miércoles, 5 de junio de 2019

Obama el Espía y el Estado Panopticón


disidentia.com

Obama el Espía y el Estado Panopticón

 

 

José Carlos Rodríguez

Está el mundo pendiente se los flecos del informe del Investigador Robert Mueller para dar con el motivo para acabar con la impensable carrera política de Donald Trump. Sobre todo quienes, como pronto veremos, tienen en su mano la posibilidad de iniciar un procedimiento de recusación (impeachment) contra el sucesor de Obama. Eso lo tiene que hacer la Cámara de Representantes, que tras las últimas elecciones (las de mitad de mandato de noviembre de 2018), tiene una mayoría demócrata. Es improbable que el procedimiento vaya más allá, porque tendría que superar la votación de dos tercios del Senado.
Esa mayoría cualificada para declarar a Donald Trump inapropiado para seguir con la primera magistratura del país no se va a dar. Y no porque haya una exigua mayoría republicana, sino porque el propio informe no le acusa de ningún delito, y lo más que se le podría achacar es obstrucción a la justicia.
De modo que nos entretenemos con la recusación, alimento de analistas, esperanza de incautos, escaparate de políticos, y gloria del sistema político estadounidense. Pero Donald Trump es sólo el número 45 de una lista de presidentes que incluye, lo hemos dicho ya, a San Barack Obama. Pues, ¿no es el Nobel de la Paz un título de santidad laica? Como el comité del Nobel no lleva dos milenios en el negocio, podemos entender que en ocasiones se equivoque gravemente. Y no lo digo por Obama, sino por concederle esta gracia a personas humanas terroristas.
Quien tenga al demócrata en un altar quizá tenga dificultades para aceptar que su santidad esté en entredicho. Falta, por incomparecencia, la labor del defensor del diablo. Su falta la están cubriendo el normal funcionamiento de las instituciones, las públicas y las privadas como es el caso de (parte de) la prensa.
El Fiscal General del Estado, Bill Barr, está investigando el motivo por el que el Departamento de Justicia, un organismo a medio camino entre nuestro Ministerio y la Fiscalía, dedicó dos años de trabajo e ingentes recursos a investigar la posible (pero, digámoslo, harto improbable) conspiración rusotrumpiana para retorcer el sentido del voto de los estadounidenses.
Barack Obama creó un auténtico panopticón, un aparato de “vigilancia”, espionaje para los amantes de la verdad, que alcanzaba de forma masiva a la población estadounidense
No importa si en el empeño del Fiscal General hay un gramo o dos de venganza. Los motivos no importan. Importa que allí, incluso los organismos que investigan para luchar (entiéndase) contra el crimen, pueden ser fiscalizados y sometidos al escrutinio de otras instituciones.
En particular, lo que se investiga es si varios organismos, como el FBI, la CIA o el propio Departamento de Justicia espiaron ilegalmente a ciudadanos de los Estados Unidos.
Como estas instituciones son en principio reacias a facilitar los documentos que las puedan incriminar, el Fiscal del Estado ha tenido que recurrir a la firma del presidente Trump para exigir su desclasificación. Por otro lado está la actuación del Inspector General del Departamento de Justicia, Michael Horowitz, nombrado por el presidente Obama. Va a publicar un informe del que todos esperan, y algunos temen, que haga una descripción de comportamientos criminales.
No lo quieren llamar “espionaje”, porque suena muy duro pensar que el Gobierno espía a sus propios ciudadanos. Pero es lo que hace el gobierno de los Estados Unidos; un comportamiento que en el caso de los ciudadanos se llama “espionaje”, pero que cuando lo hace el Estado, se utilizan otros términos, como “vigilancia” o “investigación subrepticia”; estos son los nombres oficiales.
La situación se complica por el hecho de que en los Estados Unidos hay unos juzgados secretos, juzgados que actúan en la sombra para que las órdenes de registro que emiten causen todo el efecto sorpresa. Las sombras protegen a los justos pero también a los criminales, y dejo al lector que piense cuándo está el gobierno en uno u otro lado. Hay algo contradictorio en el ocultamiento de lo público, pero el gobierno es capaz de decirnos que actúa por el bien común, así que tampoco vamos a extrañarnos ahora.
Los Juzgados de Vigilancia de Inteligencia Extranjera, (Foreign Intelligence Surveillance Court, FISC), se crearon en 1978 para emitir órdenes de registro o detención de espías de otros países. Una de las sospechas es que este instrumento, una vez creado, y contando con que actúa en las penumbras, se haya utilizado para realizar “investigaciones subrepticias” de ciudadanos estadounidenses.
Estas sospechas están fundamentadas en un hecho extraordinario, y al que los medios de comunicación europeos, y desde luego los españoles, no han prestado mayor atención. Y es que Barack Obama creó un auténtico panopticón, un aparato de “vigilancia”, espionaje para los amantes de la verdad, que alcanzaba de forma masiva a la población estadounidense. Si no le suena que Obama haya hecho eso, es porque nuestros medios de comunicación ocultaron eficazmente cuál fue el secreto que desveló Edward Snowden. Las pruebas que facilitó el chivato Snowden permitieron describir a Glen Greenward y otros periodistas cómo el simpático presidente negro, con la implicación de algunos gigantes de internet, tomaba nota de las comunicaciones de, potencialmente, todo el mundo conectado con los Estados Unidos. Lo cual incluye, claro está, a los propios estadounidenses.
Como Obama es un genio de la comunicación, desborda una simpatía e inteligencia que causan admiración, es negro y, sobre todo, es demócrata, nosotros se lo hemos perdonado. Piensen por un momento que esa maquinaria la hubiese creado el hombre de pelo anaranjado. Hoy estaríamos recordando su recusación. Trump lo único que ha hecho es heredar el panopticón de Obama, y a nadie, aparte del atentamente suyo, parece preocuparle.
Los Estados Unidos, que tumbaron un presidente por espiar a su partido rival, no han hecho lo mismo con Obama. Y eso que con su juguetito espió a los miembros de la Cámara de Representantes; a los de su partido y a los republicanos. También espió a la prensa, como se acreditó en el caso de la agencia de prensa Associated Press. Vamos a recordar ese caso, porque hay novedades. De ahí la oportunidad de este artículo.
Obama lanzó una campaña en contra de las filtraciones a la prensa. Y para hacerla efectiva espió a funcionarios, representantes elegidos democráticamente, y medios de comunicación. Sabíamos que el Departamento de Justicia (DoJ) había controlado las comunicaciones de 21 teléfonos durante dos meses. Hoy sabemos que son 30. Y sabemos que el DoJ estudió demandar también a la cadena de televisión ABC News, y a los diarios The Washington Post y The New York Times.
Lo sabemos por una información de la Columbia Journalism Review, que añade: “De manera inquietante, el informe no se acerca a explicar por qué las citaciones se dirigieron a las líneas troncales de las principales oficinas de AP, líneas que potencialmente podrían revelar comunicaciones con fuentes confidenciales en todas las actividades de recopilación de noticias de AP”.
John Merline, que cita a la CJR, menciona también un artículo de James Risen en The New York Times, elocuentemente titulado “Si Donald Trump ataca a los periodistas, dale las gracias a Obama”. En el artículo, escrito cuando se sabía quién sería el sucesor de Obama, Risen señala que “en los últimos ocho años, la Administración ha procesado nueve casos de filtraciones, comparado con sólo tres de todas las Administraciones anteriores juntas”. Y añade: “Se utilizó con regularidad la Ley de Espionaje, una reliquia de la I Guerra Mundial hecha para cazar rojos, no para procesar espías, sino para ir contra los funcionarios que hablaban con periodistas”.
El Gobierno de los Estados Unidos tiene la facultad para espiar virtualmente a cualquier persona. Actúa contra aquéllos que son una amenaza para su poder, lo cual deja fuera a la práctica totalidad del rebaño, pero quienes están en posición simplemente de contar lo que hace, se han convertido en un objetivo para él; al menos en la era Obama.
Bien, esto ocurre a un océano de distancia. Pero la tecnología está ahí, y la voluntad de no pocos de controlarnos para asegurarse de que no nos desmadremos, también.

Las elecciones en India: “Una burla de lo que se supone que es la democracia”


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Las elecciones en India: “Una burla de lo que se supone que es la democracia”


Entrevista con Arundhati Roy “En India”, escribió Arundhati Roy en 2002, “si eres un carnicero o un genocida que se dedica a la política, tienes todos los motivos para ser optimista.” Roy se refería a Narendra Modi, el entonces primer ministro de Gujarat, quien se había visto implicado en los tumultos de 2002 contra los […]

Entrevista con Arundhati Roy
“En India”, escribió Arundhati Roy en 2002, “si eres un carnicero o un genocida que se dedica a la política, tienes todos los motivos para ser optimista.” Roy se refería a Narendra Modi, el entonces primer ministro de Gujarat, quien se había visto implicado en los tumultos de 2002 contra los musulmanes en este Estado, en los que murieron asesinadas por lo menos mil personas. Modi siempre ha proclamado su inocencia –de forma poco plausible, según muchos–, pero la predicción de Roy sobre el futuro que le esperaba ha resultado certera. Tras las últimas elecciones en India, en las que su partido, el Bharatiya Janata Party (BJP), ha arrasado con un descarado mensaje de supremacía hindú, Modi se dispone a asumir su segundo mandato presidencial y reúne en sus manos más poder que nunca.
Como dice Roy, la “democracia más grande del mundo” –un orgulloso epíteto nacional que ella prefiere entrecomillar– existe en distintos siglos al mismo tiempo, presa entre la tradición, el sistema de castas y el caos del turbocapitalismo. Modi encarna estas contradicciones más que la mayoría: un personaje auténtico y al mismo tiempo con aspiraciones, que promete tanto la gloriosa resurrección del Hindustán como reformas neoliberales; el mítico niño chaiwala que ahora viste trajes de 16.000 dólares.
Modi no aparece mencionado en la largamente esperada segunda novela de Roy, The Ministry of Utmost Happiness (El Ministerio de la Máxima Felicidad), publicada en 2017, pero su visión de una nación hindú está presente en el libro. “Quizá no deba decirlo”, declara ella, “pero si una novela puede tener un enemigo, el enemigo de esta novela es la idea de una nación, una religión, una lengua, que es el lema de la ideología hindutva de Modi”.
Pese a que Roy saltara a la fama por su novela de ficción, al ganar el Premio Booker en 1997 con su primera obra, El dios de las pequeñas cosas, nunca quiso ser conocida, según dijo una vez, como “una mujer guapa que ha escrito un libro”. Tampoco estaba interesada en convertirse en embajadora cultural de la India moderna, ascendente, que domina la caracterización de su país que hacen los medios occidentales en el siglo XXI. Actualmente, Roy es tan conocida por su actividad política como por sus obras de ficción. Ha estado encarcelada, acusada de sedición, se unió a los maoístas en la jungla india y ha apoyado movimientos políticos de todo el planeta. En junio publicará sus obras completas de no ficción, My Seditious Heart (Mi corazón sedicioso), un libro que tiene más de un millar de páginas.
He conversado recientemente con Roy por correo electrónico sobre el resultado de las elecciones indias, el significado de Modi y el papel de una escritora en un momento en que –en sus palabras– “el mundo está agitado”. Esta entrevista ha sido ligeramente editada por razones de claridad y estilo.
Pregunta: En medio de todo lo que ha cambiado en tus escritos y en el mundo, Modi siempre ha aparecido como un personaje terrible en tu obra. ¿Se ha desarrollado la tragedia de su presidencia tal como preveías, o te ha sorprendido de alguna manera su liderazgo?
Respuesta: El primer mandato de Modi se desarrolló tanto de la manera que yo había previsto como por vías que yo no esperaba. Yo preveía que se comportaría como un aplicado trabajador de la protofascista Rashtriya Swayamsevak Sangh (RSS, Asociación Patriótica Nacional), la madre del BJP, consagrada a declarar formalmente a India como nación hindú. Así, yo esperaba el ataque a la comunidad musulmana, la demonización de los cristianos y los comunistas, la tendencia a atacar y también cooptar e hinduizar a los dalits. Esto estaba en el guión. Incluso preví (y anticipé por escrito) un golpe terrorista o una guerra justo antes de las elecciones. Esperaba la buena acogida por parte de las grandes empresas, la política de privatización, pero no preví su política de desmonetización, que anunció una noche por televisión, cuando declaró que el 90 % de la moneda india dejaba de ser de curso legal. Fue un duro golpe para la gente, pero esto no ha impedido que salieran en masa a votar de nuevo por él.
Modi ha vuelto, incluso reforzado, adorado como un dios. El fenómeno psicológico es fascinante: el dolor convertido en placer por el bien de la nación. Es una victoria formidable, proporcionada por votantes de todas las castas, clases, regiones y etnias. En su discurso triunfal ante miles de personas que gritaban su nombre, dijo dos cosas que dan mucho miedo. Primero, que la elección de 2019 ha sancionado la muerte oficial del laicismo en India. Ningún partido político ha hecho campaña ondeando la bandera del laicismo, dijo. Eso es más que cierto: el principal partido de oposición, el Partido del Congreso, no tuvo el valor de mencionar la palabra musulmán por miedo a que lo calificaran de promusulmán. Así, los linchamientos, las masacres de musulmanes han quedado tapados por un tupido velo. El mayoritarismo, el nacionalismo hindú, ha ganado la partida.
En segundo lugar, Modi declaró que en esta elección, al derrotar completamente a los partidos que decían representar a las castas inferiores, el BJP había derrotado el sistema de castas. Las dos únicas castas que reconoce, dijo, eran los pobres y los que trabajan por acabar con la pobreza. Así, mientras que en el terreno social el BJP se dedica a combatir al enemigo, en el ámbito económico aparentemente no hay enemigos. En un país en el que nueve personas poseen la misma riqueza que los 500 millones de personas más pobres, los ricos son misioneros. Es una visión terrible. Y habiendo sido elegido y alcanzado el estado divino echando migas a los pobres, una bombona de gas a familias rurales acechadas por el hambre, un regalo de 2.000 rupias (30 dólares) a campesinos profundamente endeudados y que se suicidan por cientos de miles, armando a millones de jóvenes parados con nada más que con retórica agresiva, Modi se ha ganado el derecho a continuar con la política económica que ha generado este problema.
Al afirmar que ya no hay castas salvo los pobres y los que desean aliviar la pobreza, viene a decir que él y la RSS han hecho lo que B.R. Ambedkar, un defensor pionero de los dalits, no logró: acabar con el sistema de castas. Es una afirmación extremadamente inquietante. Porque como dijo Ambedkar, el hinduismo es una casta. Lo que han hecho la RSS y el BJP en esta elección es reforzar el sistema de castas: manejar las divisiones de casta, aprovechar las contradicciones materiales entre castas y subcastas, y enfrentar unas con otras con precisión matemática.
Pregunta: Parece que ha redefinido efectivamente el centro político a su imagen. ¿Ves alguna manera de hacer frente a esta nueva normalidad a lo largo de su próximo mandato?
Respuesta: En los días que siguieron a su elección, después de recibir algunas duras críticas en la prensa internacional, Modi pronunció un discurso en el que habló de la protección de las minorías y del cumplimiento de la constitución india. Contradijo más o menos lo que él mismo y sus colegas de la dirección habían declarado el día antes. Este oportunismo es la táctica típica de la RSS. Un aspecto interesante es que el endiosamiento de Modi ha oscurecido la idea del BJP como partido. Su enorme riqueza, la maquinaria del partido, todo ha sido utilizado para coronar al monarca. Existe una ridícula película hagiográfica sobre la vida de Modi, llena de falsedades, que acaba de publicarse. No cabe duda que contribuirá a su endiosamiento. Pero a pesar de todo esto, Modi solo puede ser el monarca mientras la RSS quiera que ocupe el trono. El poder de la RSS es la nueva normalidad.
Preguntas cómo se puede hacer frente a esto. En estos momentos, en el norte de India, la mayoría de otros partidos políticos están sumidos en el desastre. El Congreso ha sido derrotado, los comunistas están destruidos, los partidos políticos que se identifican como dalits o casta desfavorecida han quedado más o menos diezmados. En conjunto, los partidos de oposición han tenido un comportamiento mezquino y arrogante entre ellos, debilitándose mutuamente mientras su barco se hundía. Espero que se formulen algunas preguntas serias.
La RSS cuenta con unos 600.000 cuadros disciplinados y muy formados que puede desplegar. Los demás no tienen casi ninguno. Esta vez el BJP tenía 20 veces más dinero que todos los demás juntos. La próxima vez tendrá probablemente 50 veces más dinero. Y no cabe duda de que las elecciones en India tienen que ver cada vez más con el dinero, con el espectáculo, con el control de los grandes medios de comunicación y de las redes sociales. Todas las instituciones de este país se han doblegado a su voluntad, incluida la Junta Electoral y, quién sabe, tal vez las máquinas de votación electrónica. Ese dinero les permitió comprar decenas de miles de expertos informáticos, analistas de datos, activistas de las redes sociales que manejaban miles de grupos de Whatsapp con propaganda cuidadosamente seleccionada, personalizada y adaptada a cada sector, región, casta y clase, a cada mesa electoral de cada circunscripción.
Esta clase de dinero puede vender todo lo que decida vender, en este caso un producto tan tóxico que generó una epidemia. La campaña no abordó ni una cuestión importante, como el cambio climático, la crisis económica en cierne, la salud o la educación. Nada salvo estupidez medieval tóxica a escala colosal. ¿Cómo podemos considerar que ha sido una elección justa? Fue una carrera entre un Ferrari y unas cuantas bicicletas, y los medios aplaudiendo al Ferrari como si no hubieran notado nada anómalo. Ahora lo enjabona con alabanzas y se mofa de las bicicletas por sus malos resultados.
Así que ¿cuáles son las vías que quedan para hacer frente a esta formación? Los partidos políticos existentes no lo tendrán fácil, en este modelo mayoritario de democracia electoral, para hacer frente a esta formidable máquina cargada de dinero y de odio. Creo que la rabia popular romperá un día la máquina. No hablo de una revolución, sino de una erupción, de la reaparición de movimientos sociales no oenegeizados. Esto vendrá, y generará nueva energía y un nuevo tipo de oposición que no podrá ser domeñada. Tendremos que jugar un juego nuevo, uno que no haya sido amañado como lo ha sido este. Esta elección en India, que tanto saludan como un gran ejercicio de democracia, es todo lo contrario: nada más que una burla de lo que se supone que es la democracia.
Pregunta: ¿Consideras que el éxito del BJP va en la misma onda que recientes convulsiones nacionalistas en lugares como el Reino Unido, EE UU y Brasil?
Respuesta: Creo que tiene mucho que ver con las convulsiones nacionalistas que prevalecen. Aunque en India la RSS lleva trabajando concienzudamente en pro de este objetivo desde hace 95 años. Cuenta con sistemas que los demás fascistas o supremacistas blancos no tienen.
Pregunta: En 2009 dedicaste una colección de ensayos tuyos a quienes “aprendieron a separar la esperanza de la razón”. ¿Cuál es la relación entre esperanza y razón en estos momentos? ¿Hay señales de que vuelven a juntarse?
Respuesta: Puse en práctica esta doctrina durante la precampaña electoral. Mientras que todos los comentaristas predecían el triunfo del BJP [por escasa mayoría], algunas de nosotras insistíamos en que perdería. Lo dije públicamente, porque sentí la necesidad de poner en duda la certeza del resultado. Había quienes temían la victoria del BJP y predijeron en público que este partido se llevaría la palma. Probablemente quisieron indicar que sabían tomarle el pulso al pueblo. No hacía falta mucho para sentir el pulso, se respiraba en el aire. Pero esas tristes predicciones no hicieron más que reforzar la propaganda, en el sentido de la inevitabilidad. De modo que quienes habíamos aprendido a separar la esperanza de la razón insistimos obstinadamente en que ganaría la oposición, en que tenían pactos secretos y estrategias acertadas. Porque es justamente esa clase de esperanza loca la que finalmente hará que la gente se levante contra esta pesadilla. Así que sí, la esperanza separada de la razón. Y añade a esto: la resistencia separada de la razón. Eso es lo que necesitamos.
Pregunta: El estado de ánimo en India parece cada vez más militarizado, y Modi hizo todo lo que pudo para dar alas a este sentimiento durante su campaña electoral, alineándose con las fuerzas armadas y atizando el temor a los supuestos enemigos de la nación. ¿Qué posición ocupa una escritora –especialmente una que tiene un “corazón sedicioso”– en semejante atmósfera?
Respuesta: ¡Ja! Endeble, diría yo, y sumamente peligrosa. Porque nos hemos visto reducidas a una situación en que incluso quienes se oponen al nacionalismo hindú proponen de manera poco convincente diversas variantes de un hinduismo mejor y un nacionalismo mejor. Nuestros cerebros están siendo envueltos con film retráctil en la bandera nacional. El ataque, no contra los intelectuales, sino contra toda forma de inteligencia, va a ser feroz. Mientras que los políticos, los directivos empresariales y sus socios en los medios de comunicación son millonarios y milmillonarios –ricos más allá de lo imaginable–, los estudiantes, profesores, escritores, periodistas independientes están siendo acusados de antinacionales elitistas.
Elite es la etiqueta que se aplica a cualquier persona de inteligencia superior a la media que alberga instintos no serviles. Amit Shah, el presidente del BJP, y Ram Madhav, el secretario general, emitieron sus amenazas sin adornos el mismo día uno. Amit Shah, desde el estrado en que celebró la victoria en la misma noche en que se proclamaron los resultados; Ram Madhav, en la columna de un diario al día siguiente, titulada “The Leader is the Truth” (El líder es la verdad), donde dijo que los “restos” de los “cárteles seudolaicos/liberales que mantenían una influencia y un dominio desproporcionados sobre el establishment intelectual y político del país” tenían que ser “desechados” del “paisaje cultural e intelectual” del país. Antiguo, directo, típicamente fascista. En este segundo mandato, tratarán de llevar a cabo lo que iniciaron hace cinco años: el fin de toda educación real, de toda investigación real, de todo pensamiento real, de todo arte real. El ataque a las universidades, a la propia inteligencia, está en el orden del día.
Pregunta: Siempre has refutado a quienes tratan de imponer una distinción entre tu arte y tu activismo, diciendo que basta con llamarte escritora. ¿Es esta limitación –en que el compromiso serio y activo con el mundo se sitúa fuera de la misión de una escritora– algo que sientes más insistentemente en India?
Respuesta: No, de verdad que no. Lo noto más insistentemente en Europa y América, donde solía sentir una especie de complacencia petulante: no había mejor aspiración que tratar de ser como ellos. Pienso que esto está cambiando, se ha producido una desestabilización. Han aparecido grandes temores. Una vez más se plantean grandes cuestiones. El mundo entero está revuelto. El arte y la literatura lo reflejarán.
Pregunta: La lengua, en el sentido más amplio, ha pasado a ser objeto de atención especial en tu pensamiento: su pluralidad, sus posibilidades, sus perversiones políticas. ¿Se trata en parte de una respuesta a la doctrina hindutva de “una nación, una lengua, una religión”, doctrina que comparten todos los nacionalistas, o es la lengua simplemente el terreno natural de una escritora?
Respuesta: Es el terreno natural de este país, esta complejidad. Y por supuesto, siendo escritora disfruto con ello. La parte más graciosa de la doctrina de los nacionalistas hindúes de “una lengua, una religión, una nación” –que aquí se resume en “hindi, hindú, hindustán”– es que esas tres palabras son en realidad palabras persas. Pero más en serio, en una región en que se hablan 780 lenguas, de las que 20 están reconocidas en la constitución india, ¿puedes imaginar la violencia de esa doctrina? Después tienes a la élite que habla inglés, cuyos componentes se acusan regularmente entre sí (en inglés) de ser una élite anglófona, y también la élite de casta superior que no habla inglés, pero que envía a sus hijos a escuelas que enseñan en inglés, pero que quiere denegar a los pobres el derecho a aprender un idioma que les proporcionará oportunidades que de lo contrario no tendrán.
Pregunta: Finalmente, a lo largo de tu vida te has manifestado a través de muchos medios distintos, como novelas de ficción, películas, obras de teatro, reportajes, ensayos, incluso en el teatro y la arquitectura. ¿Existe una forma –o un entorno, un tiempo, un espacio– en que te encuentras más a gusto?
Respuesta: Yo cuento historias. Pienso en historias. Son mi hogar. Mi verdadero amor.
Samuel Earle es periodista independiente, residente en Londres.
vientosur.info/spip.php?article14871

Sudán: ¡Repudio a la criminal represión en Sudán! Apoyo a la huelga general hasta la caída de la Junta Militar!


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Sudán: ¡Repudio a la criminal represión en Sudán! Apoyo a la huelga general hasta la caída de la Junta Militar!


Por Lucha Internacionalista
En Sudán se ha producido una brutal represión por parte de los militares gobernantes sobre un acampe popular que reclamaba el fin de la junta militar y elecciones libres. Las denuncias hablan de un mínimo de 13 manifestantes muertos.

El Comité Central de Médicos, un sindicato opositor, anunció que podría aumentar la cifra de mártires de la matanza frente a la comandancia general (del Ejército) perpetrada por la junta militar.
En Sudán existe un proceso revolucionario desde hace meses, que se inició en diciembre de 2018 con una revuelta por el aumento en el precio del pan pero que continuó reclamando el fin de la dictadura de Omar al-Bashir que llevaba 30 años en el poder. Finalmente las movilizaciones terminaron con la renuncia de al-Bashir. Pero asumió una Junta Militar que busca desviar y derrotar a la revolución. Los militares intentan quedarse en el poder por dos o tres años más en una “transición”. Pero las protestas no cesaron reclamando la retirada de los militares y que el pueblo pueda decidir su destino libremente. La semana pasada hubo una huelga general.
Ante la brutal represión la oposición sudanesa, la Alianza o Fuerzas por la Libertad y el Cambio, está convocando a la “desobediencia civil” y a una huelga hasta la caída del régimen militar. Esta alianza nuclea a varios partidos burgueses de oposición, sindicatos y otros movimientos. Se produce un cambio ya que hasta el momento intentaron negociar con la Junta Militar lugares de poder en el futuro gobierno. En vez de darle continuidad a la movilización popular. La huelga general de la semana pasada fue otro punto de inflexión que llevó a un mayor enfrentamiento generalizado contra la junta militar que rompió las negociaciones y lanzó esta represión sangrienta.
Desde la UIT-CI, sin sentar confianza política en la alianza opositora, llamamos a apoyar la convocatoria a la huelga general contra la Junta Militar en Sudán. Convocamos a la más amplia solidaridad internacional con la movilización y huelga general de los trabajadores y el pueblo de Sudán.
¡Abajo la Junta Militar de Sudán!
¡Viva la huelga general hasta su caída!
Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores – Cuarta Internacional (UIT-CI)
3 de junio de 2019
Anexo:

Declaración de las Fuerzas de la Libertad y el Cambio.

Cese de las negociaciones con la Junta Militar y convocatoria de desobediencia civil.

Las Fuerzas de la Libertad y el Cambio, con un espíritu unido y unificado más que nunca, llaman a seguir los acontecimientos relacionados con el crimen de la masacre en la sentada [frente al Comando General Militar en Jartum]. En este sentido, declaramos que, según los datos preliminares, perdimos al menos 13 mártires por las balas del traicionero Consejo de Estado, cientos de heridos. Afirmamos lo siguiente:
Primero, la Junta Militar asume la responsabilidad total de este crimen, y confirmamos que planeó llevar a cabo este crimen en Jartum y otras ciudades, incluida la ciudad de al-Nahud, donde varias fuerzas de Apoyo Rápido, el ejército, la policía, las brigadas y milicias dispersaron la sentada pacífica. Y confirmamos que el área del Comando [General Militar] solo contiene los cuerpos de nuestros mártires, a los que aún no hemos podido evacuar.
Segundo, declaramos el cese de todo contacto político con la Junta Militar y el fin de las negociaciones. Declaramos que la junta ya no está calificada para negociar con el pueblo sudanés, y que sus líderes y miembros tienen la responsabilidad penal por la sangre que se ha derramado desde el 11 de abril de 2019. Nos esforzaremos por llevarlos a juicios justos ante un poder judicial justo e imparcial, en el inevitable Sudán de la Revolución.
En tercer lugar, en las Fuerzas de la Libertad y el Cambio anunciamos una huelga política y una desobediencia civil completa y abierta a partir de hoy, 3 de junio de 2019, hasta el derrocamiento del régimen.
Cuarto: Las Fuerzas de la Libertad y el Cambio llaman a aquellos con integridad en las fuerzas armadas y en la policía que cumplan con el deber de proteger al pueblo sudanés de las milicias de la junta militar y sus bandas de sombra, y que se pongan del lado de la decisión del pueblo de derrocar al régimen y establecer una autoridad civil de transición completa.
Quinto: hacemos un llamamiento a la comunidad regional e internacional para que no reconozca el golpe y se alíe con las alternativas de la revolución del pueblo sudanés.
Las Fuerzas de la Libertad y el Cambio.
3 de junio de 2019

El barco de asalto de los nuevos cruzados, por Manlio Dinucci


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El barco de asalto de los nuevos cruzados, por Manlio Dinucci


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En presencia del presidente Sergio Mattarella, de la ministro de Defensa Elisabetta Trenta, del ‎ministro de Desarrollo Económico Luigi Di Maio y de las más altas autoridades militares de Italia, ‎el 25 de mayo de 2019 tuvo lugar en Nápoles, la botadura del navío Trieste, construido por la ‎empresa Fincantieri.‎
El Trieste (L 9890) es una unidad anfibia multifunciones de la marina de guerra italiana, unidad ‎que la ministro de Defensa Elisabetta Trenta describió como la «síntesis perfecta de la capacidad ‎de innovación tecnológica del país». Con 214 metros de eslora y una velocidad de 25 nudos ‎‎(46 kilómetros por hora), el Trieste puede servir de pista de despegue a helicópteros y también ‎a aviones de combate F-35B con capacidad de despegue corto y de aterrizaje vertical y a ‎aeronaves V-22 Osprey [convertiplano]. También puede operar con los vehículos anfibios más ‎modernos de la OTAN. ‎
En términos técnicos, el Trieste es un navío destinado a «proyectar y apoyar, en áreas de crisis, ‎la fuerza de desembarco de la marina de guerra y la capacidad nacional de proyección, desde el ‎mar, del ministerio de Defensa». En términos prácticos, se trata de un navío de asalto anfibio. ‎O sea, acercándose a las costas de un país, el Trieste puede atacarlo con aviones y helicópteros ‎cargados de bombas y misiles y luego invadirlo con 600 efectivos aerotransportados que ‎desembarcan, con armamento pesado, mediante helicópteros y vehículos de desembarco anfibio. ‎
En otras palabras, el Trieste es un sistema de armamento que no está concebido para defender ‎el país sino para operaciones de guerra en el marco de las políticas de «proyección de fuerzas» ‎de Estados Unidos y la OTAN a grandes distancias del suelo italiano. ‎
La decisión de construir el Trieste fue tomada en 2014 por el gobierno del entonces ‎primer ministro Matteo Renzi, que lo presentó como un navío militar que se dedicaría ‎principalmente a «actividades de ayuda humanitaria». ‎
El costo de ese navío, que no salió de los fondos del ministerio de Defensa sino de los fondos del ‎ministerio de Defensa, se había estimado en 844 millones de euros, es parte de un plan de ‎financiamiento ascendente a 5 427 millones para la construcción de otros 9 barcos de guerra, ‎aparte del Trieste. Entre los navíos incluidos en ese proyecto se cuentan 2 unidades navales de ‎muy alta velocidad destinadas a las fuerzas especiales en «contextos operacionales que requieren ‎discreción», o sea en operaciones de guerra secreta.‎
En el momento de la botadura, se indicó que el Trieste costó 1 100 millones de euros –o sea ‎‎250 millones más que lo previsto. Pero el costo final será todavía muy superior ya que habrá ‎que sumar lo que van a costar los aviones de combate F-35B y los helicópteros que llevará ‎a bordo, más el costo de otros tipos de armamento y el de los sistemas electrónicos que habrá ‎que instalar en el barco durante los próximos años. ‎
La ministra de Defensa subrayó que la innovación tecnológica en el sector militar «debe contar ‎con el apoyo de las garantías de financiamiento». Lo cual significa que debe contar con ‎financiamiento constante y creciente proveniente de los fondos públicos, incluyendo los del ‎ministerio de Desarrollo, actualmente encabezado por Luigi Di Maio. En la ceremonia de botadura ‎del Trieste, el propio Di Maio prometió a los obreros más inversiones… porque está prevista la ‎construcción de más barcos de guerra. ‎
La ceremonia adquirió una significación suplementaria cuando el obispo de los ejércitos de Italia, ‎monseñor Santo Marciano, resaltó el hecho que los obreros fijaron en la proa del barco una gran ‎cruz (ver foto), hecha con imágenes sagradas por las que sienten particular devoción, como las del papa ‎Wojtila y las del Padre Pío. Monseñor Marciano alabó además la «fuerza de la fe» expresada ‎por los obreros, a quienes bendijo y agradeció «el símbolo maravilloso» que habían emplazado en ‎el navío. ‎
Asi se llegó a la botadura del gran navío que nos ponen como ejemplo de la capacidad de ‎innovación de nuestro país, un barco de guerra pagado por el ministerio de Desarrollo Económico ‎con millones sustraídos a los contribuyentes –como usted y yo– en detrimento de las inversiones ‎productivas y de los gastos sociales, pero bendecido con el signo de la Cruz, como en tiempos de ‎las Cruzadas y de las conquistas coloniales. ‎
Traducido al español por la Red Voltaire a partir de la versión al francés de Marie-Ange Patrizio ‎

El largo brazo del Grupo de Bilderberg, por Manlio Dinucci


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El largo brazo del Grupo de Bilderberg, por Manlio Dinucci


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Las llegadas de Henry Kissinger y de Mike Pompeo al Montreux Palace para participar en la ‎‎67ª reunión anual del Grupo de Bilberderg.‎
Tres italianos fueron invitados este año a la reunión del Grupo de Bilderberg, realizada en la ‎ciudad suiza de Montreux del 30 de mayo al 2 de junio. Junto a Lili Gruber, la presentadora del canal ‎de televisión La7, convertida en invitada permanente del Grupo de Bilderberg, también fue ‎invitado otro periodista, Stefano Feltri, director adjunto de la publicación Il Fatto Quotidiano, ‎que tiene como director a Marco Travaglio. El «tercer hombre» seleccionado por el Grupo de ‎Bilderberg es el ex primer ministro Matteo Rezi, ahora senador del Partido Demócrata. ‎
El Grupo de Bilderberg, creado en 1954, supuestamente por iniciativa de «eminentes ‎ciudadanos» estadounidenses y europeos, en realidad fue creado por la CIA y por el MI6 ‎británico para respaldar a la OTAN en contra de la URSS [1] y después de la guerra fría ‎conservó el mismo papel de fuerza de apoyo de la estrategia de Estados Unidos/OTAN. ‎
El Grupo de Bilderberg invita a sus reuniones anuales a unos 130 representantes de los sectores ‎político, económico y militar, de los grandes medios de difusión y de los servicios secretos. ‎Esas personas, que vienen casi exclusivamente de Europa occidental y de Norteamérica, ‎participan supuestamente a título personal en esos encuentros. Se reúnen a puertas cerradas, ‎cada año en un país diferente, en hoteles de lujo, bajo la protección de estrictos sistemas de ‎seguridad militares. No se admiten periodistas ni observadores en esos encuentros y ‎no se emiten comunicados. Los participantes están obligados a observar el más estricto silencio, ‎ni siquiera pueden revelar la identidad de quienes hacen uso de la palabra para presentar las ‎informaciones que circulan en esas reuniones –lo cual dice mucho sobre la ‎supuesta ‎«transparencia» de tales encuentros. Sólo se sabe que este año se habló ‎principalmente de Rusia y China, de sistemas espaciales, de un orden estratégico estable, del ‎porvenir del capitalismo. ‎
Las presencias más relevantes fueron, como de costumbre, las de personalidades ‎estadounidenses: Henry Kissinger, quien junto al banquero David Rockefeller –el fundador del ‎Grupo de Bilderberg y de la Comisión Trilateral, fallecido en 2017– es una ‎‎«figura histórica»‎ del ‎Grupo; Mike Pompeo, ex jefe de la CIA y actual secretario de Estado [2]; el general David ‎Petraeus, ex jefe de la CIA [3]; Jared Kushner, consejero y yerno del ‎presidente Donald Trump para asuntos del Medio Oriente, además de amigo íntimo del ‎primer ministro israelí Benyamin Netanyahu. Detrás de todos estos estadounidenses viene el ‎noruego Jens Stoltenberg, secretario general de la OTAN, quien acaba de obtener un segundo ‎mandato en reconocimiento a los servicios prestados a Washington.‎
Durante 4 días, en una serie de sesiones secretas multilaterales o bilaterales, estos personajes y ‎otros representantes de los grandes poderes –tanto públicos como secretos– de Occidente han ‎fortalecido y ampliado la red de contactos que les permite ejercer su influencia sobre las políticas ‎de los gobiernos y las orientaciones de la opinión pública. ‎
Los resultados son visibles. En la publicación italiana Il Fatto Quotidiano, Stefano Feltri defiende ‎con uñas y dientes el hecho que tales reuniones se desarrollen a puertas cerradas «para crear ‎un contexto de debate franco y abierto, precisamente por su carácter no institucional» y ‎arremete contra «numerosos complotistas» que divulgan «leyendas» sobre el Grupo de ‎Bilderberg y la Comisión Trilateral [4]. ‎
Claro, ese artículo no dice que entre los «numerosos complotistas» se encuentra el juez ‎Ferdinando Imposimato, el presidente honorario de la Corte Suprema de Casación (fallecido ‎en 2018), quien resumía de la siguiente manera el resultado de las investigaciones que había ‎realizado: ‎ ‎
«El Grupo de Bilderberg es uno de los responsables de la estrategia de la tensión y ‎por consiguiente de las masacres.»‎
Entre las masacres que mencionaba el juez Imposimato estaba, en primer lugar, la de la Piazza ‎Fontana, perpetrada en contubernio con la CIA y con los servicios secretos italianos, con ‎el Gladio y los grupos neofascistas, con la Logia P2 y con las logias masónicas estadounidenses ‎que operaban desde las bases de la OTAN [5].‎
Ese prestigioso club acoge ahora a Matteo Renzi, y si lo invitan no es seguramente por su talento ‎como analista. La otra hipótesis es que los poderosos del Grupo de Bilderberg están preparando ‎en secreto alguna nueva operación política en Italia. Y que nos disculpe Feltri por unirnos a los ‎‎«numerosos complotistas». ‎
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Ver Le groupe Bilderberg, l’«élite» du pouvoir mondial, del sociólogo y economista ‎italiano Domenico Moro, Éditions Delga, París, 2015 (19 euros).
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Nuestro sitio web presenta la lista oficial de participantes en la reunión del Grupo de ‎Bilderberg correspondiente al año 2019, con nuestra propia definición de las funciones de ‎cada una de esas personas. Ver «Liste des participants à la réunion 2019 du Groupe de ‎Bilderberg», Réseau Voltaire, 1º de junio de 2019.
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El Grupo de Bilderberg se caracteriza precisamente por su participación en la preparación ‎de acontecimientos inesperados en el plano político. Por ejemplo, en 2014 el Grupo de Bilderberg invitó ‎a su encuentro anual al entonces ministro francés Emmanuel Macron, quien anunció en ese marco ‎su ruptura con el entonces presidente de Francia Francois Hollande. En 2016, el encuentro anual ‎del Grupo servió de escenario al entonces alcalde de Le Havre, Edouard Philippe, para anunciar ‎que se pasaba al bando de Emmanuel Macron. En 2017, Emmanuel Macron se convirtió inesperadamente ‎en presidente de Francia y nombró primer ministro a… Edouard Philippe.
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Traducido al español por la Red Voltaire a partir de la versión al francés de Marie-Ange Patrizio
[1] «Lo que usted no sabe sobre el ‎Grupo de Bilderberg», por Thierry Meyssan, ‎‎Komsomolskaya Pravda (Rusia), Red Voltaire, 15 de abril de 2011.
[2] Mike Pompeo no aparece ‎en la lista oficial de participantes. Su presencia fue revelada por el diario belga L’Écho: «Mike ‎Pompeo est à la réunion du groupe Bilderberg», Nicolas Keszel, L’Écho, 1º de junio de 2019.
[3] Como jefe de la CIA, el general Petraeus implementó el tráfico de ‎armamento destinado al Emirato Islámico (Daesh) a través de la Operación «Timber Sycamore» ‎‎(Ver «Armamento por miles de millones de dólares utilizado contra Siria», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 18 de julio ‎de 2017.). ‎Petraeus prosigue actualmente ese tráfico de armas desde su puesto de director ‎del Global Institute, del fondo de inversiones estadounidense KKR, que a su vez se halla bajo la ‎dirección de Henry Kravis, eterno invitado del Grupo de Bilderberg, en cuya junta de ‎administración figura… la esposa de Kravis. Henry Kravis es además el principal proveedor de ‎fondos del hoy presidente de Francia, Emmanuel Macron.
[4] “Sì, il gruppo Bilderberg mi ha invitato alla sua riunione. Vi ‎spiego perché mi interessa partecipare”, Stefano Feltri, 28 de mayo de 2019; ‎‎«Stefano Feltri al Bilderberg, per me è un errore e le spiego perché», Angelo Cannatà, 1º de junio ‎de 2019; «Dentro il Bilderberg: ecco di cosa si discute davvero», Stefano Feltri, 4 de junio de 2019, Il Fatto Quotidiano.
[5] «Terrorismo: el juez Imposimato acusa al Grupo de ‎Bilderberg», Red Voltaire, 31 de enero de 2013.

La farsa de la Unión Europea, por Thierry Meyssan


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La farsa de la Unión Europea, por Thierry Meyssan


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Después de su victoria común en la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos y el Reino Unido ‎adoptaron la imagen de su aliado soviético que les proponía el embajador estadounidense ‎en Moscú, George Kenan. Para Washington y Londres, la URSS era un imperio totalitario que ‎trataba de conquistar el mundo. Así que, en un giro de 180 grados, concibieron la política de ‎‎«contención» (containment) frente a la Unión Soviética, afirmando que el mundo estaba ‎dividido en tres partes: el «mundo libre», el mundo ya dominado por los soviéticos y el mundo ‎por descolonizar, al cual había que proteger del ogro soviético. ‎
Inicialmente, aquel análisis pudo parecer correcto en la medida en que Stalin seguía deportando ‎pueblos enteros. Pero, después de su muerte, ya se hizo evidente que aquello era falso. El Che ‎Guevara, entonces ministro de Economía de Cuba, escribió un libro contra el modelo soviético y ‎trató de continuar la revolución en África, sin pedir permiso a la URSS, pero contando con su ‎apoyo. ‎
En todo caso, Estados Unidos y el Reino Unido decidieron proteger Europa occidental del yugo ‎soviético mediante la creación de los «Estados Unidos de Europa». Aunque eso recuerda ‎el proyecto de los europeos de principios del siglo XX, que quisieron unirse en vez de guerrear ‎entre sí, en realidad se trata de algo muy diferente, algo que debemos comparar más bien con ‎la Liga Árabe‎ y con la Organización de Estados Americanos (OEA), instauradas ambas en el mismo ‎momento. ‎
Fueron pocas las personalidades de Europa occidental que se opusieron al proyecto para Europa. ‎Sin embargo, teniendo en cuenta las enseñanzas de la repartición del mundo que se había ‎pactado en Yalta, los gaullistas y los comunistas franceses mantuvieron la alianza que habían ‎establecido durante la Segunda Guerra Mundial y velaron por impedir la creación de una ‎estructura supranacional, de manera que cada nación siguiese siendo más o menos soberana, ‎a pesar de hallarse bajo las banderas de Estados Unidos y del Reino Unido. Fue con ese objetivo ‎que los gaullistas y los comunistas franceses se opusieron juntos al Mando Integrado de ‎la OTAN y a la manera como los anglosajones reformulaban la «construcción europea». ‎Los gaullistas y los comunistas franceses estimaban que Europa era todo el continente, ‎‎«desde Brest hasta Vladivostok». En efecto, al implementar su particular sistema jurídico, ‎los ingleses se habían alejado de la cultura europea mientras que los rusos la extendieron con ‎la conquista de Siberia. ‎
Todos esos debates deberían haber terminado con la disolución de la URSS, en 1991. Pero no fue ‎así. Más bien sucedió lo contrario. Por boca de su secretario de Estado, James Baker, ‎Estados Unidos anunció que todos los Estados europeos liberados del yugo soviético ‎se integrarían a la Unión Europea y a la OTAN… afirmación que todo el mundo aceptó. ‎Simultáneamente, el propio James Baker hizo redactar el Tratado de Maastricht, documento que ‎transformaba el Viejo Continente en una especie de «Estados Unidos de Europa» bajo la tutela ‎de la OTAN. La moneda única de ese bloque supranacional, el euro, tenía que imprimirse ‎siguiendo el modelo del dólar, lo cual sucedió tan rápidamente que no podía ser cierto. ‎Desconfiando de Rusia –como siempre–, Washington y Londres impidieron que se le permitiese ‎convertirse en miembro de la Unión Europea pero la asociaron en cierta medida al abrirle la ‎puerta del G7, que se convirtió así en G8, a partir de entonces con poderes de decisión. ‎
Esa etapa de incertitud terminó en 1999, con la caída de Boris Yeltsin y la llegada al poder de ‎Vladimir Putin en Moscú. Las instituciones bajo control de Washington adoptaron una actitud ‎más dura, se reactivó la estrategia de containment –que había fracasado durante la guerra fría– ‎y el oso ruso sustituyó al oso soviético en la imaginación de los anglosajones. Hoy, con diversos ‎pretextos o incluso sin pretexto alguno, Washington ha instaurado contra Moscú todo tipo de ‎sanciones económicas, políticas y militares y Rusia ha sido expulsada del G8. ‎
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Manfred Weber (a la izquierda en la foto) será electo democráticamente ‎para presidir la Comisión Europea como sucesor de Jean-Claude Juncker (a la derecha). Juncker ‎llegó a la presidencia de la Unión Europea después de haberse visto obligado a dimitir como ‎primer ministro de Luxemburgo, cuando la justicia de su país descubrió que había estado ‎implicado en los ejércitos secretos de la OTAN, como responsable del Gladio.
Para entender el sentido de las elecciones de renovación del Parlamento Europeo, del 23 al 26 de ‎mayo, que designará al nuevo presidente de la Comisión Europea, hay que situarse en el contexto ‎histórico y estratégico. Estados Unidos ha decidido poner la presidencia de la Comisión Europea ‎en manos del alemán Manfred Weber, quien tendrá como misión sabotear el aprovisionamiento ‎de la Unión Europea con hidrocarburos rusos. La primera batalla de Manfred Weber será ‎poner fin a la construcción del gasoducto Nord Stream 2, a pesar de los miles de millones de ‎euros ya invertidos en ese proyecto y de los miles de millones que permitirá ahorrar cuando esté ‎terminado. ‎
Para que el Parlamento Europeo elija democráticamente a Manfred Weber no es necesario que ‎ese personaje cuente con el respaldo de la mayoría de los eurodiputados. Basta con que su grupo ‎parlamentario, el Partido Popular Europeo (PPE), obtenga la mayor cantidad de votos. Así que ‎Washington ha preparado una asamblea donde el PPE estará en primer lugar y el grupo Europa de ‎las Naciones y las Libertades (ENL) quedará en segundo lugar. ‎
Steve Banon, ex consejero del presidente estadounidense Donald Trump, ha sido enviado a ‎Europa para servir de consejero al italiano Matteo Salvini y crear una camada de partidos ‎identitarios –pero no independentistas–, aunque poniendo especial cuidado en evitar que el ENL ‎llegue a obtener la mayoría.
- En aras de lograr ese resultado –a pesar de los esfuerzos de Salvini– fue necesario convencer al ‎partido polaco Derecho y Justicia para que se mantuviera en el grupo de los Conservadores y ‎Reformistas Europeos (CRE), prometiéndole un aumento «significativo» del número de tropas ‎estadounidenses desplegadas en Polonia.
- El 13 de mayo, Donald Trump recibió en la Casa Blanca al primer ministro húngaro Viktor Orban ‎y lo exhortó a mantener su partido en el PPE… a cambio de armamento y de gas natural.
- Además, se “filtró” un video que muestra a Heinz-Christian Strache, jefe del Partido de la ‎Libertad de Austria (FPO) y miembro de la coalición gubernamental austriaca, en pleno acto de ‎corrupción. El video en cuestión es antiguo y su rodaje fue orquestado por una mujer que ha sido presentada como una agente rusa, aunque es mucho más probable que sea agente de la CIA. ‎
A pesar de todo lo que la prensa repite constantemente, no existe oposición de fondo entre el ‎Partido Popular Europeo (PPE) y el grupo Europa de las Naciones y las Libertades (ENL). Ambos ‎grupos se entienden entre sí y lo hacen bajo la batuta de la OTAN, que impone las decisiones ‎políticas fundamentales. Sólo existe una repartición de papeles.‎
La propaganda oficial sobre las elecciones europeas repite sin descanso que «Europa es paz y ‎prosperidad», un slogan incompatible con la misión antirrusa de la Unión Europea.
- Hablemos de paz. La Unión Europea ha sido incapaz de liberar Chipre, isla europea –miembro de ‎la UE desde 2004– ocupada por Turquía desde 1974. El ejército turco ocupa una tercera parte ‎del territorio chipriota, donde ha instaurado una autoridad que colabora con la ocupación turca ‎bajo la denominación de «República Turca del Norte de Chipre». Los chipriotas que viven en la ‎parte de la isla ocupada por Turquía no han podido inscribirse en las listas electorales y ‎no podrán participar en la elección europea [1]. Pero a la Unión Europea no sólo no le interesa el ‎destino de esos chipriotas sino que además desembolsa miles de millones de euros en ‎subvenciones destinadas a Turquía. Claro, Turquía es miembro de la OTAN.
- Hablemos ahora de prosperidad. Sin entrar a argumentar sobre la cuestión del gasoducto ‎Nord Stream 2, la Unión Europea ha aplicado la estrategia antirrusa de Estados Unidos con ‎tanta eficacia que los países miembros de la UE se han estancado mientras que el resto del ‎mundo se desarrolla. Durante la década posterior a la crisis financiera de 2008, el crecimiento de ‎China fue de +139%, el de la India fue de +96% y Estados Unidos creció en un 34%, mientras que ‎el crecimiento de la Unión Europea retrocedió (-2%). ‎
La campaña electoral europea se desarrolla a la escala de los países miembros ya que el ‎sentimiento de ser europeo sigue siendo inexistente. Así que no hay partidos políticos a escala ‎europea sino uniones creadas entre los partidos políticos de los diferentes países. Tampoco hay ‎una jornada electoral única sino elecciones organizadas durante 4 días en los distintos países, ‎según las tradiciones nacionales de cada uno de ellos. ‎
Si la abstención en las elecciones europeas siempre ha sido tan alta es porque los electores intuyen que todo ese asunto no está nada claro. Más de la mitad de los electores tienen ‎la intención de boicotear la votación –incluso a pesar de que el voto es obligatoria en algunos ‎países.
Por consiguiente, aun en caso de que los procedimientos para la votación fuesen ‎perfectamente democráticos, el resultado no representará la voluntad del cuerpo electoral en su ‎conjunto. No será un resultado democrático. Manfred Weber será electo por una minoría de un ‎parlamento, electo a su vez por una minoría de los electores. ‎

Análisis de las elecciones ‎al Parlamento Europeo, por Thierry Meyssan


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Análisis de las elecciones ‎al Parlamento Europeo, por Thierry Meyssan


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El resultado de las elecciones al Parlamento Europeo no tiene nada que ver con ‎lo previsto. Este análisis se basa en los resultados preliminares dados a conocer el lunes 27 de ‎mayo a la 10 horas TU. ‎
‎1- Participación en alza, en relación con la elección europea anterior, en 2014, de un 43% al ‎‎51%‎
Aunque varios países realizaron otras elecciones el mismo día, eso no basta para explicar el alza ‎en la participación. Hay varias interpretaciones posibles pero lo único seguro es que los electores ‎consideran que la Unión –no el Parlamento Europeo– es más importante ahora que en el ‎pasado. ‎
‎2- Los partidos que participaron en la primera guerra fría encabezan el Parlamento Europeo pero en Francia y ‎Reino Unido los electores los rechazan fuertemente y prefieren a los liberales‎
La situación de estos dos países es muy diferente.
Francia ya había iniciado su mutación al eliminar ‎la derecha y la izquierda de la primera guerra fría en la segunda vuelta de la elección presidencial ‎de 2017. Ahora acaba de confirmar el fin del partido Los Republicanos (sólo 8% de los sufragios) ‎y del Partido Socialista (6%).
El Reino Unido responde a una lógica diferente pero sus electores llegan a la misma conclusión. ‎Ese país, cuya cultura jurídica es totalmente diferente a la que cultiva la Unión Europea y modeló ‎la cultura jurídica de Estados Unidos, ya había decidido –durante la era Obama y de acuerdo con ‎él– salir de la Unión Europea para integrarse al Tratado de Libre Comercio de América del Norte ‎‎(TLCAN [1]) [2]. Pero para cuando los electores británicos votaron el ‎Brexit, Estados Unidos ya iniciaba, con Donald Trump como presidente, su giro de una política ‎imperialista a una política jacksoniana. Al verse abandonada por la nueva administración ‎estadounidense, la clase dirigente británica ya no logró encontrar nuevos socios y bloqueó ‎el Brexit. Ahora, los laboristas obtienen sólo un 14% de los votos en la elección europea y ‎los conservadores un magro 8% mientras que los partidarios del Brexit disponen de un abrumador ‎‎31%.
Esa masacre electoral beneficia a la Alianza de los Liberales y Demócratas por Europa (ADLE), ‎representada en Francia por La República en Marcha (22%) y en Reino Unido por los ‎Liberal Demócratas o Lib Dems (18%).
Aunque la derecha (PPE con 178 escaños europeos) y la izquierda (S&D, 149 escaños) siguen ‎siendo los colores predominantes en el Parlamento Europeo, ya les pisan los talones ‎los liberales (ADLE, 111 escaños). Habida cuenta de los precedentes históricos, es de esperar que ‎lo sucedido en Francia y Reino Unido sea el preludio de un proceso similar a escala europea y que ‎en la próxima elección el PPE y los S&D acaben por desaparecer para dar paso a los liberales. ‎
‎3- Débil aumento de la tendencia identitaria‎
El italiano Matteo Salvini esperaba fundar una alianza de los partidos que se oponen al sistema. ‎Pero sólo ha podido reagrupar los partidos identitarios alrededor del rechazo común al modelo ‎anglosajón de «sociedad multicultural» –o sea el rechazo a una sociedad divida donde, en vez ‎de tener las mismas referencias nacionales, cada comunidad cultural tiene sus propios códigos y ‎sistemas de referencias.
La reafirmación del modelo europeo de sociedad contra el modelo anglosajón se convertirá en ‎algo perfectamente compatible con las instituciones de la Unión Europea si el Reino Unido ‎concreta el Brexit. De hecho, es de manera totalmente errónea que se presenta a la coalición de ‎Salvini como «euroescéptica» o «de extrema derecha».
En definitiva, el grupo Europa de las Naciones y las Libertades (ENL) progresa sólo en un 16%, ‎pasando de 50 a 58 escaños de los 751 que cuenta el Parlamento Europeo. ‎
‎4- Fracaso de la noción de soberanía europea‎
Toda denuncia del control anglosajón que se ejerce sobre la Unión Europea –control estipulado ‎incluso en los textos de los tratados europeos– y toda defensa de la naturaleza europea de la ‎cultura rusa fueron mantenidas fuera del campo mediático.
No vale la pena entrar a mencionar aquí el argumento sobre «Unión Europea que nos hace ‎fuertes» frente al poderío de China, Rusia y Estados Unidos –todos saben que es sólo un ‎argumento de tribuna. Los electores europeos han entendido que hay una nueva guerra fría ‎en preparación pero consideran que la OTAN fue el mejor aliado durante la primera guerra fría y ‎que ahora deben posicionarse junto a ese bloque militar para la que está por venir. ‎Sin embargo, la ausencia de debate público sobre ese tema es un síntoma de malestar, de que ‎existe un sentimiento de culpabilidad, como si los europeos pensaran que optar por ese ‎alineamiento es tanto una forma de prudencia como una muestra de cobardía. ‎
‎5- En Alemania y en Francia, se suplantan los temas políticos por los objetivos de la ‎‎«sociedad civil»‎
La expresión anglosajona «sociedad civil» designa una serie de asociaciones que supuestamente ‎no tienen que ver con la política sino que defienden otras causas. En ese caso se hallan las ‎cuestiones del medioambiente, que son a menudo de naturaleza transnacional, pero que siempre ‎tienen que ver con temas políticos. Por ejemplo, aunque se lograra eliminar todos los ‎automóviles y camiones de la Unión Europea, la disminución de las emisiones de CO₂ sería ínfima ‎en relación con la cantidad de esas emisiones que producen los barcos y aviones necesarios para ‎mantener el sistema de globalización económica. Otro ejemplo: aunque se lograse –no en la ‎Unión Europea sino en el mundo entero– proteger todas las especies en vías de desaparición, ‎ese logro no preservaría la biodiversidad destruida por las guerras. Por cierto, en caso ‎de guerra ¿quién pensaría en garantizar el respeto de todas las reglamentaciones sobre el ‎medioambiente?
El progreso de Los Verdes en Alemania (20%) y en Francia (13%) es por consiguiente la ‎expresión de una forma de impotencia de los electores en el plano político. El razonamiento es el ‎siguiente: ya que no podemos hacer nada contra el imperialismo y la globalización económica, ‎tratemos de ser útiles de otra manera. ‎
Mientras tanto, siguen moviéndose las fuerzas para la nueva guerra fría. ‎

‎¿Qué sabe Avigdor Lieberman?‎, por Thierry Meyssan


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‎¿Qué sabe Avigdor Lieberman?‎, por Thierry Meyssan


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El 14 de noviembre de 2018, la renuncia de Avigdor Lieberman al cargo de ministro de Defensa ‎del gobierno de Benyamin Netanyahu abría una gravísima crisis política en Israel, haciendo ‎necesaria la convocación anticipada de elecciones legislativas. Pero esas elecciones no han dado ‎nacimiento a una nueva mayoría en el parlamento israelí. Ya transcurrieron las 5 semanas ‎reglamentarias sin que Netanyahu lograra constituir un nuevo gobierno, así que habrá nuevas ‎elecciones legislativas en Israel el 17 de septiembre. ‎
Lieberman dimitió cuando Netanyahu impuso un acuerdo con Qatar, acuerdo que implicaba un ‎alto al fuego con el Hamas y que el emir de Qatar asumiera directamente el pago de los salarios ‎de los funcionarios palestinos en la franja de Gaza. ‎
En la escena internacional, nadie reaccionó a lo que parece la anexión de Gaza por parte ‎de Qatar y su separación de los demás territorios ocupados palestinos. Para Lieberman, ‎aquel acuerdo significaba organizar una dictadura de la Hermandad Musulmana a las puertas de ‎Israel. Muchos interpretaron todo aquello como una forma de preparación del «Trato del Siglo» ‎de Jared Kushner y Donald Trump. Sin embargo, hoy parece que Estados Unidos tenía previsto ‎poner Gaza bajo el control de Egipto y no de Qatar. ‎
Durante la campaña electoral, Avigdor Lieberman desplegó poco a poco nuevos argumentos ‎sobre la eliminación de la disposición que exime del servicio militar a los estudiantes de las ‎‎yeshivas [1], argumentos basados ‎en el rechazo de la forma de orden impuesto por las costumbres y normas colectivamente ‎conocidas como el «Código de Ley Judía» (Halajá) y de los privilegios religiosos. Ese tema ‎no es nuevo, pero nunca había alcanzado tanta importancia como ahora, llegando incluso a ‎impedir que Benyamin Netanyahu lograra formar un nuevo gobierno. ‎
Lieberman es un inmigrante. Llegó a Israel desde Transnistria (un territorio ex soviético) y logró ‎reunir a los judíos rusoparlantes para crear, en 1999, el partido político laico Israel Beytenu, ‎o sea “Israel, nuestra casa”. Más de un millón de inmigrantes soviéticos llegaron a Israel después de ‎la adopción, en 1974, de la enmienda estadounidense Jackson-Vanik, que amenazaba con aislar ‎económicamente a la Unión Soviética si ese país no permitía que los judíos soviéticos emigraran ‎a Israel. Aquellos inmigrantes rusoparlantes son legalmente judíos (todos tienen algún abuelo ‎judío) pero no son obligatoriamente judíos en el plano religioso (o sea, de madre judía). ‎La creación del partido de Lieberman fue financiada por Michael Cherney, un oligarca uzbeko ‎vinculado al entonces presidente ruso Boris Yeltsin. ‎
Antes de crear su partido, Lieberman era conocido sólo como empleado del Likud. Fue director ‎general de ese partido antes de convertirse en jefe del equipo de trabajo del primer ministro ‎Netanyahu, pero sin tratar de obtener ningún cargo a través de elecciones. Lieberman es un ‎ex guardia de seguridad de club nocturno y habla con un fuerte acento ruso. Ante un interlocutor, ‎siempre empieza por mirarlo con prepotencia y por amenazarlo… antes de tratar de negociar ‎con él. ‎
En octubre de 2003, Michael Cherney financió un extraño congreso en el hotel King David de ‎Jerusalén [2]. El objetivo de aquel encuentro era unir a los políticos ‎israelíes rusoparlantes –como Lieberman– a los discípulos estadounidenses del filósofo ‎Leo Strauss (mayoritariamente ex colaboradores de un coautor de la enmienda Jackson-Vanik) y ‎a sus aliados ‎«cristianos» (aliados sólo en el sentido de que eran contrarios al ateísmo soviético) ‎en Estados Unidos. Era evidente que tenían para ello un amplio respaldo de parte de la ‎administración de George Bush hijo, que no tenía intenciones de permitir que aquella minoría ‎se desplazara hacia la órbita del nuevo jefe del Kremlin, Vladimir Putin. Toda la derecha israelí de ‎aquella época, comenzando por el propio Benyamin Netanyahu, participó en aquel encuentro. ‎
Aquel “congreso” desarrolló una tendencia que se ha impuesto en algunos círculos: la teopolítica, ‎que no es otra cosa que la creencia según la cual la paz mundial es posible… únicamente si ‎se concreta primeramente en Israel. Un gobierno mundial impedirá toda guerra y tendrá ‎su sede… en Israel. En Francia, esa es la tesis de Jacques Attali, mentor del actual presidente ‎francés Emmanuel Macron. ‎
En 2003, Avigdor Lieberman no tenía ningún problema con los religiosos, con tal de que estos ‎compartiesen o apoyasen su nacionalismo israelí, e incluso pactó una alianza con el partido Tkuma ‎‎ [3]. En aquella época, ‎Lieberman tampoco vacilaba ante la mezcla de ideas políticas y religiosas. Sus amigos discípulos ‎de Leo Strauss [4], que habían pasado por la ‎oficina del senador Jackson, decían sin complejos que el episodio nazi había demostrado la ‎debilidad de las democracias y que, para evitar un nuevo Holocausto, los judíos tenían que ‎implantar una dictadura. En el Pentágono, los amigos “cristianos” de Lieberman [5] habían concebido una alianza de todos los judíos y de todos los cristianos –los ‎«judeo-‎cristianos» [6]‎–‎‏ ‏para luchar contra el comunismo ateo. ‎
Las ideas de Avigdor Lieberman son harto conocidas y él siempre ha profesado las mismas. Dice ‎que hay que saber a quién y a qué se profesa lealtad. Los palestinos están divididos entre ‎nacionalistas palestinos y nacionalistas islamistas –estos últimos no luchan por un Estado ‎palestino sino por la umma, que es toda la comunidad de creyentes del islam– y no logran ‎ponerse de acuerdo para convivir entre palestinos. ¿Cómo esperar entonces que logren vivir con ‎judíos europeos? Palestinos y judíos son dos pueblos diferentes. En nombre del realismo, ‎Lieberman se opone por ende al plan de la ONU de creación de un Estado binacional e incluso ‎considera imposible que los ‎«árabes de 1948» que cuestionan la existencia de Israel puedan ‎conservar la nacionalidad israelí. ‎
Debido a su agresiva manera de expresarse, Avigdor Lieberman es visto a menudo como un ‎racista. En 2001, Lieberman se planteaba la posibilidad de bombardear la represa de Asuán para ‎doblegar a Egipto. En 2003, decía estar dispuesto a ahogar a los presos palestinos en el ‎Mar Muerto, etc. Pero esas declaraciones estruendosas no son fruto de su ideología sino de su ‎carácter fundamentalmente alardoso y truculento. En 2004, Lieberman calificaba al palestino ‎Mahmud Abbas de «diplomático terrorista», pero en‏ ‏‎2008‎‏ ‏el mismo Lieberman catalogaba a ‎Benyamin Netanyahu como «mentiroso, tramposo y crápula».‎
Durante su trabajo como ministro, Lieberman nombró numerosos altos funcionarios de origen ‎etíope, así como beduinos y drusos. Su único objetivo es que tener la ciudadanía israelí implique ‎ser leal al Estado de Israel. Una personalidad de izquierda como el ex jefe del estado mayor de la ‎aviación israelí, el general Eitan Ben Eliyahu, asegura que Lieberman no es un extremista, lo que ‎sí es ese ferviente partidario del ‎«Gran Israel» que se llama Benyamin ‎Netanyahu. ‎
A fin de cuentas, la cuestión que se plantea no es saber si Lieberman es o no de extrema ‎derecha, ni cuál será su futuro personal sino qué fuerzas lo han llevado romper la alianza que ‎mantenía con Netanyahu desde los años 1990, y también la que había anudado en 2003 con los ‎grupos religiosos. Tengamos en cuenta que todo eso se produce en el contexto del ‎«Trato ‎del Siglo», constantemente anunciado, aún no revelado pero ya en vías de aplicación. ‎
El proyecto de Kushner y Trump plantea resolver el conflicto israelo-palestino favoreciendo el ‎desarrollo económico de los árabes y teniendo en cuenta sus derrotas sucesivas. Moscú ha declarado «inaceptable» la manera como Washington se plantea desconocer el Derecho ‎Internacional. Desde la Conferencia de Ginebra realizada en junio de 2012, Rusia busca asentarse ‎en el Medio Oriente y adquirir cierta influencia (compartida con Estados Unidos) sobre Israel. Lieberman es un individuo culturalmente mucho más cercano del Kremlin que de sus socios de la ‎Casa Blanca y el Pentágono. ‎
[1] Las yeshivas, también llamadas escuelas talmúdicas, son centros religiosos ‎dedicados al estudio de la Torah y del Talmud. Nota de la Red Voltaire.
[2] «Sommet historique pour sceller l’Alliance des guerriers de Dieu», ‎‎Réseau Voltaire, 17 de octubre de 2003.
[3] Tkuma (o sea, “Resurrección”) es un partido israelí de extrema derecha fundado en 1988 por ‎dos ex miembros del Partido Nacional Religioso. Nota de la Red Voltaire.
[4] The Political Ideas of Leo Strauss, Shadia B. Drury, Palgrave MacMillan (1988); ‎‎Leo Strauss and the Politics of American Empire, Anne Norton, Yale University Press (2005); ‎‎The Truth About Leo Strauss: Political Philosophy and American Democracy, Catherine ‎H. Zuckert y Michael P. Zuckert, University of Chicago Press (2008); Straussophobia: Defending ‎Leo Strauss and Straussians Against Shadia Drury and Other Accusers, Peter Minowitz, Lexington ‎Books (2009); Leo Strauss and the Conservative Movement in America, Paul E. Gottfried, ‎Cambridge University Press (2011); Leo Strauss, The Straussians, and the Study of the ‎American Regime, Kenneth L. Deutsch, Rowman y Littlefield (2013).
[5] The Family: ‎The Secret Fundamentalism at the Heart of American Power, Jeff Sharlet, Harper Collins ‎‎(2009).
[6] Históricamente, los ‎«judeo-cristianos»‎‏ ‏formaban la iglesia de Jerusalén surgida ‎alrededor de Jacobo El Justo (también llamado “Santiago El Justo” o “Santiago de Jerusalén”) y ‎fueron expulsados de la Sinagoga a la caída de Jerusalén. Esta corriente desapareció, subsistiendo ‎sólo en el Medio Oriente, en grupos como el que educó a Mahoma en el siglo VII. Los únicos ‎cristianos que subsistieron fueron paganos convertidos en Damasco, alrededor de San Pablo. ‎Durante 19 siglos, la expresión ‎«judeo-cristianos» careció de todo sentido ya que el ‎cristianismo y el judaísmo eran dos religiones separadas que incluso se oponían entre sí sobre la ‎cuestión de la Ley de Moisés (la Halajá ya mencionada anteriormente). Durante la guerra fría, ‎el Pentágono puso en servicio nuevamente esa expresión y constituyó un movimiento ecuménico ‎alrededor de los pastores Abraham Vereide y Billy Graham. Extrañamente, en el siglo XXI se habla ‎de ‎«cultura judeo-cristiana» a‏ ‏pesar de que esa expresión no corresponde a ninguna ‎realidad.