jueves, 14 de marzo de 2019

Los taches de las calificadoras


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Los taches de las calificadoras 

 

 


La semana pasada, analistas financieros y representantes de las principales firmas calificadoras internacionales sacudieron al gobierno de México al poner en “revisión negativa” la deuda soberana del país. Para colmo, las estimaciones de crecimiento del PIB para 2019 hablan de entre 1 y 2.5%.
NUEVA YORK (Proceso).- La confianza del capital extranjero en la viabilidad de la agenda financiera del presidente Andrés Manuel López Obrador se desplomó en las últimas semanas. Ante este escenario, es factible una contracción en el crecimiento económico, una reducción en los ingresos públicos y que se multiplique la presión al atribulado equilibrio fiscal legado por la administración de Enrique Peña Nieto.
La desconfianza de inversionistas internacionales se refleja en el rendimiento de los bonos de deuda soberana de ­México a 10 años (de 8.08%), cercano al de naciones cuyos títulos son considerados “basura” debido al riesgo que suponen para ­inversores.
“Esos indicadores muestran que ellos están un tanto preocupados”, comenta a Proceso Charles Seville, director de Calificaciones Soberanas para América del Norte de Fitch Ratings. Y esas preocupaciones se derivan de la “dirección política” del gobierno ante ciertos temas financieros.
Fitch Ratings es una de las tres calificadoras internacionales que desde finales de octubre pasado –un mes antes de que López Obrador llegara a Los Pinos– colocó en revisión negativa la calificación de la deuda soberana de México.
Las otras dos calificadoras, Moody’s y Standard & Poor’s (S&P), aguardaron al inicio del gobierno para pronunciarse. Pero ahora manifiestan también sus dudas respecto de la viabilidad de la agenda financiera del presidente.
El viernes 1, S&P colocó la calificación de México en revisión negativa, lo que significa la probabilidad de que haya una baja en el grado de inversión del país en los siguientes meses: “Existe el riesgo de que una menor inversión del sector privado pueda reducir las perspectivas de crecimiento del PIB (Producto Interno Bruto), debilitando la solidez económica de México. Esto, a su vez, podría contribuir al deslizamiento fiscal y a la incertidumbre del mercado financiero, potencialmente empeorando el perfil financiero del soberano y llevando a una baja en la calificación”.
Por lo que atañe a Moody’s, destaca en un análisis distribuido por la calificadora a sus clientes a finales de febrero: “Si la inversión privada no responde más vigorosamente en los próximos años, esto podría socavar las modestas perspectivas de crecimiento (de México)”.
La realidad es que los flujos de inversión privada en México suman más de dos años de tendencia descendente, iniciada desde que el presidente Donald Trump obligara a renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) –ahora conocido como T-MEC–. Esas inversiones, en un contexto de desaceleración económica en Estados Unidos, difícilmente se recuperarán en 2019, según analistas.
Bajo este escenario, pende una espada de Damocles financiera sobre la agenda de López Obrador. Ningún presidente en la historia moderna había puesto tal énfasis en transformar el modelo económico (que resultó en un crecimiento promedio real per cápita de 1.5% durante el pasado sexenio, muy por debajo del potencial de 4% del país); ningún mandatario tampoco había comenzado su gobierno con tan escaso espacio de maniobra fiscal.
Tras la revisión negativa de S&P, López Obrador manifestó el martes 5 que “nos toca pagar los platos rotos, para que quede claro, de una política económica ineficiente, caracterizada por el saqueo y la ­corrupción”.
La lucha anticorrupción
El mercado no ha parecido tomar en cuenta el conservador presupuesto presentado por López Obrador para este 2019, ni que el país, contra muchos de los pronósticos de sus rivales en campaña, tenga como compromiso mantener la disciplina fiscal y financiera.
En un foro celebrado el último día de febrero en Nueva York, Gerardo Rodríguez, director para mercados emergentes de la administradora de fondos BlackRock –el mayor inversionista privado en el mundo y uno de los mayores tenedores extranjeros de bonos de deuda del gobierno de México– opinó que “el gobierno no ha obtenido el suficiente reconocimiento” por su prudencia fiscal y presupuestaria.
“Hay una brecha de credibilidad que ha comenzado a ensancharse, así que la gente no está segura de qué pensar sobre eso”, aseveró Rodríguez, quien fue subsecretario de Finanzas y Crédito Público durante los últimos dos años de la gestión de Felipe Calderón.
El mercado ha dado por descontado que el gobierno mantendrá un déficit fiscal en torno a 3% del PIB en los próximos dos años, y que la deuda permanecerá por debajo de 45% del PIB. Esta disciplina hubiera parecido incongruente con un gobierno comprometido a detonar el desarrollo mediante inversiones sociales.
Alejandro Werner, director para el hemisferio occidental del Fondo Monetario Internacional (FMI), indicó en el acto en que participó con Rodríguez, auspiciado por Americas Society, que “estamos siendo extremadamente severos en esta transición al tratar de encontrar una respuesta que sea de inmediato amigable con el mercado, y creo que (el gabinete) está trabajando en eso”.
Esa severidad del mercado se ha concentrado esencialmente en un tema: Pemex, cuya visión al futuro delimita a la perfección las contrapuestas visiones políticas de López Obrador respecto de sus antecesores y cuyas finanzas podrían arrastrar en su descenso al proyecto de su gobierno.
Ante un público extremadamente escéptico, el funcionario del FMI añadió: “Lo que digo es que ahora, en tres meses, ¿vamos ya a crucificar a estas personas? Vamos a esperar y ver…”.
El factor Pemex 
López Obrador inicia su gobierno con la mayor deuda respecto del PIB en la historia moderna de México. Recibe pasivos equivalentes a 42% del PIB, que Peña Nieto elevó de 36.5% que recibió de su predecesor, luego de que tanto Ernesto Zedillo como Vicente Fox mantuvieran la deuda en cerca de 30% del PIB. En términos de recursos disponibles eso significa mucho menor margen de maniobra para López Obrador.
La deuda de Pemex –107 mil millones de dólares– es, además, la mayor en la historia de la petrolera. La reforma energética, presentada por el gobierno de Peña Nieto como eje de su visión para el país y como solución a los problemas de la paraestatal, no rindió los frutos esperados.
La producción petrolera continúa su caída libre: de 3.4 millones de barriles diarios en 2004 a 1.8 millones en 2018. Esa reducción se prolongará este año, según las proyecciones del mercado.
“Compartimos la visión de que la reforma energética podría resultar en mayor producción. Ahora hay un gran signo de interrogación sobre esa visión”, reconoció Seville, de Fitch Ratings.
Pemex, pobremente administrada, con enormes problemas de corrupción y finanzas preocupantes, es el mayor foco de ansiedad sobre México para los inversionistas extranjeros. De su viabilidad depende, en buena medida, la salud financiera del país.
Fitch Ratings disminuyó en enero la calificación de los bonos de deuda de Pemex, una señal de que el plan de López Obrador de inyectar a la empresa mil 250 millones de dólares y de aliviar la carga fiscal de la empresa en 3 mil 500 millones de dólares durante el sexenio fue considerada inadecuada.
Moody’s, por su parte, sostiene: “la decisión del gobierno de ampliar la presencia del Estado en el sector de la energía requerirá un aumento de los gastos de capital, lo que probablemente implicará transferencias recurrentes que tendrían un impacto en las finanzas públicas”.
Axel Christensen, jefe de inversiones para América Latina de BlackRock, comenta a Proceso que Pemex se encuentra “en el centro de las preocupaciones fiscales” de los inversionistas extranjeros.
“Si bien los esfuerzos del gobierno para reducir el robo de petróleo y otras ­ineficiencias son pasos positivos –dice–, Pemex requiere una reestructuración más significativa para lograr la estabilidad.”
Por ahora, parece ridículo hablar de “modernizar” Pemex sin resolver la sangría de por lo menos 2 mil 500 millones de dólares anuales que la empresa padece por el robo de combustible.
López Obrador insiste en que su plan de combate al robo de combustible es correcto: “Vamos a rescatar a Pemex y a la CFE (Comisión Federal de Electricidad) y basamos nuestro optimismo en un elemento, como dicen los tecnócratas, en una variable, que no se tomaba en cuenta y sigue sin tomarse en cuenta: no va a haber corrupción”, declaró a principios de febrero.
Es prematuro saber si la estrategia anticorrupción en Pemex se reflejará en la contabilidad de la paraestatal, sobre todo porque los ahorros aún no han sido tomados en cuenta por los analistas.
En este contexto, las estimaciones de crecimiento del PIB de México para 2019 han sido drásticamente recortadas a la baja. El FMI redujo su estimación de 2.5 a 2.1%; aunque otros ajustes son más severos.
La encuesta del Banco de México a inversionistas, publicada el vienes 1, ajustó a la baja el crecimiento estimado de 1.8 a 1.6%. El banco de inversión Merrill Lynch, con sede en Nueva York, ubicó su proyección en un magro 1%.
Con ese crecimiento raquítico, López Obrador deberá hacer frente a sus promesas de impulsar el desarrollo y combatir la pobreza, lo que presionará las metas presupuestarias.
López Obrador “ha prometido muchos programas sociales que involucran un gasto fuerte”, comenta a Proceso Carlos Morales, director de deuda soberana para América Latina de Fitch Ratings. Ese gasto, precisa, dependerá de ingresos que, según las revisiones a la baja del crecimiento, serían menores a los previstos en el presupuesto.
Asimismo, puntualiza que un “crecimiento muy por debajo de la expectativa podría provocar mayores presiones fiscales y afectar negativamente la calificación”. Y una baja en la calificación significaría la salida inmediata de capitales invertidos en bonos de deuda de México.
Los mayores inversionistas privados del mundo –BlackRock, PIMCO y Vanguard– venden de manera automática los bonos que caen por debajo de sus perfiles de inversión.
Es factible, además, que la baja en la calificación provoque ventas de pánico en los mercados bursátiles, así como un aumento inmediato en los costos que México tiene para financiarse en el mercado internacional, justo cuando más necesita de ese respaldo.
La mayoría de los inversionistas extranjeros prevén una baja en las calificaciones de México. Casi 70% de los inversionistas encuestados en febrero por Bank of America consideraron que la calificación de México no sólo será degradada, sino que el país perderá su grado de inversión (ahora se encuentra dos niveles por encima de esta categoría) en los “años venideros”.
El riesgo de una menor inversión privada es un argumento circular. Varios de los analistas consultados coinciden en que menor inversión aumenta la incertidumbre. Y eso provoca una degradación en la calificación, lo que a su vez limita las inversiones privadas.
Por lo pronto, la actual desconfianza de los inversionistas internacionales hacia el gobierno de López Obrador hace más difícil el combate a la pobreza y a la desigualdad, dos de las promesas básicas de su campaña electoral.
Este reportaje se publicó el 10 de marzo de 2019 en la edición 2210 de la revista Proceso.

Yeidckol Polevnsky alerta contra “sabandijas” y “chapulines” infiltrados en Morena


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Yeidckol Polevnsky alerta contra “sabandijas” y “chapulines” infiltrados en Morena 

 

 


CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Yeidckol Polevnsky, dirigente nacional de Morena, alertó contra “sabandijas” y “chapulines” que se han infiltrado en su partido “de manera mezquina y perversa” para apoderarse de él en épocas electorales.
Sin mencionar nombres, Polevnsky advirtió que estos personajes están desatados porque piensan que el partido tiene mucho dinero, ven el poder y se dedican a vender candidaturas.
“Son muchas las sabandijas que se nos han infiltrado, son muchos los que están echándole el ojo al partido de una manera mezquina y perversa, porque están pensando que el partido tiene mucho dinero”, afirmó durante una reunión con mujeres de su partido.
“Están desatados, también porque ven el poder y muchos se dedican a vender candidaturas, por eso están desatados, y por eso es muy importante que ustedes tengan claro cómo están las cosas para que cuidemos al partido como lo más valioso que tenemos”.
Aseguró que en épocas electorales, “los demonios andan sueltos, todo mundo quiere meter mano, todo mundo quiere decidir aunque no le toque”.
Destacó que no son miembros del Comité Ejecutivo Nacional de Morena; “no les toca hacer la política electoral, pero se meten y dan lata, y mucha”, afirmó.
“Hay que pensar que no les interesan sólo las elecciones en donde andan metiendo la mano, y donde obviamente se están exhibiendo y se están viendo muy mal. ¿Saben qué es lo que quieren? El partido. Eso es lo que quieren, a niveles estatales, municipales y nacional”, alertó.
Estos personajes, describió, “estaban en un partido, pasaron al otro, pasaron al otro, y andan así en todos los partidos. Son chapulines y han traicionado a toda la gente con quien han estado”.
Polevnsky recordó que quien quiera ser candidato de Morena tiene que ajustarse a los estatutos “y no tiene que andar inventando historias y no estarse victimizando cuando no son cuestiones reales”.
En Puebla, el senador Alejandro Armenta ha cuestionado el método de encuesta para elegir al candidato a gobernador de Puebla. Sin mencionarlo por su nombre, Polevnsky recordó que el expriista obtuvo la candidatura al Congreso también por encuesta.
“Ahorita está poniendo en duda nuestras encuestas, pues que se decida. Las reglas son las de nuestros estatutos, esas son las reglas. ¿Quieren jugar? Es con esas. Y si no, que se vayan a otro partido.”
Recordó que no va a una sola entidad donde haya proceso electoral para evitar acusaciones de favoritismo hacia algún candidato. “Iré cuando tengamos ya candidatos en forma”, anunció.

Ejército ocultó videos relacionados con el normalista-soldado: representantes de los 43


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Ejército ocultó videos relacionados con el normalista-soldado: representantes de los 43 

 

 


CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Organizaciones que representan a los familiares de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos en septiembre de 2014, en Iguala, reprobaron que la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) ocultó información relacionada con los hechos.
Los denunciantes se refirieron a la difusión de dos videos dados a conocer este miércoles en el programa radiofónico de Ciro Gómez Leyva, los cuales eran desconocidos por las familias y sus representantes, y difundidos sin el consentimiento de la madre de uno de los 43, quien fue videograbada.
El Centro de Derechos Humanos Agustín Pro Juárez (Centro Prodh); el Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan (CDHM-T); Servicios y Asesoría para la Paz (Serapaz), y el Centro de Análisis e Información Fundar, resaltaron que los videos que exhiben una supuesta relación laboral entre el estudiante desaparecido Julio César López Patolzin y la institución castrense, “nunca fueron brindados” por la Sedena a la Procuraduría General de la República (PGR).
Tampoco al Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), ni a la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), aseguraron las organizaciones en un comunicado.
Peor aún, a la CNDH, la institución castrense proporcionó información “distorsionada”, pues mientras en un oficio notificó que López Patolzin, como elemento castrense, “contaba con autorización para realizar estudios en instituciones educativas civiles”, el video difundido “da cuenta de una relación laboral activa para fines de inteligencia”.
Desde 2015, Proceso reveló que López Patolzin, el “normalista-soldado”, de 25 años y originario de Tixtla, Guerrero, tuvo un pasado castrense, según su padre, Rafael López Catarino.
A unas horas de que se haya firmado un nuevo convenio de asistencia técnica entre el gobierno de México y la CIDH, las organizaciones apuntaron que “el material de hoy viene a confirmar la urgente necesidad de que en esta nueva etapa se investigue a profundidad el papel de las Fuerzas Armadas en los hechos”.
Luego de que en el programa radiofónico se difundieran dos videos en los que se ve a la madre de López Patolzin, Joaquina Patolzin, recibir recursos de manos de un coronel del Ejército Mexicano y de ser sometida a pruebas de ADN en instalaciones militares, momentos en los que se le explica que el joven era “buen informante”, las organizaciones civiles urgieron a que los hechos sean indagados.
De acuerdo a los organismos, “el coronel que aparece en el material no ha rendido declaración alguna en el caso y la muestra de sangre extraía por personal castrense a la madre del estudiante Julio César López Patolzin, no obra en los expedientes de la PGR, lo cual sugiere la posible existencia de una investigación paralela en el ámbito militar”.
Para las organizaciones, el material videograbado confirma que la Sedena “practica la infiltración” en la normal rural Raúl Isidro Burgos, al reconocerse una relación entre el normalista desaparecido y el Ejército, “para la realización de labores de inteligencia”.
Julio César López, uno de los #43deAyotzinapa, era soldado en activo y realizó trabajos de inteligencia para el Ejército hasta el día de la desaparición. En este video se ve a militares pagar a su madre, Joaquina Patolzin, una quincena pendiente y ofrecer información de él pic.twitter.com/sQm6FxXqqy
— Ciro Gómez Leyva (@CiroGomezL) 13 de marzo de 2019
Más aún, las imágenes sugieren que “en reconocimiento de ese vínculo, la Sedena habría brindado algún tipo de asistencia a la familia del estudiante sin que esto fuera del conocimiento de las autoridades civiles ni de los representantes de las familias”, sin que ello reste legitimidad a la exigencia de los familiares de López Patolzin de conocer el paradero del joven.
“Para las familias y sus representantes, es innegable que todas las dependencias deben brindar ya, sin pretextos ni dilaciones, toda la información en su poder que sea relevante para el esclarecimiento pleno del paradero de los 43 estudiantes, tal y como se ordena en el Decreto Presidencial, por el que ‘se instruye establecer condiciones materiales, jurídicas y humanas efectivas, para fortalecer los derechos humanos de los familiares de las víctimas del caso Ayotzinapa a la verdad y al acceso a la justicia’”, dice el comunicado.
La divulgación de los videos ocurre cuando el presidente de la CNDH, Luis Raúl González Pérez, y el responsable de la investigación del Caso Iguala, José Larrieta Carrasco, dieron a conocer la recomendación por el caso Ayotzinapa en reuniones de trabajo con integrantes de la Unión Europea para los Derechos Humanos, en Bruselas, Bélgica, y con la Asociación para la Prevención de la Tortura (APT) y en la sede de la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Ginebra, Suiza.
En un comunicado, la CNDH reconoció que para emitir la Recomendación por Violaciones Graves de Derechos Humanos 15VG/2018, el organismo “enfrentó la falta de información confiable, remitida por las autoridades que en ámbitos distintos desarrollaban la investigación del caso, así como por las negativas y obstáculos para el desarrollo de sus labores”.
Tras recordar que el documento recomendatorio cuenta con 128 puntos, el organismo sostuvo que en su investigación “confirma la existencia de una vinculación clara y previa entre autoridades y crimen organizado, así como connivencia o confabulación de autoridades federales, locales y municipales para propiciar, permitir o abstener de actuar ante tales vínculos”.

Mientras Pakistán e India se hacen la guerra, Estados Unidos disfruta


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Mientras Pakistán e India se hacen la guerra, Estados Unidos disfruta

Autor: Alessandro Pagani

Con los eventos de las últimas semanas en el Valle de Cachemira, es importante hacernos unas cuantas preguntas geopolíticas. ¿Por qué justamente en aquella región? ¿Por qué ahora? Y, ¿por qué particularmente entre Pakistán e India?

India y Pakistán están dando varios pasos importantes para salir del control que sobre ellos ejerce Estados Unidos. India se está oponiendo a la compra de los sistemas de defensa S-400; y mantiene el comercio del petróleo con Irán. También está trabajando en la construcción del importante puerto iraní en Chabahar para contribuir en completar un camino casi privado de canales de transporte norte-sur.
Pakistán, bajo la dirección política del primer ministro Imran Khan, está intentando alinearse con China por sus fuertes inversiones en su One Belt One Road conocida también como Corredor Económico China-Pakistán. También está en la primera línea en las reuniones entre rusos e iraníes para lograr una paz en Afganistán. Por estas razones, la administración estadunidense de Trump ha congelado las ayudas a Pakistán, bajo el pretexto de que este país no fue lo suficientemente capaz en la lucha contra el terrorismo. Esto ha provocado una guerra de declaraciones entre Trump y Khan, quien le ha recordado al magnate estadunidense que aquel poco e insignificante dinero que Estados Unidos ha enviado a Pakistán no representa nada frente a las pérdidas económicas y humanas que Pakistán ha sufrido.
Si existiera una sola posibilidad de paz entre India y Pakistán, sería –por cierto – en el contexto de unificación de los dos países a través un plan económico y de relaciones comerciales dignas y entre iguales, justo lo que el dragón chino está proponiendo con la Nueva Ruta de la Seda, y que, además, solucione el problema de la continua ocupación militar estadunidense y de la Organización de Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en Afganistán.
Hay que decirlo una vez más. Todo lo que contribuye para encender las tensiones entre estos dos adversarios sirve nada menos que para los intereses nacionales de la águila fascista del Norte, Estados Unidos; para sembrar su caos en su Guerra sin Límites. El presidente Khan fue elegido justamente para superar el pantano pakistaní.
Parece que Khan está dispuesto a resistir las directrices de Trump, cuya política exterior en la región es la misma que desarrolló Barack Obama en su momento, aunque sí con métodos diferentes.
Pero el ataque terrorista del grupo Jaish-e-Mohammed, se da también, unos días después de que el príncipe heredero saudí Mohammed Bin Salman llegara al último momento a salvar el tipo de cambio de Pakistán con la promesa de un financiamiento de 10 billones de dólares para construir una plantación de petróleo saudí en el puerto –ahora de propiedad China– de Gwadar.
Todo esto me hace volver al conflicto entre Armenia y Azerbaijan en 2016, cuando el secretario de estado estadunidense de ese entonces, John Kerry, se encontraba con el respectivo líder de Azerbaijan, Ilham Alijev, y así se rompían 20 años de difícil paz.
John Bolton, consejero por la seguridad nacional, está desesperado para evitar que Trump dé la orden para retirar a los marines de Afganistán, luego de la desastrosa conferencia en Varsovia que se realizó contra Iran. Bolton; el secretario de Estado estadunidense, Mike Pompeo, y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, tuvieron que irse sin que hubieran obtenido el apoyo internacional necesario. Aparte, de la sirvienta Polonia –siempre muy dócil a los intereses de las potencias imperialistas– Europa, en primer lugar Alemania, no aceptó las peticiones de Trump. Por eso Bolton está presionando a Pakistán para firmar un acuerdo de paz con los talibanes, algo que permitiría a Estados Unidos de mantener la presencia de sus fuerzas de armadas en la región.
Washington está presionando a Islamabad, con Arabia Saudita y Emiratos Árabes. Aquí la Casa Blanca mira hacia Pakistán, no para contener o derrocar definitivamente a los Talibanes, sino para cooptarlos a través un “acuerdo de paz” para aceptar ser otro peón militar estadunidense y poderlo utilizar en su ajedrez geopolítico imperial junto a otro peón en Erbil, la parte kurda de Irak, que colinda con las provincias kurdas en Irán. De acuerdo con el exembajador de India en Pakistán, MK Bhadrakumar:
“Lo que los saudíes y los Emiratos Árabes esperan como follow-up en un futuro próximo” es una supuesta reactivación “de la tradicional ideología afgano-islamista de los talibanes en su visión típicamente ultranacionalista” afgano-céntrica y hacer prevalecer dentro de esa organización “su tendencia hacia la doctrina de los wahabies”, para poder así hacer posible la integración de los talibanes en la red yihadista global y convivir con otras organizaciones extremistas, las variantes del Estado Islámico o de Al-Qaeda. Lo anterio, con el objetivo de que los proyectos geopolíticos de Estados Unidos puedan activarse desde territorio afgano hacia regiones como Asia Central, el Cáucaso o Irán, y todo esto, bajo el liderazgo de los talibanes, la burguesía compradora afgana.
Bolton convenció a Trump de aceptar la retirada de una gran parte de las fuerzas de armadas estadunidenses de Siria, pero no antes de lanzar unos ataques aéreos contra el Ejército regular sirio del gobierno constitucional de Bashar Al-Asad y su eje de la resistencia Áabe, con el fin de permitir la retirada de las hordas de terroristas y mercenarios del Estados Islámico en Irak. Y todo esto para cumplir con la promesa de Trump en su campaña electoral, una guerra relámpago contra la República islamista de Irán.
Por lo tanto, al contestar a la pregunta del por qué la crisis entre India y Pakistán, lamentablemente, debemos considerar varias razones:
– Seguir sembrando el caos en esta región como fin estratégico de la política exterior estadunidense.
– El Estados Islámico se está retirando bajo los duros golpes del eje chiita de la resistencia en Siria, pero aún tenemos que combatir a Irán.
– Castigar a la India por haber tenido la osadía de abandonar su colaboracionismo con Estados Unidos.
– Debilitar el poder de Khan, ya muy difícil que controlar.
– Es una advertencia a China para que entienda que Estados Unidos está dispuesto a todo lo que sea para no perder su control en aquella región.
A todo esto, sumar las reuniones entre Corea del Norte y estados Unidos (Kim y Trump) y veremos cómo Estados Unidos se la está jugando para poder salir hegemónico no sólo en esa región sino a nivel mundial. Lo que se está poniendo en discusión son los proyectos estadunidenses para un nuevo orden unipolar (sin que le importe si se llega a un conflicto directo con China). En este sentido, Estados Unidos no tienen nada que perder encendiendo la región asiática entre potencias en conflicto. Imran Khan y el primer ministro de India, Narendra Modi, ambos, deben bajar sus tonos y acciones y en, este sentido, la devolución del militar indio detenido por Pakistán es un paso hacia la paz.
Alessandro Pagani*
*Historiador y escritor; maestro en historia contemporánea; diplomado en historia de México por la Universidad Autónoma de México y en geopolítica y defensa latinoamericana por la Universidad de Buenos Aires. Actualmente cursa el doctorado en teoría crítica en el Instituto de Estudios Críticos.

Recorte de $128 mil millones a presupuesto 2019 en materia de seguridad


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Recorte de $128 mil millones a presupuesto 2019 en materia de seguridad

Autor: Nancy Flores / @Nancy_Contra

En los primeros 12 días de marzo, 970 personas fueron asesinadas en el país, revela el informe de homicidios dolosos elaborado por el gubernamental Grupo Interinstitucional en materia de seguridad.

Entre el 5 de diciembre de 2018 y el 12 de marzo pasado, 7 mil 775 personas fueron ejecutadas, con un promedio de 79.7 asesinatos en diciembre, 75 en enero y 83.1 en febrero, se desprende de ese reporte oficial.
Sin duda, la seguridad es uno de los temas en los que no se vio ningún cambio en estos primeros 100 días de gobierno, tal como lo reconoció el propio presidente Andrés Manuel López Obrador. Y es que la crisis humanitaria que vive México no es un tema que se pueda resolver fácilmente y menos aún en el corto plazo, por muchas buenas intenciones que se tengan desde el Poder Ejecutivo.
La paz generalizada, que se ha propuesto como meta este nuevo gobierno, quizá no alcance a llegar en 2024, pues el tema no sólo pasa por las políticas públicas que se apliquen para amainar la situación de inseguridad ni las medidas anticorrupción que se promueven desde la Presidencia, sino también por la justicia e incluso por el dinero que se pueda destinar a estas ramas.
No obstante, ni siquiera en el asunto del dinero se tiene un escenario ideal para la estrategia de pacificación, pues resulta que en este 2019 los presupuestos para seguridad pública y nacional han sufrido un recorte de 128 mil 908.86 millones de pesos en términos reales, respecto al gasto aprobado en ambos rubros el año pasado.
Y es que mientras en 2018 la Cámara de Diputados autorizó 273 mil 567.11 millones de pesos para estos temas, en este 2019 se programaron sólo 144 mil 658.25 millones, revelan estudios elaborados por la Dirección General de Servicios de Documentación, Información y Análisis.
Dependiente de la llamada cámara baja, la Dirección documenta en su Prontuario del Presupuesto de Egresos de la Federación en México 2019  que, en su primer año, el gobierno de López Obrador cuenta con apenas 94 mil 228.6 millones de pesos para la función de seguridad nacional, y 50 mil 429.65 millones para asuntos de orden público y seguridad interior.
No obstante, el año pasado –uno de los más violentos–, el presupuesto aprobado en seguridad pública fue de 174 mil 437.67 millones, y de 99 mil 129.44 millones para seguridad nacional, refieren los reportes El presupuesto público federal para la función: seguridad pública 2017-2018 y El presupuesto público federal para la función: seguridad nacional 2017-2018, también de la Dirección General de Servicios de Documentación, Información y Análisis.
De ello se desprende que la seguridad pública (que tiene por objetivo “salvaguardar la integridad y los derechos de las personas, así como preservar las libertades, el orden y la paz públicos”) es el ámbito más afectado por el recorte, al disminuir 124 mil 7.98 millones de pesos en términos reales.
Por tanto, en este año se privilegiará la seguridad nacional, que “tiene como propósito mantener la integridad, la estabilidad y la permanencia de las instituciones que conforman el Estado mexicano”.

El destino del gasto

Elaborado por el maestro en economía e investigador parlamentario Reyes Tépach, el Prontuario del Presupuesto 2019 detalla que ese gasto mayoritario se concentrará en las labores militares: la subfunción defensa (a cargo de la Secretaría de la Defensa Nacional) es la que más presupuesto de seguridad nacional consumirá este año: 63 mil 334.89 millones de pesos, mientras que la Secretaría de Marina ejercerá: 27 mil 778.06 millones.
El resto –3 mil 115.65 millones– corresponde a la inteligencia para la preservación de la seguridad nacional (principalmente a cargo del nuevo Centro Nacional de Inteligencia).
El análisis del investigador Tépach observa que en el tema del gasto en seguridad pública, la subfunción Policía es la que más dinero concentrará: 28 mil 224.30 millones de pesos.
A ésta le siguen: el Sistema Nacional de Seguridad Pública, al cual se le asignaron 11 mil 886.15 millones; el Programa de Seguridad Pública de la Sedena, 3 mil 511.13 millones; “otros asuntos de orden público y seguridad” (sic), 3 mil 109.96 millones; “población”, 1 mil 907.34 millones; Política Interior, 1 mil 473.29 millones; Protección Civil, 193.17 millones; y Función Pública, 124.3 millones.

La Guardia Nacional

De estos recursos tendrá que echar mano la recién aprobada Guardia Nacional, principal activo de la estrategia que impulsa el gobierno de López Obrador para el proceso nacional de pacificación.
A este cuerpo –que concentrará en sus filas tanto a militares como a policías– se le encomendará desde ya toda la estrategia en materia de seguridad pública, por lo que en breve se definirán tanto las regiones prioritarias como las tácticas para pacificarlas.
Al respecto, el mapa de la violencia en México ya ubica al Noroeste como su mayor desafío. Conformado por Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Sinaloa y Sonora, el área enfrenta una situación crítica, refiere la carpeta informativa Guardia Nacional en México, del Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública.
Allí, indica, “se registraron tasas superiores a la nacional en cinco de los 10 delitos de alto impacto, registrándose las tasas regionales más altas en los delitos de narcomenudeo, homicidio doloso y feminicidio, robo a casa habitación, robo de vehículo y robo a negocio, superando en cada uno de esos casos a los promedios nacionales”.
Agrega que “siete de los 10 delitos de alto impacto en la región se incrementaron en 2017 respecto a 2016. Los mayores crecimientos porcentuales se registraron en homicidio doloso y feminicidio, robo a negocio y narcomenudeo”.
Según el análisis, a esta región le sigue la zona Noreste (Durango, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, San Luis Potosí). Allí “la extorsión es considerado el peor problema”, al registrar la mayor tasa de incidencia: “superior en 52.08 por ciento  a la registrada a nivel nacional”.
Elaborada por el investigador parlamentario José de Jesús González Rodríguez, la carpeta informativa indica que otros delitos con altas tasas en esta zona fueron el secuestro, el robo a casa habitación y el homicidio Culposo. Estas conductas registraron las segundas peores tasas regionales de 2017, según el Observatorio Nacional Ciudadano.
“En esta zona, seis de los 10 delitos de alto impacto registraron en 2017 un aumento con relación a 2016 (narcomenudeo, homicidio doloso y feminicidio, y robo de vehículos).”
El resto del país no está mejor. Según la incidencia delictiva, siguen las zonas Occidente (Aguascalientes, Colima, Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Nayarit, Querétaro, Zacatecas), centro (Ciudad de México, Estado de México, Guerrero, Hidalgo, Morelos, Puebla, Tlaxcala) y Sureste
(Campeche, Chiapas, Oaxaca, Quintana Roo, Tabasco, Veracruz, Yucatán). Pero, sin recursos, ¿hasta dónde podría llegar la estrategia de seguridad y cómo se definirán las prioridades?
Nancy Flores