miércoles, 26 de julio de 2017

Líbano pedirá apoyo militar a Rusia contra el Califato Islámico


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Líbano pedirá apoyo militar a Rusia contra el Califato Islámico


El primer ministro libanés, Saad Hariri, planea viajar a Rusia para pedir ayuda a Putin, en la lucha contra el Califato Islámico.
“Viajaré a Moscú el 11 de septiembre y tengo planes de reunirme con el presidente Putin”
, anunció ayer el primer ministro de Líbano en una entrevista con la agencia rusa de noticias Sputnik, publicada en su edición en árabe.
Hariri tiene previsto pedir al Presidente ruso que ayude al gobierno de Beirut en la lucha contra el Califato Islámico con apoyo al Ejército libanés. Ha detallado que durante su encuentro con Putin, a quien ha calificado de su “buen amigo”, tiene previsto discutir la situación de Líbano y toda la región, pero ha asegurado que su conversación se centrará principalmente en la guerra de Siria.
Líbano espera que Rusia preste más soporte y ayuda a su Ejército en la lucha contra el terrorismo, afirma un alto mando libanés. “Lo abordaremos definitivamente, estamos de acuerdo sobre numerosos asuntos, pero Siria es una de las cuestiones donde no estamos de acuerdo y es normal”, ha enfatizado.
Desde el 2011 con el inicio de la crisis siria, grupos terroristas han tratado de infiltrarse en el territorio libanés y, cuando han logrado su objetivo, han provocado la muerte de civiles y soldados libaneses, así como daños materiales. En respuesta, el Ejército y Hezbolah llevan a cabo numerosas operaciones contra los terroristas para acabar con su presencia y evitar que perpetren atentados en su territorio.
Anteriormente, el gobierno libanés ya planteó que, en caso de extrema necesidad, pediría la asistencia de Rusia en la lucha antiterrorista. Moscú, por su parte, ha confirmado su voluntad para modernizar el Ejército y las fuerzas de seguridad de El Líbano y renovar sus equipos militares.

Una nueva teoría basada en la geometría embrionaria propone una explicación de cómo evolucionaron los vertebrados


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Una nueva teoría basada en la geometría embrionaria propone una explicación de cómo evolucionaron los vertebrados – noticias de abajo

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"Ni la Ciencia oficial y consagrada ni otra fe ninguna puede hacer más que procurar que se cumpla lo previsto, que no se haga más que lo que está hecho, y que no nos pase nada del otro mundo". Mentiras principales, Agustín García Calvo
Una nueva teoría pretende explicar cómo el complejo cuerpo de los
vertebrados, con su esqueleto, músculos, sistema nervioso y cardiovascular, proviene del desarrollo de una sola célula y cómo evolucionaron estos sistemas con el tiempo.
Por David B. Edelman, Mark McMenamin, Peter Sheesley, Stuart Pivar
Fig. 1
Según la teoría Neo-Darwinista, los principales cambios evolutivos se han producido como consecuencia de la selección de mutaciones genéticas arbitrarias, fortuitas a lo largo del tiempo. Sin embargo, algunos investigadores dicen que este teoría no explica de manera satisfactoria formas radicalmente diferentes de vida y su rica complejidad, sobre todo si observamos a los vertebrados y los seres humanos.
Resumen
En este artículo presentamos una explicación plausible del origen del patrón corporal de los vertebrados. Ofrecemos una reconstrucción teórica de la estructura geométricamente regular de la blástula resultante de la subdivisión del óvulo fecundado, seguido de deformaciones mecánicas de la blástula en etapas posteriores de gastrulación. Sugerimos que la formación del patrón corporal de los vertebrados durante el desarrollo, así como la fijación de sus variantes en el curso de la evolución, se ha visto limitado y guiado parcialmente por unos mecanismos globales. Se puede argumentar que el papel de estas limitaciones en el control de la morfología, algo muy descuidado anteriormente en las explicaciones del desarrollo y de la macroevolución, es algo crítico en cualquier explicación sobre el origen del patrón corporal de los vertebrados. Supusimos que la blástula preserva de manera inherente la geometría subyacente de la matriz cuboidal de ocho células producidas por las tres primeras divisiones que finalmente definen los ejes medial-lateral, dorsal-ventral y anterior-posterior del futuro patrón corporal. A través de representaciones gráficas se demuestra la formación de las estructuras principales del cuerpo de los vertebrados a través de deformaciones mecánicas de patrones geométricos predecibles durante la gastrulación. El rigor descriptivo de nuestro modelo se apoya en sucesivas comparaciones con las caracterizaciones previas del plan corporal del embrión y del adulto en los vertebrados. Aunque sea especular, el modelo aborda algo que todavía no ha encontrado una explicación plausible en la literatura científica sobre el origen de la morfología de los vertebrados. Una solución coherente al problema de la morfogénesis, un objetivo difícil de alcanzar en la actualidad, sólo se podrá lograr si se mira tanto hacia arriba como hacia abajo (por ejemplo, las limitaciones mecánicas y las propiedades geométricas consideradas aquí) y las influencias de abajo hacia arriba (por ejemplo, moleculares y mecánico-químicas).
El origen de la vida, la evolución con una creciente complejidad, y el desarrollo del embrión a partir de un solo óvulo, todo ello parece algo milagroso a primera vista, y todavía sigue siendo algo inexplicable”. – Paul Davies
La palma se la llevará aquel que rastree las fuerzas que forman el cuerpo del animal a partir de las fuerzas generales que moldean la vida del universo”. – Karl Ernst von Baer
Introducción
1.1. La forma del animal: un problema que viene de muy atrás
Uno de los problemas aún no resueltos a lo que se enfrenta la Biología moderna es el origen de la complejidad biológica, especialmente en lo que se refiere a la forma de nuestros propios cuerpos. Desde Leonardo da Vinci y Vesalio, hasta Anatomía de Grey, los anatomistas han logrado proporcionar unas descripciones muy detalladas de los sistemas musculoesqueléticos, de órganos y de nervios. Sin embargo, el problema del origen de estos y otros aspectos de la forma del organismo sigue sin resolverse. Dado que el cuerpo se desarrolla a partir de un embrión, los anatomistas del siglo XIX buscaron una solución razonable a partir de la observación del desarrollo temprano de los animales o embriogénesis. A finales del siglo XIX, ya se habían caracterizado los estadios embriológicos de casi todas las principales categorías taxonómicas con absoluto detalle. Pero no hubo respuestas, ya que la forma del embrión parecía emerger, con un repentino cambio de fase, de una masa de células, sin dar ninguna pista del mecanismo responsable de la organización de esa forma. Por otra parte, aunque necesariamente debe existir una relación entre la aparición de la forma animal durante el desarrollo somático y el advenimiento de nuevas categorías taxonómicas durante la evolución, la naturaleza de esta relación todavía no se entiende. Por ejemplo, la transición evolutiva de los tetrápodos marinos hacia los vertebrados terrestres fue aclarada recientemente por el descubrimiento de Tiktaalik roseae y otras formas de transición (Shubin et al., 2006a, 2006b, 2014).
Sin embargo, el origen de los primeros peces sigue siendo un misterio y todavía buscamos una explicación plausible de la aparición de las aletas. Basándonos en las similitudes morfológicas, el anfioxo, la fase larval del tunicado y la Pikaia gracilens del Cámbrico se han sugerido como posibles precursores de los primeros peces, aunque los orígenes de estas formas no han sido explicadas (Morris y Caron, 2012). En otro ejemplo, Darwin dio una explicación plausible de la aparición de diferentes adaptaciones del pico entre los pinzones de las Galápagos (Darwin, 1859). Sin embargo, la selección natural no proporciona un mecanismo que explique la aparición de diferentes formas de picos, mucho menos la morfología generales de los miembros de la familia tangara, conocida como pinzones de Darwin. En el Origen de las Especies no se aborda cómo han surgido nuevas especies. Más bien se afronta la cuestión de cómo podría funcionar la selección una vez que se han establecido numerosas variaciones (Darwin, 1859). Un reciente trabajo que destaca la importancia de las interacciones genéticas y epigenéticas en la evolución de los pinzones de Darwin sugiere que ni uno ni otro debe ser considerado como algo primordial en la aparición de nuevas especies (Skinner et al., 2014). El mecanismo que subyace en la aparición de formas radicalmente nuevas sigue siendo una cuestión muy abierta (para un resumen detallado de la historia y el estudio del origen de las formas vertebradas, véase Onai y Kuratani, 2014, y para una revisión del problema de la macroevolución, ver también Vrba y Eldredge, 2005).
La descripción del modelo conceptual propuesto aquí continúa con el relato histórico del problema de la forma de los vertebrados y diversas consideraciones científicas y filosóficas relevantes. Los autores piden que el lector deje a un lado el escepticismo en un problema tan complejo y que lleva tanto tiempo en el candelero por dar una solución de una relativa simplicidad. Aunque ni riguroso ni exhaustivo en un sentido empírico, nuestro modelo ofrece una descripción intuitiva y plausible de la aparición de un modelo de fuerzas geométricas mecánicas limitativas. El modelo proporciona un patrón o plan de trabajo para realizar investigaciones adicionales, sujeto a la confirmación (o refutación) por los investigadores interesados.
1.2. Geometría embrionaria
Los patrones corporales de organismos complejos son predominantemente simétricos, bien radial o bilateralmente. Los animales con simetría radial tienen sus cuerpos parecidos a jarrones. Los animales con simetría bilateral poseen tubos segmentados con cabeza en la parte anterior, ojos dorsales y pares de extremidades articuladas y puntiagudas. Todos los organismos complejos se desarrollan a partir de un óvulo fecundado que se escinde alternativamente a lo largo de los tres ejes espaciales, dando lugar a ocho células que se disponen en los vértices de una forma de cuboide. Posteriores divisiones originan la blástula, un conjunto de cientos de células de geometría bastante regular derivada de la forma anterior de cuboide (Fig.1, en la parte superior). La blástula se asemeja a la esfera terrestre, con las células situadas en los hemisferios norte-sur, este-oeste, flotando como continentes, sobre el núcleo líquido del blastocelo. Se especula, según este modelo y del mismo modo que las placas tectónicas, que estas células han “derivado” durante eones, lo que resulta en la perturbación y deformación de la geometría original de las formas animales incipientes. Como se demostrará más adelante, el patrón corporal principal podría haber surgido, posiblemente, de estos patrones de división. La “geometría embrionaria”, como a la que aquí se hace referencia, hace ciertas predicciones sobre la morfología de las formas animales que surgen de las limitaciones geométricas globales y de las fuerzas mecánicas que actúan en conjunción con ciertos mecanismos mecánico-químicos y celulares locales en las formas que caracterizan la organización de los conjuntos de células en las primeras fases de la morfogénesis. El modelo especulativo que aquí se ofrece caracteriza la embriogénesis como una serie de cambios mecánicos de topología limitada por las propiedades físicas en cuanto a tamaño y forma. Aunque reconocemos la importancia de relacionar este proceso global desde arriba hacia abajo con la dinámica molecular y celular de abajo hacia arriba para lograr una comprensión del proceso de adquisición de la forma animal durante el desarrollo como a lo largo de la evolución, no intentamos tal síntesis en el presente trabajo.
2. El modelo
Los eventos iniciales predichos por este modelo sugieren que la aparición de morfologías tanto radiales como bilaterales se producen cuando la membrana de la blástula se invierte durante la gastrulación, descendiendo simétricamente o asimétricamente a lo largo de la superficie interna de la blástula, llegando finalmente al fondo de la forma embrionaria temprana. En la gastrulación simétrica, los segmentos separados de las distintas capas celulares se encuentran en el polo interior opuesto, donde se unen para proyectarse hacia arriba y hacia afuera a través del blastoporo, como tentáculos (o en el caso de las plantas, un brote cilíndrico que se abre en círculos de hojas o flores) (Figura 2). En la gastrulación asimétrica, uno de los hemisferios longitudinales, el futuro lado dorsal del cuerpo, entra en el blastoporo mediante una especie de subducción que se aferra a la superficie interna de la membrana vitelina, pero también permanece unida al hemisferio ventral, que se esboza simultáneamente. La curvatura del hemisferio dorsal se invierte al ser laminada sobre el hemisferio ventral en una configuración que establece la base temprana del patrón corporal de los vertebrados. Los detalles de este proceso se representan gráficamente en las Figuras 3-5.
El resto de figuras se pueden ver en el artículo de referencia.
[…]
3. Atajos embriológicos: explicación de una “fase desaparecida” de la embriogénesis de los vertebrados
Los animales de simetría bilateral, tanto vertebrados como invertebrados, tales como los crustáceos, las arañas, los insectos, los gusanos, los miriápodos, los onicóforos y los tardígrados, pasan por una fase temprana de desarrollo en la que asumen la forma de un tubo segmentado con uniones, piernas ventrales, cabeza anterior con ojos dorsales y boca ventral con mandíbulas (Damen, 2002; Gilbert, 2013). Pero mucho antes de esta fase, en las fases precedentes de división del óvulo fecundado a lo largo de los tres ejes espaciales, se forma una bola, que luego adquiere dos capas, con forma de jarrón. Aquí sugerimos que la fase más misteriosa de la embriogénesis bilateral, y quizás la más importante desde el punto de vista morfológico, es el modo en el que la forma de jarrón se convierte en un animal completo: la fase denominada filotípica del desarrollo. La solución mecánica que se describe aquí presupone la existencia de un patrón ancestral que ha desaparecido a lo largo de la evolución a medida que los movimientos a gran escala de las poblaciones de células embrionarias adoptaron atajos. Es decir, estas poblaciones procedían de su localización más temprana en la gástrula y pasan directamente al embrión, en ausencia de etapas ancestrales intermedias (Balfour, 1880). El mecanismo de esta tendencia evolutiva en el desarrollo animal ha sido ampliamente explicado en otra parte por Gould (1977).
[…]
7. Conclusión
Lo dicho anteriormente sugiere:
1.- una descripción probable de los eventos mecánicos que se producen en la gastrulación y que impulsan una amplia variedad de patrones corporales en los animales durante el desarrollo y durante el curso de la evolución;
2.- Una potencial agenda para futuros trabajos experimentales.
La descripción mecánica propuesta podría ser ratificada mediante varios medios, incluyendo la observación de trayectorias tisulares específicas usando marcadores moleculares para etiquetar células específicas en cada una de las tres etapas dérmicas de la gástrula. Un programa de investigación siguiendo el modelo expuesto aquí puede esclarecer uno de los misterios más duraderos en la Biología moderna: a saber, el origen de la forma corporal de los vertebrados complejos.
Este artículo proporciona una reconstrucción hipotética, y en gran parte, gráfica, de los eventos mecánicos que impulsan la aparición de las formas individuales de los vertebrados durante la embriogénesis y, en última instancia, guiaron la aparición de múltiples patrones corporales de los animales a lo largo de la evolución. Revela una visión diferente de la vida que la que prevaleció desde la Síntesis Evolutiva Moderna de hace casi 70 años: a saber, que todos los principales patrones corporales de los animales se han formado por fuerzas mecánicas y se han organizado a través de cierto sesgo no aleatorio, y no únicamente a través de la selección puramente estocástica (determinista). Aunque la selección natural puede haber desempeñado un papel crítico en la estabilización de un patrón corporal a lo largo de muchas generaciones, sugerimos que se ha producido por la interacción de restricciones geométricas y fuerzas mecánicas, así como el vínculo recíproco entre estos y los eventos celulares y moleculares locales que ha dado lugar a la rica profusión de morfologías animales complejas en la Tierra.
Como ocurre con otros paradigmas científicos basados en datos históricos naturales y físicos, la descripción anterior de la morfogénesis de los vertebrados (y la historia evolutiva y la historia individual y evolutiva del phylum de los vertebrados en la que se apoya) no se presta fácilmente a una prueba empírica. Sin embargo, estos marcos teóricos han sido previamente aceptados como conocimientos científicos sólidos en virtud de la gran cantidad de ejemplos que lo corroborarían (e incluso de carácter predictivo). Entre estos ejemplos se encuentra la teoría evolutiva (ej., descendencia con modificaciones) y las ciencias relacionadas con la Paleontología y la Geología, la Física del siglo XX sigue a Einstein (por ejemplo, el modelo de Bohr de la estructura atómica y los principios de la mecánica cuántica enumerados por Heisenberg y otros), la moderna Cosmología (por ejemplo, la teoría del Big Bang) y, quizás, la Arqueología (por ejemplo, los procedimientos de la Arqueología como ciencia moderna, aunque muy teórica, entre otras).
La evaluación de la credibilidad del modelo descriptivo anterior y su poder predictivo debe basarse, desde luego, en pruebas cualitativas y cuantitativas. No hay posibilidad de compararlo con otros modelos, ya que actualmente no hay otros modelos mecánicos causales de la morfogénesis en la literatura científica moderna. Las consideraciones causales que proporciona este modelo en el desarrollo de la morfología de los vertebrados complejos presenta una serie de imágenes esquemáticas especulativas que representan secuencias de eventos mecánicos clave durante la embriogénesis, similar a una serie de planos. La vasta literatura, en gran parte sin un apoyo gráfico, sobre este tema no ofrece un mecanismo global que explique el surgimiento de las diversas formas del Phylum de los animales. Aunque muy especulativo, el modelo aquí ofrecido puede sugerir tal mecanismo, El parecido morfológico entre phyla homólogos puede, de hecho, deberse tanto a una inevitable trayectoria topológica de la expansión confinada en una membrana esférica primordial, como a su ascendencia común. Por lo tanto, las opciones disponibles para la selección natural pueden limitarse a las posibles variaciones en las proporciones de las partes del cuerpo de formas del phylum relativamente conservadoras e invariantes, en lugar de ser debidas simplemente a mutaciones genéticas aleatorias resultantes de errores de transcripción. Por lo tanto, la forma de los animales puede verse como el producto de fuerzas físicas, o predisposiciones, que actúan sobre células y poblaciones de células con propiedades geométricas muy específicas y restringidas, en lugar de surgir únicamente de los caprichos del azar.
Referencias: consulte el artículo original en inglés.
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El futuro que merecemos


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Debbie Bookchin

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Soy hija de dos personas con larga trayectoria municipalista.
Mi madre, Beatrice Bookchin, fue candidata en 1987 al Ayuntamiento de Burlington, Vermont, dentro de una plataforma municipalista que pugnaba por una ciudad ecológica, una economía moral y, sobre todo, asambleas ciudadanas capaces de disputar el poder del Estado-nación. Mi padre es el teórico social y municipalista libertario Murray Bookchin.
Durante varios años, la izquierda ha tenido que lidiar con el dilema de con qué estrategias podemos materializar nuestras ideas de igualdad, justicia económica y derechos humanos. Y la trayectoria política de mi padre sirve de ejemplo para el argumento que propongo: que el municipalismo no es solo uno de los medios para producir un cambio social, sino la única herramienta capaz de conseguir la transformación de la sociedad.
Mi padre, que creció en las juventudes comunistas y conocía muy bien la teoría marxista, encontraba problemas en los enfoques economicistas y reduccionistas que tradicionalmente impregnaban a la izquierda marxista. Su búsqueda consistía en una idea de libertad más amplia: no solo liberar a la gente de la explotación económica, sino una libertad que abarcara todas las formas de opresión: de raza, de clase, de género, étnica.
Murray pensaba que no se podía abordar los problemas medioambientales con un enfoque parcial porque el capitalismo amenaza la estabilidad ecológica
Al mismo tiempo, a principios de la década de los sesenta, se hacía cada vez más evidente que el capitalismo es incompatible con la Naturaleza. Murray pensaba que no se podía abordar los problemas medioambientales con un enfoque parcial --combatiendo la deforestación un día, manifestándose contra una planta nuclear al siguiente-- porque el capitalismo amenaza la estabilidad ecológica. Es decir: el afán de lucro, el ethos capitalista de “crecer o morir” es esencialmente incompatible con la estabilidad ecológica del planeta.
Así fue como comenzó a elaborar la idea que denominó ecología social, que parte de la premisa de que todos los problemas ecológicos son problemas sociales. Murray afirmaba que para remediar el carácter rapaz de nuestra relación con la Naturaleza debemos modificar las relaciones sociales: debemos acabar no solo con la opresión de clase, sino con todo tipo de dominación y jerarquía, sea la dominación de la mujer por el hombre, la de las lesbianas, los gais y la personas transgénero por los heterosexuales, la de grupos étnicos por los blancos, de los jóvenes por los viejos.
Así pues, su dilema devino: ¿cómo construimos una sociedad más igualitaria? ¿Qué tipo de organización social alternativa sería capaz de crear una sociedad en la que los seres humanos estuvieran verdaderamente emancipados y en la que se subsanara nuestro distanciamiento con la Naturaleza? La pregunta es entonces: ¿qué tipo de organización política es la mejor para contrarrestar el poder el Estado?
Así, a finales de los sesenta, Murray comenzó a escribir sobre una forma de organización a la que llamaría municipalismo libertario.
Estaba convencido de que el municipalismo ofrecía una tercera vía para salir del punto muerto al que habían llegado las tradiciones marxista y anarquista. El municipalismo rechaza tomar el poder estatal, el cual --tal y como sabemos desde la experiencia de la Unión Soviética-- es un objetivo imposible, un callejón sin salida ya que el Estado, sea capitalista o socialista, con su burocracia sin rostro, nunca atiende las demandas del pueblo.
Aquellos que se empeñan en una política de protesta o de organización en los márgenes de la sociedad han de reconocer que siempre habrá un poder, que no desaparece sin más     
Al mismo tiempo, los activistas debemos reconocer que no conseguiremos un cambio social simplemente llevando nuestras reivindicaciones a las calles. Las acampadas y manifestaciones masivas son capaces de desafiar el poder del Estado, pero no han tenido éxito a la hora de usurparlo. Aquellos que se empeñan en una política de protesta o de organización en los márgenes de la sociedad han de reconocer que siempre habrá un poder, que no desaparece sin más. La cuestión es en manos de quién reside: en la autoridad centralizada del Estado o en el ámbito local con la gente.
Es cada vez más evidente que nunca lograremos la clase de cambio radical que es tan claramente necesario por el simple hecho de acudir a las urnas. El cambio social no llegará votando al candidato que ofrezca un incremento del salario mínimo, educación gratuita, bajas parentales o cualquier otro tópico de la justicia social. Cuando nos confinamos a la elección del menor de los males, a las sobras que la socialdemocracia nos ofrece, nos movemos dentro de la propia estructura estatal centralizada, diseñada para mantenernos abajo permanentemente, y la apoyamos.
Y, aunque la izquierda a menudo lo pase por alto, hay una rica historia de políticas de democracia directa, de autogobierno ciudadano: de Atenas a la Comuna de París, pasando por los colectivos anarquistas españoles de 1936; de Chiapas a Barcelona y otras ciudades españolas de los años recientes, pasando ahora por Rojava, en Siria, donde el pueblo kurdo ha implementado un proyecto de autogobierno profundamente democrático, como no se había visto jamás en Medio Oriente.
Una política municipalista es mucho más que trasladar una agenda progresista al ayuntamiento, con todo lo importante que esto pueda ser. El municipalismo o comunalismo --como lo llamaba mi padre-- devuelve la política a su acepción original: una llamada moral basada en la racionalidad, la comunidad, la creatividad, la libre asociación y la libertad. Una visión plenamente articulada de una democracia asamblearia y descentralizada en la que la gente trabaja en conjunto para trazar un futuro racional. En un momento en que los derechos humanos, la democracia y el bien público se ven atacados por gobiernos estatales centralizados crecientemente autoritarios y nacionalistas, el municipalismo nos permite reclamar la esfera pública para ejercitar una ciudadanía y libertad auténticas.
El municipalismo exige que el poder vuelva a los ciudadanos comunes, que reinventemos lo que significa hacer política y lo que significa ser un ciudadano. La verdadera política está en las antípodas de la política parlamentaria. Se inicia en la base, las asambleas locales. Es transparente, con candidatos que responden al 100% ante las organizaciones de su barrio, que son delegados antes que representantes que hacen tratos y chanchullos. Celebra el poder de las asambleas locales para transformar y ser transformadas por una ciudadanía cada vez más preparada. Y es festiva: mediante la propia acción política devenimos seres humanos nuevos, construimos una alternativa a la modernidad capitalista.
El municipalismo se pregunta: ¿qué significa ser un ser humano? ¿Qué significa vivir en libertad? ¿Cómo organizamos la sociedad en formas que promuevan la ayuda mutua, el cuidado y la cooperación?
Estas preguntas y las políticas que se desprenden de ellas contienen un imperativo ético: porque tenemos la necesidad de vivir en armonía con la Naturaleza o destruiremos la base de la propia vida, pero también porque tenemos el mandato de maximizar la igualdad y la libertad.
La buena noticia es que esta política se articula con creciente fuerza en movimientos horizontalistas, por todo el planeta. En los movimientos de recuperación de fábricas de Argentina, en la Guerra del Agua en Bolivia, en los consejos de barrio surgidos en Italia, donde el gobierno mostró ineficacia a la hora de asistir a los municipios afectados por graves inundaciones, vemos una y otra vez a la gente organizarse en el ámbito local para ejercer el poder, para crear un poder alternativo que disputa con cada vez más fuerza el poder del Estado-nación.
Estos movimientos toman la idea de la democracia y la expresan en su máximo potencial, y generan una política que atiende a las necesidades de la gente, que favorece la cooperación y el compartir, la ayuda mutua y la solidaridad, y que reconoce que las mujeres debemos ejercer un rol de liderazgo.
Conseguir esto significa llevar la política a cada rincón de nuestros barrios, haciendo lo que los conservadores llevan haciendo con tanto éxito en las últimas décadas en todo el mundo: presentar candidatos en el ámbito municipal.
También significa crear un programa de mínimos (acabar con las ejecuciones hipotecarias, frenar las subidas del alquiler y la desestabilización de nuestros barrios producto de la gentrificación), pero también un programa de máximos en el cual podamos imaginar cómo sería nuestra sociedad si pudiéramos construir una economía solidaria, emplear nuevas tecnologías y expandir el potencial de cada ser humano para vivir en libertad y ejercer sus derechos civiles en tanto miembros de comunidades prósperas y verdaderamente democráticas.
Incluso los grandes temas como el cambio climático se pueden gestionar a través de una confederación de comunidades que envíen delegados para atender los asuntos regionales
Y debemos confederarnos, trabajar más allá de las fronteras de los Estados y las naciones, desarrollando programas que aborden cuestiones de escala regional o incluso internacional. Esta es la respuesta para aquellos que dicen que no seremos capaces de resolver grandes problemas transnacionales por ceñir nuestras acciones al ámbito local. De hecho, es precisamente en el ámbito local donde día tras día se resuelven estos problemas. Incluso los grandes temas como el cambio climático se pueden gestionar a través de una confederación de comunidades que envíen delegados para atender los asuntos regionales e incluso transcontinentales. La burocracia del Estado centralizado no es necesaria.
Es necesario crear instituciones políticas permanentes en el ámbito local: no simplemente políticos que articulen un programa de justicia social, sino instituciones que sean directamente democráticas, igualitarias, transparentes, completamente responsables, anticapitalistas, con conciencia ecológica y que den voz a las aspiraciones de la gente. Requerirá tiempo, educación y la creación de asambleas municipales que contrarresten el poder del Estado-nación, pero es la única esperanza de transformarnos en esos nuevos seres humanos necesarios para crear una nueva sociedad.
Éste es nuestro momento. En todo el mundo, la gente no solo quiere sobrevivir, también desea vivir. Si queremos lograr la transición desde la espiral de muerte de la sociedad que nos han impuesto las décadas de neoliberalismo hacia una sociedad racional y plenamente humana, debemos crear una red global de ciudades, pueblos y aldeas sin miedo. No merecemos menos que eso.
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Texto adaptado de comentarios del plenario de Fearless Cities, Barcelona, 10 de junio de 2017.
Debbie Bookchin es autora y periodista de investigación premiada. Ha publicado, entre otros medios, en The Atlantic, The Nation o The New York Times. Durante los tres años en que prestó servicio en la U.S. House, fue secretaria de Prensa del candidato presidencial de Estados Unidos Bernie Sanders.

China y la UE, una ambición medioambiental compartida


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China y la UE, una ambición medioambiental compartida

 

 

 

Céline Charveriat

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Coincidiendo con la cumbre entre la UE y China, el anuncio de Donald Trump, del pasado 1 de junio, con el que confirmaba que EE.UU. abandona el Acuerdo de París sobre el cambio climático, tuvo un lado esperanzador: es una oportunidad de oro para que la Unión Europea y China asuman un liderazgo compartido en las negociaciones para luchar contra el cambio climático.
Para Europa, esto supone un giro de 180 grados con respecto a su humillante experiencia durante la conferencia de Copenhague en 2009, cuando estuvo ausente de la mesa de negociaciones, mientras EE.UU. y los países BASIC (Brasil, Sudáfrica, India y China) llegaban a un acuerdo. Asimismo, la declaración conjunta anterior a 2015 entre EE.UU. y China sobre el cambio climático, se consideró como el punto de inflexión que terminó resultando en el acuerdo de París.
En el contexto actual de sobreproducción, EEUU, la UE y China están tejiendo una maraña para proteger sus sectores nacionales en lugar de buscar una solución sostenible
Esto supuso una gran frustración para los negociadores europeos, pues al fin y al cabo la UE poseía una trayectoria mucho más destacable en términos de cambio climático: la Unión había cumplido con sus compromisos del acuerdo de Kioto, abastecía económicamente a los países en vías de desarrollo para hacer frente al cambio climático, y sus objetivos para París eran mucho más ambiciosos. Pero tenía que hacer frente a una barrera psicológica, los ojos del mundo estaban puestos en EE.UU. y en China debido a su gran participación en las emisiones mundiales de carbono (cerca del 43% en 2015) y a su rivalidad, lo que significaba que ninguno daría un paso adelante sin el otro.
Hoy en día, China y la UE tienen más en común con respecto al cambio climático que nunca. Su nuevo y compartido objetivo es aislar a los EE.UU. y evitar nuevas desviaciones del Acuerdo de París: Rusia, Turquía y Arabia Saudí todavía podrían sentirse tentados de abandonarlo.
Tanto China como la UE están en una posición favorable para ejercer el liderazgo climático. Los dos están camino de superar los compromisos adquiridos en París para 2020. Teniendo en cuenta la dependencia que ambos tienen de las importaciones de combustibles fósiles, un elemento clave de su estrategia de seguridad energética nacional pasa por incrementar la proporción de energías renovables de su cesta energética. Además, podrían cosechar grandes beneficios si se convierten en líderes en el desarrollo de tecnologías con baja emisión de carbono y uso eficiente de los recursos.
Por último, comparten el compromiso de facilitar financiación a los países en vías de desarrollo para hacer frente al cambio climático. China prometió contribuir con 3.100 millones de dólares en 2015, y Europa y sus miembros entregaron 14.500 millones de euros en 2014. La declaración que se publicó al término de la cumbre bilateral entre la UE y China a finales de junio de 2015 confirma su ambición compartida de luchar contra el cambio climático.
Para que esta cooperación bilateral suponga un verdadero cambio, China y la UE tienen que superar los siguientes tres retos:
-- Situar al mundo en una senda creíble y duradera de descarbonización, acorde con la ciencia. Esto significa llevar a la mesa de negociación de Naciones Unidas un plan empíricamente contrastado que permita alcanzar un nivel cero de emisiones en el ámbito nacional e internacional para 2020.
-- Hacer realidad un precio global para el carbono. Según un informe reciente, es necesario que los precios del carbono alcancen un mínimo de 40 dólares por tonelada de CO2 para 2020. Esto no se puede conseguir sin reformar con éxito el régimen de comercio de derechos de emisión de la UE, sin una convincente puesta en marcha del nuevo sistema chino de comercio de emisión de CO2 y sin una acción diplomática conjunta que vincule los mercados de emisiones de carbono existentes.
-- Multiplicar los fondos de cooperación al menos para llenar el vacío dejado por EE.UU. al abandonar sus compromisos de financiación de la lucha contra el cambio climático.
Lamentablemente, este planteamiento tan optimista está poblado de algunas nubes negras. Durante el G20 se vio como las tensiones comerciales en torno a la industria siderúrgica seguían aumentando. En el contexto actual de sobreproducción, EE.UU., la UE y China están tejiendo una maraña para proteger sus sectores nacionales en lugar de buscar una solución económica, social y medioambientalmente sostenible.
La UE y China emplearon con éxito el encuentro del G20 para continuar con el aislamiento de EE.UU. en asuntos relacionados con la lucha contra el cambio climático. En cierto sentido, esto era lo más más sencillo.
Según la comunidad científica, el margen de acción para mantener el cambio climático bajo control está disminuyendo rápidamente. Hay quienes afirman que solo nos quedan tres años. Teniendo en cuenta la urgencia de la situación, proteger la industria siderúrgica debería ser la menor de las preocupaciones. Al contrario, la UE y China tendrían que multiplicar su cooperación bilateral para promover una transición hacia bajas emisiones de carbono en las industrias altamente contaminantes como el sector del acero, que produce el 5% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.
La UE y China también deberían explorar cómo las políticas comerciales (ya sean nacionales o mediante la OMC) podrían ayudar a conseguir los objetivos del Acuerdo de París y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU.
Cerrar la brecha entre los compromisos de desarrollo sostenible y las políticas comerciales, que en su mayoría no tienen en cuenta las emisiones de carbono y la sostenibilidad, supondría realmente un cambio radical.
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Traducción de Álvaro San José.
Céline Charveriat es directora ejecutiva del Institute for European Environmental Policy (IEEP).

El sabio, el tuerto y la esposa del diablo


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El sabio, el tuerto y la esposa del diablo

 

 

 

Miguel de Lucas
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El viejo estaba allí. Y habló. Vaya, ya lo creo que habló. Dijo lo que nadie más se atrevió a decir. Y lo dijo bien. Entre el público estaba el tuerto, a quien además le faltaba un brazo. Echaba chispas, el tuerto. Dicen que ese día gritaba mucho. Daba golpes y gruñía como una mala bestia. Se lo llevaban los demonios escuchando al viejo. Había un obispo catalán, el primero que escribió que todo aquello era una Cruzada, que la Ciudad de Dios combatía a la Ciudad del Diablo. Pero allí estaba la esposa del diablo. La llamaban la Alta Dama o la Alta Señora. Al final el viejo tuvo que agarrarse del brazo de la Señora para que no lo linchasen allí mismo. Su marido, en cambio, no tendría tanta clemencia. Pero ya llegaremos a eso.
Conocemos a los personajes. Conocemos los hechos. Sabemos cómo empieza y cómo termina esta historia. El viejo (o el sabio) se llamaba Miguel de Unamuno. Era rector perpetuo de la Universidad de Salamanca, pero el título solo le iba a durar unas semanas. El tuerto (o el manco) era José Millán-Astray y Terreros. Todavía hoy muchos lo conocen por ser el fundador de la legión. Muy pocos, en cambio, saben que también fue el fundador de Radio Nacional de España. La mujer es María del Carmen Polo y Martínez-Valdés, aunque ese nombre a esas alturas nos dice muy poco. Durante los cuarenta años que siguen será conocida como Carmen Polo de Franco. O “la collares”. O, sencillamente, la Señora.
Se ha escrito mucho sobre aquella mañana del día de la Hispanidad (todavía Día de la Raza). Es una de esas leyendas de la Guerra Civil que se han contado tantas veces que casi han perdido su significado. Aunque quizás por ello mismo convenga recordarla.
La guerra civil tuvo para la Universidad efectos similares a los de una bomba atómica. A la destrucción inicial habría que sumarle varias décadas de radiaciones
12 de octubre de 1936. La Guerra Civil apenas cumple su cuarto mes. Las tropas sublevadas contra el Gobierno de la República avanzan rápido. Unas semanas antes, el 28 de septiembre, el general africanista Francisco Franco ha sido nombrado en Salamanca Jefe de los ejércitos “Generalísimo”. A partir de esa fecha la ciudad será sede de su cuartel general, la primera capital (más tarde lo será Burgos) del bando fascista. La celebración del descubrimiento de América, Fiesta de la Raza, ha de ser por tanto por todo lo alto. Salamanca ya ha dejado de ser la primera universidad del país, pero todavía mantiene un prestigio y una influencia determinantes, en gran medida debido precisamente a la figura de Unamuno. Sin caer en la exageración, el viejo es con diferencia el intelectual más respetado en España. Anda por los setenta y dos años y ha visto ya varios cambios de régimen. El sabio ha vivido las guerras carlistas. Tres veces ha sido rector de la Universidad de Salamanca y en dos ocasiones ha sido destituido por razones políticas. Pronto va a sumar la tercera. Resumiendo mucho: le gustaba meterse en líos. Sin importarle el color del gobierno, siempre ha sido incómodo para el poder. Ha conocido el destierro por injurias al rey Alfonso XIII y por insultar a Primo de Rivera (“fantoche real y peliculero tragicómico”). También ha contribuido como pocos a la caída de la monarquía, hasta el punto de proclamar desde el balcón del Ayuntamiento la llegada de la República el 14 de abril de 1931. Comenzaba, según sus palabras, “una nueva era y termina una dinastía que nos ha empobrecido, envilecido y entontecido”.
Desde aquel día ha llovido mucho. El sabio no oculta ahora su decepción por la marcha de la República ni su desprecio visceral hacia el presidente Azaña (“Cuidado con Azaña, es un escritor sin lectores y será capaz de hacer una revolución para tenerlos”). Y sí, Unamuno se contradecía a sí mismo unas nueve veces al día y rara vez se casaba con nadie. Hasta ese momento, no obstante, Franco y el resto de militares sublevados no pueden estar más contentos. El cerebro más reconocido del país les daba su apoyo. Con matices, claro. Unamuno siempre fue incómodo. Lo iba a demostrar una última vez, aunque a cambio descubriría que, a diferencia de lo ocurrido en los años veinte, lo que llegaba con Franco no era una segunda versión de la dictadura de Primo de Rivera. Posicionarse en su contra no se resolvía con cuatro meses de destierro en Fuerteventura.
Pasemos ahora al escenario. Paraninfo de la Universidad de Salamanca. Filas a rebosar. Se conservan las imágenes de ese día. Falangistas, soldados, personalidades, catedráticos. Era un acto protocolario, pero importantísimo. A nadie se le escapa la necesidad de contar con el respaldo del mundo académico. Y las palabras del viejo con cara de búho contaban mucho, dentro y fuera de España.
Y sin embargo, nada va a seguir el guión previsto.
Tras la misa de rigor, llega el acto académico. Todo está preparado para el espaldarazo definitivo al alzamiento. No vamos a aburrirnos con los discursos. La secuencia sigue así. Primero le toca el turno a Unamuno. Es un saludo de cortesía. Dice que prefiere no hablar: “Me conozco cuando se me desata la lengua”. Le siguen el catedrático José María Ramos Loscertales, el dominico Vicente Beltrán de Heredia, el catedrático Francisco Maldonado de Guevara. Cierra las charlas el presidente de la comisión de Cultura y enseñanza, José María Pemán. Las dos primeras intervenciones siguen los cauces esperados. Unamuno escucha sereno la chatarrería verbal de la época: loas a España, vivas al Caudillo, denuncias del marxismo, la masonería, el judaísmo, el bolchevismo. Cuando llega el discurso de Maldonado de Guevara, los ánimos de la audiencia andan desatados. Lo que se escucha a continuación rompe incluso la escala de la estupidez. Maldonado habla de catalanes y vascos como “cánceres en el cuerpo de la nación” que “el fascismo, sanador de España, sabrá cómo exterminar, cortando en la carne viva, como un decidido cirujano libre de falsos sentimentalismo”. El público, lejos de horrorizarse, rompe en gritos. Se oyen los “vivas” de Millán Astray. Los falangistas aplauden extasiados.
Francisco Franco y Millán Astray en el acto fundacional de la Legión.
Francisco Franco y Millán Astray en el acto fundacional de la Legión.
Es entonces, cuentan los testigos, cuando a Unamuno le cambia la cara. El anciano aprieta las manos. Se busca en los bolsillos. Allí encuentra una carta de Enriqueta Carbonell, esposa de Atilano Coco, pastor protestante detenido en los primeros meses de la guerra. Unamuno se había llevado la carta para entregársela a Carmen Polo y tratar de conseguir que la petición de clemencia llegue hasta Franco. Ahora, nervioso, toma el papel y garabatea en el reverso algunas anotaciones. Escribe: “Guerra incivil”. Escribe: “Catalanes y vascos”. Escribe: “Vencer y convencer”. Escribe: “Cóncavo y convexo” (esto último no lo llegó a utilizar). Cuando José María Pemán termina su discurso, el todavía rector de Salamanca se pone de pie. Las palabras que siguen varían según las fuentes. La versión que da Andrés Trapiello en Las armas y las letras es, tal vez, una de las más completas. Según Trapiello, el silencio que se hizo fue profundo.
“Estáis esperando mis palabras. Me conocéis bien y sabéis que soy incapaz de permanecer en silencio. Callar, a veces, significa mentir, porque el silencio puede interpretarse como aquiescencia. Había dicho que no quería hablar, porque me conozco; pero se me ha tirado de la lengua y debo hacerlo. Se ha hablado aquí de guerra internacional en defensa de la civilización cristiana; yo mismo lo he hecho otras veces. Pero no, la nuestra solo es una guerra incivil. Nací arrullado por una guerra civil y sé lo que digo. Vencer no es convencer y hay que convencer sobre todo, y no puede convencer el odio que no deja lugar para la compasión; el odio a la inteligencia, que es crítica y diferenciadora, inquisitiva, mas no de inquisición. Quisiera comentar el discurso (por llamarlo de alguna forma) del profesor Maldonado. Dejemos aparte el insulto personal que supone la repentina explosión de ofensas contra vascos y catalanes. El obispo, quiera o no, es catalán, nacido en Barcelona, para enseñaros la doctrina cristiana, que no queréis conocer, y yo que, como sabéis, nací en Bilbao, soy vasco y llevo toda mi vida enseñándoos la lengua española, que no sabéis. Eso sí es Imperio, el de la lengua española, y no…”
Llega en ese momento la interrupción de Millán Astray. El tuerto se levanta. Comienza a golpear la mesa con su única mano y grita: “¿Puedo hablar? ¿Puedo hablar?”. Hecho una furia, culmina su discurso con el lema de la legión: “¡Viva la muerte!”. La audiencia jalea. Unamuno prosigue:
“Acabo de oír el grito necrófilo y sin sentido grito de ¡Viva la muerte! Esto me suena lo mismo que ¡Muera la vida! Y yo, que me he pasado toda la vida creando paradojas que provocaron el enojo de losque no las comprendieron, he de decirles, como autoridad en la materia, que esta ridícula paradoja me parece repelente […] ¡Y otra cosa! El general Millán Astray es un inválido. No es preciso decirlo en un tono más bajo. También lo fue Cervantes. Pero los extremos no sirven como norma. Desgraciadamente hay hoy en día demasiados inválidos en España. Y pronto habrá más, si Dios no nos ayuda. Me duele pensar que el general Millán Astray pueda dictar las normas de psicología de las masas. Un inválido que carezca de la grandeza espiritual de Cervantes, que era un hombre (no un superhombre) viril y completo a pesar de sus mutilaciones, un inválido, como dije, que carezca de esa superioridad del espíritu, suele sentirse aliviado viendo cómo aumenta el número de mutilados alrededor de él.”
Se produce en ese instante la segunda y definitiva interrupción del legionario, quien suelta su frase: “Muera la inteligencia”. Hay quien dice que sus palabras fueron otras: “¡Mueran los intelectuales!”. O tal vez: “Si la inteligencia sirve para el mal, muera la inteligencia”. O tal vez: “¡Muera la intelectualidad traidora!”. Para algunos apólogos, la misma idea expresada de otras formas resulta de algún modo menos brutal. Al oírle Unamuno se enerva y llegan sus palabras finales, minutos antes de que el acto termine prácticamente a golpes.
“Éste es el templo de la inteligencia, y yo soy su sumo sacerdote. Vosotros estáis profanando su sagrado recinto. Yo siempre he sido, diga lo que diga el proverbio, un profeta en mi propio país. Venceréis, pero no convenceréis. Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis, porque convencer significa persuadir. Y para persuadir, necesitáis algo que os falta: razón y derecho en la lucha. Me parece inútil pediros que penséis en España”.
De nuevo tenemos para esto casi tantas versiones como testigos. Hay quien dice que el viejo salió casi en volandas, perseguido por los falangistas. En los últimos años, una serie de historiadores ha negado que Unamuno corriera peligro. Lo cierto, sin embargo, es que incluso una versión tan poco sospechosa de izquierdismo como la que daba el propio Millán Astray días después de lo ocurrido refleja la atmósfera reinante:
“Al terminar, la Señora del Jefe del Estado salía sola y entonces me dirigí al señor de Unamuno y le dije: “Señor Rector: dé usted el brazo a la Señora del Jefe del Estado y acompáñela hasta la puerta a despedirla”. Él así lo hizo. Yo fui detrás. Luego supe que los estudiantes jóvenes y principalmente los falangistas, si no hubiese sido por haber ido dando el brazo a la Señora del Caudillo e ir yo detrás de ellos, quizás hubiesen tomado alguna medida violenta contra el señor Unamuno.”
Normalmente aquí suele terminar el relato. La verdadera historia, en cualquier caso, comienza en este mismo punto. Es el fin del viejo. Esa tarde, cuando acude a su tertulia en el Casino, sus compañeros le dan la espalda y lo insultan. Un día después, 13 de octubre, el Ayuntamiento aprueba su destitución como concejal. El 14 de octubre, el claustro de la Universidad de Salamanca decide retirarle la confianza. Es el mismo claustro que en enero de ese año había propuesto a Unamuno como candidato al premio Nobel de literatura. El 18 de octubre es cesado oficialmente. En palabras de su biógrafo, Jon Juaristi, el ya ex rector se convierte en prisionero de Salamanca. No vuelve a poner un pie en la calle. “He decidido no salir ya de casa desde que me he percatado de que al pobrecito policía esclavo que me sigue –a respetable distancia– a todas partes, es para que no escape –no sé adónde- y así me retenga en este disfrazado encarcelamiento como rehén de no sé qué, ni por qué ni para qué”.
Millán Astray es todavía hoy conocido por haber fundado la legión. Muy pocos saben que también fue el fundador de Radio Nacional de España. No hablamos solamente de un militar, sino de un ideólogo y propagandista
En cuestión de semanas sus amigos dejan de visitarle. Ser visto en su compañía se convierte en motivo de sospecha. Dos meses más tarde, el 31 de diciembre, día de Nochevieja, hacia las cinco de la tarde, muere en Salamanca Miguel de Unamuno y Jugo, escritor, filósofo, diputado en Cortes, rector perpetuo. Al día siguiente, primero de enero, se reúnen en un velatorio los mismos catedráticos y falangistas que lo habían defenestrado. Estos consiguen apropiarse del féretro para enterrarlo como si fuera uno de los suyos. Ese día el nieto del ex rector salía corriendo mientras gritaba a sus padres: “Se llevan al abuelo, a tirarlo al río”.
La depuración
Todo esto lo cuenta el historiador Jaume Claret Miranda en su libro El atroz desmoche. La destrucción de la Universidad española por el franquismo, 1936-1945. En realidad, el incidente de Salamanca es apenas una de las muchas cosas, ni siquiera la más grave, de las muchas que se detallan en este libro. Con una bibliografía y una documentación que solamente se puede considerar abrumadora, Claret Miranda recorre un episodio silenciado y oculto durante décadas, nunca antes contado en su totalidad. Su libro, basado en la tesis del autor, es estudio minucioso y pormenorizado, universidad por universidad, centro por centro (Salamanca, Valladolid, Zaragoza, Santiago de Compostela, Oviedo, Sevilla, Granada, Barcelona, Madrid, Valencia y Murcia), de un exterminio intelectual: el plan de liquidación de cualquier rastro de disidencia por parte del régimen de Franco.
Como escribe en su prólogo el historiador Josep Fontana, el choque entre Millán Astray y Unamuno posee un valor metafórico. “Cuando se habla del ‘¡Mueran los intelectuales!’ que José Millán Astray pronunció el 12 de octubre de 1936 en Salamanca se suelen interpretar sus palabras como el exabrupto de un militar temperamental. Lejos de ello, representaban la expresión sincera de un punto fundamental del programa de los sublevados de 1936”.
Al recordar el incidente corremos el riesgo de quedarnos con una imagen banal o caricaturizada de Millán-Astray, la de un malvado de cartón piedra, un villano de opereta que grita y bufa como un mastín enloquecido. A ello contribuyen sin duda sus discursos exaltados, su sangriento historial y su imagen poco menos que siniestra. Su biógrafo, Luis E. Togares, quien no se esfuerza demasiado en disimular la admiración que le suscita el personaje, lo describe así: “Su imagen, de uniforme, tuerto y manco, con el pecho repleto de condecoraciones, la mirada fría de su único ojo, como perdida, y la tez cetrina y cadavérica, resultaba la misma imagen de la muerte en combate, la imagen subyugante de la guerra”. No obstante, según cuenta el libro de Togares, quizás la mayor contribución de Millán Astray a la historia de España no sea ni su enfrentamiento con Unamuno ni la fundación de la Legión, sino el apoyo decidido al nombramiento de Franco como jefe de los Ejércitos. El Polifemo del Rif (según el terriblemente cursi apodo que acuñó la prensa franquista) hizo todo lo posible por promocionar a su viejo compañero de batallas en África. Como insiste Fontana, no está de más recordar que pocas semanas después del episodio en Salamanca, Franco nombró a Millán Astray jefe de la Oficina de Prensa y Propaganda, y que ya unas semanas antes el tuerto había sugerido la inserción obligatoria en todos los periódicos del lema “Una Patria, un Estado, un Caudillo”, copia casi literal del Ein Volk, ein Reich, ein Führer de Hitler.
El Día de la Raza no fue la única vez que Millán Astray habló de acabar de raíz con todo rastro de disidencia. Lo haría de nuevo una semana más tarde, el 18 de octubre, escribe Jon Juaristi, durante la inauguración de un cuartel de requetés, “amenazando con fulminar a los intelectuales desafectos a la rebelión”. ¡Muera la inteligencia! no era un grito descontrolado, sino el anuncio exacto de lo que iba a suceder en los años siguientes.
En la universidad, aquello fue llamado “el atroz desmoche”. La expresión se la debemos nada menos que a Pedro Laín Entralgo, uno de aquellos falangistas arrepentidos, quien en su Descargo de conciencia, publicado tras la muerte de Franco (en 1976), afirma: “…se acometía la empresa de la reconstrucción intelectual de España –tan urgente, después del atroz desmoche que el exilio y la depuración habían creado en nuestros cuadros universitarios, científicos y literarios”.
¿Cuántos cerebros fueron desmochados? Poner números a la llamada depuración es tarea imposible. Según Jaume Claret, en cada territorio “la autoridad militar correspondiente, con la colaboración de fuerzas vivas, adoptaba una serie de medidas provisionales en el ámbito educativo con el objetivo de purgar a los elementos republicanos y de izquierdas y devolver el control a los elementos católicos y de derechas”. La purga alcanzaba todos los niveles. Se calcula, por ejemplo, que hacia 1937 ya eran 50.000 los maestros expedientados. Hacia marzo de 1939, el ministro franquista Sainz Rodríguez cifraba en 1.101 los docentes universitarios depurados. Son las estimaciones del régimen. Desde el otro lado, los republicanos en el exilio estimaban que cerca de un 40% del profesorado universitario se vio afectado.
En los discursos de la época, los propagandistas de Franco describen la aniquilación como un pasaje bíblico: “La espada de nuestro caudillo trazó, en un amanecer ardiente de julio, la divisoria entre dos mundos irreconciliables, entre el reinado del error y el imperio de la verdad… Y como en todo trance de creación, nuestra Patria revivió en el alumbramiento de un orden nuevo, el augusto dolor de su gloria y mística maternidad”. Dentro de la universidad, la guerra civil tuvo efectos similares a los de la bomba atómica. A la destrucción inicial habría que sumarle los daños causados por varias décadas de radiaciones. Incluso puede que algunos claustros no se hayan librado todavía hoy de la contaminación. Ello explicaría, en opinión de Josep Fontana, el –digamos– escaso interés hacia este episodio. “¿A qué puede deberse esta diferencia entre la forma en que se ha investigado la tragedia de los maestros y el silencio acerca de lo que sucedió en las universidades? La razón esencial es que la universidad franquista no se renovó después de la transición y optó, para disimularlo, por callar y esconder su pasado”.
Los claustros universitarios, explica Claret, se vieron profundamente afectados tanto por las consecuencias directas –exilio, muerte y represión del profesorado– como por las indirectas –nuevas adjudicaciones de vacantes, interferencias políticas o equilibrios entre los intereses de las familias ideológicas. Todo ello “de resultas de una política que propugnaba la necesidad de entrar a sangre y fuego, sin respeto a nada de lo preexistente”. Como bien resumía desde su exilio mexicano el médico y científico José Puche Álvarez, “lo que se perdió en la guerra no fue sólo un Gobierno, sino toda una cultura”.
El caso de Salvador Vila Hernández
La asepsia de las cifras no permite siquiera asomarse a la tragedia detrás de cada expediente. Los más afortunados perdían el trabajo. Otros acababan en el exilio. Demasiados, en las cárceles o ante el pelotón de fusilamiento. Para comprender la dimensión humana de la pérdida es necesario volver al terreno de las historias. Regresemos por tanto al 12 de octubre de 1936. Conviene recordar, por ejemplo, que el mismo día y a la misma hora que Unamuno se enfrentaba a Millán Astray en Salamanca, en la Universidad de Sevilla el poeta de la generación del 27 Jorge Guillén leía el discurso del Día de la Raza ante el general Queipo de Llano y el Gran Visir de Tetuán, Sidi Ahmed El Ganmia. A Guillén le recomendaron participar en el acto de adhesión al alzamiento para que no prosiguiera la investigación abierta contra él. En agosto de 1936 se le había denegado ya el permiso para asistir a una reunión del Pen Club en Buenos Aires. Finalmente, tras muchos azares, se exilió con su familia a Francia y después a Canadá.
Retrato de Salvador Vila.
Retrato de Salvador Vila.
Menos suerte tendría Salvador Vila Hernández, rector de la Universidad de Granada al estallar la Guerra Civil. Salvador Vila era un joven catedrático salmantino. Fue un investigador precoz, así como un extraordinario arabista. También fue amigo y discípulo predilecto de Unamuno, a quien tuvo como maestro mientras estudiaba Letras y Derecho en Salamanca. En 1928 había disfrutado de una beca para estudiar cultura árabe en la Universidad de Berlín, donde conoció a su futura mujer Gerda Leimdörfer, procedente de una familia judía, laica e ilustrada, hija del redactor jefe del principal periódico judío de la capital alemana.
Quienes conocieron a Salvador Vila habrían de recordarlo como un hombre “sonriente siempre, y sencillo y bueno”. Era de carácter tímido y tenía un leve defecto de pronunciación en el habla. Eso no le impidió hacerse, en 1935, con la dirección de la Escuela de Estudios Árabes en Granada, y un año después, en 1936, con el rectorado de la Universidad. Tras conocerse la noticia del golpe de Estado, y con la confianza de que el paso del verano calmaría los ánimos, el matrimonio partió a Madrid y a Salamanca para visitar al viejo maestro. De acuerdo con el relato de Claret: “Durante aquellas primeras semanas, Miguel de Unamuno y Santiago Vila pasearon y conversaron por las calles de Salamanca como si nada sucediese a su alrededor”. Uno de aquellos días, el 7 de octubre de 1936, después del almuerzo, “una pareja de la Guardia Civil detenía al joven matrimonio en su casa y los trasladaba a Granada. Alarmado ante el arresto, el maestro trataba en vano de interceder por su discípulo predilecto. Mientras tanto, Salvador y Gerda eran encarcelados por separado en la prisión de hombres y en la de mujeres. Ya no volvieron a verse”.
No es exagerado pensar que la persecución y el arresto de su alumno más brillante cambiaron radicalmente la visión de Unamuno sobre el levantamiento militar de Franco. Esa es la interpretación que hace Jaume Claret y cuesta no asumirla como la más correcta. “El cambio de actitud no respondió a ningún arrebato irreflexivo, sino que venía originado por una lenta evolución a raíz del constante goteo de noticias sobre los excesos represores cometidos por las nuevas autoridades”. En uno de sus cuadernos, el rector de Salamanca apunta lo siguiente: “El que una horda de locos energúmenos mate a un número de ricos sin razón alguna, por bestialidad, no me parece tan grave como el que unos señoritos asesinen a un profesor por suponerle masón”.
En los primeros días de octubre, Unamuno comienza a escribir a las autoridades cartas que no obtienen respuesta. Llegado el momento decide visitar personalmente a Franco en su cuartel general. El todavía rector confía en su autoridad y su prestigio para interceder por sus amigos. Pide clemencia, entre otros, para el catedrático y último alcalde republicano de Salamanca, Casto Prieto Carrasco. Sus palabras apenas son escuchadas. El caudillo no atenderá ninguna de sus peticiones. Es más, puede que, después del altercado con Millán Astray, quedase echada para siempre la suerte de Salvador Vila. Así lo sugiere en su libro Jaume Claret: “No por casualidad, el crimen contra el discípulo se producía poco después de que el general Francisco Franco firmase la destitución de Miguel de Unamuno como rector dentro de las represalias tras el incidente durante la celebración de la Fiesta de la Raza”. La noche del 22 de octubre de 1936, el ya destituido rector de Granada es conducido a Víznar, la misma localidad donde tres días antes era asesinado Federico García Lorca. Allí será fusilado junto con otros veintiocho presos.
“Gerda Leimdörfer no se enteró del asesinato de su marido hasta el 1 de noviembre, y no consiguió ser excarcelada hasta tiempo después, gracias a los buenos oficios del compositor Manuel de Falla.” Para lograrlo, y como si hubiesen vuelto los tiempos del Santo Oficio, “tuvo que abjurar del judaísmo y convertirse al catolicismo. Con un niño de pocos meses, la viuda de Salvador Vila tomaba el nombre de María de las Angustias, virgen patrona de Granada”.
Prisionero en su propia casa en Salamanca, la noticia de la muerte de Salvador Vila no hizo sino añadir amargura a los últimos días de Unamuno. El 13 de diciembre, dos semanas antes de su muerte, el maestro se lamentaba así en una carta dirigida a su amigo Quintín de la Torre:
“Claro está que los mastines –y entre ellos algunas hienas– de esa tropa no saben lo que es la masonería ni lo que es lo otro. Y encarcelan e imponen multas –que son verdaderos robos y hasta confiscaciones y luego dicen que juzgan y fusilan. También fusilan sin juicio alguno […] Y esto es cosa cierta, porque lo veo yo y no me lo han contado. Han asesinado, sin formación alguna de causa, a dos catedráticos de universidad –uno de ellos, discípulo mío– y a otros. Últimamente al pastor protestante de aquí, por ser… masón. Y amigo mío. A mí no me han asesinado todavía estas bestias al servicio del monstruo […] Qué cándido y que ligero anduve al adherirme al movimiento de Franco.”
La exhibición de atrocidades
El anti-judaísmo en los primeros años de represión franquista no era el único elemento común con el nazismo alemán o la Inquisición española. También lo fue la quema de libros. El 30 de abril de 1939, cuando aún no se cumple un mes del final de la guerra, una pira de volúmenes considerados peligrosos o degenerados arde en la Universidad Central de Madrid. Los nuevos dirigentes, leemos en El atroz desmoche, justificaron las hogueras por “la falsificación, a través del libro escolar, de nuestra historia patria, buscando en el servilismo soviético el modelo más adecuado para infiltrar en la niñez el odio a todo lo nacional, a todo lo católico y espiritual”.
El adjetivo “atroz” (es decir: fiero o cruel) no es gratuito. Difícilmente puede definirse de otro modo lo ocurrido en Santiago de Compostela: la persecución a la que se vieron sometidos los miembros del Seminario de Estudios Galegos (SEG). “Al menos noventa y nueve fueron asesinados, represaliados o se exiliaron.”
Sólo como atroz (es decir: inhumano o enorme) puede describirse el asesinato en Oviedo del rector y catedrático de Derecho Civil Leopoldo García-Alas García-Argüelles. Sus asesinos alegaron que el acusado había asistido a un mitin de Manuel Azaña. La causa última de su muerte, en cambio, no se debía a su ideología ni a su cargo, sino sencillamente al hecho de ser el hijo de Leopoldo Alas “Clarín”, autor de La regenta. El odio de la sociedad tradicional de Oviedo contra aquella novela llegaba a tal extremo que, al no poder descargar su rabia contra el literato (Clarín llevaba muerto desde 1901), la emprendieron contra su hijo y el monumento a su honor. Así lo narra Claret: “Un grupo de jóvenes vestidos con camisa azul, correajes y pistolas colocaban una enorme careta de burro en el busto del novelista y, antes de dinamitarlo, se fotografiaban orgullosos frente a él”.
La exhibición de atrocidades podría dar la impresión de obedecer a una espiral desatada de furia sin sentido. Nada más lejos de la realidad. En el campo de la cultura esa interpretación sería enormemente ingenua. La violencia tenía un triple fin: el castigo para los desafectos, la sumisión de los indecisos y la cohesión de los vencedores. Por esto mismo el período de la “depuración” sería una edad dorada para los delatores. El franquismo, apunta este libro, no sólo necesitaba una universidad sometida, sino cómplice. Al fin y al cabo, casi peor que las ausencias sería lo que vino después, cuando el vacío del exilio, las cárceles y las cunetas pasó a ser cubierto por una legión de arribistas. Detrás de cada sanción, de cada exilio, de cada asesinado, se hallaba un beneficiario. Las cátedras se convirtieron en botín de guerra y premio por los servicios prestados. En la práctica, la consecuencia inmediata para las generaciones siguientes sería una universidad mucho más restringida, además de declaradamente clasista y sexista. El bachillerato universitario se volvía más selectivo, subraya Claret, y la educación superior reducía sus objetivos, “a dotar de una cultura clásica, religiosa y eminentemente española a la minoría selecta de alumnos que han de ir a la Universidad”. Una minoría selecta donde muy pocos tenían cabida, “y menos aún las alumnas, cuyo puesto último, en general, no debe ser la Universidad, sino el hogar”.
Con frecuencia se ha dicho, con admirable capacidad de síntesis, que la Guerra Civil la ganaron los curas y la perdieron los maestros. En el campo de las ideas, el nuevo régimen tuvo como objetivo inicial, a menudo expresado de forma explícita, borrar cualquier rastro del pensamiento crítico y racionalista nacido en la Ilustración, y que por azares históricos en España solo había llegado a eclosionar en los años veinte y treinta del siglo XX. Como dice el historiador británico Eric Hobsbawm, la guerra “encarnaba las cuestiones políticas fundamentales de la época: por un lado, la democracia y la revolución social, siendo España el único país de Europa donde parecía a punto de estallar; por otro, la alianza de una contrarrevolución o reacción, inspirada por una Iglesia católica que rechazaba todo cuanto había ocurrido en el mundo desde Martín Lutero”. El 1 de abril de 1939, cautivo y desarmado el Ejército rojo, el monopolio del pensamiento regresaba a manos de Dios.
Con la nueva era de la Victoria, la Iglesia recuperaba el control de todos los ámbitos educativos. En la escuela su dominio iba a ser absoluto. En la educación universitaria el único rival serio en la disputa del botín iba a ser la Falange, que ya en los años de la República tenía presencia en los campus a través del SEU (Sindicato Español Universitario). Entre los planes para una universidad “falangizada”, el Movimiento Nacional promovía el logro de la “autarquía cultural” (sic). Pero aun así Falange ni pudo ni supo imponerse. Como se recoge en El atroz desmoche: el mismo Franco aclaraba que en España “no hará falta una universidad católica, porque todas nuestras universidades serán católicas y en ellas habrá una enseñanza superior religiosa de carácter filosófico”.
Juan Peset
Juan Peset
Así, mientras los colegios se llenaban de crucifijos y las facultades de capillas, la persecución de profesores ligados a la República no cesaba. Entre los últimos ajusticiados figura el nombre de Juan Peset Aleixandre, catedrático de Medicina legal y exrector de la Universidad de Valencia. Otro alumno extraordinario, que acumulaba cinco carreras (doctor en Medicina, Ciencias y Derecho, y perito químico y mecánico), y que fue condenado por dos veces a muerte en un simulacro de consejo de guerra. En su defensa, multitud de testimonios aseguraban que hizo lo posible por proteger vidas y edificios en la retaguardia republicana. No sirvió de mucho. A las seis de la mañana del 24 de mayo era fusilado contra el muro del cementerio de Paterna (Valencia). Más de dos mil personas fueron asesinadas allí. La muerte del rector Juan Peset ocurrió en 1941. La guerra, por aquellas fechas, llevaba dos años terminada.
Una ola de estupidez
A partir de 1939 todo intento de modernización pedagógica o democratización de la Universidad era abolido. Las consecuencias, dice Jaume Claret, no sólo no se ocultaban, sino que eran asumidas como un mal necesario: “el desmoche ha sido tremendo porque tremenda era la plaga”. En Barcelona el número de expedientes se volvía gigantesco. Al ser una de las últimas ciudades en caer, “todos los docentes de la Universidad fueron declarados suspensos de empleo y obligados a solicitar el reingreso y la depuración”.
En Madrid, entre los perjudicados partirían al exilio personalidades tan conocidas como Américo Castro o Claudio Sánchez-Albornoz. Julián Besteiro, catedrático de Lógica y ex presidente del Congreso y del Partido Socialista, pagaría con su vida el compromiso con la República. Murió en 1940 en la cárcel de Carmona (Sevilla). Terminada la guerra, y al ser preguntado por sus captores por la localización exacta del Tesoro Nacional, cuentan que Besteiro respondió con un punto de orgullo: “En las cárceles y en los campos de concentración”.
“Sin haberse retirado la ola de sangre, ya se abate sobre España la ola de la estupidez”, escribiría Azaña desde el exilio. “Todo lo ocurrido en España es una insurrección contra la inteligencia”
Con el tiempo, más tarde o más temprano, los sectores más aperturistas y lúcidos del franquismo llegarían a ser conscientes del daño causado. Destacan las palabras del primer ministro de Educación Nacional de Franco, Pedro Sainz Rodríguez, quien calificó el éxodo de intelectuales como “uno de los más graves problemas que la Guerra Civil plantea a la cultura española”. Una pérdida, en su opinión, que únicamente podía ser comparada con “la emigración de los afrancesados a raíz de la Guerra de la Independencia”. La suya no era, no obstante, la opinión mayoritaria en su tiempo. En cuestión de tres años el pensamiento había retrocedido a las tinieblas medievales, con el aplauso exaltado de quienes ahora estaban llamados a dirigir la cultura. En Los intelectuales y la tragedia de España, libro publicado en 1937, Enrique Suñer Ordóñez proponía directamente la “extirpación a fondo de nuestros enemigos, de esos intelectuales, en primera línea, productores de la catástrofe. Por ser más inteligentes y cultos, son los más responsables”.
Jaume Claret termina su estudio sobre El atroz desmoche en el año 1945. Es cierto que a partir de esa fecha, tras la derrota de Hitler y Mussolini en la Segunda Guerra Mundial, se atempera (sin llegar nunca a detenerse) el grado de represión ideológica en las aulas españolas. Como ha estudiado entre otros Jordi Gracia en La resistencia silenciosa y antes en Estado y cultura. El despertar de una conciencia crítica bajo el franquismo, la universidad no tardaría en volver a ser en la década siguiente uno de los focos de resistencia contra la dictadura. La razón ilustrada pudo recuperar algo de oxígeno, de forma precaria y escondida, a partir de los años cincuenta. La historia reciente de la universidad española es quizás un relato de claroscuros, pero en la inmediata posguerra la oscuridad era absoluta.
“Cuando nos referimos al yermo franquista siempre tenemos en mente a todos aquellos docentes que se perdieron, pero olvidamos que el yermo real y duradero lo crearon sobre todo aquellos profesores que permanecieron en España y ocuparon las vacantes”, concluye Claret. “Evidentemente, en esta desgraciada herencia hubo excepciones […] Con los años, además, la masificación impidió mantener el control estricto de los claustros, y poco a poco, algunas cátedras se airearon, pero en muchas otras la herencia siguió presente. De hecho, todavía parte de la actual universidad española es más hija de la universidad franquista que de la republicana. No ideológicamente, sino por tradición.”
Casi nadie lee hasta el final estos artículos. Por lo tanto, querido lector o querida lectora, si has llegado hasta esta línea significa que podemos hablar en confianza y compartir alguna confidencia. Resulta tentador que nos preguntemos, por ejemplo, cómo habría sido la universidad española si el proceso modernizador puesto en marcha por la República no hubiera sido ahogado en un charco de sangre.
La próxima vez que oigamos hablar sobre la precariedad de la investigación en España, sobre rectores colocados a dedo que plagian sus trabajos o sobre la falta de prestigio de los campus españoles, podríamos pensar por un momento en Miguel de Unamuno, en Salvador Vila, en Leopoldo García-Alas, en Julián Besteiro, en Juan Peset. O en las palabras que escribió desde el exilio Manuel Azaña. En sus últimos cuadernos se conserva esta nota, escrita en junio de 1939, un año antes de su muerte: “Todas las informaciones que recojo prueban que sin haberse retirado la ola de sangre, ya se abate sobre España la ola de la estupidez en que se traduce el pensamiento de sus salvadores. El desastre para todo el país, debe ser aún mayor de lo que yo me imaginaba y temía”. En el fondo, las palabras que Millán Astray dirigió aquel 12 de octubre contra Unamuno no habían podido ser más acertadas. “Todo lo ocurrido en España”, escribiría Azaña, “es una insurrección contra la inteligencia”.
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Miguel de Lucas es periodista y candidato a doctor en Literatura española e hispanoamericana en la Universidad de Sevilla. En la actualidad, trabaja como profesor de Lengua española en el Centro Norteamericano de Estudios Interculturales de Sevilla.
Para saber más:
GRACIA, Jordi (2004). La resistencia silenciosa. Fascismo y cultura en España. Barcelona: Anagrama.
JUARISTI, Jon (2012). Miguel de Unamuno. Madrid: Taurus.
RABATÉ, Colette y RABATÉ, Jean Claude (2009). Miguel de Unamuno. Biografía. Madrid: Taurus.
ROJAS, Carlos (1995). ¡Muera la inteligencia! ¡Viva la muerte! Salamanca, 1936. Barcelona: Planeta.
TOGORES, Luis E. (2004). Millán Astray. Legionario. Madrid: La esfera de los libros.
TRAPIELLO, Andrés (2010). Las armas y las letras. Literatura y guerra civil (1936-1939). Barcelona: Destino.
La guerra civil tuvo para la Universidad efectos similares a los de una bomba atómica. A la destrucción inicial habría que sumarle varias décadas de radiaciones

EE.UU. Termina Programa de la CIA en Siria Pero Continúa Preparándose Para la "Big War"


EE.UU. Termina Programa de la CIA en Siria Pero Continúa Preparándose Para la "Big War" 



antonio fernandez 


 

La noticia llegó a los titulares. El Washington Post (WP) informó que el presidente Trump decidió suspender el programa secreto de la CIA para armar y entrenar rebeldes sirios moderados que luchan contra el gobierno de Bashar al-Assad, según funcionarios estadounidenses. El programa fue autorizado por el predecesor de Trump en 2013. El movimiento es descrito por los medios de comunicación como una importante concesión a Rusia. "Esta es una decisión trascendental", el WP cita a un funcionario, hablando bajo la condición del anonimato para discutir el programa secreto, "Putin ganó en Siria". Ned Price, ex funcionario de la CIA que actuó como director principal del Consejo de Seguridad Nacional bajo el presidente Barack Obama, piensa que "La Casa Blanca parece contenta de rendirse a Moscú en cualquier frente, incluso en Siria". El senador republicano Lindsey Graham twitteó que "si es cierto -y espero que no lo sea- sería una capitulación completa hacia Assad, Rusia e Irán". ¿Pero es realmente una concesión o un gran cambio de política?


A primera vista, los planes para expulsar al gobierno de Assad en Siria han sido archivados y no queda nada más que los ataques aéreos contra los militantes islámicos (ISIS) y el programa del Departamento de Defensa de entrenamiento y equipamiento para apoyar a las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF) dominadas por los kurdos. Los EE.UU. está reduciendo gradualmente su participación en el caldero sirio. Pero una mirada más profunda al asunto conduce a conclusiones muy diferentes.


La suspensión del programa de la CIA parece mucho pero no es nada, era ineficiente de todos modos. De hecho, no cambia nada porque el programa del Pentágono está en su lugar. Estados Unidos no está restringiendo su participación. Por el contrario, está aumentando a pasos agigantados su presencia militar en Siria, y también en Irak.


La agencia turca Anadolu publicó un informe el 17 de julio detallando el paradero de las instalaciones militares y, en algunos casos, el número de fuerzas de operaciones especiales que trabajan allí. Según el comunicado, dos aeródromos y ocho puestos militares en Kobani, Manbij y Rumeilan, entre otros, están siendo utilizados para apoyar al Partido Democrático Kurdo (PYD) y su ala armada, las Unidades de Protección del Pueblo Kurdo (YPG). Un puesto en la ciudad de Ayn Issah, en el norte de la provincia de Raqqa, alberga a unos 200 soldados estadounidenses y 75 tropas de las fuerzas especiales francesas.


Vehículos blindados fabricados en Estados Unidos , incluyendo MRAP, M-ATVs y excavadoras blindadas han reforzado recientemente las fuerzas en la zona de Qamishli, una ciudad en el noreste de Siria, en la frontera con Turquía. Los camiones blindados Guardian y los Humvees blindados estadounidenses están incluidos en la ayuda de la coalición al SDF y, según la solicitud del año fiscal 2018 del Departamento de Defensa de fondos para el programa de entrenamiento y equipamiento para las fuerzas afinies de Siria, los eblindados también están incluidos en la ayuda a los grupos sirios "examinados", según informa Military Times.


La fuente señala que los M-ATVs y MRAPs no forman parte del paquete que incautado a las Fuerzas Democráticas Sirias. Tampoco lo son las CROWs (Common Remotely Operated Weapon Station), que aparecen montadas en los M-ATVs que aparecen en las fotografías distribuidas por los medios de comunicación. Las imágenes de vehículos blindados de combate estadounidenses que entran en Siria parecen ilustrar que EEUU está aumentando la presencia militar en la región en general y en Siria en particular.
El mes pasado, los sistemas de cohetes de alta movilidad de Estados Unidos (HIMARS) fueron trasladados a la base al-Tanf, en el sudeste del país, uno de los tres cruces fronterizos oficiales entre Siria e Irak. Los HIMARS ya habían sido desplegados en el norte de Siria.


Las tropas estadounidenses, británicas y jordanas, equipadas con tanques y helicópteros, se habrían situado en una gran franja a través de las zonas fronterizas de las provincias meridionales de Siria de Dara'a y Suwayda, desde la zona rural de Tel Shahab, frontera jordana, al cruce fronterizo al-Nasib y la aldea Khirbet Awad. Su presencia también ha sido reportada cerca de Ramtha, una ciudad jordana, ubicada en el extremo noroeste del país árabe, cerca de la frontera siria. No hay militantes del ISIS en esa zona, por lo que la misión de las fuerzas es mantener alejadas al gobierno sirio y las fuerzas pro-iraníes.
Según un informe de AP publicado en marzo, Estados Unidos había gastado hasta la fecha más de 11.5 mil millones de dólares en su intervención en Siria. Varios cientos de fuerzas de operaciones especiales de Estados Unidos han sido enviados a Siria con el pretexto de entrenar a milicianos kurdos.


En realidad, no se supone que el personal militar estadounidense esté presente en suelo sirio. La Resolución de Potencia de Guerra de 1973 permite al presidente actuar unilateralmente en caso de «una emergencia nacional creada por un ataque contra los Estados Unidos, sus territorios o posesiones, o sus fuerzas armadas». Siria no ha atacado a los Estados Unidos. La Autorización para el Uso de la Fuerza Militar de los Estados Unidos (AUMF, por sus siglas en inglés) no da autoridad para entrar en Siria, que no tenía relación con el acto terrorista del 11-S. El gobierno sirio puede ser pintado como un lote de malos que hacen cosas malas en su propio país, pero la carta de la ONU prohíbe el uso de la fuerza militar para represalias o castigos.


La administración está empujando al Congreso para autorizar la construcción de nuevas instalaciones "temporales" en Irak y Siria. Eso es lo quer dice su reciente declaración sobre la política a seguir. El presidente quiere que el Congreso amplíe las autorizaciones existentes que sólo cubren la "reparación y renovación" de las instalaciones para abarcar también "instalaciones intermedias, puntos de suministro de municiones y áreas de ensamblaje que cuentan con una adecuada protección de la fuerza".


El teniente general Stephen Townsend, el comandante de la Fuerza de Tarea Conjunta Combinada - Operación Resolución Inherente y el XVIII Cuerpo Aéreo, dijo que la campaña ahora se espera que se expanda al Valle del Río Eufrates después de que las fuerzas iraquíes volvieran a ocupar Mosul . El general reconoció que una presencia continua de la fuerza militar estadounidense en la región podría incluir el uso de instalaciones temporales establecidas de manera ad hoc, como las propuestas por la administración, pero que en su mayoría se basarían en las bases existentes. Poco a poco, el pájaro hace su nido en Siria.


El primer ministro Haider al-Abadi está en conversaciones con la administración Trump para mantener a las tropas estadounidenses en Irak después de que se concluya la lucha contra ISIS en el país. Las partes parecen estar de acuerdo en que se necesita una presencia a largo plazo de tropas estadounidenses. El ejército estadounidense tiene unos 7.000 soldados en Irak.


Como se puede ver, hay múltiples señales de que Estados Unidos está aumentando los preparativos bélicos en la región. Una de las misiones es prepararse para un posible conflicto con Irán . Otra es el fortalecimiento de la posición de negociación en las conversaciones sobre las zonas de descalificación en Siria y las conversaciones sobre la gestión de la crisis en Ginebra. Cualquier escenario puede encender una chispa para acabar en un fuego.


Rusia y Estados Unidos podrían dejar de lado todas las diferencias y lanzar conversaciones confidenciales bilaterales sobre Siria. Una conversación abierta y honesta protegida de cualquier filtración a los medios de comunicación podría ayudar a evitar que ocurra lo peor. Moscú podría actuar como mediador entre el grupo de Astana y la coalición encabezada por Estados Unidos. Las propuestas mutuamente acordadas podrían entonces ser sometidas a otros actores pertinentes para su discusión y aprobación. Pero la negativa a un diálogo diplomático con Rusia muestra que Estados Unidos no se está preparado para un diálogo. Parece que Washington prefiere equilibrarse al borde de la guerra en la región en un esfuerzo por aumentar su influencia y hacer que la situación se desarrolle de la manera que quiere.


Fuente: Alex Gorka, Strategic-culture.org Comparte: