¿Quemaron militares a los 43 en hornos? Científicos, testigos y abogado sospechan
Artículo Anterior Publicado el 6 de Enero por: SinEmbargo MX

Abogados,
científicos y miembros de la UPOEG sostienen que el Ejército participó
en la agresión contra los 43 normalistas y que incluso pudo haberlos
cremado en sus cuarteles. Foto: Antonio Cruz, SinEmbargo
Ciudad de México, 6 de enero (SinEmbargo).– Un grupo de científicos,
así como miembros de la Unión de Pueblos Originarios del Estado de
Guerrero (UPOEG) y el abogado del caso de la desaparición de los 43
normalistas de Ayotzinapa coinciden en que el Ejército mexicano fue
copartícipe en los hechos de la noche del 26 y la madrugada del 27 de
septiembre pasados en Iguala y que, incluso, hay sospechas fundadas de
que incineró a los jóvenes estudiantes en sus hornos crematorios, por lo
que exigen una investigación del personal castrense que opera en la
zona.
José Félix Rosas Rodríguez, miembro de la UPOEG de Tecoanapa,
Guerrero, está seguro de que los militares desaparecieron a los
estudiantes de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos, en los hornos
crematorios que tienen en Chilpancingo, la capital del estado.
“No tenemos la sospecha. Tenemos el conocimiento de que efectivamente
los militares participaron. Consideramos que sí fueron cremados. Los
que presenta la PGR [Procuraduría General de la República] como
responsables de haberlos quemado en el basurero de Cocula, son de bajo
perfil, esos no fueron. El Ejército tiene hornos en Chilpancingo, hay
militares que nos han confirmado y hay gente que quiere hablar y decir”,
afirmó Félix Rosas en entrevista con
SinEmbargo.
El promotor de la UPOEG aseguró que hay un Sargento que les informó
que todo el destacamento del Ejército de Iguala fue cambiado a otro
lugar, después de los hechos del 26 de septiembre.
Félix Rosas es originario de Tecoanapa, el pueblo al que pertenecen
ocho de los 43 jóvenes desaparecidos, entre ellos Alexander Mora
Venancio, quien fue identificado por un molar y un hueso de dos
centímetros de entre los restos que la PGR recogió entre el basurero de
Cocula y el Río San Juan.
La certeza de los comunitarios de ese poblado sobre la participación
del Ejército en la desaparición de los jóvenes, se sustenta también en
dos llamadas y mensajes de texto que los normalistas enviaron a sus
familias.
Se trata de Abel García Hernández, quien llamó a sus padres para
informarles la madrugada del 27 de septiembre que se encontraba en un
hospital, en compañía de Alexander Mora Venancio y Dorian González
Parral.
De acuerdo con José Félix, el joven aseguró que fueron militares
quienes los sacaron del hospital y los entregaron a la Policía Municipal
de Iguala.
Otra de las evidencias son dos mensajes de texto que envió Jorge Luis González Parral, hermano de Dorian González.
“Este chico envió mensajes de que los militares les estaban
recogiendo los celulares y que él fue en busca de su hermano Dorian, que
se entregó porque lo tenían los militares”, dijo.
El comunitario aseguró que desde hace tiempo los padres y los
abogados del caso de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa, han solicitado a
la PGR que abra una línea de investigación sobre la participación del
Ejército en esa masacre.
Por su parte, el abogado de las familias y defensor del Centro de
Defensa de los Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, Vidulfo
Rosales Sierra, aseguró que los padres de los normalistas solicitaron
esa línea de investigación.
“Hay un conjunto de elementos que indican que se debe abrir una línea
de investigación en torno al Ejército. Por la actuación de antes del 26
y 27 de septiembre y por ese día”, dijo.
Vidulfo Rosales afirmó que una semana antes de los hechos, fueron
elementos del Ejército quienes amenazaron a los estudiantes de
Ayotzinapa que realizaban una colecta en Iguala.
“No podemos creer que el Ejército no sabía de los nexos de [José
Luis] Abarca con los Guerreros Unidos. En Iguala era pública la
actividad del Alcalde y su esposa. Sabemos que el Ejército hacía eventos
y el Alcalde era invitado, y que el Ejército participaba en actividades
públicas del Alcalde”, explicó.
El abogado indicó que desde hace tiempo existe la solicitud para que la PGR investigue al Ejército, sin éxito.
EL GOBIERNO NO LO HA NEGADO

Científicos,
entre ellos el investigador Jorge Antonio Montemayor Aldrete, pusieron
en duda el incendio en Cocula, Guerrero, donde supuestamente habrían
incinerado a los 43 normalistas desaparecidos desde el 26 de septiembre
pasado. Foto: Cuartoscuro
Para Jorge Antonio Montemayor Aldrete, investigador titular del
Instituto de Física de la Universidad Nacional Autónoma de México
(UNAM) –uno de los científicos que desmintió en diciembre la hipótesis
de la PGR de que los jóvenes fueron cremados en el basurero de Cocula–,
las autoridades mexicanas deben abrir una línea de investigación en
torno a la posible cremación de los 43 en hornos del Ejército o
privados.
“Nosotros hicimos notar con precisión y claridad que es absolutamente
imposible que fueran cremados en el basurero de Cocula los 43
cadáveres. Lo han retomado en otros países desde el 12 de diciembre que
lo dimos a conocer, pero hasta la fecha la PGR no ha dicho ‘esta boca es
mía’, ni para desmentir el análisis, porque no podría; ni para decir
que deben abrir otra línea de investigación”, dijo.
El investigador de la UNAM expuso que la autoridad debe autorizar una
revisión de las bitácoras de los días de los hechos de Iguala, de los
hornos crematorios privados y del Ejército.
“La facturas para ver cuánto gas estuvieron comprando los hornos del
Ejército y privados y contrarrestar con las facturas de las compañías de
gas y con las declaraciones a la Secretaría de Hacienda de esas
compañías”, detalló.
El científico insistió en que para cremar 43 cuerpos debieron
utilizarse 53 kilogramos de gas por cadáver. Es decir, unas dos
toneladas de gas.
Esta línea de investigación se desprende de forma natural, debido a
que la hipótesis de la PGR sobre la cremación de los estudiantes en un
basurero, está falta de elementos, aseguró.
En diciembre, Jorge Antonio y otros cuatro científicos de la UNAM y
la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) aseguraron que la PGR
mintió: es imposible científicamente la cremación en el basurero de
Cocula, debido a que para realizar la cremación de 43 cadáveres se
requiere de algo más que leña y llantas. Hacen falta, en definitiva,
hornos crematorios.
“Es imposible que hayan sido quemados en el basurero de Cocula, y la
autoridad está en un serio problema porque si no se quemaron en Cocula,
¿quién los quemó y en dónde se quemaron?”, dijo Jorge Antonio Montemayor
Aldrete, investigador titular del Instituto de Física de la UNAM.
Para cremar 43 cuerpos se requieren 33 toneladas de troncos de
árboles de cuatro pulgadas de diámetro y 995 llantas que contienen 2.5
toneladas de acero. De acuerdo con los científicos, para que el acero se
derrita y los cuerpos se reduzcan a cenizas se debe alcanzar entre mil
425 y mil 540 grados centígrados.
“Hay estudios científicos de 2011 que dicen que si la temperatura es
de 800 grados centígrados, no quedan trazas de material orgánico, entre
ellos cadenas de ADN. Para que quede un hueso debe ser en una zona donde
no hubo mucho calor”, explicó Montemayor Aldrete.
Según el estudio, las 33 toneladas de troncos deben estar secos. Esa cantidad cabe en dos trailers para su traslado.
“No estamos hablando de ramitas, sino de troncos cortados y lisos,
¿quién vende troncos en esa región, ¿a quiénes les vendieron en esos
días? Además para poder hacer esa cremación de la que hablan, los
asesinos tendrían que ser ingenieros o pasantes de ingenieros para hacer
muchos cálculos. Esa versión de la PGR es muy incriminatoria porque
estarían involucras muchas personas. Para empezar la compra de la madera
debía ser con tres, o cuatro días de anticipación, entonces estaríamos
hablando de premeditación, alevosía y ventaja del Estado en contra de
los estudiantes”, dijo el científico.
Pablo Ugalde Vélez, experto en materiales y profesor de la
Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Azcapotzalco y egresado de la
UNAM, los cálculos científicos se pueden realizar sin la necesidad de
acudir al basurero de Cocula.
“Si el acero se fundió a mil 500 grados no debe haber residuos y no
está fundido porque en las fotos hay alambre, esas temperaturas no se
alcanzaron. Además, con una cremación de ese tamaño debería haber
piedras fracturadas y manchadas de negro, los padres aseguran que no hay
tal cosa en el basurero”, detalló.
Además para cremar un cuerpo se requieren 53 kilogramos de gas: “Si
los cuerpos se hubieran quemado con puras llantas para reducirlos a los
restos mostrados por la PGR se hubieran necesito 995 llantas de autos
pasajeros. La hipótesis de que fueron quemados en el basurero de Cocula
no tienen ningún sustento en hechos físicos o químicos naturales”,
expone el estudio.
La cremación de 43 cadáveres en esas condiciones, emitiría una
columna visible de humo denso desde varios kilómetros a la redonda.
Los residuos de huesos y cenizas de leña pesarían 333 kilogramos, de
los cuales 116 corresponderían a restos humanos. El material se
empacaría en 12 bolsas de 25 kilos cada una.
Los científicos argumentaron que el análisis que ellos realizaron, lo
puede hacer cualquier científico, ingeniero o técnico de áreas de
química, física, ingeniería térmica o ingeniería militar.
“El análisis realizado, desde el punto de vista técnico, bien podría
haber sido llevado a cabo por peritos de la PGR, es altamente probable
que no lo hayan realizado o no se haya dado a conocer por motivaciones
políticas o temor a posibles represalias por parte del Estado”, dijo
Montemayor.
El científico aseguró que están en contacto con los padres y abogados de los 43 jóvenes normalistas.
“Tenemos contacto con ellos, no tiene caso decir con qué personas.
Tiene que abrirse otra línea de investigación porque el fiscal acusador,
Jesús Murillo Karam [Procurador General de la República], salió en
defensa de la hipótesis del Estado que es falsa. El problema es que hay
un huesito y un molar y se identificó a uno de los 43. ¿Quién le dijo a
Murillo que habría unas bolsitas con cenizas en el río San Juan? Es lo
que nos tiene que decir”, expuso.