jueves, 8 de marzo de 2018

No hay elites, solo oligarquía y becarios


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No hay elites, solo oligarquía y becarios

 

Jorge Vilches

El problema más grave al que se enfrenta la sociedad posmoderna, hedonista y socialdemócrata es la ausencia de élites. La marcha de la Historia, si es que va a algún sitio, está determinada por la sucesión de oligarquías. Guerras y revoluciones, pronunciamientos y transiciones, no han tenido otro objeto. No es ni bueno ni malo de por sí, sino real, y su valoración depende de las circunstancias y del contenido de lo que muere y de lo que nace, de lo que pervive o se transforma. Los ejemplos históricos desde 1789 son innumerables.
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Los cambios de régimen se han producido por la conjunción de varios factores, y ninguno de ellos es económico. Ninguna revolución se ha levantado en el momento más duro de una crisis, sino inmediatamente antes o después, cuando se consolida la recuperación. El análisis de los marxistas, ya sean declarados o embozados, por tanto, carece de validez. Y menos todavía cuando lo adornan con la jerga leninista y trotskista que oculta la manipulación del pueblo por parte de una oligarquía para ejercer la dictadura. De hecho, las revueltas del hambre, o los motines, han sido acciones colectivas históricas que, en la mayor parte de los casos, solicitaban más protección al poder o el fin de las injusticias de un administrador local.
El primer factor, por tanto, es la debilidad. Los sistemas no caen cuando son fuertes, con una estructura administrativa poderosa, un ejército y fuerzas de seguridad implacables, un sistema educativo que funciona como una máquina orwelliana de adoctrinamiento, y un dominio de los centros de producción y distribución. Cuando uno o varios elementos de este conjunto no funcionan en el sentido de consolidar a la oligarquía que lo creó, se produce el fallo.

La élite asume el gobierno de recambio

Es en el momento en el que la élite asume el papel de gobierno de recambio, y llama a la toma de conciencia sobre el envejecimiento del sistema, al que culpa de los problemas. La ambición se hace carne y los miembros de la élite ejercen su influencia en los grupos, sectores e instituciones. El choque entre la oligarquía y la élite, que despunta de forma natural por su capacidad y mérito, se ha saldado históricamente de dos maneras: la absorción o la sustitución.
El choque entre la oligarquía y la élite se ha saldado históricamente de dos maneras: la absorción o la sustitución
La circulación de las élites, como sostuvo Vilfredo Pareto, permite explicar la intensidad del cambio político. La nueva élite se desarrolla de forma espontánea en el seno del pueblo, absorbiendo virtudes y defectos. Su calidad viene determinada por la intensidad y límites del Estado sobre la sociedad. Un pueblo sometido a un Estado omnipresente y todopoderoso, que anula la personalidad del individuo, que lo convierte en irresponsable de su destino y formación, de su progreso o pobreza, de su calidad de vida, producirá recambios generacionales dentro del mismo sistema. No habrá élites, sino aspirantes a oligarcas.
No hay élites, solo oligarquía y becarios
Esas élites, que vemos hoy en España en la llamada “nueva política”, nacen dentro de lo que Gaetano Mosca denominaba “clase política”. No tienen formación exterior, ni experiencia dilatada, ni reconocimiento público previo, sino ambición y oportunismo. No hay detrás de ellos un verdadero proyecto transformador, sino eslóganes y críticas que les permiten sustituir a la oligarquía en el poder. Han adaptado su organización, discurso e imagen a aquellos resortes que saben que concitan un mayor número de aplausos. Hay quien habla de populismo como ese llamamiento al pueblo “sufriente” como coartada para hacer oposición a la oligarquía, y no les falta razón.
No hay detrás de la “nueva política” en España un verdadero proyecto transformador; solo eslóganes y críticas
Sin embargo, esos nuevos políticos españoles carecen de todas las dotes que históricamente han señalado a un grupo como élite. De esta manera, no solo se han degenerado el sistema y la oligarquía, sino también la sociedad y la élite que cobija. El agotamiento es general, el paradigma otrora intocable, sacrosanto y de supuesta garantía de progreso es cuestionado e incluso despreciado. La esperanza popular, en consecuencia, se traslada al día de mañana, a un nuevo orden, aunque no sepa qué es, ni cómo llegará, ni si será mejor, pero que supone la negación o corrección de lo existente.

Inmersos en el caos posmoderno

En ocasiones dicha solución se produce en un momento crítico y revolucionario, de caos, de esos que se sabe que algo está muriendo y lo nuevo no acaba de nacer. Es cuando se puede producir una “convergencia de centros”, expresión afortunada de François Furet para describir la salida francesa al marasmo de su Revolución, y que podría aplicarse a la Transición española entre 1975 y 1978.
Hoy estamos inmersos en un caos posmoderno, en el que lo que creíamos bueno resulta despreciable, cuando todo, incluso un semáforo o una galantería se han convertido en campo de batalla política o de delito. Un paradigma se cae, y otro, con formas y fondos totalitarios, fundado en algo tan básico como “Esto es la verdad y siempre lo será”, amenaza con una revolución también posmoderna.
Debería haber surgido una élite capaz de sustituir a la oligarquía, pero solo tenemos aspirantes a oligarcas
En esta circunstancia es cuando debería haber surgido en una élite capaz de sustituir a la oligarquía, pero solo tenemos aspirantes a oligarcas. Es una situación, por ende, inédita: sistema agotado y ausencia de sustitutos de entidad. Solo tenemos cansancio en una parte de la sociedad, furia en otra, y becarios con ínfulas creados por la misma oligarquía. Esto no había ocurrido antes en la Historia porque jamás un Estado, el llamado del Bienestar, se había convertido tan fácil y profundamente en una deidad.

La gran mentira de la Inquisición: ni española, ni contra los infieles


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La gran mentira de la Inquisición: ni española, ni contra los infieles

Fernando Díaz Villanueva

En el imaginario popular está muy presente la idea de la inquisición como una institución exclusivamente española que perseguía a cualquiera que practicase una religión distinta al cristianismo en su sabor católico. Para ello se valía de un clima de terror alimentado por denuncias anónimas, torturas indiscriminadas y miles de condenas a la hoguera cada año, que se llevaban a término en continuos autos de fe para regocijo de un populacho fanático y embrutecido.
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La creencia, desmentida desde hace un siglo por la investigación histórica, permanece amarrada a las mentes generación tras generación. Ha descendido incluso a las certidumbres de una mayoría convencida de que procesos como el de Giordano Bruno, el de Galileo Galilei o el de Miguel Servet fueron competencia de la inquisición española.
Muchos siguen creyendo la falsedad de que Giordano Bruno, Galileo Galilei o Miguel Servet fueron procesados por la inquisición española
Pero no es cierto, los primeros corrieron a cargo de la inquisición romana y el tercero fue una venganza personal de Juan Calvino, el famoso reformador protestante ginebrino. Dos detalles. Galileo nunca pronunció aquello de “Eppur si muove“, la frase de marras fue un invento de un ilustrado italiano exilado en Londres un siglo más tarde. Y Servet no fue quemado en Ginebra por sus trabajos sobre la circulación pulmonar, sino por negar la santísima Trinidad.
La gran mentira de la Inquisición: ni española, ni contra los infieles

Un origen francés

La inquisición, del latín “inquisitio” (interrogatorio) nació a finales del siglo XII en el sur de Francia para sofocar la herejía albigense. Autorizada por el Papa Lucio III, su función era evitar las revanchas personales en los pueblos del Languedoc separando el grano de la paja, es decir, dirimiendo desde arriba quién podía ser calificado de hereje y quien no. Para ello los inquisidores investigaban, es decir, interrogaban y, conforme a esas investigaciones, fallaban a favor o en contra del acusado.
Estos primeros tribunales estaban a cargo de los obispos diocesanos. Posteriormente el Papa pensó que sería mejor controlarlo directamente, pero como el Sumo Pontífice no estaba de cuerpo presente en la zona se valió de la Orden de Predicadores, los dominicos, que tan buenos servicios le habían prestado en la lucha contra los Cátaros.
A Castilla, la Inquisición llegó dos siglos más tarde y ya no dependía de los obispos ni del Papa, sino del rey
Esta inquisición pontificia se extendió rápidamente por Francia, Italia y la corona de Aragón. A Castilla nunca llegó o, mejor dicho, lo hizo dos siglos más tarde pero ya como un tribunal inquisitorial de una naturaleza distinta. No dependía de los obispos ni del Papa, sino del rey que, precisamente por eso, le encontró pronto una gran utilidad y se apresuró a transplantarla a todos sus dominios.

En Castilla nunca persiguió a los infieles

Ni la inquisición medieval ni la que más tarde Sixto IV concedió a los reyes de Castilla persiguieron a los infieles. Ese nunca fue su cometido, sino el de perseguir la herejía mediante una “inquisitio” previa, un arbitrio perfectamente reglado que velase para que no se perpetrasen desmanes.
La inquisición española creo un sofisticado procedimiento judicial al que los inquisidores tenían que atenerse escrupulosamente

A diferencia de los procesos sumarios que se estilaban en otras partes de Europa (a veces no había siquiera proceso, bastaba con una acusación y el ambiente lo suficientemente inflamado), la inquisición española creo un sofisticado procedimiento judicial al que los inquisidores tenían que atenerse escrupulosamente. Sólo así podría perdurar. Si el pueblo entendía que eran venales o se dejaban llevar por las pasiones místicas pronto desconfiarían de ellos y lloverían las denuncias.
Los inquisidores eran básicamente juristas expertos en derecho canónico. Algo muy distinto a la imagen propagandista de frailes desalmados e intransigentes siempre sedientos de sangre. En realidad eran tipos muy aburridos, burócratas con hábito que se pasaban el día rellenando papeles.
Los inquisidores eran básicamente juristas expertos en derecho canónico
Quizá por eso mismo en el cine y la literatura siempre sacan de paseo al mismo, a Tomás de Torquemada, un dominico vallisoletano que ejerció como primer inquisidor general a finales del siglo XV. Después de él vinieron 47 más durante tres siglos y medio. Todos absolutamente desconocidos para el gran público. Muchos de ellos renunciaron voluntariamente al cargo porque no era ni especialmente entretenido ni tenía los poderes extraordinarios que luego se le han figurado.
La gran mentira de la Inquisición: ni española, ni contra los infieles

Perseguir las falsas conversiones al cristianismo

La inquisición española nació para solucionar un problema de orden religioso con el que se encontraron los Reyes Católicos. Buena parte de la judería hispana se había convertido al cristianismo desde los pogromos de 1391. Pero no todas las conversiones eran reales. Muchos judíos seguían practicando su fe en secreto pero en público se declaraban católicos. Lo suyo entraba, por lo tanto, dentro del campo de la herejía. Eran los llamados judaizantes, una peculiaridad, esta sí, genuinamente española. En otras partes de Europa no había judaizantes por la sencilla razón de que no había judíos.
España fue uno de los últimos reinos de Europa en expulsar a los judíos
España fue uno de los últimos reinos de Europa en expulsar a los judíos. La primera gran expulsión fue en Inglaterra en 1290, luego vendrían Francia, Austria y los principados alemanes e italianos. De España salieron en 1492 y fue algo aplaudido en toda Europa como un signo de modernidad. La Universidad de la Sorbona, la más prestigiosa de la Europa de la época, llegó a felicitar personalmente a los Reyes Católicos por la decisión.
No era para menos. La gran objeción que franceses, ingleses, alemanes o italianos ponían a los monarcas hispanos era su amor a los judíos. A los españoles les hacían de menos y, por su diversidad religiosa, inconcebible en cualquier otro punto del continente, les llamaban “marranos”. Corría incluso por las cortes europeas el bulo de que la misma Isabel la Católica era hija de una judía y por esa razón los protegía.
Unificar religiosamente el reino (el colmo de la modernidad en el siglo XV) implicaba no consentir la herejía
Unificar religiosamente el reino (el colmo de la modernidad en el siglo XV) implicaba no consentir la herejía. Cualquier otro rey cristiano hubiese hecho lo mismo de haber tenido minorías religiosas sin asimilar. Pero no los tenían porque sus contactos con el Islam habían sido esporádicos y ya habían hecho la limpia de judíos, en muchos casos de manera salvaje y sin tribunales de por medio.
Es en este punto donde nació la inquisición española, inspirada en la que ya existía dependiente del Papa y con objetivos muy similares. No tenía, por lo tanto, nada de especial: fue tan solo un producto propio de la Cristiandad de aquella época. Todo lo contrario de lo que esos agitadores de la Leyenda Negra antiespañola pretenden hacernos creer.

Líneas estratégicas sobre el proceso mexicano


rebelion.org

Líneas estratégicas sobre el proceso mexicano

 

 


México marcha hacia la configuración de un proceso de disputas entre la oligarquía y el imperialismo predominantes, frente a una serie de fuerzas tanto populares como de diversas capas sociales que se ven enrutadas a presionar por sus intereses.
El panorama dista mucho de derivar en una paz poselectoral, y sin embargo este proceso le atraviesa de punta a punta, pese a que lo que predomina en el escenario mediático son una serie de alternativas macropolíticas que limitadamente repercutirían en pro de los sectores y clases populares, dado que se asientan en torno a la activación del capital y en segundo o menor plano de los intereses sociales.
En esencia, la cuestión se ve reducida a la opción recalcitrante del sendero desintegrador del Estado y nación mexicana a merced de los tiburones financieros, pero sobre todo, del hegemón norteamericano mediante sus candidatos vendepatria Meade-Anaya; como territorio de reserva para intentar recomponer su perdida hegemonía mundial y las grandes ganancias a que le tiene atado su sistema de avaricia. De otro lado el proyecto de López Obrador se desarrolla con una clara perspectiva de poder, del cual son ciertas las críticas y reservas en torno a su programa, componendas, negociaciones e inconsistencias frente a los grupos dominantes; trasmitiendo una perspectiva incierta en el cumplimiento de sus mejores propósitos. El obradorismo no necesariamente encarna los anhelos más sentidos del pueblo mexicano, aunque en medio de ello sus posiciones visiblemente chocan con las del gran capital en varios capítulos, y de esta manera los anhelos de salida popular se entretejen desde abajo.
Sin embargo, lo interesante de este proceso tal como está, según el contexto social imperante, es caldo de cultivo para que se desarrollen antagonismos y luchas en torno a otras posiciones especialmente populares dentro del fenómeno.
En estas circunstancias de décadas de enconada agresión y saqueo del país, salen a la luz nuevos problemas, como el rechazo al sistema vigente, la desfachatez de los poderes fácticos, el narcopoder, el burocratismo paralizante, la violencia política, el sistema de corrupción, el mecanismo de fraude electoral institucional, el desgaste del neoliberalismo y la depredación capitalista. Factores catalizadores en un momento determinante para juntar los descontentos subyacentes en el seno de las clases trabajadoras, las capas medias, los sectores y pueblos históricamente marginados del panorama de la clase dominante.
Cientos de fuerzas izquierdistas se enfocan fundamentalmente en que AMLO no es una opción revolucionaria, que no podría hacer mucho dados los candados institucionales e imperiales a que ya se encuentra el país, además de que está siendo rodeado por un cinturón de personeros del sistema para maniatarlo, y que en todo caso habría que hacer tibias declaraciones en defensa de la voluntad popular. Ciertamente es así respecto de sus circunstancias, pero más allá del personaje se encuentra el proceso político que está en condiciones de despuntar en este contexto a la luz tanto de su derrota como de su muy posible ascenso al poder; en donde hasta para las posiciones del obradorismo habría necesidad de una constituyente que reconfigure el poder político-económico.
Puesto que de ser así, de conseguir la victoria en el máximo de tensión, inmediatamente la disputa subirá de tono, en donde factores como los monopolios, los altos mandos del ejército, las burocracias y resistencias a cualquier cambio, propiciarán la intensificación de la lucha política a pesar de la tendencia positivista asentada en el seno de las fuerzas que dirigen Morena y de la inminente corrosión que el sistema y sus propias condiciones internas propician en torno a las relaciones de poder de sus grupos.
Cuando vemos, las disputas políticas mediáticas entre los contendientes al poder ejecutivo, se entiende además una grave política que recoge las líneas de las guerras de cuarta generación específicamente para la deconstrucción de la conciencia social del pueblo mexicano (posverdad mediática, asesinatos en torno al proceso electoral, maniobras para urdir el fraude, inducción del miedo al cambio de régimen).
Como se sabe, hay una disputa real en torno a que por esta vía en la condición presidencialista del país, se deciden importantes aspectos de la vida social inmediata, que dimensionan las circunstancias en que ha de moverse la lucha de clases a continuación, es un hecho por encima de todo dogmatismo, es la realidad del país.
Lo que unos u otros logren hacer dependerá de las fuerzas que remuevan para ello, lo interesante es el despuntar de los procesos de organización democráticos que consigan consolidarse en el camino, lo cual hace tanta falta en las desmembradas condiciones de unidad entre los de abajo; en que las banderas desdeñadas por los principales actores, deben ser retomadas sin vacilaciones: la cuestión del antiimperialismo, la crítica al capitalismo y el impulso de la lucha popular latinoamericana.
Otro hecho evidente es que la represión y todas las formas de reaccionarismo de las clases opresoras van a incrementarse como respuesta de contención ante el desarrollo de un nuevo proceso social. Tanto contra los pueblos como a las organizaciones revolucionarias y democráticas, sea cual sea el resultado, van a acosarles; por lo que acuerparse y proyectar las líneas estratégicas y el programa de lucha es vital.
La disputa es con la burguesía, el imperialismo y quienes concilien con sus intereses, no obstante hay que responder al planteamiento de que el pueblo se propone las metas que puede lograr en circunstancias concretas. El desarrollo del movimiento de fuerzas revolucionarias hacia un proceso democrático y consecuente depende de que las clases populares encuentren mejores condiciones de confrontación, sea manifestación, derechos sociales, espacios públicos de lucha, sacudidas y desequilibrio en la estructura dominante, una tendencia de ascenso en la lucha de clases, u otros.
La gestación de un proceso democrático y revolucionario exige el máximo de flexibilidad, una estrategia sostenida, un acercamiento entre el pueblo y sus fuerzas, un trabajo de elevación de conciencias en el ámbito de la disputa que debe desarrollarse, y sus contenidos sociales tales como el tipo de conflicto social con sus perspectivas para el mediano plazo. Esta lucha requiere concentración en sus formas, en el acatamiento a las necesidades fundamentales de movimiento político con sentido revolucionario.
Centro de Estudios Karl Liebknecht (CEKL), Frente Sindical de Trabajadores Independientes (FSTI), Frente Popular Francisco Villa Independiente (FPFVI), Movimiento Proletario Independiente (MPI), Frente de Izquierda Revolucionaria.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Redes sociales e ideología



En algún Congreso sobre Medios Alternativos se decía que “La evolución de la Web, el surgimiento de los medios alternativos, las redes sociales de Internet, así como los blogs y wikis, crean nuevas posibilidades para la comunicación social y política. Este nuevo escenario comunicativo a nivel internacional demanda cada vez más la creación de condiciones para maximizar su aprovechamiento”. Sin caer en empobrecedores maniqueísmos ni valoraciones moralizantes, ni tampoco en triunfalismos exagerados que pierden la verdadera dimensión de las cosas, digamos que toda esta amplia batería de nuevas tecnologías ofrece interesantes posibilidades si lo pensamos desde una perspectiva transformadora, quizá revolucionaria incluso, al mismo tiempo que no se pueden desconocer sus peligros latentes. El reto está en ver cómo se navega en esas aguas y se puede llegar a buen puerto.
Las llamadas Tecnologías de la Información y Comunicación -TICs- son especialmente atractivas, y con mucha facilidad pueden pasar a ser adictivas (de la real necesidad de comunicación fácilmente se puede pasar a la “adicción”, más aún si ello está inducido, tal como sucede efectivamente). En una investigación que se hizo vez pasada en Guatemala sobre este tópico se preguntó a jóvenes usuarios de estas tecnologías -de distinta extracción social, de ambos sexos, con edades de entre 17 y 25 años- si al estar haciendo el amor reciben una llamada a su teléfono celular, ¿qué harían? Muchos y muchas (alrededor de un 75%) respondieron que, sin dudarlo, contestarían. No hay dudas que estamos ante un importante cambio de actitudes.
Estamos invadidos por una cultura del uso de lo digital; se nos ha dicho incluso, interesadamente o no, que la llamada “Primavera árabe”, por ejemplo, se provocó por la catarata de mensajes de texto transmitidos en los teléfonos móviles y por el uso de las llamadas redes sociales. ¿Las nuevas revoluciones, entonces, se construirán sobre la base de realidades virtuales que movilizan a las masas? En Guatemala los movimientos cívicos anticorrupción del 2015 que terminaron sacando del poder a presidente y vicepresidenta se generaron casi exclusivamente a través de redes sociales (luego se supo que hubo ahí una monumental manipulación, habiéndose creado cantidad de perfiles falsos desde donde se lanzaron las convocatorias).
Dejamos aquí el análisis político pormenorizado tanto del movimiento de los pueblos árabes como lo que se jugó en Guatemala, porque no es el espacio adecuado para tratarlo, pero no podemos menos de indicar que estas nuevas modalidades comunicacionales tienen una fuerza decisiva. En la actualidad vivimos una cierta entronización de lo digital que puede llevarnos a verlo como panacea. De todos modos, más allá de la interesada prédica que identifica a las TICs con una nueva pretendida solución universal, no hay dudas que tienen algo especial que las va tornando imprescindibles.
Estar “conectado”, estar todo el tiempo con el teléfono celular en la mano, estar pendiente eternamente del mensaje que puede llegar, de las redes sociales, del chat, constituye un hecho culturalmente novedoso. ¿Quién perteneciente a una generación anterior a la actual respondería afirmativamente a la pregunta arriba citada, respecto a la intimidad de su vida sexual y el uso de un teléfono?
La definición más ajustada para un teléfono celular (lo mismo se podría decir de las TICs en general) es que, poseyendo el equipo en cuestión -teléfono, computadora, acceso a internet- se está “conectado”, que es como decir: “estar vivo”. Definitivamente todas estas tecnologías van mucho más allá de una circunstancial moda: constituyen un cambio cultural profundo, un hecho civilizatorio, una modificación en la conformación misma del sujeto y, por tanto, de los colectivos, de los imaginarios sociales con que se recrea el mundo. Eso nos abre forzosamente la pregunta: ¿constituyen también un arma política? ¿Son un instrumento más para el cambio social? La revolución socialista (pensemos que eso, aunque hoy día esté supuestamente “pasado de moda”, sigue siendo una posibilidad), ¿puede beneficiarse de estos instrumentos?
Lo importante a destacar es que esa penetración que tienen las TICs no es casual. Si gustan de esa manera, es por algo. Como mínimo se podrían señalar dos características que le confieren ese grado de atracción: a) están ligadas a la imagen, y b) permiten la interactividad en forma perpetua.
La imagen juega un papel muy importante en las TICs. Lo visual, cada vez más, pasa a ser definitorio. La imagen es masiva e inmediata, dice todo en un golpe de vista. Eso fascina, atrapa; pero al mismo tiempo no da mayores posibilidades de reflexión. La lectura cansa. Se prefiere el significado resumido y fulminante de la imagen sintética. Ésta fascina y seduce. Se renuncia así al vínculo lógico, a la secuencia razonada, a la reflexión que necesariamente implica el regreso a sí mismo”, se quejaba amargamente Giovanni Sartori (1). Lo cierto es que el discurso y la lógica del relato por imágenes están modificando la forma de percibir y el procesamiento de los conocimientos que tenemos de la realidad. Hoy por hoy la tendencia es ir suplantando lo racional-intelectual -dado en buena medida por la lectura- por esta nueva dimensión de la imagen como nueva deidad.
Junto a eso cobra una similar importancia la fascinación con la respuesta inmediata que permite el estar conectado en forma perpetua y la interactividad, la respuesta siempre posible en ambas vías, recibiendo y enviando todo tipo de mensajes. La sensación de ubicuidad está así presente, con la promesa de una comunicación continua, amparada en el anonimato que confieren en buena medida las TICs. (Muchos “tímidos” consiguen pareja por su intermedio. Eso es un hecho. Además, a partir de ese anonimato, cualquiera se puede permitir cualquier cosa, opinar, decir lo que jamás diría cara a cara, insultar, provocar, etc., etc.).
La llegada de estas tecnologías abre una nueva manera de pensar, de sentir, de relacionarse con los otros, de organizarse; en otros términos: cambia las identidades, las subjetividades. ¿Quién hubiera respondido algunas décadas atrás que prefería contestar el teléfono fijo a seguir haciendo el amor?
Hoy día la sociedad de la información, por medio de estas herramientas, nos sobrecarga de referencias. La suma de conocimiento, o más específicamente: de datos, de que se dispone es fabulosa. Pero tanta información acumulada, para el ciudadano de a pie y sin mayores criterios con que procesarla, también puede resultar contraproducente. Puede afirmarse que existe una sobreoferta informativa. Toda esta saturación y sobreabundancia de ¿información?, y su posible banalización, se ha trasladado a la red, a las TICs en general, inundando todo. De una cultura del conocimiento y su posible apropiación se puede pasar sin mayor solución de continuidad a una cultura del divertimento, de la superficialidad. Las TICs permiten ambas vías. Se ha hablado, entonces, de intelicidio. Parecería que las redes sociales contribuyen mucho a eso: el olvido (¿o la muerte?) del pensamiento crítico. La opinión política, el análisis pormenorizado, la reflexión profunda se va reemplazando por un tuit de 150 caracteres.
Si bien las TICs se están difundiendo por toda la sociedad global, quienes más se contactan con ellas, las utilizan, las aprovechan en su vida diaria dedicándole más tiempo y energía, y concomitantemente viéndose especialmente influenciados por ellas, son los jóvenes. Es evidente que la globalización en curso uniforma criterios sin borrar las diferencias estructurales; de ahí que, diferencias mediantes, las generaciones actuales de jóvenes son todas “hijas de las TICs”, o “nativos digitales”, como se les ha llamado. “Aquello que para las generaciones anteriores es novedad, imposición externa, obstáculo, presión para adaptarse -en el trabajo, en la gestión, en el entretenimiento- y en muchos casos temor reverencial, para las generaciones más jóvenes es un dato más de su existencia cotidiana, una realidad tan naturalizada y aceptada que no merece siquiera la interrogación y menos aún la crítica. Se trata en efecto de una condición constitutiva de la experiencia de las generaciones jóvenes, más instalada e inadvertida a medida que se baja en la edad” (2)
En esa dimensión, lo importante, lo definitorio es estar conectado y siempre disponible para la comunicación. De esa lógica surgen las llamadas redes sociales, espacios interactivos donde se puede navegar todo el tiempo a la búsqueda de lo que sea: novedades, entretenimiento, información, aventura, etc., etc. En las redes sociales, usadas fundamentalmente por jóvenes, alguien puede tener infinitos amigos. O, al menos, la ilusión de una correspondencia infinita de amistades. En esa línea, creemos importante no dejar de hacer notar que la superficialidad no es ajena a buena parte de la cultura que generan las TICs. De ahí que debe verse muy en detalle cómo estas tecnologías comportan, al mismo tiempo que grandes posibilidades, también riesgos que no pueden menospreciarse. La cultura de la ligereza, de lo superficial y falta de profundidad crítica puede venir de la mano de las TICs, siendo los jóvenes -sus principales usuarios- quienes repitan esas pautas. Sin caer en preocupaciones extremistas, no hay que dejar de tener en vista que esa entronización de la imagen y la inmediatez, en muchos casos compartida con la multifunción simultánea (se hacen infinitas cosas al mismo tiempo), puede dar como resultado productos a revisar con aire crítico: “en términos mayoritarios [los jóvenes usuarios de TICs] adquieren información mecánicamente, desconectada de la realidad diaria, tienden a dedicar el mínimo esfuerzo al estudio, necesario para la promoción, adoptan una actitud pasiva frente al conocimiento, tienen dificultades para manejar conceptos abstractos, no pueden establecer relaciones que articulen teoría y práctica”. (3)
Pero si bien es cierto que esta cibercultura abre la posibilidad de esta cierta liviandad, también da la posibilidad de acceder a un cúmulo de información y a nuevas formas de procesar la misma como nunca antes se había dado, por lo que estamos allí ante un fenomenal reto.
Los medios alternativos de comunicación -como el presente, en el que se está leyendo este texto, y que hacen uso de la red, de todas estas nuevas herramientas digitales- son un granito de arena más en la larga y continuada lucha por un mundo mejor. Hoy, caído el Muro de Berlín, y con él muchas esperanzas, no hay dudas que el campo popular está un poco (bastante) falto de ideas claras, de referentes precisos en la batalla por esas transformaciones. Los ideales de algunas décadas atrás, si bien no han desaparecido, quedaron golpeados. La fabulosa ola neoliberal que todavía nos sigue afectando ha significado un golpe muy grande para la izquierda, para el campo popular, para la ideología de la transformación.
En ese marco, la cultura digital que ha llegado con una fuerza fabulosa, abre un reto: obviamente, en tanto tecnología, no es “buena” ni “mala”. Plantearlo así es sumamente reduccionista, equivocado en definitiva. Pero no se puede dejar de considerar cómo funciona, quién la maneja, qué papel juega para los grandes poderes globales como negocio y como mecanismo de control social. La posibilidad de construir ahí un espacio alternativo está abierta.
Eso, sin dudas, implica una lucha (¿hay acaso algún aspecto de lo humano que no la implique?), pues los grupos de poder utilizan este instrumental con fines de conservadurismo, para que nada se altere. Y por cierto que lo saben hacer muy bien. De hecho cada vez más asistimos a un uso mentiroso de estas posibilidades tecnológicas. Por lo pronto, en forma creciente y en todas partes del mundo, la práctica política se basa en el más repugnante engaño bien montado, mercadológicamente ofrecido. “ En la sociedad tecnotrónica el rumbo lo marcará la suma de apoyo individual de millones de ciudadanos incoordinados que caerán fácilmente en el radio de acción de personalidades magnéticas y atractivas, quienes explotarán de modo efectivo las técnicas más eficientes para manipular las emociones y controlar la razón ”, pedía el polaco-estadounidense Zbigniew Brzezinsky. Y así es, pues cada vez más asistimos a la creación de los llamados “perfiles falsos” en las redes sociales por parte de los políticos y/o las usinas ideológicas para hacer creer lo que no es (que los políticos tienen muchos seguidores, que la población los ama, que está de acuerdo con su accionar, inoculando ideología, diezmando el pensamiento crítico. ¿Queda claro por qué lo de intelicidio?). ¿Por qué una gran cantidad de personas en todo el mundo repite lo que repite sin cuestionárselo? Que en Venezuela hay una narcodictadura, por ejemplo; que los misiles nucleares norcoreanos son peligrosos para la paz mundial, pero no así los estadounidenses, solo para poner algunos patéticos ejemplos. El engaño sigue estando presente en el ejercicio del poder, y las redes sociales (atractivas, envolventes, fáciles de usar) lo permiten muy ampliamente. O más aún: lo estimulan a niveles exponenciales.
No debemos dejar de tener en cuenta que se han abierto ciertos canales para una relativa democratización de la información. En cierto sentido, todos podemos dejar nuestra marca en la red de redes, decir, denunciar, hacer evidentes ciertas cosas. Pero no hay que olvidar que ese fabuloso espacio virtual también está hiper controlado por los enormes poderes de siempre, que el tráfico satelital no lo maneja el campo popular, que tecnológicamente dependemos de unos pocos servidores que manejan ese tráfico. La ilusión de creer que la revolución se agota en una pantalla es un peligro. Bienvenidas las tecnologías digitales, sin duda. Aprovechémoslas, conozcámoslas en profundidad, saquémosle el máximo posible de provecho. Pero estemos conscientes que la organización popular, que la revolución socialista no son cuestiones puramente técnicas. La tecnología, si no está al servicio de la causa del Ser Humano como especie, sigue siendo un mecanismo de dominación.
Los medios alternativos de comunicación son un elemento más de un prolongado combate popular en pro de un mundo con mayor justicia, combate que por cierto no ha terminado aún, que ha perdido quizá la batalla de estas últimas décadas, pero no la guerra.
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NOTAS
  1. Sartori, Giovanni. Homo videns. La sociedad teledirigida. Ed. Taurus. Barcelona, 1997.
  1. Urresti, Marcelo. Ciberculturas juveniles. La Crujía Ediciones. Buenos Aires, 2008.
  1. Estévez, C. La comunicación en el aula y el progreso del conocimiento , en Urresti, Marcelo. 2006.
mmcolussi@gmail.com,
https://www.facebook.com/marcelo.colussi.33
https://mcolussi.blogspot.com/
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Declaración de Economistas Frente a la Crisis


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Declaración de Economistas Frente a la Crisis

 


POR LA IGUALDAD DE GÉNERO
Un problema global que requiere respuestas globales
DECLARACIÓN DE ECONOMISTAS FRENTE A LA CRISIS
El desequilibrio de poder económico y político en favor de los hombres es uno de los grandes problemas globales de justicia y equidad que entre todos debemos resolver. Por ello, a juicio de Economistas Frente a la Crisis, cualquier agenda de progreso social debe no solo luchar por la sostenibilidad ambiental y la justicia distributiva, también debe expresar su compromiso inequívoco con la igualdad de género.
La desigualdad de género se expresa con especial intensidad en tres grandes ámbitos en los que diversos factores materializan esa desigualdad. Por un lado, el ámbito de las relaciones personales y familiares entre hombres y mujeres, donde las diferencias de los roles de género tradicionales inciden negativamente sobre las mujeres. En segundo lugar, el ámbito del trabajo, en el que se asigna a la mujer un papel subordinado, segregado y precario. Y en tercer lugar, el ámbito del Estado de Bienestar y de las políticas públicas, en las que se reproducen las desigualdades de género que provienen del mercado de trabajo y los sesgos de género de nuestras instituciones.
La desigualdad en esos tres ámbitos refuerza el modelo de familia tradicional frente a un modelo con dos fuentes de ingresos y dos proveedores de cuidados, en el que las mujeres puedan acceder a su desarrollo personal y profesional sin obstáculos adicionales, y los hombres incorporarse a los cuidados en condiciones de igualdad con las mujeres.
En el contexto español, los factores que se desarrollan en estos tres ámbitos y que materializan la desigualdad de género, son, a su vez, causa de ineficiencias económicas y sociales dada la creciente brecha de formación entre hombres y mujeres. Entre la población adulta en España, las mujeres tienen un mayor nivel de estudios; y más aún entre la población joven. Así, en 2015, el 37,5% de las mujeres adultas (25-64 años) disponía de estudios superiores, frente al 32,7% de los hombres. Entre los más jóvenes (25-34 años), la diferencia se acentúa ya que el 47% de las mujeres tienen estudios superiores frente a tan sólo el 34,9% de los hombres.
La organización de la sociedad española descansa fundamentalmente sobre las familias, y dentro de ellas principalmente sobre las mujeres. Sin embargo, el gasto público de España en “familia e hijos” está a la cola de la UE: el 1,3% del PIB, la mitad del promedio de gasto europeo. Esta organización “familista” está indisociablemente unida a bajas tasas de fecundidad y a la sobreexplotación de la mujer. Las mujeres españolas se incorporan en peores condiciones a los mercados de trabajo por tener mayores cargas domésticas, y cuando lo hacen son “premiadas” con menor remuneración, mayor precariedad y segregación.
Frente a algunos planteamientos políticos que pretenden simplificar la lucha contra la desigualdad de género, concentrando la atención en una sola o en varias e insuficientes medidas, Economistas Frente a la Crisisdefiende la necesidad de una política global que afronte el problema de manera sistémica. De otra forma la lucha contra la desigualdad de género será tan sólo testimonial e ineficiente.
Para superar esta situación, EFC defiende cuatro líneas prioritarias de intervención institucional: políticas centradas en la educación; políticas en el mercado de trabajo; políticas de cuidado y dependencia; y políticas institucionales, fiscales y macroeconómicas. Ninguna de ellas aislada será suficiente, pero tampoco lo serán en su conjunto si no van acompañadas de otras políticas que persigan la igualdad integral entre hombres y mujeres. Erradicar la terrible lacra social que constituye la violencia machista es prioritario, pero la inexcusable igualdad empieza por erradicar los arraigados estereotipos de género: en las familias, desde la escuela y hasta los más altos ámbitos de la toma de decisiones públicas y privadas.  
1.- Políticas educativas
Hay estudios que explican que las niñas, a partir de los 5 o 6 años, ya tienen la sensación de pertenecer a un grupo inferior. La socialización diferenciada, por la cual hombres y mujeres son educados en roles distintos y en valores distintos, crea el caldo de cultivo perfecto para que las mujeres sientan de forma masiva el llamado “síndrome de la impostora”. Se trata de un problema de falta de autoestima y confianza para desarrollar puestos en espacios tradicionalmente masculinos, por el cual se tiene la necesidad de trabajar más y mejor para tener derecho a ese reconocimiento. Muchas mujeres se sienten menos cualificadas que sus compañeros para un puesto o cargo directivo, fundamentalmente por su baja autoestima o una excesiva auto-exigencia. No se trata de una cuestión individual. Es un reflejo de un problema social. En España, con unas tasas de formación universitaria femenina superiores al promedio europeo, la sobre cualificación es un denominador común en la empleabilidad de las mujeres.
No obstante, existen claras diferencias por sexo si atendemos a las áreas de conocimiento en los estudios universitarios. Según los últimos datos disponibles, 2014-2015, de cada 100 hombres matriculados en la universidad, casi 33 se inclinan por estudios de ingeniería y arquitectura. Un porcentaje que, en el caso de las mujeres, se reduce a menos del 10%. Por el contrario, algo más del 52% de mujeres optan por estudios en ciencias sociales y jurídicas y el 21,4% por ciencias de la salud; porcentajes que, en el caso de los hombres, se reducen al 41,6% y al 11,2%, respectivamente. Estos datos muestran que persisten patrones culturales que condicionan la elección de itinerarios formativos y que repercuten, también, en problemas como la brecha salarial de género, dado que las mujeres se concentran en los sectores y ocupaciones que, generalmente, están peor remunerados. Lo cual a su vez acentúa la segregación ocupacional que explica en gran medida la brecha salarial.
Por tanto EFC defiende la necesidad de:
  • Reforzar algunos rasgos de la educación tradicional de los varones en las niñas como la asertividad y de la de las niñas en los varones como la empatía.
  • Fomentar entre las niñas la vocación por las disciplinas académicas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas.
  • Revisar los materiales didácticos y garantizar que existan ejemplos de mujeres en todos los campos de la creación científica y artística.
  • Considerando las potencialidades de la economía digital y del modelo de crecimiento basado en la sociedad de la información y el conocimiento, se deben emprender acciones que potencien en las niñas y mujeres sus comportamientos, actitudes y capacidades en estas materias, especialmente en las etapas iniciales de la formación escolar.
  • Urge poner en marcha actuaciones que incluyan actividades con las empresas y centros educativos para combatir la segregación horizontal en el mercado de trabajo, promoviendo la elección entre las niñas y jóvenes de itinerarios formativos científicos y tecnológicos, visibilizando la presencia de mujeres en estos sectores que faciliten la ruptura de estereotipos de género.
2.- Políticas centradas en el mercado de trabajo
Las mujeres españolas tienen, respecto a los hombres, menores tasas de actividad y de ocupación, mayores tasas de paro, de temporalidad, de rotación y parcialidad indeseada en los contratos, además de verse perjudicadas por una fuerte segregación que las orienta hacia sectores más precarizados, peor retribuidos y con menor posibilidad de desarrollar una carrera profesional. La desigual distribución de los trabajos de cuidados, induce y fomenta que se presuma de ellas una menor dedicación o compromiso laboral. A su vez, la expectativa de una mayor dedicación al cuidado de los demás condiciona las propias opciones e inversiones educativas y profesionales de muchas mujeres. Con el tiempo, la brecha en las condiciones laborales y en los salarios contribuye a ahondar la desigualdad en el acceso a las prestaciones de Seguridad Social (desempleo, pensiones) y a la pobreza de las mujeres, especialmente de aquellas de avanzada edad.
Ante esta realidad, es imperativo adoptar reformas para revertir la precarización generalizada de los mercados de trabajo, que afecta de forma particularmente grave a las mujeres y se convierte en un elemento decisivo de la desigualdad de género. Además de ello, y entre otras medidas, EFC propone:
  • Establecer políticas que fomenten la flexibilidad en el tiempo de trabajo y la conciliación de la vida laboral, familiar y personal, no sólo para las mujeres sino también para los hombres. Jornadas interminables a demanda del empleador son incompatibles con la conciliación.
  • Adoptar medidas para una mayor meritocracia en los procesos de selección, retención y promoción en el trabajo.
  • Fomentar la productividad y la consecución de objetivos frente al presentismo o la antigüedad.
  • Publicar el reparto de las remuneraciones por género con total transparencia, de forma inmediata en las mayores empresas para su implantación rápida y progresiva en todas las empresas. Los consumidores tienen derecho a optar por bienes y servicios de empresas más igualitarias y desde el Estado se deben implantar sistemas eficaces de incentivo y seguimiento.
  • Avanzar más en la efectividad de la legislación que asegure la eliminación del techo de cristal y lograr la paridad de mujeres en la cúspide del poder de las empresas.
3.- Políticas de cuidado y dependencia
La política no puede dar la espalda a ese otro trabajo, el trabajo de cuidados no remunerado que iguala en horas al remunerado, y está aún más desigualmente repartido. Desde la Ley de Dependencia de 2006 –que nunca se llegó a poner en funcionamiento plenamente- se venía avanzando tímidamente en servicios públicos de cuidados tanto a la infancia como a personas mayores o en situación de dependencia, pero las políticas seguidas, con la coartada de la crisis, han revertido esa situación sobrecargando aún más a las familias, asignando a la figura de la cuidadora familiar un papel central, y no residual, como preveía la ley.
La creciente dependencia de la familia para la atención de las necesidades de cuidados genera desigualdad no solo de género sino también de rentas. Las personas con renta mayor tienen la posibilidad de externalizar y satisfacer esos trabajos en el mercado, siendo la mano de obra inmigrante la que con frecuencia entra a suplir las carencias en el frente de cuidados. Esto produce a su vez la merma de los recursos de cuidados, en un fenómeno que se conoce como la “cadena del cuidado”, típica de los países más pobres y atrasados. La muy débil fecundidad actual, 1,3 hijos por mujer en edad fértil, es consecuencia de la situación de precariedad que viven las mujeres y de la ausencia de una política de apoyo a la conciliación entre trabajo y familia, dirigida a hombres y mujeres por igual.
Ante esta realidad, apremia:
  • Equiparar el gasto en protección social en porcentaje del PIB con la media europea o incluso situarlo por encima, sin que mantener el nivel de inversión previo a la crisis sea suficiente en un país como el nuestro que lleva largos años a la cola de la UE. España debe empeñarse en aumentar y mejorar el gasto público para avanzar hacia una sociedad inclusiva y en igualdad de género.
  • Desarrollar escuelas públicas infantiles de calidad de cero a tres años, como pilar central de la estrategia, acompañándolas de un sistema de permisos por nacimiento o adopción que sea igual y obligatorio para madres y padres, remunerado al 100% y no transferible, de forma que la maternidad deje de penalizar laboralmente a las mujeres.
  • Desarrollar incentivos directos o indirectos para garantizar avances en corresponsabilidad como son la fiscalidad individual, desgravaciones por permisos de cuidado para los hombres, o medidas educativas a través de un sistema de enseñanza y de programación del ocio y la publicidad que ofrezcan modelos alternativos de masculinidad, más compatibles con el cuidado por parte de los hombres.
  • Potenciar sistemas mixtos de cuidados, con apoyo público e institucional, pero que garanticen también el derecho a cuidar y ser cuidados en el entorno familiar, asegurando el poder adquisitivo de las pensiones, potenciando las residencias de mayores y centros de día.
  • Avanzar en el diseño de ciudades más amigables para las personas con discapacidades y movilidad reducida, y en el desarrollo de viviendas públicas adaptadas.
  • Regular debidamente los sectores del cuidado, para evitar que los trabajos de cuidados sean de baja calidad, estén precarizados y se desarrollen fundamentalmente en el ámbito de la economía informal.
4.- Políticas institucionales, macroeconómicas y fiscales
Tradicionalmente, las políticas económicas y fiscales han sido abordadas desde la neutralidad de género, pero hoy sabemos que ambas descansan sobre sesgos de género que es necesario revertir. La tendencia hacia una política deflacionista, y la merma de la inversión pública que lleva asociada, está incidiendo especialmente sobre los sectores de la sociedad más desfavorecidos, incluyendo a las mujeres que dependen en mayor medida, por su nivel de renta y patrimonio, de unos servicios sociales que están siendo pasto de los recortes.
En los sectores de provisión de cuidados y asistencia, donde las mujeres son las principales empleadas, la mujer está volviendo a ocupar un trasnochado puesto de “sustituta natural” no remunerada. En un contexto alejado aún del pleno empleo, reina además la rechazable percepción -anclada en un modelo en el que el hombre es la base del sustento familiar frente a ingresos complementarios más o menos prescindibles de las mujeres- de que el paro masculino tiene mayor urgencia.
Por otro lado, también el sesgo hacia la mercantilización, la privatización y la individualización del riesgo, están incidiendo negativamente sobre la igualdad de género: el sector privado (que no demuestra ser siempre más eficiente que el público y se mueve por el ánimo de lucro) eleva los costes de los usuarios y acaba desplazando la carga hacia las familias (ya estamos viendo que algunos servicios hospitalarios reducen el número de días de hospitalización de los pacientes en aras de una supuesta mayor “eficiencia”).
En consecuencia, EFC propone:
  • Poner en marcha sistemas de incentivos específicos para la contratación de mujeres que contrarresten la tendencia “natural” a priorizar la contratación de hombres en sectores económicos que están masculinizados.
  • Auditar los resultados de los procesos privatizadores con modelos que incorporen, además de la evaluación del impacto sobre el bienestar de las personas usuarias, potenciales impactos desiguales de género al trasvasar hacia las familias trabajos no pagados que recaen fundamentalmente sobre las mujeres.
  • Embridar el proceso de financiarización especulativa de la economía, reformando leyes como la hipotecaria y promoviendo el alquiler público de viviendas para hogares monoparentales y con menor nivel de renta.
  • Facilitar el tránsito del modelo fiscal español hacia un modelo más individualizado teniendo en cuenta que la posibilidad de tributación conjunta supone un desincentivo a la actividad del segundo perceptor de la familia.
  • Avanzar en la elaboración de informes solventes sobre el impacto de género en los Presupuestos Generales del Estado, priorizando aquéllas partidas presupuestarias que tengan mayor potencial transformador.
  • Mejorar la evaluación de género en las políticas públicas, estableciendo nuevos indicadores económicos del bienestar, para lo que se precisa nuevo material estadístico, siendo urgente que el Instituto Nacional de Estadística realice la demorada Encuesta de Empleo del Tiempo que proporcione datos para medir la importancia, el reparto y la naturaleza del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado que realiza la población española.
Por todo ello es necesario el desarrollo de políticas coherentes en el ámbito educativo, laboral, social y económico para que el círculo vicioso de la desigualdad de género se convierta en un círculo virtuoso que permita no solo acabar con la injusticia histórica que sufren las mujeres sino también avanzar en el bienestar de toda la ciudadanía.
La lucha por la igualdad de género ha logrado convertirse, por méritos propios, en un compromiso esencial de la lucha por el progreso. La ciudadanía está tomando conciencia y no permitirá pasos atrás ni tampoco estancamientos en este proceso irreversible de justicia y equidad.
Economistas Frente a la Crisis no cejará en su empeño por contribuir con análisis, diagnósticos y propuestas a que la lucha por igualdad de género mantenga el lugar que se ha ganado en el frontispicio de las luchas sociales. Este es también uno de nuestros compromisos.
Fuente: https://economistasfrentealacrisis.com/declaracion-de-economistas-frente-a-la-crisis-por-la-igualdad-de-genero/

De cómo Israel utiliza la arqueología para atrincherar su ocupación

rebelion.org

De cómo Israel utiliza la arqueología para atrincherar su ocupación


(Foto: Reuters)
La destrucción del patrimonio histórico palestino no es sino uno de los muchos mecanismos utilizados por Israel para mantener su dominación sobre los palestinos.
Tras conquistar el oeste de Jerusalén en 1948, Israel ocupaba el resto de la ciudad menos de dos décadas después, con la guerra de 1967. Desde entonces, ha ido creando “realidades sobre el terreno” mediante la anexión de tierras y construcción de asentamientos a fin de consolidar sus demandas sobre toda la ciudad.
En efecto, Israel, en su esencia fundacional como proyecto de asentamientos coloniales, es a la vez agresivamente expansionista y excluyente. El “Proyecto de Ley para el Gran Jerusalén”, recientemente pospuesto, que busca expandir los límites municipales de Jerusalén para incluir más asentamientos ilegales y excluir los barrios palestinos, es un testimonio de tal expansionismo.
Mientras tanto, la declaración del presidente estadounidense Donald Trump sobre el traslado de la embajada de EE. UU. de Tel Aviv a Jerusalén no sólo rompe con el derecho internacional, también brinda apoyo y respaldo a la continuada colonización de la ciudad por Israel.
Campaña agresiva
Sin embargo, la anexión y la construcción de asentamientos no son los únicos medios por los que Israel está ejerciendo un control absoluto sobre la ciudad. Además de acelerar la ocupación de Cisjordania y Gaza en 1967, Israel ha estado llevando a cabo una agresiva campaña para apropiarse o destruir los lugares del patrimonio histórico palestino en apoyo de su narrativa de propiedad exclusiva de la tierra.
Esta narrativa se basa firmemente en un discurso bíblico que tiene como propósito hacer de la religión el punto clave de la discordia. Algo que se hace visible de forma muy aguda en la Ciudad Vieja de Jerusalén que –en virtud del derecho internacional- se considera inequívocamente tierra palestina.
De hecho, sólo pocos días después de ocuparla, Israel empezó a alterar el paisaje físico de Jerusalén destruyendo una de las barriadas más antiguas de la ciudad.
Harat al Magharibeh (el barrio marroquí), que se extendía frente al Muro de las Lamentaciones en la Ciudad Vieja, fue rápidamente demolido pocos días después de la ocupación israelí de la ciudad. Sus autoridades justificaron la medida alegando que trataban de ganar espacio para los fieles judíos.
Uno de los lugares excavados de forma más agresiva es el de Silwan, un barrio a las afueras de las antiguas murallas de la ciudad, al sur del recinto de Haram al-Sharif. (Foto tomada el 29 de octubre de 2014, AFP)
El barrio data de hace casi 800 años y no sólo albergaba edificios ayúbidas y mamelucos, sino también alrededor de 650 personas. Se avisó a los residentes para que se fueran pocas horas antes de que sus casas fueran reducidas a escombros. Algo que se comenta a menudo es que los arqueólogos israelíes son los únicos que utilizan buldóceres en el mundo.
Haram al-Sharif en peligro
Más recientemente, Israel ha estado realizando excavaciones en la zona por debajo y alrededor de Haram al-Sharif, el recinto que alberga la Cúpula de la Roca y la Mezquita de al-Aqsa. Esas excavaciones han sido firmemente condenadas por la UNESCO, que emitió una resolución en 2016 criticando las políticas generales israelíes hacia el complejo.
Los intentos de Israel para hacerse con el control total de Haram al-Sharif, que continúa estando bajo la custodia de Jordania como waqf [culto] islámico, se han intensificado. Esos esfuerzos proceden tanto del gobierno como de los grupos fanáticos de colonos que confían en destruir la Cúpula de la Roca.
En el verano de 2017, la situación alcanzó un crescendo cuando las autoridades israelíes colocaron puertas electrónicas a la entrada del recinto. Tras semanas de sostenidas protestas de los palestinos, se eliminaron finalmente las puertas.
Sin embargo, la situación sigue siendo tensa y los palestinos sienten y temen que Haram al-Sharif está en peligro.
En términos de prácticas arqueológicas, el derecho internacional es claro: Israel no puede llevar a cabo excavación alguna en ningún lugar de los territorios ocupados. No obstante, según el informe Diakonia, Israel ha excavado 980 sitios arqueológicos en Cisjordania desde 1967, apropiándose de muchos objetos arqueológicos.
Pared agrietada en una de las casas de Wadi al-Hilweh, 4 marzo 2018 (Cortesía del Centro de Información de Wadi Hilweh)
Uno de los lugares excavados de forma más agresiva es el de Silwan, un barrio que se ubica en la parte exterior de las murallas de la Ciudad Vieja de Jerusalén, al sur del complejo de Haram al-Sharif.
El lunes, los palestinos que residen en la zona de Silwan, Jerusalén Este, protestaron por los nuevos daños estructurales aparecidos en sus casas debido a las excavaciones arqueológicas israelíes.
Los vecinos de Wadi Hilweh se enfrentaron a los trabajadores de la Autoridad de Antigüedades de Israel y la Fundación Ir David, dos entidades dedicadas a excavar en la zona cercana a la mezquita de al-Aqsa y la muralla sur de la Ciudad Vieja.
Abusando de la arqueología
La narrativa bíblica considera que Silwan fue el lugar original de la ciudad de David, siendo los colonialistas británicos, a finales del siglo XIX, quienes realizaron las primeras excavaciones en busca de la ciudad original.
En la actualidad, es la organización de extrema derecha El-Ad quien se ocupa del lugar de las excavaciones en el intento de apoderarse y judaizar todo Silwan. Cuentan con una cantidad inmensa de fondos y los oligarcas judeorusos Lev Leviev y Roman Abramovich han estado presentes en sus eventos.
El-Ad se ha dedicado a hacer “excavaciones de salvamento”, lo que les ha permitido evadir los pertinentes permisos del gobierno.
Estas excavaciones incluyen excavaciones y túneles bajo Silwan y se extienden hasta llegar a los terrenos que rodean la mezquita de Al-Aqsa. Muchos hogares palestinos han empezado a hundirse en la ladera como consecuencia de esas actividades.
La arqueología no es sino uno de los muchos mecanismos por los que Israel mantiene su dominio sobre el pueblo palestino. La narrativa bíblica está siendo utilizada y manipulada como cortina de humo para el proyecto sionista de asentamientos coloniales.
Así pues, Israel prosigue con la práctica de llevar una biblia en una mano y una piqueta en la otra, iniciada ya por los arqueólogos coloniales británicos.
Con este objetivo, Israel manipula la narrativa histórica a fin de que se ajuste a sus intereses actuales, eliminando así posibilidades para un futuro palestino.
Yara Hawari es investigadora de Al-Shabaka – The Palestinian Policy Network. Es doctora en política de Oriente Medio por la Universidad de Exeter y colabora frecuentemente con varios medios de comunicación.
Fuente: http://www.middleeasteye.net/columns/how-israel-uses-archaeology-mantain-occupation-1406963568
Esta traducción puede reproducirse libremente a condición de respetar su integridad y mencionar a la autora, a la traductora y a Rebelión.org como fuente de la misma.

"Hay derechos que no son siquiera imaginados por el Estado"


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"Hay derechos que no son siquiera imaginados por el Estado"

 

 


Moira Millán tiene 47 años. Dentro de su comunidad es una weichafe, es decir, guerrera. Es mamá de cuatro hijos y vive en la lof Pillán Mahuiza, en Corcovado, Chubut, un territorio recuperado en 1999. Mucho antes de la desaparición de Santiago Maldonado se convirtió en vocera de su pueblo denunciando en radios y TV las tensiones entre el Estado, los proyectos extractivistas y la cosmovisión mapuche, y también las violencias contra los pueblos originarios que concibe “como laboratorio de un plan que luego es aplicado contra todos los disidentes”.
“A partir de agosto del año pasado, debido a todo lo que nos ha pasado en Chubut, mi imagen se mediatizó mucho -dice Millán-. Entonces cuando vengo a Buenos Aires y me subo a un colectivo se distinguen dos bandos: quienes me saludan, me animan, me dicen que siga luchando, y otra gente que hace exactamente lo contrario. Es un signo pequeño de un tiempo bisagra del país, que hoy permanece en una tensa calma”. Esta vez estuvo en la Ciudad de Buenos Aires de camino a Chiapas, donde fue invitada al Encuentro de Mujeres que Luchan, convocado por las zapatistas. Un viaje que la entusiasma porque “siempre quise conocer Chiapas pero no para hacer el ‘zapatour’, sino para intercambiar sabidurías”. Allí llevó las experiencias del trabajo que hacen con la organización Marcha de Mujeres Originarias en Argentina.
La naturaleza para Millán durante estos días quedó reducida a unos metros cuadrados llenos de masetas, un pulmón minúsculo en un departamento de Caballito, en medio de lo que ella llama “una vorágine de cemento que te traga, toma tu tiempo, y de pronto un día ya no es nada”. Sigue: “Trato de venir a la ciudad en cuanto puedo. La presencia de los pueblos originarios en Buenos Aires es muy importante para poder traer otras voces, de la mapu, de la tierra. ¿Pero cómo se hace para pedirle a tanta gente sumergida en esta metrópoli cien por ciento pavimentada, que no te da tiempo para nada, que se tome un minuto para pensar cómo quiere vivir?”
-¿Cómo se preparan desde la Marcha de Mujeres Originarias para el 8 de marzo?
-Aquí en Buenos Aires participarán de la gran marcha nuestras hermanas, que estuvieron participando de las asambleas previas. Ya que se conmemora el Día de la Mujer Trabajadora, hacemos énfasis en las condiciones laborales. Hay una gran cantidad, ni siquiera relevada estadísticamente por el Estado, solo por las ONG, de mujeres indígenas explotadas, con trabajo en negro, en condiciones inhumanas, es escalofriante. Gran cantidad de hermanas nuestras mueren por esto. Hay derechos que no son siquiera imaginados por el Estado y que serían vitales para nosotros: por ejemplo, que nuestros días sagrados, cuando hacemos ceremonias, se reconozcan dentro de las legislaciones laborales. Tampoco reclaman por este tema los sindicatos. Nadie se hace cargo de la agenda de los pueblos originarios. Mientras que los días sagrados del cristianismo están reconocidos en Argentina
-¿Qué pasa con el machismo dentro de las comunidades?
-Son siglos de colonización durante los cuales ha penetrado a fondo el patriarcado y la lógica machista. Las mujeres originarias sufrimos por un lado toda la violencia institucional, y por el otro lado, la violencia machista doméstica de nuestros maridos. Lamentablemente es tremendo el nivel de violencia de género hacia el interior de las comunidades en todos los pueblos. Tal vez se dé en menor medida en la nación mapuche porque las mujeres hemos tenido históricamente un protagonismo importante. Hay mujeres machis (mujeres medicina), lonkos (líderes espirituales), weichafes (guerreras). Aún con esa cosmovisión, la comunidad mapuche no está exenta de maltrato. Fortalecer la autoestima de las mujeres indígenas es difícil un país tan eurocéntrico, donde lo indígena se asocia a lo abyecto y la pobreza, nosotras entramos en lo más repudiable.
-Dijo que la violencia institucional contra las comunidades indígenas era un laboratorio para luego aplicarla contra todos los disidentes, ¿evalúa que eso ya está pasando? ¿Hasta dónde puede llegar?
-El Gobierno lejos de reflexionar va a recrudecer la violencia. Ya ha mostrado su arrogancia y necedad. Veo también lo que está pasando a nivel continental y Argentina no puede ser una excepción de la geopolítica global. Puede ser mucho peor. Me preocupa la cantidad impresionante de soldados israelíes en la Patagonia. Me preocupa que ante el levantamiento de diversos sectores sociales que se ven perjudicados la respuesta ya no sean sólo balas de las fuerzas represivas locales, sino que justifiquen intervenciones. La Patagonia es la región más rica del país, y los mapuches somos la población más pobre. Esta asimetría económica y social no es casual, y se debe sostener contra viento y marea a favor de las transnacionales. Por eso buscan demonizarnos, mostrarnos como terroristas. La ministra Bullrich me indilga a mí el rol de vocera de una supuesta célula terrorista. Están más cerca de ser parte de una relatoría psiquiátrica que de ser funcionarios a la altura de las necesidades de los pueblos. Me entristece que el proceso del pueblo argentino para organizarse y unirse contra eso sea tan lento.
¿Dice que hay soldados israelíes en la Patagonia?
-Van como turistas pero a lugares donde no va nadie. Al corazón de la zona de la meseta, por ejemplo. Hacen expediciones, trekking, rápel. Hace pocos días, un matrimonio mapuche que venía de la costa a visitarme pasó por Trevelin. Fueron a parar a un hostel y les dijeron que ésa era una cadena que sólo trabaja con soldados israelíes. Ya empiezan a aparecer sectores de la cámara de comercio y prestadores turístico que se benefician. ¿Por qué tienen que alojarse en lugares particulares? ¿Qué es lo que no podemos ver?
-En este paso fugaz por la ciudad participó del acto por los tres meses del asesinato de Rafael Nahuel. ¿Qué impresión le dejó?
-Me confirmó la idea de que el pueblo argentino es racista hasta para eso. La convocatoria ese día fue muy escasa. El pueblo no salió con la misma contundencia con que lo hizo por Santiago Maldonado porque la vida de los pueblos originarios está más que devaluada ante la mirada social. Hoy no solamente quienes tienen el poder o cumplen funciones públicas se vuelven antimapuches o racistas, sino que lamentablemente hay un sector de la oposición que también lo hace. Se podría trazar otra grieta: entre supremacistas blancos, que no quieren perder privilegios, y los plurinacionalistas. Hay gente dentro de lo que se llama campo popular que se pone la camiseta patriotera y homogeneizante de este país y ve con malos ojos la libre determinación de los pueblos. Nosotros decimos que éste es un territorio plurinacional, y eso debe ser abordado desde una perspectiva que contemple la reciprocidad entre los pueblos.
-Y más allá de ese acto, ¿de qué modo la recibió esta vez la ciudad?
-Antes venía a Buenos Aires y en general había una devolución simpática cuando me veían vestida como mapuche. Debido a todo lo que nos ha pasado en Chubut, mi imagen se mediatizó. Entonces cuando vengo acá y me subo a un colectivo se distinguen dos bandos: quienes me saludan, me animan, me dicen que siga luchando, y otros que hacen exactamente lo contrario. Es un signo pequeño de un tiempo bisagra del país, que hoy permanece en una tensa calma. Hay diferentes manifestaciones frente a la política de ajuste. Se viene alimentando algo que puede desembocar en un estallido, y esa es una fuerza que espero sea encausada por alguna perspectiva de solución, de alternativa. Argentina ya tuvo un 2001, ya se derramó sangre. Seguimos teniendo los mismos personajes reciclados detentando el poder con absoluto desprecio por la vida.
-¿Qué opina del intento de arancelar la salud pública para los extranjeros?
- El exabrupto racista de Jujuy, que ha estallado innumerablemente en otras regiones del país, diría que es un escenario ficticio para seguir descalificándonos. Hay una dirigencia política hábil a la hora de canalizar el racismo de una porción de la sociedad: remarcan con trazos gruesos los rasgos sociales que han estado enquistados siempre con política, presupuesto y con una estrategia lamentablemente eficaz para la penetración de estigmas. Este gobierno en particular es profundamente racista y cruel. El maestro Osvaldo Bayer habla de la crueldad argentina, y yo creo que ellos realmente hoy están encarnando esos siglos de crueldad argentina. La dicotomía civilización versus barbarie se ha perpetuado, tal vez con otras categorías pero que encierran la misma simbología de ir relegándonos y discriminándonos. Lo que nos cabe a las naciones originarias es generar consenso, generar ideas superadoras que eleven la condición de la humanidad que hoy está tan degradada. Desde la organización Marcha de Mujeres Originarias estamos planteando una gran campaña para que el Encuentro de Mujeres -que este año será en Chubut- pueda recoger la bandera de la plurinacionalidad y piense en nosotras, las mujeres de todos los colores y de todos los sonidos, de todas las pertenencias. Lamentablemente cuando en una reunión en Lago Puelo planteamos esta idea de que se lo renombre como “Encuentro Plurinacional de Mujeres”, tuvimos abucheos de compañeras militantes de izquierda. Hablamos de plurinacionalidad y de cohabitar. No es un separatismo. Decimos que el pueblo argentino debe reconocernos en nuestra verdadera identidad y consensuar cómo queremos habitar el mundo y construir el espacio de relación en los territorios.
Fuente: https://www.pagina12.com.ar/99991-hay-derechos-que-no-son-siquiera-imaginados-por-el-estado

¿Por qué Estados Unidos no quiere que se celebren elecciones?


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 ¿Por qué Estados Unidos no quiere que se celebren elecciones?

 

 


Las últimas semanas el gobierno del presidente Trump ha redoblado sus esfuerzos para provocar un “cambio de régimen” en Venezuela. En el pasado, el propio Trump mencionó que no descartaba la opción militar, pero da la impresión de que estos últimos pasos tienen más probabilidad de ser implementados, y algunos de ellos ya son claramente operativos. Según fuentes con conocimiento de causa, funcionarios de Estados Unidos informaron al principal aspirante de la oposición a las próximas elecciones presidenciales, Henri Falcón, de que la Administración estadounidense podría adoptar sanciones financieras contra él si se presentaba como candidato (El Departamento de Estado no ha respondido a mi solicitud de corroborar esta información). Estados Unidos ha manifestado su respaldo a la decisión de la principal coalición opositora de boicotear la elección.
Falcón es oficial retirado del ejército y exgobernador (del estado de Lara). Falcón lidera las últimas encuestas de opción de voto y, según Datanalisis, la encuestadora opositora más fiable, derrotaría a Maduro por un margen de casi 7 puntos.
¿Qué motivos tiene la Administración Trump para evitar que un líder opositor con grandes posibilidades de ganar se presente a la elección? No hay manera de saberlo, claro está, pero fuentes de alto nivel de la propia Administración han afirmado que el senador por Florida Marco Rubio es quien dicta la política estadounidense hacia Venezuela. Rubio, un partidario de la línea dura, no parece interesado en una solución electoral o negociada para la crisis política de Venezuela. El 9 de febrero parecía respaldar un golpe militar cuando tuiteó: “El mundo apoyaría a las fuerzas armadas venezolanas si decidieran proteger al pueblo y restaurar la democracia derrocando a un dictador”.
En pleno siglo XXI, un respaldo tan descarado de Washington a un golpe militar contra un gobierno elegido –antes de que se produzca el golpe– es, cuando menos, inusual. Pero el equipo de Trump no se limita a esperar sentado a que algo así ocurra. La estrategia de Rubio-Trump parece ser intentar empeorar la situación económica e incrementar el sufrimiento hasta que, bien el ejército, bien los elementos insurreccionales de la oposición, se levanten y derriben al gobierno.
Ese parece ser el objetivo final de las sanciones financieras que Trump ordenó poner en marcha el 24 de agosto de 2017. Dichas sanciones bloquean la posibilidad de que Venezuela acceda a miles de millones de dólares de préstamos potenciales, así como a los ingresos procedentes de su propia compañía petrolera en Estados Unidos, Citgo. También han acentuado la escasez de medicamentos y comida en una economía que ya está sufriendo una inflación en torno al 3.000 % anual y una depresión que ha costado en torno al 38 % del PIB. Estas sanciones son ilegales según el estatuto de la Organización de Estados Americanos (OEA) y las convenciones internacionales de las que EE.UU. es signatario.
Ahora, las autoridades estadounidenses están planteándose un castigo colectivo aún más severo: el bloqueo de las ventas de petróleo venezolano. Esta medida todavía no se había puesto en marcha porque perjudicaría los intereses de las empresas de refinado estadounidenses que importan petróleo venezolano. Pero la Administración ha propuesto la idea de abrir el grifo de las reservas estratégicas de petróleo nacional para suavizar el golpe. Todo esto con el fin de derribar un gobierno que nadie puede afirmar que suponga amenaza alguna para Estados Unidos.
Nadie puede pretender que a la Administración Trump le preocupe la limpieza de las elecciones en América Latina. La celebrada en Honduras del pasado 26 de noviembre fue robada casi con total certeza, hasta el punto de que incluso el gran aliado de Washington que preside la OEA, su secretario general Luis Almagro, hizo un llamamiento para que se repitiera la votación. Pero la Administración Trump apoyaba al presidente en funciones hondureño, Juan Orlando Hernández, un político cuyo hermano y ministro de seguridad ha sido relacionado con el narcotráfico y a quien el jefe de personal de Trump, John Kelly, antiguo jefe del Comando Sur, ha descrito como “un gran chico” y “un buen amigo”. La Administración Trump tampoco puso pegas a los asesinatos de manifestantes desarmados que tuvieron lugar tras la elección ni a otros abusos de derechos humanos. De hecho, el Departamento de Estado certificó pocos días después de la elección que el gobierno de Honduras está cumpliendo con su obligación de respetar los derechos humanos.
Es verdad que existen quejas justificadas sobre la próxima elección venezolana. Algunos candidatos de la oposición han sido excluidos y el gobierno la aplazó respecto a la fecha inicialmente planificada, de diciembre a abril. La oposición quería aplazarla todavía más y el pasado jueves la agencia Reuters anunció que se había alcanzado un acuerdo entre el consejo electoral venezolano y algunos partidos de la oposición para celebrarla a finales de mayo.
Las negociaciones entre gobierno y oposición por estos y otros problemas se rompieron el mes pasado, aunque el gobierno accedió a permitir observadores de la ONU en el proceso electoral. Respecto a la credibilidad del dicho proceso electoral, en las últimas dos décadas no ha habido prácticamente ninguna duda respecto al recuento de votos, pues funciona con un sistema muy seguro. (Las únicas excepciones han sido la elección a la Asamblea Constituyente del pasado 30 de julio, que fue boicoteada por la oposición y se cuestionó el número de personas que votó; y una de las 23 elecciones a gobernador de octubre de 2015, en la que el conteo local del voto no resultó creíble). En cuanto a las negociaciones actuales, no podemos saber si habrían resuelto otros desacuerdos si la Administración Trump no hubiera presionado tanto para que no se celebraran animando a la oposición a adoptar una estrategia ilegal de “cambio de régimen”.
La principal coalición opositora, la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), ha decidido a partir de ahora boicotear las elecciones. Pero no está claro que los votantes vayan a seguir esa directriz. Según las encuestas más fiables y recientes (realizadas por Torino Capital y Datanalisis), el 77,6% de los electores piensa votar en la próxima convocatoria electoral y tan solo el 12,3% piensa abstenerse. Deberían poder tener esa oportunidad y la Administración Trump no debería intentar arrebatársela.
Fuente: https://www.counterpunch.org/2018/03/05/still-meddling-in-venezuela/
La presente traducción puede reproducirse libremente siempre que se nombre a su autor, su traductor y a Rebelión como fuente de la misma


Múltiples pruebas ameritan prisión preventiva de Keiko, por Guillermo Olivera Díaz


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Múltiples pruebas ameritan prisión preventiva de Keiko, por Guillermo Olivera Díaz

Guillermo Olivera Díaz,

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La grita no puede refutar la solidez de las pruebas
La contundencia de los hechos revela que los pretextos y la grita pueden poco frente a lo que aquí consignamos:
1.- Agenda electrónica de Marcelo Odebrecht (MO), donde consta en forma indubitable: "aumentar a Keiko 500";
2.- Dos declaraciones incriminatorias del mismo Marcelo Odebrecht que corroboran su anotación anterior, señalando que 500 en la agenda de su celular incautado en Brasil es "500 mil dólares";
3.- Declaración inculpatoria de Jorge Barata de entrega de dinero a Jaime Yoshiyama y Augusto Bedoya, señalando el inmueble sanisidrino, con su dirección exacta, donde fue la entrega de 2 armadas de 500 mil dólares y una vía CONFIEP de 200 mil dólares más;
4.- "Aporte" encubridor de Jaime Yoshiyama a Fuerza 2011, que en realidad fue el dinero que previamente recibió de Odebrecht;
5.- "Aportes" también encubridores de varios familiares de Jaime Yoshiyama a Fuerza 2011, con el mismo esquema anterior;
5.- "Aporte" de Augusto Bedoya a Fuerza 2011, que fue más bien del monto dinerario que antes recibió de Odebrecht;
6.- Muchos falsos aportantes a Fuerza 2011 y Fuerza Popular para cubrir ingresos de Odebrecht;
7.- Testimonios de estos falsos aportantes a Fuerza 2011;
8.- Varios documentos contables y de otro tipo incautados en los diversos allanamientos de locales de Fuerza Popular y en casas de Jaime Yoshiyama y Augusto Bedoya.
El frondoso elenco anterior, entre otros filudos elementos de convicción, todos preexistentes, son más que suficientes para el pedido de la prisión preventiva en cuestión de Keiko Fujimori, Jaime Yoshiyama y demás imputados.
Con este macizo torrente probatorio las reiteradas negativas de Keiko y las de Yoshiyama con Bedoya son irrelevantes.

Alianza militar secreta entre los Emiratos Árabes Unidos y Sudcorea


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Alianza militar secreta entre los Emiratos Árabes Unidos y Sudcorea


Una investigación penal contra el ex presidente sudcoreano Lee Myung-bak, acusado de corrupción, ha sacado a la luz la existencia de un pacto militar secreto entre Sudcorea y los Emiratos Árabes Unidos.
En virtud de ese pacto, concluido durante el periodo 2009-2011, o sea bajo el mandato presidencial Lee Myung-bak (ver foto), de 2008 a 2013, Corea del Sur se comprometió a participar en la defensa de los Emiratos Árabes Unidos en caso de conflicto, cláusula que sólo había aceptado hasta entonces con Estados Unidos.
Este pacto forma parte de un acuerdo de venta de una central nuclear a los Emiratos Árabes Unidos. En diciembre de 2009, la empresa sudcoreana Electric Power Corporation salía victoriosa entre la compañía francesa Areva, la estadounidense General Electric y la japonesa Hitachi en el proceso de licitación para la construcción en Emiratos Árabes Unidos de un complejo nuclear valorado en 40 000 millones de dólares. Dos de los 4 reactores de 1 400 megawatts previstos en el acuerdo ya están casi terminados y la entrega de todo el complejo debe tener lugar antes de que termine el año 2018.
Corea del Sur tiene actualmente fuerzas de paz en
- Sudán del Sur (unidad Hanbit),
- Líbano (unidad Dongmyung),
- Omán (unidad naval Cheonghae)
- y en los Emiratos Árabes Unidos (unité Ajl, palabra árabe que significa Hermano).
Sólo 1 600 de esos efectivos militares están autorizados a entrar en combate.
El ex presidente Lee Myung-bak se ha negado a comentar las revelaciones sobre el pacto militar secreto con Emiratos Árabes Unidos.
Sudcorea está negociando actualmente la construcción de otras centrales nucleares en la región, específicamente en Arabia Saudita. El reino saudita es líder de la coalición árabe implicada en la guerra contra Yemen y Emiratos Árabes Unidos es miembro de esa coalición.