miércoles, 21 de noviembre de 2018

El Sabueso: ¿Promover reformas constitucionales? ¿Sacar al Ejército de las calles? AMLO se contradice


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El Sabueso: ¿Promover reformas constitucionales? ¿Sacar al Ejército de las calles? AMLO se contradice

 

 


El presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, se contradijo sobre promover o no reformas constitucionales. Este 19 de noviembre, en entrevista con Televisa, habló de cambios a la Constitución, e incluso su partido presentó este martes la primer iniciativa para hacer cambios de ese tipo; lo anterior aunque había dicho que en sus primeros tres años de gobierno no habría cambios a la Carta Magna.
Lee aquí: Puntos clave de la iniciativa de Morena que permite a militares vigilar las calles
“Vamos a reformar el artículo 35 de la Constitución para que se facilite la celebración de las consultas, porque actualmente son muchos los requisitos” y “de manera muy transparente, sin simulación, estoy planteándolo, lo que estoy planteando es una reforma constitucional”, dijo López Obrador este lunes cuestionado sobre la inconstitucionalidad del mando militar en tareas de seguridad pública, como propone su plan en la materia.
López Obrador se refirió dos veces este 19 de noviembre a modificar la Constitución, una para poder hacer consultas ciudadanas con regularidad y “sin tantos requisitos”; y otra para permitir que el Ejército se haga cargo de la Seguridad Pública.
Pero esto contrasta con promesas que había hecho en campaña, de no hacer modificaciones constitucionales al asumir el gobierno, sino hacerlo hasta la mitad de su mandato.
El 17 de mayo de 2018, como candidato presidencial, López Obrador tuvo una reunión con empresarios de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), a los que aseguró que, si acaso, haría un cambio a la Constitución para que el presidente pueda ser juzgado por corrupción, pero que no promovería otros ajustes.
“No queremos iniciar el gobierno como siempre, con reformas. Pensamos que con el marco legal actual podríamos iniciar los cambios y echar a andar la economía y garantizar el bienestar y la paz y la tranquilidad. Vamos a dejar las reformas para mediados del sexenio, las reformas al marco legal”, señaló.
Esta promesa fue reiterada en agosto, ya pasadas las elecciones, por el hoy coordinador de Morena en el Senado, Ricardo Monreal, que tras una reunión aseguró: “No hará cambios en el primer trienio en materia constitucional ni fiscal, gobernará con el marco jurídico vigente”.
Ahora lo niega, pero el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, también tuvo como promesa de campaña —tanto en 2012 como el 2018— la vuelta del Ejército a los cuarteles y no dejarlos a cargo de la seguridad pública, como ahora propone en su plan de gobierno en materia de seguridad.
El 21 de marzo de 2011 en el Auditorio Nacional, López Obrador presentó 50 puntos de su Proyecto Alternativo de Nación, con el que Morena se constituyó como partido político, y el sexto punto fue:
“Gradualmente se retirará el Ejército y la Marina del combate al narcotráfico”, lo que desató los aplausos de los presentes.
En un mensaje por internet transmitido el 6 de febrero de 2012, en el minuto 16:30 puso incluso el plazo de medio año para regresar a los militares a los cuarteles.
“Tenemos que ir sacando al Ejército de las calles. El Ejército no está preparado para esta función, es otro su encargo, es defender la soberanía nacional  y no debe de seguirse exponiendo al Ejército, es una institución que debemos de cuidar todos, no socavar al Ejército. Tenemos que ir regresando al Ejército en la medida que se va profesionalizando la policía. Ese es mi plan, creo que nos va a llevar seis meses ir regresando al Ejército para que sea la nueva Policía Federal la que se haga cargo de garantizar la tranquilidad y la seguridad pública”.
Más recientemente, el 8 de diciembre de 2016, retomando un comentario del Secretario de la Defensa, Salvador Cienfuegos, sobre que el Ejército quería regresar a los cuarteles y que estaba desgastado, López Obrador expresó, de gira por Coahuila, como se puede ver en el minuto 3:26 de este video subido en su propia cuenta de Facebook:
“No se resuelve nada con el uso del Ejército, de la Marina, de las policías, con cárceles, con amenazas de mano dura, con leyes más severas. Repito: la paz y la tranquilidad son frutos de la justicia”.

La que sí es verdad

“Soy demócrata, y soy respetuoso de las instituciones. Y que quede claro, cuando nos robaron la presidencia dije ‘al diablo con sus instituciones’, y se puede probar; no dije ‘al diablo con las instituciones’, dije ‘con sus instituciones’”
Otra de las afirmaciones de López Obrador de este lunes que despertó suspicacias en redes sociales fue que él es un demócrata y respeta las instituciones, y que cuando las mandó “al diablo”, en 2006, dijo “sus instituciones” (sin aclarar a quiénes se dirigía), y no a todas en general.
Esta afirmación es verdadera, como se puede ver en videos de hace doce años (minuto 2:38), que incluso fueron utilizados posteriormente para hacer campaña negativa en su contra.
La frase completa pronunciada en el Zócalo en ese año, al rechazar que el Tribunal Electoral validara el triunfo electoral de Felipe Calderón, fue: “Ya decidimos hacer a un lado esas instituciones caducas que no sirven para nada e impulsar la revolución de la conciencia para que el pueblo decida. ¡Que se vayan al diablo con sus instituciones!”.

Guardia Nacional: Puntos clave de la iniciativa de Morena que permite a militares vigilar las calles


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Guardia Nacional: Puntos clave de la iniciativa de Morena que permite a militares vigilar las calles

 

 


La iniciativa de reforma constitucional con la que se busca crear la Guardia Nacional habilita la intervención de los soldados y marinos que la conformen en tareas de seguridad pública, algo que hasta ahora solo era competencia constitucionalmente de las autoridades civiles, y los faculta para hacer detenciones en flagrancia, como lo haría un policía preventivo.
Además convierte a los militares adscritos a la Guardia Nacional en auxiliares del Ministerio Público Federal, lo que significa que podría encomendárseles la ejecución de órdenes de aprehensión, de cateo, o de cualquier índole que obtengan los fiscales.
La iniciativa presentada por los diputados de Morena y que se publica en la Gaceta Parlamentaria, reforma 13 artículos de la Constitución con lo que se pretende legalizar a la Guardia Nacional como una institución de seguridad nueva del Estado, conformada por Policía Militar, Policía Naval y Policía Federal, todos bajo mando castrense.
Pero además se incluye en sus artículos transitorios dos puntos clave: la desaparición gradual de la Policía Federal y una disposición especial que exceptúa a los militares adscritos a la Guardia Nacional del candado establecido en el artículo 129 de la Constitución, que impide a soldados intervenir en tiempos de paz en acciones que sean distintas a las de seguridad nacional.
“Para estar acordes con la interpretación recientemente emitida por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, con relación a la Ley de Seguridad Interior, establecemos en el régimen transitorio una excepción expresa y específica para que a los miembros de las policías militar y naval que se incorporen a la Guardia Nacional no les sea aplicable la limitación que dispone el artículo 129 de la Constitución, según la cual en tiempos de paz las autoridades militares no pueden realizar funciones diversas a las que tengan exacta conexión con la disciplina militar”, indica el documento.
La iniciativa hace énfasis en que se trata de una medida “transitoria” y que al momento de cumplirse tres años de su formulación deberá ser evaluada para revisar sus alcances. No obstante, la misma iniciativa considera a la Guardia como la solución para la ausencia de instituciones policiales confiables, sumado a la necesidad de que el Ejército siga encabezando el combate a la delincuencia con un marco legal adecuado.
La propuesta ya fue turnada a la Comisión de Puntos Constitucionales para su dictaminación, así como a las de Gobernación y de Seguridad Pública para su opinión.
A continuación se presentan los puntos clave de esta iniciativa que requeriría la aprobación de dos terceras partes del Congreso Federal y de al menos 17 congresos estatales para que los cambios a la Constitución surtan efecto.

La justificación

De acuerdo con la iniciativa, en los últimos dos sexenios el combate a la delincuencia ha seguido una lógica de “guerra” y “confrontación”, en donde se ha echado mano de las fuerzas armadas sin que existiera un contexto legal propicio para ello.
Se prometió, añade el documento, que el uso de las fuerzas armadas sería provisional mientras se fortalecía a la Policía Federal y se depuraban a las policías estatales y municipales, pero nada de eso ocurrió. En cambio, cada vez se volvió más común el uso del Ejército y la Marina para hacer frente a los grupos delictivos.
“Ambos se enfrascaron, en cambio, en una lógica de guerra que agravó la inseguridad ciudadana, generó una catástrofe de derechos humanos y, paradójicamente, fortaleció a la delincuencia al impulsar a los grupos delictivos a diversificar y extender sus actividades”, señala el documento.
El resultado, agrega la iniciativa de Morena, es que a doce años de distancia no se ha recuperado ni la paz social ni la seguridad. Sostiene que México se ha vuelto un “país de víctimas” con el 90 % de los delitos impunes. A ello se suma la carencia de una corporación policial “profesional, capaz de prevenir e investigar y detener a presuntos culpables de actos ilícitos”.
“En la crisis de violencia e inseguridad actual es evidente que el Estado no puede asegurar el cumplimiento de la legalidad ni reconstruir la paz sin el concurso de los institutos armados. El retiro de los soldados y marinos de las tareas de seguridad pública colocaría a diversas regiones y a sus habitantes en una total indefensión ante la criminalidad organizada”, concluye el documento.

La “solución”

Para resolver ambos problemas, tanto el de la imposibilidad de retirar a las fuerzas armadas del combate a la violencia así como el de la ausencia de una fuerza policial eficaz, la iniciativa propone crear la Guardia Nacional conformada por policías militares y navales, y a la que se sumarán policías federales.
“Estará expresamente encargada de prevenir y combatir el delito en todo el territorio nacional y dotada de la disciplina, la jerarquía y el escalafón propios de los institutos castrenses. Se propone que adicionalmente a sus funciones como garante de la seguridad y la paz públicas y la preservación de la vida, la libertad y los bienes de las personas, la Guardia Nacional esté facultada como auxiliar del Ministerio Público”, indica la iniciativa.
El documento justifica el hecho de que la Guardia esté adscrita a la Secretaría de la Defensa Nacional, bajo el argumento de que “los institutos militares nacionales son los únicos que tienen el personal, la capacidad, el espíritu de cuerpo y las instalaciones requeridas para empezar a conformar la Guardia Nacional desde el próximo 1 de diciembre”.
La iniciativa subraya que si bien la Guardia Nacional nace como una institución dependiente del mando militar, el diseño de sus planes, programas y acciones serán diseñados por autoridades civiles. Se reitera además que aunque su formación será castrense, se impartirán cursos de derechos humanos, uso adecuado de la fuerza, entre otros. Se invita a la CNDH a participar en este proceso.
“Los esquemas de profesionalización, adiestramiento y certificación se realizarán sobre la base de una formación policial”, explica la iniciativa.

Los cambios a la Constitución

Para llevar todo lo anterior a la práctica la iniciativa de Morena plantea modificaciones a trece artículos de la Constitución (13, 16, 21, 31, 32, 36, 55, 73, 76, 78, 82, 89 y 123) pero además añade artículos transitorios para garantizar que la nueva fuerza no resulte inconstitucional y que se le sumen los recursos humanos y materiales con los que ahora cuenta la Policía Federal.
A continuación se presentan los puntos más importantes entre lo que se pretende reformar.
Cambios Artículo 21
Se plantean varias modificaciones y agregados a este artículo. Entre ellos el de la incorporación del nuevo concepto de Guardia Nacional, que queda definido como sigue:
“La Guardia Nacional es una institución del Estado que participará en la salvaguarda de la libertad, la vida, la integridad, y el pleno ejercicio de los derechos de todas las personas, protegiendo su seguridad, sus bienes, así como preservar el orden, la paz pública, los bienes y recursos de la Nación; esta institución estará conformada por hombres y mujeres que previo los requisitos de la ley, la aplicación de los exámenes de ingreso, permanencia y ascenso, así como los procesos de profesionalización, integrarán un cuerpo especializado con estructura, funciones y estándares sobre el uso de la fuerza debidamente establecidas en su ley orgánica”.
Se añade que la Guardia Nacional deberá coordinarse con otras instituciones de seguridad pública y procuración de justicia.
En este mismo artículo se añade que al tratarse de delitos federales la Guardia podrá actuar como “auxiliar del Ministerio Público Federal”.
Aunque la iniciativa no lo explica, lo anterior significa que la Guardia tendría las mismas facultades que la Policía Federal Ministerial que también actúa como auxiliar del MP Federal. Entre esas facultades se encuentra el cumplimiento de órdenes de aprehensión, de cateo, de investigación y de cualquier otra que el MP disponga.
También se incluye un agregado en otro párrafo de este artículo para modificar lo que antes estaba redactado simplemente como “la seguridad pública es una función a cargo de la federación, las entidades….” Y que en su lugar diga “la seguridad pública es una función a cargo de la federación, a través de las instituciones que para tal efecto dispone esta Constitución, las entidades…”. Con ello se posibilita la intervención de la Guardia en este aspecto.
Finalmente se añade en este artículo que “El Estado Mexicano reconoce la jurisdicción de la Corte Penal Internacional”.
LEE: Organizaciones piden a AMLO no crear Guardia Nacional; es una falsa salida a crisis de inseguridad, dicen
Cambios Artículo 16
Este artículo de la Constitución detalla en uno de sus párrafos que “Cualquier persona puede detener al indiciado en el momento en que cometa un delito o inmediatamente después de haberlo cometido, poniendo sin demora a disposición de la autoridad más cercana y esta a su vez del MP”.
La reforma que plantea Morena es que a dicho párrafo se le añada lo siguiente “De la misma forma actuarán las autoridades encargadas de salvaguardar los derechos de las personas, sus bienes, preservar el orden y la paz pública, así como los bienes y recurso de la Nación”.
Como se ve dicha definición coincide con la de la función de la Guardia Nacional. En consecuencia, la reforma habilita a este cuerpo de orden militar a detener a personas que presuntamente estén cometiendo delitos en flagrancia o inmediatamente después de haberlos cometido.
A este artículo se adicionan otras disposiciones como el hecho de que cualquier detenido por la Guardia Nacional debe ser trasladado a una agencia del MP y nunca a un cuartel militar.
Cambios Artículo 13
Aquí se añade un párrafo extra a lo que ya señala este artículo para establecer expresamente el fuero civil y no militar que prevalecerá sobre la Guardia Nacional. La redacción es la siguiente:
“Las faltas y delitos cometidos por integrantes de la Guardia Nacional en el ejercicio de sus funciones serán conocidos por la autoridad civil correspondiente”.
TRANSITORIO QUINTO
En este transitorio la iniciativa hace hincapié en que la Guardia Nacional se mantendrá “en tanto persista la crisis de violencia e inseguridad en el país” con una primera evaluación dentro de tres años.
Pero además dicho artículo transitorio crea un régimen de excepción que permitirá a los militares de la Guardia intervenir en tareas policiales, algo que está prohibido por el artículo 129 constitucional que señala que al Ejército solo le competen las funciones propias de su disciplina en tiempos de paz.
“Los miembros de la policía militar y naval adscritos a la Guardia Nacional quedan exceptuados de la prohibición a que se refiere el artículo 129 de esta Constitución”, indica el transitorio.
Cabe señalar que fue este artículo el que motivo, entre otras cosas, a la Corte a declarar que era inconstitucional la Ley de Seguridad Interior, pues regularizaba la intervención de fuerzas armadas en tareas de seguridad pública.
TRANSITORIO SEGUNDO
Este artículo plantea la desaparición gradual de la Policía Federal con el objetivo de que sus elementos sean trasladados a la Guardia Nacional. De hecho su función legal, que es la de salvaguardar la vida, seguridad y derechos de las personas (artículo 2 de Ley de Policía Federal), será ahora responsabilidad de la Guardia Nacional.
Así se establece:
“Se faculta al Ejecutivo Federal para emitir las disposiciones de carácter general que estime necesarias, con el fin de que las funciones previstas en el artículo 2 de la Ley de la Policía Federal, sean asumidas, en lo que corresponde, por la Guardia Nacional, con la gradualidad que permita asegurar la continuidad de las respectivas funciones y puedan llevarse a cabo la transferencia de recursos humanos, materiales y financieros respectivas”.

Vencer la corrupción / AMLO: ejército = acertijo / Perdones, sobornos y excepciones


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Vencer la corrupción / AMLO: ejército = acertijo / Perdones, sobornos y excepciones




Vencer la corrupción
Una de las claves de la victoria de Andrés Manuel López Obrador fue su promesa de combatir la corrupción, misma que llenó de esperanza a los mexicanos con que las cosas van a cambiar; sin embargo, la estrategia que planea el tabasqueño consiste en erradicar la corrupción “con el ejemplo”. algo que parece insuficiente, pues con buenos deseos es prácticamente imposible terminar con la corrupción si no es con acciones institucionales. En el Reforma, el analista y periodista Sergio Sarmiento, escribe que: “Andrés Manuel López Obrador ganó la elección de este 2018 porque supo promover la idea de que él representaba la mejor opción en la lucha contra la corrupción. Todos los candidatos afirmaban que la combatirían, pero los electores pensaron que solo él podía cumplir […] Fue tan grande la expectativa generada por las promesas de campaña que el riesgo de decepción ahora se vuelve enorme. No tengo dudas de la honestidad personal de Andrés Manuel, pero su visión de la corrupción es muy parcial, mientras que las medidas que ha anunciado para combatirla no solo no le harán mella sino que podrían agravarla. El Presidente electo ha impulsado una serie de acciones que ni siquiera parecen entender la naturaleza de la corrupción. El que el futuro Presidente se baje el sueldo a la mitad no lo hace ni más ni menos corrupto que sus predecesores […] López Obrador ha dicho que él combatirá la corrupción con el ejemplo. La experiencia nos dice, sin embargo, que la forma real de reducir esta conducta es a través de buenas prácticas, como sancionar a las empresas y a los funcionarios que cometan actos ilícitos o como otorgar contratos gubernamentales solamente a través de licitaciones públicas y transparentes. Ningún Presidente, por honesto que haya sido, ni siquiera Benito Juárez, eliminó la corrupción solo con su ejemplo. Los países del mundo que han tenido éxito en la lucha contra la corrupción lo han logrado por medio de buenas prácticas institucionales, las cuales acotan las decisiones discrecionales de todos los funcionarios, empezando por el gobernante”.
AMLO: ejército = acertijo
En El Universal, el periodista Ricardo Rocha, reflexiona acerca del anuncio que hizo en días pasados López Obrador respecto a que mantendrá a las fuerzas armadas en las calles, esto a pesar de que durante años el tabasqueño ha atacado y criticado duramente la labor del Ejército y la Marina en labores de seguridad: “¿cómo será la relación entre el Ejército mexicano y el Presidente de la República? Ni más, ni menos. Con todo lo que implica para la estabilidad de la nación. Por lo pronto, el panorama se ve extraordinariamente complejo. Durante años, Andrés Manuel López Obrador y los suyos han venido estigmatizando a las Fuerzas Armadas como represoras del pueblo bueno. Ahora, en un viaje brutal al otro extremo del péndulo, recurren a ellas como el único instrumento posible para la pacificación del país […] Para agravar las tensiones, la cancelación del aeropuerto en Texcoco ha significado también un hecho que poco miramos: la reducción operativa de una base emblemática de la Fuerza Aérea Mexicana. Y es que, aunque el gobierno entrante no lo ha reconocido, resulta impensable montar un aeropuerto civil de gran escala sobre una base militar. ¿O a alguien se le ocurre que las líneas aéreas acepten volar alternando con aviones armados, aunque como dice el inefable señor Rioboó, éstos se repelen solitos? Por todo ello y más, ha conmocionado a buena parte del país el anuncio de que el Plan Nacional de Paz y Seguridad 2018-2024 estará basado en una Guardia Nacional con hasta 150 mil efectivos que habrá de integrarse hasta el 2021. Esto, como el elemento crucial de una estrategia de ocho puntos, que incluye algunos tan encomiables como: la erradicación de la corrupción; garantía de empleo, educación y salud; respeto a derechos humanos y la reformulación del combate a las drogas. Los voceros oficiosos han insistido en que esta nueva y sorprendente Guardia Nacional estará bajo el mando del secretario de la Defensa y conformada por elementos de las Policías Militar, Naval y Federal. Pero soldados al fin y al cabo. Por eso hoy una palabra domina el horizonte: militarización. Y una inquietud ronda nuestras cabezas: ¿se impondrán a sí mismos su proverbial disciplina o emergerán de su vientre los sapos que se han visto obligados a tragarse?”.
Un ‘crimen de Estado’ a la medida
En Milenio, el periodista Carlos Marín, escribe acerca de la liberación de tres involucrados confesos en la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, bajo el argumento de que hubo fallas y deficiencias en el papeleo: “la juez Martha Georgina Comte Villalobos reconoce que su decisivo fallo para que salieran de la cárcel victimarios confesos de los 43 de Ayotzinapa no quiere decir que los hechos no hayan sucedido como los narró la PGR (la célebre verdad histórica), sino que el Ministerio Público de la Federación no pudo comprobar lícitamente que así ocurrieran. ¡Gulp! O sea que lo que menos importa es lo acontecido y que el Juzgado Primero de Distrito de Procesos Penales Federales, con sede en Matamoros (en el narcosantuario de Tamaulipas), consideró de la mayor trascendencia algo así como deficiencias o insuficiencias en… el papeleo […] la juzgadora consideró que faltaron elementos de prueba, como lo había hecho ya otro tribunal asentado en la misma narcoentidad que desechó las declaraciones de ‘El Pato’, ‘El Jona’ y ‘El Chereje’ […] ¿Qué sentirán y pensarán los padres, madres, hermanos y demás familiares de quienes fueron asesinados y sus cuerpos quemados hasta la carbonización en el basurero de Cocula? La juez Comte no tomó en cuenta las nuevas pruebas (supervinientes, les llaman) ofrecidas por el Ministerio Público de la Federación, aun cuando con éstas habría sido posible comprobar, sin lugar a la menor duda, tiempo, modo y lugar de los imputados acusados de secuestro de los normalistas. Y no la aceptó, apoyándose en la argucia de que no tendrían valor alguno porque los homicidas (no sobra subrayar: confesos) no habían aportado alguna coartada para refutar esas evidencias, aun cuando existen jurisprudencias y criterios judiciales que contravienen la artimaña esgrimida por ella. Mediante la reclasificación del delito de secuestro a desaparición forzada, lo que se está logrando es perdonarle ese crimen a los victimarios civiles y dejar abierta la puerta para satisfacer a quienes vienen ansiando la fabricación de un redituable ‘crimen de Estado’”.
Perdones, sobornos y excepciones
En La Jornada, el periodista Julio Hernández López, escribe que: “Claudia Ruiz Massieu Salinas de Gortari se le atravesó a Andrés Manuel López Obrador en la ruta de levitación conceptual que en estas horas insiste en proclamar el inminente fin de la corrupción histórica y el irrevocable advenimiento de un perdón amplísimo y con absoluto efecto retroactivo para las pandillas que han saqueado al país: la presidenta del fideicomiso de liquidación de lo que fue una longeva empresa paraestatal, el Partido Revolucionario Institucional, ha dicho con aire entre retador y supuestamente inocente que ni ella ni sus presuntos dirigidos requieren de perdones y amnistías sino una recta aplicación de la justicia, pues, dijo, los priístas no pueden aplaudir que se busque de parte de una persona subvertir la ley. Vaya escena: López Obrador en abundante explicación […] de que no desea empantanarse en la búsqueda de castigo a las legiones de corruptos para los cuales no habría cárceles suficientes. Y, en la esquina contraria, rechazando regalos de impunidad, la representante formal de esas legiones, de esos pantanos”.
El mundo bizarro de la 4ª Transformación
En el Excélsior, el periodista especializado en temas parlamentarios, Francisco Garfías, escribe que: “ahora es el Partido Acción Nacional el que toma tribunas, abandona las sesiones, despliega mantas, critica la ‘militarización’ de la lucha contra el crimen organizado, cuestiona al próximo gobierno. Se asume como oposición dura. El Partido Revolucionario Institucionañ está agazapado. Le hace el juego a Morena. Sus posturas están más cerca de López Obrador que de la oposición. Sus diputados no abandonan el salón de sesiones ni por equivocación. Ni siquiera cuando se aprobó la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, que otorga un montón de facultades a los ‘superdelegados’ de Morena en detrimento de los gobernadores. Sus senadores apenas se ven. Mantienen la cabeza agachada. A los guindas les toca defender al gobierno; modificar la Constitución para legalizar la presencia de las Fuerzas Armadas en las calles para realizar labores propias de la policía. Pero también aplaudir al Presidente electo, camuflar sus errores y esperar línea para alzar el dedo. Yo no me trago el cuento de que Monreal se fue por la libre en lo de la eliminación de las comisiones de los bancos. El zacatecano es uno de los que mejor conoce al tabasqueño. Sabe que no admite que nadie se brinque las trancas. El que sí tragó sapos fue Ricardo. Del Partido de la Revolución Democrática no hay mucho que agregar. Quedó descolorido. Da lástima. Está condenado a desaparecer o, cuando mucho, a ser el PPS o el PARM del siglo XXI. Quiere jugar a la oposición. No le alcanza. Sus bases se mudaron a Morena atraídas por un programa de izquierda. No les gustó el panista Ricardo Anaya como su candidato presidencial. Les arrebataron el control de la Ciudad de México —su bastión— y las gubernaturas de Morelos y Tabasco. No cuentan en el Congreso federal. En la Cámara de Diputados local les queda algo más de presencia. Perdieron delegaciones. Un desastre. Quedan, eso sí, honrosas excepciones que están condenadas a irse a Morena o desaparecer. La 4ª Transformación trae a México de cabeza. Es el mundo bizarro. Todo al revés”.
Morena analiza cómo sacudirse a Monreal
En El Universal, el periodista Carlos Loret de Mola, escribe que: “en el partido del presidente electo López Obrador están realizando consultas legales y a sus estatutos para definir qué hacer con el coordinador de los senadores, Ricardo Monreal. Fuentes de primer nivel me aseguran que el controversial Monreal sí se fue por la libre […] que la iniciativa de ley para cancelar varias de ellas fue una ocurrencia que no consultó con nadie. Ni siquiera apareció en la agenda legislativa que presentaron los de Morena. Tampoco fue tema en ninguno de los tres encuentros que han tenido los legisladores morenistas con el presidente electo López Obrador. Y el asunto tuvo consecuencias: La primera fue económica. Se desplomó la bolsa y se disparó el dólar, pero lo peor fue que los mercados e inversionistas no creyeron al futuro secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, ni al futuro presidente, Andrés Manuel López Obrador, cuando salieron de emergencia a tratar de contener la debacle con el discurso de que no iba a suceder. La contuvieron, pero sólo poquito: el golpe central ya estaba dado. La segunda fue la reacción de Monreal ante el evidente jalón de orejas que le dieron López Obrador, Urzúa y hasta la dirigente nacional de Morena, Yeidckol Polevnsky. Lejos de recapacitar, se declaró en pie de guerra e incluso varios de los integrantes de la bancada de Morena en el Senado contaron que Monreal les dijo que Urzúa y Yeidckol andaban defendiendo a los ricos porque eran gente de dinero, y cosas así. El tema de qué hacer con Monreal se ha vuelto una de las prioridades en el partido. El problema es que los estatutos de Morena no son claros sobre los coordinadores de las bancadas legislativas. Según me informan estas fuentes bien enteradas, ya se realizaron consultas al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación para definir una vía legal que pueda ser utilizada para remover a Monreal, aunque esta decisión no se ha tomado […] Esto, aclaro, es lo que está sucediendo dentro de Morena frente a los desplantes del coordinador de sus senadores. Falta ver qué es lo que está haciendo Ricardo Monreal para defenderse y atrincherarse, y saber qué tan popular es realmente al interior de su bancada frente a un posible ajuste instruido desde el partido. Porque una cosa es el duelo entre el partido y la bancada, y otra si interviene directamente el presidente electo”.
La inmensa “Roma” de Cuarón
En Milenio, el periodista Carlos Puig, escribe que: “ayer, el cineasta Alfonso Cuarón escribió esto en su cuenta de Twitter: ‘Quiero muchas más funciones en México, tenemos todas las salas que hemos podido conseguir que, tristemente, son 40. Para poner las cosas en perspectiva, en Polonia se exhibirá en 57 salas y en Corea del Sur en 50. ROMA está disponible a todas las salas que la quieran exhibir’ […] Cuarón anunció que las salas de la UNAM ya la exhibirán. Cosas de este México en el que vivo y, supongo, la modernidad o la ambición de alguien, la que creo es la mejor película mexicana en décadas, tal vez de la historia, se estrenará en un circuito alternativo de cuarenta y pico de salas. Si creo que alguien necesita dar explicaciones, pienso, por ejemplo, en Cinépolis y Cinemex. En unas semanas estará en Netflix para sus muchos suscriptores mexicanos y aunque es cierto que, en esta ocasión, la televisión no parece suficiente para disfrutar la proeza de Cuarón y compañía, la narrativa, la historia, ahí está. Y lo que verán los mexicanos es una historia que, ubicada en 1970 y 1971, de muchas maneras podría ubicarse el año pasado. El verdadero drama de Roma es cómo lo que cuenta, lo que sucede en esa casa, en esa familia, podría haber sucedido igual ayer en muchas casas. Retrato preciso de usos y costumbres de un México que no se va, porque los poderosos no han querido que se vaya, Roma es una película que, porque cuenta una vida ‘normal’, se convierte una reflexión poderosísima que nos señala a todos […] Qué joya de película. Corran a verla en el cine, en uno de los inteligentes cines que sí la pasarán”.
Narconovela
En el Excélsior, la periodista Yuriria Sierra, escribe que: “hincado y con los brazos en la cabeza. El rostro, más que triste, derrotado. El hombre que hizo tratos con el Cártel de Cali y el de Medellín, el que sentó en la misma mesa a los Arellano Félix, Joaquín Guzmán Loera, Rafael Caro Quintero, Amado Carrillo Fuentes, Héctor Luis Palma Salazar y a Ernesto Fonseca. Ahí, en una terraza, con la mirada inquieta, buscando un último resquicio para un escape que se antoja casi imposible. Así se ve a Miguel Ángel Félix Gallardo sometido por Guillermo González Calderoni. De súbito llega la oportunidad: la promesa de revelaciones para ganar notoriedad y un maletín lleno de dólares. Es cuestión de segundos. La vida del comandante cambiaría. Lujos, muchos, todos. Y un ascenso garantizado. Cuánta información proveería a sus jefes en el gobierno y, al mismo tiempo, se pregunta cuánto dinero habrá en ese maletín que le ofrecen. Fue un segundo, la decisión se tomó y su vida cambió para siempre. Todo en un segundo. Sus bolsillos llenos y un criminal suelto. En un instante se corrompió. Son momentos de ficción basados en una realidad. Es el trance de alguno de los capítulos de ‘Narcos: México’, la serie de Netflix estrenada y disponible que narra los días, aquellos en que comenzó una guerra que, como la misma producción lo dice, aún no termina. Y vaya que a la ficción le gusta jugar a la realidad. O vaya que a la realidad le gusta rebasar a la ficción. El estreno de la serie de streaming, protagonizada por Diego Luna, coincide con el inicio del juicio de uno de los personajes de la misma: ‘El Chapo’, Joaquín Guzmán Loera. Y el proceso avanza con momentos que parecen guión cinematográfico… o de serie de televisión. Nombres e incendio. Eso es lo que, hasta hoy, ha generado lo que se vive en una corte en Nueva York. Ya se habló del expresidente Felipe Calderón y de Enrique Peña Nieto. Aquí lo escribimos, la mancha quedó, el objetivo se alcanzó. Estrategia penal exitosa: generó ruido. Pero se han escuchado otros señalamientos y personajes […] En el quinto día, Genaro García Luna, quien estuvo al frente de la extinta AFI y, posteriormente, fue secretario de Seguridad Pública durante el sexenio de Felipe Calderón, fue mencionado como destinatario de, al menos, ocho millones de dólares que le habría entregado en mano el mismo Rey Zambada a cambio de protección. No hay, al momento, un desmentido del señalado. Quien sí negó haber formado parte de esta red de corrupción fue Gabriel Regino, quien, según la declaración del narcotraficante que hoy coopera con el gobierno estadunidense, recibió varios miles de dólares cuando era subsecretario de Seguridad Pública en el gobierno de AMLO en la Ciudad de México […] Y es que, aunque sí, incendiarias y escandalosas, las acusaciones tienen un objetivo: ser estrategia para hundir a quien es juzgado.’¿Usted sabe lo que es una telenovela?’, preguntó la defensa de El Chapo al Rey Zambada en una de las audiencias. Y es que, sin pruebas, todo queda en eso”.
Preocupacion en la embajada de EU
En el diario Reforma, su columna de trascendidos Templo Mayor, asegura que: “si ya resultaba preocupante que desde mayo que se fue Roberta Jacobson Estados Unidos no hubiera nombrado a su nuevo embajador en México, más estresante resulta el reporte de que Christopher Landau suena para el cargo. Primero, porque carece de experiencia en el servicio exterior, y vaya que en tiempos de Donald Trump se requiere que los representantes diplomáticos de ambos países hilen muy finito para que la relación bilateral no acabe descosida por un tuitazo mañanero. Y, segundo, porque si de algo tiene fama Mr. Landau es de ser un fiero abogado litigante experto en armar y defender apelaciones desde hace más de dos décadas. Es decir, más que un conciliador, se trata de un “gallo de pelea” que se precia de haber llevado sus casos hasta la Suprema Corte de EU. Y, como ocurre con quien sería su jefe, no le gusta perder ni una. ¡Ufff!”.
Rebelión contra la ley de austeridad de AMLO
En El Universal, su columna de trascendidos Bajo Reserva, asegura que: “despacito, pian pianito, ha comenzado una revuelta de servidores públicos para contrarrestar legalmente el recorte a sus percepciones en 2019, con la entrada en vigor de la Ley de Remuneraciones. La estrategia jurídica, nos alertan, corre lo mismo por los órganos autónomos que en el Poder Judicial, donde intercambian información para defender sus derechos. Por lo pronto, nos comentan, habrá que estar atentos a la decisión que tome el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, que tiene abiertos tres juicios de funcionarios inconformes. Fueron los magistrados del Tribunal Electoral de Querétaro, Martín Silva, Gabriela Nieto Castillo y Sergio Guerrero, quienes acudieron a impugnar el Tabulador de Remuneraciones del Gobierno del Estado, ajustado a la baja para que ningún funcionario pueda tener ingresos superiores a 108 mil pesos netos a partir de 2019, lo que les implicaría un recorte de 30 mil pesos. Toda una papa caliente, pues…”.
Ceremonia sin legisladores
En Milenio, su columna de trascendidos Trascendió, asegura que: “este 20 de noviembre, a 108 años del inicio de la Revolución mexicana, por primera vez no asistieron los líderes de la Cámara de Diputados, del Senado ni de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, ni algún representante, a la ceremonia en la que por tradición se confieren condecoraciones y ascensos a integrantes de las fuerzas armadas en un acto de Estado. El presidente Enrique Peña Nieto encabezó el acto en Campo Marte, donde designó divisionarios a generales como José Luis Sánchez León, cuyo nombramiento se había atorado por el caso Tlatlaya, y Jens Pedro Lohmann Iturburu, entre otros. Ahí dio la bienvenida a integrantes del gabinete y ‘funcionarios’, agregados militares, pero, a diferencia de 2017, no hubo saludos para los mandos de las mesas directivas del Congreso, el jefe de Gobierno capitalino y el presidente de la Suprema Corte de Justicia”.
De frente
En el Excélsior, su columna de trascendidos, Frentes Políticos, asegura que: “a diez días de tomar posesión, Andrés Manuel López Obrador concedió una entrevista a Ciro Gómez Leyva. Ante el ‘grave problema de inseguridad’, dijo, la Guardia Nacional va. ‘Que tengan confianza. Va porque lo necesitamos para garantizar la paz y la seguridad de los mexicanos’. Sobre la visita de Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, confirmó: ‘Bienvenidos todos los gobernantes. La política nuestra es de respeto a los gobiernos y a los pueblos, una política de amistad con todos los gobiernos’. Y en la parte económica afirmó: ‘Con ahorros de 500 mil millones de pesos sí se puede’. Tranquilidad generaron sus palabras. La entrevista llevó a #AMLOenImagen a trending topic mundial. Hay confianza”.
Por Redacción / Sin Embargo

La mayoría queremos a Calderón y a Peña frente a la justicia, no gozando su retiro: Javier Sicilia


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La mayoría queremos a Calderón y a Peña frente a la justicia, no gozando su retiro: Javier Sicilia

Shaila Rosagel


A unos días de que Enrique Peña Nieto deje su puesto como Presidente de la República, Javier Sicilia Zardain, líder del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD), sólo quiere verlo en un lugar: en la cárcel. El también poeta asegura en esta entrevista con SinEmbargo que el Primer Mandatario no sólo demostró que no tiene corazón durante su mandato, sino que tampoco tiene cerebro.

“Nos debe muchas vidas, corrupciones inmensas, nos debe la vida política y social de esta Nación junto con Felipe Calderón. Yo no los veo gozando de un retiro merecido, los veo enfrentando a este país y a las atrocidades que le hicieron. Los veo enfrentando a la justicia”, dice.

Cuernavaca, Morelos, 21 de noviembre (SinEmbargo).– Enrique Peña Nieto, Presidente de la República, demostró durante su sexenio que no sólo no tiene corazón, sino que tampoco tiene cerebro por los resultados desastrosos que deja en materia de derechos humanos, dice en entrevista Javier Sicilia Zardain, líder del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD).
“Alguna vez, cuando lo vi en el Castillo de Chapultepec, se ofendió muchísimo porque le dije que no tenía corazón. Respondió de una forma ajena a lo humano con respecto al reclamo que les hacían los de Atenco, después de la masacre que hizo allá. Me decía: ‘sí, sí tengo corazón’. ‘Pues demuéstrelo’, le dije. Lo que demostró es que no sólo no tiene corazón, sino que tampoco tiene cerebro. El país que nos dejó es un país en ruinas con las praderas incendiadas. Un montón más de desaparecidos, de torturados, de asesinados”, afirma Sicilia Zardain en entrevista con SinEmbargo.
El poeta y escritor alguna vez tuvo esperanzas en el nuevo Gobierno que llegaba en 2012, después de un sexenio en donde la violencia se desbordó gracias a la “guerra contra el narco” del ex Presidente Felipe Calderón Hinojosa. Corrían tiempos de promesas con una Ley General de Víctimas recién nacida y una Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV) prometedora.
Sin embargo, dice Sicilia, todo fue mera pantalla y discurso mediático de Peña Nieto para legitimar su llegada a Los Pinos.
“La CEAV no funciona ni está funcionando porque no hubo una voluntad de Estado para que eso funcione. En ese momento le dimos el beneficio de la duda que terminó por traicionar, como ya se esperaba”, recuerda.
A unos días que Peña Nieto deje el poder –y se retire a algún lugar del Estado de México como lo ha dicho–, Sicilia, el hombre que perdió un hijo a manos de criminales en Morelos, asegura que el lugar ideal para el aún Primer Mandatario es la cárcel.
“Nos debe muchas vidas, corrupciones inmensas, nos debe la vida política y social de esta Nación junto con Felipe Calderón. Yo no los veo gozando de un retiro merecido, los veo enfrentando a este país y a las atrocidades que le hicieron. Los veo enfrentando a la justicia, es lo que a mí me interesaría y lo que le interesaría a la mayor parte de este país”, dice el luchador social.

“Lo único que hizo [Peña] a diferencia de Calderón es silenciarla [la guerra] y tratar de borrarla. Detrás de eso hay un enorme crecimiento de desaparecidos, asesinados, de violentados, torturados, descabezados, redes de trata, realmente un fracaso”, afirma Javier Sicilia Zardain. Foto: Cri Rodríguez, SinEmbargo
–Javier, ¿cómo evalúas el Gobierno de Enrique Peña Nieto, principalmente en derechos humanos?
–Un desastre. La continuación de esta guerra, la violación a derechos humanos desatada por Felipe Calderón; lo único que hizo [Peña] a diferencia de Calderón es silenciarla y tratar de borrarla. Detrás de eso hay un enorme crecimiento de desaparecidos, asesinados, de violentados, torturados, descabezados, redes de trata, realmente un fracaso. Simplemente 2018 tiene los mismos niveles en la percepción en la realidad de este país que tuvo en 2011 en el Gobierno de Calderón en percepción de crímenes. Como no está esclarecido, ahorita todo está empalmado: no sabemos dónde está la violación de derechos humanos y dónde están las actividades criminales de asesinatos, secuestros, desapariciones.
–Recuerdo cuando recién entró Peña Nieto: te recuerdo a ti que tenías una esperanza porque estaba la Ley de Víctimas: ¿decepcionó a los colectivos, al Movimiento por la Paz?
–Sí, ese día él iba entrando, era un compromiso después de los diálogos que tuvimos con los candidatos en el Alcázar de Chapultepec. Tenía el compromiso para empezar su legitimización, su legitimidad, de responder a lo que Calderón había respondido: meter a la Ley de Víctimas en una controversia constitucional. Él se comprometió en el castillo, necesitaba esa legitimidad y entrando fue el primer acto de su Gobierno el sacar de la controversia constitucional la ley y promulgarla. Ahí se hizo la CEAV [Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas] pero nunca la atendió. En realidad fue un acto absolutamente mediático. La CEAV no funciona ni está funcionando porque no hubo una voluntad de Estado para que eso funcione. En ese momento le dimos el beneficio de la duda que terminó por traicionar, como ya se esperaba. Alguna vez, en el Castillo cuando lo vi, se ofendió muchísimo porque le dije que no tenía corazón. Respondió de una forma ajena a lo humano con respecto al reclamo que les hacían los de Atenco, después de la masacre que hizo allá. Me decía: ‘sí, sí tengo corazón’. ‘Pues demuéstrelo’, le dije. Lo que demostró es que no sólo no tiene corazón, sino que tampoco tiene cerebro. El país que nos dejó es un país en ruinas con las praderas incendiadas. Un montón más de desaparecidos, de torturados, de asesinados.

El 28 de mayo de 2012, Enrique Peña Nieto, entonces candidato presidencial del PRI, se reunió con el MPJD, encabezado por Sicilia. Ahí fue increpado por Trinidad Ramírez, de San Salvador Atenco, a quien EPN ofreció disculpas; en respuesta la esposa de Ignacio del Valle, líder de ejidatarios, dijo que no se las recibía, que quería justicia para las mujeres violadas en la intervención policial de 2006. Foto: Juan Pablo Zamora, Cuartoscuro
–¿Cuáles son los errores más importantes que cometió Peña en materia de derechos humanos, de su política de Estado?
–El mantener el Ejército en las calles. Es otro de los grandes problemas que no está resolviendo por desgracia Andrés Manuel [López Obrador]. El Ejército en las calles como he dicho es la violencia y la violación de derechos humanos. Es la violencia extrema, es el estado de excepción cuando un Ejército sale a hacer labores de combate, ya sea con un Ejército enemigo o en este caso persiguiendo al crimen organizado, vamos a tener violaciones de derechos. Eso es real. Nunca atendió las demandas, las acusaciones, las recomendaciones de la CNDH [Comisión Nacional de Derechos Humanos], de la ONU [Organización de las Naciones Unidas], simplemente no hicieron nada. Todavía estamos en ese momento que no sabemos cuáles son los crímenes que le corresponden al Estado y cuáles los que le corresponden a la delincuencia. En ese sentido, eso es gravísimo, estamos hablando que ni siquiera hay un conteo serio de las víctimas. Hablamos de más de 200 mil asesinados, 34 mil desaparecidos, es una cifra completamente peregrina, es una cifra similar al Gobierno de Felipe Calderón, ¿qué pasó en estos seis años? Nunca hicieron nada con respecto a gobernadores criminales como Duarte en Veracruz; los dejaron operar, desaparecer y destruir gente. Como el caso del otro Duarte en Chihuahua, de Graco Ramírez en este estado [Morelos]. En el Gobierno de Enrique Peña Nieto develamos las fosas de Tetelcingo y de Jojutla y no hubo nada. En Jojutla todavía hay cuerpos que no hemos podido sacar, porque no ha habido voluntad política, ni por parte de este Gobierno, el de Graco, lo que va en del Gobierno de Cuauhtémoc, ni tampoco de Gobernación.
–¿Cuál sería el suceso clave para el Gobierno de Peña Nieto en materia de derechos humanos? ¿Ayotzinapa?
–Ayotzinapa es la punta del iceberg, pero no hay 43, para utilizar la cifra que manejan: hay 34 mil. Y todavía no sabemos cuáles de esos 34 mil, como sucede a los 43, pertenecen a la violación de derechos humanos. Es decir, cuántos de esos fueron desaparecidos por el Ejército o por las policías.
–Lo de Ayotzinapa ocurrió en 2014. En enero de 2015 salió Jesús Murillo Karam a dar su “verdad histórica” y sabemos que todo el resto de la administración de Peña Nieto los padres, con la ayuda internacional, le tumbaron la verdad histórica, pero Peña Nieto se va avalándola. ¿Qué le dice eso?
–Que realmente fue un Gobierno negligente, un Gobierno criminal por negligencia criminal, un Gobierno que quien sabe, después de las acusaciones de “El Chapo”, si no estaba coludido con la criminalidad que tiene secuestrado y destruido al país. Para mí es un tipo que, junto con Felipe Calderón, se tiene que llamar a cuentas y que nos explique porqué hizo lo que hizo y porqué no trabajó en función de la paz, la seguridad y la justicia. Es una deuda que tiene pendiente el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador; no los puede dejar ir impunes. Si es cierto que va a empezar a limpiar con respecto a la corrupción, este es el rostro atroz de la corrupción: los muertos, los desaparecidos, la violación de derechos humanos. Si va e empezar a limpiar la escalera de arriba para abajo, tiene que empezar por llamar a  cuentas a esos dos presidentes.
–¿Hay un retroceso en el Gobierno de Peña Nieto respecto al de Calderón?, ¿estamos peor?
–Es peor en el sentido de que el Gobierno de Calderón deja muertos, desaparecidos, asesinados que no son una deuda de Gobierno, es una deuda de Estado. Cuando Enrique Peña Nieto toma el poder recibe la deuda de Estado, de crimen, no hizo nada y los acumuló. En ese sentido es peor, en el sentido de la acumulación es peor, una continuidad; Andrés Manuel tiene que estar muy consciente de eso: lo que recibe es la deuda criminal que dejan Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.
–¿Hay una intención de Andrés Manuel López Obrador de llamarlos a cuentas? Él habla de que no buscará venganzas…
–Me preocupa muchísimo. Parece que no. Parece que para él el perdón no tiene ninguna relación con la justicia y se trata de borrón y cuenta nueva. No es así. Es una demanda que no hago yo, a través de mi voz es una demanda de todas las víctimas que los llame a cuentas. Su trabajo no es perdonar ni amnistiar a nadie, ese es un asunto personal de Andrés Manuel. Pero como Presidente de la República su labor es construir la justicia y como parte de esa justicia es llamar a cuentas a estos presidentes criminales. No los puedo definir de otra manera.

Parece que para él [AMLO] el perdón no tiene ninguna relación con la justicia y se trata de borrón y cuenta nueva. No es así. Es una demanda que no hago yo, a través de mi voz es una demanda de todas las víctimas que los llame a cuentas. Su trabajo no es perdonar ni amnistiar a nadie, ese es un asunto personal de Andrés Manuel. Foto: Cri Rodríguez, SinEmbargo
–¿Cuál sería el camino para este llamado a cuentas?
–Que se abra una carpeta de investigación y que se les interrogue. A ver: ¿por qué tenemos tantos muertos?, ¿por qué creaste tantos muertos?, ¿qué relación hay entre estos muertos con una política absolutamente de guerra, equivocada y corrompida? Hay muchos elementos para llamarlos a cuentas: los muertos, los desaparecidos están gritándolos. Esos muertos no sólo son de “El Chapo”, de todos los narco criminales que tenemos, es fundamental una responsabilidad del Estado. El Estado está para cuidarnos y hacer justicia, cosa que no hicieron.
–¿Hay algún acierto que veas en materia de derechos humanos del Gobierno de Peña Nieto?
–No, no lo veo por ningún lado. Veo una acumulación de muertos y un espacio muy poco de justicia. La CEAV es un cuello de botella, es una cosa que, por desgracia y esto se puede componer si hay una buena voluntad política, ha servido para revictimizar a las víctimas y para acumularlas.
–Alguna vez tú me dijiste que la cuestión de México más importante a revolver es la de la violencia y las víctimas. ¿Ves en el Gobierno que viene que tenga este centro en la violencia y las víctimas?
–Sí, en el sentido del apoyo que le están dando a esta monstruosidad que están creando que es la Secretaría de Seguridad Pública, no en el sentido de la justicia. No hemos visto el programa de justicia transicional. No hemos visto el programa de política de Estado con respecto a la justicia transicional. Y tenemos al Ejército en las calles otra vez avalado, sin ningún plan de retiro a corto, mediano y a largo plazo de esas fuerzas armadas. No vemos un gramo de justicia transicional. Yo quiero saber cómo va a convivir la justicia transicional,  de la cual nada más ha habido promesas, con respecto a una Secretaría de Seguridad absolutamente monstruosa, una especie de [Genaro] García Luna con esteroides. Nos preocupa muchísimo que no nos digan cómo va atacar la corrupción; si va a dejar ir sin llamar a cuentas a Felipe Calderón y a Enrique Peña Nieto para empezar, y a gobernadores como Graco Ramírez o como los Duarte. A lo mejor Javier Duarte va a salir pronto de la cárcel, que nos expliquen eso. ¿Hay una buena voluntad? A lo mejor sí, pero no vemos que lo estén asumiendo con la responsabilidad, la profundidad y la gravedad que tiene este problema.
–Hay algunas manifestaciones de organizaciones que dicen que la Guardia Nacional es peor que la Ley de Seguridad Interior de Peña Nieto…
–Es un eufemismo. La Guardia Nacional es igual que el Ejército en las calles, no le veo diferencia. Y sabemos que el Ejército en las calles violenta derechos humanos. Entonces no entendemos, porque ha sido una demanda constante. Lo que necesitábamos era una ruta a partir de los otros elementos que arropan a esta Secretaría de Seguridad de cómo se irá sacando al Ejército de las calles y cómo vamos a enfrentar la violación de derechos humanos que ya hicieron. Tenemos que hacer esa investigación, empezando con Ayotzinapa. No sólo del Ejército, sino de la Marina que ha hecho mucho trabajo terrible y opaco. La Marina también tiene que darnos cuenta con respecto a la violación de derechos humanos.
–¿Cómo ves el discurso de López Obrador respecto a la fuerzas armadas?
–Grave. Casi un arrodillamiento con respecto a las fuerzas armadas que tenemos que llamarlas a cuentas también. Que nos expliquen qué pasó con Ayotzinapa para empezar y que no nos avergüence, al contrario, mostrar dónde las fuerzas armadas hicieron mal las cosas. Es un asunto que las fortalece, ocultar nos llena de desconfianza y nos lleva a decir que no los queremos en las calles.
–Alfonso Durazo hizo una promesa: que los niños van a poder jugar en las calles nuevamente y que las mujeres no serán más molestadas. ¿Es posible con el país que está dejando Peña Nieto?
–Si hay una buena política seria y no nada más mediática y de promesas, se pueden bajar los índices, no se puede resolver el problema. El tema es muy complejo, muy profundo y hablar tan a la ligera del asunto y decir que ahora vamos a volver a un paraíso, es mentirle a la Nación. Que nos digan qué pueden hacer y hasta dónde y qué pueden dejar como política de Estado para que el próximo Gobierno continúe. No vamos hacer un mundo donde los niños ya no mueran y donde las mujeres no sean golpeadas, pero haciendo una buena política de Estado podemos reducir su número.
–Ya se acaba el sexenio, se va Peña Nieto, dice que se irá al Estado de México, ¿cómo te lo imaginas en los próximos meses?
–Me gustaría mejor verlo, para hablar de la prisión de Morelos, en Atlacholoaya o en algún lugar de esos. Nos debe muchas vidas, corrupciones inmensas, nos debe la vida política y social de esta Nación, junto con Felipe Calderón. Yo no los veo gozando de un retiro merecido, los veo enfrentando a este país y a las atrocidades que le hicieron. Los veo enfrentando a la justicia, es lo que a mí me interesaría y lo que le interesaría a la mayor parte de este país.

“El perdón es de ida y vuelta y pasa por la justicia. En el orden para hablar de una categoría que él y yo conocemos que es el cristianismo: el perdón no va sin la penitencia que es la justicia. ¿De qué grado es la penitencia que nos tienen  que devolver los criminales y el Estado para recuperar su humanidad y ser susceptibles del perdón? Ese es el tema”, dice el activista, escritor y poeta. Foto: Cri Rodríguez, SinEmbargo
–¿No basta con nada más quitarles la pensión?
–No, para nada…
–Parecería que con eso ya…
–Aquí hay muertos, hay desaparecidos, hay redes de trata, que nos expliquen cómo lo toleraron, lo consintieron y cómo agregaron a esa violencia su propia violencia sacando al Ejército a las calles y descabezando en una política estúpida y pulverizando el crimen. Que nos expliquen eso.
–Durazo argumentó que no pueden sacar al Ejército de las calles, porque las policías están totalmente corruptas.
–Es el mismo argumento de Felipe Calderón. Tenemos el mismo argumento después de 12 años. Que nos digan cómo van a resolver ese asunto, que nos digan cómo y que nos den resultados y que nos devuelvan la paz o fragmentos de la paz. Pero esa no puede venir sin la justicia, eso lo tiene que entender Andrés Manuel: su trabajo no es andar amnistiando ni perdonando. Su trabajo es hacer justicia. El asunto del perdón viene después y es un asunto humano entre las víctimas, no es un asunto de poder político.
–Desde que López Obrador empezó a utilizar la palabra perdón en las reuniones, las promesas de campaña, ahora ya como Presidente electo con las víctimas, ¿qué te dice esta frase: ‘olvido no, perdón sí’? De hecho tú estabas el día que se reunió con víctimas en Tlatelolco.
–El perdón es de ida y vuelta y pasa por la justicia. En el orden para hablar de una categoría que él y yo conocemos que es el cristianismo: el perdón no va sin la penitencia que es la justicia. ¿De qué grado es la penitencia que nos tienen  que devolver los criminales y el Estado para recuperar su humanidad y ser susceptibles del perdón? Ese es el tema. No es borrón y cuenta nueva, esa es una idea romántica. El perdón va acompañado de la justicia, porque de lo contrario se llama complicidad con impunidad. El tema del perdón es un tema de lo humano: yo perdono a los asesinos de mis hijos, pero no los quiero ver en la calle, porque mientras no vea una reconversión de ellos, van a seguir haciendo lo que saben hacer que es asesinar, destruir.

El Espectáculo de "El Chapo"


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El Espectáculo de "El Chapo"

Guadalupe Correa-Cabrera

Guadalupe Correa-Cabrera

El juicio de “El Chapo” en la sociedad del espectáculo viene acompañado de una masiva cobertura mediática. Foto: AP
Hace algunos días comenzó, en Brooklyn, Nueva York, lo que muchos han denominado “El Juicio del Siglo”. Entre fuertísimas medidas de seguridad, un gasto sin precedentes y la utilización masiva de los medios de comunicación modernos, inicia el juicio a quien fuera el narcotraficante más buscado del hemisferio: Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera. Al observar el despliegue millonario de recursos; el uso de miles de cámaras, perros entrenados para la vigilancia (K-9s o canines) y armas para supuestamente proteger al jurado y a la gente clave en el juicio; y después de conocer los escándalos que se han anunciado desde el inicio de este proceso judicial en los Estados Unidos, no puedo más que pensar en la obra maestra de 1967 del pensador francés Guy Debord: La Sociedad del Espectáculo (La Société du Spectacle).
En efecto, el “situacionismo” de lo que ha rodeado la cobertura y narraciones sobre la persecución, escape y detención, así como el proceso judicial mismo que se le sigue a quien es considerado para algunos—y sobre todo para los americanos—el narco más poderoso y peligroso de los últimos tiempos, no parece ser más que un gran espectáculo. Al igual que la espectacular huida de “El Chapo” de una prisión de máxima seguridad a través de un túnel—como aquellos que se utilizan (por los narcotraficantes) para aparentemente cruzar toneladas de droga por la frontera desde México hacia los Estados Unidos—ésta parece ser una parte más de la trama de una historia de ficción que bien podría formar parte de una serie de Netflix.
Aún recuerdo el arresto de “El Chapo” y el relato de “una visita secreta al hombre más buscado del mundo” en la popular revista Rolling Stone, que tenía como protagonistas al famoso actor Sean Penn (autor de la historia) y a la actriz Kate del Castillo—quien protagonizara la conocida serie “La Reina del Sur”. Hablando de drogas, túneles, peligros, mujeres, tequila, camionetas y actores famosos, ésta parecía ser la culminación perfecta de un episodio de “Narcos” en Netflix o de una película de Hollywood. En noviembre de este año (2018) comienza otro episodio que durará aproximadamente cuatro meses. En los nuevos capítulos de la serie serán actores clave: los jueces, policías, abogados, políticos y empresarios mexicanos, los testigos protegidos y otros narcos.
El juicio de “El Chapo” en la sociedad del espectáculo viene acompañado de una masiva cobertura mediática que vende bien las historias de guerras entre carteles o entre narcos. Esto sería parte, para Douglas Kellner (2003, 2008, 2017), de un espectáculo mediático (media spectacle). Surgen entonces comentarios simplistas y análisis bastante parciales que resaltan lo peor de la corrupción y la cultura mexicana. El show armado por los americanos no tiene casi villanos blancos. Al igual que en la televisión, las películas de Hollywood o en las nuevas plataformas electrónicas para el mundo del espectáculo hay buenos y malos. Los narcos (brutos, violentos, morenos y mexicanos) corrompen a los policías y a los políticos—también mexicanos. La justicia, por el otro lado, se imparte del lado blanco, del lado americano.
Más allá de los estereotipos, los grandes intereses, la rapacidad de los medios y comunicadores mercenarios, así como de una sociedad que gusta del espectáculo, es preciso explicar lo que no se dice, pero que pareciera estar realmente operando. En el espectáculo mediático de “El Chapo” es fácil perder la trama real de la película e ignorar los objetivos básicos de una estrategia que parece estar al servicio de grandes intereses económicos y geoestratégicos, muchos de los cuales tienen el corazón de sus operaciones en los Estados Unidos.
En el show de hoy protagonizado por “El Mayo”, “El Chapo”, e incluso por presidentes mexicanos, pareciera ser que el país está a la deriva y a merced de narcos que son capaces de dominarlo todo, incluyendo a agencias de seguridad, instituciones de todo tipo, y autoridades a los más altos niveles. Lo anterior justificaría entonces una estrategia más agresiva y quizás más militarizada contra estos poderosísimos “hombres malos”, que lo corrompen todo y que, casualmente, son morenos y mexicanos. Estos malos narcos estarían también causando una “crisis” del otro lado, matando a los consumidores de drogas (o “inocentes” adictos) americanos. Los estadounidenses en cambio—jueces y víctimas de estos narcos—nos revelan las verdades de un “México bárbaro” que requiere de su ayuda para ser controlado.
Los resultados del juicio a “El Chapo” y la información que derive del proceso, darían a los americanos información estratégica que les sería útil para poner en jaque a políticos y empresarios clave y presionar directamente al próximo gobierno mexicano. No nos sorprenda entonces que en el futuro muy próximo se fortalezca aún más la cooperación antinarcóticos basada en una presencia mayor (y concertada) de las agencias de seguridad estadounidenses en territorio mexicano. Una mayor militarización de la estrategia antidrogas tampoco está descartada y menos en el contexto actual de paramilitarismo criminal (no vinculado a los enervantes) que se alimenta a sí mismo, controlando territorios y extrayendo rentas en vastas regiones de la República Mexicana. Y todo esto, cortesía de una guerra (o la militarización de una estrategia) cuyo supuesto objetivo era el de acabar con los narcos.
Después de décadas fallidas de cooperación, ni se acabó con los narcos, ni con el tráfico de drogas, ni con los gringos adictos—que se mueren por millares. Sin embargo, la agencia antinarcóticos de los Estados Unidos, Administración para el Control de Drogas o DEA, nos sigue dando los mismos consejos y continúa operando al sur de la frontera de ese país con México con millonarios recursos, con las mismas estrategias y con los mismos resultados fracasados. Parecería entonces que el objetivo de dicha agencia no es el combate a las drogas, sino el control geoestratégico. El tema es muy complejo, pero el análisis del caso colombiano parecería confirmar esta hipótesis. Además, por cierto, Pablo Escobar, la DEA y los narcos colombianos en Netflix también fueron los protagonistas y parte del espectáculo.
Las recientes conversaciones en la ciudad de Chicago entre autoridades estadounidenses y mexicanas nos exponen claramente los objetivos de los americanos en el tema del combate a las drogas en lo que reconocen como su “crisis de opiáceos”. El objetivo sigue siendo el de cortar cabezas de los “poderosos” carteles mexicanos (la denominada kingpin strategy). La cabeza de “El Mencho”, otro líder “narco”, ahora del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), es la siguiente a cortar. Es probable que después de abatido “El Mencho”, se registre mayor violencia en el pacífico mexicano. Y así se desangrará aún más México.
Mientras todos observamos con morbo e interés el show de “El Chapo” y platicamos de las cirugías de su esposa, de sus hijos bastardos, de la Reina del Sur, de las declaraciones (aún sin verificar) de su abogado y de los dichos de Zambada, se nos cae el país a pedazos.
Yo recomiendo que le apaguemos a Netflix y comencemos a leer y reflexionar un poco más. Recomiendo sobre todo leer con detenimiento a Douglas Kellner y Guy Debord quienes nos explican bien, respectivamente, cómo funcionan el “espectáculo mediático” y “la sociedad del espectáculo”.
Nota aparte (corta) sobre la estrategia de seguridad del nuevo gobierno:
Las administraciones anteriores, comenzando con la encabezada por Felipe Calderón, nos metieron en un gran embrollo declarando una guerra “fallida” contra las drogas, es decir, militarizando la estrategia de seguridad en México y fracasando en la depuración y creación de las policías que el país necesita y necesitaba. Los resultados de esta estrategia se tradujeron en más de dos centenas de miles muertos, torturados y desaparecidos, así como en la violación masiva a derechos humanos y una mutación paramilitar del crimen organizado. Para los que entienden bien cómo funciona la delincuencia organizada en México y la presencia masiva de paramilitares criminales en el país (que deja altamente vulnerables a comunidades enteras), parecería ser que no queda más remedio que una alternativa como la planteada por el equipo de seguridad del aún presidente electo. Sin embargo—y considerando las grandes limitaciones de una estrategia de este tipo—el éxito del plan no recae en lo programático, sino en su operación básica y en la formación eventual de las policías (a todos niveles) que el país necesita. Hoy, como están las cosas, parece que la opción—esperemos temporal—de un Guardia Nacional, aunque arriesgada y controvertida, parece ser apropiada. A los antes apologistas de Calderón que ahora se rasgan las vestiduras, a los aprendices de analistas en temas de seguridad, y a los que ahora se dicen defensores de derechos humanos desde la comodidad de un escritorio en la Capital de México: “vayan al campo y pregunten a los habitantes de Chilapa, Reynosa, Matamoros o Guanajuato (por ejemplo), qué opinan del retiro del ejército”; pregunten a víctimas de los paramilitares criminales que tienen como negocio el de extorsionar y extraer rentas, si hoy por hoy quieren que se retiren las fuerzas armados y que lleguen los policías. El dilema es complejo y la solución llevará tiempo. No es tan sencillo tomar partido por esta estrategia, pero es necesario ser constructivos. Y a los aprendices de analistas en temas de seguridad, vayan al campo, hagan entrevistas, y experimenten el miedo de vivir en tierra de paramilitares.
Por Guadalupe Correa-Cabrera
Guadalupe Correa-Cabrera es Profesora Asociada en la Universidad de George Mason (Virginia, EEUU) y se encuentra afiliada al Woodrow Wilson Center en Washington, DC y al Centro México del Baker Institute en la Universidad de Rice. Es autora del libro Los Zetas Inc. (Editorial Planeta, 2018).

La Guardia Nacional transformará a marinos y militares en policías: México SOS


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La Guardia Nacional transformará a marinos y militares en policías: México SOS 

 

 


CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Organizaciones de la sociedad civil, entre ellas México SOS y el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y Justicia Penal (CCSPJP), se manifestaron “complacidas” por la inclusión de varias propuestas entregadas al presidente electo Andrés Manuel López Obrador, aunque, subrayaron, están plasmadas “embrionariamente” en el Plan de Seguridad 2018-2024.
De igual manera, puntualizaron que para cumplir con su ofrecimiento de sacar el Ejército de las calles y contar con una policía confiable, capaz, investigadora y cercana a la comunidad, el tabasqueño “propone la creación de la Guardia Nacional, que en la realidad serán marinos y militares transformados en policías, en lugar de aplicar a plenitud la Ley de Seguridad Interior para que las Fuerzas Armadas realicen tareas de seguridad y se les dote de certeza jurídica”.
En un comunicado de prensa destacaron que la sensibilidad mostrada por López Obrador respecto de la “apertura para la observancia y la participación de organismos de la sociedad civil” en la estrategia encaminada a la pacificación y estado de derecho, “nos da visos de esperanza para emprender un trabajo conjunto, profundo y con sentido hacia la seguridad basada en la justicia que hoy demanda México”.
Detallaron que entre las propuestas –producto de meses de elaboración por decenas de profesionales vinculados a los temas de seguridad, justicia, transparencia y paz– que fueron consideradas resaltan: mantener a las Fuerzas Armadas en labores de seguridad interior; el desarrollo de la juventud sin violencia, adicciones, ni delitos; manos limpias en el gobierno, combate a la corrupción y reforma al sistema penitenciario.
Sin embargo, manifestaron que tanto esas como otras propuestas “se tratan de manera muy superficial en el Plan de Seguridad y carecen de los cómo para darles operatividad, y tampoco establecen los indicadores para su monitoreo social, evaluar su avance y efectividad”.
Las organizaciones destacaron que Morena propuso este martes en el Congreso modificaciones constitucionales para la creación de la Guardia Nacional, y en ese marco –apuntaron– “reconocemos que el ahora presidente electo se encontraba en un dilema”.
Puntualizaron que durante su campaña López Obrador ofreció sacar el Ejército de las calles y contar con una policía confiable, capaz, investigadora y cercana a la comunidad, pero para cumplir “propone la creación de la Guardia Nacional, que en la realidad serán marinos y militares transformados en policías”.
En ese sentido, propusieron que sean los propios soldados y marinos los que elijan si siguen siendo militares o se convierten en policías, porque “no conviene violentar la vocación que tomaron al elegir la carrera de las armas”.
El grado de aceptación y confianza por parte de la ciudadanía que hoy tienen las Fuerzas Armadas es muy alto, en tanto que el de las policías es bajísimo, subrayaron.
“Lo mismo ocurre cuando se compara con base en el respeto a los derechos humanos, ya que el porcentaje de militares que tienen denuncias por violación a los derechos humanos son un mínimo contrastado con la alta incidencia de las policías”, se lee en el texto difundido este martes.
Por otro lado, añade, “nos parece importante señalar que no basta la buena intención que tienen tanto el presidente electo y su equipo al buscar la pacificación, la justicia y que el estado de derecho se consolide”.
Un ejemplo de ello, abunda, es que atribuye el combate a la corrupción gubernamental como la “panacea” o fórmula casi inmediata para concretar la seguridad. “Pedimos en ese y otros puntos trabajar con realismo y profundidad”.
Las firmantes del comunicado son: Fraternidad Carcelaria, México SOS, Confederación Auténtica de Trabajadores, Construir la Paz y Reformar la Justicia, Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y Justicia Penal, Movimiento Blanco y Ciudadanos por México.

AMLO ganó, pero aún no tiene autoridad ante "poderes fácticos que están intactos”: El Fisgón


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AMLO ganó, pero aún no tiene autoridad ante "poderes fácticos que están intactos”: El Fisgón 

 

 


COLIMA, Col. (apro).- Andrés Manuel López Obrador ganó la Presidencia de la República pero “todavía no se sienta en la silla, todavía no tiene el poder, porque hay poderes fácticos extraordinariamente poderosos que están intactos”, sostuvo el cartonista político Rafael Barajas Durán, ‘El Fisgón’, director del Instituto de Formación Política de Morena.
En una conferencia ofrecida ante militantes y simpatizantes de Morena en esta capital, el también escritor y activista político comentó que la jornada del pasado 1 de julio fue un referéndum contra el modelo económico neoliberal, una insurrección ciudadana pacífica por la vía electoral que dejó al sistema pasmado.
“Lo que hicimos no fue poca cosa, fue una pinche proeza; se quedaron sin saber qué hacer, pero ahí están y nos detestan, no sólo a Andrés Manuel López Obrador, sino que detestan personalmente a cada uno de ustedes, no nos la van a perdonar”, dijo a los asistentes.
De acuerdo con Rafael Barajas, uno de los resultados que se han visto de este proceso neoliberal ha sido la concentración de la riqueza, tanto en el mundo como en México, donde algunos empresarios se han convertido en extremadamente ricos, al lado de millones de personas en la pobreza.
Frente a los cambios en México, “estos señores van a contraatacar, no se van a quedar quietos, el movimiento de Andrés Manuel es modelo para muchas cosas, pero no está todo garantizado, estamos detenidos con alfileres, en cualquier rato esto se nos puede hundir, hay que entenderlo”, advirtió El Fisgón a los morenistas.
“Una de las cosas que a mí me explica que Andrés haya ganado —expuso— es el hecho de que el modelo neoliberal está en una crisis verdaderamente profunda desde 2008, con la crisis inmobiliaria de Estados Unidos”.
Explicó que el Instituto de Formación Política de Morena no es un proyecto de adoctrinamiento. “Lo que se trata es de que la gente adquiera herramientas críticas, que sea incluso muy crítica con Morena y con Andrés Manuel. Se trata de que nosotros hagamos las críticas antes que los demás. Se trata de que nosotros seamos el pensamiento crítico de la nación”.
En ese sentido, Barajas Durán instó a los militantes de Morena a “dejar de lado las tonterías. Tenemos que dejar de lado las divisiones, tenemos que marchar unidos… Este es un proyecto civilizatorio y va a ser uno de nuestros principales proyectos”.
Tras recordar que los nueve hombres más ricos del mundo concentran más de la mitad de la riqueza del planeta, dijo que los principales negocios de estos personajes son los consorcios mediáticos, que operan como sus aparatos ideológicos personales.
“Se ofrecen como espacios plurales, dicen que ahí caben todas las ideas, pero no es cierto, porque no es posible que en México los únicos intelectuales sean Enrique Krauze, Héctor Aguilar Camín y los que ellos dicen; hay muchos más, pero ellos son los que mejor expresan el discurso de estos señores”.
Estos empresarios, comentó Barajas, “tienen la capacidad para imponernos agendas a través de noticieros, telenovelas y ahorita están viendo cómo lo hacen por redes sociales, con operaciones psicológicas dirigidas al miedo, al odio y la felicidad”.
El sistema neoliberal, advirtió el cartonista, recurre a las llamadas guerras de cuarta generación para someter a la sociedad a través del control mediático y propagandístico.
“El campo de batalla de esas guerras es nuestra cabeza, pero lo que les venimos a proponer es una guerrilla que empiece en nuestra cabeza. Vamos a formarnos políticamente, a informarnos, a apagar la pinche televisión y a prender la cabeza. Si lo hacemos masivamente nos la pellizcan, si lo hacemos de manera sistemática y si difundimos este proyecto, en una de esas sí los paramos, porque tienen mecanismos de control muy fuertes y eso es lo que va a enfrentar Andrés Manuel ahorita, ya lo estamos enfrentando”, concluyó ‘El Fisgón’.

Excolaborador de AMLO niega "categóricamente" acusaciones del hermano de "El Mayo"


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Excolaborador de AMLO niega "categóricamente" acusaciones del hermano de "El Mayo"

 

 


CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El exsubsecretario de Seguridad Pública del Distrito Federal en 2005, Gabriel Regino, negó “categóricamente” las acusaciones que Jesús El Rey Zambada, exintegrante del Cártel de Sinaloa, hizo en su contra por la presunta entrega de sobornos para que le diera protección.
El Rey, hermano de El Mayo Zambada y preso en Estados Unidos, hizo el señalamiento en la corte de Nueva York, durante el juicio que se sigue contra Joaquín El Chapo Guzmán, y mencionó que en 2005 el Cártel de Sinaloa pagó “unos millones de dólares” a “Rogino”, entonces funcionario del gobierno de Andrés Manuel López Obrador en el Distrito Federal.
“Según él, iba a ser el próximo secretario de Seguridad y se le estaba pagando para nuestra protección”, dijo Zambada.
Luego de esas afirmaciones, el abogado penalista y titular del despacho Regino Abogados escribió en su cuenta de Twitter: “Niego categóricamente tales aseveraciones y estaré en plena disponibilidad de testificarlo ante cualquier autoridad, nacional o extranjera”.
Afirmó que cuando fue servidor público informó personalmente “al extinto José Luis Santiago Vasconcelos del primer intento de atentado frustrado en su contra”. Además, mencionó que bajo su mando cinco individuos fueron detenidos en la colonia Fuentes del Pedregal, al sur de la capital.
En otro punto agregó: “Del 2002 al 2006 laboré en la SSPDF coordinando y ejecutando acciones contra el narcomenudeo, lo que motivó que enfrentase diversas acusaciones”.
Prosiguió: “Es falso que durante mi ejercicio del servicio público haya recibido soborno alguno por parte del testificante Jesús Zambada”. Sus declaraciones, abundó, “tienen una intencionalidad procesal, de la cual he dado testimonio en diversas entrevistas”.

La derrota de la democracia en Brasil


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La derrota de la democracia en Brasil

Autor: Prensa Latina

A pesar de los avances sociales promovidos por los gobiernos petistas –como librar de la miseria a 36 millones de brasileños–, el Partido del Trabajo se desgastó políticamente porque fue incapaz de reconocer la importancia de las Comunidades Eclesiales de Base, el segmento de la policía militar y la propia élite brasileña


En 1933, Adolfo Hitler llegó al poder en Alemania mediante el voto democrático. En 2018  -85 años después de la victoria electoral del líder nazi- el excapitán del ejército Jair Bolsonaro fue electo presidente de Brasil con 57.5 millones de votos de los 147 millones de electores.
Su adversario, el profesor Fernando Haddad, exministro de Educación de los gobiernos del Partido de los Trabajadores y exalcalde de Sao Paulo, mereció 47 millones de votos. Hubo 31.3 millones de abstenciones, 8.6 millones de votos nulos y 2.4 millones de votos en blanco. Por tanto, 89.3 millones de brasileños no votaron por Bolsonaro.
Muchos se preguntan cómo fue posible que, después de la Constitución Ciudadana de 1988 y los gobiernos democráticos de Fernando Henrique Cardoso, Lula y Dilma Rousseff, los brasileños eligieran presidente a un diputado federal oscuro y manifiestamente favorable a la tortura y a la eliminación sumaria de prisioneros, un defensor intransigente de la dictadura militar que subyugó al país a lo largo de 21 años (1964-1985).
Nada es casual. Se suman múltiples factores que explican el meteórico ascenso de Bolsonaro. No tengo la pretensión de abarcarlos todos. Me limitaré a expresar mi punto de vista.

La democracia brasileña siempre ha sido frágil. Desde la llegada de los portugueses a nuestras tierras, en 1500, han predominado los gobiernos autocráticos. Fuimos gobernados como colonia por la monarquía lusitana hasta noviembre de 1889, cuando se proclamó la República. Y hasta el año anterior se mantuvo en Brasil el régimen esclavista más prolongado de las tres Américas. Duró 350 años.
Los dos primeros periodos de nuestra República fueron dirigidos por militares. El mariscal  Deodoro da Fonseca gobernó de 1889 a 1891 y el general Floriano Peixoto de 1891 a 1894. En la década de 1920, el presidente Artur Bernardes gobernó durante cuatro años (1922-1926) mediante el recurso semi-dictatorial del estado de sitio. Vargas, electo presidente en 1930, se convirtió en dictador siete años después, hasta ser depuesto en 1945.
Desde entonces, Brasil ha conocido breves periodos de democracia. El mariscal Dutra sucedió a Vargas, quien, por el voto directo, regresó a la Presidencia de la República en 1950, en la que permaneció hasta que las fuerzas de la derecha lo indujeron al suicidio en 1954. Su vice, Café Filho, y los parlamentarios Carlos Luz y Nereu Ramos, terminaron el mandato, y los sucedió Juscelino Kubitschek, electo en 1955. En 1960, JK invistió a Jânio Quadros, derrocado siete meses después por “fuerzas ocultas”. El poder fue ocupado provisionalmente por una junta militar que lo pasó a Ranieri Mazzilli y posteriormente aceptó la toma de posesión de João Goulart (Jango), vice de Jânio, que gobernó solo 7 meses. En abril de 1964 fue depuesto por el golpe militar que implantó una dictadura que se prolongó hasta 1985.
En los últimos 33 años de democracia, un presidente falleció antes de tomar posesión (Tancredo Neves); su vice, José Sarney, asumió la presidencia y llevó al país a la bancarrota; un semidiós, Fernando Collor, fue electo como “cazador de marajás”:[1] dos años y medio después se le sometió a un impeachment por corrupción, y su vice, Itamar Franco, ocupó la presidencia.
A este lo sucedieron los dos mandatos presidenciales de Fernando Henrique Cardoso (1995-2003), los dos de Lula (2003-2011) y uno completo de Dilma quien, tras su reelección, fue sometida a un impeachment nítidamente golpista después de un año y 8 meses de gobierno. La sustituyó su vice, Michel Temer, quien le pasará la faja presidencial a Bolsonaro el 1 de enero de 2019.

Aciertos y errores del PT

¿Cómo se explica que, tras 13 años de gobierno del PT, 57 millones de brasileños entre 147 millones de electores, de  una población de 208 millones de habitantes, elija presidente a un militar de bajo perfil, diputado federal a lo largo de 28 años (siete mandatos), cuya notoriedad no es resultado de su actividad parlamentaria, sino de su cinismo al alabar a torturadores y lamentar que la dictadura no haya eliminado al menos a 30 mil personas? ¿Cómo entender la victoria de un hombre que, en su discurso de campaña en Sao Paulo transmitido vía Internet, proclamó alto y claro que si resultaba electo sus opositores deberían salir del país o irían a prisión?

No es hora de “hacer leña del árbol caído”. Pero a pesar de los avances sociales promovidos por los gobiernos petistas, como librar de la miseria a 36 millones de brasileños, hay que destacar errores que el PT no ha reconocido públicamente hasta ahora y que, sin embargo, explican su desgaste político.
Destaco tres:
  1. El involucramiento de algunos de sus líderes en casos comprobados de corrupción sin que la Comisión de Ética del partido haya sancionado a ninguno de ellos (Palocci se retiró del partido antes de que lo expulsaran).
  2. El poco caso prestado a la alfabetización política de la población y a los medios de comunicación favorables al gobierno, como radios y televisoras comunitarias y medios alternativos.
  3. La no implementación de reforma estructural alguna, a lo largo de sus 13 años de gobierno, excepto la que modificó el régimen de contribución a la seguridad social del funcionariado federal. Hoy, el PT es víctima de la reforma política que no promovió. Las manifestaciones públicas de junio de 2013 fueron un alerta. La población se sentía acéfala. En las calles había protestas, no propuestas. La multitud no se consideraba representada por ningún partido.
Al año siguiente, Dilma resultó reelecta con un pequeño margen de votos por encima de su adversario, Aécio Neves. El PT no entendió el mensaje de las urnas. Era la hora de asegurar la gobernabilidad mediante el fortalecimiento de los movimientos sociales. Se optó por la vía contraria. Se adoptó la política económica del programa de gobierno de la oposición.
El ajuste fiscal dirigido por un economista ultraliberal, Joaquim Levy, profundizó la recesión. El gobierno petista se convirtió en un violinista que agarraba el instrumento con la izquierda y tocaba con la derecha… Desacreditado entre sus bases de apoyo, se abrió el flanco que posibilitó el golpe parlamentario que derrocó a Dilma sin que se produjeran protestas significativas en las calles.
Temer profundizó la crisis: 14 millones de desempleados, crecimiento mínimo del PIB, reforma laboral contraria a los derechos elementales de los trabajadores; 63 mil asesinatos anuales (10 por ciento del total mundial); intervención militar en Río de Janeiro para tratar de evitar que el narcotráfico controlara la ciudad. Y la corrupción multiplicándose en la política y entre los políticos, sin exceptuar ni siquiera al presidente de la República, de quien se exhibieron fotos y videos incriminatorios por la televisión en horario estelar.
Todo eso contribuyó a profundizar el vacío político. De los partidos con una mayor bancada en el Congreso, solo el PT tenía un líder representativo: Lula. Incluso preso, llegó a merecer el 39 por ciento de las intenciones de voto al inicio de la contienda electoral. No obstante, el Poder Judicial confirmó lo que era obvio: fue preso sin pruebas para que quedara excluido de la disputa por la presidencia.

¿Quién podía, entonces, aspirar a la presidencia? Fernando Henrique Cardoso advirtió el vacío. Ninguno de los líderes políticos en boga tenía suficiente peso para llenarlo. Por eso propuso a Luciano Huck, un presentador de televisión. Pero Huck declinó la propuesta. Entonces surgió Bolsonaro. ¿Cómo se explica el ascenso meteórico del candidato de un partido minúsculo, insignificante, que, herido durante la campaña, abandona las calles y no participa en los debates televisivos?
Repito, nada ocurre por casualidad. El capitán recibió el apoyo de tres segmentos importantes de la sociedad brasileña:
  1. Primero, el único sector que se dedicó obstinadamente en los últimos 20 años a organizar a los pobres e incidir en su manera de pensar: las iglesias evangélicas de perfil conservador. El PT debía haber aprendido que nunca tuvo mayor capilaridad nacional que cuando contó con el apoyo de las Comunidades Eclesiales de Base (CEB).
Pero las CEB experimentaron un reflujo bajo los pontificados conservadores de Juan Pablo II y Benedicto XVI. Y no se realizó ningún trabajo de base para expandir la capilaridad y la formación de los núcleos del partido, los sindicatos y los movimientos sociales, excepto en movimientos como el MST y el MTST.  Mientras tanto, las iglesias evangélicas pasaron a ocupar el 30 por ciento de la programación de la televisión abierta y a enseñar que “el hermano vota por el hermano”, desplazando los temas sociales y políticos a favor del moralismo individualista. Esas Iglesias han crecido más del 60 por ciento en los últimos años. No es casual que Bolsonaro, que era católico, se dejara bautizar en Israel por el pastor Everaldo.
  1. Lo apoyó también el segmento de la policía militar, que siente nostalgia de los tiempos de la dictadura militar, cuando gozaba de grandes privilegios, sus crímenes quedaban ocultos  gracias a la censura a los medios, y disfrutaba de inmunidad e impunidad totales. Ahora, según la promesa del electo, tendrá licencia para matar.
  2. Y lo apoyaron también sectores de la élite brasileña que se quejan de los límites legales que dificultan sus abusos, como el agronegocio y las mineras que codician las reservas indígenas, así como de la protección del medio ambiente, en especial la Amazonia.  Este sector quiere un gobierno dispuesto a ignorar todo lo que tenga que ver con el trabajo esclavo, la protección ambiental, los derechos de  los indígenas y quilombolas; y a obtener luz verde para criminalizar a los movimientos sociales que luchan por la tierra y el techo, en defensa de los derechos humanos y contra actitudes discriminatorias como la homofobia.
Existe otro factor que favoreció la elección de Bolsonaro: el poderoso lobby de las redes digitales dirigidas desde Estados Unidos. Se remitieron directamente millones de mensajes a 120 millones de brasileños con acceso a Internet, casi todos electores, ya que en Brasil el voto es obligatorio para las personas entre 16 y 70 años de edad.

Bolsonaro supo aprovechar ese nuevo recurso que amenaza seriamente la democracia,  empleado con éxito en la elección de Donald Trump en los Estados Unidos, y en el referendo que decidió la salida del Reino Unido de la Unión Europea (Brexit). Los tribunales electorales de Brasil no saben, hasta el momento, cómo enfrentar esos ataques cibernéticos.

Desafíos de futuro

¿Y qué hacer ahora? Los movimientos progresistas y lo que resta de izquierda en Brasil con seguridad promoverán marchas, manifestaciones, documentos para los que recabarán firmas, en un esfuerzo por evitar un gobierno fascista. Nada de eso me parece suficiente. Hay que retornar a las bases populares. Como enfatizó Mano Brown en el mitin final de la campaña de Haddad en Río, la izquierda ya no habla el lenguaje de las periferias de las ciudades. Los pobres votaron por el proyecto de los ricos.
La izquierda se llena la boca con la palabra “pueblo”, pero no se dispone a “perder” fines de semana para ir a las favelas, a las villas, a la zona rural, a los barrios donde viven los pobres. No se arma con el método de Paulo Freire para organizar, politizar y movilizar al pueblo. No intenta conocer y aplicar la metodología de la educación popular. No reconoce la fe popular como un factor, no solo de alienación sino también de liberación, en dependencia de cómo se cultive.
He aquí las prioridades de la actual coyuntura brasileña: el PT debe hacer una autocrítica y refundarse; la izquierda debe regresar al trabajo de base; el movimiento progresista debe rediseñar un proyecto de Brasil que dé por resultado un proyecto político viable. En caso contrario, Brasil ingresará por un largo periodo en la edad de las tinieblas.

Referencia:

 [1] Marajas se denomina en Brasil a los servidores públicos con salarios escandalosamente altos, y por extensión a quienes gozan de niveles de vista ostentosos.
Frei Betto*/Prensa Latina
*Escritor y asesor de movimientos sociales