lunes, 6 de mayo de 2019

¡Zapata y Samir viven, la lucha sigue!


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 ¡Zapata y Samir viven, la lucha sigue!

 

 


La clase política del actual gobierno y sus intelectuales orgánicos pretenden invisibilizar e ignorar las denuncias graves y los posicionamientos políticos que en el contexto del centenario del asesinato del General Emiliano Zapata, se hicieron públicos durante la jornada del 9 y 10 de abril en Amilcingo y Chinameca, Morelos, en la que organizaciones y colectivos que luchan y se organizan contra el capitalismo, entrelazaron la memoria de las resistencias del pasado con las de hoy en los territorios amenazados por los megaproyectos, el crimen organizado y las renovadas formas de militarización y paramilitarización punitivas. Tanto el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) como el Congreso Nacional Indígena –Concejo Indígena de Gobierno, en sendos comunicados, invocan a Zapata, a Samir Flores, quienes siguen con vida en las conciencias de los pueblos, alertando de nuevas traiciones y mentiras, señalando la continuidad de la lucha. Al igual que a Zapata, señalan el CNI-CIG, “A Samir lo seguimos viendo y escuchando. Camina entre nosotros y nos recuerda que el camino es abajo, que la dignidad no se vende y que la vida no se negocia. (Declaración de Chinameca).
El EZLN, por su parte, por conducto de su vocero, el subcomandante Moisés, hace un señalamiento sumamente preocupante al aclarar el motivo de que su organización no haya asistido al encuentro de Morelos: La razón es muy sencilla y tiene la bandera del mal gobierno. Porque en nuestras montañas y valles ha aumentado la presencia militar, policiaca, paramilitar, y de espías, orejas e informantes. Han reaparecido los sobrevuelos de aviones militares, así como de vehículos artillados, como en los tiempos de Carlos Salinas de Gortari, de Ernesto Zedillo Ponce de León, tutor político del actual titular del Poder Ejecutivo; de Vicente Fox Quezada luego de la traición de los Acuerdos de San Andrés; del sicópata Felipe Calderón Hinojosa; y del ladrón de corbata y copete Enrique Peña Nieto. Lo mismo, pero ahora con mayor frecuencia y mayor agresividad (…) Ahora, además, miembros del Ejército federal y Fuerza Aérea se adentran en las montañas y aparecen en las comunidades diciendo que viene la guerra y que sólo están esperando órdenes de ‘mero arriba’. Y algunos se hacen pasar por lo que no son ni nunca serán, según esto para conocer los ‘supuestos planes militares’ del EZLN. Tal vez ignorando que el EZLN dice lo que hace y hace lo que dice…o tal vez porque el plan es montar una provocación y luego culpar al EZLN. El mismo método de Ernesto Zedillo Ponce de León, y de su lacayo Esteban Moctezuma Barragán, hoy encargado de emboscar al magisterio democrático.”
Recuerdo que, como integrante de la Comisión de Concordia y Pacificación del Congreso de la Unión, durante el Diálogo de San Andrés, los militares nunca se referían al Ejército Zapatista de Liberación Nacional por este nombre o sus siglas, aduciendo que Ejército sólo hay uno: el mexicano. Usaban el término de subversivos. Esto viene a cuento ante la delicada situación que describen los zapatistas en su enérgico comunicado, en el que sostienen: “Y los patrullajes y sobrevuelos no siguen las rutas del narcotráfico, ni las agobiadas caravanas de las hermanas y hermanos migrantes que huyen de una guerra que se niega a decir su nombre…para entrar a otra que se esconde detrás de un Ejecutivo federal parlanchín y pendenciero. No, esa amenaza de muerte recorre por aire y tierra las comunidades indígenas que han decidido mantenerse en resistencia y rebeldía para defender la tierra, porque en ella está la vida.”
En el mismo tenor, el CNI-CIG sustenta: “Hoy, a 100 años de que la traición y la mentira acabaran de forma cobarde con la vida del general Zapata, esa mentira y traición regresaron con un supuesto rostro de democracia, pero como entonces, esa palabra cuando viene de arriba sólo significa la guerra, la suplantación y el engaño a toda la nación. (…) Ante la grave crisis que sufrimos no sólo los pueblos que somos, sino la humanidad y todo el mundo en la guerra con la que las empresas mexicanas y extranjeras están invadiendo nuestras tierras, nuestra madre tierra se conmociona con la destrucción ambiental y con el desmantelamiento de la organización de los pueblos. (…) Este gobierno capitalista les construye carreteras, canales, vías de ferrocarril, reordena el territorio del país para entregarles todo, les hace leyes a su favor y a favor del poderío del gran capital en el mundo, empezando por el gobierno de Estados Unidos. Con cinismo, esa hidra se apresta para quitarnos lo que es nuestro, usando sus fuerzas militares o paramilitares, pues con su guerra concentran el poder y aumentan sus ganancias, que son mayores si las hacen sobre el cadáver de nuestra madre que, como lo hemos dicho hace 100 años con nuestro compañero general Zapata y como hace miles de años con nuestros ancestros, es la tierra, está viva y a ella nos debemos”.
¿Se escuchará al México de abajo y a la izquierda?
Fuente: http://www.jornada.com.mx/2019/05/03/opinion/018a1pol
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

El turno es de los trabajadores


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El turno es de los trabajadores

 


La hora del cambio social ha tocado las puertas de esa vieja cárcel del charrismo sindical en México y camina de la mano de la 4ª Transformación encabezada por el presidente Andrés Manuel López Obrador. El Congreso de la Unión, en sus dos cámaras, acaba de aprobar una reforma a la Ley Federal del Trabajo que contiene demandas históricas de los trabajadores mexicanos en su lucha por libertad y democracia sindical.
Durante décadas los trabajadores y el núcleo duro de la clase obrera, han intentado sacudirse el yugo del control corporativo, instaurado como una política estructural del nuevo estado surgido de la revolución mexicana.
Desde los Batallones Rojos de 1915 con los cuales la fracción burguesa de la revolución mexicana buscó el apoyo político de la clase trabajadora, para enfrentar a los ejércitos campesinos de Francisco Villa y Emiliano Zapata, a cambio de facilitarles la organización sindical.
Después vino la creación de la CROM en 1917 que inaugura el primer intento postrevolucionario para controlar y manipular el descontento obrero. Hasta llegar al reconocimiento histórico de derechos obreros plasmados en el artículo 123 de la Constitución política de 1917, previa represión de la legendaria huelga de 1916 encabezada por el dirigente electricista José Ernesto Velasco Torres.
Desde esa época se comenzaron a sentar las bases del control corporativo de los trabajadores mexicanos y sus sindicatos por parte de los gobiernos postrevolucionarios.
Los intentos de la clase trabajadora para sacudirse a los charros sindicales, notoriamente simbolizados por Fidel Velázquez, han sido muchos, pero destacan las movilizaciones obreras magisteriales dirigidas por Othón Salazar, las ferrocarrileras encabezadas por Demetrio Vallejo y los electricistas de la tendencia democrática del SUTERM con Rafael Galván al frente.
Invariablemente ante el descontento de los trabajadores expresada en huelgas, movilizaciones, paros, protestas, la respuesta oficial ha sido la misma: muerte, represión y cárcel.
Pero eso se acabó, como reiteradamente lo ha señalado nuestro presidente Andrés Manuel López Obrador: Ni líderes sindicales preferidos, ni consentidos. Es la hora de los trabajadores:
…para que en los sindicatos haya elecciones limpias y libres, que el voto sea personal, libre y secreto y se acabe con el charrismo sindical, que sean los trabajadores los que de manera libre, sin presiones, voten y decidan, y nosotros vamos a cuidar eso, porque ya en el gobierno nuevo ese es un cambio, ya no tiene partido favorito, ya no tiene sindicato favorito…  
Paradójicamente, en algunos sectores maquillados de izquierda, no se ha terminado todavía de calibrar y asimilar el posicionamiento de nuestro presidente Andrés Manuel López Obrador frente a un tema clave en la lucha por la libertad y democracia en México. Pero no así para millones de trabajadores y de quienes venimos de experiencias de décadas de lucha al interior de los grandes sindicatos de industria. Pareciera un sueño, pero no lo es. La lucha no ha sido en vano.
Un primer paso ha sido detener el deterioro de los salarios en México. Pero el paso decisivo está contenido en la Reforma Laboral promovida por MORENA y sus aliados y recién aprobada por las Cámaras de Senadores y de Diputados.
¿Qué propone la reforma laboral en el tema fundamental de la libertad y la democracia sindical?, varias cuestiones esenciales: Garantizar el derecho a la libre asociación sindical, la rendición de cuentas y el Voto Universal, Secreto y Directo de todos los trabajadores en la toma de decisiones y para la elección de sus dirigentes.
Como puede leerse con meridiana claridad en la recién aprobada Reforma Laboral, particularmente en los artículos 358, 364 Bis, 371, 373, 378, 386 Bis y subsecuentes de la Ley Federal del Trabajo:
Se elimina la votación indirecta y secreta para la elección de las direcciones sindicales, incluyéndose las secciones sindicales, y se establece el voto directo, personal, libre, directo y secreto de los trabajadores. Estableciéndose rigurosos requisitos para garantizar la plena libertad sindical.
El mismo procedimiento se estatuye para garantizar la negociación y la contratación colectiva en beneficio de los trabajadores. Así como para acabar con los llamados contratos de protección, instrumentos favoritos de patrones y dirigentes charros para someter y manipular a los trabajadores.
La duración en los cargos sindicales se sujeta al procedimiento del voto personal, libre, directo y secreto, para evitar la manipulación y la eternización de los dirigentes charros que de esa forma amplían indefinidamente sus periodos sindicales.
Se establecen rigurosos mecanismos para impedir la corrupción de los dirigentes sindicales en el manejo discrecional de las cuotas sindicales y de los bienes del sindicato; que de comprobarse podrán ser sancionados con la suspensión o destitución de sus cargos sindicales.
Quedan pendientes temas como la subcontratación laboral, mejor conocido como outsourcing y lo relativo a los trabajadores del campo como lo reconoce el propio dictamen, bajo el compromiso de abordar estos temas en los siguientes periodos ordinarios.
En efecto, dicho sin desdoro, buena parte de estas reformas laborales son resultado de compromisos del Estado Mexicano asumidos en el Tratado comercial México-Estados Unidos y Canadá, contenidos en el anexo 23-A; pero indudablemente responden igualmente a demandas que por décadas han enarbolado los trabajadores mexicanos.
Con esta histórica reforma laboral las horas del charrismo sindical están contadas, pero su caída será por obra y voluntad de los trabajadores y del núcleo duro de la clase obrera en México. No olvidemos que la liberación de los trabajadores solo será obra de los trabajadores o no será.
Es el turno de los trabajadores para organizarse sindicalmente, para democratizar sus sindicatos, enviando al basurero a los dirigentes charros, asumiéndose como sujetos activos y primordiales del cambio social en marcha.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Proteger a los asesinos y traidores


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Proteger a los asesinos y traidores

 

 


Hay que proteger a Vicente Fox, quien “traicionó a la democracia”, según palabras de Andrés Manuel López Obrador (AMLO); a Felipe Calderón Hinojosa, quien ordenó la salida del ejército a las calles y ordenó la masacre contra el pueblo; hay que protegerlos con “una guardia reducida, pero eficaz”, así lo ordenó al ejército mexicano el pasado 6 de abril.
Tanto Fox como Calderón pidieron la protección, el primero el 5 de abril por un supuesto intento de ingreso de hombres armados en una de sus propiedades, y Calderón hace unos meses, tres aproximadamente, por medio de una carta al jefe del Ejecutivo.
Ahora esos dos ex presidentes serán cuidados por ocho elementos del ejército en lugar de que sean custodiados para ser juzgados por sus crímenes contra el pueblo, por la profundización del modelo neoliberal que significó la pérdida de la soberanía energética y alimentaria del país y que reforzó la subordinación económica y militar a los Estados Unidos de Norteamérica.
Los sirvientes de la oligarquía financiera, sus fieles representantes, sus amigos más distinguidos, ahora claman protección, cuando sus manos están manchadas con la sangre de miles de mexicanos.
¿Alguien lo duda? Recordemos los hechos en San Salvador Atenco, Estado de México, los días 4 y 5 de mayo de 2006: Vicente Fox era presidente, Felipe Calderón candidato a presidente por el Partido Acción Nacional y Enrique Peña Nieto gobernador del Estado de México.
Fox y Peña Nieto ordenaron el operativo contra el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, Atenco se cubrió de gas lacrimógeno, dos pobladores fueron ejecutados por la policía estatal, cientos acabaron detenidos torturados y más de 20 compañeras abusadas sexualmente por policías municipales, estatales y federales, mientras el ejército tendía un cerco alrededor del pueblo para que nadie escapara.
¿De qué tienen miedo los ex presidentes?
¿De que los asesinados y los desaparecidos de manera forzada se presenten a sus ojos como pueblo enfurecido?
¿Por qué piden protección?¿Para qué familia piden protección?
¿Para sus hijos, para sus esposas, para los familiares que son parte de las empresas que ellos beneficiaron cuando vendían los recursos del país al mejor postor?
¿Dónde estuvo la protección para los cientos de ejecutados extrajudicialmente, dónde para los detenidos-desaparecidos, dónde para la humilde trabajadora asesinada, para el niño de la calle abusado, para el vendedor ambulante despojado?
Cuando ellos eran presidentes, ¿dónde estaba el ejército y sus grupos paramilitares?
¿Qué hacían por el pueblo y qué por las empresas y los empresarios que se beneficiaron del terrorismo de Estado?
Terror de Estado contra el pueblo, riqueza y propiedades para empresarios; terror de Estado para el pueblo, protección para los autores intelectuales y materiales de ese terror.
Pero no todo era sufrir para los ex presidentes en su “arduo trabajo”, ya que se atendían bien, porque vender un país y su gente trabajadora cansa, porque ordenar la ejecución, la desaparición y la represión seca la garganta, así pues Enrique Peña Nieto gastó 20 millones de pesos en platillos y bebidas en tres años de uso del famoso avión presidencial.
Filete de curvina bañada en salsa, ensaladas de camarones, carpaccio de salmón, bife de robalo; para beber: vinos tintos, whisky, coñac, tequila, 700 botellas de bebidas alcohólicas con un costo de 270 mil pesos tan sólo en dos años.
¿Y por qué se debe proteger a los asesinos y despilfarradores con dinero del pueblo?
¿No les bastan sus empresas, no les basta con lo robado? “El miedo no anda en burro”, dice el pueblo, pero ¿a qué le temen si ya AMLO dijo que no quiere juzgar a los ex presidentes porque eso sería empantanarse en el pasado?
Si ya casi los exonera de su responsabilidad penal, moral e histórica de saquear al país y oprimirnos todos los días durante 18 años.
¿A qué le temen entonces estos parásitos vividores del pueblo, de su sangre y su trabajo?
Y la otra gran pregunta: ¿por qué no deben ser juzgados si las consecuencias del neoliberalismo todavía hacen estragos en el pueblo trabajador y explotado?
Dijo el presidente que con la nueva administración el pueblo recuperaba la “dignidad de decir no”; existe pueblo que antes de su triunfo electoral ya había dicho no al neoliberalismo, no al terrorismo de Estado, no al capitalismo, no a la impunidad. Y ese pueblo salió a las calles, marchó, gritó, luchó de muchas formas para detener la barbarie y con esa lucha abonó al triunfo que hoy palidece ante la falta de convicción de encontrar la verdad, de aplicar la justicia, de preservar en la memoria social las luchas que han pasado y que se niega a construir mecanismos que garanticen la no repetición de la represión política y el control social contra el pueblo mexicano.
Los pilares del neoliberalismo siguen intactos, aunque se les haya apenas rozado en estos meses del nuevo gobierno:
La política de privatización acotada se expresa en los nuevos contratos que se otorgan a las empresas privadas para construir proyectos económicos con el argumento de que el gobierno no tiene dinero.
Las fuerzas armadas sin investigar, con mayor presupuesto y ahora con una Guardia Nacional que entrenar para seguir siendo la columna vertebral de la injusticia.
Los altos puestos burocráticos reducidos en el Ejecutivo y sus dependencias; pero en rebelión desde la Suprema Corte de Justicia de la Nación y otras dependencias que siguen ganando el doble o más de lo que gana el presidente.
Proteger a los asesinos es mantener impunes sus crímenes y ocultar su responsabilidad en la desgracia nacional que construyeron. Sería mejor proteger al pueblo del abuso cotidiano de los empresarios y de las fuerzas paramilitares que lo siguen acechando.
¡Terminar el neoliberalismo de raíz; construir el socialismo!
Nota:
Este artículo fue publicado como parte de la sección EDITORIAL del No. 42 de FRAGUA, órgano de prensa de la Organización de Lucha por la Emancipación Popular (OLEP), Abril-Mayo 2019.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.