viernes, 7 de septiembre de 2018

Trump amenaza a la FED y le acusa de que "no le ayuda"


elblogsalmon.com

Trump amenaza a la FED y le acusa de que "no le ayuda"

DerBlaueMond @DerBlaueMond

En unos tiempos en los que la independencia de las instituciones financieras es puesta en entredicho desde diversos estamentos, algunos llegan incluso a plantear directamente que estas instituciones deberían depender abiertamente de los dictados de los gobiernos.
El siempre polémico presidente Trump parece haberse posicionado claramente respecto a este tema. Se atreve incluso a amenazar con seguir presionando públicamente a la FED con críticas contra su política monetaria en caso de que no la cambie, y la haga más acorde a sus opiniones personales.

Los cimientos de los Bancos Centrales deben estar siempre en proceso de refuerzo continuo

 Crees Que Las Instituciones Economicas Deben Tratar De Ser Independientes Pues Parece Que Trump No 2
La Historia Económica puede ser vista como una sucesión de sistemas socioeconómicos, y en esos sistemas nunca faltan las instituciones y las regulaciones que éstas dictan para dirigir los mercados y entidades. Pasando de puntillas sobre las ideas de tecno-anarquismo, que básicamente abogan por abolir la existencia de cualquier tipo institución centralizada con ayuda de la tecnología, el tema de hoy es valorar si esas instituciones deben tratar de ser lo más independientes posible, o si por el contrario deben someterse abiertamente al poder político, y regir sus regulaciones en base a las idas y venidas del gobernante de turno.
No podemos evitar mencionar que, si bien las instituciones financieras se publicitan mayormente desde estamentos políticos como de independientes, lo cierto es que en algunas ocasiones ha quedado en evidencia su dependencia de los dictados de los gobernantes. No se puede negar que los tentáculos del poder tienen varias ventosas haciendo presión en toda institución financiera que se precie, pero una cosa es que como sistema pretendamos y aspiremos a su independencia, y otra muy distinta es que partamos de la base de que deben depender sin excepción.
No creo que haga mucha falta hablar de un escenario en el que esa dependencia financiera estuviese institucionalizada. Reflexionemos un poco sobre cómo hemos tenido a lo largo de nuestra democracia presidentes que a la mayoría le parecieron cabales en momento de elecciones, y luego resultaron ser un desastre de ocurrencias económicas improvisadas y letales para la socioeconomía. Reflexionemos un poco más sobre qué habría sido de nosotros si, en vez de tener más o menos limitada su capacidad de acción sobre esos reguladores e instituciones “independientes”, hubiesen podido dar rienda suelta a todas sus ocurrencias regulatorias y monetarias sin límite alguno.
Parece que, aunque la independencia de las instituciones financieras sea un ideal no alcanzable al 100%, no por ello debe dejar de ser un ideal como tal. En el momento que renunciemos a la teoría más idealista, la práctica se nos comerá literalmente por los pies, socavando los mismos cimientos de nuestra socioeconomía. Si las cosas no acaban de funcionar como deberían, obviamente habrá que mejorarlas, pero lo que no supone la mejor solución es coger y dinamitar todo el edificio: si damos por buenos los planos y la estructura del edificio, siempre es menos costoso y arriesgado hacer una oportuna reforma que llamar “Derribos Pérez e hijos”.

¿Es la criptoeconomía descentralizada la solución socioeconómica a escala masiva y monetaria?

 Crees Que Las Instituciones Economicas Deben Tratar De Ser Independientes Pues Parece Que Trump No 3
Tampoco podemos dejar de mencionar el universo tecnológico de la descentralización. En este universo hemos visto últimamente nacer prometedoras iniciativas como Bitcoin, y más específicamente su sistema de contabilidad distribuida: Blockchain. Sin restar un ápice de idealismo a las tendencias más ciberpunk, que defienden conseguir la independencia económica implantando este tipo de tecnología en el corazón de nuestros sistemas financieros y monetarios, lo cierto es que la tecnología también tiene sus peligros potenciales.
No todo avance tecnológico es bueno per sé. La tecnología es tan sólo una herramienta, y depende del ser humano que sea utilizada para bien o para mal (igual que el poder y la influencia, por cierto). Es el deber de los dirigentes moldear el futuro que esa tecnología trae, para hacerlo socioeconómicamente sostenible y fuente de progreso real. Lo anterior puede parecer muy evidente, pero, cuando el idealismo nos ciega en exceso, pueden venir los problemas e inevitables imprevistos (por dejación de funciones).
Efectivamente, al calor de la que ya se puede calificar sin dudas como la (¿pasada?) burbuja de Bitcoin y los criptoactivos, la noticia no fue que viésemos desde estas líneas una burbuja más en otro activo del mercado, aunque este extremo era negado agresivamente por los más “tecno-desaforados” (lean esta expresión con cariño, porque yo mismo a veces puedo llegar a serlo). Desde estas líneas fuimos de los primeros en advertirles de la formación de esta burbuja cuando nadie se atrevía a calificarla, y también fuimos de los primeros en analizarles cómo dicha burbuja habría sido consecuencia de una manipulación masiva y planificada.
Cómo no podía ser de otra manera dada la naturaleza humana de algunos, esta manipulación de los criptoactivos tenía como objetivo enriquecer a los pocos que estaban al frente (o más bien en la trastienda) de las llamaradas especulativas que acabaron por deslumbrar a muchos ciudadanos de a pie. No obstante, los lectores habituales de estas líneas saben que aquí creemos firmemente que esa criptoeconomía descentralizada tiene aún mucho que decir, y que, independientemente de burbujas (que siempre surgen en torno a cualquier nuevo avance), va a transformar nuestras socioeconomías.
Como vemos, como todo nuevo invento de la humanidad, la criptoeconomía tiene también sus muchos riesgos, y de alguna manera los intereses centralizados o descentralizados van a intentar tomar al asalto toda nueva innovación para explotarla en su favor. Las criptomonedas no eran invulnerables a esa naturaleza avariciosa de algunos, y ahora seguramente muchos se alegrarán de que no haya sido masivamente adoptada antes de que tengamos la capacidad de diseñar la criptoeconomía minimizando éste y otros riesgos. El desastre habría sido de epopeya.
Así que parece que no es tan trasgresor que, incluso en el universo ciberpunk, se deba al menos valorar que tal vez haya cierto nivel de centralización que deba ser respetado, para así poder mantener la socioeconomía bajo un “cierto” control "de seguridad" que ponga a los ciudadanos a salvo del lado oscuro, y mitigando esas corrientes especulativas que sí: también pudieron con el modelo descentralizado. Hago notar que dejo totalmente abierto el grado y modo en que dicha centralización debe ocurrir, y nos quedaremos simplemente con la conveniencia a día de hoy de seguir manteniendo de alguna manera el papel teórico de los Bancos Centrales. Otro problema muy distinto es ya conseguir al 100% que ese papel tenga los objetivos correctos, sea eficaz en su consecución, totalmente independiente, y a poder ser que se atenga a una ética profesional y (¿Por qué no?) también personal.

¿Deben ser los halcones (y palomas) de los Bancos Centrales capaces de volar libremente?

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Siendo un poco pragmáticos, empezaremos por dar respuesta a esta cuestión con datos prácticos y objetivos, que miden comparativamente el desempeño económico de los diferentes países del globo dependiendo de la independencia de sus instituciones financieras y económicas. Es el interesante estudio que enlaza y resume este excelente artículo del Washington Post, que se puso como uno de sus objetivos arrojar algo de luz sobre esta esencial cuestión. La conclusión no podía ser otra, sino que, allí donde las decisiones económicas y financieras están sometidas sin ambages al poder político, la socioeconomía progresa significativamente peor.
Y no por ello deben ustedes considerar que un servidor sólo ve bondades en nuestro actual sistema. Al contrario: como los lectores habituales saben, soy profunda y constructivamente crítico con todo sistema y persona a mi alrededor (empezando por mí mismo), porque lo que se deja de tratar de mejorar, sólo puede ir a peor. De hecho, ya les analizamos hace unos meses cómo hay casos en los que hay sospechas muy fundadas por las que nuestros sistemas socioeconómicos estarían basados en datos falseados intencionadamente, y las importantes implicaciones que ello puede tener sobre el tablero de la socioeconomía mundial.
Una vez razonado que, en alguna medida, debería existir algún tipo de institución económico-financiera que sea capaz de poner orden cuando éste salta por los aires (y siempre lo hace en algún momento), y una vez razonado que es significativamente mejor que dichas instituciones sean lo más independientes posible para que puedan así atenerse a tratar de fomentar estrictamente el progreso económico de los ciudadanos, entremos pues ya en lo que parece que se propone el presidente Trump al respecto. Y no olviden que, por la parte que nos toca, Estados Unidos sigue siendo (por ahora) el país económicamente más poderoso e influyente del planeta.

El presidente Trump lo tiene muy claro (¿Esperaban que fuese de otra manera?)

 Crees Que Las Instituciones Economicas Deben Tratar De Ser Independientes Pues Parece Que Trump No 5
La noticia en concreto que ha motivado el análisis de hoy es que Trump, una vez más, ha removido los mismísimos cimientos del mundo económico de Estados Unidos. Lleva ya varios meses manifestando abiertamente sus opiniones respecto a hacia dónde deberían encaminarse las decisiones monetarias de la FED, lo cual lógicamente ha abierto un agrio debate en el país sobre lo que muchos consideran una inexcusable injerencia del poder político en el mundo económico. Y esto, en Estados Unidos, son palabras mayores (al menos haciéndolo como declaración de intenciones de forma pública y notoria).
Ante las críticas que llovían de casi todas partes, de nuevo Trump no sólo ha persistido con obstinación en sus puntos de vista, sino que ha ido un paso más allá: ahora ya ha amenazado a la FED con seguir presionándole públicamente con críticas contra su política monetaria en caso de que no la cambie, y la haga más acorde a sus opiniones personales. El presidente Trump llegó incluso a admitir el extremo de que pensaba literalmente que la FED tenía que ayudarle más.
Ni qué decir tiene que sus opiniones personales al respecto son, una vez más, dicotómicas y pecan de excesivamente simplistas para el gusto más analítico de un servidor. La ecuación de Trump acaba en un ultra-resumido “tipos bajos, economía que crece”, sin que al parecer le preocupen demasiado otros factores de la ecuación como por ejemplo la inflación, cuyo control no podemos olvidar que precisamente está en el mandato fundacional de la FED.
No obstante, llegados a este punto, hay que poner también de relieve un detalle que no les gustará a los más conspiranoicos. A muchos se les pasa por alto el significativo matiz de que, si Trump ataca tan agresivamente a la FED, sólo puede ser porque ésta tendrá de independiente bastante más de lo que algunos están dispuestos a admitir. Obviamente, Trump cree que la FED queda mayormente fuera de su control, y quiere meterla en su órbita.
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Para finalizar por hoy, les diré que sí, que las instituciones y entidades financieras sufren la politización; por cierto: igual que los medios informativos o cualquier otro resorte de poder, ¿Será que el problema viene de nuestros políticos y entra ya en lo sistémico? Les diré también que ya no sabemos a ciencia cierta cuántas ni qué decisiones se toman de manera independiente por el futuro de los ciudadanos, ni cuáles por motivos políticos para favorecer a quién sabe qué intereses. Y les reconozco que, si todo esto funcionase como debería con instituciones 100% independientes, a saber hasta qué nivel de progreso y hasta qué posiciones habrían escalado nuestras socioeconomías.
No puedo negarles nada de esto, pero un problema nunca se debe solucionar con otro problema mucho mayor, especialmente cuando el origen del problema (la política) se propone paradójicamente como la novedosa solución que debe dictar directamente todas las decisiones económico-financieras. Independientemente del grado de avance, si estamos como estamos teniendo clara la premisa de la independencia de las instituciones financieras, imaginen por un momento cómo estaríamos si borrasen de un plumazo esa indispensable premisa. Recuerdo aquella frase que una vez le oí a un cantautor en un café-espectáculo: “Papá papá, ¿Para qué sirven los ideales si son inalcanzables?”, “Hijo, los ideales sirven para caminar”.
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El ascenso de la falsa derecha


El ascenso de la falsa derecha 





Juan Gabriel Caro Rivera


El 21 de enero del año pasado, se dieran cita, en la ciudad alemana de Coblenza, los movimientos identitarios europeos. Entre los participantes más destacados de esta reunión figuran Marine Le Pen (candidata del Frente Nacional francés), Frauke Petry (co-directora de Alternativa para Alemania), Geert Wilders (del Partido para la Libertad holandés), Mateo Salvini (de la Liga del Norte italiana) y Harold Vilimsky (secretario del Partido de la Libertad austriaco). Mientras las instituciones liberales europeas entran en una crisis terminal, golpeadas por la salida de Gran Bretaña y el crecimiento de las tensiones diplomáticas con Turquía, se ha vuelto un tema muy común hoy ver como los medios de comunicación de masas promocionan el ascenso electoral de los grupos de “ultraderecha” en Occidente. Una vez más se prenden las alarmas ante el regreso de los monstruos y los nubarrones oscuros que se ciernen sobre una Europa dividida, invadida por los musulmanes y cercada por Rusia. No obstante, lo que más preocupa a las élites políticas y económicas europeas es el enemigo interno, es decir, el crecimiento de los partidos euro-escépticos y la creación de un proyecto político alterno que parece demoler los cimientos mismos de la Unión Europea.

De este modo, el aparato político-mediático oficial presenta este ascenso del “populismo derecha” como un regreso a los días más nefastos del período de entreguerras: un retorno a los antecedentes más oscuros de la Segunda Guerra Mundial y el restablecimiento del fascismo en toda Europa. Es común escuchar cómo se llama a los líderes rebeldes de nuevo cuño “los nietos de Hitler, Pétain, Mussolini…” (1), según la formula popularizada por Frank Biancheri. Para muchos, estos “nietos de Hitler, Pétain, Mussolini” son Marine Le Pen, Geerts Wilders y Mateo Salvini presentados como las sombras del nuevo totalitarismo fascista del siglo XXI. Son bien conocidas las posiciones de estos políticos contra la inmigración, la islamización de la cultura y su patriotismo declarado, lo que los ha llevado a ganarse el apelativo de líderes de “extrema derecha” según la mayoría de los sectores de la izquierda.

Sin embargo, no podemos aceptar estas conclusiones. Desde nuestra perspectiva el ascenso de estos líderes representa una nueva ofensiva de la sociedad occidental, consumida por el sensualismo y el orgullo, para nivelar las caóticas naciones modernas en vías de disgregación. Un análisis rápido de la mayor parte de los representantes de estos partidos no resulta para nada alentadores y despiertan, en muchos casos, una gran desconfianza... Al respecto, vale la pena comentar que estos partidos políticos identitarios rechazan el flujo ilimitado de personas y capital que se han apoderado de las redes de intercambios a nivel mundial, sin embargo, aceptan por completo las reglas de juego de la democracia moderna y defienden sus posiciones relativistas en cuestiones morales como veremos más adelante. Vale la pena recordar como las anteriores tentativas de lucha contra la unificación técnica del mundo terminaron impulsando finalmente la desestructuración de los límites entre las naciones, la ruptura de las tradiciones y propiciaron la construcción de la actual Torre de Babel en la que vivimos. Es muy probable que esto mismo se repita ahora.

Durante los años treinta del siglo pasado, el profesor Plinio Correa de Oliveira, solía llamar a los movimientos nazis y fascistas, que crecían en Europa y América, como “falsas derechas”, es decir, falsas propuestas ideológicas dedicadas a desviar la verdadera reacción en un sentido productivo. Estos partidos políticos, que florecieron en el período de entreguerras, fueron el resultado de la expansión ideológica de la democracia de la mano de Woodrow Wilson después de la Primera Guerra Mundial. La imposición de este sistema de gobierno provocó en Europa una serie de convulsiones y desordenes dentro de la mayoría de las naciones acostumbradas a las monarquías e imperios. Estos desordenes sociales, frutos del parlamentarismo burgués, tuvieron como consecuencia el aumento del proselitismo comunista y anarquista, que terminó por romper la unidad política e hizo colapsar a los nacientes Estados nacionales en medio de una guerra civil inducida por la dialéctica de la lucha de clases. Como es sabido a la actividad desestabilizadora de los grupúsculos socialistas, comunistas y anarquistas siguió una reacción restauradora de la orden guiada por las fuerzas fascistas que se extendieron por todo el continente europeo: desde la Guardia de Hierro de Codreanu hasta las camisas negras de Mussolini.

Ahora bien, muchos de los líderes que hicieron parte de esta restauración del orden social en Europa, como Mussolini, Hitler o Codreanu fueron, en su momento, parte de movimientos socialistas. Es bien conocida la filiación de Mussolini al partido socialista italiano o la participación de Hitler, en sus años de juventud, en la fundación de la República Soviética de Baviera. Los falsos profetas nunca faltan y el fascismo, surgido de los restos de los imperios europeos, no es la excepción. Sabemos que el fracaso de los movimientos de “ultraderecha”, después de la Segunda Guerra Mundial, llevó, en la Europa del siglo pasado, a la destrucción de los últimos restos de orden devorados por el torbellino de sangre, violencia y muerte. Las dictaduras nacional-socialistas, que siempre se jactaran de que su revolución sería decisiva, acabaron pulverizando las ruinas de la Alemania Guillermina y de la Italia de las ciudades autónomas. Semejantes antecedentes nos llevan a desconfiar de los sucesores del fascismo europeo y los movimientos identitarios que constituyen el núcleo duro de las reacciones políticas actuales. Dado que son partidos de masas, los actuales partidos euro-escépticos han adaptado todos los elementos constitutivos del resto del espectro político: un liberalismo económico que se diferencia bien poco de los actuales programas seguidos por el resto de los partidos socialdemócratas en crisis, sin hablar de que rescatan los aspectos más desagradables de la ingeniería social mundialista en boga (“derechos LGTBI”, secularismo, aborto, etc.). Un programa antropológico que no se diferencia mucho del promovido por los actuales liberales pro-globalización.

No de extrañarnos, por tanto, que la mayoría de los militantes de estos nuevos partidos identitarios salgan de los viejos militantes de izquierda o del liberalismo clásico, como por ejemplo la ya difunta periodista Oriana Fallaci, una de las más conocidas figuras de este movimiento contra la islamización, que atacaba a los musulmanes por despreciar la herencia de la Europa moderna, antropocéntrica e iluminista: “¿qué va a quedar de Europa, de la Europa del Renacimiento, de la Ilustración? Nada más que los escombros. Eurabia es una colonia del Islam”. Al mismo tiempo que despreciaba la mezcla racial, celebraba el laicismo y los derechos de las mujeres como el gran avance del mundo Occidental. También Robert Spencer, otro de los ideólogos favoritos de los partidos identitarios, considera que “una religión irracional y primitiva (como el Islam) es incompatible con una sociedad moderna” y hace un llamado a su modernización bajo los parámetros de una adaptación a la Europa de hoy. O el sociólogo Pim Fortuym que, rechazando ser “reaccionario”, llamaba a la defensa de las conquistas europeas en cuestiones sociales, las cuales consideraba amenazadas por una “ideología hostil a nuestra cultura”, islamismo radical, que amenazaba el actual modelo social constituido por las repúblicas democráticas modernas. Veía como un fracaso las sociedades multiculturales y clamaba el regreso a una homogenización nacional de antaño.

Es bien sabido que Marine Le Pen apoya el aborto y pretenden mantener el laicismo de Estado frente a un Islam que no separa la religión de la política. Igualmente, líderes de la “ultraderecha” como Geert Wilders, del Partido de la Libertad holandés, defiende con ahínco los valores seculares del Occidente moderno, como la igualdad entre hombres y mujeres, así como los derechos gays, contra el tradicionalismo musulmán al que consideraba un elemento inasimilable a las actuales sociedades laicas. Al parecer, muchos de estos “salvadores” están más interesados en desvestir a las mujeres musulmanas (a las que les prohíben usar “burkinis” en lugar de “bikinis”) y establecer un control efectivo sobre las fronteras. Como se puede ver se trata en realidad de una reafirmación de la Europa laica, materialista e ilustrada que está en la base de la actual crisis histórica.

Todos estos valores secularistas y laicos tienen su origen en el humanismo renacentista, mas solo alcanzaron su plena expresión con la Ilustración y la Revolución francesa. Los pensadores ilustrados tenían como objetivo central emancipar al hombre de las “heteronomías de la voluntad”, es decir, de todas las coerciones exteriores que impedían su plena libertad individual. Fue así que el liberalismo se convirtió en el paladín de la plena libertad humana, disolviendo los vínculos exteriores del individuo: primero los de la religión, luego los de la sociedad y finalmente los de la propia naturaleza humana, promoviendo todas las aberraciones antinaturales como la ideología de género o el transhumanismo. Y es precisamente esta cultura ilustrada, positivista y laica la que constituye el sustrato del que emergen los actuales partidos identitarios europeos, preocupados por el hecho de que se tambalean los fundamentos históricos de las revoluciones burguesas del siglo XIX. No es la cultura cristiana ni su milenaria herencia la que reclaman los nuevos patriotas de Europa, sino el regreso de los Estados nacionalistas y racistas que hicieron reventar los fundamentos de la Cristiandad como Imperio e Iglesia universal, poniendo fin a la Edad Media.

Aun siendo cardenal, el Papa emérito Benedicto XVI advertía contra este modelo político y cultural que estaba imponiéndose a las sociedades europeas, haciendo énfasis en los daños sociales, históricos y morales que semejante imposición estaba causando. Partiendo de la constatación de esta disyuntiva socio-política, rechazaba los intentos banales de fundar “una sociedad sin Dios” y hacia un llamado a no olvidar las raíces histórico-religiosas del continente Europeo: “según la tesis de la cultura ilustrada y laicista de Europa, solamente las normas y los contenidos de la cultura ilustrada pueden determinar la identidad de Europa” y por lo tanto “esta nueva identidad, determinada exclusivamente por la cultura ilustrada, comporta también que Dios no tiene nada que ver con la vida pública y con los fundamentos del estado”. Y terminaba concluyendo que la verdadera lucha que se desataba hoy enfrentaba a la cultura Ilustrada contra las tradiciones históricas de los pueblos. “La auténtica contraposición que caracteriza al mundo de hoy no es la que se produce entre las diferentes culturas religiosas (entre el Islam y la Iglesia), sino entre la radical emancipación del hombre de Dios, de las raíces de la vida, por una parte, y las grandes culturas religiosas por otra” (2). Aunque vale la pena aclarar que para nosotros este choque pasa hoy día por una persecución doble al cristianismo por parte de los partidarios de la yihad y la república.

Lo que sucede ahora en Europa, con el ascenso de la falsa derecha, no es un regreso al feudalismo o a los valores del cristianismo, sino otra vuelta de tuerca al humanismo laico que busca reafirmar su poder frente a los cuestionamientos “pre-políticos” nacidos de la Cruz y la Media Luna. Y mientras la ilustración se reafirma como el único camino válido de felicidad de los pueblos europeos, la misma alma de la Cristiandad se hunde en la noche oscura de la razón cargada de pesadillas. Al final, la reacción liderada por los movimientos de Le Pen, Salvini y Wilders no conducirán a una recuperación de Europa, sino que allanarán el camino a una nueva dictadura tecnocrática bajo lemas nacionalistas, preparando la demolición final de los Estados nación que dicen defender y adaptando a sus pueblos a la llegada de la república universal democrática. Este proceso, que ya está muy avanzado, no podrá pararse simplemente con consignas y llamados a la acción, sino que constituyen una verdadera prueba de fe para quienes no se dejan llevar por sus falsas promesas.

Ante este panorama desolador, solo podemos seguir afirmando nuestra posición; solamente una verdadera resistencia tradicionalista y católica puede parar la actual decadencia en la que se hunden todos los países de América y Europa. A pesar de que los nuevos partidos de “derecha” han aceptado sin vergüenza el juego democrático, el relativismo moral y el secularismo destructor de los vínculos sagrados de la sociedad, los verdaderos contrarrevolucionarios rechazamos con un “no” rotundo sus propuestas. Los tradicionalistas seguiremos defendiendo a Dios, la Iglesia, la Monarquía, el Imperio, lo Estamental y las costumbres populares como la forma ideal y perfecta de organización social. Frente al mundo deprimente y depravado del consumismo materialista actual o a la imposición por la espada de la sharía, oponemos la contemplación de lo sagrado y el regreso de la Edad Media.

1. Geab N° 100, diciembre de 2015

2. Conferencia pronunciada en Subiaco el 1 de abril del 2005.

Stuart Mill y la libertad inglesa


Stuart Mill y la libertad inglesa 





Inglaterra
Alberto Buela


Todo aquel que alguna vez estudió o intentó hacer filosofía sabe que una cosa son los planteos filosóficos Ingleses y norteamericanos y otra los continentales (Alemania, Italia, Francia…).

Esto se ve claramente en el campo del derecho. El common law británico se va creando a través de las decisiones de los tribunales, de modo que se apoya más en la jurisprudencia que en las leyes. Por el contrario, el derecho hispánico emana del pueblo y sus costumbres y se plasma luego en leyes.

En este breve artículo nos vamos a detener en algo que nos llamó la atención, que es el disímil concepto de libertad en John Stuart Mill (1806-1873), el teórico máximo del liberalismo y la declaración francesa de los derechos del hombre y del ciudadano.

Él 26 de agosto de 1789 la Asamblea nacional francesa realiza la Declaración y en su artículo IV afirma: La libertad consiste en poder hacer todo aquello que no cause perjuicio a los demás. El ejercicio de los derechos naturales de cada hombre, no tiene otros límites que los que garantizan a los demás miembros de la sociedad el disfrute de los mismos derechos. Estos límites sólo pueden ser determinados por la ley.

Como vemos el derecho francés, heredero como todo el derecho continental, del romano, afirma que los límites a la libertad los pone la ley, que a su vez se basa en los usos y costumbres de ethos del pueblo.


Para Mill “la libertad de acción y pensamiento en el individuo no debe tener otro límite que el prejuicio a los demás…los seres humanos se convierten en noble y hermoso objeto de contemplación, no por el hecho de llevar a la uniformidad, sino cultivando y desarrollando la individualidad que hay en ellos”[1]

En el fondo, los límites de la libertad para Mill están en la decisión del propio individuo cuando observa que puede provocar un perjuicio a los demás.

Si nosotros leemos superficialmente estos textos (podríamos agregar cientos) pareciera que los dos coinciden, pues la libertad liberal propuesta no es otra cosa que poder hacer lo que se quiere, siempre evitando el daño al otro. Mas si leemos atentamente, salta la gran diferencia entre estas dos concepciones de la libertad liberal.

Así, para los miembros, todos liberales, de la Revolución Francesa es el hombre universal, igual en todas las latitudes, el sujeto de la libertad, mientras que para Stuart Mill es el individuo, singular e irrepetible, el verdadero sujeto de la libertad liberal.

Los definidores de los derechos del hombre y del ciudadano nos hablan de una libertad igualitaria y racionalista, que atribuyen al hombre abstracto. Lo que viene a coincidir con los postulados igualitarios de la Revolución Francesa de libertad e igualdad. Este concepto de libertad da comienzo a lo que el Mago de Munich, Max Scheler, llamó la época de la nivelación “de la de todos por igual”. Este igualitarismo nivelador llega a nuestra época eliminando prácticamente toda intimidad en el sujeto.


Por el contrario, la versión que nos ofrece Mill es el rescate de uno mismo. “La flor más exquisita de la libertad: la posibilidad de ser distinto, de ser uno mismo, que es la expresión plena y al máximo de la individualidad”.[2]

Llega incluso a postular el disenso ante la “tiranía de las mayorías” cuando afirma que “la opinión disidente se necesaria para completar la verdad” [3]. Y continúa: “Pues no hay ninguna razón para que todas las existencias humanas deban estar cortadas por un solo patrón, o sobre un pequeño número de patrones”[4]. En esta visión de la libertad liberal radica todo el poder filosófico del capitalismo anglosajón.

El discurso ideológico, que es el discurso al que fue limitada la filosofía continental después de la segunda guerra mundial, ha hecho que estas diferencias no puedan ser apreciadas ni por los estudiantes ni por quienes la van de filósofos. Y así, entonces, se mezclan todos los conceptos en un amasijo ininteligible.

Allende estas dos visiones y versiones de la libertad política existe otra que es la libertad en situación o libertad política colectiva. Que encuentra su máxima expresión en el apotegma: No puede existir un hombre libre en una comunidad que no lo sea. Pero esta concepción, lamentablemente, ha sido dejada de lado en el orbe de Occidente.

Nota bene: la filosofía en las islas británicas se caracterizó desde el comienzo, allá por el siglo XIII, con los filósofos Robert Grosseteste (1175-1253) y su discípulo Roger Bacon(1214-1292), por una desconfianza por la especulación puramente abstracta o metafísica y se volcó, casi toda ella, al empirismo. Corriente según la cual el origen y valor de todo nuestro conocimiento es la experiencia. Pasados los años en el siglo XVI encontramos a Francis Bacon y en los siglos XVII y XVIII una sucesión de filósofos como John Locke, George Berkeley, David Hume. En el siglo XIX son continuados por la corriente positivista de Jeremy Bentham, John Stuart Mill y Herbert Spencer. Y en el siglo XX por la filosofía analítica Bertrand Russel, George Moore, Ludwig Wittgenstein(nació en Viena), que ensució los pizarrones con fórmulas matematicas y lingüísticas. Hoy su lugar lo ocupa la filosofía de la mente y de las ciencias cognitivas. Dentro de esta última corrientes, nosotros en Argentina, que nunca nos privamos de nada, contamos con un charlatán de marca mayor, Facundo Manes.





[1] Stuart Mill, J: La libertad, Ed. Hyspamérica, Bs.As. p. 78


[2] Stuart Mill, J: op. Cit. p. 72


[3] Op.cit. ut supra, p. 62


[4] Op.cit. ut supra, p. 82

Argentina: Vaca Muerta como negocio para pocos

Argentina: Vaca Muerta como negocio para pocos


El presidente de la República Argentina, Mauricio Macri, anunció rimbombantemente que, con el desarrollo de la formación de Shale de Vaca Muerta, la Argentina experimentará una “revolución positiva, energética” para “abastecer al mundo”1, y su cohorte redobló la propaganda con el objeto de tergiversar la realidad en la percepción de la sociedad nacional, haciendo creer que el país va rumbo a transformarse en una potencia energética.
Tal engaño es uno de los tantos que  conforman la cadena de mitos que lanza, para consumo social,  la Administración Macri.
Si bien Vaca Muerta, yacimiento que tiene una superficie de 30 mil km2 y abarca cuatro provincias, tendrá rentabilidad, en modo alguno será la revolución positiva y energética para Argentina, porque son los mega empresarios internacionales, como el magnate británico Joe Lewis, amigo personal del presidente Macri,  y los empresarios locales, vinculados, directa o indirectamente, al Poder Global del Dinero, como es el ejemplo de Marcelo Mindlin,  otro amigo presidencial, quienes absorberán las mayores tasas de ganancias, siendo Vaca Muerta un negocio vertical, restringido y con automática transferencia directa de divisas al exterior.
Para quienes no tengan conocimiento del asunto, Mindlin encabeza la lista de los empresarios argentinos que  más éxito tuvieron desde que Mauricio Macri asumió la presidencia en diciembre de 2015 y comparte sociedades empresariales con Joe Lewis. Los amigos del presidente se recapitalizan, entre otras maniobras y actividades, con los precios y las tarifas exorbitantes y flagelantes que padecen, generalmente, los usuarios residenciales, comerciales e industriales de los servicios de gas y electricidad. Se produce, a la luz del día, una organizada y eficiente extracción monetaria de la población para acumular capital con la finalidad de redirigir parte del mismo para el financiamiento de Vaca Muerta.
La propaganda en ciernes eleva las expectativas de una Argentina potencia energética de la mano de Vaca Muerta,  bajo la Administración Macri,  pero resulta muy difícil, mejor dicho, es operativamente imposible que ello adquiera realidad, ya que el costo real y final de la productividad le hará perder competitividad en los mercados mundiales, por más que se obtenga inserción en precisos  mercados localistas nacionales. Además, el Proyecto Trump y el reposicionamiento geopolítico de los Estados Unidos a través del petróleo,  no lo permitirán, en caso de que el actual ocupante de la Casa Blanca se afiance después de 20202 y, más aún, cuando escale más la competencia por el liderazgo global y la hegemonía regional entre USA y China.
Análogamente,  se tiene que ponderar la geopolítica energética de la Federación Rusa, la cual, brega, lógicamente,  por no perder sus cuotas en los mercados. Son precisamente los recursos energéticos los que hoy, entre otras ventajas, le compensarán a Rusia por algunos perjuicios representados  por la pérdida del valor que el rublo está teniendo. Menos aún, resignarán fácilmente sus participaciones en los mercados energéticos Arabia Saudita, Irán y Qatar, sólo por mencionar a un reducido puñado de actores ya consolidados.
Encima, el conflicto agudo a escala internacional entre energías convencionales y verdes no colaborará en la imagen macrista de Vaca Muerta como revolución positiva,  energética y abastecedora del mundo.
Por otro lado, es conveniente subrayar que, en la ideación original macrista, Vaca Muerta cumpliría como fuente suministradora de recursos financieros y como aval físico del pago de los intereses de la Deuda Externa. Más aún, el polo energético ya reviste como garantía de Deuda Externa  ante puntuales acreedores internacionales y es debido a ello que bancas como JP Morgan estimulan su inversión y mantienen sus ojos sobre el yacimiento.
En resumidas cuentas, Vaca Muerta es sólo un negocio en marcha para los amigos, aliados, socios y promotores globalistas de la Administración Macri, la cual no cuenta con un Proyecto de País porque sólo aplica indicaciones de las facciones capitalistas transnacionales, estableciendo condiciones, reglas y herramientas para modelar el país conforme al enfoque Mundo 2030.
Notas:
  1. https://www.lanacion.com.ar/2166463-macri-vaca-muerta
     
  2. https://www.geopolitica.ru/es/article/reposicionamiento-estadounidense-traves-de-su-petroleo

El centralismo burocrático ha puesto en riesgo la soberanía venezolana en el estado Zulia

El centralismo burocrático ha puesto en riesgo la soberanía venezolana en el estado Zulia


Introducción

La errática política petrolera del exministro Rafael Ramírez y sus asesores internacionales, encabezados por el experto petrolero de origen alemán Bernard Mommer (buscado por el fiscal general de la república Tarek William Saab, por su presunta participación en una trama de corrupción dentro de PDVSA, que le habría causado daños al país por $4.800 millones, en relación directa con el expresidente de la estatal Rafael Ramírez, también acusado de corrupción). Tuvo entre sus más dolorosas consecuencias el abandono de los pozos petroleros más productivos de la nación y el casi completo fin de la exploración petrolera y gasífera en la cuenca del Lago de Maracaibo. Al país, directa o indirectamente, se le hizo creer que todos los esfuerzos debían ser dirigidos a la exploración y explotación de la Faja Petrolífera del Orinoco y que, prácticamente, el estado Zulia pertenecía al pasado petrolero del siglo XX y ya nada tenía que aportar a la nación. Esta estrategia, dirigida por Rafael Ramírez y Bernard Mommer, surge de las viejas tesis del partido PRV-Ruptura. Mommer, a quien algunos artículos de opinión  califican como “el ideólogo de la destrucción de Pdvsa”, llegó a Venezuela a finales de los años 70 junto a su esposa, presuntamente, huyendo de la policía alemana que los buscaba por su presunta participación en actos de terrorismo. Su elección del destino en Venezuela, habría estado determinada por sus relaciones con el PRV y Alí Rodríguez Araque. Bernard Mommer fue miembro de la Dirección Ideológica del PRV, el partido de Douglas Bravo, donde participó en la elaboración de Las tesis petroleras del PRV-Ruptura, un papel de trabajo del movimiento al que también perteneció el actual presidente de la república Nicolás Maduro.
El abandono de las reservas y de la explotación petrolera en el Zulia, la merma en la inversión y mantenimiento de los pozos petroleros de esa entidad occidental del país, ha sido, es y siempre será un gravísimo error sustentado en el sueño de una mega Faja Petrolífera del Orinoco (FPO). Un sueño que, en algunos aspectos, ha sido calificado como el “Megadisparate” de PDVSA. El experto petrolero venezolano, Carlos Mendoza Potellá, explica este “Megadisparate” de la siguiente manera: “En 2007 se dio inicio al plan Magna Reserva para "certificar" las "reservas probadas" existentes (…) se le pagó a una empresa, Ryder Scott para que "certificara" las reservas, al perforar algunos pozos estratigráficos; pozos bien sencillos (…) Más del 90% de las reservas incorporadas entre 2006 y 2016 fueron de la Faja Petrolífera, mayormente por revisión y extensión, muy poco o casi nada por exploración propiamente dicha de nuevas provincias (…) La propia PDVSA confiesa inadvertidamente el fiasco de la certificación. Por la módica suma de 557 millones de dólares se perforaron 146 pozos para incorporar, con los datos obtenidos superficialmente y vía revisión de escritorio, 219 mil millones de barriles a las "reservas probadas". ¡El negocio del milenio!” ( https://www.aporrea.org/energia/a263621.html ) Sobre la base de estos dudosos cálculos, se reinició en 2005 el mega -proyecto de la FPO, abandonando todo lo demás, cual si fuera una nueva fiebre del oro negro extrapesado, que todo lo puede, todo lo da, se abandonaron los productivos, eficientes y generosos pozos que históricamente han dado ingresos constantes y confiables a la república, en el estado Zulia. Se le prometió a la nación el exabrupto de un mítico crecimiento anual de la producción de 628 mil barriles diarios cada año entre 2014 y 2019, nada de eso se ha cumplido ni en la FPO ni en ninguna parte del territorio nacional, al contrario la producción petrolera ha decaído, en todas partes. Mendoza Potellá dice al respecto “muy a mi pesar, es sangrienta la comparación entre la realidad y las metas planteadas por esta planificación de pajaritos preñados. Apartando la ironía, porque esto no es motivo de risa, sino que se constituye en una auténtica tragedia nacional, irrecuperable en un plazo previsible, porque los daños permanentes a nuestra Nación y a su futuro son incuantificables

El abandono del Zulia es un crimen de traición a la patria

En el Zulia, los diez campos petroleros tradicionales, antiguos como Bachaquero, Tía Juana, Boscán, entre otros, tienen 13 mil millones de barriles de reservas, eso es más que las reservas de Colombia, Brasil, Ecuador, Perú y Argentina juntas, son unos campos maduros que han dado tanto al país y que aún tienen que dar por 70 años más. Sin embargo, bajo la gerencia de Rafael Ramirez y su asesor Bernard Mommer, fueron completamente abandonados en persecución del mega fraude disparatado de un crecimiento faraónico de la producción en la FPO, con inversiones y contrataciones con montos mil millonarios en dólares que nunca pudieron ni podrán hacer cumplir esas míticas metas de estos dos señores. En la práctica, lo que sucedió, de acuerdo con el Dr. Mendoza Potellá es que los crudos del Zulia que “producen petróleo liviano” fueron abandonados  “y los de las fajas que son gigantescos no producen nada de eso, es extrapesado (…) se privilegió la Faja del Orinoco con unos sueños de gloria eterna que el petróleo iba a estar por encima de los 100 dólares. Y hoy para desarrollar un campo, un nuevo mejorador en la faja para producir 200 mil barriles diarios más, se necesita un precio de 114 dólares el barril, a 80 dólares el barril la tasa interna de retorno es negativa durante los próximos 20 años”. Estos señores despreciaron los pozos mil millonarios del Zulia, con producción garantizada de petróleo liviano por 70 años, para meterse en un proyecto faraónico de 600 años en la FPO, algo realmente absurdo.
Sin querer seguir con tecnicismos en cuanto al tema petrolero y centrándonos en el tema geopolítico, cabe decir que, además, se ha abandonado al estado Zulia como estado con la mayor población del país y con una frontera muy activa con la vecina, belicista y conflictiva república de Colombia. Los servicios públicos en el Zulia s están en un completo caos, no hay un servicio eléctrico realmente confiable, la disponibilidad del parque de generación termoeléctrica de la región está por debajo del 15% y las interconexiones con el sistema eléctrico nacional deterioradas y/o totalmente caídas, lo que provoca racionamientos diarios en el servicio eléctrico de entre 4 y 16 horas, según la zona ( ver video de racionamiento en zonas residenciales https://www.youtube.com/watch?v=Z1cErSYskGM ). La reciente falla en el puente sobre el Lago de Maracaibo generó un verdadero caos en la entidad zuliana ( ver video https://www.youtube.com/watch?v=P7EZ1rnrWlA&t=214s ). Todo esto se suma una crisis en el abastecimiento de agua, gas para cocinar, alumbrado público, gasolina, entre otros. La mayor parte de los comercios permanecen cerrados y un 60% de la panaderías han cerrado por completo debido a las fallas eléctricas. Toda esta situación sumada al notable deterioro del parte termoeléctrico y el abandono de los proyectos con energías renovables ( ver video https://www.youtube.com/watch?v=2rVxSO4vfeA&t=133s ) han generado una sensación de desolación en el pueblo zuliano que nos hace pensar en una completa orfandad con respecto al gobierno central y centralista asentado en la ciudad de Caracas.
En el caso de la frontera y los pueblos indígenas, la situación es aún peor. Los territorios y municipios fronterizos donde se asientan la mayor parte de las comunidades indígenas de nuestro país están azotados impunemente por el contrabando de gasolina y alimentos sin que la Guardia Nacional y/o el Ejercito hagan nada al respecto. El malestar entre los Wayuu, que son una etnia binacional, ha provocado una preferencia por la nacionalidad colombiana antes que, por la venezolana, en la península binacional de La Guajira, en las costas del Golfo de Venezuela, donde se concentran las mayores reservas de gas de la república bolivariana y mucho más petróleo que en Brasil, Colombia, Argentina, Ecuador y Perú juntos. Los proyectos de energías renovables en las comunidades indígenas de la frontera venezolano con Colombia en la península Guajira fueron abandonados provocando un malestar que repercute en una perdida de la identidad de estas comunidades con el gobierno venezolano y, por ende, una perdida de soberanía. Por otra parte, el proyecto del Parque Eólico de La Guajira, destinado a dar electricidad a toda la península Guajira venezolana fue abandonado, provocando malestar en esta población y, nuevamente, pérdida de soberanía. Porque la soberanía no es ocupación militar de un territorio, es identidad de su población con valores y culturas comunes. Esto no lo han entendido los burócratas de la ciudad capital.

El peor escenario

La pretensión colombiana de tener acceso al golfo de Venezuela, es cada vez más realizable gracias al gobierno nacional de Nicolás Maduro, con su abandono del Zulia, con su abandono de todos los proyectos de infraestructura energética de la frontera, con el abandono de todos los proyectos de energía comunitarios (sistemas híbridos eólico solar del programa “Sembrando Luz” en La Guajira) y con el abandono de las fronteras a contrabandistas colombianos, bachaqueros de alimentos y combustibles, está incitando al creciente malestar del pueblo Wayuu y a su alianza con sus paisanos colombianos. En nuestra conversación con el profesor Lusbi Portillo pudimos conocer que además, el gobierno ha abandonado la riqueza de la sierra de Perijá y a los indígenas Yukpa y Barí que ahí habitan, dejándolos a expensas de fuerzas y bandas criminales en las fronteras ( ver entrevista a Lusbi Portillo ( Parte 1 https://www.youtube.com/watch?v=fgQFdCzBodE&t=680s , Parte 2 https://www.youtube.com/watch?v=paetokoiVt4&t=4s )
En los últimos meses y, especialmente, en las últimas semanas se ha visto un incremento en la actividad militar de Colombia en la frontera con Venezuela, en el Zulia. El malestar tremendo en que la ineficiencia del gobierno de Nicolás Maduro ha sumido al pueblo zuliano es una oportunidad de oro para la oligarquía colombiana y sus pretensiones de ocupación del territorio zuliano y, particularmente, toda la península Guajira y el Golfo de Venezuela. En un hipotético conflicto con esta belicista y violenta república vecina, el objetivo militar, comercial y estratégico de su ejercito será ocupar militarmente el Golfo de Venezuela y la mayor cantidad posible de territorio en el Zulia para tener acceso a los 13 mil millones de barriles de petróleo liviano de alta calidad que la burocracia gerencial dirigida por Rafael Ramírez y Bernard Mommer les han dejado servida en bandeja plata. En caso de perder el Zulia, nosotros en Venezuela, tendremos que buscar la forma de convertir el extrapesado de la FPO en comida, porque ni 600, ni 300, ni 200 ni 100 años creo que dure el mercado petrolero mundial comprando crudos de este tipo, creo que ni siquiera en 25 años más tendremos oportunidad de vender ese crudo extrapesado.
Grave error ha sido la mítica adoración a la riqueza de “600 años” en la FPO y el abandono de los pozos petroleros del Zulia, una grave traición al pensamiento de Pérez Alfonzo, traición a la política petrolera soberanista de Hugo Chávez y traición a la patria, eso es lo que ha sucedido. Ahora la salida es difícil y prolongada, esperemos que nunca sea sangrienta y esperemos jamás tener que defender con fuego y sangre el sagrado suelo patrio en el Golfo de Venezuela y toda la región Zuliana que son nuestros, de todos, de nuestra república federal de Venezuela.

El callejón sin salida de los "progresismos" latinoamericanos


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El callejón sin salida de los "progresismos" latinoamericanos

 

 


Introducción Este documento es la segunda parte de una reflexión desde la izquierda anticapitalista y ecosocialista sobre lo que ha ocurrido políticamente en México con las pasadas elecciones.
La primera parte se tituló: El fin del régimen neoliberal-oligárquico en México. En tal escrito se exploró la nueva realidad política argumentando dos tesis: con las elecciones pasadas algo terminó en nuestro país: el régimen político neoliberal, con su frágil hegemonía y su brutal forma de dominación, se colapsó; pero también algo comienza: un nuevo gobierno en la órbita de los denominados "progresistas". Después de argumentar esas tesis, en dicho escrito se hace, más que una explicación determinista y causal, una interpretación y un relato con moraleja política -en realidad tres historias con conclusiones políticas: se cuenta un momento de la historia de los comunistas, cuando se subordinaron a un partido-gobierno (PNR, PRI) pensado como continuidad de la revolución mexicana; luego se narra la historia de diversas Izquierdas que se subordinaron a nuevo líder, Cuhautémoc Cárdenas, y el consiguiente abandono de sus ideales socialistas, formando al PRD, para finalmente adaptarse al régimen; por último, se anuncia otra historia: la de algunas izquierdas y de ciertos movimientos sociales seducidos por AMLO, postrados ante él. En todo caso, la triple moraleja política es la misma: 1) la necesidad de mantener la independencia política ante estos gobiernos y partidos llamados "progresistas", 2) contra la tendencia de adaptarse a lo dado, romper con todo etapismo o realismo, y 3) la urgencia de seguir luchando por un programa socialista que sea anticapitalista, ecologista, feminista, democratizador e internacionalista. Al final de tal escrito, se afirma que AMLO encabezará un nuevo gobierno bonapartista, oscilante y contradictorio, en el horizonte de los llamados de manera ambigua gobiernos "progresistas".
En esta segunda parte se reafirma que el triunfo de AMLO y MORENA es la expresión de la crisis de la hegemonía política neoliberal después treinta años de su imposición. Más que victoria de un proyecto alternativo de gobierno, es la manifestación del rechazo amplio y profundo a las políticas neoliberales.
La decisiva intervención masiva y activa del pueblo mexicano en el pasado proceso electoral repudiando al neoliberalismo es la verdadera causa del derrumbe del régimen político oligárquico neoliberal, el fin de la historia de los pasados y sucesivos gobiernos del PRIAN. Esta enorme derrota política devolvió a los partidos que se proclamaban mayoritarios a su verdadera condición de grupúsculos impopulares y mafiosos.
Las pasadas elecciones también demostraron la fragilidad de la hegemonía neoliberal que, a final de cuentas, fue una larga dominación política pero sin consenso, sin legitimidad, lo que ha resultado ser el talón de Aquiles de la hegemonía neoliberal en el mundo entero.
Se pretende, entonces, descifrar el momento político presente en nuestro país, el tipo de gobierno que, como nueva dominación política, apunta a la instauración de uno ubicado en el llamado ciclo "progresista" latinoamericano.
Para empezar a entender lo que viene y las políticas que requiere una izquierda ecosocialista, democratizadora y feminista se impone examinar las experiencias de los llamado gobiernos progresistas en América Latina.
Crisis de la hegemonía neoliberal y salida "progresista"
Como en México, los denominados gobiernos progresistas latinoamericanos de las últimas décadas vienen de los estragos del neoliberalismo en las condiciones de vida de los trabajadores y de una reacción masiva y popular contra los partidos y gobiernos que impusieron tales políticas.
El llamado "progresismo" latinoamericano nació del fuerte y masivo rechazo al neoliberalismo.
En determinadas coyunturas electorales, ese repudio extendido contra las políticas neoliberales que encarnaban ciertos partidos y gobiernos se canalizó hacia opciones gubernamentales que se presentaron como alternativas posneoliberales, imponiendo con una amplia participación electoral cambios de gobierno.
Las políticas neoliberales impulsaron la desregulación de la economía, el libre tránsito de capitales y mercancías, lo cual destruyó tanto a la industria como al campo en los países semicoloniales sometidos a tales políticas. Años de neoliberalismo socavaron al Estado social, sustituyendo servicios y bienes públicos, que por ley poseía y ofrecía el Estado, por la privatización con fines de lucro tanto de servicios otrora públicos (salud, transporte, vivienda, educación) como de bienes estratégicos como el petróleo. Con el neoliberalismo se recortaron derechos laborales, se abandonó a su suerte al campo y a los campesinos, se promovió el trabajo precario e informal, el desempleo y la exclusión así como la extensión sin precedentes de la desigualdad y la miseria, entre otras cosas.
Con tales políticas antipopulares y antinacionales, extremando la explotación y la desigualdad, reprimiendo ferozmente a los movimientos sociales que se levantaban en su contra, el neoliberalismo impuso una larga dominación sin legitimidad ni consenso. Aunque el neoliberalismo realizó profundos cambios en lo económico, político, jurídico y cultural, su hegemonía, o capacidad de generar consenso en las clases subalternas, siempre fue frágil, de modo que se sustentó en la coerción (terrorismo de Estado) y la manipulación de los medios de comunicación de masas.
Tanto las políticas neoliberales como la dominación política fueron todo el tiempo impugnadas por movimientos sociales diversos que, pese a sus derrotas parciales, siempre se mantuvieron en resistencia, aunque sin horizonte estratégico de lucha política. Este desarme político y estratégico de los movimientos sociales se volvió abierta claudicación ante el neoliberalismo por parte de algunas formaciones políticas que venían de la izquierda socialista y que terminaron reconvirtiéndose en una izquierda liberal, promotoras de las ilusiones del liberalismo político (Democracia y elecciones libres, Estado de derecho, división de poderes) al mismo tiempo que asumían las brutales realidades del (neo) liberalismo económico (expresión cínica de la Dictadura del Capital).
Cuando enormes luchas y movilizaciones sociales provocaron la crisis de la hegemonía neoliberal, hundiendo a los gobiernos y partidos de derecha, la ausencia de una izquierda socialista políticamente organizada y fuerte, que reimpulsara la revolución permanente, determinó la salida en falso del neoliberalismo por parte de los llamados gobiernos progresistas.
Como los gobiernos progresistas no fueron el principio de una revolución permanente, todo parece indicar que muchos de ellos finalizarán su ciclo de gobierno con una restauración conservadora.
Experiencias del "progresismo" en AL
Los gobiernos progresistas iniciaron su ciclo hace veinte años, cuando Hugo Chávez llegó a la presidencia en 1998 en Venezuela, con el antecedente del "Caracazo" que resquebrajó por completo al régimen político tradicional.
Esta historia se repite en otros países: después de años de luchas de masas contra el neoliberalismo, el Partido de los Trabajadores logró ganar las elecciones presidenciales de Brasil con Lula en 2002; en Argentina, después de las masivas protestas contra el "corralito" del 2001, en 2002 empieza el Kirchnerismo: los gobiernos sucesivos de Néstor Kirchner (2003-2007) y Cristina Fernández (2007-2015); en Bolivia la "guerra del agua" del 2000 puso en crisis a partidos y gobernantes neoliberales, lo que permitió la llegada de Evo Morales a la presidencia en 2006. Después de combates históricos de los pueblos originarios del Ecuador contra el neoliberalismo, logró acceder a la presidencia de este país Rafael Correa en 2007.
Aunque política e ideológicamente son muy diversos, estos gobiernos provienen del rechazo popular y masivo contra el neoliberalismo, presentándose como proyectos posneoliberales pese a que unos hablaban del "Socialismo del siglo XXI" (Chávez) y otros del "Capitalismo serio" (Néstor Kirchner). Todos estos gobiernos intentaron una más justa redistribución social (combate a la pobreza) y reimpulsar la economía, pero sin una ruptura con la dinámica capitalista.
Su sustento económico fue el alza de los precios de materias primas para la exportación (comodities) y su sustento político han sido los presidentes bonapartistas que personalizaron dichos procesos sociales.
Pese a sus discursos e ideologías, en los hechos estos gobiernos impulsaron políticas neodesarrollistas sustentadas en el extractivismo, subordinadas al mercado capitalista y al imperialismo.
Etapas del "progresismo" en AL
Como todo fenómeno social, los gobiernos progresistas han tenido un desarrollo histórico que nos ha mostrado sus límites económicos y políticos. Con una breve historia en algunos países latinoamericanos, tenemos ya na idea de su ciclo, es decir: de cómo comienzan y de cómo terminan.
Primera etapa: impulso inicial
Todos los gobiernos progresistas parten del repudio masivo al neoliberalismo, con un gran respaldo popular. Al principio, los "progresistas" intentaron hacer cosas diferentes al neoliberalismo pero sin romper por entero con sus dogmas y políticas. Por eso, centraron sus políticas en el asistencialismo, que se usó para el combate contra la pobreza, o en tentativas de reactivación económica para ampliar el empleo y el consumo. Los altos precios de las materias primas para exportación permitieron este primer impulso redistributivo que no combatió de fondo la desigualdad ni colocó las bases económicas para sustentarlo.
Los gobiernos progresistas más radicales (Venezuela, Bolivia, Ecuador) impulsaron reformas constitucionales y trataron de recuperar la rectoría estatal sobre los recursos naturales.
Segunda etapa: estancamiento
Cuando los precios de las materias primas se derrumbaron, los gobiernos progresistas chocaron con sus propias autolimitaciones y contra las contradicciones de sus regímenes bonapartistas, que siempre oscilaron de izquierda a derecha.
En esas nuevas circunstancias, los rasgos autoritarios del bonapartismo se manifestaron ante las protestas sociales, aprovechadas por la derecha para deslegitimarlos en su tentativa de regresar al gobierno.
El progreso económico prometido se volvió escasez.
La redistribución sin afectar las rentas y ganancias de las oligarquías reafirmó la desigualdad estructural del sistema capitalista.
Las concesiones a sectores empresariales e imperialistas se ampliaron mientras se reprimía las protestas que ello generaba.
Los nuevos equipos gobernantes rápidamente se burocratizaron y se corrompieron, generando una nueva oligarquía.
Por no atreverse a ir más lejos, más alla del neoliberalismo y del capitalismo, los "progresistas" dieron marcha atrás en la historia, retrocedieron a formas colonialustas de exploración: al extractivismo ecocida.
Tercera etapa: agotamiento y fin de ciclo
Las limitaciones de estos gobiernos se revelaron en los últimos años.
Los precios elevados de las materias primas permitieron recursos que se usaron para disminuir la pobreza a través de programas gubernamentales. Hubo, en efecto, reducciones significativas de la pobreza en esos países, pero al no atacar sus causas estructurales, la explotación capitalista, la miseria no termina y cualquier cambio de gobierno puede volver a extenderla y profundizarla.
La reactivación económica sin romper la dinámica capitalista o la subordinación al imperialismo permitió incorporar al mercado laboral a parte de los excluidos y a disminuir el desempleo pero no a remontar la precariedad laboral ni, mucho menos, la sobrexplotación. Además, dicha reactivación económica en parte fue aprovechada para la formación de una nueva burguesía ligada al poder político que hizo su acumulación originaria depredando, robando, expropiando dinero, bienes, servicios, tierras públicas.
El control del Estado sobre los bienes comunes se uso para afianzar el modelo neodesarrollista y extractivista que llevó a estos gobiernos a enfrentarse con movimientos de campesinos, pueblos originarios y ecologistas.
La integración regional alternativa, el ALBA, se quedó en el imaginario (el sueño de la Patria Grande) pero no se concretó en la realidad.
La mayoría de reformas políticas que se impulsaron en estos gobiernos no rebasaron los marcos del liberalismo político. Las tentativas de ir más allá fueron y son limitadas: en Bolivia, las autonomías de los pueblos originarios se limita a 15 de 339 municipios pero sólo se practica en dos. En Venezuela, el poder comunal está muy limitado territorialmente y bajo el control burocrático del partido socialista.
Más allá de sus discursos posneoliberales, los gobiernos progresistas, con formas bonapartistas de poder, terminaron promoviendo una modernización capitalista y conservadora (neodesarrollista y extractivista) que finalmente reprimió, desmovilizó y cooptó a movimientos sociales, abriéndole la puerta a la restauración conservadora de una utraderecha con sed de venganza y ganas de escarmentar.
Los signos del agotamiento y del fin del ciclo progresista son cada vez más evidentes:
En Venezuela, la derecha ganó la mayoría en el legislativo
En Bolivia, Evo perdió el referéndum para la reelección presidencial
En Argentina, triunfó Macri
En Brasil, tiraron a Dilma y encarcelaron a Lula
En Ecuador, persiguen a Correa y entierran su proyecto...
En esta última fase de los gobiernos progresistas se observa una ofensiva imperialista y una oleada derechista (Brasil, Argentina, Ecuador, Paraguay) que intentan sepultar y borrar de la historia la experiencia del "progresismo" latinoamericano...
Conclusiones parciales...
El gobierno de AMLO está ubicado en la órbita de los gobiernos progresistas.
Como se puede apreciar, estos no son gobiernos de izquierda que apunten a cambios radicales, socialistas, anticapitalistas, o, por lo menos, gobiernos consecuentemente antimperialistas y nacionalistas. Este es el caso del próximo gobierno de AMLO, que se presenta a sí mismo como un gobierno de todo el pueblo, incluidos los empresarios, sin el proyecto de romper con el capitalismo.
Ideológica y políticamente, la mayoría de los progresistas sigue prisionero del liberalismo político y su falsa democracia formal. Si se les insiste en ubicar a la izquierda de las derechas neoliberales, serían parte de una izquierda liberal, que renegó del proyecto socialista, anticapitalista. En México hemos visto cómo el liberalismo decimonónico de AMLO (juarista) se ha modernizado, neutralizando un proyecto auténticamente nacionalista. Lo (neo) liberal eclipsa lo nacionalista.
El progresismo de estos gobiernos es y ha sido liberal y, en lo económico, ha sido un progresismo procapitalista, que prioriza el desarrollismo economicista. Todo indica que AMLO se ubica en estas coordenadas, por eso sus proyectos de impulsar la inversión pública y privada.
Por eso, los progresistas han sido gobiernos de Estados capitalistas que funcionan permitido la reproducción del sistema capitalista, sin modificar la estructura y relación de clases: la explotación de la fuerza de trabajo y de los recursos naturales, las desigualdades y violencias sistémicas.
Sin embargo, el impulso social que les permitió acceder al gobierno fue la amplia y persistente lucha contra el neoliberalismo, aunque estos gobiernos no vengan de esos movimientos. Este nuevo gobierno de AMLO no viene de los movimientos sociales que pusieron en crisis la hegemonía del neoliberalismo, carece del impulso social de insurrecciones populares como en Venezuela, Bolivia, Argentina, Ecuador, y no tiene esa oportunidad histórica de los altos precios de las materias primas de exportación. Por eso, su "progresismo" es tardío.
Vistos históricamente, los gobiernos progresistas cerraron un ciclo: tienen un impulso inicial, entran en una fase de estancamiento y finalmente se agotan por sus límites y contradicciones, abriendo las puertas a la restauración derechista y neoliberal.
Quizás porque la victoria popular electoral contra el neoliberalismo se presentó como triunfo de AMLO y MORENA, sin tomar en cuenta todas las luchas previas, el nuevo gobierno de AMLO, incluso antes de tomar posesión, parece olvidarse de ese impulso inicial que le otorgó el triunfo, de modo que muy rápidamente empieza a mostrar sus limitaciones y contradicciones. Por ejemplo: se planteó cambiar el sistema de seguridad sacando al ejército de esas tareas pero ahora se dice lo contrario; se había afurmado que se abrogaría la reforma educativa pero los funcionarios propuestos dicen que no será así; la despenalización del aborto ha sido propuesta por funcionarios del nuevo gobierno y al mismo tiempo cuestionada por otros. López Obrador ha reiterado que no se plantea la lucha consecuente por recuperar el petróleo y la soberanía energética, sólo revisar los contratos, ni se ha propuesto una alternativa que recupere la soberanía nacional en la negociación comercial, etc. Todavía no empieza a gobernar y ÁMLO ya claudica ante los poderes fácticos.
La falsa salida al neoliberalismo se puede confirmar en los ciclos cumplidos de gobiernos progresistas: después de varias décadas gobernando, algunos de esos gobiernos terminaron siendo desplazados, por las buenas (elecciones) o por las malas (golpes institucionales), para que una derecha revanchista vuelva al poder como personificación de un capitalismo salvaje, neoliberal. El ciclo progresista se cierra y a su término encontramos que estos gobiernos no representaron una verdadera salida al neoliberalismo.
Para salir del neoliberalismo se debe salir del capitalismo. Para romper los ciclos de los llamados gobiernos progresistas que nos escapan ni del neoliberalismo ni del capitalismo se necesita trascenderlos en la perspectiva de la revolución permanente.
La salida del neoliberalismo, del capitalismo, de las vueltas en falso del progresismo, es el proyecto ecosocialista, que es al mismo tiempo anticapitalista y ecologista, feminista y democratizador, internacionalista. Para llevarlo a cabo se necesita la independencia política ante este tipo de gobiernos, la lucha constante contra el neoliberalismo y el capitalismo, unida y organizada políticamente con la perspectiva de un gobierno del pueblo y los trabajadores.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

¿Por qué se ensañan contra los líderes sociales?


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¿Por qué se ensañan contra los líderes sociales?

 

 


Cuando el ex presidente Juan Manuel Santos anunció la firma del acuerdo de paz con las FARC, Colombia y el resto del mundo sintió un alivio.
Las grandes empresas mediáticas difundían que “por fin llegaba la paz al país”, porque la guerrilla al entregar sus armas, ¡todo se pacificaría! Hoy la realidad nos muestra que no es suficiente el desarme de la guerrilla para sacar la violencia de la política, porque seguimos inmersos en la oleada de 70 años de violencia, y lo que es peor, esta se ha incrementado.
Ha quedado patente que la sociedad colombiana sigue agobiada por tres violencias:
La mayoritaria producto de la crisis humanitaria desprendida del capitalismo neoliberal, que produce la llamada delincuencia común.
La que se ensaña contra la protesta social y los opositores políticos, que causa el Genocidio político en curso, que deja más asesinados por mes -uno cada día-, mayor que el anterior Genocidio contra la Unión Patriótica.
La minoritaria, originada por la confrontación entre los agentes estatales y paraestatales contra la guerrilla revolucionaria.
Los pactos de paz con las guerrillas aspiran a terminar con la menor de las causas de muertes violentas en Colombia; pero la guerra sucia del régimen desatada en contra de la protesta social y los opositores políticos no rebaja, ni mucho menos se suspende, por el contrario: las élites violentas la arrecian, escondidas en la explicación de que se tratan de “problemas de faldas”, al decir del anterior Ministro de Defensa.
¿Cuándo las élites asumirán el compromiso de sacar la violencia de la política? ¿Cuándo dejarán de realizar acciones paramilitares en contra de líderes sociales y de sus adversarios políticos? ¿Algún día mostrarán la disposición a dialogar sobre esta guerra oscura que adelantan? Y ¿se comprometerán a dejar de impulsarla?
Matar líderes es matar el tejido comunitario
Desde la firma de los acuerdos de paz con las FARC, van más de 300 asesinatos contra líderes campesinos, afrodescendientes, indígenas, defensores de víctimas, miembros de juntas de acción comunal, líderes de organizaciones ambientalistas, periodistas, representantes de la población LGBTI, sindicalistas y partidos políticos de oposición.
En el 2018 la cifra va en 160 líderes asesinados, de las cuales 30 se presentaron en el mes de agosto. Las agresiones de las que son víctimas los defensores de derechos humanos y los líderes sociales son: seguimientos por entidades de inteligencia del estado a través de vigilancia ilegal, hostigamiento, sabotaje, difamación, desplazamiento, amenazas y asesinatos; la criminalización infundada a través del sistema de justicia criminal; las ejecuciones extra judiciales por la Fuerzas Militares, las ejecuciones por los grupos paramilitares con la tolerancia del Estado, el uso excesivo de la fuerza por el ESMAD y la Policía Nacional en protestas sociales y en reclamación de tierras.
Estas acciones demuestran que es una violencia sociopolítica, porque es una dinámica que se está dando contra representantes de comunidades o poblaciones específicas, abanderados de procesos sociales, gremiales e integrantes de partidos de oposición política a nivel nacional, que lideran luchas por el acceso a la tierra de manera integral, sustitución de cultivos de uso ilícito, defensa del territorio y recursos naturales; así como veedores de la implementación de acuerdos con las FARC. Desafiando el poder de las élites económicas y políticas.
Matar educadores, para seguir en las tinieblas
Hace pocos días, un informe de la Federación Colombiana de Educadores (FECODE), señala que están siendo asesinados más de 50 profesores por año en Colombia. Por ejemplo, en 1988 fueron asesinados 60; en el 2000 74; en 2001, 60; y en 2017 se presentaron 6 casos de asesinatos; este año van 4.
Los reportes de FECODE indican que los Departamentos que más asesinatos son Antioquia, con 350 docentes; Caquetá más de 200, Córdoba con 110, y Caldas con 70. Esta cifra no representa el total de los profesores asesinados, ya que la base de datos de FECODE solamente registra los delitos en contra de docentes sindicalizados.
Además de esta escalada de asesinatos, el gremio de docentes de Córdoba y Santander reportan 54 amenazas contra sus miembros, los cuales tuvieron que ser reubicados en otras regiones del país. A nivel nacional “la cifra sobrepasa de 300 amenazas contra maestros”, argumentó Pedro Osorio, dirigente del gremio de docentes de Santander.
De igual manera, organizaciones sociales, partidos políticos y organizaciones defensoras de derechos humanos, han presentado las denuncias por las constantes amenazas contra la vida de sus integrantes, donde se han hecho las respectivas alertas tempranas sin recibir respuesta por el Estado.
Negar el Genocidio, para no responder por él
La respuesta es clave, el régimen niega la sistematicidad en los asesinatos y ataques contra líderes y defensores de derechos humanos en el país, escondiéndolos bajo otras supuestas causas.
El Procurador General Fernando Carrillo, minimiza su responsabilidad de protegerlos en una simple “investigación disciplinaria a los funcionarios de esta entidad por negligentes”, como lo afirmó en la Mesa por la Vida, del 23 de agosto en el Chocó; donde a propósito, no permitieron el ingreso de los líderes e integrantes de comunidades afrodescendientes, indígenas y desplazados, quienes son los que sufren las consecuencias del nulo avance en la implementación de los Acuerdos de Paz; mientras las oprime el avance de las fuerzas paraestatales denominadas Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC), que se multiplican en la región del Bajo Atrato y el Urabá Antioqueño.
Otra demostración de la sistematicidad de este Genocidio, es que todos los crímenes los cometen sicarios, escondiendo las autorías intelectuales; operaciones encubiertas ante las que las autoridades no dan respuesta, favoreciendo que queden en la impunidad.
Las élites dominantes ven a las comunidades organizadas y a sus líderes como un enemigo interno. Si matan a un líder social no pasa nada, porque la estigmatización hacia ellos es que son “redes de apoyo” de la guerrilla, porque confrontan sus planes de desarrollo, sus represas, el extractivismo depredador y sus agronegocios.
Defensa de la vida y el territorio
Nos queda a las colombianas y colombianos de a pie, exigir al Gobierno que cumpla con los derechos, entre ellos el fundamental “derecho a la vida”, que es la que nos permite disputarnos los demás, que por décadas nos han quitado.
El panorama que presenta el país en lo social, económico, político y cultural nos muestra que la tarea es grande. Erradicar la violencia de la política es el principal reto. Porque lo que se está viviendo en el país es un Genocidio, como sucedió con el exterminio de la Unión Patriótica.
Una verdadera democracia debe garantizar los derechos a los ciudadanos de ser oposición, a decidir, a pensar y actuar, para así lograr los cambios básicos urgentes que toda Colombia anhela.
Fuente original: https://prensarural.org/spip/spip.php?article23458

Los fondos buitre descuartizan Irlanda


rebelion.org

 Los fondos buitre descuartizan Irlanda

 

 



Sucursal del AIB en 2010. Foto: William Murphy
Hasta la crisis financiera de 2007, los fondos buitre estaban sobre todo asociados a los países del Sur y a la especulación sobre los mercados de las deudas soberanas. Pero con la explosión de las deudas privadas ligadas a la crisis, los fondos buitre han aprovechado la oportunidad para recomprar a precio de saldo las deudas impagadas para conseguir enormes beneficios a corto plazo en Europa, y especialmente en Irlanda, comprando algunos créditos hipotecarios de bancos en quiebra y entrando en el capital de empresas en dificultades. Volvemos a encontrar esta estrategia especialmente en Francia con el desmantelamiento del grupo Vivarte y en ocasiones, siendo protagonistas los mismos fondos buitre, en Portugal.
LA CAÍDA DEL MERCADO INMOBILIARIO EN EUROPA
Los precios inmobiliarios vivieron un crecimiento rápido particularmente en Irlanda, España y el Reino Unido, por la especulación inmobiliaria a finales de la década de los 90 y principios de los 2000. Los bancos concedieron préstamos importantes a los promotores inmobiliarios para construir casas, complejos de oficinas, centros comerciales, hoteles y otros tipos de proyectos. Pero, cuando estalló la crisis en 2007, los precios inmobiliarios se hundieron rápidamente. Aunque asociamos a menudo el crash inmobiliario a países como Irlanda y España, la crisis sobrepasó de lejos estos países. Otros, como Gran Bretaña, Grecia, Letonia o Hungría vivieron burbujas inmobiliarias. Es más, una gran cantidad de dinero invertido en el ladrillo en países europeos de la periferia venía de bancos de países denominados ‘centrales’, como Alemania, Francia y Reino Unido.
El crash inmobiliario europeo provocó una avalancha de deudas impagadas en Europa. Tres razones principales lo explican. Primero, los prestatarios víctimas de la crisis fueron incapaces de reembolsar sus préstamos. Esto es así para muchos hipotecados ordinarios, pero también para numerosos promotores de proyectos inmobiliarios a gran escala. Segundo, el valor de las propiedades que garantizaba esos créditos disminuyó fuertemente. Juntos, estos dos factores asfixiaron la demanda de préstamos para vivienda. En este contexto, los fondos buitre hicieron su entrada en este mercado comprando a los bancos sus créditos dudosos. Según estimaciones de 2015, los bancos europeos tenían hasta 879.100 millones de euros en créditos dudosos, es decir, en deudas impagadas o en riesgo de ser impagadas. La mayoría sobre préstamos inmobiliarios.
EL GRAN MERCADILLO DEL SECTOR INMOBILIARIO IRLANDÉS
Irlanda ha sido el blanco principal de los fondos buitre que invierten en deudas inmobiliarias impagadas en Europa, principalmente a partir de 2014. Este mercado de deudas impagadas se formó cuando varios bancos extranjeros se pusieron a vender sus portfolios de préstamos, en particular Danske Bank, Lloyd’s Bank y Ulster Bank/RBS. Pero los que más han influido en este mercado son los dos bad banks (bancos malos): la National Asset Management Agency (NAMA) y el Irish Banking Resolution Corporation (IBRC), creados tras el rescate del Anglo Irish Bank. Este último fue nacionalizado por el Gobierno irlandés y transformado en el IBRC, al que el Gobierno confió la tarea de eliminar los activos tóxicos de la banca, la mayor parte de ellos, préstamos ligados al inmobiliario comercial. El IBRC fue liquidada en 2014, deshaciéndose, de una vez, de una enorme cantidad de activos en el mercado. La NAMA fue fundada en 2010 para adquirir y gestionar los préstamos inmobiliarios impagados de todo el sector bancario. Compró por 72.000 millones de euros préstamos inmobiliarios a cinco bancos irlandeses que representaban en ese momento el 47% del PIB nacional. La tarea de la NAMA es liquidar esos activos de aquí a 2020. Bajo la presión a la vez del Gobierno irlandés y de la Troika (Banco Central Europeo, FMI y Comisión Europea), la NAMA ha vendido enormes volúmenes de activos en muy poco tiempo.
Juntas, el IBRC y la NAMA han sido, en 2014, los mayores vendedores europeos de activos inmobiliarios en dificultades. De un total de 96.700 millones de euros de venta de activos inmobiliarios en dificultades en Europa, un montante de 36.000 millones corresponden a los activos vendidos por estos dos bancos malos. Casi toda esta deuda fue adquirida por fondos de inversión especulativos. El fondo Lone Star Capital, con sede en Texas, compró él solo el 60% de todos los activos llevados al mercado por el IBRC. El 90% de los activos vendidos por la NAMA fueron a sociedades estadounidenses de las cuales la mitad son fondos de inversión privados. Los principales fondos se llaman Lone Star, Cerberus, Oaktree Capital, CarVal, Apollo Capital, Starwood Capital, Marathon, King Street Capital y Blackstone. La mayor venta única fue la del Project Eagle, préstamos por un valor de 4.400 millones de euros ligados al ladrillo de Irlanda del Norte, cedido a Cerberus, otro fondo de inversión estadounidense.
En la mayoría de los casos, la deuda impagada es vendida con un enorme descuento. Por ejemplo, el Project Eagle fue vendido a Cerberus con un descuento del 72,7%. Estas reducciones permiten luego a los fondos buitre obtener beneficios.
CONNIVENCIA CON LA BANCA Y SUS CONSECUENCIAS
La mayoría de las deudas impagadas compradas por los fondos corresponde a hipotecas de propietarios de viviendas habituales. Según el ministro irlandés de Finanzas, Michael Noonan, había en 2014 hasta 10.000 hipotecas en las garras de estos fondos buitre. Ciertos expertos elevan esta cifra a cerca de 20.000.
Las investigaciones han demostrado las dificultades vividas por los tenedores de hipotecas con retrasos en los pagos. Estos retrasos se producen generalmente en un contexto de paro y de acoso por parte de los bancos. El miedo a los embargos conduce también a un estrés importante para las familias y a un impacto nefasto sobre la salud mental.
En vez de proteger a las personas en peligro de embargo, los bancos han preferido soltar el lastre de las hipotecas entre los fondos buitre. Así el fondo Lone Star ha adquirido la totalidad del portfolio de préstamos hipotecarios de Lloyd’s Bank (4.000 hipotecas). La Permanent TSB (propiedad en más del 90% del Gobierno) ha vendido su porfolio de préstamos hipotecarios en riesgo a Mars Capital Ireland, un fondo ligado a Oaktree Capital. El mismo fondo también ha comprado un porfolio de hipotecas a la IBRC. Tanager, un fondo estadounidense, ha comprado 2.000 hipotecas al Bank of Scotland de Irlanda.
Además de créditos hipotecarios impagados, los fondos buitre compran también suelo. Un recurso extremadamente valioso en todas las ciudades, incluida Dublín, que está sometida a un crecimiento de su población y a un déficit de viviendas (en particular de viviendas sociales). Los fondos buitre se concentran sobre todo en la construcción de inmuebles de oficinas y apartamentos de lujo. También hay indicios de que la llegada de los fondos buitre en el mercado inmobiliario irlandés está influyendo ya el trabajo de planificación. Por ejemplo, en 2014, una Zona de Desarrollo Estratégico (SDZ, por sus siglas en inglés) ha entrado en vigor en los Docks de Dublín. La NAMA, que controla el 75% de los terrenos no construidos en el interior de esa zona, ha defendido con fuerza la creación de la SDZ, en gran medida porque el sistema de planificación rápida que ofrece es más atrayente para los fondos buitre. Es más, la adquisición de parcelas para construir brinda a los fondos buitre una influencia considerable sobre los planes de desarrollo urbanos.
La especulación frenética asociada con la entrada de los fondos buitre en Irlanda también ha disparado los precios del suelo a un ritmo alarmante, así como los de la compraventa de viviendas y los alquileres. La oferta de viviendas protegidas y otras infraestructuras también se está volviendo más costosa para las autoridades locales y el Gobierno central.
Finalmente, la acción de los fondos buitre tiene impacto sobre los empleos. En efecto, los fondos buitre pueden tomar el control de una empresa para acceder a sus activos inmobiliarios y después despojarla. El ejemplo más notable en Irlanda es el de la tienda Clery’s de la calle O’Connell en Dublín. En proceso de administración judicial, esta gran tienda ha sido comprada por los inversores estadounidenses Gordon Brothers, que a continuación han revendido la compañía a una sociedad en manos mayoritariamente de un fondo especulativo con sede en Londres (Cheyne). Clery’s fue entonces inmediatamente cerrada, lo que condujo a la pérdida de más de 400 empleos.
LAS DIFERENTES ESTRATEGIAS DE LOS FONDOS BUITRE
Tras la compra de las deudas, los fondos buitre utilizan diferentes estrategias: reestructurar y revender los préstamos o recuperar los activos inmobiliarios subyacentes para venderlos inmediatamente o renovarlos para a continuación ponerlos en venta.
Para ilustrar la primera hipótesis, tomamos el ejemplo de un fondo que compra por 30 millones de euros un préstamo que presenta un saldo impagado de 100 millones de euros. Tras esta compra, el fondo reestructura el préstamo de manera que la nueva deuda se eleva a 40 millones de euros. El fondo apuesta así por que el deudor podrá pagar esta nueva deuda. Si este es el caso, el préstamo que era impagado se convierte en ejecutable (performing loan). En este punto, el fondo puede elegir conservar el préstamo y percibir esos 40 millones obteniendo un beneficio de 10 millones de euros. La pérdida de 60 millones de euros para la banca que ha vendido su deuda es, por su parte, cubierta por el pueblo bajo la forma de reflotamiento bancario (recapitalización, suministro de urgencia de liquidez, garantías del Estado). La otra opción que tiene el fondo especulativo es vender este nuevo préstamo ejecutable a un conjunto mucho mayor de instituciones financieras tales como aseguradoras o fondos de pensiones.
En la segunda hipótesis, el fondo compra el préstamo únicamente para aprovecharse de los activos subyacentes, por ejemplo, un edificio de oficinas. Como el préstamo en cuestión está impagado, el deudor ya ha incumplido el contrato y, como tal, ese activo subyacente puede ser embargado sin gran dificultad legal o demora. Una vez que el fondo ha tomado el control de los activos inmobiliarios subyacentes, puede venderlos inmediatamente obteniendo un beneficio o quizás invertir (por ejemplo, procediendo a una renovación) para conseguir un beneficio aún mayor.
Hay tres puntos clave que dan a los fondos buitre una ventaja decisiva en el mercado inmobiliario irlandés. Primero, los fondos buitre han irrumpido en Irlanda porque casi todas las instituciones financieras irlandesas han intentado quitarse de encima al mismo tiempo y en masa sus deudas inmobiliarias tóxicas. Segundo, al estar en crisis el sistema financiero irlandés, hay una ausencia crítica de financiación. Dicho de otro modo, es difícil, por no decir imposible para los actores nacionales, obtener crédito para invertir en el sector inmobiliario irlandés. Como los fondos especulativos tienen acceso a un importante maná financiero, pueden lanzarse ahí donde los otros no pueden. Tercero, dado que no tienen presencia comercial en Irlanda o no tienen necesidad de mantener relaciones con la clientela, pueden presionar a los deudores duramente si quieren.
Fuente: https://www.elsaltodiario.com/fondos-buitre/los-fondos-buitre-descuartizan-irlanda