viernes, 9 de marzo de 2018

Líneas estratégicas sobre el proceso mexicano


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 Líneas estratégicas sobre el proceso mexicano

 

 


México marcha hacia la configuración de un proceso de disputas entre la oligarquía y el imperialismo predominantes, frente a una serie de fuerzas tanto populares como de diversas capas sociales que se ven enrutadas a presionar por sus intereses.
El panorama dista mucho de derivar en una paz poselectoral, y sin embargo este proceso le atraviesa de punta a punta, pese a que lo que predomina en el escenario mediático son una serie de alternativas macropolíticas que limitadamente repercutirían en pro de los sectores y clases populares, dado que se asientan en torno a la activación del capital y en segundo o menor plano de los intereses sociales.
En esencia, la cuestión se ve reducida a la opción recalcitrante del sendero desintegrador del Estado y nación mexicana a merced de los tiburones financieros, pero sobre todo, del hegemón norteamericano mediante sus candidatos vendepatria Meade-Anaya; como territorio de reserva para intentar recomponer su perdida hegemonía mundial y las grandes ganancias a que le tiene atado su sistema de avaricia. De otro lado el proyecto de López Obrador se desarrolla con una clara perspectiva de poder, del cual son ciertas las críticas y reservas en torno a su programa, componendas, negociaciones e inconsistencias frente a los grupos dominantes; trasmitiendo una perspectiva incierta en el cumplimiento de sus mejores propósitos. El obradorismo no necesariamente encarna los anhelos más sentidos del pueblo mexicano, aunque en medio de ello sus posiciones visiblemente chocan con las del gran capital en varios capítulos, y de esta manera los anhelos de salida popular se entretejen desde abajo.
Sin embargo, lo interesante de este proceso tal como está, según el contexto social imperante, es caldo de cultivo para que se desarrollen antagonismos y luchas en torno a otras posiciones especialmente populares dentro del fenómeno.
En estas circunstancias de décadas de enconada agresión y saqueo del país, salen a la luz nuevos problemas, como el rechazo al sistema vigente, la desfachatez de los poderes fácticos, el narcopoder, el burocratismo paralizante, la violencia política, el sistema de corrupción, el mecanismo de fraude electoral institucional, el desgaste del neoliberalismo y la depredación capitalista. Factores catalizadores en un momento determinante para juntar los descontentos subyacentes en el seno de las clases trabajadoras, las capas medias, los sectores y pueblos históricamente marginados del panorama de la clase dominante.
Cientos de fuerzas izquierdistas se enfocan fundamentalmente en que AMLO no es una opción revolucionaria, que no podría hacer mucho dados los candados institucionales e imperiales a que ya se encuentra el país, además de que está siendo rodeado por un cinturón de personeros del sistema para maniatarlo, y que en todo caso habría que hacer tibias declaraciones en defensa de la voluntad popular. Ciertamente es así respecto de sus circunstancias, pero más allá del personaje se encuentra el proceso político que está en condiciones de despuntar en este contexto a la luz tanto de su derrota como de su muy posible ascenso al poder; en donde hasta para las posiciones del obradorismo habría necesidad de una constituyente que reconfigure el poder político-económico.
Puesto que de ser así, de conseguir la victoria en el máximo de tensión, inmediatamente la disputa subirá de tono, en donde factores como los monopolios, los altos mandos del ejército, las burocracias y resistencias a cualquier cambio, propiciarán la intensificación de la lucha política a pesar de la tendencia positivista asentada en el seno de las fuerzas que dirigen Morena y de la inminente corrosión que el sistema y sus propias condiciones internas propician en torno a las relaciones de poder de sus grupos.
Cuando vemos, las disputas políticas mediáticas entre los contendientes al poder ejecutivo, se entiende además una grave política que recoge las líneas de las guerras de cuarta generación específicamente para la deconstrucción de la conciencia social del pueblo mexicano (posverdad mediática, asesinatos en torno al proceso electoral, maniobras para urdir el fraude, inducción del miedo al cambio de régimen).
Como se sabe, hay una disputa real en torno a que por esta vía en la condición presidencialista del país, se deciden importantes aspectos de la vida social inmediata, que dimensionan las circunstancias en que ha de moverse la lucha de clases a continuación, es un hecho por encima de todo dogmatismo, es la realidad del país.
Lo que unos u otros logren hacer dependerá de las fuerzas que remuevan para ello, lo interesante es el despuntar de los procesos de organización democráticos que consigan consolidarse en el camino, lo cual hace tanta falta en las desmembradas condiciones de unidad entre los de abajo; en que las banderas desdeñadas por los principales actores, deben ser retomadas sin vacilaciones: la cuestión del antiimperialismo, la crítica al capitalismo y el impulso de la lucha popular latinoamericana.
Otro hecho evidente es que la represión y todas las formas de reaccionarismo de las clases opresoras van a incrementarse como respuesta de contención ante el desarrollo de un nuevo proceso social. Tanto contra los pueblos como a las organizaciones revolucionarias y democráticas, sea cual sea el resultado, van a acosarles; por lo que acuerparse y proyectar las líneas estratégicas y el programa de lucha es vital.
La disputa es con la burguesía, el imperialismo y quienes concilien con sus intereses, no obstante hay que responder al planteamiento de que el pueblo se propone las metas que puede lograr en circunstancias concretas. El desarrollo del movimiento de fuerzas revolucionarias hacia un proceso democrático y consecuente depende de que las clases populares encuentren mejores condiciones de confrontación, sea manifestación, derechos sociales, espacios públicos de lucha, sacudidas y desequilibrio en la estructura dominante, una tendencia de ascenso en la lucha de clases, u otros.
La gestación de un proceso democrático y revolucionario exige el máximo de flexibilidad, una estrategia sostenida, un acercamiento entre el pueblo y sus fuerzas, un trabajo de elevación de conciencias en el ámbito de la disputa que debe desarrollarse, y sus contenidos sociales tales como el tipo de conflicto social con sus perspectivas para el mediano plazo. Esta lucha requiere concentración en sus formas, en el acatamiento a las necesidades fundamentales de movimiento político con sentido revolucionario.
Centro de Estudios Karl Liebknecht (CEKL), Frente Sindical de Trabajadores Independientes (FSTI), Frente Popular Francisco Villa Independiente (FPFVI), Movimiento Proletario Independiente (MPI), Frente de Izquierda Revolucionaria.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Pellicer y AMLO, humanismo y raíz política


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Pellicer y AMLO, humanismo y raíz política

 


Dos de los ataques más frecuentes contra AMLO son mostrarlo como un candidato poco preparado y señalar su pasado priista como una demostración de que es igual a los demás. Son descalificaciones sin sustento. Una por falsa y la otra porque una revisión de su trayectoria muestra que su inicio en la política fue de un tipo especial, ejemplar. Tanto su formación como sus raíces en la política, su pasado priista, nos llevan a un hombre, una de las mentas más brillantes del México del siglo XX, Carlos Pellicer.
Carlos Pellicer es un universo fascinante, poeta, alfabetizador, político, maestro de secundaria, profesor universitario, gestor cultural y fundador de museos, entre ellos el impresionante de La Venta en Tabasco. Integrante del grupo de Los Contemporáneos fue un hombre que desde muy joven dirigió su vida a servir y amar. En su juventud participó activamente en las brigadas culturales de alfabetización, después militó en el movimiento vasconcelista, para luego ligarse al ala izquierda, cardenista y nacionalista, del régimen pos-revolucionario.
Ideológicamente Pellicer fue complejo se calificaba a sí mismo como de izquierda guadalupana. Un hombre católico y de una espiritualidad fuerte, que mezclaba con convicciones nacionalistas y latinoamericanistas, de independencia, de justicia social y de redención. Estas ideas las llevaba a la práctica, fue desde joven y hasta el final de sus días, un hombre de acción y de servicio.
Su obra no sólo fueron versos, fueron colecciones, museos, discípulos y un amor a ras de suelo a este país. Perteneció a la elite cultural de México del siglo XX, sin embargo, se alejaba de la figura elitista del intelectual. Era un intelectual que caminaba el país, severo en su estudio y comprometido con una idea de nación justa y soberana.
Esta breve semblanza viene al caso ya que de la mano de Pellicer, AMLO se inicia en la política. El poeta ejerció una fuerte influencia en AMLO que se define como de “izquierda pelliceriana”. Sí, Pellicer fue candidato al senado por el PRI, sin embargo, siempre estuvo ligado a las luchas de izquierda y a la vertientes nacionalista revolucionaria. Fue investigado por la CIA que lo veía como un hombre de izquierda radical y se cuenta que a escondidas daba apoyo material al partido comunista.
Las trayectorias marcan distancias. El pasado político de AMLO está muy lejos del de la elite corrupta neoliberal (sea priista o panista). Sus antecedentes lo ligan al pueblo, a un horizonte de justicia social, al cardenismo y a Pellicer. Entendiendo esto, se aprecia la congruencia de AMLO, su inicio y su presente como una lucha de ideales, primero a lado de Pellicer y hoy en el movimiento amplio que se aglutina en su figura y en MORENA. Un pasado brillante que muy pocos políticos pueden presumir y ninguno de los que disputan actualmente la presidencia.
La formación de AMLO es a contracorriente del deber ser neoliberal. Educado en escuela pública, egresado de la FCPyS de la UNAM, conocedor como ninguno del país, escritor de libros (más de 15), un sabio de la historia mexicana y poseedor de una cultura humanista. Parte de su formación humana y sentimental viene de su amistad con Pellicer. Imaginemos a AMLO veinteañero recorriendo las ruinas de Palanque con Pellicer, compartiendo charlas, historias e inquietudes, un privilegio intelectual que deja huella.
Pero no es sólo Pellicer, AMLO tiene y ha tenido una estrecha relación con una parte de la intelectualidad mexicana, destacando su profunda amistad con Carlos Monsiváis y con José María Pérez Gay. Lo que nos muestra un hombre culto y sensible, con interlocución con el campo intelectual. El buscar presentarlo como “ignorante” o “poco preparado” es una calumnia o en el mejor de los casos mirar la preparación con los parámetros del poder neoliberal. En dónde simplezas como un titulo en el extranjero, saber inglés y repetición de los discursos hegemónicos, son los mejores referentes de preparación. Los tecnócratas neoliberales representados por Ricardo Anaya y José Antonio Meade, tan frívolos, tan estudiados, tan doctorados, no conocen su país y tampoco a Carlos Pellicer. Gesticulan una formación tecnocrática que esconde mediocridad e ignorancia.
El poder mediático es poderoso, fue capaz de hacer a Peña presidente. Tildar a AMLO de ignorante y señalar sin mayor análisis su pasado priista, son formas de manipulación. Señalamientos simples para descalificar que, sin embargo, no se sostienen si se analiza con objetividad y seriedad. Y es que analizando no todos los políticos son iguales, algunos son lo contrario de otros.
Fuente: http://www.blackmagazine.mx/pellicer-y-amlo-humanismo-y-raiz-politica/
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Los maestros y el sismo en Oaxaca


 
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Los maestros y el sismo en Oaxaca

 

 


El sismo de las 23:49 del jueves 7 de septiembre de 2017 agarró desprevenidos a los habitantes de la Casa del Maestro Oaxaqueño en la Ciudad de México. El movimiento telúrico y la tétrica alarma que da aviso hicieron que se levanten de sus camas y salgan al jardín del domicilio situado en Avenida Coyoacán 939 en la tradicional colonia Del Valle. A Mao Alonso, del Istmo de Tehuantepec, inmediatamente le comunicaron la dramática situación en que estaba su familia. Esa misma noche se fue para allá, pero antes dijo:
-Debemos hacer de este lugar un centro de acopio para ayudar a nuestros paisanos.
La idea iría a modificar la vida cotidiana de la antigua casona que perteneció a la poderosa familia oaxaqueña de los Murat y que el magisterio recuperó para que “esté al servicio de la gente humilde, de la gente de pueblo” como me comentó César, profe costeño que pasó su infancia entre la escuela y el trabajo en el campo.
Las imágenes de Juchitán destruida sumado al imborrable recuerdo del terremoto del 85 desataron la solidaridad citadina y los maestros democráticos de Oaxaca, aglutinados en la sección 22, fueron uno de sus principales vehículos.
No pasaron 24 horas y Chava, quien me enseñó algunas palabras en mazateco, puso una cartulina amarilla escrita a mano en la puerta de la casa que decía: “Ayuda para Oaxaca”. Después llamó a organizaciones civiles y sociales, medios de comunicación, instituciones educativas y a todo el que se le ocurriera para avisarles que estarían recolectando lo necesario para los que cayeron en el desamparo más obscuro.
Desde individuos con autos lujosos hasta personas con modestos pasares económicos brindaron su aporte, trajeron: atún, frijol, agua, arroz, comida para perro, harina, medicamentos, más atún, ropa, galletas, mermelada, chile jalapeño, una habitación completa de papel de baño.
Algunos de los donantes primero usaron sus hogares como punto de reunión para luego llevar lo recaudado a los maestros. Lo mismo hicieron escuelas y varios universitarios replicaron la lógica con sus compañeros. Los contingentes de la vilipendiada Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) a lo largo y ancho del país aportaron lo suyo.
En un comienzo, la fila de generosos era tan larga y el desorden era tal que muchos voluntarios decidieron quedarse a organizar el flamante centro de acopio. El caos inicial dio paso, gracias a cerebros y manos desinteresadas, a un tetris de dimensiones humanas solo comprensible por quienes comandaban la reunión de víveres. Con todas estas acciones el inmueble despintado por años de lluvias defeñas empezó a albergar caóticamente toneladas de ayuda para los más necesitados del Estado en donde nació Benito Juárez.
El espíritu colectivo y solidario negado por la cotidiana alienación capitalista floreció; la casona capitaneada por los maestros devino en un océano de camaradería. Además de los que vivían allí, se sumaron mujeres oriundas de Oaxaca, jóvenes universitarios y de prepa, scouts, ingenieros, abogadas laboristas, docentes de escuelas públicas y privadas, académicas de la UNAM, y trabajadores de los más diversos oficios y edades. Entre latas con sonrisas hechas con marcador, análisis políticos nacionales e internacionales y porras contra la reforma educativa esa amalgama social de lo más diversa puso su granito de arena para que desconocidos situados a cientos de kilómetros estén un poco menos peor.
Fue en medio de este bullicio que sorprendió el sismo del 19 de septiembre. Como otros miles, en pocos minutos estas personas estaban en las calles Gabriel Mancera y Escocia sacando escombros bajo una insoportable nube de polvo y corrupción.
De los miles que se acercaron a la Casa del Maestro Oaxaqueño a brindar ayuda muchos preguntaron antes de dejar sus víveres si dicho lugar pertenecía al gobierno (a lo que respondían que eran la oposición social al mismo); y un número no despreciable hizo comentarios de apoyo a su lucha. Un señor, bien entrado en años, caminó decenas de cuadras para llevar dos bolsas de frijoles a los maestros de Oaxaca, “ejemplo para el país”. Una mujer que nunca había sido docente, playera con estampa de la Sección 22, empezó a hablar de la represión estatal del 2013 al plantón del zócalo. Además estaban los que les agradecían por estar del lado del pueblo.
Cuando la casa literalmente se llenaba, Chava, responsable general, llamaba a Bimbo, Estafeta o Pato Pascual para que con sus camiones de 30 toneladas lleven los víveres a Ixtepec, a escasos kilómetros de Juchitán, donde otros maestros armaban las despensas y las distribuían entre los damnificados, sin prestar atención a su color político. Las evidencias de estas labores las subió Fila al Facebook “Ayuda para Oaxaca” (sigue online) y más de un vehículo fue acompañado por periodistas que dieron cuenta de la respetabilidad del proceso. Entre las personas que se acercaron más las 38 instituciones que dejaron su aporte se reunieron 272 toneladas que beneficiaron a habitantes de 54 municipios de Oaxaca.
El de la capital no fue el único centro de acopio de los profes. En la Ciudad de Oaxaca hicieron dos: uno en su edificio histórico situado en Armenta y López 221 (a dos cuadras del zócalo) y el otro en su Centro de Estudios Políticos Sindicales. Ambos empezaron la mañana del 8 de septiembre. También organizaron unos pequeños para facilitar la ayuda a las comunidades afectadas más alejadas de Oaxaca; aquellas que no salieron en televisión y en las que la casta política solo practica el extractivismo electoral. Estos centros de acopio fueron orquestados por los propios maestros de esos pueblos del Istmo y de la sierra, quienes en sus casas reunieron lo necesario y con sus vehículos llevaron las donaciones.
En las regiones de Oaxaca que no fueron perjudicadas los maestros reunieron víveres en sus escuelas y en las zonas dañadas ayudaron a coordinar la remoción de escombros, la construcción de las viviendas provisorias y la organización de las comidas colectivas.
Conscientes de la necesaria intervención del Estado y de su falta de predisposición para ello, los profes pusieron en pie una campaña de movilización y denuncia para que el gobierno estatal y federal destinen dinero para la reconstrucción de escuelas y hogares. Las movilizaciones, cuyo epicentro fue el Istmo, buscaron presionar a partir de visibilizar en la calle la dramática situación en la que vivían miles de oaxaqueños.
Debo decir que estuve sorprendido tanto por la actividad que desplegaron, como por la naturalidad con la que lo hicieron. Para resolver mi perplejidad decidí preguntarle a romántico, un maestro que camina cuatro horas en la sierra para ir a dar clase, quien me respondió: “si en el día a día ayudamos en lo que podemos a nuestras comunidades, ¿cómo no vamos a hacerlo en una situación así?”.
6 meses pasaron de la oleada de sismos y todavía son muchas las familias sin hogar, en Oaxaca y en varias partes del país. El reclamo de los damnificados aunque ausente de la escena nacional sigue trágicamente presente en la cotidianeidad de los de abajo, y los maestritos de pueblo están ahí, acompañando.
Mariano Casco Peebles. Doctorando en el posgrado de Estudios Laborales de la UAM Iztapalapa.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

El desarrollo de la contrainsurgencia y la guerra sucia en México: antecedentes del narco-paramilitarismo (IX)


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El desarrollo de la contrainsurgencia y la guerra sucia en México: antecedentes del narco-paramilitarismo (IX)

 


El desarrollo de la contrainsurgencia y la guerra sucia en México: antecedentes del narco-paramilitarismo (IX)
Aspectos sobre la Guerra Sucia y algunos de sus actores, dentro de la estrategia contrainsurgente.
Después de la represión ejercida sobre el movimiento estudiantil de 1968, las organizaciones obreras, campesinas y populares ligadas al PRI, dejaron de ser suficientes para el control social. Por lo que el Estado mexicano, respaldado por el modelo contrainsurgente estadounidense, establece una forma “novedosa” y radical de control, dedicado exclusivamente a reprimir violentamente todas las organizaciones que no se sometieran.
De manera que, después de derrotar militarmente el Estado mexicano a los grupos guerrilleros de la década de 1970, éste abrirá de lleno la etapa conocida como guerra sucia [1], caracterizada por la implementación del terror como método prioritario de amedrentamiento.
Para lo cual el Estado crea grupos clandestinos o secretos, conocidos como paramilitares, a partir de los cuales podrá reprimir a la población en general, sin que se le pueda comprobar algún crimen. Además de que, al eludir la ley, podrá mantener cierta aceptación en la población. Toda vez que, los actos realizados por los grupos paramilitares, carecerán de verosimilitud ante la población, gracias al control férreo de los medios de comunicación, mismos que durante años han tergiversado y omitido evidencias.
Logrando así, exculparse a gobernantes, militares, policías y demás implicados, hasta la fecha. Y en consonancia, han proliferado dichos grupos por todo el país, actuando la mayoría en una geografía determinada, definida por el lugar en que se suscitan los movimientos sociales, amparados siempre por el gobierno local y federal.
Pero, conforme algún grupo ha perdido su carácter de secreto, éste ha sido desarticulado, especialmente cuando ha salido a la luz pública algún hecho sanguinario y brutal cometido por ellos. O bien, cuando han logrado desarticular completamente algún movimiento social [2].
Operación de guerra sucia contra la población, que estaría encomendada principalmente a los militares Francisco Quirós Hermosillo [3] y Mario Arturo Acosta Chaparro. Para el caso de Acosta Chaparro, éste sería asignado a la 27 zona militar, desde donde coordinará, junto con autoridades de la Procuraduría General de la República (fiscalía de la nación), la destrucción de la guerrilla de Lucio Cabañas.
Orgulloso, Acosta Chaparro se jactaba entre sus colegas que en aquellos años del gobierno de Luis Echeverría y del general Hermenegildo Cuenca al frente de la Defensa Nacional, se dejó el cabello largo, calzó huaraches, comenzó a usar morral y sombrero para aminorar el fuerte sol de la zona de Atoyac. Atuendo con el que se infiltró en la guerrilla y se ganó entre sus colegas el mote del “Guara”.
Graduado años atrás en guerra irregular en Fort Bragg, Carolina del Norte, sede de la escuela de guerra especial y de los Boinas Verdes del ejército estadounidense. Mientras que en México realizo el curso de fusilero paracaidista, (tal como lo han hecho los GAFE, grupo que posteriormente conformarían el sanguinario cartel de los ZETAS).
Ganándose el ascenso Acosta Chaparro a capitán mayor del ejército, después de la liberación del senador y cacique guerrerense Rubén Figueroa, secuestrado en mayo de 1974 por la guerrilla de Lucio Cabañas y liberado en septiembre de aquel año.
Posteriormente, para 1976, formará parte de una sección de militares incorporada al llamado “grupo exterior” de la hoy desaparecida Dirección Federal de Seguridad. Ahí será uno de los fundadores, junto a Quirós Hermosillo y Miguel Nazar Haro, de la Brigada Blanca, grupo paramilitar que se encargó de detener, torturar y desaparecer militantes de grupos guerrilleros a finales de los años 70.
Por su preparación en contrainsurgencia, Acosta Chaparro fue nombrado jefe del grupo de interrogatorios, encargado de obtener información de los detenidos mediante todo tipo de recursos. Uno de los cuales sería la instalación de puestos de control en caminos y carreteras, para realizar interrogatorios y detenciones sin motivo alguno.
Quirós Hermosillo y Acosta Chaparro escogían a los detenidos y los sentaban en una silla para sacarles “la foto del recuerdo”. Luego les disparaban en la nuca a los “paquetes”, como llamaron a los civiles capturados. Con una pistola calibre .380, a la que le adaptaban un silenciador.
Pistola a la que Quirós nombró “la espada justiciera”, además de que enseño a sus subalternos a vendarles la cabeza a los civiles y apuntarles en la nuca para que murieran de manera instantánea.
Así, Quirós y Acosta harían de la base aérea de Pie de la Cuesta, el lugar de “operaciones especiales”. Desde ahí despegaba un avión Arava, perteneciente al escuadrón 301, al cual subían a los cuerpos sin vida de los detenidos, y metidos en bolsas de lona, eran arrojados al mar, en lo que se llamó “los vuelos de la muerte”.
Entre tales avatares, a Francisco Quirós Hermosillo se le atribuye la desaparición forzada de Rosendo Radilla Pacheco, quien fue visto por última vez en el ex Cuartel Militar de Atoyac de Álvarez, Guerrero, perpetrada el 25 de agosto de 1974, tras ser detenido ilegalmente en un retén militar.
En tanto que, se cree que Acosta Chaparro pudo haber ejecutado él solo a más de 200 personas, entre los años 1975 a 1979, hechos por los que nunca llegó a consejo de guerra. Y operó en Guerrero hasta 1999, aun cuando fue llevado, junto Quirós Hermosillo, ante la Fiscalía Especial de Movimiento Sociales y Políticos del Pasado (FEMOSPP). Hechos en los que se dejaron de lado varios testimonios para que fueran condenados, incluso de militares subalternos, de manera que ambos, no recibieron ninguna condena por tales delitos.
Sino que sería hasta el final del mandato de Ernesto Zedillo, y cuando el gran amigo de ambos, el general Enrique Cervantes Aguirre, era secretario de la Defensa, que serían acusados de tener vínculos con el narcotráfico, particularmente con el Cártel de Juárez.
De manera que, sería condenado Acosta Chaparro por narcotráfico a 17 años de prisión la tarde del 2 de noviembre del 2002. Pero, después de cuatro años en prisión en diciembre del 2006, y tras ser nombrado Guillermo Galván (antiguo compañero del Colegio Militar), secretario de la Defensa Nacional. Fue puesto en libertad y recibió un homenaje junto a otros militares que en 2007 pasaron a retiro [4].
Además, un tribunal colegiado le ratificó el auto de libertad ante la “inconsistencia” de las acusaciones por narcotráfico y fue absuelto. Por lo que recuperó sus grados y patentes militares en ese año. Más toda vía, Acosta Chaparro [5] recibió asesoría y representación, durante el gobierno de Felipe Calderón, para negociar con el narcotráfico a nivel nacional.
Participación de la Dirección Federal de Seguridad en la guerra sucia.
Dentro del espectro de la guerra sucia impulsada en nuestro país por los personajes anteriormente citados, también tendrá un papel preponderante la Dirección Federal de Seguridad [6], dependencia de la Secretaría de Gobernación que inicialmente sería creada para dar información y protección del presidente de la República, pero posteriormente sería rediseñada como un instrumento de investigación, primero y de represión después.
Resultando entonces que, la DFS cumpliría una función casi tan importante como la del ejército. Sus agentes y comandantes participaran en la cacería de activistas del 68 y luego, en todo el país, de miembros de las guerrillas, de los sospechosos de serlo, así como de sus amigos y sus familiares.
Hechos que estarían a cargo del policía político, Miguel Nazar Haro, hombre que fue entrenado en la Escuela de las Américas y crea en 1976, junto con Quirós Hermosillo y Acosta Chaparro, la Brigada Blanca, misma que estaría conformada por 240 agentes de elite procedentes de diversas corporaciones, policías capitalinos y del Estado de México. Además de militares e integrantes de la Dirección Federal de Seguridad.
G rupo paramilitar que operará desde distintos campos militares, utilizando las cárceles de estos lugares como prisiones clandestinas para civiles, ya que por ley deben alojar sólo a reos de las fuerzas armadas. Hechos sabidos a partir de testimonios dados por algunos de los llamados desaparecidos políticos.
Destacando en tales eventos el Campo Militar Número 1, al convertirse sede de la Brigada Blanca. De suerte que, desde dicho centro se coordinó el ejército con las corporaciones policiacas en el combate contra los “subversivos” y sus acciones llegarían hasta Guerrero, Sinaloa, Chihuahua, Nuevo León, Jalisco, Puebla y Morelos.
A este grupo se le atribuye la desaparición del militante de la Liga Comunista 23 de Septiembre, Jesús Piedra Ibarra, hijo de la ex senadora de izquierda, Rosario Ibarra de Piedra.
Miguel Nazar Haro entre 2003 y 2004 enfrentó cargos por privación ilegal de la libertad de Jesús Piedra Ibarra. Sin embargo, nunca purgó una condena en la cárcel. Este hombre originario de Tuxpan, Veracruz, falleció el 26 de enero de 2012 a los 87 años, sin aclarar lo que ocurrió en la Guerra Sucia.
Algunos grupos paramilitares: el Batallón Olimpia, los Halcones, Grupo Sangre y las Brigadas Blancas.
El Batallón Olimpia, fue creado en febrero de 1968 y dirigido por Ernesto Gómez Tagle. Dándose a conocer como un grupo que se encargaría de la seguridad durante el desarrollo de las olimpiadas, al mantener el orden y la vigilancia de las instalaciones deportivas, antes y durante el desarrollo de los juegos que se desarrollarían en octubre de ese año [7].
Se sabe que, una de sus primeras acciones represivas consistió en auxiliar al Ejército Mexicano y al Cuerpo de Granaderos, en la toma del Casco de Santo Tomás, del Instituto Politécnico Nacional, el 23 de septiembre de 1968, en donde estuvieron vestidos de civil y con pañuelos envueltos en la mano izquierda arrestaron estudiantes.
Análogamente, en el mitin del 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco, el mismo Batallón tuvo como misión, detener a los representantes del Consejo Nacional de Huelga, que se encontraban entre los oradores del mitin, en el tercer piso del Edificio Chihuahua. Para tal efecto, se vistieron de civil y se infiltraron exitosamente entre los asistentes al mitin, sin identificaciones, solamente armados con pistolas .45’ y un guante o pañuelo blanco listo para colocarlo en el mano izquierda como forma de identificación. Distintivo, que además llevarían todos los agentes policiacos.
De manera que, al desatarse la balacera, el espacio ocupado por la Unidad Habitacional Nonoalco-Tlatelolco, sería cubierto por tres cercos de seguridad. Y el primer cerco estaría hecho por miembros del Batallón Olimpia, y su objetivo sería rodear el Edificio Chihuahua, para impedir la entrada o salida del mismo. El segundo cerco comprendería la plaza y lo realizó la Brigada de Fusileros Paracaidistas. Finalmente, último se encargó de cubrir el resto de la Unidad de Tlatelolco y fue llevado a cabo por Batallones de Infantería del Ejército Mexicano [8].
Realizándose los primeros disparos, por francotiradores, y fueron dirigidos contra la multitud que se encontraba en la plaza. Al respecto, la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (FEMOSPP) recabó cuatro hipótesis sobre quién inició los disparos: 1ª El Batallón Olimpia y un “Grupo Especial” creado por Fernando Gutiérrez Barrios, incluido en un informe dirigido a la DFS. 2ª Estudiantes y habitantes de Tlatelolco, versión difundida por la prensa y el gobierno de la época. 3ª Elementos del Estado Mayor Presidencial, desde el piso doce del Edificio Molino del Rey, de acuerdo también con un informe enviado por oficiales del ejército a la DFS y 4ª, por francotiradores enviados directamente por la DFS, apostados en el piso 21 de la Torre de la Secretaría de Relaciones Exteriores, bajo el mando de un comandante de apellido Llanes.
Mientras que, conforme con testigos ubicados en la terraza del Edificio Chihuahua, la balacera comenzó en el balcón al momento en que una luz de bengala tocaba el suelo de la plaza; un individuo con un arma de fuego y guante blanco en la mano izquierda, disparó sobre la multitud reunida en la plaza.
Testimonios que por su abundancia han llevado a concluir que fueron agentes gubernamentales, militares o policías, quienes comenzaron con el tiroteo, que existieron francotiradores en los edificios aledaños, incluyendo la iglesia de Santiago, así como la existencia del Batallón Olimpia y su participación en la masacre.
Hasta la fecha, no se sabe con precisión el número de muertos como consecuencia del ataque. En los archivos de la DFS se mencionan 26 muertos, mientras que en los archivos de la Dirección de Investigaciones Políticas y Sociales se escribió el número 1433, sin embargo, testigos presenciales hablan de montículos de cadáveres que el ejército los aglutinó a la orilla de la plaza, contando decenas. Incluso, el testimonio de un ex agente del servicio secreto, protegido por la FEMOSPP, describió que “había visto más de un centenar de cadáveres en el cuartel de granaderos de Tlatelolco. [9]”
Los Halcones.
A diferencia del Batallón Olimpia, en el que todos sus miembros pertenecían a los cuerpos de seguridad y fue utilizado directamente para una masacre, los Halcones fueron un grupo de choque  integrado por pandilleros, miembros del servicio de limpia, cargadores de los mercados del Distrito Federal, ex militares y algunos policías en activo.
Así que, en un principio se les utilizó para controlar a los grupos estudiantiles a través de golpizas durante el movimiento de 1968 y coadyuvaron para crear una imagen pública de que el movimiento estudiantil era violento. Para tal efecto, a partir del primer incidente entre estudiantes y policías [en julio de 1968], comenzaron a ser trasladados a los Talleres Generales del Departamento del D.F., vehículos procedentes del corralón, de la Secretaría de Hacienda, para un reacondicionamiento “urgente”.
Luego se “habilitó” a empleados de la Oficina de Limpia y personas de pésimos antecedentes traídos ex profeso de algunos poblados del Estado de Hidalgo, como tripulantes de los mismos vehículos, y entre ellos se distribuyeron, por el mismo titular, José Tovar Miranda, trozos de manguera, martillos de bola, pistolas, metralletas, entre otras armas.
Más toda vía, los Halcones también serían utilizados para romper las huelgas. Actos para los cuales fueron entrenados en kendo, karate, judo, jiutitsu, box, combateka , prácticas de tiro con armas automáticas, uso de armas blancas, así como labores de espionaje, entre otras.
Acondicionamiento que se realizaba en la Cuchilla del Tesoro en San Juan de Aragón, ahí contaban con una pista de entrenamiento tipo comando, casino, depósito y carpas para dormir. Hechos dentro de los que cabe señalar que, en el grupo existió una élite entrenada en Japón, Inglaterra, Estados Unidos y Francia, y cuyos miembros encargaban de transmitir sus experiencias a los demás Halcones.
Se debe agregar también que, en 1970 algunos Halcones fueron utilizados para labores de “vigilancia” dentro del recién inaugurado y estratégico, Servicio de Transporte Colectivo Metro, lugar en el que se dedicaron a evitar mítines relámpago [10].
Dentro de tal espectro, el 10 de Junio de 1971, al grito de “¡Che-Che-Che Guevara!”, y armados con varas de bambú, cadenas, palos, además de estar protegidos por policías y el cuerpo de granaderos, cercan, sobre la avenida de Los Maestros, enfrente de la Escuela Normal de Maestros, a una parte del contingente estudiantil que marchaba por primera vez desde los acontecimientos en la Plaza de Tlatelolco el 2 de octubre de 1968.
Ahí, los Halcones arremetieron armados con rifles y pistolas, no obstante algunos estudiantes, lograron romper el cerco, permitiendo a muchos escapar de una muerte segura. Aun así, manifestantes que alcanzaron a llegar heridos a los hospitales de la ciudad, serían extraídos en el transcurso de la noche por los mismos Halcones, al amparo de camiones militares en los que muertos y heridos fueron apilados.
Actos ante los cuales, una vez más, el gobierno mexicano negaría su participación, apoyados por los medios de comunicación que hablarían de un “zafarrancho estudiantil”. Sin embargo, a diferencia del 2 de octubre, fotógrafos y camarógrafos capturarían evidencias suficientes de la protección gubernamental a los atacantes y la publicarían.
Aspecto dentro del cual abundara el hecho de que, los Halcones se encontraban directamente bajo la nómina y control del Departamento del Distrito Federal (DDF), por lo que no se podía negar un vínculo directo con el presidente de la República, ya que el DDF era un órgano público descentralizado de la gestión federal, administrado por un Regente, que a su vez era nombrado por el Presidente de la República.
Aun así, al igual que el 2 de octubre de 1968, los cadáveres fueron “desaparecidos”, por lo que tampoco se pudo establecer un número determinado de muertos.
Cabe añadir que, después del 10 de junio, algunos Halcones siguieron trabajando para el DDF, golpeando a estudiantes, rompiendo huelgas y actuando como grupos de choque ante grupos antagónicos al regente en turno.
En tanto que, otros más, con los conocimientos técnicos aprendidos y financiados por el Estado, se dedicaron a cometer asaltos y secuestros, amparados en una supuesta agrupación política o de Bandera Falsa  llamada Comando de Acción Revolucionaria Armada (CARA), mismo que estaría conformado también por miembros anticomunistas como Sergio Martínez Romero, El Fish y gente del Movimiento Universitario de Restauración del Orden (MURO).
Hechos dentro de los cuales será muy relevante que sus elementos eran jóvenes, mayoritariamente de clase humilde y pandilleros [11], puesto que ello les permitió tener una mayor duración y dinamismo, ya que exculpó con mayor facilidad a las autoridades, a la vez que justificó el discurso tras el 2 de octubre de 1968, que llamo a la “unidad y conciliación”, por parte de Luis Echeverría Álvarez [12].
Sin embargo, al no ser militares, carecieron de toda la logística de impunidad institucional, tal como que si contó el Batallón Olimpia. Añadiéndose el hecho de que, toda la información dentro de los Halcones estaba fraccionada, por lo que muy pocos conocían la existencia de otros grupos que entrenaban, así como los nombres de sus dirigentes.
Resultando entonces que, a los pocos días de lo sucedido el 10 de junio, varios periodistas pudieron publicar imágenes en las que aparecen Halcones disparando rifles M-1, pistolas .45’, blandiendo cadenas, varas de membrillo y bambú, ante la impasibilidad de las fuerzas policiacas [13].
A lo cual se le añadirá el hecho de que, muchos fueron reconocidos por familiares y vecinos, perdiendo con ello su secrecía. Y a partir de las detenciones realizadas tras los asaltos cometidos por algunos ex Halcones, se conservaron sus declaraciones ministeriales en los archivos gubernamentales, y en las que para exculparse, contaron con lujo de detalles su entrenamiento y de nueva cuenta la complicidad gubernamental al mantenerlos a sueldo en las nóminas del DDF como empleados de los servicios de limpia o entrenadores deportivos.
A la vez que, el Batallón Olimpia jamás fue molestado y sus miembros continuaron en el anonimato de las fuerzas armadas; los Halcones en cambio, perdieron rápidamente esa protección clandestina, hasta ser desechados con una gratificación de cinco mil pesos.
Pero aún, al paso del tiempo, algunos ex Halcones recibirían cartas y llamadas anónimas mediante las que fueron amenazados de muerte, quedando así deshabilitados como cuerpo represivo [14].
Grupo Sangre.
El Grupo Sangre, surgió tras el secuestro del candidato priista a la gubernatura, Rubén Figueroa. Y estuvo conformado por policías retirados, así como militares bajo las órdenes del General de División, Diplomado en Estado Mayor, Salvador Rangel Medina, comandante de la 27ª Zona Militar. Pero además, algunos campesinos acusaron también al Teniente Coronel de Infantería, Francisco Quiróz Hermosillo, Comandante del 2º Batallón de la Policía Militar, de pertenecer a tal agrupación.
Las acciones de dicho grupo estarían constreñidas al Estado de Guerrero, tanto a nivel rural como urbano, cometiendo actos de tortura y asesinatos sobre militantes y simpatizantes del Partido de los Pobres. De suerte que, el Grupo Sangre cazaba a las bases sociales guerrilleras en la retaguardia de las zonas conurbadas de Acapulco, mientras que, el Ejército Mexicano enfrentó al PdlP en las montañas.
Así, comenzaron a aparecer cadáveres sin identificar y con señas de tortura producidas por quemaduras, en Acapulco y poblaciones cercanas. Y, a partir de entonces se promoverá la “despersonalización” de los asesinados.
En vista de que, al desconocerse la identidad y las causas de los asesinatos, se le ha podido restar importancia, hasta justificar las muertes diciendo que, pueden ser personas conectadas con el hampa o con traficantes de drogas o bien que se trata de gente que cometió algún crimen, por lo que han sido ejecutadas en venganza [15].
Actos a los cuales el Grupo les sumo el contar con una cárcel clandestina, ubicada en la colonia Fraccionamiento de Costa Azul, y reportando sus actividades únicamente al gobernador y al Comandante de la Zona Militar de Acapulco.
Y más toda vía, al pertenecer sus miembros a institutos armados, se les otorgó impunidad y clandestinidad permanente. No se sabe quiénes eran sus miembros, pero no así quienes lo comandaban (Salvador Rangel Medina, Francisco Javier Barquín y Francisco Quiróz Hermosillo).
Finalmente, para 1976, la DFS reportó que el Grupo Sangre había dejado de existir, no obstante que, treinta de sus miembros actuaban en un grupo clandestino de represión bajo las órdenes del Capitán Francisco Javier Barquín. Dicho grupo según se indicó, se dedicaba a vengar los insultos cometidos contra el gobernador, Rubén Figueroa o se orientó contra las personas que han tenido problemas con el Ejército, como traficantes de drogas (para llegar a un arreglo). Sujetos que en su mayoría tras ser detenidos, fueron desaparecidos [16].
La Brigada Especial o Brigada Blanca.
El último grupo, más tecnificado, especializado y temible de los años setenta fue, la Brigada Especial o también llamada Brigada Blanca. Ésta, superaría por mucho a los grupos paramilitares ya citados. Hecho que se observa a partir de que su logística sería de alcance nacional, tanto urbano como rural y demostrando su “infalibilidad” en el combate a la subversión, al lograr eliminar a muchos de los movimientos sociales.
Creada la Brigada Blanca, para eliminar a la Brigada Roja de la Liga Comunista 23 de Septiembre, así como luego de los asesinatos de los empresarios Eugenio Garza Sada, líder del grupo Monterrey; Fernando Aranguren, presidente de la Coparmex en Jalisco, y de la empresaria Margarita Saad Valenciano, plagiada en Guerrero [17].
La Brigada Blanca tendría una estructura militar y civil integrada por: Luis de la Barreda Moreno, director de la Federal de Seguridad; responsable de la Comisión de Seguridad, Miguel Nazar Haro; jefe del departamento jurídico, Alfonso Cabrera Morales; coordinador general de la comisión y responsable de las operaciones, Francisco Quiroz Hermosillo, comandante del segundo batallón de la Policía Militar; jefe del Estado Mayor, Mario Arturo Acosta Chaparro Escapite –de él dependían las jefaturas regionales y operativas, en las que se encontraban personajes como Salomón Tanús y Francisco Sahagún Baca [18].
Personajes, los últimos dos, que fueron comandantes del temible Servicio Secreto y la División de Investigaciones para la Prevención de la Delincuencia (DIPD). Así como trabajaron al lado de Arturo El Negro Durazo Moreno.
Además de tales sujetos, el gobierno para combatir a la Liga en la capital, desplegó helicópteros, un grupo especializado en desactivación de explosivos, comunicaciones y acciones especiales (expertos tiradores de precisión, personal con manejo sicológico), además de que convirtió los separos, que estaban en instalaciones de la DIPD en centros de tortura.
Acciones que se darían de manera que, el exterminio de las guerrillas rurales, recaería en el Ejército, especialmente sobre la Brigada de Fusileros Paracaidistas. Mientras que, para el combate de las guerrillas urbanas, se usaría a la policía, pero no los agentes uniformados preventivos, sino la policía de investigación, que con ropas de civil, han tenido la posibilidad de mimetizarse entre la sociedad; así como policías judiciales, agentes de la ex policía secreta y de la DFS [19].
Ofensiva que, hasta 1976, en el Valle de México, se encontraría a cargo de un grupo de agentes pertenecientes al C-047108 de la Dirección Federal de Seguridad; sobre el 2º Batallón de la Policía Militar del Ejército Mexicano; para el Distrito Federal en la 6a Brigada de Servicios Especiales, también conocida como “Base 21” o “Comandos”, de la División de Investigaciones para la Prevención de la Delincuencia (DIPD), rama de investigaciones perteneciente a la Dirección General de Policía y Tránsito (DGP y T), integrada por un jefe, 33 oficiales y 60 agentes; para el Estado de México, fue creado el Batallón de Radio Patrullas del Estado de México ( BARAPEM ), perteneciente a la policía estatal; y, por último, por agentes asignados de la Policía Judicial Federal (PJF) y del Distrito Federal (PJDF).
Dichas corporaciones hacían investigaciones por separado y guardaba con celo sus pesquisas, ya que las capturas logradas figuraban como beneficios políticos para los altos funcionarios de cada dependencia, aspecto que derivo en que el combate a la guerrilla fuera disperso y desordenado.
Causando la falta de coordinación caos en las investigaciones; la Policía Judicial Federal buscaba a guerrilleros que habían muerto a manos del Ejército Mexicano, además de que el Ejército, no transfería detenidos a la DFS para interrogarlos, por lo que los agentes debían ir a los cuarteles militares a tomar sus propias declaraciones.
En otras ocasiones, los agentes Judiciales llevaban a cabo operativos aparatosos que ponían en alerta a los militantes, lo cual les permitía su fuga; los agentes de la DIPD se concentraban en obtener información que les permitiera saber dónde estaba el dinero de la guerrilla, posibilitándole a los detenidos ganaran tiempo y sus compañeros abandonaran las casas de seguridad [20].
Respecto a los agentes comisionados a la Brigada Especial, estos serían en su mayoría jóvenes con edades entre los veinte y treinta años, lo cual les permitió pasar desapercibidos al realizar sus patrullajes. Así como, fueron sujetos que contaban con experiencia como policías políticos, infiltrándose en organizaciones estudiantiles de izquierda o participando en la destrucción violenta de ellas, como fue el caso de Max Toledo y Carlos Morales García, golpeadores y pistoleros al servicio de la Federación de Estudiantes de Guadalajara, por lo que no necesitaron algún tipo de adoctrinamiento, excepto clases sobre cómo se originó la LC23S basadas en el Libro Blanco de la Liga Comunista, hecho para tal efecto.
En el caso de los salarios de los agentes, estos eran bajos, pero en contra parte recibían importantes prestaciones sociales como un bono mensual de $3,000.00, armas, artículos personales a bajo costo, gratificaciones por parte de empresarios, corporaciones y políticos, además de un codiciado botín de guerra, en que se convertían las pertenencias de militantes de la LC23S y sus familiares, a quienes dejaban sus casas vacías y en caso de que los ocupantes murieran o desaparecieran, también se quedaban con las casas.
Y se encontrarían entre los miembros más destacados de la Brigada: Rafael Moro Ávila, nieto del ex gobernador de Puebla; Maximino Ávila Camacho, hermano del ex presidente Manuel Ávila Camacho; Julián Slim Helú, subdirector de la DFS en diciembre de 1976, hermano de Carlos Slim Helú, beneficiado en los años 90’ con la privatización de Teléfonos de México; Andrés Quintanar Reyna, hijo del General Alberto Quintanar López, uno de los dirigentes del Batallón Olimpia.
Dentro de las actividades que realizo la Brigada se encontrarían el espionaje, realizado hacia familiares y amigos de los militantes identificados, mismos que podían permanecer durante días o semanas detenidos e incomunicados en el Campo Militar Número Uno o en los reclusorios de la ciudad.
Además, los actos de espionaje convirtieron en marginados sociales a algunos militantes, puesto que sus familiares, ante el terror de ser detenidos o el odio de perder sus bienes materiales los dejaron en el olvido presos. Mientras que otros exmilitantes y sus familiares ante el temor de que alguien algún día fueran a buscar información acerca de lo que callaron o negaron, se convirtieron en ermitaños, de suerte que algunos, desilusionados y en soledad, cayeron en alguna adicción o se suicidaron [21].
Así también, la Brigada realizaría patrullajes, que le serían posibles gracias a que jamás fue expuesta oficialmente por las autoridades gubernamentales y sus miembros, mantenidos en absoluto secreto, pudieron movilizarse por todos los rincones de la ciudad e infiltrarse como estudiantes, obreros, albañiles, taxistas y vendedores ambulantes, con el único fin de detectar las repartizas del Madera.
Motivos por los cuales, de pronto durante algún enfrentamiento con la guerrilla, aparecían vendedores callejeros de fruta, trabajadores de Telmex, de la compañía de luz, taxis con antenas de radiotransmisión en el toldo, turistas, clientes de una tortería y encuestadores. Todos portando armas cortas automáticas listas para enfrentamientos callejeros, y entre el equipo del disfraz (puestos de fruta, cajas de herramienta) armas largas, como los fusiles Fal M-1 y M-2.
Y durante los enfrentamientos en las casas de seguridad, los agentes tomaban rehenes, casi siempre familiares o militantes detenidos, para utilizarlos como escudos humanos y que los atrincherados dejaran de disparar, pero si tal no ocurría, comenzaban a ejecutarlos como medio de coacción y terror.
Posteriormente lanzaban bombas de gas dentro de la casa y disparaban a todo aquél que saliera, principalmente en las piernas para poder llevárselo vivo y torturarlo para obtener información. Después del enfrentamiento llegaba un segundo grupo al lugar de los hechos y se encargaba de conducir a los detenidos, quienes eran vendados rápidamente de los ojos y aventados al piso en vehículos distintos, en donde los agentes se subían en ellos para que no pudieran moverse y en el camino eran golpeados.
Por otro lado, otra forma de control ejercida por el gobierno sobre la población, sería el uso de los jefes de manzana, elegidos por medio de planillas entre los vecinos de una calle para, al menos en teoría, apoyar el cumplimiento de planes y programas del gobierno o bien realizar obras y acciones de beneficio entre vecinos [22].
Pasando los nombres de todos los jefes de manzana a formar parte, a través del PRI, del sistema de informantes de la Brigada Especial, siendo que debían avisar inmediatamente sobre movimientos sospechosos de vecinos o casas de apartamentos.
La aplicación de tales acciones fue llamada por los franceses Dispositivo de Protección Urbana y los estadounidenses Aldea Estratégica. Además, la Brigada también se valdría de encuestas falsas, hechas casa por casa, con las que contabilizaba el número de habitantes, la escolaridad, ocupación y si había miembros de una familia que se encontraran en otro Estado de la república.
Conocimiento sobre la población, dentro de una determinada zona geográfica, que les sería fundamental para preparar patrullajes, ya que, al tener una idea de quiénes habitaban en determinada zona, les era más fácil ubicar y detener a personas sospechosas.
Dentro de la misma lógica, se encontrarían grupos que patrullarían alrededor de las escuelas de nivel medio superior, llevando en sus vehículos fichas con los nombres y fotografías de todos los estudiantes sospechosos de militar o simpatizar con organizaciones sociales y armadas.
Así, se les facilitaba detener a los estudiantes en cualquier momento, para obtener información que pudiese llevar a la detención o eliminación de algún guerrillero. Mientras que las fotografías, generalmente fueron extraídas de los expedientes escolares, en complicidad con las autoridades escolares, generalmente de la UNAM e IPN, con los servicios policiacos en el combate a la guerrilla.
Dentro de tal entramado, los empresarios también fueron excelentes proveedores de información, facilitando expedientes laborales, así como realizaron informes sobre quienes simpatizaban con ideas comunistas e informaron sobre la aparición de pintas y repartizas en los alrededores de sus fábricas o empresas [23].
Además de que, cuando encontraron propaganda dentro de sus empresas o dirigida a sus trabajadores, los empresarios infiltraron agentes de la Brigada Especial para ubicar a los militantes y las fechas de las repartizas del periódico Madera. Hechos ante los cuales, algunas veces, los agentes extendieron su ayuda, deteniendo a todo aquel obrero que intentara llevar a cabo algún tipo de organización laboral.
Cabe señalar además que, independientemente de la infiltración a las fábricas, había patrullajes intensos en las zonas industriales durante todo el horario laboral de diecinueve horas, permaneciendo las patrullas observando e intimidando a los trabajadores.
Ayuda ante la cual los empresarios a cambio, financiaron a la Brigada Especial, presentándose los casos de sobre sueldos que recibían agentes de la Brigada Especial como Nazar Haro. Incluso algunos empresarios lo solicitaron para realizar ‘trabajos’ de investigación como el robo de mercancía, espionaje corporativo, negociación ante secuestradores y demás.
De forma que, pese a ser disuelta la DFS y con ella la Brigada Especial, algunos comandantes y agentes encontraron protección, trabajo y financiamiento en el seno de los grupos empresariales de todo el país, particularmente para la conformación de empresas de seguridad, ante los cual los empresarios señalaron que dichos agentes fueron patriotas al servicio de la nación.
La reconfiguración de la Brigada Especial.
Ante la desarticulación y debilitamiento militar de la Liga, el gobierno de José López Portillo permitió la competencia directa de funciones entre la Brigada Especial y un nuevo grupo represivo dependiente de la Dirección de Investigaciones para la Prevención de la Delincuencia (DIPD): el Grupo Jaguar.
Dicho grupo sería más brutal y sanguinario que la Brigada Especial, y serían ellos los que eliminarían al último dirigente histórico, Miguel Ángel Barraza García, durante un enfrentamiento en las inmediaciones de Ciudad Universitaria en el Distrito Federal, el 23 de enero de 1981, así como detuvieron - desaparecieron a la última dirigente, Teresa Gutiérrez Hernández, el 12 de enero de 1982.
No obstante tales hechos, pervivirá del deseo de exterminio por parte del gobierno de la guerrilla durante los gobiernos de Luis Echeverría Álvarez, José López Portillo, Miguel de la Madrid y hasta la fecha.
De suerte que, si la competencia entre la Brigada Especial y el Grupo Jaguar provoco la disminución de la operatividad del grupo. Por otra parte, se ha podido continuar con la estrategia contrainsurgente, pero a principios de los ochenta toma más un carácter de guerra psicológica diseñada por el Ejército Mexicano, por lo que en 1982, el presidente José López Portillo, declara una amnistía a los guerrilleros que continuaban en prisión, en tanto que la Brigada siguió activa, al menos hasta 1984.
Hechos que también coincidirán, en los años ochenta, tras el triunfo de la Revolución Sandinista en Nicaragua, con la modificación de las estrategias contrainsurgentes en todo el mundo, que a partir de entonces recurrirá con mayor prioridad al paramilitarismo como forma de combate, aspecto que se expresa hoy en día en el narcoparamilitarismo.
Aspecto que ha tenido su expresión más acabada en Colombia, donde los grupos económicos y políticos afectados por la guerrilla, han financiado a grupos mercenarios, también conocidos como autodefensas, y que reconociéndolos como organizaciones políticas beligerantes, han podido recibir beneficios e inmunidad otorgada a través de amnistías.
Expresándose en México también en años recientes, particularmente en el estado de Michoacán, toda vez que una vez desarticulada la guerrilla urbana mexicana, resurgió la guerrilla rural con los grupos que pudieron sobrevivir a la persecución de los años setenta y ochenta, y éstos utilizan nuevas estrategias en las que el uso de las armas es casi simbólico y cuenta más la penetración mediática entre la población [24].
De manera que el Estado mexicano ha continuado con su línea represiva, a partir de que las torturas, desapariciones y ejecuciones siguen presentes en los grupos policiacos y militares. Máxime cuando, quienes exterminaron a la guerrilla de los setentas y ochentas se convirtieron en comandantes e instructores de nuevos grupos represivos, a pesar de que la mayor parte de sus miembros sufrieron el mismo final que los demás grupos clandestinos de represión, señalados y repudiados por la sociedad.
Hechos que se articularan que el conocimiento exclusivo adquirido por algunos comandantes y agentes, sobre como operan la política y los empresarios, es decir, la corrupción, y se valieron de ésta para enriquecerse o participar en actos criminales.
Más aun cuando durante la represión hacía la guerrilla, se entretejieron alianzas con algunos narcotraficantes, hecho reconocido por el General Mario Arturo Acosta Chaparro, quien declaro que: “Los impuestos de los narcos crearon fortunas… y otra parte del dinero… fue destinado a la lucha contra los movimientos subversivos” [25].
Aspecto que contribuirá para que algunos agentes se dedicaran con especial énfasis al negocio del narcotráfico como Arturo Moreno Espinoza, quien ofrecía protección a narcotraficantes en Sinaloa donde era jefe de la Policía Judicial en 1988. Así como Manuel Cavazos Juárez y Rodolfo Reséndiz Rodríguez, mismos que participarían en la matanza de doce asaltantes colombianos y un mexicano cuyos, restos fueron arrojados al Río Tula en 1981.
Y que de ahí dieran de nuevo el salto a la represión contrainsurgente, pero esta vez mediante el narcoparamilitarismo.
Hemerografía.
Falleció de cáncer el general Francisco Quirós Hermosillo - La Jornada
www.jornada.unam.mx › Inicio › Política
Falleció de cáncer el general Francisco Quirós Hermosillo - La Jornada
www.jornada.unam.mx › Inicio › Política
T esis - Cedema.org
www.cedema.org/uploads/Ortiz_Rosas-2014.pdf
Una ola de saqueos pone en alerta al Estado de México - El País
https://elpais.com › Internacional
El policía - Rafael Rodríguez Castañeda - Primer capítulo ...
https://www.megustaleer.com/libro/el-policia/MX7645/fragmento/
Asesinan al general Mario Arturo Acosta Chaparro - Proceso
www.proceso.com.mx › Nacional
Acosta Chaparro: Las deudas de un boina verde - Animal Político
https://www.animalpolitico.com › Seguridad
Notas[1] En octubre de 1961, año en que la Revolución Cubana se asume socialista, oficiales del Ejército Mexicano fueron enviados a tomar el Primer Curso Interamericano de Guerra Contrarrevolucionaria celebrado en la ciudad de Buenos Aires, Argentina.
Ahí aprendieron tácticas y estrategias de guerra no convencional, también conocidas como de Guerra Sucia, desarrolladas por el ejército francés tras la derrota sufrida en las guerras de liberación de Indochina y Argelia; mismas que estaban basadas en nueve puntos: La creación de escuadrones de la muerte, encargados de asesinar a miembros de la subversión y sospechosos; la desaparición de detenidos a los que ya se les había arrancado información a través de la tortura; el Dispositivo de Protección Urbana, diseñado para controlar los movimientos de la población; el patrullaje sorpresa, consistente en la detención violenta y sorpresiva de individuos en zonas de afluencia masiva, con el fin de atemorizar a la población; conformación de grupos paramilitares para que la población civil atacara a los grupos subversivos; Acción Psicológica, con la que se llevaban a cabo actividades tendientes a desprestigiar a los grupos subversivos; creación de campos de concentración en los que se obtenía el arrepentimiento de militantes revolucionarios para infiltrar sus antiguas organizaciones; la utilización de la tortura como forma de obtener información, misma que era vista como una “constructiva razón de Estado”; Por último se encontraba el golpe de Estado o guerra total, con la que se obtenía el pleno dominio militar sobre la población y con ello se procedía al desplazamiento de poblaciones para asegurar un máximo control y la eliminación de cuadros revolucionarios como táctica para eliminar a la subversión.
Algunos de estos nueve puntos de la guerra contrarrevolucionaria o contrainsurgente fueron aplicados en el combate contra los grupos armados mexicanos, en especial el asesinato, la tortura y la desaparición de militantes detenidos, sin atacar por ningún motivo las causas que le dieron origen. Extraído de: T esis - Cedema.org
www.cedema.org/uploads/Ortiz_Rosas-2014.pdf
Para información más detallada sobre el concepto de Guerra Sucia también se puede consultar en Rebelión: México arde al calor empresarial (IX y último). El vínculo indisoluble entre el proyecto empresarial y la contrainsurgencia. Ramón César González Ortiz. 04-09-2017
[2] T esis - Cedema.org
www.cedema.org/uploads/Ortiz_Rosas-2014.pdf
[3] Falleció en un hospital militar, en 2006.  Implicado en presuntas desapariciones forzadas ocurridas en el estado de Guerrero, además fue sentenciado por las autoridades militares por ser penalmente responsable de haber dado protección al extinto Amado Carrillo Fuentes, creador y líder del cártel de Juárez, de acuerdo con información de inteligencia gubernamental
Falleció de cáncer el general Francisco Quirós Hermosillo - La Jornada
www.jornada.unam.mx › Inicio › Política
[4] Acosta Chaparro: Las deudas de un boina verde - Animal Político
https://www.animalpolitico.com › Seguridad
[5] Acosta Chaparro sería asesinado en 2012, baleado luego de que descendió del vehículo en el que se transportaba, una camioneta Explorer azul marino, placas 275-UBK del Distrito Federal.
Hecho que ocurre, en momentos en que el general investigaba el secuestro del panista Diego Fernández de Cevallos y se crea la “comisión de la verdad”, que estaría encargará de investigar las desapariciones durante la “guerra sucia” en el estado de Guerrero, de las cuales uno de los principales implicados era el general Arturo Acosta Chaparro.
La comisión tendría una vigencia de dos años para su funcionamiento y facultades para acceder a los archivos judiciales de la época, con el objetivo de “procesar judicialmente” a los responsables de las violaciones a derechos humanos durante las décadas de los 70 y 80.
Asesinan al general Mario Arturo Acosta Chaparro - Proceso
www.proceso.com.mx › Nacional
[6] 1947, el presidente Miguel Alemán Valdés crea por decreto creó la Dirección Federal de Seguridad (DFS), adscrita a la Secretaría de Gobernación.
El policía - Rafael Rodríguez Castañeda - Primer capítulo ...
https://www.megustaleer.com/libro/el-policia/MX7645/fragmento/
[7] Estuvo constituido por “120 elementos provenientes de batallones del ejército de todo el país, elementos de la Dirección Federal de Seguridad, Policía Judicial Federal, Policía Judicial del Distrito Federal e Inspección Fiscal Federal”, contaba con un alto número de oficiales, además de depender directamente del Estado Mayor Presidencial (EMP), el que a su vez, es el encargado de la seguridad y logística del presidente de la república. En: T esis - Cedema.org
www.cedema.org/uploads/Ortiz_Rosas-2014.pdf
[8] T esis - Cedema.org
www.cedema.org/uploads/Ortiz_Rosas-2014.pdf
[9] T esis - Cedema.org
www.cedema.org/uploads/Ortiz_Rosas-2014.pdf
[10] T esis - Cedema.org
www.cedema.org/uploads/Ortiz_Rosas-2014.pdf
[11] La utilización de personas de bajos recursos económicos dentro de los grupos represivos ha sido una constante a lo largo del tiempo. Karl Marx escribió en El dieciocho Brumario de Luis Bonaparte que la República Burguesa francesa, dirigida por Luis Napoleón, había derrotado la insurrección proletaria de junio utilizando, entre otros, al lumpen proletariado organizado en la Guardia Móvil, creada en 1848 y reclutada con jóvenes de baja extracción social, con la misión principal de reprimir las revueltas populares. En: T esis - Cedema.org
www.cedema.org/uploads/Ortiz_Rosas-2014.pdf
[12] Similar a lo ocurrido durante el actual mandato priista encabezado por Enrique Peña Nieto, los llamados saqueos a principios de 2018. Actos registrados desde la zona metropolitana de Toluca, la capital del Estado, hasta el oriente en los suburbios de Nezahualcóyotl y Ecatepec. Así como en Michoacán e Hidalgo, y en la Ciudad de México, en las delegaciones Gustavo A. Madero e Iztapalapa. En: Una ola de saqueos pone en alerta al Estado de México - El País
https://elpais.com › Internacional
[13] T esis - Cedema.org
www.cedema.org/uploads/Ortiz_Rosas-2014.pdf
[14] T esis - Cedema.org
www.cedema.org/uploads/Ortiz_Rosas-2014.pdf
[15] Desconcierto, mediante el cual, el gobierno ha obtenido tres resultados: elimina opositores, con la aparición del cadáver causa terror en la población, principalmente en los militantes contrarios y, por el otro, la población al especular acerca de la causa de la muerte, la autoriza excusando así la responsabilidad gubernamental. En: T esis - Cedema.org
www.cedema.org/uploads/Ortiz_Rosas-2014.pdf
[16] T esis - Cedema.org
www.cedema.org/uploads/Ortiz_Rosas-2014.pdf
[17] La Jornada: Jefe de la Brigada Blanca, persiguió a la Liga Comunista
www.jornada.unam.mx/2012/04/22/politica/004n1pol
[18] Algunos ex militantes de los grupos armados, así como estudiosos, consideran que la Brigada Especial fue una coordinación de los diferentes cuerpos policiacos, lo cual es incorrecto. La confusión parte de que quienes se encargaban del combate contrainsurgente utilizaban casi siempre las mismas técnicas en su labor: torturas, ejecuciones y desapariciones; sin embargo, aunque también las realizó la Brigada Especial, no fueron un grupo constituido exclusivamente para esa tarea, ni actuaron con la misma impunidad ni clandestinaje; de hecho, la brutalidad aplicada por la Brigada Especial provocó temor en los agentes policiacos de otras corporaciones. T esis - Cedema.org
www.cedema.org/uploads/Ortiz_Rosas-2014.pdf
[19] Más todavía, la importancia en el uso de la policía en el combate a la guerrilla urbana se debió principalmente a que sus elementos se encuentran dispersos en la población, cualidad que les facilita una labor de espionaje; y a diferencia de los militares, eran mejor vistos ante la ciudadanía ya que sus actividades ocultas podían ser enmascaradas con el combate a la delincuencia común (aspecto que se desgasto en los ochentas), aunque como se ha visto antes, esto era difícil de percibir entre la población debido al comportamiento criminal con que operaban; son más baratos de mantener que el ejército, además de que éstos últimos “tienden a exagerar las medidas de mantención del orden, polarizando a la sociedad y creando resentimiento contra la autoridad”. T esis - Cedema.org
www.cedema.org/uploads/Ortiz_Rosas-2014.pdf
[20] Miguel Nazar Haro, agente y directivo de la DFS especializado en contrainsurgencia, se quejó de esta situación y recorrió los estados del país en donde llevó a cabo reuniones para que “sin discolerías, sin celos profesionales, sin envidias, deberá existir una absoluta coordinación entre Ejército y las diversas Policías”, para evitar la dispersión de la información y contener principalmente los asaltos bancarios, primordial fuente de financiamiento de los grupos insurgentes.
Abundando en tal sentido, Nazar declaró en el año 2003, durante el proceso judicial que se le siguió por su participación en los delitos de lesa humanidad cometidos durante los años sesenta y setenta que, cuando cometían un delito los grupos guerrilleros, al lugar llegaban diversos cuerpos policiacos y se enfrentaban entre sí creyendo que eran los delincuentes. T esis - Cedema.org
www.cedema.org/uploads/Ortiz_Rosas-2014.pdf
[21] T esis - Cedema.org
www.cedema.org/uploads/Ortiz_Rosas-2014.pdf
[22] T esis - Cedema.org
www.cedema.org/uploads/Ortiz_Rosas-2014.pdf
[23] T esis - Cedema.org
www.cedema.org/uploads/Ortiz_Rosas-2014.pdf
[24] T esis - Cedema.org
www.cedema.org/uploads/Ortiz_Rosas-2014.pdf
[25] T esis - Cedema.org
www.cedema.org/uploads/Ortiz_Rosas-2014.pdf
Ramón César González Ortiz es Sociólogo y Maestro en Estudios Políticos y Sociales por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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El fracaso en la obtención de las firmas necesarias para figurar como candidata a presidente elimina al anticapitalismo y a Marichuy de la campaña electoral pero no de la vida política y social y favorece al candidato de Morena, que podría obtener unos miles de votos más de quienes todavía creen que la lucha en las instituciones del Estado capitalista es la única posible.
López Obrador, con su pragmatismo, ha logrado convencer a una parte importante de la burguesía nacional y del establishment de que es un conservador, un hombre de orden, un freno indispensable para los estallidos sociales que la ofensiva del capital financiero internacional está preparando y provocando. El aterrizaje en paracaídas en la dirección de Morena de varios de los grandes servidores de la oligarquía gobernante prueba ese apoyo de una fracción capitalista. Esa gente, como siempre, va donde huele que puede sacar ventaja y ahora invierte en Morena para después cobrar grandes dividendos en puestos importantes y en poder.
El programa conservador de Morena, las violinadas sobre la unión nacional y el amor, la alianza electoral con el PES, los candidatos elegidos a dedo, el decisionismo verticalista de AMLO, han modificado su imagen entre los grandes burgueses y en los llamados “poderes de facto” (léase transnacionales y altos mandos militares nacionales o estadounidenses). Ellos ya no lo ven más un sapo de otro pozo, un advenedizo plebeyo, un imprevisible movilizador con su entorno de intelectuales según los cuales hay que apoyar a los burgueses “democráticos y nacionales” para construir una “democracia avanzada” y entonces, mucho después, en el Año Verde, comenzar a encarar medidas socialistas. Ahora ven a AMLO como un hombre bien vestido, lleno de amor, que les da garantías ofreciendo amnistía a los peores delincuentes y asesinos, lo ven como un político como los que están acostumbrados a tratar, dispuesto a todo lo que le pidan y respaldado y estimulado por su nuevo Estado Mayor de priístas, panistas y perredistas que acaban de desembarcar en Morena.
Como todavía no hay grandes movilizaciones sociales pero éstas aparecen sin embargo como una amenaza, AMLO les parece una garantía, un contrafuego que podría salvar del incendio a la oligarquía. Queda aún por ver qué piensan el Pentágono que piensa desde un punto de vista mundial y sus agentes locales cebados por la larga militarización del país y por la represión y muchos de cuyos cuadros han sido corrompidos por el narcotráfico.
La mayoría de quienes decidieron votar por AMLO son conservadores pero no proimperialistas y esperan que su voto les salve de caer de Guatemala en Guatepeor y les permita conservar algo de los derechos, conquistas e ingresos que la oligarquía está eliminando. AMLO, si quiere gobernar, debe ser aceptado por el gran capital pero sus bases sociales esperan en cambio que gobierne para ellas y no para aquél. La desilusión de sus seguidores, por consiguiente, podría ser rápida, sobre todo en esta situación internacional tan marcada por las imposiciones de Trump sobre el TLCAN, por la guerra comercial que Estados Unidos desató con su proteccionismo y por la amenaza de guerra mundial porque México baila al ritmo de la música que tocan en los países imperialistas.
En este momento tan grave de la historia humana las fuerzas anticapitalistas son desgraciadamente diminutas, como lo prueban las elecciones en Francia y en Italia o la recolección de apenas un poco más de 200 mil firmas para Marichuy (la mitad de las cuales de gente que no la votaría pero firmó democráticamente para que pudiera ser candidata) así como la extrema debilidad de las organizaciones clasistas en México y en el mundo. También en esto -en lo que respecta a la organización independiente de los trabajadores y en la falta de conciencia de clase de la gran mayoría de ellos- nos han llevado al siglo XIX. Pero esta situación no es eterna porque la historia muestra que, en condiciones extremas, los trabajadores se radicalizan, las mayorías conservadoras se disuelven y la minoría revolucionaria crece si actúa audazmente y comprende el proceso.
Algunos deducen de esta falta de conciencia anticapitalista de la mayoría de los trabajadores y del desprestigio del concepto mismo de socialismo que la lucha por un cambio de sistema es utópica y, en consecuencia, que sólo queda la vía electoral, o sea, votar a AMLO y rezar para que cumpla abandonando la lucha.
Por el contrario, los anticapitalistas deben sumar nuevas fuerzas y unificar para la acción conjunta las fuerzas de las organizaciones anticapitalistas hoy dispersas. Actuar unidos, todos juntos, no quiere decir que nadie deba abandonar su visión política y sus reivindicaciones particulares sino que es necesario buscar coincidencias y combatir unidos por las posiciones comunes creando al mismo tiempo un ambiente mejor para la discusión de las diferencias. Es indispensable también elevar el contenido de la propaganda incorporando los problemas reales de los trabajadores porque en la lucha ellos se radicalizarán y construirán un nuevo nivel de conciencia.
Independientemente de las elecciones, es necesario exigir un aumento general de salarios y jubilaciones, asistencia social generalizada, viviendas y educación de calidad. Es indispensable defender el agua de la privatización que se prepara, así como los recursos naturales y ambientales, exigir la eliminación de los aumentos a la energía eléctrica y los combustibles, el castigo a los corruptos y asesinos y un plan de sostén para los campesinos en pro de la independencia alimentaria.
Mediante la autoorganización de colonias y comunidades, la autogestión y la lucha por planes locales de creación de trabajo y de reconstrucción económica discutidos y decididos en asambleas, hay que construir comités unitarios locales y regionales. Votar o no es lo de menos. Lo fundamental es organizarse ahora y para después del voto.
@almeyraguillermo
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

El lugar de la incertidumbre


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El lugar de la incertidumbre

 


¿Hubo en la historia de la humanidad algún grupo social que abandonara voluntariamente sus privilegios?
Quien piense o sienta que los varones no tenemos ningún privilegio respecto de las mujeres (o quien crea, por ejemplo, que los blancos no tenemos privilegios respecto de los negros) puede abandonar la lectura en este punto, porque estas líneas no están dirigidas a ellos, o ellas. Quien siga adelante, sepa que está ante un texto crítico pero, sobre todo, autocrítico.
El primer paso para cambiar algo es asumirlo. Ningún alcohólico, ningún adicto a cualquier otro tipo de droga, puede dejar la adicción si no reconoce que tiene un problema. O sea, si no siente, “en el alma y en cuerpo”, que el consumo está produciendo un daño que sólo se puede resolver trabajando muy duro para superarlo.
Asumirse como opresor no es nada fácil. En particular para las personas que somos de izquierda, que desde tiempos muy remotos nos pronunciamos contra todo tipo de opresiones: de clase, de raza, de sexo, de generación, por convicciones religiosas o ideológicas, entre otras.
No creo, en absoluto, en ese discurso que dice que el patriarcado y el machismo nos oprimen a todos, también a los varones. No es cierto. Es apenas un discurso políticamente correcto, que es una de las peores formas de abordar estas cuestiones que no son teóricas (por lo cual no voy a apelar a intelectuales), sino afectivas, de piel, de sensibilidad. Argumentos hay para todo, y ahora aparecen los macho-izquierdistas, algunos radicales, que crearon ese mediocre adjetivo de “feminazis”, que habla más de ellos que de las feministas.
Dos son las cuestiones que deberíamos reflexionar, creo, los varones. Primero, lo que nos incomoda del empoderamiento de las mujeres, los porqués de esa incomodidad que, en ocasiones, resulta desconcertante por desafiante. La segunda consiste en el papel o lugar que podemos asumir quienes nos sentimos afines al feminismo o a la emancipación de las mujeres.
EL ESCUPITAJO EN LA CARA.
 Muchos amigos varones dicen que no entienden la agresividad de las mujeres que se insurgen, incluso de sus amigas y compañeras, ya que la consideran “irracional”. Por ejemplo, cuando al saludarlas se descuelgan con un “Hola, linda”. “No me digas eso” es, como mínimo, la respuesta airada. El tipo, los tipos, nos quedamos perplejos. Como cuando nos reprenden por decir “negrito” a un negro, un apelativo supuestamente cariñoso pero profundamente racista.
En una ocasión discutimos largo rato con un amigo sobre las posibles razones de esa “irritabilidad” femenina. Una mujer joven que llegó hasta donde estábamos (un sindicato o un centro social), pasó por una sucesión casi interminable de acosos: frases groseras en la calle, tocamientos de nalgas en los ómnibus, miradas soeces, y muchas otras que los varones apenas imaginamos. Por no mencionar violencias, incluso dentro de la familia, de parte de hermanos, padres, padrastros, tíos, primos…
“Esa mujer –seguimos razonando– nos saluda y escucha ese ‘Hola, linda’, que desborda el vaso de la paciencia, precisamente porque se supone llegaba a un espacio que es solidario.” Es molesto que te manden a la mierda, que te pidan silencio o te hagan el vacío. Pero, ¿existe alguna otra actitud realmente posible?
Nunca en la historia los oprimidos se han puesto de pie luciendo gestos amables y ademanes corteses. La norma ha sido la transgresión rebelde y la bronca, que se desliza hacia la furia cuando del otro lado aparecen la intolerancia y la violencia. Se suela acusar a las feministas de extremas, de radicales o, con mucha razón, de intolerantes. ¿Por qué habrían de tolerar el acoso y la violencia?
Al lugar que pretendo llegar es al incómodo escupitajo en la cara de quienes se ponen de pie, con esos modales que no son precisamente fáciles de aceptar por quienes nos sabemos, o no, opresores. Creo además, por mi experiencia con comunidades indígenas y en favelas cariocas, que el acoso más molesto es el que proviene de nuestros “compañeros” de izquierda, porque en su discurso dicen, decimos, lo contrario.
A los varones de izquierda, que supongo serán los que lean este semanario, quisiera recordarles que, en la carta de despedida a sus hijos, el Che escribió: “y sobre todo sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda de un revolucionario”.
El Che nunca fue feminista. Ni siquiera podría decir que era antipatriarcal o sensible a la emancipación de las mujeres. Menos aun a la defensa de gays y lesbianas. Era un hombre de su tiempo, lo que no justifica en absoluto su insensibilidad frente a ciertas opresiones. Los revolucionarios pertenecieron al bando de los opresores. Como quien escribe estas líneas, y seguramente muchos de los que las leen.
LOS VARONES ANTIPATRIARCALES.
 Me parece saludable que haya varones que acudan a los actos y manifestaciones del 8 de marzo, que participen en las Alertas Feministas cada vez que una mujer es asesinada por violencia de género, y así. Creo que está bien y es necesario.
Pero desconfío profundamente de los varones que se dicen feministas y antipatriarcales, aunque por cierto no es lo mismo. Porque el problema comienza precisamente en ese momento. ¿Cómo acompañar? ¿Desde qué lugar y con qué actitud?
Lo primero es dejar cualquier protagonismo, ablandar el ego. Eso nos dice que cuando participamos en esas actividades de mujeres no vamos a ocupar un lugar central, ni arriba de la tarima (ahora las mujeres tienden a rechazar las tarimas-púlpitos porque de algún modo reproducen el patriarcado). Caminar al final de la marcha, o a los lados. O quedarse en casa cuidando a nuestros hijos o los hijos de amigas, cocinando o limpiando.
La segunda cuestión es resistir la tentación de la “bajada de línea”, de saber ya cuál es el lugar que nos corresponde a los varones que no queremos reproducir la violencia machista pero tampoco el lugar del patriarca. “¿Cómo hacer para no volverse fascista incluso cuando (sobre todo cuando) uno se cree un militante revolucionario?”, escribió Michel Foucault en “Introducción a la vida no fascista”.1
Es todo un programa que hace balance, macro y micro, de un siglo de socialismo real. Es una pregunta sin respuesta, o con respuestas apenas parciales. Nos invita a ocupar el lugar del no saber, de la incertidumbre, de la crisis personal y política. Porque no se sale del lugar del macho sin atravesar una profunda crisis de identidad, dolorosa, porque nos educaron en eso.
Los varones antipatriarcales (una categoría más que dudosa) deberíamos tomar muy en cuenta la pregunta de Foucault. Primero porque no sabemos qué es eso de ser antipatriarcal. Puedo decir lo que no es (no golpearás, no acosarás, no humillarás, etcétera). Pero no puedo decir cuál es el nuevo lugar. La tentación de juzgar a los machistas es la peor, porque nos coloca como administradores de nuevos panópticos.
El lugar del no saber, el no saber qué lugar, siento que debe ser mantenido durante un tiempo más o menos prologando, el suficiente para no congelar una nueva identidad, o un nuevo lugar. Porque la incertidumbre, el caminar a tientas en la oscuridad, permite desarrollar sensibilidades y sobre todo sentidos atrofiados por décadas (siglos) de opresiones.
Un mundo pospatriarcal pasa por el empoderamiento de las mujeres. Los modos como acompañemos este proceso son inciertos. La única certeza es la necesidad de remodelar el ser varón, que pasa básicamente por dejarnos afectar, para sentir-nos de otros modos. Es un arte, no una línea política, siempre imperfecta.
1. En
El anti-Edipo
, de Gilles Deleuze y Félix Guattari.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.