jueves, 4 de octubre de 2018

AMLO vs. INAI y Morena en la opacidad


reporteindigo.com

AMLO vs. INAI y Morena en la opacidad

 

 

Imelda García

Andrés Manuel López Obrador se lanzó el martes pasado contra el INAI al criticar que no hace nada para combatir la corrupción; sin embargo, su propio partido es el que más denuncias tiene en el Instituto por no cumplir con sus obligaciones de transparencia.
Tan solo en el 2018, Morena ha acumulado 56 denuncias ante el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) por no dar a conocer información que está obligado revelar. Algunas de ellas han sido declaradas infundadas, pero en otras el Instituto ha enmendado la plana al partido político.
Las denuncias contra Morena han tenido un crecimiento exponencial en este año. Entre el 2015 y el 2017, este partido tuvo 25 denuncias; este año son tres veces más.
El martes pasado, luego de que integrantes del Comité del 68 le pidieron revivir la Fiscalía Especializada para Movimientos Sociales y Políticos para continuar con la investigación de los hechos del 2 de octubre, López Obrador puso en duda la pertinencia de crear nuevos órganos donde haya burócratas con altos ingresos; fue entonces donde se lanzó contra el INAI
“No se trata de estar nada más creando aparatos burocráticos, gastando el dinero del pueblo en mantener a burócratas de altos vuelos, a la burocracia dorada; ya eso se va a terminar. Ahí tienen ustedes ejemplos, como el Instituto de la Transparencia: ganan como 250 mil pesos mensuales los consejeros y ¿qué han hecho desde que se fundó ese Instituto? ¿Han evitado la corrupción en México? ¡Nada! ¡Al contrario!
“Cuando se fundó ese Instituto decidieron que iban a mantener en secreto todo lo que se le condonó de impuestos a los grandes contribuyentes y, hace poco, ese mismo Instituto de la Transparencia resolvió mantener el secreto el caso Odebrecht. Entonces, ya no más farsa, ya no más simulación”, sentenció el presidente electo.
Sin embargo, coincidencia o no, horas después de que López Obrador hiciera este comentario, el pleno del INAI decidió instruir a la PGR para abrir el archivo del caso Odebrecht.
La tarde de ayer el comisionado presidente del INAI, Francisco Acuña Llamas respondió las críticas de López Obrador al referir que el Instituto ha ordenado transparentar casos como el de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, Odebrecht y el del socavón del Paso Exprés.
“La transparencia sirve para prevenir la corrupción a partir de inhibir conductas indebidas e irresponsables. Es insustituible para dimensionar la mala gestión pública y la corrupción potencial o consumada”, dijo Acuña Llamas en la inauguración de la quinta Semana de la Transparencia.
De los siete partidos políticos con representación nacional, solo el PRI y Morena han sido objeto de denuncias ante el INAI este año. El PRI tiene 16, mientras que Morena tiene 56.
En su primera evaluación de cumplimiento de las obligaciones de transparencia, Morena obtuvo apenas 8.9 puntos de 100 posibles.

Obligaciones incumplidas

La Ley General de Transparencia y Acceso a la Información Pública señala que los partidos políticos son sujetos obligados a la transparencia por recibir recursos públicos.
Entre las obligaciones de información que tienen los partidos están su estructura; las remuneraciones de sus trabajadores; los recursos públicos que reciben; las aportaciones de sus militantes; el origen y monto del financiamiento privado, entre otros.
Para consultar la información de los sujetos obligados, el INAI habilitó el Sistema de Portales de Transparencia (SIPOT), sitio que es alimentado por cada uno de estos sujetos obligados.
La página web de Morena (https://morena.si) no muestra en ella los datos de transparencia a los que están obligados, sino que remite al SIPOT, donde tiene escasa información en el sistema.
En dicho sitio están disponibles, por ejemplo, la estructura orgánica del partido; las facultades de cada área; los objetivos y metas institucionales; o los indicadores de interés público.
Sin embargo, al momento de consultar fracciones relacionadas con los gastos, la información comienza a estar ausente.
Morena es el partido que más denuncias ha acumulado ante el INAI por no dar a conocer información que está obligado a revelar
Sucede así con la información relacionada con los gastos de viáticos y representación, donde no hay reporte alguno; el personal contratado por honorarios; los resultados de la dictaminación de los estados financieros; el financiamiento privado, entre otros.
Dicha información debe estar disponible en el SIPOT para todo público. En caso de no tenerla abierta al público en general, cualquier persona puede interponer una denuncia ante el INAI por medios físicos o electrónicos.

Reclamos de información

En total, en el 2018, el INAI ha recibido 199 denuncias contra sujetos obligados; 56 de ellas, poco más de la tercera parte, han sido contra Morena.
Los reclamos contra Morena han sido de ciudadanos que han buscado información sobre el partido que no está disponible al público, cuando debería estarlo.
56 denuncias contra Morena en el INAI se han registrado en 2018
Un ejemplo es la denuncia 00/58/2018, en la que un ciudadano se quejó de que Morena no tenía publicado el monto de financiamiento privado que recibe.
Sin embargo, el INAI determinó que esa información sí estaba pública, aunque incompleta, pues no se dio a conocer el número de recibo que se dio a cada uno de quienes contribuyeron con el partido y en algunos casos no se tenía el nombre completo de las personas.
En abril del 2018 se presentó la denuncia 0060/2018, en la que un ciudadano reclamó a Morena que “esconde información respecto a (…) aportes a campañas y precampañas”.
En su revisión previa para decidir si aceptaba o no el asunto, el INAI encontró que había ocho registros en ese apartado; sin embargo, días después esos registros habían desaparecido.
En un oficio público, el director encargado del Enlace con Partidos Políticos del INAI, Miguel Novoa, pidió a Morena clarificar la situación de la desaparición de los registros. El asunto continúa en proceso en el INAI, por lo que todavía no hay una resolución al respecto.
250 mil pesos asegura López Obrador que ganan los comisionados del INAI
Otro ejemplo es la denuncia 0126/2018 fue interpuesta por un ciudadano que no pudo consultar en el SIPOT los mecanismos para la designación de candidatos que se aplican en el partido.
Morena respondió al INAI que sí había cargado esta información; sin embargo, cuando el INAI quiso comprobarlo, se percató que solo lo hicieron parcialmente.
“Morena pretende justificar la ausencia de información en virtud de la falta de espacio (…) situación que no resulta procedente ya que cada uno de los espacios referidos cuenta con un espacio de 4000 caracteres”, señala el Instituto que, al final, instruyó a Morena a cargar dichos datos en la Plataforma de Transparencia.

Brasil a las urnas, la moneda está en el aire


contralinea.com.mx

Brasil a las urnas, la moneda está en el aire

Autor: Prensa Latina

Brasilia, Brasil. Salvo que serán 13 los candidatos presidenciales y alrededor de 146 millones 800 mil los votantes registrados, nada más parece seguro para los próximos comicios generales en Brasil.


Serán las elecciones más imprevisibles de las que se vivieron en Brasil, afirmó recientemente el teólogo de la liberación Frei Betto, quien admitió no tener tampoco la esperanza de que el Congreso surgido de la votación de octubre “sea menos conservador que el actual”.
A la incertidumbre que antecede al sufragio en las urnas electrónicas el venidero 7 de octubre ha contribuido en mucho lo que el cientista político y coordinador del Observatorio de las Elecciones, Leonardo Avritzer, considera un activismo judicial que nunca fue tan decisivo como ahora.
Ésta será la disputa más judicializada de la historia; mucho más de la que tuvimos en 2014, pues “parte del Poder Judicial parece dispuesta a sustituir la soberanía del elector”, aumentando así el riesgo de que sea electo un presidente débil, además de gobernadores sin legitimidad, sostuvo.
La manifestación más evidente del criterio de Avritzer es, sin duda, la exclusión de la contienda –como consecuencia de sucesivas decisiones judiciales– del líder absoluto en todas las encuestas de intención de voto: el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, preso político desde el pasado 7 de abril.
Condenado a 12 años y 1 mes de cárcel por “actos indeterminados”, sin presentar una sola prueba material que sustentara la acusación y en un acelerado proceso en los tribunales de primera y segunda instancia que abogados de su defensa y peritos internacionales consideraron plagado de irregularidades y viciado de origen, Lula fue imposibilitado de competir en las urnas con base en la llamada Ley de Ficha Limpia.
El dispositivo legal, promulgado en 2010, estableció nuevas hipótesis de inelegibilidad, entre éstas la de que ningún reo condenado en segunda instancia pudiera contender por cargos políticos.
Una regla que, sin embargo, no se aplicó nunca en otros 1 mil 500 casos de candidatos que de entonces a esta parte concurrieron a las elecciones sub-júdice (aguardando determinación judicial), y gracias a cuya omisión en 2016 un total de 145 candidatos a alcalde disputaron los comicios, 98 de ellos fueron electos y hoy ejercen su mandato.
La decisión del Tribunal Superior Electoral (TSE) de impedir a Lula disputar las venideras elecciones presidenciales, además de defraudar a la mayoría del electorado brasileño desacató la decisión proferida el 17 de agosto último por el Comité de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas (ONU).
El órgano de la ONU indicó al Estado brasileño que debía garantizar a Lula el pleno ejercicio de sus derechos políticos, incluso los inherentes a su candidatura presidencial, “hasta que todos los recursos pendientes de revisión contra su condena sean completados en un procedimiento justo”.
Al dictaminar la exclusión forzosa de Lula, candidato favorito en todas y cada una de las encuestas de intención de voto realizadas hasta finales de agosto, el TSE dejó a Brasil ante las elecciones más indefinidas de su historia.
Éste era uno de los posibles cinco escenarios dibujados 2 meses atrás por el asesor de Movimientos y Pastorales Sociales e integrante del grupo de reflexión Nuevos Paradigmas, Roberto Malvezzi, según el cual la conclusión a que habían llegado era que “nada está seguro, todo está incierto”.
Con Lula impedido de concurrir, dijo, gran parte de la población va a votar en blanco o nulo, como indican las pesquisas. Y quien va a asumir (la Presidencia de la República) estará siempre con la pecha de ilegítimo, de subcandidato que sólo ganó porque Lula fue prohibido.
La previsión de Malvezzi fue corroborada por el portal Poder 360, según el cual el no voto (blancos, nulos y abstenciones) puede ser mayoritario en las próximas elecciones en Brasil ante la ausencia del fundador y líder histórico del Partido de los Trabajadores (PT) entre los presidenciables.
Cuando en la disputa por ocupar el Palacio de Planalto se excluye el nombre de Lula, el no voto crece en 23 de los 26 Estados de la Federación y en el Distrito Federal con relación a los comicios presidenciales de 2010 y 2014, anticipó la fuente después de cruzar los resultados de estos y las encuestas de intención de voto para 2018.
De acuerdo con la publicación, si los pronósticos se cumplieran el no voto llegaría este año a alcanzar la cifra de 57.8 millones de electores, muy superior a las de 2014 (38.8 millones) y a la de 2010 (34.2 millones).
En entidades como Río Grande del Norte los sufragios inválidos podrían llegar al 51 por ciento del total, mientras en Sergipe y Pernambuco alcanzaría el 44 por ciento; en Alagoas ascendería hasta el 42 por ciento y hasta el 40 en Paraíba.
Las mayores cantidades de votos blancos, nulos y abstenciones en la elección anterior se registraron en Bahía y Río de Janeiro, en ambos casos con 31 por ciento del total, y 4 años antes Maranhao (32) y Alagoas (31).
Por otra parte, más allá de la preferencia del electorado, hasta ahora manifiesta apenas en los sondeos de intención de voto, mucho tendrán que ver en el desempeño y resultado final de los presidenciables las nuevas reglas de financiamiento para campañas y de tiempo de propaganda en radio y televisión vigentes para la actual contienda.
Instituido a partir de sendas reformas del sistema electoral hechas en 2015 y 2016, el nuevo ordenamiento limita las formas de financiamiento de las campañas (que además acorta) al suprimir la posibilidad de recibir recursos de parte de las empresas y establecer un Fondo Especial de 1 mil 700 millones de reales (más de 410 millones de dólares) para ser desigualmente distribuidos entre los 35 partidos registrados en el país.
Sólo 2 por ciento de esa suma se repartirá a partes iguales entre todas las fuerzas; mientras, 48 por ciento beneficiará a los partidos de acuerdo con la proporción de representantes en la Cámara de Diputados que tenían el 28 de agosto de 2017; 35 por ciento entre aquellos con al menos un representante electo para esa Casa en 2014, y el restante 15 por ciento según la proporcionalidad en el Senado federal.
La nueva legislación electoral vigente, sin embargo, no establece límites para el llamado “autofinanciamiento”, con lo cual un aspirante con alto poder adquisitivo podrá financiar la totalidad de los gastos de su campaña electoral, algo que pudiera crear –de cierta forma– algunos “supercandidatos”.
Tales serían los casos, por ejemplo, de Joao Amoedo, del Partido Nuevo (Novo) y del representante del gobernante Movimiento Democrático Brasileño (MDB) Henrique Meirelles), quienes concentran el 96 por ciento de todo el patrimonio declarado por los 13 presidenciables.
Los bienes declarados por Amoedo suman 425 millones de reales (más de 100 millones de dólares) y 377 millones de reales (unos 91 millones de dólares) los del banquero Meirelles.
El reparto del espacio de televisión también perjudicará a los partidos menores, pues éste responde al tamaño de las bancadas en el Congreso.
Así, el exgobernador de Sao Paulo Geraldo Alckmin, quien representa a la coalición Para unir a Brasil compuesta por nueve fuerzas políticas, dispondrá de más del 44 por ciento del tiempo establecido para estos fines (11 minutos y cuatro segundos), mientras el candidato de la extrema derecha Jair Bolsonaro dispondrá de apenas 16 segundos.
Según los últimos estimados dados a conocer, 146.8 millones de brasileños están aptos para votar en los comicios de octubre próximo, cuando además del presidente y vicepresidente de la República serán electos los 27 gobernadores, 54 senadores y 513 diputados federales.
Con vistas a optar por esos puestos fueron inscriptos 28 mil 125 candidatos, 7.5 por ciento más que los 26 mil 162 registrados para los comicios de 2014.
Entre los 35 partidos políticos que aspiran a ocupar alguna de las 1 mil 654 plazas que se pondrán en disputa, seis inscribieron más de 1 millar de aspirantes: el Partido Social Liberal (PSL) encabeza la relación con 1 mil 487 candidatos, seguido por el Partido Socialismo y Libertad (PSOL), con 1 mil 319.
Después le siguen el Partido de los Trabajadores (PT), con 1 mil 283; Patriota (1 mil 142); el gobernante Movimiento Democrático Brasileño, MDB (1 mil 082) y el Partido Republicano del Orden Social, PROS (1 mil 059).
Del total de candidatos que solicitaron registro, 13 aspiran a la Presidencia de la República; 199 a una de las 27 plazas de gobernador; 321 a ocupar alguno de los 54 escaños en disputa para el Senado Federal, y 8 mil 274 pugnarán por uno de los 513 asientos en la Cámara de Diputados.

Para cubrir los 1 mil 35 curules de diputado estadual hay 17 mil 413 aspirantes y 960 para ser electo uno de los 24 diputados distritales.
De acuerdo con las estadísticas del Sistema de Divulgación de Candidaturas, la mayor parte son hombres: 19 mil 475, lo cual representa el 69.24 por ciento del total. La participación femenina (8 mil 650 postulantes) en las venideras elecciones será superior a la de 2014, cuando concurrieron 8 mil 124 mujeres.
También la mayoría de los pretendientes (52.63 por ciento) se autodeclararon blancos, mientras 10.82 por ciento dice ser de raza negra y apenas 0.47 por ciento, o sea 131 candidatos, se denomina indígena.
Entre los inscriptos predominan los ciudadanos de entre 45 y 49 años de edad (16.11 por ciento), seguidos por los de entre 50 y 54 años (15.93). Los más jóvenes –de 21 a 24 años– representan 1.72 por ciento del total y un 0.20 por ciento los que cuentan con entre 80 y 84 años de edad.
Según el grado de instrucción, predominan los de nivel superior completo (49.28 por ciento del total) y los que terminaron el nivel medio (29.11). Mientras, 261 (0.93 por ciento) sólo saben leer y escribir.
Las elecciones de 2018 en Brasil tendrán otra novedad y será el acompañamiento, por primera vez, de observadores de la Organización de Estados Americanos (OEA).
Una avanzada de la misión, encabezada por la expresidenta costarricense Laura Chinchilla, estuvo ya en Brasilia y suscribió con el canciller Aloysio Nunes Ferreira un Acuerdo de Privilegios e Inmunidades.
El convenio es uno de los dos que establecen las condiciones bajo las cuales la representación de la OEA realizará su trabajo “con independencia y autonomía”, dijo en una nota el Ministerio de Relaciones Exteriores.
Recordó que en diciembre de 2017 fue suscrito el primero de los convenios, el de Procedimientos para la Observación Electoral, en este caso entre la OEA y el Tribunal Superior Electoral (TSE).

El factor Lula

Excluido de la contienda en las urnas como consecuencia de una obcecada persecución judicial, el exdignatario Luiz Inácio Lula da Silva continúa siendo factor determinante en las elecciones presidenciales de Brasil, el próximo 7 de octubre.
“Lula todavía es el centro de esa elección, el centro de las atenciones; aquél que determina la marcha y el comportamiento de la misma”, reconoció en recientes declaraciones a la prensa el director del instituto de pesquisas Datafolha, Mauro Paulino.
A juicio del experto, el rumbo de las presidenciales dependería en mucho de lo que sucediera con Lula, del momento en que sería lanzada la campaña de su reemplazante, el exalcalde de Sao Paulo Fernando Haddad, y de cómo actuaría el Partido de los Trabajadores (PT) para lograr convertirlo en un candidato con credibilidad.
El desenlace sobre la candidatura de Lula llegaría pocos días después de las valoraciones de Paulino, en la madrugada del 1 de septiembre, cuando por mayoría de votos el Tribunal Superior Electoral (TSE) decidió rechazar su registro y además dar 10 días de plazo al PT para reemplazar el nombre de Lula en la fórmula presidencial.
No por esperada, la determinación del TSE dejó de sorprender, pues desacató abiertamente una decisión del Comité de Derechos Humanos de la ONU que demandó del Estado brasileño respeto a los derechos políticos de Lula y su candidatura “hasta que todos los recursos pendientes de revisión contra su condena sean completados en un procedimiento justo”.
Ya desde comienzos de julio último, y en una carta al pueblo brasileño dada a conocer por intermedio de la presidenta nacional del PT, Gleisi Hoffmann, el exdignatario afirmaba no tener razones para creer que tendría justicia.
El comportamiento público de algunos de los ministros del Supremo Tribunal Federal (STF) –subrayó Lula entonces– “es una mera reproducción de lo que pasó en la primera y segunda instancias” judiciales, donde fue condenado a 12 años y 1 mes de prisión sin que fuera presentada una sola prueba para demostrar su presunta culpabilidad.
Las decisiones de un solo magistrado han sido usadas para escoger el colegiado que momentáneamente parece ser más conveniente, como si hubiera algún compromiso con el resultado del juzgamiento. Son concebidas como estrategia procesal y no como instrumento de justicia, denunció.
“No estoy pidiendo favores; estoy exigiendo respeto”, recalcó el líder histórico y fundador del PT antes de afirmar que “si no quieren que sea presidente, la forma más sencilla de conseguirlo es tener la valentía de practicar la democracia y derrotarme en las urnas”.
Una derrota que, de acuerdo con la última encuesta de intención de voto realizada antes que el TSE lo excluyera de la contienda en las urnas, sería prácticamente imposible infligirle.
Si los comicios fueran hoy, el expresidente conseguiría alrededor de 54 millones de boletas, lo que sería la mayor votación registrada en el primer turno desde la redemocratización del país, destacó entonces el portal www.lula.com.br.
El estimado surgió del cruzamiento de los resultados de los sondeos que realizaron entre el 13 y el 24 de agosto el Instituto Brasileño de Opinión Pública y Estadística (Ibope) y el Instituto Datafolha de Minas Gerais, y según los cuales Lula contaría con 37 por ciento de las intenciones de voto, más del doble que el segundo colocado, el candidato ultraderechista Jair Bolsonaro (18).
La pesquisa reveló además que con la presencia del nombre del exdignatario brasileño en las urnas el porcentaje de votos blancos o nulos sería de 16 por ciento, mientras si éste fuera excluido de la contienda ese porcentual se elevaría hasta 29 por ciento.
El no voto (blancos, nulos y abstenciones), alertó a comienzos de este septiembre el portal Poder 360, puede ser mayoritario en las próximas elecciones ante la ausencia de Lula.
Cuando en la disputa por ocupar el Palacio de Planalto se excluye el nombre del exdignatario, el no voto crece en 23 de los 26 estados de la federación y en el Distrito Federal con relación a los comicios presidenciales de 2010 y 2014.
De acuerdo con la publicación, si los pronósticos se cumplieran el no voto llegaría este año a alcanzar la cifra de 57.8 millones de electores, muy superior a las de 2014 (38.8 millones) y a las de 2010 (34.2 millones).
Reemplazar a Lula en la fórmula presidencial de la coalición El pueblo feliz de nuevo, que forman el PT, el Partido Comunista de Brasil (PCdoB) y el Partido Republicano del Orden Social (PROS), constituye el mayor reto enfrentado por Haddad, un académico y político de 55 años de edad que gobernó la ciudad de Sao Paulo entre 2013 y 2016.
Designado por Lula como su portavoz, Haddad tuvo también a su cargo la coordinación del programa de gobierno Brasil feliz de nuevo, que pone énfasis en la recuperación de la economía y la soberanía, e incluye la realización de un proceso constituyente y una reforma política con participación popular, entre otros.
Son cinco los ejes sobre los cuales se estructura el proyecto, el primero de los cuales es la reafirmación del legado de los gobiernos petistas y la revocación de las medidas puestas en práctica por el gobierno golpista de Michel Temer, surgido del golpe parlamentario-judicial perpetrado en 2016 contra la presidenta constitucional Dilma Rousseff.
De cualquier modo, para poder llevar a vías de hecho el programa es necesario primero conseguir imponerse en las urnas y para ello el PT confía en el potencial de transferencia de votos de Lula para Haddad, quien fuera además exministro de Educación.
Los petistas encomendaron al Instituto Vox Populi al menos tres encuestas sobre el asunto y las mismas revelaron que entre 20 y 32 por ciento de los votos de Lula podrían ser adjudicados a Haddad en el primer turno de las presidenciales.
Estos resultados, puntualizó el diario digital Brasil 247, son similares a los registrados por órganos como el Instituto Brasileño de Opinión Pública y Estadística (Ibope) y Datafolha: dos tercios de los que se declaran electores de Lula dicen que votarían con seguridad por otro candidato indicado por él.

Electores, que como el primero y uno de los más renombrados especialistas en gerenciamiento de crisis de Brasil, Mario Rosa, sin dudas perciben que la elección con Lula sería completamente diferente.
Sin Lula, la elección no parece una decisión, sino un entrenamiento. Es algo desanimado, sin gracia. Puede hasta haber goles, pero no arrebatan; parece que no valen. La “torcida” no se levanta, el estadio no grita; la bola rueda en el campo, pero no entusiasma, opinó Rosa, autodeclarado amante de la política y el fútbol.
Con Lula, no. El graderío iba a permanecer de pie; las banderas irían a agitarse frenéticas. No faltaría el palabrón; el juego sería jugado y con garra. Iba a tener marcación cerrada, confusión, falta, cartones… Pero qué juegazo!, remató.
“Del modo en que está es un pleito que llama más la atención por una ausencia de lo que por todas las presencias reunidas. La elección sin Lula es la final de un campeonato estadual. Con él, sería una final de Copa del Mundo”, concluyó.

Jair Bolsonaro, el más controvertido candidato a gobernar Brasil

Legislador federal de larga data y escasos resultados, el candidato de la extrema derecha Jair Messias Bolsonaro disputará la Presidencia de la República en octubre próximo, tres décadas después de incursionar en la vida política brasileña.
Electo miembro de la Cámara Municipal de Río de Janeiro en 1988 por el Partido Demócrata Cristiano (PDC) y dos años después diputado federal, el controversial excapitán del Ejército está por agotar su séptimo período en la Cámara baja, donde de 147 proyectos de autoría propia presentados apenas uno llegó a convertirse en ley.
En esos 27 años de mandato legislativo transitó por ocho partidos políticos, al último de los cuales, el Social Liberal (PSL) se afilió este año para postularse como candidato presidencial de la coalición Brasil encima de todo, Dios encima de todos, integrada además por el Partido Renovador Laborista Brasileño (PRTB, por sus siglas en portugués).
Bolsonaro, de 63 años, nunca ocupó un cargo que lo destacara en la Cámara; no encabezó ninguna comisión legislativa ni una bancada, y si tuvo alguna visibilidad fue por su carácter autoritario, sus discursos agresivos, sus posiciones extremas y sus comentarios racistas y homofóbicos.
Por el contrario, tiene en su haber el hecho de ser recordista absoluto en procesos abiertos en el Consejo de Ética, con cuatro instaurados desde que fuera instalado ese órgano en 2001, y es también reo ante el Supremo Tribunal Federal (STF) en dos acciones penales, en las cuales es acusado de injuria y apología del estupro.
Autodefinido como “católico fervoroso”, Bolsonaro es tratado por sus seguidores, en buena parte jóvenes instruidos, como un “mito” y como el único capaz de acabar con la inseguridad que golpea al país, aun cuando la receta fundamental que el presidenciable propone para ello es la cuestionada flexibilización de la tenencia de armas de fuego.
De cualquier modo, se trata de un electorado fiel y que le ha permitido mantenerse como segundo colocado en todas las encuestas de intención de voto en las que aparecía además entre los candidatos el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, ya impedido de concurrir a la contienda en las urnas por decisión del Tribunal Superior Electoral (TSE).
Según el más reciente sondeo realizado por el Instituto Datafolha, y cuyos resultados fueron revelados el 10 de septiembre, Bolsonaro –quien se recupera de un ataque con arma blanca sufrido durante un acto de campaña en Minas Gerais– ganaría en el primer turno (ya sin Lula) con 24 por ciento de respaldo entre los potenciales electores.
Sin embargo, continúa siendo el candidato más rechazado (43 por ciento no votaría por él en hipótesis alguna) y de verse obligado a disputar una segunda vuelta perdería con tres de sus principales adversarios: Ciro Gomes, Marina Silva y Geraldo Alckmin, y solo quedaría en un empate técnico con Fernando Haddad, el reemplazante de Lula.
Meses atrás, y refiriéndose a la entonces precandidatura del excapitán del Ejército, la depuesta presidenta constitucional Dilma Rousseff negó que éste fuera “una ficción” y tampoco “un producto militar”. Las Fuerzas Armadas –sostuvo– no tienen nada que ver con Bolsonaro.
A juicio de la exmandataria, la relevancia conseguida por el parlamentario carioca es solo parte del proceso de intolerancia, racismo y misoginia desatado por el golpe contra la democracia perpetrado en 2016 por el Congreso de la Nación con el consentimiento del Poder Judicial y que creó un fuerte antagonismo dentro de Brasil.
Más que un programa para el país, el llamado Proyecto Fénix, presentado por Bolsonaro ante el Tribunal Superior Electoral como plan de gobierno, parece una carta de intenciones, comentó el periódico Brasil de Fato al reseñar el documento de 81 páginas, el cual contiene algunas sugerencias inconstitucionales que laceran los derechos humanos y la libertad de expresión.
El documento presenta lo que considera una nueva forma de gobernar bajo el slogan “Más Brasil, menos Brasilia” y promete realizar los ajustes necesarios para garantizar crecimiento con inflación baja, generar empleos y enfrentar “los grupos de intereses ocultos que casi destruyeron al país”.
Insiste asimismo en facilitar el porte de armas, reducir hasta los 16 años la mayoría de edad penal, y en tipificar como actos de terrorismo las invasiones de propiedades rurales y urbanas, en un claro intento por criminalizar los movimientos sociales que luchan por tierra y vivienda.
Anuncia además la intención de abrir colegios militares en todas las capitales del país; cambiar los métodos de enseñanza y modificar los contenidos para evitar el “adoctrinamiento y la sexualización precoz”, y “expurgar la ideología de Paulo Freire”, pedagogo brasileño considerado uno de los pensadores más notables de la historia.
Al ser proclamado oficialmente candidato presidencial, en julio pasado, Bolsonaro evitó ofrecer muchos detalles de su programa de gobierno, pero dejó claro que la agenda económica, de la cual se encarga Paulo Guedes, fundador del banco Pactual, busca el liberalismo y reordenar las estructuras federales disminuyendo el número de ministerios.
Mientras, en recientes declaraciones a la prensa afirmó que de ser electo retiraría la Embajada de Palestina de Brasil; buscaría ampliar el diálogo con Israel, Estados Unidos y Europa, y abogó por “dar la debida estatura” al Mercosur, pues no se puede ser un país con el PIB del tamaño de casi toda América Latina y estar subordinado a éste.
De cualquier modo, el Proyecto Fénix es apenas una propuesta que el candidato del Partido Democrático Laborista (PDT, por sus siglas en portugués), Ciro Gomes, confía en que no llegue a aplicarse, pues Bolsonaro –consideró– no llegará a ganar la elección.
El éxito de Bolsonaro en las encuestas es impulsado por los ricos, blancos, machos… básicamente ese lado más truculento y egoísta de la sociedad, señaló Gomes y apuntó que él (Jair) sabe que más o menos uno de cada cinco brasileños es homofóbico, misógino, racista y tiene horror al pobre.
Sin embargo, dijo creer que el pueblo brasileño “no cometerá ese suicidio colectivo” que sería proclamar a Bolsonaro vencedor en las urnas.

Geraldo Alckmin: el candidato del golpe de 2016

En su segunda tentativa de ocupar el sillón presidencial del Palacio de Planalto, Geraldo José Rodrigues Alckmin Filho tendrá que cargar el pesado fardo que supone ser identificado como el ““candidato del golpe””.
Y es que fue justamente el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), presidido por él, el encargado –al día siguiente de la elección de 2014– de cuestionar los resultados de la votación, primero, y luego impulsar un proceso de impeachment devenido golpe parlamentario–judicial contra la presidenta constitucional Dilma Rousseff.
Como para confirmar su condición de postulante de los golpistas, el exgobernador de Sao Paulo, médico de profesión y ya con 66 años de edad, aglutinó en torno suyo para lanzarse a la carrera presidencial a la casi totalidad de los partidos políticos involucrados en el atropello en que se convirtió el juicio político contra Rousseff.
Así, bajo el paraguas de la coalición Para unir a Brasil quedaron cobijados el PSDB, los Demócratas (DEM), Solidaridad (SDD), y los partidos Laborista Brasileño (PTB), Progresista (PP), de la República (PR), Popular Social (PPS), Republicano Brasileño (PRB) y Social Democrático (PSD).
En conjunto, las nueve fuerzas lograron una sustancial ventaja inicial: quedarse con casi la mitad del llamado Fondo Especial Electoral, al obtener 828 millones de reales (más de 200 millones de dólares) del total de 1 mil 720 millones de reales (unos 420 millones de USD) de las arcas públicas asignados con ese propósito.
Además de disponer de poco más del 44 por ciento del tiempo total de propaganda en la radio y la televisión, con 11 minutos y cuatro segundos; suficiente para colocar al aire 434 spots diarios.
Mas, hasta ahora la preeminencia en estos dos aspectos no se traduce en resultados y Alckmin, que dejó el cargo de gobernador paulista en su más bajo nivel de aprobación (28 por ciento), patina en todas las encuestas de intención de voto con un respaldo que oscila entre un seis y un 11 por ciento de los potenciales electores. Ya desde abril último el periódico digital Brasil 247 hacía notar que el escenario se presentaba mucho más áspero para Alckmin en esta campaña que en la de 2006, cuando por primera vez se lanzó detrás del sillón presidencial.

Doce años atrás su gestión al frente del gobierno paulista alcanzaba una valoración positiva del 66 por ciento, casi 40 puntos más que cuando la abandonó esta vez para intentar ocupar el Palacio de Planalto. Y para sus aspiraciones presidenciales, remarcó el diario, la receptividad de su candidatura por el electorado de Sao Paulo resulta vital.
En 2006, Alckmin tenía cerca de 20 por ciento de las intenciones de voto y aparecía en segundo lugar, detrás del entonces presidente Luiz Inácio Lula da Silva, candidato a la reelección. Hoy llega, cuando más, al 11 por ciento y se abraza en un empate técnico con al menos otros tres aspirantes.
Para analistas aquí, la que lleva adelante el candidato del golpe se muestra como una campaña errática en la cual se dedica más tiempo a atacar los adversarios que a mostrar un futuro programa de gobierno.
Quien sea capaz de citar una propuesta de Geraldo Alckmin gana un viaje a Venezuela, ironizó el diario Folha de Sao Paulo al comentar una de las tantas apariciones del “tucano” en la televisión, en este caso para tratar de explicar como pretendía fortalecer la Fuerza Nacional.
En los debates presidenciales transmitidos en cadena nacional, así como en entrevistas organizadas por diferentes medios, Alckmin ha dicho que quiere ser el presidente del cambio para transformar a Brasil. “Si no fuera para eso, no vale la pena”, asegura.
De ahí que entre sus principales banderas enarbole las de las reformas política, pues “no es posible tener 35 partidos”; del Estado, tributaria y del sistema de pensiones, las cuales pretende llevar adelante en los primeros seis meses de gobierno para recuperar la confianza en el país, dice.
También promete que los salarios crecerán más que la inflación; que atraerá inversión e impulsará la industria de la construcción, en tanto ésta constituye uno de los sectores capaces de generar más rápidamente empleo y renta; y que tendrá como prioridad elevar la calidad de la educación básica.
Alckmin aboga asimismo por reducir lo que llama el “costo Brasil” para aumentar la competitividad y fomentar el comercio exterior, así como por desregular y abrir el sistema bancario, aunque –afirma– sin privatizar el Banco de Brasil ni la Caixa Económica Federal.
Primero el titular de la Secretaría de Gobierno del Palacio de Planalto, Carlos Marun, y luego el propio presidente Michel Temer –principal usufructuario del golpe de Estado de 2016– arremetieron contra Alckmin en pleno apogeo de su campaña electoral.
Alckmin critica la salud y su candidata a vicepresidenta, la senadora Ana Amélia, es del PP, partido que gestiona esa área en el gobierno; enjuicia la educación y el coordinador de su coalición es presidente del DEM, también el partido que controla esa cartera, apuntó Marun en declaraciones al portal Poder 360.
El ansia de vencer en octubre está transformando a Alckmin en “la más completa personificación de la hipocresía de que se tenga noticia en esta elección”, remató.
Como para no ser menos que su subordinado, el titular del Ejecutivo difundió un video en el cual dice dirigirse a Alckmin “por todas las falsedades que ha colocado en su programa electoral”, cuyas piezas comienzan afirmando que “el Brasil de Dilma y Temer es así”, antes de mostrar algunos de los males que hoy aquejan al país.
El mandatario no electo de Brasil dice recordar que el candidato del PSDB era diferente las veces cuando él lo apoyó en su afán de convertirse en gobernador de Sao Paulo y también cuando concurrió a la contienda presidencial de 2006, y le recomienda no atender solo lo que le dicen sus publicistas.
En el mensaje, de dos minutos de duración, Temer deja claro que él y Alckmin representan el mismo proyecto y tienen los mismos aliados.
Un proyecto que –según reconoció en declaraciones formuladas Tasso Jereissati, expresidente del PSDB y titular del Instituto Teotonio Vilela, su órgano de formación política– resultó un fracaso.
El partido cometió un conjunto de errores memorables, el primero de los cuales fue cuestionar el resultado electoral (de 2014), algo que no pertenece a nuestra historia ni a nuestro perfil, porque respetamos la democracia, dijo.
El segundo yerro fue votar contra principios básicos del PSDB, sobre todo en la economía, sólo para ir en contra del Partido de los Trabajadores (PT). Pero el más grande desacierto, y buena parte del partido se oponía a eso, fue entrar en el gobierno de Temer, reconoció el senador Jereissati.

Los 12 pasos de Ciro Gomes

Por tercera vez en más de siete lustros de vida pública, Ciro Gomes figurará en octubre próximo entre los 13 candidatos que disputarán la Presidencia de Brasil, ahora como abanderado de la coalición Brasil soberano.
Natural del municipio paulista de Pindamonhangaba, Gomes creció y fue criado en la ciudad de Sobral, en el nordestino Estado de Ceará, donde desarrolló una carrera política que incluye el tránsito por siete partidos y su elección para diputado estadual (1982), alcalde de Fortaleza (1988) y gobernador (1990).
Fungió además durante cuatro meses como ministro de Hacienda en la recta final del gobierno de Itamar Franco (1994) y en 2003 asumió la cartera de Integración Nacional en el primer mandato del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva. Su último encargo político transcurrió entre 2007 y 2011 como diputado federal en la Cámara baja.
Su debut en la carrera por el sillón ejecutivo del Palacio de Planalto se produjo en 1998, dos años después de incorporarse al recién fundado Partido Popular Socialista (PPS), por el cual volvió a disputar la elección en 2002.
En su primera incursión como presidenciable, Gomes terminó tercero con más de siete millones 400 mil votos y aventajado solo por Fernando Henrique Cardoso, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), y por Lula, fundador del Partido de los Trabajadores (PT).
Cuatro años después, en su segundo intento por ceñirse la banda presidencial, finalizó en el cuarto puesto con más de 10 millones 170 mil votos, pero esta vez detrás de Lula, José Serra (PSDB) y Anthony Garotinho, del Partido Republicano Progresista (PRP).
Para la puja del 7 de octubre venidero el ahora candidato del Partido Democrático Laborista (PDT, por sus siglas en portugués) –la agrupación que conforma junto a Avante la coalición Brasil soberano– parece destinado a rendir un desempeño similar a los conseguidos antes.
En la casi totalidad de las encuestas de intención de voto realizadas hasta la fecha aparece colocado del tercero al quinto lugar, unas veces en solitario y otras en un empate técnico con el exgobernador de Sao Paulo y aspirante del PSDB, Geraldo Alckmin, y con la excandidata presidencial Marina Silva (Red Sustentabilidad).
Los dos más recientes sondeos, cuyos resultados fueron difundidos esta semana, colocan al presidenciable del PDT en el pelotón de avanzada e incluso le conceden mayores posibilidades de triunfo en una eventual participación en el segundo turno.
De acuerdo con la pesquisa realizada por CNT/MDA, en un escenario estimulado (donde al entrevistado se le sugieren los nombres de los contendientes) Gomes se ubica tercero con el respaldo de un 10.8 por ciento de los potenciales votantes.
En tal caso accederían a la segunda vuelta el aspirante de la extrema derecha Jair Bolsonaro, del Partido Social Liberal (PSL) con 28.2 por ciento de las intenciones de voto y Fernando Haddad, el reemplazante de Lula en la coalición El pueblo feliz de nuevo, con 17.6 puntos porcentuales.
Mas, de lograr avanzar al segundo turno (el 28 de octubre), Gomes batiría a todos sus contrincantes, incluyendo a Bolsonaro.
Un levantamiento hecho por FSB Pesquisa, y contratado por el banco de inversiones BTG Pactual, arrojó resultados similares e incluso un poco más halagüeños, pues mientras Bolsonaro consigue el apoyo de 33 por ciento de los posibles electores en primera vuelta, Haddad y Gomes lo escoltan con un empate técnico a 16 puntos.
En este caso, el aspirante del PDT también representaría la mayor amenaza para Bolsonaro en un segundo turno, en la cual –atendiendo al margen de error del muestreo– pudieran alcanzar cada uno 42 por ciento de los votos.
Un proyecto de gobierno con 12 pasos para cambiar a Brasil fue presentando en julio último por Ciro Gomes a la Convención Nacional del PDT, que en la ocasión lo proclamó oficialmente candidato presidencial.
Se trata, explicó el propio pedetista, de “líneas generales, deseos, ideas y pasos que consideramos fundamentales para hacer de nuestro Brasil un país verdaderamente justo, solidario, unido, fuerte y soberano”.
Con los llamados 12 pasos se pretende incentivar la generación de empleo; recuperar y modernizar la infraestructura; propiciar el desarrollo con respeto al medio ambiente; impulsar la ciencia, tecnología e innovación; invertir sólidamente en la educación; y mejorar la atención en el sector salud.
También, combatir la corrupción y el crimen y proteger a los jóvenes; crear, mantener y ampliar los programas sociales; potenciar la cultura como afirmación de identidad nacional; respetar a todos los brasileños “en un país tan desigual” mediante políticas específicas y afirmativas; y preservar la soberanía nacional.
Anticipa asimismo que el complejo industrial de defensa tendrá como objetivo desarrollar tecnologías de vanguardia no solo para preservar la soberanía nacional, sino también para propiciar el desarrollo de innovaciones aplicables al resto del sector productivo, todo ello sin aceptar la compra de activos por capitales extranjeros.
Mas, advierte que para poder llevar adelante el programa lo primero será poner en orden las cuentas del gobierno, lo cual supone reformar el sistema de pensiones (sin afectar los derechos adquiridos, asegura); reducir gastos; modificar la composición de la carga tributaria; y tener una tasa de interés baja y una tasa de cambio competitiva.
Blanco de críticas por su temperamento, agresivo y autoritario a veces, Gomes ha insistido en que de ganar la elección revocaría la Propuesta de Enmienda Constitucional impulsada por el gobierno de Michel Temer y que colocó un techo a los gastos públicos por 20 años, afectando en lo fundamental la educación, salud pública y los programas sociales.
Abogado de profesión, profesor universitario e investigador visitante en la universidad estadounidense de Harvard, el candidato presidencial del PDT en 2018 dice ser visto, “desde el pensamiento más conservador, como una persona más de izquierda, incluso buscando ser moderado, equilibrado, que gusta de producir resultados”.

Marina Silva, en carrera desacelerada

Candidata de vasta experiencia en la vida política brasileña, Marina Silva está envuelta por tercera vez consecutiva en una carrera presidencial, aunque en esta ocasión la galopada transcurre en franca desaceleración.
La más reciente encuesta de intención de voto del Instituto Datafolha revela que en tres muestreos realizados entre el 10 y el 19 de septiembre por esa entidad, la preferencia de los potenciales electores por la fundadora del partido Red de Sostenibilidad decreció en cuatro puntos, de 11 a 7 por ciento.
De otro lado, Silva ocupa la segunda posición entre los presidenciables más rechazados, con 32 por ciento de desaprobación, y es aventajada solo por el ultraderechista Jair Bolsonaro (43 por ciento) del Partido Social Liberal (PSL) y quien encabeza la coalición Brasil encima de todo, Dios encima de todos.
Precisamente con Bolsonaro y con el Cabo Daciolo es que Marina –cuya postura ultraconservadora respecto al matrimonio igualitario y el aborto es bien conocida– disputa el discurso evangélico en la actual campaña rumbo a la conquista del Palacio de Planalto.
La meta para ella, sin embargo, parece bien distante. Semanas atrás el cientista político Humberto Dantes anticipó que Marina no tiene potencial de crecimiento en las elecciones.
Para mí, su candidatura tiende a encogerse, evaluó Dantes y puntualizó que la aspirante de la coalición Unidos para transformar Brasil desaparecería en el horario electoral, con apenas 42 segundos de exposición en la radio y la televisión; además de estar en un partido pequeño, no tener el apoyo financiero de 2014 y tampoco fuerte presencia en las redes sociales.
Profesora de la red pública de enseñanza, concejala, diputada estadual, senadora entre 1995 y 2010 y ministra de Medio Ambiente (2003-2008) durante parte de los gobiernos de Luiz Inácio Lula da Silva, Marina Silva nació hace 60 años en el Estado de Acre.
De origen pobre, aprendió a leer y escribir a los 16 años e inició su carrera política en el sindicato de caucheros. Fue fundadora de la Central Única de Trabajadores (CUT) y del Partido de los Trabajadores (PT) en Acre, y en septiembre de 2015 logró el registro de su nuevo partido Red de Sostenibilidad.
Su primera incursión en las elecciones presidenciales se produjo en 2010, cuando representó al Partido Verde (PV), el cual abandonó ese mismo año, y la segunda en 2014 reemplazando al candidato del Partido Socialista Brasileño (PSB) Eduardo Campos, fallecido en un accidente aéreo a sólo semanas de la porfía en las urnas.
Silva, quien analistas señalan que transita en el centro pero coquetea con sectores de la izquierda y de la derecha, causó revuelo en enero pasado cuando sugirió que las cuatro mayores organizaciones políticas del país –el PT, el Movimiento Democrático Brasileño (MDB), el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) y los Demócratas– deberían tomarse cuatro años sabáticos y quedar fuera de la elección de octubre venidero.
De cualquier modo, y de cara a la ya cercana contienda en las urnas, tejió en muchos Estados alianzas con las fuerzas que ella fustiga con vehemencia, lo cual le generó fuertes críticas por la manifiesta incoherencia política de su partido.
Asimismo, es puesta en duda su capacidad de gobernar sin contar con apoyo en el Congreso (tiene solo un senador y dos diputados federales), a lo cual replica que pretende llevar adelante un gobierno programático que incentive una nueva política, combata la corrupción y mantenga un diálogo permanente con los partidos.
En ese sentido, manifiesta la decisión de mantener un diálogo permanente con el Poder Legislativo a partir de un programa que exprese las agendas de interés público, con absoluta transparencia, así como de establecer una relación de colaboración con Estados y municipios, independientemente del partido político que los gobierne.
Precisa que será “un gobierno abierto y digital”, que valiéndose de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación procurará asegurar servicios públicos más eficientes y de mejor calidad.
Prevé también establecer un sistema de metas e indicadores para todas las políticas que posibiliten la ampliación del control social sobre la gestión gubernamental, así como la creación de un Consejo Nacional de Transparencia Activa, que reglamentará y fiscalizará la publicación de todos los datos de interés público.
En otra de sus partes, el programa anuncia que en el inicio mismo de su mandato el Ejecutivo enviará al Congreso Nacional una propuesta de reforma enfilada a rescatar la confianza en el sistema político.
Señala asimismo como prioridades la institución de una Política Nacional Integrada para la Primera Infancia, que ponga fin a la situación de millones de niños que hoy viven en Brasil en situación de pobreza y son excluidos de recibir servicios públicos de calidad.
Enfatiza también el compromiso de implementar el Plano Nacional de Educación (PNE); fortalecer el Sistema Único de Salud (SUS), al cual cataloga como el mayor programa de asistencia gratuita y universal del mundo y que hoy está sobrecargado por las características de un país de dimensiones continentales y muy desigual.
Otro de los propósitos de un hipotético gobierno de Marina Silva será definir políticas específicas para superar las desigualdades que afectan a mujeres, negros, pueblos y comunidades tradicionales, personas con deficiencia, Lgbti, a la juventud y a los ancianos.
 “Promoveremos los derechos humanos, civiles, políticos, económicos, sociales y culturales respetando su universalidad, indivisibilidad e interdependencia, por medio de políticas transversales”, puntualiza.
Desarrollar ciudades saludables y sustentables; liderar la transformación hacia una economía de carbono neutro e implantar una política externa comprometida con el medio ambiente y el desarrollo sustentable, la promoción de la paz y de la cooperación internacional, forman parte también de las promesas de gobierno de Marina Silva, que por ahora va desacelerando en su carrera por llegar al Palacio de Planalto.
Relegados ya por las encuestas de intención de voto al papel de meras figuras decorativas en el escenario electoral, ocho de los 13 candidatos inscritos conforman el segundo escalón de los presidenciables brasileños.
Quizás el caso más notorio entre todos ellos sea el del representante impuesto por el presidente Michel Temer al gubernamental Movimiento Democrático Brasileño (MDB), su exministro de Hacienda Henrique Meirelles, cuyo nivel de respaldo entre el electorado no logró hasta ahora rebasar el tres por ciento.
Mosiés Pérez Mok/Prensa Latina

Alemania, los síntomas de una crisis anunciada

contralinea.com.mx

Alemania, los síntomas de una crisis anunciada

Autor: Prensa Latina

Aumenta el descontento y la incertidumbre en Alemania, tras varias polémicas. Una de ellas, la más reciente, está relacionada con el hasta hace poco presidente de la agencia de inteligencia policial, Hans-Georg Maassen, criticado por su comportamiento xenófobo y por apoyar a grupos ultraderechistas


Las dificultades no cesan para la canciller alemana Ángela Merkel, cuyos planes son refutados y obstaculizados por sus propios socios de coalición casi siete meses después de la investidura para un cuarto mandato.
Las divergencias y problemas que ralentizaron el establecimiento de la alianza en el poder, persisten a un año de las elecciones generales y las continuas crisis hacen tambalear a la dirección del país, en tanto se cumplen los pronósticos del peligroso fortalecimiento de la ultraderecha.
Divisiones en las más altas esferas e incremento de los comportamientos xenófobos y extremistas mantienen en jaque a la Dama de Hierro germana, quien al intentar complacer a los descontentos ha descuidado otros asuntos domésticos de gran incidencia en la opinión pública.
Mientras a puerta cerrada la jefa de gobierno intenta solucionar las diferencias con el ministro de interior y líder de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), Horst Seehofer, en las calles se hace notable la insatisfacción y el 71.8 por ciento de los alemanes asegura confiar menos en el Ejecutivo.
Un año atrás, en los comicios del 24 de septiembre de 2017, el bloque liderado por Merkel y formado por la Unión Democristiana (CDU) y la CSU obtuvo el 33 por ciento de los votos, lo que se tradujo en la pérdida de 68 puestos en el parlamento y en la imposibilidad de un mandato en solitario.
Tras varios fracasos en los intentos por formar una coalición y luego de 6 meses de negociaciones, el Partido Socialdemócrata (SPD), con 21 por ciento de las boletas, accedió a inicios de marzo a participar por tercera vez en una alianza con los conservadores, lo cual permitió a la canciller federal continuar en el poder.
Por su parte, la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) ganó 13.3 por ciento en las elecciones, ocupó 98 escaños y se convirtió en la tercera fuerza política de esta nación.
Hoy, dicha formación cuenta con un apoyo del 18 por ciento, con lo que supera al SPD (17 puntos) y ocupa la segunda posición a nivel nacional, según un estudio del instituto Infratest Dimap.
En tanto, el respaldo a la alianza CDU-CSU disminuyó a 28 puntos, el peor resultado en años.
Los índices anteriores son resultado del descontento y la incertidumbre generados por varias polémicas registradas en los últimos tiempos, entre ellas una relacionada con el hasta hace poco presidente de la Oficina Federal para la Protección de la Constitución (BfV o agencia de inteligencia policial), Hans-Georg Maassen, criticado por su comportamiento xenófobo y por apoyar a grupos ultraderechistas.
A finales de agosto último, un ciudadano alemán de origen cubano resultó asesinado en la ciudad de Chemnitz, por lo cual fueron acusados un sirio y un irakí.
Tras el suceso, líderes de la AfD convocaron a manifestaciones racistas, lo cual llevó a una ola de persecuciones y ataques contra migrantes.
Durante días, miles de ciudadanos participaron en manifestaciones a favor y en contra de actitudes neofascistas que culminaron con actos violentos y varias personas heridas.
El entonces jefe de los servicios secretos intentó minimizar los disturbios y desestimó los reportes sobre las agresiones a los extranjeros en Chemnitz, además de poner en duda la veracidad de esa información así como filmaciones de lo ocurrido.

Poco después se conoció que Maassen facilitó un reporte de la BfV a un diputado de AfD antes de que fuera publicado, con lo cual violó su obligación de guardar secreto y puso en más aprietos a la administración de Merkel.
Luego de salir a la luz sus vínculos con la organización ultraderechista, miembros de la oposición exigieron su renuncia, pero Seehofer rechazó la destitución.
Representantes del SPD cuestionaron la continuidad de su alianza con el bloque formado por la CDU y la CSU, si Maassen se mantenía en el puesto.
Dicha situación generó una importante crisis en el gobierno, la segunda en los últimos meses relacionada con Seehofer, quien es contrario a la política migratoria de la canciller federal.
El 18 de septiembre, el gobierno alemán comunicó su decisión de relevar a Maassen, pero informó su nombramiento como secretario de Estado del Ministerio de Interior.
Lo anterior provocó una mayor controversia, pues el cambio resultó beneficioso para el exjefe de inteligencia, al representar un ascenso y un aumento de salario.
Tras fuertes críticas y luego de varias reuniones con los representantes de las principales formaciones del país, Merkel reconoció haber cometido errores en el manejo del caso y anunció que Maassen se desempeñará a partir de ahora como asesor especial en el Ministerio de Interior, con responsabilidad en asuntos europeos e internacionales.
No obstante, los cuestionamientos continuaron y el presidente de la bancada de Los Verdes, Anton Honreiter, acusó a Seehofer de nombrar para un alto cargo a un funcionario cercano a la extremista AfD.
El presidente del Partido de la Izquierda, Bernd Riexinger, afirmó que Maassen no debería asumir ningún puesto en el gobierno después de haber apoyado a la ultraderecha.
Más allá de ratificar las divergencias entre los miembros de la actual administración, lo ocurrido sacó a la luz las divisiones en la sociedad alemana en temas tan complejos como la crisis de refugiados y demostró el lamentable fortalecimiento de tendencias racistas y antiinmigrantes.
Según el analista Karsten Grabow, el ascenso de la ultraderecha se debe al debilitamiento de los partidos tradicionales, al rechazo a las medidas de austeridad y políticas impulsadas por Merkel y a la falta de una solución eficaz al problema de la llegada constante de extranjeros.
La situación migratoria fue también el detonador de una crisis gubernamental anterior, a finales de junio, cuando Seehofer amenazó con dimitir y desestabilizar la alianza en el poder si no se llegaba a un acuerdo con la Unión Europea para contener el flujo de refugiados y se fortalecían los controles fronterizos.
Recientemente el diputado Volker Kauder, cercano a la canciller federal y conocido por acercar las posiciones de sus seguidores en temas como este, perdió la presidencia del grupo conservador en la Cámara baja del Parlamento germano (Bundestag).
La sustitución de Kauder por otro miembro de la CDU (Ralph Brinkhaus), luego de 13 años en ese puesto, fue considerada como una derrota por la propia Merkel, quien no disimuló su descontento por la pérdida de un gran apoyo en el Bundestag.

El revés fue interpretado por la prensa local como un golpe interno y el opositor Partido Libre Democrático sugirió que la mandataria se sometiera a una moción de confianza.
No obstante, Brinkhaus manifestó su apoyo a la jefa de gobierno y expresó la voluntad de fortalecer la labor de su administración.
Así, la coalición en el poder, construida sobre cimientos débiles y bajo la presión de una inminente desestabilización política, se desmorona poco a poco y, a solo siete meses de su proclamación oficial, los pronósticos no son muy alentadores.
Por el momento, analistas y políticos tienen sus ojos puestos en las elecciones regionales de Baviera, las cuales están previstas para el 14 de octubre, y pueden servir para determinar el daño real causado por los errores y tropiezos del último año.
Glenda Arcia/Prensa Latina

miércoles, 3 de octubre de 2018

Si no encarcelan a los jefes (Peña, Calderón, Fox), son chivos distractores (Robles, Duarte, Lozoya, Gutiérrez)


rebelion.org

Si no encarcelan a los jefes (Peña, Calderón, Fox), son chivos distractores (Robles, Duarte, Lozoya, Gutiérrez)

 

 


Si no encarcelan a los jefes (Peña, Calderón, Fox), son chivos distractores (Robles, Duarte, Lozoya, Gutiérrez)
1, La realidad es que los mexicanos, desde los primeros días de gobierno, “le miden el agua a los camotes”, es decir, se dedican a ver si es serio, si cumple con lo prometido o sólo fue un “lengua larga” más. Pero López Obrador sí les llegó hondo porque llevaba más de 15 años en campaña sin doblegarse ante los gobiernos. Saben que AMLO sí va a castigar a todos aquellos que han robado, defraudado y saqueado las arcas del gobierno., comenzando con los expresidentes de la República que ha sido los que ordenan las políticas. Con excepción de Madero que fue asesinado en 1913, Carranza que fue asesinado en 1920, el jefe máximo, Calles que fue expulsado del país en 1936, lo presidentes han saqueado y asesinado y no han recibido castigo alguno.
2. López Obrador, el presidente electo, es inteligente; no puede dejar que su intenso trabajo político y prestigio se le caiga por errores o indecisiones, así como por campañas de sus enemigos contra sus proyectos. Entre éstos está el aeropuerto, la reducción de altos salarios, la justicia a los defraudadores, la recuperación de Pemex, los ninis, los pensionados, educación, salud; son mil un problemas comprometidos con sus electores y el pueblo. Sabemos que también debe tomar en cuenta los fuertes intereses de los empresarios cuyo único objetivos es hacer dinero a como dé lugar. Así que tiene que moverse entre dos fuerzas: el pueblo que exige justicia como cada seis años y los ricos que sólo desean ganar dinero.
3. La realidad es que se le puso duro a López Obrador: el pueblo votó abrumadoramente para castigar a los culpables de desfalcos, de robos al erario, de la miseria y hambre del pueblo. Votó dándole facultades (amplia mayoría de diputados y senadores) para cambiar y renovar la Constitución. López Obrador ha demostrado una inmensa capacidad e inteligencia para (al fin) obtener la Presidencia de la República. Si todo está en sus manos, ¿tendrá la inteligencia, la valentía, la decisión, para confrontar a la clase política del PRI y el PAN? De ninguna manera sería una venganza por AMLO ha demostrado mucho su pacifismo; es simplemente hacer la justicia que nunca se ha aplicado en México porque son la misma clase dominante.
4. En campaña, antes de las elecciones, López Obrador tenía que cuidarse; pero ya presidente debe demostrar que es diferente; no es el mismo derechista pro empresarial del PRI y el PAN que gobernaron desde 1929 o desde 1917, después de promulgarse la Constitución. Se ha dicho que Peña (2012-18) mantuvo el peor gobierno de México en todos los campos; pero igual, cuando salió Calderón (2006-12) se dijo que no había habido un gobierno con más de 120 millones de nuestros y asesinados. Lo mismo se dijo del funesto Fox y de los no menos nefastos Zedillo, Salinas. Aunque AMLO ha dicho y repetido que será un gobierno diferente, eso no quiere decir que no habrá justicia para castigar a quien corresponda
5. La realidad es que si metieran a la cárcel a Rosario Robles por “La estafa maestra” y demás; si encerraran a los Duarte de Chihuahua y Veracruz, por innumerables fraudes, si metieran a Lozoya por los negocios multimillonarios con Odebrecht o y a Gutiérrez por la triangulación millonaria de negocios en beneficio del PRI, nada se lograría porque no son los directamente culpables. A pesar de los miles de millones que pusieron en sus cuentas, sólo recibieron órdenes superiores –de la Presidencia- para hacer lo que hicieron. Por ello, dado que todos esos fraudes estuvieron ligados a las elecciones del PRI y el PAN, los encarcelados sólo pasan unos días o semanas en prisión, para luego salir libre para gozar los cientos de millones de sus enormes depósitos.
Blog del autor: http://pedroecheverriav.wordpress.com
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Algunas propuestas (y II)


rebelion.org

Algunas propuestas (y II)

 

 


En la primera parte de este artículo traté de subrayar que para la supervivencia misma de los mexicanos y de nuestro país al menos como entidad formalmente independiente hay que acabar con el extractivismo y el productivismo y con la prioridad concedida al lucro y reemplazar esos valores capitalistas por el comunitarismo, la solidaridad, la defensa de los recursos comunes y un enfoque social y ecologista prioritario para todas las medidas, decisiones u obras, sin excepción.
Recordé además que la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías, que hoy amenazan con la esclavitud a la inmensa mayoría de los seres humanos, pueden ser utilizadas para disminuir drásticamente el tiempo de trabajo para la amortización de máquinas y herramientas y para la reproducción de los trabajadores, permitiendo así que todos trabajen con tiempo para la cultura, la creación, el recreo y el trabajo comunitario.
Por supuesto, advertí también que lo que hoy podría parecer un sueño puede ser una utopía factible (concreta, diría Ernest Bloch) a condición de elevar la conciencia de las mayorías mediante su movilización masiva, su auto-organización, su autonomía y la autogestión social generalizada que erradicarían la miseria moral y material, el individualismo, la desesperación, el desprecio por sí mismo y por la vida y a condición también de un cambio radical de la enseñanza.
No hay otra vía para acabar con la violencia fomentada por la explotación del capital financiero internacional y por los antivalores individualistas y egoístas que difunden sus medios de intoxicación y dominación. Un pueblo movilizado tras sueños, utopías concretas, proyectos y una causa recupera lo mejor de sí mismo y se fortalece y se dignifica: en las grandes movilizaciones de trabajadores no se registraron jamás borracheras ni delitos.
Sé que en estos brochazos sintetizar es traicionar el pensamiento. Me contento, pues, con destacar la necesidad de profundizar después los temas que aquí apenas esbozo. Los más urgentes que quedan por tratar son estos:
5- En el campo de la educación democrática, anular la contrarreforma educativa del PRIAN y convocar los Estados Generales de la Educación, con maestros, profesores, estudiantes y especialistas (incluso de Finlandia o Islandia) para reformar de conjunto el sistema, cambiar sus contenidos atrasados y conservadores y sus estructuras rígidas y hacerlo apto para el mundo del siglo XXI. Iniciar un proceso asambleario en todas las fábricas y empresas con más de cien trabajadores para llegar a la elección de dirigentes sindicales independientes y honestos.
6-Preservación de los bosques nativos y anulación de todo plan masivo de población que los destruiría afectando la captación de agua y la biodiversidad en provecho de la minería y la ganadería y a costa de los pueblos indígenas y de los bienes comunes. Plan masivo urgente de forestación en las zonas que se desertifican utilizando para ello decenas de miles de soldados retirados de sus actuales funciones policiales. Control estricto de la construcción hotelera en las playas para evitar el acaparamiento del agua de la zona y para conservarlas preservando al mar de los desechos de todo tipo y de las aguas servidas.
7-En el campo fiscal, realizar una profunda reforma reduciendo drásticamente el IVA a los consumos populares para que paguen más los más ricos, no los más pobres, dándole un sentido social al Fisco. Impuestos a las superganancias de bancos, grandes grupos y trasnacionales. Empréstito forzoso de solidaridad al 30 por ciento más acomodado de los contribuyentes para la reconstrucción de lo destruido por los desastres climáticos o por los temblores. Construcción en las zonas más amenazadas de viviendas antisísmicas y con un diseño anticiclónico discutidas con los pobladores y estudiantes de arquitectura. Erradicación del nepotismo y del clientelismo para aligerar un aparato administrativo ineficiente y corrupto. Limpieza a fondo del poder judicial: juicio directo por jurados populares y reducción inmediata de la población carcelaria liberando los pesos sociales y políticos y la pequeña delincuencia. Despenalizar el cultivo y el consumo de marihuana y otorgar un precio subsidiado a la producción de los pequeños campesinos hasta competir con el cultivo de amapolas.
8-En los transportes, privilegiar y desarrollar el ferroviario, que es más barato y menos contaminante, para reducir el número de camiones, neumáticos, aceites y combustibles. Desarrollar el tráfico marítimo costero y fomentar la pesca artesanal.
9-En el campo internacional, sacar a México de la dependencia. Su aliado en el continente son los pueblos: a ellos debe dirigirse con una política independiente y digna, basada en la defensa de los derechos humanos y de los ciudadanos,.
10-En lo que respecta a la cultura, iniciar un vasto plan de disminución del semianalfabetismo y la ignorancia y promover la edición en millones de ejemplares de todos los grandes escritores y pensadores latinoamericanos.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

López Obrador puede ser buen presidente, puede ser igual al PRI/PAN o la burla por blandengue


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López Obrador puede ser buen presidente, puede ser igual al PRI/PAN o la burla por blandengue

 

 


López Obrador puede ser buen presidente, puede ser igual al PRI/PAN o la burla por blandengue
1. Señala mucha gente: “A López Obrador se le ha comenzado a criticar sin siquiera comenzar a gobernar”; pero también se le ha comenzado a halagar sin iniciar su gobierno. Así debe ser la crítica política: no se puede “esperar que se inicie un gobierno, que llegue a la mitad o hasta concluir su mandato para calificar un sexenio”. No se puede esperar. Si un político nace de huevo de pato, camina como pato y come como pato; es decir, si es hijo de la burguesía, de joven piensa y explota como empresario, milita en el PRI o el PAN, pues años antes ya sabes cómo gobernará, cuáles son sus pensamientos u obsesiones y si está dispuesto a matar en defensa de sus particulares intereses.
2. El poder político no es un simple juego, porque de él depende el bienestar o el fracaso de un país y un pueblo. Los electores votaron un mandato y López Obrador tiene que obedecer. Por ello, alarmados, aterrorizados, los jueces o magistrados, los militares, los funcionarios electorales, los llamados especialistas y otros muchos altos funcionarios que cobran cada mes de 400 a 500 mil pesos, han comenzado a rebelarse. ¿Cómo que el presidente López Obrador va a ordenar que los salarios de los jueces o magistrados se reduzcan de 600 mil pesos a 108 mil para respetar el llamado para que ningún salario sea superior al del presidente?
3. Pienso que en tres meses (en marzo de 2019) ya podrá preverse lo que puede o no hacer AMLO. Reducir los altos salarios, construir el aeropuerto en Santa Lucía, aumentar el salario mínimo, consolidar gubernaturas en los estados, atender a los “ninis”, a los estudiantes, los pensionados. Más aún, pienso que antes los jueces, militares, el PRI y PAN, habrán decidido cuál es el camino. Y no es un problema de leyes o legalidades institucionales sino un problema eminentemente de fuerza política real. La gran pregunta será: ¿Quién manda hoy en la nación si desde el inicio del México independiente en 1821 lo ha hecho la burguesía?
4. Cuando digo que nunca he votado es porque desde los 19 años supe que el PRI y el PAN eran partidos de derecha que sólo favorecían a los empresarios, es decir, a los ricos explotadores. Así que en 1958 no voté por el PRI, pero tampoco por el PAN: no voté por López Mateos, en 1964 no lo hice por Díaz Ordaz, en 1970 desprecié a Echeverría, en 1976 no me hice tonto votando por López portillo. A todos ellos y sus seguidores los combatí de antemano y en ningún momento les tuve algún grado de confianza. Afortunadamente mi trabajo salarial de profesor y mi ideología izquierdista me educó a ser independiente y a manifestarme sin temor en las aulas, el sindicato, los periódicos y las calles, como enemigo del sistema.
5. En 1977 el presidente López Portillo y su secretario Reyes Heroles, al ver que las elecciones y la participación electoral estaban en peligro de desaparecer, inventaron una “reforma política” ofreciendo a todos los partidos que se registren y acepten ciertas reglas, grandes cantidades de dinero, diputaciones y senadurías, programas de televisión, pago de locales y propaganda y muchos viajes en avión. No había terminado el ofrecimiento cuando cinco o seis partidos de derecha y reformistas de izquierda ya estaban haciendo cola para registrarse. Desde entonces conozco a unos diez políticos de esa camada que comenzaron a ocupar cargos y llevan 40 años brincando de un puesto a otro sin interrumpir sus ingresos millonarios.
6. Espero que López Obrador, a pesar de los muchos vientos y tempestades que lo rodean, pueda capotear esos temporales, para salvar a su amada. El “tsunami” político de la derecha no sólo está conformado por los pináculos que han comenzado a aparecer en lo más alto de la clase dominante de la nación, sino que los medios de información de otros países han comenzado a cuestionar las políticas que anuncia el lópezobradorismo. Espero que Morena no retroceda, que la obliguen a caer “por educación” en la blandenguería; por el contrario, que pase a la ofensiva. En unos días estarán libres los gobernadores que defraudaron al país; en unas semanas los gobernadores del PAN y del PRI se alinearán con AMLO. ¿Qué sigue?
Blog del autor: http://pedroecheverriav.wordpress.com
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Organismos de Derechos Humanos presentan informe sombra a Comité sobre Desapariciones Forzadas de la ONU


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Organismos de Derechos Humanos presentan informe sombra a Comité sobre Desapariciones Forzadas de la ONU

 


Para el debate del 15º periodo de sesiones en donde se examinará al Estado mexicano
Organismos de Derechos Humanos presentan informe sombra a Comité sobre Desapariciones Forzadas de la ONU
La Coalición de organismos defensores de Derechos Humanos conformada por el Comité de Derechos Humanos de Base de Chiapas Digna Ochoa (México), la Red Nacional de los Derechos Humanos (Venezuela), La Liga Mexicana para la Defensa de los Derechos Humanos-Filial Región Sureste (México) y el Consejo Nacional para la Defensa del Derecho Humano a la Salud (Venezuela) han presentado el día de hoy un informe en materia de la grave situación de desapariciones forzadas que se padece en México dirigido al Comité sobre Desapariciones Forzadas de la Organización de Naciones Unidas, para que dicho documento sea integrado y tomado en cuenta en el 15º. Periodo de sesiones del Comité Sobre Desapariciones forzadas que se realizará en la sede de la ONU en Ginebra del 5 al 16 de noviembre de 2018 en donde será evaluado el Estado mexicano durante los días 7 y 8 de noviembre y en donde el Comité examinará la información complementaria presentada por México en virtud del artículo 29, párrafo 4 de la Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas.
En el informe expresamos nuestra preocupación por la falta de interés que ha manifestado el gobierno de México para reconocer la profunda y grave crisis de desapariciones que se vive cotidianamente y en su negativa en reconocer la plena competencia de la Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas y del Comité contra la Desaparición Forzada sobre las Desapariciones Forzadas o Involuntarias.
En el informe que presentamos nos hemos sumado a la exigencia de víctimas, colectivos y organismos defensores de Derechos humanos y del GTDFI que “… alienta enérgicamente al Estado parte a reconocer la competencia del Comité para recibir y examinar comunicaciones individuales e interestatales en virtud de los artículos 31 y 32 de la Convención con miras a reforzar el régimen de protección contra las desapariciones forzadas previsto en la misma.” México se ha negado reiteradamente a reconocer la competencia del Comité en virtud de los artículos 31 y 32 de la Convención y en el informe presentado al Comité evade esta exigencia aduciendo que México ha firmado y ratificado los principales instrumentos y básicos internacionales de Derechos Humanos y que México cumple con la presentación de informes periódicos y ha “procurado” responder oportunamente a las observaciones y recomendaciones que formulan dichos órganos de tratados y que están en proceso de tomar en cuenta esta petición.
A pesar de las recomendaciones formuladas en febrero de 2015 a México por el GTDFI, en este momento México aún no cuenta con un registro único de personas desaparecidas a nivel nacional. Ello ha dificultado la posibilidad de realizar un efectivo diagnóstico nacional sobre el estado de la desaparición forzada de personas que permita estar en condiciones de adoptar las medidas integrales y efectivas para su prevención, erradicación, investigación, sanción y reparación. En su informe de seguimiento de septiembre de 2015, el GTDFI, en relación a la Ley del Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED), observó con preocupación que “la Ley no incluye la categoría específica que permita registrar a una persona como víctima de desaparición forzada (Informe de seguimiento sobre la misión a México, doc. A/HRC/30/38/Add.4 del 11 de septiembre de 2015, párr. 22.)
Enfatizamos la tendencia preocupante y negligente de México en insistir en cifras no desagregadas, que mezclan la condición de personas “ausentes” con la de las personas víctimas de desaparición forzada o desapariciones perpetradas por particulares, y que impide tener certeza sobre la dimensión real del problema de la desaparición forzada en México y contar con una política institucional clara para reconocer y enfrentar el problema. Situación que como han denunciado colectivos de familiares de desaparecidos es más grave aún de lo que se consignan en los registros del Estado.
En el informe hemos manifestado nuestra preocupación ante la existencia de indicios claros y las denuncias de Colectivos de familiares de desaparecidos y organismos de Derechos Humanos en el sentido de que el gobierno ha sido negligente e incluso ha actuado con dolo para cumplir con sus obligaciones de búsqueda, localización e identificación de personas desaparecidas, y han sido las propias víctimas quienes han realizado búsquedas, localizado fosas y dado pasos para la debida identificación, un ejemplo de este actuar de las autoridades quedó demostrado con la atrocidad de abandonar cientos de cuerpos en trailers por parte de la Fiscalía del Estado de Jalisco y que ha causado una conmoción nacional, así como en la negativa de la Fiscalía de Veracruz, al obstaculizar la participación de colectivos y víctimas en las labores de levantamiento de restos encontrados en la fosa de Arbolillo, municipio de Alvarado en septiembre de 2018.
Hemos retomado también en el informe las observaciones del GTDFl que ha lamentado el abandono del Estado mexicano al problema de las desapariciones forzadas perpetradas durante el periodo de la denominada “Guerra Sucia”. “Parecería que en este tema el Estado ha renunciado al cumplimiento de sus obligaciones internacionales. Salvo el trabajo de la Comisión de la Verdad del Estado de Guerrero y las limitadas compensaciones otorgadas a algunas víctimas referidas en la recomendación 26/2001 de la CNDH, no se registran avances de otra índole. La impunidades generalizada y no se conocen acciones efectivas y resultados concretos para la investigación de lo sucedido. Sigue sin garantizarse el derecho a la verdad. Más aún, se han registrado retrocesos para acceder a documentos históricos de la “Guerra Sucia” (GTDFI, en la sesión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU de fecha 11 de septiembre del 2015. Párrafo 30, A/HRC/30/38/Add.4).
Es aterrador el dato del porcentaje de mujeres, adolescentes y niñas desaparecidas a nivel nacional que es el 25% del total de las personas desaparecidas, y que en el Estado de México ese porcentaje asciende al 46%. Según información de la ONG I(dh)eas, en el Registro Nacional de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED), existen en México un total de 35.424 personas desaparecidas, de las cuales 8.987 son mujeres (de todas edades). El Estado de México es la entidad con el mayor número de casos de mujeres, adolescentes y niñas desaparecidas del país con un total de 1.790 casos oficialmente registrados, 1.779 en el fuero común y 11 en el fuero federal.
Hacemos nuestras y nos sumamos a las exigencias que están solicitando los colectivos de familiares de víctimas de desaparición en México y que han hecho llegar al próximo gobierno electo; colectivos que consideran han sido víctimas de la simulación y que existen nulos avances en la implementación de la Ley General sobre Desaparición Forzada y Desapariciones cometidas por particulares.
Entre las recomendaciones que realizamos retomamos la recomendación del ACNUDH, México atienda la Ratificación de instrumentos internacionales: a) Promover la firma y ratificación del Protocolo Facultativo del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y del Protocolo Facultativo de la Convención de los Derechos del Niño; y reconocer la competencia del Comité contra la Desaparición Forzada conforme a los artículos 31 y 32 de la Convención; b) Firmar y ratificar todos los tratados Interamericanos de derechos humanos adoptados por la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos que están pendientes de ratificación.
Este informe ha sido presentado para su conocimiento y seguimiento a la Oficina en México y al responsable para México en Ginebra del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos.
Sobre los organismos de Derechos Humanos.
Comité de Derechos Humanos de Base de Chiapas Digna Ochoa, trabaja por la defensa y promoción de los derechos humanos de las comunidades indígenas y campesinas, en Chiapas México, y en articulación con organizaciones sociales de Latinoamérica, para unificar esfuerzos en defensa de los derechos humanos reconocidos en convenciones y mecanismos internacionales, los logros sociales y reconocimientos de los derechos de las comunidades indígenas y campesinas de Chiapas. Contacto: ddhh.chiapas@gmail.com @ddhh_chiapas
El Consejo Nacional para Defensa del Derecho Humanos a la Salud, es una Red de Organizaciones no Gubernamentales, movimiento y colectivos Sociales, trabajadores/as de la Salud, Docentes, Estudiantes, las Familias, Comunicadores/as Sociales, Defensores/as e Individualidades que trabajamos articuladamente para promover, difundir y defender la salud como un derecho humano. Contacto: www.cnddhs.org.ve cnddhhs@gmail.com
La Limeddh es una Organización No Gubernamental legalmente constituida bajo el régien de asociación civil, sin fines lucrativo. Fue creada en 1985 en la Ciudad de México, como una tribuna abierta, independiente y plural para promover y proteger los derechos humanos. Su filiar Sur-Sureste es coordinado por el sacerdote Franciscaco Blas Alvarado, fundador del albergue La 72 en Tabasco, y se centra en la defensa de los Derechos Humanos de los Migrantes en tránsito. Contacto: frblas68@hotmail.com
LA Fundación Red Nacional de Derechos Humanos (RENADDHH) tiene como misión: Desarrollar estrategias de investigación educación. y divulgación desde enfoques críticos de los derechos humanos dirigidos a toda persona, comunidad, organizaciones, movimientos sociales, para contribuir desde la construcción de experiencias significativas con la transformación social fundada en los valores de justicia equidad igualdad libertad cooperación solidaridad honestidad y corresponsabilidad de acuerdo al Estado Social de Derecho y de Justicia. Contacto: Red Nacional de Derechos Humanos (RENADDHH) www.renaddhh.org.ve email rednaddhh@gmail.com @renaddhh

AMLO, el Ejército y el 68


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AMLO, el Ejército y el 68

 

 


Existe un divorcio entre   el Ejército y una enorme porción de la sociedad mexicana. El papel que las fuerzas armadas desempeñaron en la represión al movimiento estudiantil y en la matanza del 2 de octubre de 1968 les valió el repudio ciudadano. Su participación en la guerra sucia de la década posterior a Tlatelolco profundizó la animadversión en su contra.
La ruptura no era nueva. El descontento hacia la milicia estaba alimentado por su responsabilidad en la represión sistemática a los movimientos populares. Aunque cumplieran órdenes dadas por civiles, fueron soldados de línea quienes asesinaron en Xochicalco al líder campesino Rubén Jaramillo, a su esposa y a sus hijos. Fueron militares quienes rompieron la huelga ferrocarrilera de 1959 y detuvieron a 800 trabajadores y a sus líderes. Fue el Ejército el que, en 1960, aplastó violentamente la protesta popular contra el gobernador de Guerrero, Raúl Caballero Aburto.
Lejos de cicatrizar con el paso de los años, la herida abierta en 68 se ha hecho mayor. La activa intervención de las fuerzas armadas en tareas de contrainsurgencia en Chiapas y Guerrero arrojó una larga lista de graves violaciones a los derechos humanos y la promoción de grupos paramilitares. Su participación en funciones de policía en la guerra contra el narcotráfico escaló la animadversión ciudadana. Su actuación durante la noche de Iguala el 26 y 27 de septiembre de 2014, cuando fueron desaparecidos 43 jóvenes estudiantes normalistas de Ayotzinapa, y en las ejecuciones extrajudiciales en Tlatlaya hicieron aún mayor la desconfianza popular hacia la institución castrense.
No es asunto subjetivo. Las quejas presentadas ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) por presuntas violaciones a las garantías fundamentales de civiles por las fuerzas armadas han aumentado en la década reciente. Entre 2007 y 2017 se presentaron 10 mil 764 denuncias contra militares y 2 mil 790 contra marinos. Lo mismo ha sucedido con el número de recomendaciones emitidas por la CNDH debido a violaciones a las garantías fundamentales: 166, de las cuales 126 son contra la Sedena y 40 contra la Semar.
Estas cifras son apenas una pequeña muestra del grado de descontento contra la tropa. En muchas ciudades, pueblos y comunidades de todo el país circulan multitud de testimonios de abusos de militares contra la población civil que no se denuncian por miedo o porque se piensa que es inútil hacerlo. La memoria de las atrocidades cometidas contra la población civil durante la guerra sucia está viva en familiares y vecinos.
Las violaciones a las garantías fundamentales en que han incurrido soldados y marinos, que han sido acreditadas en todas estas recomendaciones por la CNDH, son desaparición forzada, ejecución extrajudicial (vulneración del derecho a la vida), detenciones arbitrarias, tortura y otros tratos crueles, contra la integridad y la seguridad personal, contra la libertad, agresiones sexuales y no presentar de inmediato a los detenidos ante el Ministerio Público.
El triunfo de Andrés Manuel López Obrador en los pasados comicios estuvo alimentado, en parte, del memorial de agravios hacia las fuerzas armadas y de la esperanza de esclarecerlos, hacer justicia, reparar los daños y garantizar que no vuelvan a suceder. También de su ofrecimiento de retirar al Ejército de las calles y regresarlo a sus cuarteles.
Por eso resulta relevante que haya usado la Plaza de las Tres Culturas, y una fecha cercana al 2 de octubre (apenas tres días antes), como escenario para fijar su posición sobre el futuro de la milicia. Y para tratar de impulsar una reconciliación entre esa institución y quienes desconfían de ella. No hay que ver a los soldados y marinos como enemigos. Son pueblo uniformado, hijos de campesinos, obreros, comerciantes, dijo.
El discurso, acompañado por el ofrecimiento de no utilizar, nunca más, al Ejército para reprimir al pueblo, parece ser un llamado a hacer un borrón y cuenta nueva con las violaciones a los derechos humanos cometidas por los militares. Es una especie de convocatoria no explícita a perdonar a cambio de la promesa de que esas afectaciones las garantías individuales no vuelvan a suceder, garantizadas por el hecho de que, el hoy presidente electo, será comandante en jefe de las fuerzas armadas.
La intervención de López Obrador el viernes difiere de lo dicho por él en ese lugar el 21 de mayo de 2012, como candidato a la primera magistratura. Hay una toma de distancia con respecto a lo dicho en aquel entonces. Hace seis años profundizó mucho más, en el papel del movimiento del 68 en la lucha contra el autoritarismo gubernamental.
Se dirá que en 2012 habló en la Plaza de las Tres Culturas como candidato y en 2018 lo hizo como presidente electo. Cierto. Sin embargo, la desconfianza de amplios sectores de la población hacia el Ejército no se resuelve por decreto. El origen de clase de los soldados y marinos al que apela como garantía de reconciliación no exime ni a la institución ni a sus integrantes de las graves violaciones a los derechos humanos cometidas. Y su compromiso personal (sin duda genuino) no garantiza que esto no vuelva a suceder.
El presidente electo anunció en Tlatelolco una reforma al Ejército. La defensa nacional la podemos hacer todos. Los marinos y los soldados tienen que ayudarnos para garantizar la seguridad interior y la seguridad pública, dijo. Aunque falta precisar las modalidades de esta ayuda y detallar las semejanzas y diferencias de esta propuesta con la controvertida Ley de Seguridad Interior, es muy delicado involucrar a las fuerzas armadas en funciones de policía. Buena parte de las violaciones a los derechos humanos que la milicia ha cometido son resultado, en mucho, de su acción en tareas de seguridad pública. Y aunque la iniciativa se haya hecho en la Plaza de las Tres Culturas, no parece estar en sintonía con el espíritu del 68.
@lhan55
Fuente: http://www.jornada.com.mx/2018/10/02/opinion/023a1pol