miércoles, 5 de junio de 2019

El Estado requerido


rebelion.org

El Estado requerido

 

 


El Estado como entidad de derecho público, es una entidad soberana en una relación de supra a subordinación con los particulares cuyo objeto es velar por el bien común. (Chávez 97). Es decir, que el Estado representado por sus gobernantes en sus tres niveles de gobierno electos constitucionalmente, tiene por obligación gobernar obedeciendo, que significa realizar acciones públicas sujetando las mismas a lo que estrictamente la ley le permite al gobernante, por lo que no puede hacer más ni hacer menos.
Nuestra carta magna prevé sistemas de control constitucional y de legalidad, que le permite a los gobernados asegurar que sus derechos o garantías violadas, deben ser restituidos por normas exprofesamente creadas para ello. Nuestro sistema jurídico, político tiene como base la Constitución Federal que poco conocemos y poco invocamos, lo que no significa que aspiremos a vivir en una convivencia jurídicamente civilizada y es lo que empezamos a hacer, a raíz de la llegada de Andrés Manuel López Obrador, AMLO, a la Presidencia de la República .
Es cierto que durante muchos lustros atrás, hemos construido instituciones sólidas que llegaron para quedarse, pero también lo es que quienes las crearon, es decir, los partidos en el poder, no tuvieron empacho en corromperlas al grado que el sistema político mexicano por los menos en los últimos 25 años tenga síntomas de putrefacción que requieren de cirugía mayor.
Salvo excepciones como el poder judicial, el poder ejecutivo mantenía poderes meta constitucionales que doblegó al legislativo, para aprobar reformas inconstitucionales que lejos estaban de estar de cara a la nación. Llegamos incluso a hablar de la presidencia de la república como la instancia de soga y cuchillo que todo lo hacía, todo lo mandaba, pero contrario al sentir ciudadano.
El último sexenio de esta país fue desastroso que llegó a hacer uno gobierno kakistocrático, es decir el de los peores, que no pudo ser uno legítimo ni democrático porque no tuvo a la cabeza ni un político, ni un estadista, sino un hombre que no supo gobernar ni sabía que era presidente. Los presidentes de la república han sido instrumentos de otros y eso ya se acabó.
La inspiración que tiene Andrés Manuel para gobernar pensando entre otros como Benito Pablo Juárez García, parte de la obra sociológica de Juárez que termina con la restauración de la Republica (Molina 69), que bien vale re leer, como la de Zapata, Morelos, Hidalgo, Ortiz de Domínguez. Se gobierna obedeciendo.
En la dialéctica de la naturaleza el animal vive en ella, el zoom politikon la trasforma. (Basso 83). El que gobierna con dignidad, sabe que ello significa tener ideas y sentimientos elevados que se manifiestan con las palabras y con los hechos, de lo que resulta que una persona inspire por regla general, respeto y admiración. Cierto también es que AMLO gana con una ventaja de 3 a 1, lo que significa que hubo votos en contra de su proyecto, hoy llamada la 4ª trasformación haciendo alusión a la Independencia, la Revolución y la Reforma de México, que precisamente significa la restauración de la república para que viva bajo el orden constitucional y el irrestricto imperio del Estado de Derecho. Pero esos votos en contra, quedaron en las urnas para que AMLO gobierne para todos.
A seis meses de su gobierno, se la ha juzgado como si fuera su último año, como si el país se hubiera conducido como en el pasado, con corruptelas, pillos, desvíos, magnicidios, muerte. Si pudiéramos levantar el país como si arrancáramos una planta para ver sus raíces, veríamos que abajo del suelo mexicano, existe un gran daño, como si esas raíces se hubieran alimentado de aguas negras y eso es lo que vemos aun en México, una país que poco ha cambiado, pero lo está haciendo bien, por lo que debemos tener confianza en el nuevo gobierno y poner nuestro grano de arena, con acciones ciudadanas que nos dignifiquen, sin ser parte de la corrupción si como mexicanos lo fuimos algún día.
En seis meses no se pueden ver todos los cambios pero existen unos muy marcados, como PEMEX, el antihuachicol, la austeridad. Los que hoy son en los partidos perdedores oposición y no gobierno como MORENA, ven que todo está mal, que nada sirve, que nada avanza sin quitarse la pus de sus venas. Andan rumiando su amargura y nostalgia lejos del poder, porque es lo que quieren volver a tener.
EL país merece una clase política a la altura de sus circunstancias y es precisamente lo que AMLO está creando, una nueva clase política que no se arrepienta de sus acciones sino viva orgullosa de su presente y futuro de sus hijos. Los ciudadanos tenemos una obligación para con México y nuestros hijos, hacer que sean buenos ciudadanos, porque por ejemplo independientemente de que se combata la corrupción y la inseguridad pública, no son extraterrestres quienes violan la ley o delinquen, sino mexicanos que algún día fueron niños, con padres desobligados e irresponsables. El que nunca miró en las drogas y la delincuencia a la edad del que escribe, no lo hizo porque tuvo el valor de ver la vida con honor y respetar a los demás. A eso estamos obligados todos.
Con la tercera edad a cuestas, AMLO sabe que no basta gobernar bien, ni restaurar la republica e instituciones, sino dejar la semilla de una nueva clase política mexicana honesta y con visión de estadista.
Darle un voz de confianza a AMLO y su gobierno es darnos un voto de confianza todos, para que cada quien coloque su ladrillo en la construcción presente y futura de este gran país, nuestro México. No es este un artículo de alabaza, sino una reflexión de debe tomarla quien quiera. El odio y la bajeza de otros no son el odio ni bajeza de la mayoría de los mexicanos. Este país no es nuestro, sino de los hijos, de los hijos, de los hijos de nuestros hijos. Actuemos.  
Rafael Marín Marín es Presidente del Colegio de Profesionales y Técnicos de Veracruz. COLPROTVER y, Delegado del Instituto Nacional para la Celebración del Día del Abogado. INCDA.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Baile non grato

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Baile non grato

 

 


Trump, líder del partido cuyo símbolo es un elefante, acusa a México de aprovecharse de Estados Unidos durante décadas, de permitir una invasión de personas y drogas y que no hay nada de que hablar con sus contrapartes mexicanas hasta que cumplan sus órdenes.
O sea, el mismo guion con que arrancó su campaña presidencial y que aparentemente funciona para sus fines político electorales internos. Esto no tienen nada que ver con los hechos, los datos y los argumentos sobre una de las relaciones bilaterales más complejas en el mundo.
Una invitación al diálogo para resolver el actual conflicto binacional tiene un problema de inicio: no hay problema más que el provocado por Trump a través de su fabricada emergencia nacional en la frontera. O sea, ¿qué se está negociando, si no existe el problema?
¿Qué es lo que quiere Trump? Primero, nutrir la histeria de sus bases con fines electorales; segundo, desviar la atención de las investigaciones sobre su corrupción, sus engaños y encubrimiento y, tercero, según su propio jefe de gabinete, que México sea su migra, que incluye aceptar el acuerdo de ser un tercer país seguro.
Ceder ante esto sólo llevará a nuevas exigencias de más concesiones al ritmo de lo que la Casa Blanca necesite para sus fines electorales, y el tema de la migración, queda claro, está y estará al centro de la campaña de relección de Trump. O sea, todo indica que el uso de la crisis inventada con México empeorará.
La historia, la literatura y la filosofía universales ofrecen ejemplos de que ceder ante un bully, y peor aún, un bully imperial, abre la puerta a más y más de lo mismo, un cuento de no acabar.
¿Y qué tal si ya no se coopera con esta Casa Blanca? Esa ha sido palabra sagrada en la relación bilateral. Pero él es quien no está cooperando y por lo tanto, tal vez es tiempo de ignorarlo. ¡Uy no!, se escucha el coro de expertos de ambos lados de la frontera. Pero qué tal si se le presenta una serie de demandas que él tiene que cumplir para comprobar que él está cooperando, afirmar que México y otros países se comprometen a cumplir con sus obligaciones según el derecho internacional, bajo los acuerdos y los tratados que imperan desde el ámbito de derechos humanos hasta los derechos del capital y su comercio, y que se espera lo mismo de Trump. Le corresponde a los estadunidenses aceptar o no el comportamiento de su presidente, incluyendo las consecuencias económicas de sus amenazas para su propio país (economistas, empresarios y políticos de ambos partidos advierten de que el uso de los aranceles contra México podrían detonar una recesión en Estados Unidos).
No sería dejar de cooperar con Estados Unidos, con sus empresas, gobernadores, alcaldes, legisladores respetuosos y diversos sectores de esta sociedad. Sólo no con el insultador en jefe.
Pero, responde el coro muy experto, eso llevará a cosas peores. Ofender al pueblo mexicano (y otros), perseguir con violencia a los migrantes, generar odio peligroso, enjaular a niños y familias, violar los derechos humanos y civiles de ellos y sus defensores, y hasta amenazar con fuerza militar en la frontera. ¿Algo peor?
Una de las voces más influyentes entre las filas y apologistas de Trump, el locutor Tucker Carlson, de Fox News, acaba de declarar que México es un poder extranjero hostil ante el cual Estados Unidos tiene que defenderse. Varios asesores de la Casa Blanca están de acuerdo. ¿Estamos en guerra?
¿O será que el autoproclamado genio extremadamente estable sólo necesita un poco de simpatía y que alguien lo agarre de la manita para decirle que no se asuste tanto, que ya nos portaremos mejor (bueno, tantito)? El líder del país más poderoso de la historia insiste en que otros países se han aprovechado de su país, y que niños y sus padres huyendo de la pobreza y la violencia son tal amenaza que han tenido que declarar una emergencia nacional. Pobrecito, tanto miedo.
La cooperación y la diplomacia es una danza, pero es imposible bailar con los elefantes (por lo menos, éste). Ante la locura, no funciona la racionalidad. Es hora de nombrarlo persona non grata y dejar de invitarlo al baile.
Fuente: http://www.jornada.com.mx/2019/06/03/opinion/023o1mun

Astrofísicos aclaran el enigma de la galaxia ‘sin materia oscura’

Astrofísicos aclaran el enigma de la galaxia ‘sin materia oscura’

  • Imagen de la galaxia NGC 1052-DF2 captada por el telescopio Hubble.

Un grupo de científicos españoles resuelve un misterio de la astrofísica extragaláctica de la supuesta existencia de una galaxia sin materia oscura.
Los investigadores del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) aseguran que las galaxias sin materia oscura son imposibles de entender en el marco de la teoría actual de la formación de galaxias, ya que el papel de esta materia desconocida es fundamental para causar el colapso del gas para formar estrellas, según se hicieron eco de estos avances científicos varios medios españoles el martes.
Estos medios recogieron que, no obstante, en 2018, un estudio publicado en la prestigiosa revista Nature anunció el descubrimiento de una galaxia, denominada NGC 1052-DF2, que aparentemente carecía de materia oscura.
Leer más: Un “huracán” de materia oscura se acerca a la Tierra
Después de un nuevo análisis, los astrónomos españoles han determinado que NGC 1052-DF2, conocida como la galaxia enigmática, está mucho más cerca de nosotros de lo que estimaban los cálculos previos.
El artículo original publicado en Nature consideraba que la galaxia está a una distancia de unos 64 millones de años luz de la Tierra, pero ahora se ha recalculado que la distancia real es mucho menor, alrededor de 42 millones de años luz.

Gracias a estos nuevos resultados, los parámetros de la galaxia inferidos desde su distancia corresponden a los de una galaxia ‘normal’ con materia oscura.
El dato más relevante encontrado a través del nuevo análisis de distancia es que la masa total de esta galaxia es alrededor de la mitad de lo que se pensaba anteriormente, pero la masa de sus estrellas es solo un cuarto de la masa calculada previamente. Esto implica que una parte significativa de la masa total debe estar compuesta de materia oscura.
La materia oscura parece ser un ingrediente esencial. Antes del descubrimiento de NGC1052-DF2, cada galaxia parecía tener alguna parte de esta sustancia. De hecho, la mayoría de las galaxias tiene más materia oscura que materia normal.
Los científicos aún siguen sin entender esta materia en su totalidad, pero su efecto principal es generar gravedad y ayudar a evitar que las galaxias se descompongan y sus partes vuelen al espacio.
krd/ktg/ask/alg

Carta a los divulgadores de la “crisis climática” y nuestros jóvenes


disidentia.com

Carta a los divulgadores de la “crisis climática” y nuestros jóvenes 

 

 

Luis I. Gómez Fernández

Especialmente entre nuestros coetáneos de la generación más joven, “la crisis climática” y los peligros resultantes se han convertido en uno de los temas dominantes: si no promovemos de inmediato la protección del clima, con todas las herramientas y medios disponibles, nuestra especie no tiene futuro, el conjunto La Tierra no tiene futuro. Todos los demás problemas, según esa lógica, son secundarios.
Dar un vistazo a la prensa, salir los viernes a la calle, comentar el tema en las redes sociales nos permite confirmar que la opinión pública se encuentra realmente presa de un alarmismo inquietante. A primera vista, y si nos fiamos únicamente de los muchos divulgadores de la “crisis climática”, todo esto suena muy consistente. ¿Realmente no existe ninguna duda sobre las previsiones de catástrofes climáticas?
Hablando de dudas: por supuesto que es muy positivo que “los jóvenes” piensen en el futuro y quieran tomarlo en sus propias manos. ¡Es su futuro! “La juventud” debe dudar sobre si nosotros, los “mayores”, lo hemos hecho bien. Pero también debería cuestionarse si las advertencias de desastres climáticos inminentes que escucha de algunos “mayores” están justificadas. En cualquier caso, espero que “los jóvenes” – pero también periodistas y divulgadores- revisen cuidadosamente esta carta y formen su propia opinión.
Vayamos por partes. ¿Qué mensajes se están propagando al calor – nunca mejor dicho- de lo que ya todo el mundo quiere llamar crisis climática?
La juventud debe dudar sobre si nosotros, los mayores, lo hemos hecho bien. Pero también debería cuestionarse si las advertencias de desastres climáticos inminentes que escucha de algunos mayores están justificadas
1. El fin del mundo ya está aquí. Nos pintan un panorama muy sombrío: estamos en medio del colapso del mundo habitable inducido por el CO2. Sólo drásticas medidas de emergencia podrían salvarnos.
Verificación de hechos: lo cierto es que vivimos más tiempo y de forma más saludable que en cualquier época pasada de nuestra historia. Y lo hacemos con más libertad que nunca. Y con infinitamente más prosperidad. Jamás antes la humanidad dispuso de más y mejores tecnologías para enfrentarse a los peligros y las dificultades de cualquier tipo. Es cierto que el hombre pone en peligro la tierra. Podemos discutir sobre la inminencia de las amenazas que de nuestra actividad surgen, pero no hay duda de que los peligros están ahí. El hombre pone en peligro la tierra a través de la guerra y la amenaza de guerra, a través de la expansión incontrolada de sus actividades en áreas cada vez más grandes, a través de monocultivos agrícolas carentes de la tecnologización que les permitiría reducir su impacto sobre el suelo, a través del plástico (en realidad el plástico no es una amenaza en sí mismo, sino el uso que de él hacemos nuestra querencia por tirarlo, en lugar de reutilizarlo), mediante la deforestación de las selvas tropicales… Pero ciertamente no ponemos en peligro el planeta con nuestras emisiones de CO2, al menos no en un margen tiempo calculable. La Tierra – no olvidemos que nuestro paso por ella es apenas un lapsus de tiempo – ha tolerado mucho más CO2 (4.500 ppm de CO2 en el Cámbrico, por ejemplo) y no ha “padecido” por ello. En principio, el CO2 promueve el crecimiento de las plantas e, indirectamente, también el de toda la vida silvestre. Para los humanos, más CO2 supone innegablemente una mejora en nuestra base alimenticia. Volveré más adelante sobre el tema.
2. Búsqueda de la verdad y consenso científico: La inmensa mayoría de los divulgadores de la crisis climática -también de quienes en ellos creen- enfatiza una y otra vez la gran unanimidad de la ciencia en lo que al problema del clima se refiere. Eso es muy fácilmente verificable, nos dicen. Basta con “buscar en Google un minuto” para encontrar la confirmación de cierta opinión basada en “varios artículos científicos”. Quienes así argumentan pasan por alto con avidez el hecho de que ello es solo una prueba de que algunos científicos estarían apoyando esta opinión. Si seguimos buscando más allá de un minuto vemos cómo, en la mayoría de los puntos, también encontramos científicos que representan opiniones distintas. OK, reconozco que pertenezco a una generación diferente. Aprendí en la escuela aquello de “et altera pars audiatur”.
También aprendí que las teorías nunca se pueden probar. En su lugar, tienes que hacer un esfuerzo intenso para falsificarlas. Solo si las falsaciones fallan podemos aceptar una hipótesis como base de trabajo científico hasta que un nuevo avance científico la convierta en obsoleta.
Si usted se pone a investigar un poco más en Internet que lo que el alarmismo le ofrece, se da cuenta inmediatamente de que el consenso sobre el problema del clima es relativamente estrecho, consiste esencialmente solo en tres puntos:
  • Desde los comienzos de la Revolución Industrial ha subido la temperatura media del planeta.
  • Durante ese tiempo, la concentración de CO2 ha aumentado considerablemente y la actividad humana ha contribuido a ello, y
  • Este aumento de CO2 contribuye al llamado efecto invernadero.
Puede parecer éste un enorme consenso, pero no en la cuestión crucial a la hora de evaluar el problema climático antropogénico. La cuantificación del efecto invernadero antropogénico y, por lo tanto, la cuantificación de la influencia antropogénica sobre el clima son sin duda dos temas científicamente masivamente controvertidos.
Es loable, ciertamente, la enorme cantidad de fuentes que suelen manejar los divulgadores de la “crisis climática”. Pero ello no prueba nada. En realidad, prueba tan poco como podría probarse mostrando las publicaciones opuestas de otros científicos. Por otro lado, la frecuencia relativa con que se usan ciertas afirmaciones tampoco prueba nada. La ciencia, simplemente, no es un asunto que se pueda resolver democráticamente. La teoría de la relatividad de Albert Einstein, por ejemplo, fue rechazada inicialmente por casi todos los científicos. Cuando se le preguntó si no estaba impresionado ante tanta oposición, respondió negativamente, argumentando que incluso una sola persona sería suficiente para rebatirle si esta tuviera razón. Al final, Einstein era el que tenía razón. ¡El mismo Einstein que rechazaba masivamente, la teoría cuántica! Hoy sabemos que Einstein estaba equivocado al respecto. Y será el futuro el que dicte quién tiene razón sobre el cambio climático. Los mensajes alarmistas no son de mucha ayuda, pero tal vez impulsen la discusión.
En vista de las posibles consecuencias de los posibles escenarios de cambio climático, por una parte, y del enorme alcance económico y social de las contramedidas requeridas, por otra parte, considero prioritario la aclaración objetiva del funcionamiento del sistema climático. Todo el mundo apunta medidas radicales, costosísimas, pero la tarea principal de aclarar la necesidad de tales medidas sigue sin resolverse.
3. Causas del cambio climático: los divulgadores de la crisis climática nos dicen dice que la concentración de CO2 no habría cambiado antes de la intervención humana durante millones de años. Bueno, “millones de años” no es tanto tiempo como podría parecer, pero la afirmación parece cierta si nos referimos al tiempo transcurrido desde la última era glacial fue así. Sin embargo, el clima ha cambiado significativamente y repetidamente durante este tiempo. ¡Entonces debe haber otras causas para el cambio climático! Presumiblemente. Es altamente probable que las emisiones antrópicas de CO2 han influido en el clima de los últimos 150 años (desde el comienzo de la revolución industrial) y probablemente también influirán en el clima en el futuro. Pero seguimos sin conocer la respuesta a la pregunta crucial: ¿la influencia antrópica provoca que las alteraciones del clima salgan de sus umbrales de variabilidad natural? ¿En cuánto? ¿Principalmente?
Dado que el 100% del aumento de CO2 atmosférico desde la revolución industrial es de origen antrópico, los divulgadores de la crisis climática concluyen que el 100% del calentamiento global observado es también de origen antrópico. Permítanme que les adelante que esta “regla de dos” es perfectamente absurda.
Y sin embargo esa suposición es la que permite afirmar que todos los fenómenos climáticos extremos de nuestros días son debidos a la acción humana. ¡Qué tontería sin sentido! Como si no hubiera habido extremos climáticos en el siglo XIX, o en los siglos anteriores. En opinión de muchos investigadores incluso claramente más de los que hay hoy en día. No olvidemos que, hasta hace dos días, al siglo XX se le conocía como el “siglo de la bonanza meteorológica”.
4. ¿Qué clima es el óptimo? La historia de la humanidad nos enseña que, salvando pequeñas diferencias locales, las épocas más cálidas han supuesto siempre grandes avances evolutivos y civilizatorios. Por ejemplo, el “Óptimo Climático Romano” o el “Óptimo Climático Medieval” fueron épocas de florecimiento cultural y social. Los enfriamientos intermedios contribuyeron significativamente a la aparición de grandes movimientos migratorios y la “Pequeña Edad de Hielo” se caracteriza por las grandes hambrunas de la época. Hoy, con un grado centígrado más que hace 150 años estamos claramente mejor que en el siglo XIX. ¡Por este calentamiento deberíamos estar agradecidos, sea cual sea la causa!
Pero ¿qué pasa cuando la temperatura sigue subiendo medio, incluso un grado centígrado más? ¿Será mejor aún? La respuesta justa es: no lo sabemos. La experiencia nos dice que es probable que fuera mejor. ¿Por qué debería ser repentinamente diferente un aumento de temperatura similar al alcanzado hasta hoy? Sólo los modelos climáticos que manejan los divulgadores de la crisis climática predicen lo contrario. Pero esos modelos son masivamente controvertidos. No solo que, aún habiendo sido capaces de reproducir las temperaturas en el pasado, no han conseguido predecir la evolución de la temperatura global en los últimos 20 años, tampoco muestran evidencia real de que lo que observamos sea, por ejemplo, reversible. En la historia geológica, a menudo el clima era más cálido que hoy, y no tenemos pruebas de un cambio irreversible. Las tácticas de miedo no son infrecuentes en el debate sobre el clima, pero cuando de describir un futuro (eso que no sabemos cómo será) terrorífico e irreversible alcanzan niveles insospechados de ficción, sin ningún argumento nuevo que les confiera un mínimo de fiabilidad.
5. ¿Cuál es la concentración óptima de CO2? En la escuela aprendemos que el CO2 no solo calienta el clima, sino que también es el gas en el que se basa la fotosíntesis. Como resultado, la producción primaria (producción total de biomasa en todo el mundo) ha aumentado considerablemente desde 1950. De esta manera, la mayor concentración de CO2 ha salvado indiscutiblemente a millones de personas de la inanición. Cuantos más humanos habitemos en la Tierra, más importante será este factor. No se trata sólo del Homo sapiens: la biomasa vegetal fotosintética es el sustento, la base, de casi todas las cadenas tróficas planetarias.
6. Sensibilidad climática: el aumento de temperatura que se produce cuando la concentración de CO2 en la atmósfera se duplica se denomina “sensibilidad climática al CO2”. Ese es el parámetro más importante en toda la discusión sobre el clima. Si la sensibilidad del clima es alta, el calentamiento antropogénico es alto, y si es baja, el calentamiento antropogénico será pequeño. El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático IPCC declara que la sensibilidad climática se sitúa entre “1.5 a 4.5 grados” (nivel de confianza del 95%). Resulta sorprendente que el IPCC no pueda dar un valor más concreto porque “las incertidumbres son demasiado grandes”. La incertidumbre científica es aún mayor, algunos expertos consideran que 1.5 grados son un valor demasiado alto, otros consideran que 4.5 grados son un valor demasiado bajo. Pero incluso con la especificación del IPCC, ¡el rango varía en tres grados!
Imagine que desea reemplazar su automóvil viejo por uno nuevo. El amable vendedor del concesionario le dice que el vehículo que desea puede costar entre 15 mil y 45 mil euros. Supongo que usted, antes de tomar una decisión, solicitaría precios más precisos. ¿No deberíamos hacer eso también en el asunto del clima? No creo que los modelos climáticos para finales de este siglo (entonces se pueda alcanzar el doble de la concentración de CO2) puedan calcularse con la precisión suficiente mientras no se conozca el factor de influencia más importante, la sensibilidad climática del CO2. Quien saca conclusiones (a largo plazo) de los modelos climáticos se mueve sobre un hielo muy delgado.
7. Tiempo de permanencia del CO2 en la atmósfera. Uno de los argumentos más importantes en el asunto de la crisis climática es el de la inmediata descarbonización de nuestra economía. Si no conseguimos llevar a cero nuestras emisiones de CO2 en 12, 20 o 30 años (hay diferentes grupos de alarma con “cuentas” diferentes) la catástrofe climática sería inevitable.
La idea de un “supuesto budget finito de CO2” implica lógicamente que el CO2 liberado antropogénicamente (o al menos una cantidad igual de CO2) se acumula cuantitativamente en la atmósfera y se elimina muy lentamente de ella. Esto contradice la lógica y todas las observaciones. ¡Todo el CO2 liberado en la atmósfera, independientemente de su origen, se comporta de la misma manera, ya que las leyes de la física y la química se aplican por igual a todas las moléculas de CO2! El CO2 liberado antropogénicamente, por lo tanto, se elimina de la atmósfera en la misma medida y se almacena en los reservorios “agua” (especialmente en los océanos) y “biomasa”, exactamente igual que el CO2 liberado naturalmente. Es decir, todas las moléculas de CO2 se envían de un lado a otro de manera equitativa entre los tres reservorios, ninguna de ellas aterriza selectivamente en uno de ellos.
Las observaciones también muestran claramente que no todo el CO2 liberado antropogénicamente en la atmósfera permanece en ella. Por el contrario, aproximadamente la mitad de la cantidad de este CO2 abandona continuamente la atmósfera y se captura en los reservorios “agua” y “biomasa”. Este ha sido el caso hasta ahora, así es hoy, y así seguirá siendo en el futuro, porque las leyes de la física y la química así lo dictan. En cifras: en la actualidad, cada año se liberan antropogénicamente de 35 a 40 mil millones de toneladas de CO2 y desde la atmósfera se capturan de 15 a 20 mil millones de toneladas de CO2. Por lo tanto, la concentración de CO2 en la atmósfera no aumenta en 4 ppm por año, sino únicamente en 2 ppm. Lo mínimo que podemos aprender de esto es que tenemos mucho, muchísimo más tiempo disponible para adoptar medidas de protección del clima, si al final llegamos a considerar que son necesarias.
8. Eventos climáticos extremos: en el punto 3 ya les había comentado que, según los divulgadores de la crisis climática, todos los fenómenos climáticos extremos de nuestros días son debidos a la acción humana ya que todos ellos son debidos al cambio climático antropogénico. Esta afirmación es más que dudosa. Aunque los programas informáticos sobre el clima han pronosticado tal aumento durante décadas, incluso el IPCC tuvo que admitir en el último informe (AR5) que estadísticamente no se percibe ningún aumento de eventos climáticos extremos. La literatura especializada que cita tal declaración es abundantísima, pero ciertos divulgadores, obviamente, no quieren tenerla en cuenta.

Epílogo

Hay que recordar también que los divulgadores de la crisis climática condenan y pretenden amordazar a cualquier otro científico que muestre escepticismo sobre la investigación del clima y definen el estado actual del conocimiento como sacrosanto e indiscutible. Cometen el gravísimo error de proclamar que “el conocimiento científico como base del discurso social no es negociable”, incluso siendo conscientes de que el conocimiento científico es limitado y debe ser falsable. Es un error porque el conocimiento científico nunca puede sustituir los intereses de las personas como base de la política, simplemente y entre otras razones, porque lo que hoy creemos como “cierto”, mañana será revisado, limitado o refutado. La ciencia debe aportar argumentos en la disputa política, pero desde la humildad de quien sabe que lo que postula hoy – soy consciente, lo repito – será mejorado, falsado o rebatido por otros mañana. Una política que reclama para sí la posesión universal de la verdad, porque se basa en la evidencia científica del momento, desemboca automáticamente en una dictadura.
Foto: Folco