jueves, 17 de enero de 2019

Las mayores huelgas del planeta amenazan la reelección de Narendra Modi


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Las mayores huelgas del planeta amenazan la reelección de Narendra Modi

 

 


El día a día en Delhi deja protestas minoritarias que no hacen mella en la rutina de una ciudad que ni siquiera las ve, porque están apartadas en una calle convertida en manifestódromo a la que acuden grupos organizados o individuos solitarios cargados de demandas. Allí se pueden pasar meses instalados sin que nadie escuche sus gritos. Pero, en ocasiones, entre infinitas reivindicaciones invisibles (invisibilizadas) se cuelan grandes movilizaciones. Masivas. Históricas. De decenas de miles y decenas de millones de personas. Las más grandes del mundo.
En un 2019 en el que los indios pasarán por las urnas, el primer ministro, Narendra Modi ha estrenado el año afrontando una huelga general de entre 150 y 200 millones de trabajadores, según quien cuente. La protesta multitudinaria duró dos días, el martes y el miércoles, y había sido convocada por diez de los sindicatos más fuertes del país contra las políticas “anti-empleo” del partido gobernante BJP (Partido del Pueblo de la India).
El paro se llevó a cabo, sobre todo, en transporte, industria, minería, comercio, oficinas gubernamentales, banca pública y fábricas. Se unieron trabajadores del llamado sector informal, el que domina la economía, en el que entran obreros de la construcción, conductores de rickshaws y autorickshaws, vendedores ambulantes o fabricantes de tabaco de liar. Agricultores, estudiantes y profesores mostraron su apoyo a la huelga, pero no la secundaron.
Los sindicatos celebran que el seguimiento fue masivo, especialmente en estados como Kerala, Bengala Occidental, Odisha o Maharashtra. Las minas de todo el país, dicen, echaron el cierre; la vida quedó parcialmente paralizada en grandes urbes como Delhi o Bombay; las zonas industriales de Punjab, Haryana o Rajastán tuvieron una “buena respuesta”; los trabajadores bloquearon las vías del tren en numerosas ciudades como Calcuta, Chennai o Thiruvananthapuram; los autobuses públicos no salieron de las cocheras; numerosos distritos tuvieron que ordenar el cierre de los centros educativos ante las dificultades de movilidad.
“La expansión sin precedentes y la participación activa de los trabajadores en esta huelga de dos días es un indicador claro del grado de rabia e indignación de los trabajadores contra las políticas neoliberales y los ataques en sus condiciones de vida y trabajo perpetrados por el gobierno”, señaló la federación sindical Centre of Indian Trade Union (CITU) en un comunicado.
Las demandas de los trabajadores son tantas como participantes en las protestas. Esta era una huelga contra la privatización del sector público, contra el desempleo, contra el aumento de los precios de los alimentos, contra la gran cantidad de contratos temporales y por obra y contra la precariedad de esos contratos. Una huelga que pedía salarios mínimos de 18.000 rupias (unos 220 euros), pensiones aseguradas, una seguridad social universal y el cumplimiento de las leyes laborales. Una huelga que exigía al Ejecutivo que tenga en cuenta a los trabajadores en sus planes de atraer inversión extranjera. “El gobierno ha fracasado a la hora de crear empleos y ha ignorado de forma flagrante a los sindicatos”, decía Amarjeet Kaur, secretaria general del All India Trade Union Congress (AITUC), a la agencia india PTI.
El ministro de Finanzas, Arun Jaitley, respondía en las redes sociales preguntándose si de verdad existe un “problema real” en torno a todas esas demandas o si la huelga, o lo que él llamó “malestar simbólico”, es parte de la estrategia de las organizaciones políticas de izquierdas para no “ser borradas” del mapa político nacional.
Protestas en el campo
Pero la última huelga general no es el único frente laboral que tiene abierto el gobierno nacionalista hindú de Modi. En 2018 los agricultores han llevado a cabo numerosas protestas y al menos tres marchas multitudinarias: mareas de decenas de miles de trabajadores del campo que caminan juntos cientos de kilómetros para plantarse en Delhi, la capital del país, y Bombay, el centro financiero, con el objetivo de visibilizar su situación ante las autoridades y ante los ciudadanos urbanos. Más de la mitad de la población india vive de la agricultura.
Los agricultores indios, que en sus movilizaciones inundan las ciudades de gorros rojos y banderas con la hoz y el martillo, denuncian que viven asfixiados por las deudas contraídas en préstamos agrícolas; deudas impagables en años de sequías y malas cosechas. Demandan la prometida exención de esos pagos, así como unos precios mínimos justos y tener derechos sobre la propiedad de la tierra, que en muchos casos se encuentra en manos del departamento forestal.
Los agricultores se sienten traicionados por un gobierno que llegó al poder en 2014 con grandes promesas en torno a la economía y los trabajadores. Cinco años después, el desempleo ha ido aumentando (11 millones de indios perdieron su trabajo en 2018) y las respuestas del Ejecutivo no convencen a los manifestantes. Tanto en 2015 como en 2016 se vivieron dos huelgas generales con paros de más de 100 millones de trabajadores. India, hogar de 1.300 millones de habitantes, tiene un mercado laboral de unos 400 millones de personas.
El año pasado un millón de trabajadores paralizaron durante dos días el sector bancario para pedir aumentos de sueldo, una huelga que dejó cerradas la mayoría de sucursales en todo el país. Un año antes, se habían manifestado de forma masiva 50 millones de comerciantes y pequeños empresarios, esta vez contra la histórica reforma fiscal que lanzó el Ejecutivo: la creación de un impuesto indirecto común para todo el país, algo insólito en India. La raíz de la queja de los pequeños empresarios: no iban a poder hacer frente a ese impuesto totalmente digitalizado si sus cuentas siempre han sido manuales. En la mayoría de empresas indias, los libros de cuentas son flexibles en sus anotaciones y las facturas, si existen, están escritas con lápiz.
El impacto de esta última huelga general no se mide tanto por su peso cuantitativo, sino por el tiempo en que se produce. La indignación de decenas de millones de trabajadores le ha estallado al gobierno de Modi a las puertas de unas elecciones generales previstas para abril-mayo, en las que intentará mantener el poder frente al Partido del Congreso, una formación debilitada que, sin embargo, en diciembre ha cogido algo de fuerza tras unas elecciones regionales en las que ha recuperado el control de tres estados que estaban en manos del BJP. El reciente batacazo en las urnas, visibilizado poco después en las calles, aviva la incertidumbre sobre lo que pueda ocurrir en los próximos comicios.
Artículo publicado originalmente en El Salto

La renuncia del presidente del Banco Mundial (BM) debe alentar a los países a romper todos los acuerdos con las instituciones de Bretton Woods


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La renuncia del presidente del Banco Mundial (BM) debe alentar a los países a romper todos los acuerdos con las instituciones de Bretton Woods


La renuncia del presidente del Banco Mundial (BM) debe alentar a los países a romper todos los acuerdos con las instituciones de Bretton Woods
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 A la izquierda, Jim Yong Kim, entonces presidente del Banco Mundial, junto con Robert Azevedo, Director de la Organización Mundial de Comercio - 30 de junio de 2015 (Fotos: © WTO / Studio Casagrande - Flickr)
El lunes 7 de enero de 2019, Jim Yong Kim, Presidente del Banco Mundial (BM) anunció su renuncia. Kristalina Georgiva, la actual Directora Ejecutiva de la institución actuará, entretanto, a partir del 1 de febrero antes de ser reemplazada, por un sucesor designado por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. Un símbolo para esta institución antidemocrática que trabaja en contra de los intereses de los pueblos del planeta.
La dimisión presentada por el presidente del Banco Mundial , Jim Yong Kim se hará efectiva a partir del 1 de febrero de 2019. JY Kim fue designado en su cargo, en julio de 2012, por Barack Obama y, Donald Trump lo mantuvo en dicho cargo. Trump estrechó con Kim negocios privados, incluso a través de miembros de su familia. JY Kim deja su puesto en el Banco Mundial para unirse a un gran fondo de inversión privado especializado en el sector de grandes infraestructuras [ 1 ] .
Aunque se supone que el Consejo de Administración del BM debe elegir a su presidente por un período de cinco años, sin embargo, en la realidad existe una regla tácitamente impuesta que requiere que este puesto sea reservado para un representante de los Estados Unidos y, directamente, designado por el Presidente de dicho país, un desprecio inédito a todos los principios democráticos. Desde 1946, doce hombres han sido nombrados para dicho cargo, todos ellos han sido de nacionalidad estadounidense [ 2 ] .
Otra muestra de la influencia de los Estados Unidos, dentro de esta institución, reside en el perfil de los «felices elegidos», siempre muy relacionados con el gran capital, especialmente, el capital financiero. Financiándose, en gran parte, mediante la emisión de títulos, el Banco Mundial es, por lo tanto, muy dependiente, económica y políticamente, de estos mismos bancos emisores y, de otros grandes organismos financieros privados estadounidenses.
Dirigente del BM entre 1981 y 1986, Alden W. Clausen fue presidente del Bank of America – fuertemente involucrado, por entonces, en la crisis de la deuda del Tercer Mundo - justo antes y justo después de su paso por dicha institución en el período mencionado. Robert Zoelick ocupó un importante puesto en Goldman Sachs antes de ejercer su mandato en el Banco Mundial en plena crisis financiera de 2007 al 2012. Al igual que Robert S. McNamara, un ex dirigente de Ford Motor Company, que participa alegremente en la financiación de regímenes dictatoriales y corruptos durante la Guerra Fría, en Vietnam y en la RDC (República Democrática del Congo), por ejemplo, cuando era Secretario de Estado para la Defensa bajo los gobiernos de John F. Kennedy y Lyndon B. Johnson, ejerciendo la presidencia del BM entre 1968 y 1981 [ 3 ] .
Si bien disfrutó de una imagen más aceptable a partir de su formación universitaria en medicina y en antropología, JY Kim no se opuso a los principios establecidos en la institución. Esto se evidencia, notablemente, en la política estructural que siguió dentro del BM desde 2012. El aumento de capital de 10.500 millones de euros validado en abril de 2018 [ 4 ] ciertamente, vio una redistribución de los derechos de voto dentro de la institución pero, sin que esto redundara en un cuestionamiento a su funcionamiento. Aun teniendo el 16.89% de los votos, los Estados Unidos retienen de facto su derecho de veto (en el caso de una votación, el 85% de los votos debe ser emitidos a favor para que se tome una decisión).
La dominación de los Estados Unidos y sus aliados sobre la institución continúa. Otros países que representan el 80% de la población mundial ni siquiera alcanzan el 50% de los derechos de voto.
Y más aun, mientras el sistema capitalista, principal responsable de la crisis climática y de las desigualdades entre países y dentro de los países, luchaba, después de la crisis de 2007-2008, para salir de la misma, el BM de JY Kim reforzaba el control de los principales actores del gran capital financiero aumentando sus préstamos, de aquí en adelante practicados a tasas de mercado [ 5 ] .
JY Kim, también, trabajó para promover “la banca en la sombra” (shadow banking) y la titularización - en el corazón de la gran crisis de 2007-2008 - para financiar el desarrollo [ 6 ] , al tiempo que intensificaba el uso de los recursos hacia el sector privado, a través de la Corporación Financiera Internacional (IFC), una subsidiaria del BM reconocida por sus estrechos vínculos con los “paraísos fiscales”. Como resultado, el BM y JY Kim aún no han aprendido las lecciones del fracaso de los planes de ajuste estructural y continúan el desmantelamiento y el debilitamiento de las estructuras públicas en beneficio de las empresas privadas cuyos proyectos dan como resultado violaciones de derechos humanos: acaparamiento de tierras, represión, desplazamiento de poblaciones [ 7 ] , arrestos arbitrarios o asesinatos a fin de silenciar los movimientos de protesta [ 8 ] .
Jim Yong Kim no hizo nada para reformar el Banco Mundial al fortalecer el control de las grandes empresas transnacionales (ETN) principales actores del gran capital financiero mediante el aumento de sus préstamos, que ahora se practican a tasas de mercado.
Defendiendo, directamente, los intereses del poder político más grande del mundo, en mayo de 2017, JY Kim participó junto a Ivanka Trump, hija del multimillonario presidente misógino, en un viaje de negocios a Arabia Saudita, un aliado político histórico de los Estados Unidos. Esta visita permitió a la monarquía saudí, ultra reaccionaria y que vulnera los derechos de las mujeres permanentemente, ofrecer una imagen progresista a bajo costo, a través de una promesa de donación en beneficio del Fondo de Mujeres Emprendedores. Por supuesto, el propósito mismo de este fondo, lanzado bajo los auspicios de Ivanka Trump, JY Kim y Justin Trudeau, es participar en la acumulación de capital a nivel global al afirmar que promueve el avance de la emancipación de la mujer.
Al contrario del retrato con que algunos lo halagan, JY Kim no reformó en nada al Banco Mundial, que siempre defendió y defiende los intereses del capital y de los países más ricos y poderosos (Estados Unidos, Canadá, Europa Occidental y Japón a la cabeza) a expensas de los derechos humanos y la preservación del planeta.
Tras el anuncio de la dimisión de JY Kim y en vista de la política destructiva aplicada sin excepción por el Banco Mundial desde 1946, la red internacional CADTM
* denuncia la influencia de los Estados Unidos, sus aliados y el gran capital dentro de esta institución;
* denuncia la muy débil representación de las posiciones de los llamados países «del sur» en la toma de decisiones;
* recuerda que el Banco Mundial es un actor importante en los problemas políticos y económicos que enfrentan los pueblos del planeta, en particular a través de la imposición y la profundización de:
- la preponderancia de los mercados financieros y las grandes empresas industriales privadas, la agroindustria y el comercio;
- los programas Doing Business dirigidos a la precarización laboral y Enabling Business of Agriculture que se centran en la agroindustria, que contribuye a las emisiones de gases de efecto invernadero, y arrastra a los agricultores a una espiral de deuda insostenible [ 9 ] ;
- las políticas de especulación y acaparamiento de tierras y aguas, de las cuales las poblaciones del Sur son las principales víctimas;
- las políticas de microcrédito que imponen una carga de deuda igualmente insostenible para las mujeres y las poblaciones en el Sur;
- los planes de ajuste estructural, bajo esta denominación u otra, ayer y hoy;
* denuncia que, el Banco Mundial en contra de la Convención de las Naciones Unidas de 1947, y sus anexos, que eliminó la inmunidad de esa institución, pretende estar por encima de la ley y de los pueblos y, nunca se digna asumir sus responsabilidades ante la justicia competente [ 10 ] , así mismo, se le acusa de corrupción, falsificación de datos, denegación de derechos humanos básicos y otras faltas de conducta;
* afirma, en consecuencia, que el Banco Mundial no puede de ninguna manera ser un aliado para los pueblos del mundo ante los desafíos climáticos, sociales, políticos y económicos que enfrentan.
Por este motivo, la Red Internacional CADTM apela al refuerzo de acciones y movilizaciones destinadas a:
* romper todos los acuerdos con el Banco Mundial y, también, con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización Mundial de Comercio ( OMC ), que actúan conjuntamente;
* reemplazar estas instituciones por instituciones democráticas cuyo objetivo no sea la búsqueda de ganancias y prioricen la satisfacción de los derechos humanos fundamentales y la solidaridad en las áreas de financiamiento para el desarrollo, crédito y comercio internacional;
* establecer un frente unido de los países del Sur contra el pago de deudas ilegítimas;
* salir del sistema capitalista - basado en la búsqueda de ganancias, el crecimiento ilimitado, el individualismo y la destrucción de los seres vivos y la naturaleza - para fortalecer ese impulso con el fin de construir una sociedad donde las necesidades sociales y ambientales sean el corazón de las opciones políticas.
Traducción: María Elena Saludas y Griselda Piñero
Notas:
[ 1 ] Véase Mihir Sharma, « Is It Time to Give Up on the World Bank ? », Bloomberg Opinion, 8 enero 2019, https://www.bloomberg.com/opinion/articles/2019-01-08/world-bank-s-jim-yong-kim-had-good-reason-to-resign
[ 2 ] Véase Éric Toussaint. Banco Mundial. El golpe de Estado permanente. El Viejo Topo, Mataró (Barcelona), 2007, Cap.5, pp.79-80.
[ 3 ] Véase Éric Toussaint, op.cit. cap. 5.
[ 4 ] Véase el comunicado del 24 abril 2018 del Banco Mundial, « Grupo del Banco Mundial : los accionistas aprueban un programa de aumento y reforma del capital que conlleva profundos cambios », https://www.banquemondiale.org/fr/news/press-release/2018/04/21/world-bank-group-shareholders-endorse-transformative-capital-package
[ 5 ] ] Esta opción es muy discutible, puesto que, al mismo tiempo. el Banco Mundial y FMI, se preocupan oficialmente de una nueva crisis de la deuda, para los países del Sur debido a la importante exposición de sus deudas externas a los mercados financieros …
[ 6 ] ] Véase Nicolas Sersiron, « Banque de l’ombre et titrisation, le cynisme des financiers pour les pays pauvres ! », 23 octubre 2018 : http://www.cadtm.org/Banque-de-l-ombre-et-titrisation-le-cynisme-des-financiers-pour-les-pays
[ 7 ] Véase Eric Toussaint, « Le soutien de la Banque mondiale au déplacement forcé de population », 18 abril 2015 : http://www.cadtm.org/Le-soutien-de-la-Banque-mondiale,11538
[ 8 ] Véase Émilie Paumard, « Le FMI et la Banque mondiale ont-ils appris de leurs erreurs ? », 13 octubre 2017 : http://www.cadtm.org/Le-FMI-et-la-Banque-mondiale-ont
[ 9 ] Véase Rémi Vilain, « Nouvelle révolution verte » 19 agosto 2016 : http://www.cadtm.org/Nouvelle-Revolution-Verte et Sushovan Dhar, « La insoportable carga de ser campesinos indios : Fueron asesinados por pedir un alivio de sus deudas », 3 agosto 2017 : http://www.cadtm.org/La-insoportable-carga-de-ser
[ 10 ] ] Véase Eric Toussaint, « Pourquoi il est possible de traduire la Banque mondiale en justice », 16 octubre 2017 : http://www.cadtm.org/Pourquoi-il-est-possible-de,2344 y Renaud Vivien, « Banque mondiale, une zone de non-droit protégée par les juges », 23 julio 2016 : http://www.cadtm.org/Banque-mondiale-une-zone-de-non
Fuente: http://www.cadtm.org/La-renuncia-del-presidente-del-Banco-Mundial-BM-debe-alentar-a-los-paises-a

La extradición de Cesare Battisti: donde Bolsonaro y Salvini se dan la mano


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 La extradición de Cesare Battisti: donde Bolsonaro y Salvini se dan la mano

 

 


El lunes 14 de enero Cesare Battisti aterrizaba en Roma donde le esperaban el primer ministro italiano Giuseppe Conte, el ministro de Interior, Matteo Salvini y el de Justicia, Alfonso Bonafede. Antiguo integrante de los Proletarios Armados por el Comunismo (PAC), uno de los grupos de izquierda que en los años 70 abrazó la lucha armada, Battisti había sido un día antes arrestado en Bolivia. Terminaban así casi cuarenta años de huida tras haber sido condenado en 1981 por pertenencia a banda armada y declarado culpable en 1993 por su implicación en cuatro asesinatos ocurridos a finales de la década de los 70. Al detenido le espera la cadena perpetua en su país.
“En directo desde el aeropuerto de Ciampino, finalmente el asesino comunista #CesareBattisti vuelve a la patria preso. Jornada histórica para Italia”, con estas palabras compartía Salvini el vídeo de la llegada del prófugo en Twitter. Un episodio más de una espectacularización que ha sido criticada en su país, donde se ha acusado al mediático y siempre provocador líder de la Lega de querer capitalizar el encarcelamiento con fines políticos. “Se acabó la diversión”, había ironizado el mismo domingo 13 cuando se conoció la detención.
Cesare Battisti siempre se declaró inocente de los cargos de asesinato. Huido el 4 de octubre de 1981, cuando ya estaba preso en la prisión de Frosinone (Lacio), se trasladó a Francia donde permaneció hasta el 2004, año en el se concedió su extradición a Italia. Desde entonces había vivido en Brasil, donde llegó a obtener el asilo político durante unos meses en 2009. Y aún cuando le fue retirado, el presidente Lula decidió no extraditarlo. Mantuvo el refugio hasta octubre de 2017 cuando el entonces presidente Michel Temer decidió retirárselo. Battisti recurrió la orden y durante un año el caso quedó en suspenso.
Si Battisti escapó de la justicia italiana por casi cuatro décadas fue porque contó con protección. Por un lado, entre la izquierda hubo quienes dudaron de la veracidad de los cargos, Battisti siempre se declaró inocente, y se especuló con la posibilidad de que antiguos arrepentidos del PAC adjudicasen al excamarada prófugo crímenes en los que no habría participado. Por otro lado, Francia y Brasil, países donde vivió sin que fuera extraditado, consideraron que en Italia los derechos humanos de Battisti no serían garantizados. Durante 15 años, entre 1981 y 1995, la conocida como “doctrina Miterrand” permitió que numerosos prófugos italianos provenientes de las Brigadas Rojas y otros grupos similares permanecieran en territorio francés.
Años de plomo
El fin de los años sesenta y la década de los setenta, fue un periodo que se caracterizó por una intensa violencia en Italia. Ahí estaba la violencia del Estado, los pequeños grupos de izquierda que, como las Brigadas Rojas, no renunciaban a la violencia como herramienta política, o los grupúsculos neofascistas. La conflictividad social y su respuesta autoritaria protagonizaron los llamados años de plomo italianos. Las luchas que arrancaran en el 68 supusieron un desafío ante el cual el gobierno de la época activó una onda represiva cuyo resultado fue la encarcelación de cientos de militantes de izquierdas, muchos de ellos liberados posteriormente sin pruebas.
“¡Felicidades a los responsables por la captura del terrorista Cesare Battisti! Finalmente se hará justicia para un asesino italiano y compañero de ideales de uno de los gobiernos más corruptos de existieron en el mundo (PT)”, así aprovechaba Jair Bolsonaro la detención para atacar al Partido de Lula. Bolsonaro ha sido la pieza fundamental en el desenlace de la historia de Battisti. Fue en octubre de 2018 cuando el presidente brasileño se comprometió con el gobierno italiano a extraditar a Battisti. El fugitivo partió a Bolivia, de donde fue finalmente expulsado el domingo. 
“El regalito está llegando”, escribía el hijo del presidente Eduardo Bolsonaro a Salvini en twitter ante la extradición de Battisti, para no dejar dudas sobre la buena sintonía, también en lo personal, entre su padre y el ministro italiano. De hecho la expulsión directa desde la Paz ha permitido algo que no hubiese sido posible si hubiese pasado por Brasil: el cumplimiento íntegro de la condena. La legislación brasileña no permite la cadena perpetua, lo cual hubiese impedido que Salvini pudiera declarar en la televisión, sobre Battisti: “Puedo garantizar que acabará su vida en la cárcel, no saldrá ni un cuarto de hora antes de lo previsto”.
Mientras, la decisión del gobierno boliviano de entregar directamente a Battisti —sin derecho a defensa ni respetando los procesos judiciales— ha motivado el descontento desde las propias filas del MAS, por la facilidad con la que Evo Morales se habría plegado a los deseos de Bolsonaro con quien confía negociar la venta de gas. Muy comentado fue en el país el reproche del hermano del vicepresidente Álvaro García Linera, Raúl quien publicó sobre este tema: “ Hoy, por primera vez, este proceso de cambio actúa contrarrevolucionariamente, hoy los intereses del Estado se pusieron por encima de la moral revolucionaria, de la praxis revolucionaria”.
Mientras tanto, en Italia, todo el arco parlamentario celebró la detención de Battisti. “Espero que no haya cantante, político o intelectual que esté de su parte”, avisaba Salvini en otro de sus tuits, el mismo domingo. No ha habido una oleada de solidaridad, pero antiguos militantes de Rifondazione Comunista y otros partidos comunistas hablaban de amnistía, dado el tiempo transcurrido desde los hechos. También critican que la detención se haya convertido en un “trofeo” para Salvini y Bolsonaro, criticando la alianza con el líder brasileño. No se ignora la cruzada contra el comunismo que Bolsonaro ha anunciado a través de sus encendidas proclamas. Por otro lado Salvini ya ha anunciado que la de Battisti será la primera de muchas encarcelaciones de “terroristas comunistas” huidos en aquellos tiempos.
Fuente: http://www.elsaltodiario.com/italia/extradicion-cesare-battisti-acuerdo-bolsonaro-salvini

Populismos y visiones libertarias


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Populismos y visiones libertarias

 

 


El sentido histórico del vocablo ‘populismo’, como amplia corriente de pensamiento emancipador iniciada en Rusia en el siglo XIX, tiene hoy una intención muy diferente; así, se trata de un término empleado con carácter peyorativo, habitualmente para acusar a otras fuerzas políticas dentro de la democracia electiva, pero que esconde el carácter elitista de todas y cada una de ellas, en abierta oposición a su significado original.
La sociedad posmoderna, sin demasiados asideros, nos depara unas cuantas sorpresas sobre el uso del lenguaje. Quizá el más significativo es el (irritante) neologismo conocido como ‘posverdad’, del que nos ocuparemos en otra ocasión, ya que resulta tremendamente significativo para el análisis que nos ocupa. Uno de los términos más usados, en el mundo político y mediático, es el del ‘populismo’, que parece haber perdido su significado original, más profundo y transformador, y ser ahora un apelativo de carácter peyorativo aplicado a ciertos fuerzas políticas a uno y otro lado del espectro ideológico. Vendría a ser algo similar a ‘demagogia’, es decir, la seducción constante de las personas (el electorado) mediante un discurso que aparentemente las favorezca, pero que al parecer sería irrealizable, una mera idealización. Ojo, estoy hablando del sentido despectivo que parecen darle ciertos ‘sesudos’ partidarios de un (supuesto) pragmatismo político, y que parece recoger de forma somera la RAE en su segunda acepción. En la primera, el diccionario alude sin más a cierta tendencia general a lo ‘popular’ en los diferentes ámbitos de la vida. No es casualidad, desde ambas acepciones (nada concretas y tendentes a la hipocresía), que la derecha española, en una indefinición ideológica incapaz de superar ciertas formas de fascismo, se acabara denominando Partido Popular.
Volvamos al aspecto demagógico del populismo, que se quiere ver concretado solo en algunas fuerzas políticas, pero que consideramos rasgo de cualquiera de ellas que pretenda la conquista del poder. No hay que profundizar mucho para comprender que la democracia representativa se basa, en gran medida, en esa seducción permanente de las masas (un término igualmente peyorativo, pero para el caso que nos ocupa apropiado, ya que se pretende observar a las personas como un todo con poca o nada individualidad). Es decir, el sistema al completo estriba en la demagogia, en el populismo, en la seducción de las personas mediante promesas vanas, que quedan en agua de borrajas una vez conquistado el poder (matices aparte, que poco o nada influyen sobre el estado de la cosas). Según las diferentes sensibilidades de cada uno, por supuesto, uno será captado por un discurso u otro; desde promesas generales de trabajo para todos, hasta formas concretas de gasto social para impartir justicia o, en el otro extremo, bajadas de impuestos y estimulación de la iniciativa individual, de todo ello nada sabremos en el futuro, ya que todos los partidos actúan de forma bastante parecida una vez alcanzado el poder. Todo se promete, en forma de nuevas o viejas vías de seducción, para que todo siga más o menos igual en la sociedad de clases.
Sin embargo, dijimos antes que el término ‘populista’ tenían en origen un sentido revolucionario, socialista, incluso cercano a lo libertario en algunos aspectos, muy diferente. De hecho, resulta imprescindible conocer este movimiento para comprender lo que fue el anarquismo en la Rusia prerrevolucionaria, con el que se mostró en cierta simbiosis. El aspecto negativo hoy en día del vocablo no debe inducirnos a error, cuando hablamos de una corriente, llamada naródniki en ruso, de gran complejidad, que puede ser visto más como un pensamiento (plural, no un movimiento cohesionado) y al que podemos vincular nombres como Herzen, Chernisheviski, Mijáilovski o Lávrov. Por acotar, y de modo demasiado amplio, hablamos de un conjunto de iniciativas que tuvieron su punto de partida segunda mitad del siglo XIX en Rusia, con el objetivo del cambio social en el mundo del campesinado y, en general, de carácter socialista. Por supuesto, y al igual que ocurre con el anarquismo, la historiografía oficial (marxista o liberal) aporta distorsión, si no obvia, cierto hechos. Así, en el caso soviético, cuando estos eran los triunfadores, hicieron una distinción entre populistas buenos y respetables, aquellos que acabaron alineándose con la Revolución de 1917, y otros que no lo fueron tanto.
No incidiremos, aquí, en detalles históricos, para lo cual remitimos a la estupenda obra de Carlos Taibo, editado este año del centenario, Anarquismo y revolución en Rusia. 1917-1921. Para el caso que nos ocupa, un breve apunte sobre el populismo histórico, mencionaremos su intención como corriente de acabar con el capitalismo, en algunos aspectos con un carácter abiertamente antiautoritario, con una crítica a las élites y primando la actuación de las clases populares, y atento a las especiales características de las realidad rusa, lo cual suponía cierto alejamiento del socialismo de Occidente. En definitiva, y a pesar de la complejidad de la corriente, y su ambivalencia en algunos casos (por ejemplo, la excesiva idealización de los campesinos, que tenían a la fuerza cierto vínculo con la reacción), los populistas abogaban claramente por la iniciativa del propio pueblo para que fuera el protagonista de su propia emancipación. Si observamos esos esfuerzos del populismo por propiciar la autogestión, por conciliar la libertad individual con el colectivismo, por no perder la perspectiva ética en las decisiones políticas o por la igualdad de sexos, no debe costar trabajo comprender su confusión con el propio anarquismo.
No es posible despreciar el populismo, como movimiento o, de forma más compleja, como pensamiento plural emancipador, ni su simbiosis con el anarquismo (o, si se quiera observar de forma más amplia, con “lo libertario”), algo tan despreciado por los soviéticos, cuya revolución tomó un rumbo autoritario opuesto, y por la historiografía liberal triunfante hoy. Hoy, como apuntamos a principio de este, el significado que se le da al populismo, no es que sea muy diferente, es que es el opuesto. Así, la fuerzas políticas que acusan a otras de populistas pertenecen igualmente a una élite, defensora de grupos privilegiados y partidarias de la vía estatal-burocrática en sus diferentes versiones  (más liberal a día de hoy, pero que mantiene igualmente la sociedad jerarquizada de clases, estatal y capitalistas). Es decir, con sus diferencias de matiz, hablamos de lo opuesto a lo que defendía al populismo histórico: una minoría experta que pretende decidir lo que resulta mejor para las personas.
Se emplee o no el vocablo ‘populismo’, o se haga de forma peyorativa, las apelaciones a lo que es lo mejor para esa abstracción o idealización conocido como ‘pueblo’ son habituales (recordemos que la etimología es la misma). Sin embargo, el pueblo no es ninguna masa abstracta, no es un todo homogéneo que manipular, son individuos con deseos y aspiraciones muy concretos, que deberían decidir sobre sus asuntos. Es posible que el populismo histórico ruso, como parte del anarquismo, hiciera en algunos aspectos también una excesiva idealización sobre el ‘pueblo’, portador de cierta cultura que podría llevar a su definitiva emancipación. En cualquier caso, hoy en el mundo libertario no existe, o no debería existir, esa visión y nuestro análisis debería ser muy diferente. Lo que, desgraciadamente sí existe en la actual sociedad posmoderna es esa permanente manipulación sustentada en el lenguaje. Las nuevas tecnologías, con la frivolidad de las redes sociales y su fortalecimiento de la sociedad del espectáculo, no ayudan para una profundización en las cuestiones sociales. Un escenario en el que se da una demagogia permanente del sistema electivo, que permite la ascensión de viejas o nuevas élite para conquistar el poder.
Texto publicado originalmente en el blog del autor Reflexiones desde Anarres.
Fuente: https://www.elviejotopo.com/topoexpress/populismos-y-visiones-libertarias/

La colectivización de la Moral


disidentia.com

La colectivización de la Moral 

 

 

Luis I. Gómez Fernández

El erudito de la Ilustración John Locke, en su “Second Treatise of Government”, formulaba allá por el siglo XVII el principio de “propiedad sobre uno mismo”. Es el derecho personal a la propiedad sobre uno mismo, sobre el propio cuerpo y sobre los resultados del propio trabajo. John Stuart Mill desarrolló más tarde este mismo derecho de cada individuo a la propiedad sobre sí mismo en su famosa obra “On Liberty”. A John Stuart Mill le debemos también la extensión del “viejo” concepto de libertad política. Para los antiguos griegos y romanos, la libertad política se agotaba en la democracia y la participación de sus ciudadanos. Pero la Revolución Francesa había demostrado con qué rapidez la supuesta libertad política podía convertirse en esclavitud y en terror despiadado: cuando los individuos tienen que someterse a la dictadura de una “voluntad general” à la Jean-Jacques Rousseau, es decir, la voluntad común de un Estado. En contraste, Mill fortaleció los conceptos de libertad individual y propiedad sobre uno mismo.
Para el filósofo y economista John Stuart Mill el desarrollo libre de la personalidad era la principal condición del bienestar, la fuente de la prosperidad de todos. Colocó al individuo frente a la conformidad, la uniformidad y la tiranía de la opinión pública: al individuo con su libertad de pensamiento, de sentimiento, su libertad de opinión. Se trataba de la libertad de diseñar el propio plan de vida y hacer lo que fuere necesario para llevarlo adelante, siempre y cuando con ello no se invada o dañe la integridad individual ni la propiedad de ningún otro.
Ni el Estado ni la sociedad tienen el derecho de interferir o sancionar los asuntos privados y las acciones de los individuos, que solo les afecta a sí mismos
Ni el Estado ni la sociedad, por lo tanto, tienen el derecho de interferir o incluso sancionar los asuntos privados y las acciones de los individuos, que solo les afecta a sí mismos. El Estado o la sociedad solo pueden aplicar sanciones si estas acciones dañan a otros. Además, igual de importante: nadie puede ser obligado a ser feliz.
Décadas de sesudos estudios sociológicos y adoración a los diferentes determinismos que nos han ido presentando con el fin de convertirnos en apenas marionetas de nuestras circunstancias, defender la condición de individuo y conceptos tan “trasnochados’” como el de la libertad individual se ha convertido en trabajo ingrato. Me gustaría saber (que no lo sé) cómo hemos llegado hasta aquí. En las siguientes líneas les propongo una teoría.
¿Y si se trata de un problema moral? Decía Nietzsche
¿Y si sucediese más bien al contrario? ¿Y si en lo “bueno” residiese un síntoma de retroceso, e igualmente un peligro, una tentación, un veneno, un narcótico gracias al cual acaso el presente viviese a costa del futuro, quizá con más comodidad, menos peligrosamente, pero con menos estilo, de modo más bajo? … ¿De manera que justo la moral fuese culpable de que el tipo humano jamás pueda alcanzar el mayor poder y esplendor posibles? ¿De manera que justo la moral fuese el peligro de los peligros?
Describe desde una visión fascinante un sistema en el que lo bueno se hace principalmente a expensas del futuro, poniendo de relieve la instrumentalización de la moralidad. Nunca la acción social ha sido tan “moral” como lo es hoy en día. En actos de altruismo ilimitado subvencionamos a los inmigrantes, a las familias monoparenterales, a insatisfechos con su anatomía, asociaciones anti-tabaco, empresarios y banqueros atribulados, artistas de todo tipo, promocionamos energías renovables, salvamos las ranas, el haya roja, los ratones de campo, ¡a la mismísima Gaia! Todo bajo el estandarte de una moral inmaculada, desde la absoluta impunidad que nos confiere “estar haciendo el bien”. Yo sostengo que esa moral es una falsa moral. Al igual que Nietzsche profetizó, se trata de una moral que destruye más de lo que pretende mejorar.
El gobernante, mediante la Ley, se liberó repentinamente de las obligaciones propias de un contratante obligando a los ciudadanos a asumir relaciones en las que el único beneficiario será la sociedad
La base de la contraproductividad de la moralidad de hoy en día es la eliminación del principio de responsabilidad individual como concepto indisolublemente asociado a cualquier valoración que queramos hacer sobre la conducta moral. El requisito previo para ello fue la introducción de contratos a favor de terceros. Hasta el siglo XVIII los contratos eran  básicamente entre dos partes en los que cada parte respondía ante la otra del correcto cumplimiento del mismo. Rousseau abrió el camino a los contratos en los que el beneficiario o perjudicado ni siquiera es parte contratante. El gobernante, mediante la Ley, se liberó repentinamente de las obligaciones propias de un contratante obligando a los ciudadanos a asumir relaciones en las que el único beneficiario será la sociedad (el Estado, como administrador del bonum commune). El Estado y sus agentes son libres, por lo tanto, de definir lo que consideran que es bueno y malo, qué clase de moral prefieren y subvencionan. Tienen el poder de definir las formas de convivencia humana. La pantomima votacional cada cuatro años es apenas un acto formal que ellos llaman legitimación democrática.
Otro paso más en la perversión de la moral fue la transformación de la solidaridad personal, basada en el sacrificio voluntario individual, en solidaridad colectiva estatal, basada en el sacrificio obligatorio de terceros. Ambas premisas, la práctica estatal de obligar a contratos en beneficio o perjuicio de terceros y la perversión de la caridad genuina –individual y voluntaria–  son ahora los pilares del Estado y la industria del bienestar. Y nos llevan a la descomposición social/moral de diferentes maneras.
Les recuerdo que una moral que reclama el sacrificio individual es también una moral que exige la productividad individual. Sólo se puede regalar lo que ya se ha producido y es propio. Todo acto moral individual no es sólo fruto de una intención, sino –y principalmente – valorable en cuanto a sus resultados. La moral colectiva, por el contrario, no requiere de ningún resultado, basta con una buena intención para justificar el asalto a las carteras de los demás. No es el objetivo primordial de la moral colectiva, con los capitales empleados, lograr resultados. El objetivo principal es encontrar razones para desplegar gasto (obviamente se trata entonces de “gasto social”). Lógico si pensamos que tanto los diseñadores como los ejecutores de la moral colectiva son a su vez los primeros beneficiarios de ese gasto (mantenimiento y crecimiento del propio aparato) tal y como estamos viendo en el caso de la Consejería de la Mujer en Andalucía. De este modo transformamos el sacrificio personal voluntario, basado en la productividad y moral individuales en la entrega forzosa del fruto de nuestro afán a un grupo de especuladores y administradores de la moral de todos. Nace la moral de los parásitos. Ésta sustituye el sacrificio por la necesidad y la responsabilidad por la intención.
“Una moralidad que considera la necesidad como una reivindicación, considera el vacío – la no-existencia – como su norma, su criterio de valor; recompensa una ausencia, un defecto: debilidad, ineptitud, incompetencia, sufrimiento, enfermedad, desastre, la falta, la lacra, el fallo – el cero.” Ayn ​​Rand
Aquellos que permiten la satisfacción de estas demandas, esto es, el ahorrador, el productivo, el emprendedor, el innovador, sólo tienen un lugar en esta moral: ser huéspedes/víctimas. Ayn Rand observó: “Si las necesidades son el punto de referencia, cada uno es a la vez víctima y parásito. Como víctima, tiene que trabajar para satisfacer las necesidades de los demás, pero sigue siendo un parásito cuyas necesidades deben ser satisfechas por otros. Sólo podrá presentarse ante los demás como mendigo o como esquilmado.”
La moral de los parásitos es la que prevalece hoy en día en todos los campos
Esta perversión de la moral – la moral de los parásitos– es la que prevalece hoy en día en todos los campos. Consume nuestro capital únicamente para la satisfacción de requisitos impostados (los “tengo derecho a”), vive a expensas del futuro sin tener que medirse a las consecuencias hoy. Ello es posible porque se ha extirpado la responsabilidad individual de la moral y porque sus ejecutores pueden tomar decisiones en su propio beneficio a costa de los demás. Por lo tanto, las pensiones están a salvo porque supuestamente alguien (otro) las pagará mañana. El dinero está a salvo porque supuestamente otro lo ganará mañana. El suministro de energía está asegurado porque pagamos hoy para que mañana aparezcan tecnologías que aún no existen, siempre mañana. Observamos en todas partes la victoria de la intención sobre los resultados, del deseo sobre la realidad.
La moral de hoy no se limita a las personas o las maquinaciones de la política y la burocracia. Crea de la nada nuevas ideologías. La idea del ambientalismo, por ejemplo, es fruto de la aplicación exacerbada de los principios morales anteriores. Durante miles de años el mayor logro cultural del ser humano consistió en diferenciarse de los animales para mejor adaptarse a su medio ambiente y transformarlo para mejor cubrir sus necesidades. Las numerosas intervenciones en una naturaleza completamente despiadada con nosotros fueron y son la base de todas las formas de la civilización. Apenas tres generaciones de prosperidad y enseñanza pública/gratuita/obligatoria han bastado para convertir al conquistador en un abusador. Hoy cualquier estrella del pop canta un “la tierra es buena, ¿por qué nosotros no?” y a nadie le sorprende. Uno se pregunta por qué esta Gaia tan amable necesita de nuestra intervención para alimentarnos o para protegernos de sus estados de ánimo atmosféricos. ¿Por qué, en su bondad infinita, nos expone a virus y bacterias, tsunamis, huracanes, sequías, inundaciones y erupciones volcánicas? ¿Por qué comer y ser comido es el principio rector y el sustento de toda vida en su superficie?
Cuando una sociedad convierte la negación de sus propios logros y oportunidades en principio moral inicia el hundimiento vertiginoso hacia su desaparición
Que tales efusiones intelectuales no sólo no sean criticadas, sino consideradas una expresión admirable de conciencia profunda e integridad moral, es una forma de decadencia en el sentido más primigenio de la palabra. Cuando una sociedad convierte la negación de sus propios logros y oportunidades en principio moral inicia el hundimiento vertiginoso hacia su desaparición.
Cuando la moral mide los actos en función de la pura necesidad y no de la capacidad para superarla, convertimos la mediocridad en meta a conseguir y a todo productor en huésped a parasitar. Mantener la mediocridad como meta final no sólo consume los recursos, impide la producción de otros nuevos. Cuando la dualidad inseparable entre riesgo y oportunidad se resuelve siempre y cobardemente en detrimento del riesgo, no estamos sólo ante un estancamiento, nos abocamos a la regresión. Lo que necesitamos no es una nueva política o un partido nuevo, necesitamos una nueva comprensión de lo que es moral. De lo que es “sociedad”. De lo que somos cada uno de nosotros.
Foto: Martin Wyall

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La Unión Europea en la encrucijada - Disidentia


disidentia.com

La Unión Europea en la encrucijada

 

 

Guillermo Gortázar

Los británicos no aceptan límites en su soberanía, no quieren que la Unión Europea condicione cuestiones claves de sus fronteras.
El proyecto federal socialista y democristiano choca con las naciones estado de Europa, el ámbito de democracia real de los ciudadanos.
Un parlamento con casi mil diputados que nadie conoce y diez mil traductores es la Torre de Babel
La UE es un proyecto de Despotismo Ilustrado. Se dicta desde Bruselas lo que han de hacer los europeos. La representación política en el Parlamento es meramente formal e imposible. Un parlamento con casi mil diputados que nadie conoce y diez mil traductores es la Torre de Babel. La Comisión y el Parlamento tienen algo del falso y multitudinario parlamento soviético “de las nacionalidades” y son muy, muy, costosos para los contribuyentes.
La Comunidad Económica Europea fue un éxito. La UE del Tratado de Lisboa va camino de la disolución. Se impone una pensada y nuevos políticos que hagan un proyecto europeo jubilando socialistas y democristianos. Su tiempo pasó.
Foto: Frederic Köberl


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Gigantescas zonas muertas se propagan por todo el mundo


kaosenlared.net

Gigantescas zonas muertas se propagan por todo el mundo


Por Kaos. Ecología
Los volúmenes de agua dulce en el mundo están disminuyendo, y seguirán haciéndolo. Para cada grado que aumenta la temperatura de la Tierra, alrededor del 7 % de la población global (500 millones de personas) tendrá un 20 % menos de agua dulce a su disposición.

El proceso de desalinización produce más residuos tóxicos que agua dulce. Sus consecuencias para el medio ambiente marino son nefastas.
Más de 16.000 plantas desalinizadoras situadas en diversas regiones del mundo producen mucho más lodo tóxico que agua dulce, señala una de las primeras investigaciones a gran escala de los residuos que genera la industria. Sus resultados demuestran que por cada litro de agua dulce extraído del mar o de fuentes de agua salobre, se vierte un litro y medio de lodo, la denominada salmuera, directamente al océano o a la tierra.
Esta sustancia extraordinariamente salada se hace incluso más tóxica a causa de los químicos que se utilizan comúnmente en el proceso de desalinización, como el cobre y el cloro. Las dimensiones de la contaminación son impresionantes: 50.000 millones de metros cúbicos al año, volumen suficiente para cubrir con una capa de 30 centímetros Inglaterra y Gales juntos, o el estado estadounidense de Florida.
Más de la mitad de la salmuera mundial proviene de solo cuatro países: Arabia Saudita (el 22 %), Emiratos Árabes Unidos (el 20,2 %), Kuwait (el 6 %) y Catar (el 5,8 %).
“Necesitan oxígeno para sobrevivir”
Casi toda la salmuera regresa al medio ambiente, principalmente a los océanos. La sal eleva las temperaturas de las aguas costeras y provoca la disminución de la cantidad de oxígeno en ellas. “Es difícil para los organismos acuáticos respirar en estas condiciones, necesitan oxígeno para sobrevivir“, señaló a AFP uno de los autores de la investigación, Manzoor Qadir, del Instituto del Agua, el Medio Ambiente y la Salud de la Universidad de la ONU en Ontario, Canadá (UNU-INWEH, por sus siglas en inglés).
Estas condiciones pueden crear en los océanos las llamadas zonas muertas, áreas afectadas por la contaminación de la actividad humana donde la vida marina se ha extinguido casi por completo. El año pasado, la zona muerta del golfo de México alcanzó su tamaño récord: 21.200 kilómetros cuadrados. En la década de los 60, esta zona se convirtió en la primera área muerta descubierta.
Hace algunos años fue descubierta una zona de este tipo en la bahía de Bengala, en el océano Índico. Ocupaba un área de 60.000 kilómetros cuadrados —mayor que el territorio de Costa Rica— y su concentración de oxígeno es críticamente baja, lo que crea las condiciones para la desaparición de organismos. Otra zona muerta conocida se ubica en el mar de Arabia, y cubre un área de alrededor de 165.000 kilómetros cuadrados. 
Más calor, menos agua
En general, los volúmenes de agua dulce en el mundo están disminuyendo, y seguirán haciéndolo. Para cada grado que aumenta la temperatura de la Tierra, alrededor del 7 % de la población global (500 millones de personas) tendrá un 20 % menos de agua dulce a su disposición, según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés).
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