear irresponsablemente, o de no controlar nuestras conductas ante el deseo?
Se me podría acusar de estar echando la culpa a las víctimas de todo esto, pero al fin y al cabo somos nosotros los que compartimos nuestros propios datos en último término, y lo hacemos para satisfacer nuestros placeres. Es precisamente eso lo que está en el centro de la ‘sociedad de la exposición’: el deseo.
Así que debemos pensar de manera sofisticada en formas de resistencia, por un lado, y en las tecnologías digitales, y en cómo las unas se alimentan de las otras, como las formas de resistencia pueden utilizar las tecnologías digitales, pero también como las tecnologías digitales pueden afectar a las formas de resistencia. A menudo nos encontramos con formas de protesta o desobediencia que están muy digitalizadas, y que en realidad dejan rastros peligrosos de quienes participan en la desobediencia.
¿Está tratando, tal vez, de articular una crítica de la construcción del ‘yo’, una especie de construcción del sujeto como marca basado en la exposición virtual?
Cada vez más, la policía recurre a seguir a la gente en Facebook o en Twitter, a observar su actividad en redes sociales y lograr así rastrearlos. Y eso tendrá necesariamente un efecto de retroalimentación en cómo se producen la resistencia y la desobediencia.
Los rastros que dejamos crean un sujeto diferente, nuestro “doble de datos”. Por un lado, creemos que podemos manipular nuestra propia representación como sujetos. Por otro, están todos estos datos que permiten rastrearnos, cada email, cada ubicación, cada cosa en la que hemos hecho click, cada cosa que leemos. El GPS sabe donde dormimos y con quién lo hacemos. Podemos simular otra cosa, podemos decir que no tenemos una relación sentimental. Pero si se cruzan los datos del GPS, queda claro que la tenemos. No solo nos exponemos constantemente, sino que además nos dedicamos a observar a los demás. Como individuos, como sujetos, pensamos a la vez en la manera en la que nos presentamos, en producir un efecto viral en los demás.
¿En qué medida puede leerse a Trump como un caso paradigmático de nuestro tiempo de la lógica del ‘Doppelgänger’, concepto al que hace referencia con frecuencia en su trabajo?
Donald Trump es un maestro de la era digital, porque ha logrado crear ese efecto del que estaba hablando. Ese golpe de efecto que logra que la gente le preste atención. La manera en que circula el poder, lo que hace moverse a la sociedad de la exposición, es que logremos que la gente nos haga ‘click’. Es la temporalidad del ‘meme’ en cierta medida, con un subidón rápido y exponencial, al que sigue mucha atención, y acto seguido se olvida y se pasa a lo que venga después. Y tiene que haber siempre algo que viene después.
Da la sensación de que hemos cedido el control de aspectos fundamentales de nuestra vida, de nuestro propio ser social, a intereses privados. ¿Le preocupa quién es dueño de las tecnologías que dominan el mundo, y nuestra vida cotidiana?
La propiedad de la tecnología es clave. Y también lo es, desde un punto de vista político, no ya a quien le pertenecen las tecnologías, sino de quien son los datos. El hecho de que nuestra información personal no sea nuestra propiedad está, probablemente, en la raíz de todos estas desviaciones y problemas tecnológicos.
Podría decirse que incluso la actividad misma del control y el espionaje se ha privatizado...
Los actores económicos están empezando a desempeñar papeles que antes le estaban reservados al Estado. Apple decide qué aplicaciones se permiten y cuáles no, y en ese proceso resulta que siempre entran en juego consideraciones políticas.
Es algo que se entiende mejor cuando uno observa, por ejemplo, la relación entre la NSA y la empresa de telecomunicaciones AT&T. Vemos como se da la orden a AT&T de que, esencialmente, se quede con los datos de sus clientes, en lugar de simplemente redirigirlos a la NSA. De modo que llegamos al sistema neoliberal perfecto: el Estado, mediante las leyes, autoriza esencialmente a las empresas de telecomunicaciones a guardar nuestros datos. Le pide que recolecte y almacene esos datos, e incluso le paga por hacerlo. Así que vemos esta disolución de las fronteras, en la que de pronto los actores económicos hacen política. Y los actores políticos se dedican a la economía. Mientras, todo se convierte en una especie de gran banco de datos.
A menudo se observan estas dinámicas, incluso desde perspectivas críticas, como resultado de la desregulación que domina la política desde hace décadas. Usted, sin embargo, señala que debajo de esa fachada de liberalización hay un proyecto basado en el control y regulación. ¿A qué se refiere? ¿Cómo encaja la figura de Trump en ese esquema?
Lo cierto es que esta gubernamentalidad neoliberal, aunque hable mucho de desregulación, o no regulación, esta en realidad enormemente regulada, y va de la mano de una potente estructura disciplinaria. Históricamente, si nos remontamos al siglo dieciocho, al nacimiento del liberalismo, si nos fijamos en los fisiócratas del siglo dieciocho, había, ligada a la idea de la libertad en el contexto económico, otra idea de un estado policial. Aquello se llamaba Despotismo Legal del dieciocho. Esa teoría del Despotismo Legal, gradualmente, devino en el concepto que hoy tenemos del mantenimiento del orden público por parte de la policía.
Es algo que hemos visto en gobiernos demócratas. Lo vimos con Bill Clinton. E incluso si analizamos el discurso del propio Obama, adoptó mucha de esta retórica del libre mercado y la desregulación. Es la paradoja que ya vimos emerger en el siglo dieciocho y a lo largo del diecinueve, y que de nuevo ha cuajado durante el periodo neoliberal, desde los setenta.
Es una versión perfeccionada, ahora mismo, en alguien como Trump. Es el ejemplo perfecto de ese fenómeno, alguien que dice estar en contra del estado y querer recortar sus funciones sociales, pero sin embargo confía profundamente en sus funciones de seguridad. Se quiere eliminar al estado, porque es incompetente, pero por otro lado se mantiene el presupuesto militar más alto jamás visto en la historia de Estados Unidos.
Fuente: http://ctxt.es/es/20180110/Politica/17243/Bernard-Harcourt--tecnologias-comunicacion-digital-eeuu-TRump.htm
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Blackwater: el ejército del terror del Pentágono

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Blackwater: el ejército del terror del Pentágono


Leandro Albani
Revista Sudestada


La empresa de seguridad más poderosa del planeta, acumula denuncias por crímenes cometidos en Medio Oriente y por casos de corrupción en EE.UU.






Radiografía de un negocio en expansión, impulsado por la Casa Blanca.

Ya pasaron veinte años y una sombra espesa sigue moviéndose hasta los más lejanos rincones del mundo. Con impunidad, con armamento de última tecnología, montada sobre mercenarios de diferentes naciones, esa sombra tiene un nombre acorde a su historia: Blackwater (BW), una de las mayores empresas de seguridad a nivel internacional –fundada en 1997 por Erik Prince y Al Clark–, goza de muy buena salud, pese a las decenas de denuncias en su contra, en la mayoría de los casos por cometer crímenes, incurrir en flagrantes abusos de autoridad y participar en contratos espurios otorgados por el Pentágono y el Departamento de Defensa de Estados Unidos.

Desde hace algunos años renombrada como Academy, Blackwater surgió en pleno esplendor del avance neoconservador en Norteamérica, de la mano del presidente George W. Bush (2001-2009). Los neocons, que venían apuntalando su poder durante los mandatos de Ronald Reagan y Bush padre, encontraron en la administración republicana del empresario petrolero el caldo de cultivo para aplicar el Proyecto para el Nuevo Siglo Americano (PNAC, por sus siglas en inglés) que, entre otros puntos, avalaba la desregulación total del Estado y apuntaba todos sus cañones contra esa vaga definición conocida como “terrorismo internacional”, pero que para los neocons era muy claro dónde se ubicaba: en Medio Oriente y entre la comunidad musulmana.

La transnacional comandada por Prince y Clark, fundada bajo la bendición de la ultraderecha católica estadounidense, ingresó en las grandes ligas con la administración de Bill Clinton en la guerra de los Balcanes en la década de 1990. Para ese entonces, BW daba sus primeros pasos en el redituable negocio de la seguridad privada, poniendo a disposición de Washington a los primeros “contratistas” que, para 2001 y 2003, con las invasiones a Afganistán e Irak, respectivamente, se convertirían en un ejército mercenario, alcanzando casi la misma cantidad de tropa en territorio iraquí que las Fuerzas Armadas estadounidenses.



Pero los fundadores de BW, en especial Prince –con un pasado como SEAL, conservador y, entre otros hobbys, financista de grupos católicos, extremistas y marginales–, no pensaron a su empresa como un simple ejército de respaldo a las ocupaciones de la Casa Blanca en otras partes del mundo. Por eso, en Carolina del Norte, en un pantano conocido como Moyock de 2.800 hectáreas, BW fundó la instalación militar privada más grande del mundo. En el libro Blackwater. El auge del ejército mercenario más poderoso del mundo, el periodista Jeremy Scahill describe a Moyock como el lugar donde “se instruye anualmente a decenas de miles de agentes de las fuerzas del orden, tanto federales como locales, así como a tropas de naciones extranjeras ‘amigas’”. En su sede central, BW “tiene su propia división de inteligencia y cuenta entre sus ejecutivos a ex altos cargos militares y de otros servicios secretos”, apunta Scahill, colaborador de la revista The Nation y de la cadena Democracy Now! Con el paso del tiempo, el mercado de la “seguridad” produjo redituables demandas para BW, por eso también construyó instalaciones en California, Illinois y en la selva de Filipina.

El gran negocio

“Una prolongación patriótica de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos”, definió Prince a Blackwater. Y no era para menos. Con los atentados a las Torres Gemelas y el Pentágono en septiembre de 2001, el gobierno de Bush tuvo el camino limpio para concretar, en el plano militar, “el choque de civilizaciones” acuñado por el politólogo Samuel Huntington. Caída la Unión Soviética y el mundo socialista, el poder de Washington se apresuró a encontrar nuevos enemigos a los que combatir. Si pocos años antes, el movimiento talibán y Al Qaeda sirvieron para expulsar al Ejército Rojo de Afganistán, ahora esos mismos grupos eran el propio mal que amenazaban la vida occidental. Además de las tropas regulares, la administración Bush inundó Afganistán e Irak de mercenarios de compañías como DynCorp y Blackwater.

Desde las invasiones a territorios afgano e iraquí, BW expandió sus tentáculos de manera acelerada, encargándose de la seguridad del personal estadounidense en esos países, pero también entrenando tropa y, con el correr de los días, convirtiéndose en una parte fundamental del Ejército de ocupación. Entre los muchos beneficios a los que accedían los mercenarios dirigidos por Prince se encontraban la impunidad total de sus acciones, definida por ley por la autoridad de ocupación estadounidense en Irak, y salarios que doblaban a los de los soldados rasos. La revista Fortune describía esta situación en Irak: “Los sueldos normales de los profesionales del DSP (destacamento de seguridad personal) se cifraban hasta hace poco en unos 300 dólares diarios. En cuanto Blackwater empezó a reclutar para su primera gran labor (la de ejercer de guardia personal de Paul Bremer –máxima autoridad estadounidense en Irak–), la tarifa se disparó hasta los 600 dólares al día”. Mientras BW facturaba millones de dólares y reclutaba a ex militares estadounidenses y chilenos –en funciones durante la dictadura de Augusto Pinochet–, para engrosar sus filas y cumplir con la demanda exigida por la Casa Blanca, también lograba que el Congreso estadounidense aprobara a su propio grupo de lobby para hacer cabildeo entre los parlamentarios. El poder de BW crecía y devoraba todo a su paso, al mismo tiempo que esa voracidad quedaba al descubierto. Varios informes de organismos públicos de Estados Unidos llamaron la atención porque el gobierno no supervisaba a los “contratistas” y permitían su total impunidad en las operaciones militares. Con respecto a Irak, alertaban que BW afectaba negativamente a la población y a las propias tropas estadounidenses, las cuales, ante las acciones de la compañía, bajaban su moral y cuestionaban sus magros salarios.

Auge, caída y auge

El crecimiento de la firma de Prince fue constante desde los atentados de 2001. Una división de aviación, submarinos, la última tecnología para el espionaje y decenas de contratos millonarios conformaban una sonrisa que resplandecía en la fachada de BW. Pero su suerte se vio opacada con los golpes recibidos por la resistencia iraquí. En marzo de 2004, las imágenes de cuatro personas descuartizadas y mutiladas, colgadas en un puente de Faluya, ciudad que se negaba a caer frente a la ocupación estadounidense, dieron la vuelta al mundo. Con el correr de los días se supo que esos cuerpos eran de mercenarios de Blackwater. El linchamiento de los “contratistas” puso sobre la mesa que la compañía no sólo realizaba operaciones militares por fuera de lo acordado, sino que enviaba a sus propios mercenarios en vehículos sin blindar, con un poder de fuego reducido y a misiones casi suicidas, como en el caso de Faluya.

En 2007, en la plaza Nisur, de Bagdad, un convoy de Blackwater ingresó de forma aparatosa con cuatro vehículos blindados, que cargaban ametralladoras de 7,62 milímetros, capaces de derrumbar paredes. El episodio que siguió, según la prensa estadounidense, fue confuso, pero lo único real es que los mercenarios abrieron fuego de manera indiscriminada. Como ya era costumbre en Irak, las víctimas fueron 17, todas civiles. La ira del pueblo iraquí no tardó en manifestarse en las calles y en la profundización de las acciones armadas de una resistencia heterogénea y que buscaba diversos intereses.

Pese al encubrimiento político, judicial y mediático, los mercenarios Dustin Heard, Evan Liberty, Paul Slough y Nicholas Slatten fueron condenados, los primeros a penas de 30 años y Slatten a cadena perpetua. En agosto de este año, la cadena Russia Today informó que un tribunal de apelaciones de Estados Unidos anuló las sentencias de los mercenarios y ordenó la celebración de un nuevo juicio para Slatten. Conocida la noticia, Husein Sahib Nasir, cuyo hermano fue asesinado en la plaza Nisur, declaró: “Mi hermano tenía solamente 24 años. Nuestra familia ha sufrido mucho hasta ahora. ¿Dónde están los derechos humanos? Si el tribunal los absuelve y los libera, volverán a cometer un delito parecido”.

La masacre de la plaza de Nisur tuvo un impacto tan grande, que el ex presidente Barack Obama revocó los contratos con Blackwater en 2009, para después volver a contratar a la empresa por cerca de 10 mil millones de dólares en 2010.

Las últimas noticias de BW las reveló el ex primer ministro de Qatar, Abdula bin Hamad Al-Attiyah, que reveló que miles de mercenarios de la compañía fueron entrenados en Emiratos Árabes Unidos (EAU) para invadir el territorio qatarí. En octubre, Al-Atiyyah brindó declaraciones al diario español ABC, en las cuales señaló que este plan, en medio de la ruptura de relaciones de las monarquías del Golfo Pérsico con Qatar, no tuvo la aprobación de la Casa Blanca.

Según el ex primer ministro, EAU contrató los servicios de Blackwater para sus operaciones en la invasión a Yemen, liderada por Arabia Saudí, aunque hace unos meses los mercenarios sufrieron varios reveses militares y se vieron obligados a abandonar ese país, el más pobre de Medio Oriente.

El gobierno de Qatar confirmó que BW entrenó a unos 15.000 empleados, “gran parte de ellos de nacionalidad colombiana y suramericana”, en la base militar emiratí de Liwa, en el oeste de EAU. En 2011, el diario New York Times ya había revelado en detalle el inicio de los contactos entre el propio Prince y la casa real de EAU.

En julio de 2017 también se conoció que el gobierno del presidente Donald Trump intenta que la firma de Prince retorne a sus andanzas en Afganistán. Según informó la cadena HispanTV, “Jared Kushner, asesor y yerno del mandatario estadounidense, y Steve Bannon, uno de los principales estrategas en la Casa Blanca, están a cargo de supervisar la iniciativa y han presentado a sus candidatos para implementar el plan” de Trump. Los candidatos de Washington son, no más ni menos, que el propio Prince y Stephen Feinberg, propietario de DynCorp International. Sobre la iniciativa de la Casa Blanca, el diario The New York Times citó fuentes cercanas a los empresarios que aseguraron que “Prince y Feinberg han creado un plan más barato y mejor que el del Ejército (estadounidense)”.

Blackwater, como otras firmas de seguridad privada en expansión, “no son sólo manzanas podridas: son el fruto de un árbol muy tóxico –escribe Scahill–. Este sistema depende del maridaje entre inmunidad e impunidad. Si el gobierno empezara a golpear a las empresas de mercenarios con cargos formales de acusación de crímenes de guerra, asesinato o violación de los derechos humanos (y no sólo a título simbólico), el riesgo que asumirían estas compañías sería tremendo”. Y a esta descripción, finaliza de manera determinante: “La guerra es un negocio y el negocio ha ido muy bien. No sólo son las acciones de Blackwater y los de su clase las que tienen que ser investigadas, reveladas y enjuiciadas: es todo el sistema en su conjunto”.

Revista Sudestada

Texto completo en: http://www.lahaine.org/blackwater-el-ejercito-del-terror

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Italia en armas, desde el Báltico hasta África, por Manlio Dinucci


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Italia en armas, desde el Báltico hasta África, por Manlio Dinucci

Manlio Dinucci,Red Voltaire

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¿Qué pasaría si aviones de guerra rusos Sukhoi Su-35, estacionados en el aeropuerto de Zurich, a unos 10 minutos de vuelo de Milán, patrullaran la frontera de Italia bajo el pretexto de proteger el territorio suizo ante una posible agresión italiana?
El Parlamento italiano protestaría vehementemente y exigiría de inmediato medidas de respuesta, tanto en el plano diplomático como en el terreno militar. Pero ese mismo Parlamento acepta tácitamente e incluso esconde la decisión de la OTAN de desplegar 8 aviones de guerra italianos Eurofighter Typhoon en la base de Amari, en Estonia, a unos 10 minutos de vuelo de San Petersburgo, para patrullar a lo largo de la frontera rusa bajo el pretexto de proteger a los países bálticos de la «agresión rusa», la «fake new» que la OTAN, bajo el mando de Estados Unidos, esgrime invariablemente para justificar la cada vez más peligrosa escalada militar contra Rusia en Europa.
El despliegue en Estonia de esos 8 cazabombarderos italianos –lo cual exige un personal de 250 hombres–, implica un gasto de 12,5 millones de euros –provenientes de los fondos públicos de Italia–, suma que cubre sólo el periodo de enero a septiembre. A ese gasto hay que agregar los gastos operativos: una hora de vuelo de un Eurofighter cuesta 40 000 euros… un año de sueldo de un trabajador.
Pero esta es solamente una de las 33 misiones militares en el extranjero en las que participa Italia, en un total de 22 países. A las misiones que ya se desarrollan desde hace tiempo en los Balcanes, Líbano y Afganistán, se suman las nuevas misiones que, según la Deliberación del Gobierno, «se concentran en un área geográfica, África, considerada de interés estratégico en relación con las exigencias de seguridad y defensa nacionales».
En Libia, país que la guerra de la OTAN hundió en el caos, en 2011 –con la participación de Italia–, ahora Italia «apoya a las autoridades en la acción de pacificación y estabilización del país y en el fortalecimiento del control y la represión de la inmigración ilegal». Otra operación que, con el despliegue de 400 hombres y 130 vehículos, representa un gasto anual de 50 millones de euros, incluyendo una indemnización media de 5 000 euros mensuales –además de la paga normal– para cada uno de los participantes por tratarse de una misión en el extranjero.
En Túnez, Italia participación en la misión de la OTAN en apoyo a las «fuerzas de seguridad» gubernamentales, que se ocupan de reprimir las manifestaciones populares contra el empeoramiento de las condiciones de vida de los tunecinos.
En Níger, Italia inicia en 2018 una misión de apoyo a las «fuerzas de seguridad» gubernamentales «en el marco de un esfuerzo conjunto europeo y estadounidense por la estabilización del área», esfuerzo que también abarca Mali, Burkina Faso, Benin, Mauritania, Chad, Nigeria y la República Centroafricana. En este último país Italia participa también en una misión de «apoyo» por la Unión Europea. Se trata de una de las áreas más ricas en materias primas estratégicas –petróleo, gas natural, uranio, coltán, oro, diamantes, manganeso y fosfatos, entre otros. Esos recursos son explotados por las transnacionales estadounidenses y europeas, que ven su oligopolio amenazado por la creciente presencia económica de China. En eso reside la «estabilización» militar del área, en la que participa Italia.
A todos esos compromisos se suma ahora el que Italia contrajo el 10 de enero de 2018: hacerse cargo del mando de la rama terrestre de la OTAN Response Force, llamada a intervenir en el más breve plazo en cualquier lugar del mundo. En 2018 esa fuerza está bajo las órdenes del Mando Multinacional de Solbiate Olona (provincia italiana de Varese), cuya «Nación Guía» es Italia. Pero, precisa el ministerio italiano de Defensa, ese mando «depende del Comandante Supremo Aliado en Europa», designado directamente por el presidente de Estados Unidos [1].
En efecto, Italia funge como «Nación Guía», pero siempre como país subordinado, sometida a la cadena de mando del Pentágono.
Traducido al español por la Red Voltaire a partir de la versión al francés de Marie-Ange Patrizio
[1] El Comandante Supremo Aliado en Europa (Supreme Allied Commander Europe o “SACEUR”) es siempre un general estadounidense de cuatro estrellas que tiene también bajo sus órdenes el EuCom, o sea las tropas de Estados Unidos desplegadas en los diferentes países de Europa. Nota de la Red Voltaire.
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Denuncia Erdogan que Estados Unidos prepara un cambio de régimen en Turquía


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Denuncia Erdogan que Estados Unidos prepara un cambio de régimen en Turquía


Al término de un encuentro con el emir de Qatar en el palacio presidencial de Ankara, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan convirtió una simple ceremonia de inauguración en un mitin contra Estados Unidos, donde advirtió sobre una nueva operación estadounidense de cambio de régimen, esta vez en contra de su gobierno.
Considerando que la creación en la frontera turco-siria de una fuerza militar conformada con miembros de dos organizaciones terroristas –el Emirato Islámico (Daesh) y las YPG kurdas– bajo las órdenes de Estados Unidos [1] no puede tener otro objetivo que intervenir en Turquía, el presidente Erdogan denunció, el 15 de enero de 2018, que Washington tiene evidentes intenciones de derrocarlo.
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El Pentágono enrola más de 10 000 ex yihadistas de Daesh


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El Pentágono enrola más de 10 000 ex yihadistas de Daesh


El Pentágono ha incorporado entre 10 000 y 15 000 ex yihadistas del Emirato Islámico (Daesh) a la Syrian Border Security Force (“Fuerza de Seguridad de la Frontera Siria”, SBSF según sus siglas en inglés) que Estados Unidos está creando en Siria.
Una cifra similar de ex yihadistas de Daesh ha sido enviada a Afganistán.
La nueva fuerza armada que Estados Unidos pretende implantar en suelo sirio se compone principalmente de elementos armados provenientes de las llamadas “Fuerzas Democráticas Sirias”, creadas a su vez con kurdos provenientes de las YPG (Unidades de Protección del Pueblo), apéndice en Siria del PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistán), surgido en Turquía en 1978.
230 miembros de la SBSF recibirán formación militar impartida por el ejército de Estados Unidos.
Resumiendo, más de 10 000 ex yihadistas de Daesh lucharán junto a los kurdos de Siria bajo las órdenes directas de Estados Unidos.
El Pentágono pretende imponer su propio proyecto de “Rojava”, desechando con ello el proyecto de Francia. La intención del Pentágono es crear algo parecido a un Estado, como el Estado no reconocido del Kurdistán iraquí, siguiendo el modelo anarquista de Murray Bookchin.
Al incorporarlos a su fuerza de “protección de la frontera siria”, el Pentágono convierte a los ex yihadistas del Emirato Islámico en atlantistas, laicos y anarquistas.
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La verdad sobre las «fake news», por Thierry Meyssan


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La verdad sobre las «fake news», por Thierry Meyssan

Thierry Meyssan,Red Voltaire


Desde el anuncio mismo de su sorpresiva elección y sin esperar a que tomara posesión de la Casa Blanca, la inmensa mayoría de los medios de Estados Unidos y de la OTAN denunciaron al presidente Donald Trump como incapaz, si no mentalmente perturbado. Se inició así entre la clase mediática y el nuevo presidente una batalla donde cada parte acusa a la otra de propagar noticias falsas.
Responsables de casi todos los países de la OTAN –y sólo en esos países– denuncian las «fake news» o “noticias falsas”. Con ello dicen sacar a la luz la supuesta influencia de la propaganda rusa en las «democracias occidentales». El país más afectado por esta campaña es Francia, cuyo presidente, Emmanuel Macron, acaba de anunciar la elaboración de una ley destinada especialmente a luchar contra este «atentado contra la democracia»… pero sólo «en periodo electoral».
En realidad, las noticias falsas son un problema tan viejo como el mundo y el hecho que la expresión inglesa «fake news» se repita ahora, exactamente de la misma manera, en todas las lenguas de la OTAN indica el origen anglosajón de esta “nueva” problemática.

La OTAN, fuente de la campaña
sobre las «fake news»

En 2009, el presidente Barack Obama anunciaba en la cumbre de la OTAN celebrada en Estrasburgo-Kehl su intención de crear un servicio de «Comunicación Estratégica» para la alianza atlántica [1]. Se necesitaron 6 años para crear ese servicio alrededor de la 77th Brigade de las fuerzas terrestres del Reino Unido y de la 361st Civil Affairs Brigade de las fuerzas terrestres de Estados Unidos (con bases en Alemania e Italia).
La misión inicial era contrarrestar las acusaciones de que el Estado profundo estadounidense había organizado los atentados del 11 de septiembre de 2001 y, posteriormente, las denuncias que señalaban a los anglosajones como los planificadores de las «primaveras árabes» y de la guerra contra Siria. Dichas acusaciones eran calificadas de «complotistas» o «conspiracionistas». Pero, luego se pasó rápidamente a tratar de convencer a los pueblos de los países miembros de la OTAN de que Rusia continúa la propaganda de la desaparecida Unión Soviética y que, por ende, la alianza atlántica todavía sirve para algo.
Finalmente, en abril de 2015, la Unión Europea también se dotó de un «Grupo de Trabajo para las Comunicaciones Estratégicas Hacia el Este» (East StratCom Task Force). Ese grupo de trabajo envía semanalmente a miles de periodistas un resumen sobre la «propaganda rusa». Por ejemplo, en su última edición (11 de enero de 2018) acusa a Sputnik de haber propalado que el zoológico de Copenhague alimenta sus fieras con animales domésticos abandonados. ¡Gravísima amenaza para las «democracias»! Parece que a los especialistas de la East StratCom Task Force les cuesta trabajo encontrar ejemplos significativos de «injerencia rusa».
En agosto del mismo año 2015, la OTAN inauguró su «Centro de Comunicación Estratégica» en Riga, capital de Letonia. Al año siguiente, el Departamento de Estado se dotó, por su parte, del Global Engagement Center, o Centro de Compromiso Global, que persigue los mismos objetivos.

Facebook, el juguete preferido de Hillary Clinton, acabó volviéndose contra ella

En 2009, la secretaria de Estado Hillary Clinton, estimulada por Jared Cohen –responsable del Buró de Planificación Política – se convenció de que era posible derrocar la República Islámica de Irán manipulando las redes sociales. El resultado no fue el esperado. A pesar de eso, 2 años después, en 2011, el mismo Jared Cohen, convertido en jefe de Google Ideas, logró movilizar a la juventud del Cairo. Aunque la «revolución» de la plaza Tahrir no influyó en la opinión del pueblo egipcio, nacía así el mito de la propagación del modo de vida estadounidense a través de Facebook. Como resultado, el Departamento de Estado financió numerosas asociaciones y congresos para la promoción de Facebook.
La verdadera sorpresa sobrevino durante la elección presidencial estadounidense de 2016. El promotor inmobiliario Donald Trump, un advenedizo para la clase política, eliminó uno por uno a todos sus rivales, incluyendo a la propia Hillary Clinton, y resultó electo para ocupar la Casa Blanca gracias a los consejos de Facebook. Por primera vez, el sueño de la lideresa de los políticos profesionales se convertía en realidad… pero en contra de ella misma. De la noche a la mañana, Facebook pasó a ser demonizado por la prensa dominante.
Se reveló entonces que es posible provocar artificialmente movimientos de opinión y de masas mediante la manipulación de las redes sociales, pero que los usuarios acaban volviendo a la razón al cabo de cierta cantidad de días. Esto es una constante en todos los sistemas de manipulación de la información: sus efectos son efímeros. El único tipo de mentira que permite crear comportamientos prolongados por largo plazo implica haber empujado la ciudadanía a contraer algún tipo de compromiso menor, o sea hacer proselitismo [2].
En todo caso, Facebook entendió eso perfectamente porque creó su propio «Buró de Política Mundial y Sensibilización de los Gobiernos» y lo puso en manos de Katie Harbath. Facebook pretende crear emociones colectivas a favor de tal o más cual cliente, pero no trata de organizar campañas duraderas [3].
Es también por eso que el presidente francés Macron quiere imponer leyes sobre las redes sociales sólo para los periodos electorales. El propio Macron llegó a la presidencia gracias al desorden que Facebook y un semanario sembraron conjuntamente contra su rival Francois Fillon, una operación orquestada por Jean-Pierre Jouyet [4]. En todo caso, el temor de Macron a que la próxima vez las redes sociales sean utilizadas contra él coincide con la voluntad de la OTAN de hacer ver que existe una continuidad entre Rusia y la URSS en materia de propaganda. Así que Macron cita como ejemplos de manipulación una entrevista de Sputnik sobre su vida privada y el hecho que ese medio se hizo eco de una alegación sobre una cuenta bancaria suya en el extranjero.

El informe de Christopher Steele

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En Reino Unido, los jóvenes ven en la retórica oficial sobre las «fake news» una voluntad gubernamental de lavarles el cerebro. Así lo demuestra el éxito de la marca de vaqueros Fake News.
Durante la campaña previa a la elección presidencial en Estados Unidos, el equipo de Hillary Clinton encargó al ex agente de los servicios secretos británicos Christopher Steele una investigación sobre el candidato Donald Trump. Ex jefe del «Buró Rusia» del MI6, Christopher Steele es conocido sobre todo por sus alegaciones escandalosas y siempre inverificables. Después de acusar –sin pruebas– a Vladimir Putin de haber ordenado el envenenamiento de Alexander Litvinenko con polonio 210, también lo acusó de haber hecho caer a Donald Trump en una trampa sexual para poder chantajearlo. El Informe Steele fue entregado discretamente a ciertos periodistas, políticos y espías, antes de ser publicado [5].
De ahí procede la tesis actual de que, tratando de que su títere ganara las elecciones y de impedir la elección de Hillary Clinton, el amo del Kremlin ordenó a «sus» medios la compra de publicidad en Facebook y la divulgación por esa vía de calumnias contra la ex secretaria de Estado, hipótesis que ahora vendría a confirmarse por una conversación del embajador de Australia en Londres con un consejero de Donald Trump [6]. Aunque se ha comprobado que Russia TodaySputnik no gastaron más que unos pocos miles de dólares en publicidad, que además tenía poco que ver con la señora Clinton, la clase dirigente estadounidense dice estar convencida de que eso bastó para invertir el apoyo del que había gozado la candidata demócrata, que gastó en su campaña 1 200 millones de dólares. En Washington se sigue creyendo que los inventos tecnológicos permiten tal grado de manipulación de los seres humanos.
Ya no se trata de observar que si Donald Trump y sus partidarios hicieron campaña a través de Facebook fue porque toda la prensa escrita y audiovisual les era hostil, sino de afirmar que Rusia manipuló Facebook para impedir la elección de la favorita de Washington.
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Jared Cohen, ex colaborador de Condoleezza Rice y más tarde de Hillary Clinton, comparte la filosofía de los dirigentes de Google: el transhumanismo. Según Jared Cohen, es posible derrocar gobiernos si se utilizan los algoritmos correctos en las redes sociales.

El privilegio jurídico
de Google, Facebook y Twitter

En sus esfuerzos por demostrar la injerencia de Moscú, la prensa estadounidense ha resaltado el enorme privilegio que gozan Google, Facebook y Twitter. Esas 3 empresas no son consideradas responsables de los contenidos que difunden. Desde el punto de vista del derecho estadounidense son sólo “transportadores” de información (common carrier).
Los experimentos realizados por Facebook han demostrado, por un lado, que es posible crear emociones colectivas. Pero esa empresa no es considerada jurídicamente responsable de los contenidos que vehicula, contradicción que pone de relieve la existencia de una anomalía en el sistema.
Sobre todo teniendo en cuenta que el privilegio de Google, Facebook y Twitter es claramente indebido. En efecto, esas 3 empresas actúan al menos de dos maneras para modificar los contenidos que “transportan”. En primer lugar, censuran unilateralmente ciertos mensajes, ya sea por intervención directa de su personal o mediante el uso disimulado de algoritmos. Pero además promueven su propia versión de la verdad en detrimento de los demás puntos de vista (fact-checking).
Por ejemplo, en 2012, Qatar encargó a Google Ideas, ya bajo el mando de Jared Cohen, la creación de un programa informático capaz de seguir las deserciones en el Ejército Árabe Sirio. ¿Objetivo? Mostrar que Siria era una dictadura y que el pueblo había iniciado una “revolución”. Pero rápidamente resultó que esa visión de las cosas era falsa. La cantidad de deserciones nunca pasó de 25 000, en un ejército que cuenta 450 000 hombres. Es por eso que, luego de haber promocionado ese software, Google acabó retirándolo discretamente.
Por otro lado, Google promociona, desde hace 7 años, los artículos que se hacen eco de los comunicados del Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH). Esos comunicados dan, día tras día, la cantidad exacta de víctimas de ambos bandos. Pero son cifras imaginarias porque es materialmente imposible determinar esa cifra diariamente. Nunca se ha visto, en tiempo de guerra, un Estado capaz de determinar diariamente la cantidad exacta de soldados muertos en combate y de víctimas civiles. Pero el OSDH sabe, desde el Reino Unido, algo que nadie es capaz de determinar con precisión en la propia Siria.
Lejos de ser “transportadores” de información, Google, Facebook y Twitter son en realidad sus creadores y por tanto deberían ser jurídicamente responsables de sus contenidos.

Las reglas de la libertad de expresión

Aún considerando que los esfuerzos de la OTAN y del presidente Macron contra Rusia en el plano audiovisual y de internet están condenados al fracaso, no es menos cierto que lo más conveniente es que los nuevos medios estén incluidos en el derecho general.
Los principios que rigen la libertad de expresión son legítimos sólo si son los mismos para todos los ciudadanos y para todos los medios. Esto último no es así en este momento. Si bien existe una aplicación del derecho general, no existen, en cambio, reglas precisas, como el derecho de respuesta o en materia de desmentido, para los mensajes que se difunden a través de internet y de las redes sociales.
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Sobre la Red Voltaire, “Le Décodex” del diario francés {Le Monde} dice: «Sitio web de Thierry Meyssan, conspiracionista ligado al gobierno sirio. Afirma, sin prueba, que la matanza de Charlie-Hebdo es un atentado orquestado por Washington» (sic).
Como siempre en la historia de la información, los medios ya establecidos tratan de sabotear a los nuevos. Recuerdo, por ejemplo, el virulento editorial que el diario francés Le Monde, dedicó en 2002 a mi trabajo, publicado en internet, sobre los atentados del 11 de septiembre de 2001. Lo que le desagrada a Le Monde, tanto como mis conclusiones sobre esos acontecimientos, es que la Red Voltaire no esté sometida a una serie de obligaciones financieras de las que ese cotidiano se sentía prisionero [7]. Quince años más tarde, Le Monde muestra la misma actitud de defensor de un clan con la creación de lo que llama Le Décodex. Más que criticar los artículos y videos de los nuevos medios de información, Le Monde pretende medir el grado de confiabilidad de los sitios web que rivalizan con el suyo. Por supuesto, sólo le parecen confiables los sitios web de los diarios que se publican en papel, como el propio Le Monde, mientras que a todos los demás los clasifica como poco confiables.
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Miembro eminente de la masonería, el político socialista Gerard Collomb, es seguidor del sansimonismo. Vinculado al varias veces ministro socialista y ex director general del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, Gerard Collomb se puso del lado de Emmanuel Macron desde el inicio de su campaña electoral. Sempiterno secretario general de la Fundación Jean-Jaures, desde su creación en 1992, hizo que esta publicara un estudio que calificaba a sus opositores políticos de “conspiracionistas” y, muy recientemente, un falso sondeo de opinión que los acusa de ser crédulos. Gerard Collomb es el actual ministro del Interior de Francia.
Para justificar la campaña contra las redes sociales, la Fundación Jean-Jaures –fundación del Partido Socialista francés vinculada a la NED (National Endowment for Democracy) estadounidense– acaba de publicar un sondeo imaginario [8]. Ese sondeo trata de demostrar, exponiendo una serie de cifras, que las personas frustradas, las clases trabajadoras y los partidarios del Frente Nacional [9] son gente crédula. Según ese sondeo, el 79% de los franceses creen en alguna teoría de la conspiración. Como prueba de su ingenuidad, el sondeo precisa que 9% de los franceses están convencidos de que la Tierra es plana.
Realmente, ni yo ni ninguno de mis amigos franceses consultados a través de internet nos hemos encontrado nunca con un compatriota que creyera que la Tierra es plana. Se trata simplemente de una cifra inventada, suficiente para que cualquiera pueda dudar de todo el estudio. Lo que sí es cierto es que, a pesar de estar vinculada al Partido Socialista de Francia, la Fundación Jean-Jaures ha tenido desde siempre como secretario general a Gerard Collomb, ahora convertido en ministro del Interior por el actual presidente francés Emmanuel Macron. Esta misma fundación ya había publicado, hace 2 años, un estudio tendiente a desacreditar a los opositores políticos del sistema, tildándolos de «conspiracionistas» [10].
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Estados Unidos y Alemania abrieron la caja de Pandora, por Živadin Jovanović


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Estados Unidos y Alemania abrieron la caja de Pandora, por Živadin Jovanović

Živadin Jovanović,Red Voltaire

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Zivadin Jovanovic, presidente del Belgrade Forum for a World of Equals y ex ministro de Exteriores de la Republica Federal de Yugoslavia.
Los principales miembros de la OTAN, pero también los de la Unión Europea, han apoyado por mucho tiempo al UCK [1] en Kosovo. Como aliados, en 1999 emprendieron contra Serbia (la República Federal de Yugoslavia) una agresión que –según los principios que hoy proclaman los burócratas de la Unión Europea– constituyó un crimen contra la paz y la humanidad.
En pocas palabras, puede afirmarse que los países y coaliciones cuyos representantes juran todavía que sus políticas siempre respetan los principios internacionales perpetraron en 1999 la mayor violación del orden jurídico mundial y de las Naciones Unidas cometida desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Propagación de las secesiones y del extremismo islámico

La política que esos países y sus coaliciones aplicaron durante las crisis de Yugoslavia y Kosovo favoreció la extensión de las secesiones, del extremismo islámico, del wahabismo y del terrorismo en Europa y en el resto del mundo. Al traicionar y violar los principios del Acuerdo de Helsinki (CSCE), de la Carta de Naciones Unidas y de otros acuerdos internacionales, provocaron una inestabilidad duradera en los Balcanes, la región más sensible de toda Europa.
Hoy siguen presionando a Serbia, a la que previamente destruyeron, engañaron y humillaron arrancando por la fuerza de su territorio la región de Kosovo y reconociendo esa secesión artificial, unilateral e ilegal. Luego exigieron a Serbia que hiciera “borrón y cuenta nueva” «en interés de su porvenir europeo». ¿Qué porvenir puede construirse sobre tales cimientos?
Este espíritu de separatismo y terrorismo que los principales países de la OTAN y la Unión Europea desataron en Kosovo en 1998-1999 para satisfacer los objetivos geopolíticos de Estados Unidos y de algunos Estados europeos, principalmente de Alemania y Gran Bretaña, se extiende cada vez más en Europa. La Unión Europea y la OTAN creen que todavía están a tiempo de meterlo nuevamente en la botella, que pueden volver atrás y revitalizar su unión moribunda sacrificando nuevamente a Serbia y sus intereses. La verdadera tragedia para Europa es la afirmación de que sólo existe una verdad –la de los comisarios y voceros de la Unión Europea. Esa pretensión impide comprender las verdaderas consecuencias fatales de los hechos históricos que están tragándose el continente.

Los motivos estratégicos de la guerra contra la República Federal de Yugoslavia

«La guerra contra la República Federal de Yugoslavia se libró para corregir una decisión errónea del general Eisenhower durante la Segunda Guerra Mundial. Había que reparar un error estratégico para poder desplegar allí soldados estadounidenses.»
Willy Wimmer, ex secretario de Estado en el ministerio alemán de Defensa, presenta esta citación en su informe del 2 de mayo del año 2000 al canciller alemán Gerhard Schroder. Es la explicación que el autor del informe escuchó en boca de representantes de Estados Unidos, en Bratislava, durante una conferencia de la OTAN, en abril del 2000 [2].
El primer punto de ese informe es la exigencia formal que Estados Unidos dirigió a los miembros europeos de la OTAN «de preparar tan rápidamente como sea posible el reconocimiento a nivel del derecho internacional de un Estado independiente en Kosovo». El décimo y último punto precisaba que «en todo ese proceso había que dar la prioridad al derecho a la autodeterminación por encima de toda otra disposición o regla del derecho internacional».
¿Podemos entonces seguir asombrándonos del actual referéndum de secesión de Cataluña?
El informe de Willy Wimmer precisa igualmente que la posición estadounidense, que se predicó en la conferencia de Bratislava, precisaba que la agresión de la OTAN contra Yugoslavia, en 1999, sin mandato de la ONU «era […] un precedente al que cualquiera puede referirse, lo cual no dejará de suceder». Eso siembra la duda, en cuanto a la pretensión de siempre de aplicar una política basada en las reglas fundamentales, cuando se afirma que esa agresión iniciada en violación de la Carta de Naciones Unidas es un precedente mientras que la separación de Kosovo, resultado de esa agresión, es presentada como un «caso único».

Ningún informe mencionaba un genocidio ni otros crímenes similares

Antes de la agresión de la OTAN contra Yugoslavia, dos grandes misiones internacionales se instalaron en la provincia de Kosovo: una bajo el patrocinio de la OSCE, bajo la denominación de Kosovo Verification Mission (KVM), bajo la dirección del diplomático estadounidense William Walker, y otra patrocinada por la Comunidad Europea como Misión de Observadores de la Unión Europea en Yugoslavia (ECMM, siglas de European Community Monitoring Mission) dirigida por el diplomático alemán Dietmar Hartwig. Este último informó sobre la frase, frecuentemente repetida, del director de la KVM y de su entorno anunciando que «no hay límites en los costos para la instalación de la OTAN en Kosovo. Se aceptarán todos los gastos.»
En 2006, después de la declaración de la dirigencia albanesa de Kosovo sobre su decisión unilateral e ilegal, Dietmar Hartwig escribió en 2007 4 cartas a la canciller alemana Angela Merkel suplicándole que impidiese que Alemania reconociera ese acto unilateral.
En su carta del 26 de octubre de 2007, [Dietmar Hartwig] precisa, entre otras cosas:
«En ningún informe [de la ECMM] correspondiente al periodo entre finales de noviembre de 1998 y la evacuación [de la ECMM y de la KVM] justo antes del inicio de la guerra [en 1999] hubo ningún relato de crímenes selectivos ni de gran envergadura de parte de los serbios contra albaneses, no se reportó ningún caso de genocidio.
«[…] En cambio, yo mismo señalé varias veces en mis informes [de la ECMM] que, vistos los ataques incesantes del UCK/KLA contra el ejecutivo serbio, los servicios de orden y de seguridad habían dado prueba de una contención notable y de una disciplina perfecta. Para la administración serbia se trataba de respetar escrupulosamente el Acuerdo [del 13 de octubre de 1998] entre Milosevic y Holbrooke para no dar a la comunidad internacional ningún motivo para intervenir.
«Como me confirmaron cuando me hice cargo nuevamente del buró regional de Prístina –principalmente mis “colegas” de las demás Kosovo Diplomatic Observer Mission (KDOM) (Estados Unidos, Gran Bretaña, Rusia, etc.), ya había en aquel momento considerables “diferencias de percepción” entre lo que los observadores (y en parte también las embajadas) reportaban a sus gobiernos y lo que estos transmitían a los medios de difusión y al público.

Informes falsos para preparar la guerra

«Tal divergencia es comprensible únicamente si se admite que era parte de los preparativos de una guerra contra Kosovo/Yugoslavia ya planificada desde hace mucho tiempo porque hasta el momento de mi partida de Kosovo no sucedió nada de lo que sobre todo los medios, pero también la política, nunca dejaron de afirmar. Así que no había, hasta el 20 de marzo de 1999, ninguna razón para intervenir militarmente. Por consiguiente, todas las medidas subsiguientes que adoptó la comunidad internacional eran ilegítimas.
«El comportamiento colectivo de los países miembros de la OTAN antes y después del estallido de la guerra dio naturalmente motivos para inquietarse seriamente ya que se escamoteaba la verdad y la credibilidad de la comunidad internacional sufrió grave daño. Al escribir esto, me refiero únicamente al papel de la República Federal de Alemania en la participación en esta guerra y los esfuerzos políticos por separar Kosovo de Serbia. […]

Alemania se implicó activamente
a favor de la división de Serbia

«En la actualidad de los últimos meses ha resultado repetidamente que la República Federal de Alemania no sólo ha respaldado la voluntad estadounidense de independencia de Kosovo sino que ha trabajado activamente por su separación de Serbia. Dado el hecho que, según nuestra Ley Fundamental, es el canciller federal quien define las líneas directrices de la política, es usted la responsable. Específicamente su ministro de Relaciones Exteriores, quien como ministro de la Cancillería del predecesor de usted sabía ciertamente todo lo que sucedía en Kosovo. Actualmente, él sigue todas las instrucciones políticas de usted, se compromete constantemente a favor de la autonomía, de la “independencia de Kosovo” y, por tanto, a favor de la separación de Kosovo de Serbia. Impártale usted las instrucciones necesarias para que él se comprometa a favor de una solución correcta y conforme al derecho al derecho internacional en Kosovo y dé usted el ejemplo en política interior y exterior. Sólo el respeto de todos los Estados por el derecho vigente puede servir de base de una cohabitación pacífica entre todos los pueblos. […]
«Si se hace independiente a Kosovo, se prohibirá a los serbios el libre acceso a los monumentos conmemorativos de esta guerra y Kosovo seguirá siendo una región en crisis.

«Una señal peligrosa
para otros grupos étnicos
»

«Contribuya usted por su lado para que se alcance una solución basada en la Resolución [1244] de la ONU, que permitiría que Kosovo siga siendo territorio serbio. El desmembramiento de Serbia, que Estados Unidos desea y que usted misma esta apoyando, así como la completa independencia de Kosovo y de los albaneses de Kosovo son contrarias al derecho internacional, políticamente imprudentes y excesivamente onerosas […].
«Además, la separación de Kosovo de Serbia por coyunturas de carácter étnico es una señal peligrosa para los grupos étnicos en otros países (también en la Unión Europea) que pueden reclamar para ellos mismos –ya entonces con toda razón– una “solución al estilo de Kosovo”.»
Así concluía Dietmar Hartwig su carta a la canciller Merkel.
Mucho se ha hablado de «intervenciones humanitarias» y de preocupaciones por la protección de los derechos de la población albanesa como elemento particular del «carácter único del caso de Kosovo». ¿Es casualidad que la base estadounidense Bondsteel, cerca de la ciudad de Urosevac, sea una de las mayores bases militares fuera de Estados Unidos? ¿Es por el temor de los estadounidenses a ser espiados por el centro humanitario serbio-ruso de [la ciudad de] Nis que el mandato de Bondsteel es válido sólo localmente, por razones humanitarias y por un periodo de tiempo limitado?

Estados Unidos, la Unión Europea y la OTAN impiden la aplicación de la Resolución 1244 del Consejo de Seguridad

No fue Serbia sino Estados Unidos, la Unión Europea y la OTAN quienes congelaron el conflicto después de la agresión armada de 1999. Y lo mantuvieron congelado durante los últimos 18 años al aplicar sólo parcialmente la Resolución 1244 del Consejo de Seguridad de la ONU.
Estados Unidos y sus aliados obligaron a Serbia a cumplir todas las obligaciones insistiendo en el carácter jurídicamente vinculante [o sea, de obligatorio cumplimiento] de la Resolución, mientras que ellos mismos y los albaneses se liberaban de todas las obligaciones previstas. Estados Unidos estaba totalmente consciente de que la Resolución 1244 del Consejo de Seguridad de la ONU permitía mantener la integridad [territorial] de Serbia, precisamente lo que ellos no querían porque eso contradecía su propio proyecto geopolítico de expansión hacia el este. A pesar de todo, Occidente se ve ahora en una fase de transición en la que podría perder buena parte del poderío que ostentaba en los tiempos del orden mundial unipolar.
Ahora los occidentales exigen que Serbia «descongele» el «proceso de independencia» de Kosovo. ¿Cómo? Obligando a Serbia a firmar con Prístina un «acuerdo jurídicamente vinculante» en el que aceptaría una separación unilateral e ilegal, legalizando así la agresión ilegal de 1999, aceptando los resultados de las limpiezas étnicas violentas de las que fueron víctimas alrededor 250 000 serbios de Kosovo y aceptando la responsabilidad fundamental de todo.
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Fuerzas rusas liquidan el grupo yihadista que atacó sus instalaciones en Siria con enjambres de drones


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Fuerzas rusas liquidan el grupo yihadista que atacó sus instalaciones en Siria con enjambres de drones


Fuerzas especiales rusas eliminaron a todos los miembros del grupo yihadista que ejecutó los ataques con enjambres de drones contra las instalaciones militares rusas en Tartús y en Hmeimim, Siria [1].
La respuesta rusa al ataque del 6 de enero tuvo lugar el sábado 13 de enero en la localidad de Muazzara, en la zona de desescalada de Idlib. El lugar donde los yihadistas ensamblaban y almacenaban los drones fue destruido durante la misma operación.
Anteriormente, el presidente ruso Vladimir Putin había exonerado a Turquía de toda sospecha en la relación con los ataques contra las instalaciones militares rusas en Siria. En un encuentro con la prensa, Putin precisó que sostuvo una larga conversación telefónica con su homólogo turco, Recep Tayyip Erdogan.
El presidente Putin señaló que la potencia extranjera que organizó los ataques con enjambres de drones contra las instalaciones militares rusas en Siria esperaba sembrar la discordia entre la Federación Rusa y Turquía. El presidente ruso no precisó a qué potencia extranjera se refería.
Fuentes cercanas a la investigación rusa sobre los ataques afirman que ciertos indicios concuerdan con elementos descubiertos durante la investigación sobre el asesinato del embajador de Rusia en Turquía, perpetrado en Ankara el 19 de diciembre de 2016. El embajador Andrei Karlov, muy cercano al presidente Putin, fue asesinado a tiros, prácticamente a quemarropa, por el policía turco Mevlut Mert Altintas, vinculado a la protección de altas personalidades, y su asesinato estuvo a punto de desatar una guerra entre Turquía y Rusia. Los investigadores rusos enviados entonces a Turquía finalmente descubrieron que el asesino, que había logrado convertirse en miembro de la policía turca gracias a una purga política, había sido entrenado por una potencia extranjera.
Aunque la zona de desescalada de Idlib está bajo la responsabilidad de Turquía, la localidad de Muazzara está bajo control de los grupos armados Ahrar Al-Sham (Movimiento Islámico de los Hombres Libres de Sham), patrocinado por el Reino Unido; y Hayat Tahrir Al-Sham (Organización de Liberación del Levante), patrocinado por Qatar.
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Un relato del incendio de Chorrillos, por Ernesto Linares Mascaro

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Un relato del incendio de Chorrillos, por Ernesto Linares Mascaro

Ernesto Linares Mascaro,Red Voltaire

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Nuestros Héroes. Episodios de la Guerra del Pacífico 1879-1883
Cómo la distorsión de un acontecimiento se convierte en mito
El jueves 13 de enero de 1881 se llevó a cabo la batalla más grande que hubo en Perú y la segunda más grande de Latinoamérica, superada solo por la batalla de Tuyutí. El ejército chileno (24,000 hombres) venció al ejército peruano (19,000 hombres) en la línea de San Juan, ubicada en los actuales distritos de Chorrillos, Surco y San Juan de Miraflores.
Después de la batalla se originaron los hechos de triste recordación que terminaron en la destrucción de Chorrillos, en esa época, un bello balneario de 3,850 habitantes con calles que “apenas tienen tres metros de ancho y son verdaderos callejones”.(1)
El comandante William Alison Dyke Acland, marino británico del HMS Triumph (luego fue almirante y barón), estuvo agregado como observador en el ejército chileno y sobre lo que ocurrió al día siguiente de la batalla, el 14 de enero, escribió que “varios ingleses, mujeres y niños, que habían estado en el pueblo de Chorrillos ayer, habían sido trasladados al Cuartel para su seguridad” y que una “mujer italiana, cuyo marido había sido asesinado en su dormitorio, también había sido traída”. También contó que con el señor Scott, un gasfitero, fue a visitar su casa, y encontraron que todo había sido saqueado, “y uno de sus trabajadores, un inglés, estaba tirado en uno de los cuartos con los sesos destrozados”. Entre otras cosas, agregó que fue baleado por tres soldados borrachos.(2) Lo relevante para el presente estudio es su mención sobre la mujer italiana cuyo esposo fue asesinado porque fue es el único testimonio de la época que la menciona.
El testimonio de Acland fue publicado en 1881 en un folleto llamado Six Weeks with the Chilian Army pero circuló limitadamente y no fue conocido en el país hasta que en el siglo XX fue traducido al español por Alberto Tauro del Pino y Celia Wu Brading en publicaciones separadas.
El asesinato de Leonardi
El jefe de la ocupación chilena de Lima, Patricio Lynch, tuvo que lidiar con los reclamos de los extranjeros por la destrucción de Chorrillos, Barranco y Miraflores, entre ellos, el asesinato de italianos en Chorrillos.(3) Uno de estos debió ser la muerte de Jean-Baptiste Leonardi.
Revisando los oficios que envió el ministro plenipotenciario de Gran Bretaña en Perú, Spenser St. John, a la Secretaría de Relaciones Exteriores de su país, en uno de ellos anexó la declaración del francés Charles Orengo sobre el fusilamiento de tres italianos, un francés y un portugués el 14 de enero (ver aquí) y la declaración de Dolores Hernández sobre el asesinato de su esposo el 13 de enero.
Dolores Hernández viuda de Leonardi, natural de Guayaquil, realizó su declaración en Lima el 5 de febrero de 1881 en la Cancillería de la Legación de Italia ante Pierre Noble Perolari-Malmignati, vicecónsul y secretario de la Legación italiana, de la cual se encargaba provisionalmente ante la falta de un ministro. Junto a Dolores Hernández se presentaron Inocent Leonardi, Paul Deltodesco, Fidèle Giovannini y Jean-Baptiste Bottazzi, los tres primeros, naturales de Montecrestese y el último, de Pozzolo (Novi), todos ellos comerciantes de Chorrillos.
El testimonio de Dolores Hernández sobre el asesinato de su esposo es el siguiente (está en español):
“Que como á las diez de la mañana del día trece de Enero pasado la declarante se encontraba en cama, después de tres días de parida, en la última pieza de la pulpería de propiedad del finado de su marido, Juan Bautista Leonardi; á esta hora las tropas chilenas victoriosas rodeaban la pulpería, y no pudiendo escaparse ni su esposo ni ella por el estado de su salud, se encerraron en su pulpería; pero algunos soldados chilenos rompieron las chapas con tiros de rifle y entraron, amenazando de muerte á ambos y á su tierno hijo de tres días, insultándolos por ser italianos y diciendo que como tales, tenían que morir; el nombrado Leonardi logró por algún tiempo, con ruegos y ofreciendo todo lo que poseía, salvar su vida y la de sus deudos; pero en fin, los soldados, después de haber saqueado toda la pulpería y casa habitación, hasta dejar desnuda a la declarante, hicieron tomar asiento á dicho Leonardi encima de la cama junto a su esposa e hijo, y dos entre ellos dispararon sus rifles contra él, que quedó muerto en el acto. La declarante fué salvada por un capitán del ejército chileno, que la entregó al Estado Mayor después de haberle proporcionado un traje para cubrirse. La Hernández fué conducida al hospital de sangre de Chorrillos, adonde quedó hasta el día diez y siete de Enero, que fué puesta en libertad y se refugió en Lima”.(4)
Inocent Leonardi, Paul Deltodesco y Jean-Baptiste Bottazzi fueron a Chorrillos el 19 de enero, a la casa de donde vivió Juan Bautista Leonardi (o Jean-Baptiste, según la declaración esté en español o francés), en la calle del Tren N° 62 y ellos encontraron el cadáver de Leonardi, al que reconocieron perfectamente. “Él todavía estaba en la cama, como dijo su esposa”.(4)
Fidèle Giovannini dijo que “regresó a dicho lugar el 21 de enero, y encontró el cuerpo de Leonardi quemado en el mismo lugar indicado por su viuda y los testigos antes mencionados”.(4)
Estuve revisando diversos periódicos desde 1881 hasta 1890 y no encontré que se hayan publicado los testimonios de estas personas, por lo que parece que permaneció inédito hasta ahora.
No tengo ninguna duda de que Dolores Hernández es la mujer que describe William Acland en su testimonio.
La demanda de Dolores Hernández al Estado chileno
Después de la guerra, se instalaron tribunales de arbitraje para resolver los reclamos de extranjeros por los daños ocasionados por las fuerzas armadas de Chile. Dolores Hernández presentó el Reclamo N° 263 al Tribunal de Arbitraje ítalo-chileno por el asesinato de su esposo.
Dolores Hernández no solo se presentaba como viuda, sino como representante de Juan Bautista, hijo del fallecido Bautista Leonardi. Hernández solicitó una indemnización de perjuicios por 30 mil soles plata.
El 5 de enero de 1888 en Santiago, el tribunal se declaró incompetente porque “no se ha presentado certificado consular, ni documento alguno, para acreditar el carácter de súbdito italiano de dicho Bautista Leonardi, i estimado deficiente la prueba testimonial, única rendida para comprobarlo”.(5)
Era imposible para Dolores Hernández ganar el caso solo con su testimonio. Tenía que haberse presentado el testimonio de algún chileno (tal vez del capitán que la rescató) como testigo, pero en ninguno de los casos que he revisado de los tribunales de arbitraje, jamás se presentó un miembro de las fuerzas armadas de Chile confirmando que lo dicho por el demandante.
La dama de Chorrillos
Las memorias de los sobrevivientes o combatientes de un conflicto bélico son bastante interesantes y leídos porque tienen relatos crudos y desconocidos de la guerra. Un defecto de las “memorias” es que muchas veces fueron escritas varios años después de los hechos y la memoria de una persona es traicionera: se olvidan cosas, se recuerdan de cosas que nunca sucedieron o se relatan mal los hechos, y esto último pasó en un episodio relatado por el chileno Alberto del Solar, oficial del regimiento Esmeralda.
Del Solar narra el incendio de Chorrillos y entre sus anécdotas, relata que un prisionero le contó que mientras andaba por las calles de Chorrillos, escuchó el grito de una mujer y al entrar a su casa, la vio rodeada de 20 soldados ebrios (supuestamente peruanos porque lo llamaban capitán) y a su esposo, un italiano de 30 años, muerto. La mujer era “alta, rubia, mórbida, excepcionalmente bella y de no más de veinticinco años de edad”. Como los soldados decían que la mujer “es nuestra”, ella pidió que la matara “en el caso de que no pueda salvar mi honra” y por eso la mató de un disparo en la sien.(6)
Pienso que la mujer de ese relato se basa en Dolores Hernández, solo que con varias deformaciones en la historia: los soldados que asesinaron a su esposo y la violentaron eran chilenos y no peruanos, fue un capitán chileno quien la rescató y ella no murió, sino sobrevivió y años después, como ya vimos, solicitó una indemnización al Estado chileno a través de un tribunal de arbitraje.
Así como el británico Acland, tal vez peruanos (prisioneros del Ejército chileno) se enteraron de la historia de esta mujer y con el paso de los años, se deformó la verdad hasta convertirse en un relato que aparece en el libro “Nuestros Héroes”, recopilación de anécdotas verdaderas y cuentas de la guerra.
En uno de los relatos de “Nuestros Héroes” de Nicolás Augusto González, llamado “El Incendio de Chorrillos”, cuenta que los soldados ebrios del regimiento chileno Buin entraron a una casa en Chorrillos, le pidieron a una anciana la llave de las cómodas a quien luego golpearon y después violaron a una joven de 22 años. La joven se recuperó después, tomó un rifle Remington y aprovechando que los soldados estaban ebrios, mató a cinco de ellos. La joven luego se suicidó arrojándose al mar desde el muelle.(7)
No he encontrado en libros, periódicos y archivos de la época un relato como el narrado por Nicolás Augusto González, por lo que pienso que también puede ser el de la misma Dolores Hernández, pero deformado como lo hizo Alberto del Solar.
NOTAS (1) Mariano F. Paz Soldán. 1877. Diccionario Geográfico Estadístico del Perú, p. 318. Lima: Imprenta del Estado, calle de la Rifa.
(2) William A. Dyke Acland. Informes sobre la Defensa de Lima, p.98; en: Revista San Marcos N° 20 de 1879, Lima: Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
(3) Patricio Lynch. 1882. Memoria que el Jeneral en Jefe del Ejército de Operaciones en el Norte del Perú presenta al Supremo Gobierno de Chile, p. 114. Lima: Imprenta Calle de Junín Núm. 255.
(4) Public Record Office. 1882. Correspondence respecting the conduct of war against Peru by Chile 1879-81, pp. 64-65.
(5) Tribunal Arbitral Ítalo-chileno. 1891. El Tribunal Ítalo-chileno en las reclamaciones deducidas por súbditos italianos contra el gobierno de Chile 1884-1888, p. 329.
(6) Alberto del Solar. 1910. Diario de Campaña, pp. 114-118. Recuperado de: http://www.laguerradelpacifico.cl/B...
(7) Nicolás Augusto González. 1903. Nuestros Héroes. Episodios de la Guerra del Pacífico 1879-1883, pp. 149-153. Lima: J. Boix Ferrer, editor.
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