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miércoles, 28 de diciembre de 2016

Comisión de la Opep se reunirá la primera quincena de enero para revisar recorte de crudo

Comisión de la Opep se reunirá la primera quincena de enero para revisar recorte de crudo

 

OPEP
Una comisión de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep) se reunirá la primera quincena de enero para revisar el cumplimiento de acuerdo mundial de recorte de producción petrolera, de acuerdo a la información suministrada por el ministro de Petróleo de Kuwait, Essam Abdul Mohsen Al-Marzouq.
“Nos reuniremos en enero con países de la Opep y fuera del grupo, y coordinaremos la metodología que se implementará para el cumplimiento del recorte”, aseguró Essam Abdul Mohsen Al-Marzouq a periodistas en los márgenes de un encuentro de la Organización de Países Árabes Exportadores de Petróleo (Opaep) en El Cairo.
Además, agregó que “los anuncios provenientes de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait, Irak y Rusia son todas señales alentadoras de que acatarán el recorte y esperamos que otros países los sigan”.
La Opep y productores fuera del cartel sellaron el 10 de diciembre su primer acuerdo desde el 2001 para reducir el bombeo conjunto y aliviar así el exceso de suministro a nivel mundial tras más de dos años de bajos precios del crudo.

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miércoles, 11 de noviembre de 2015

Tres causas de la caída del crudo y su impacto mundial


telesurtv.net

Tres causas de la caída del crudo y su impacto mundial

 

Venezuela lidera una campaña mundial entre los países productores para levantar y sostener los precios del barril de crudo en más o menos 80 dólares.  ¿Cuáles son las causas de su caída?.  Aquí te las explicamos.
Desde 2004, la cotización del crudo ha sido inestable, con tendencia a la baja.  Venezuela lidera una campaña mundial para reunir voluntades entre los miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y otros productores mundiales, para intentar levantarlo y mantenerlo.
Sepa las causas principales que desestabilizan el mercado petrolero a nivel mundial:
Interés de Occidente
Desde 2002, los principales productores de crudo han experimentado sabotajes, invasiones y ofensivas militares por parte de Estados Unidos y sus aliados.
.- Paro petrolero en Venezuela de 2002-2003 promovido por Estados Unidos luego del fallido golpe de Estado de abril de ese año.
.- Invasión de Estados Unidos a Irak en 2003, bajo la excusa de la supuesta existencia de armas de destrucción masiva.
.- Saboteos al flujo del crudo en Nigeria.
.- Sanciones y amenazas contra Irán por los gobiernos de George Bush y Barack Obama.
.- Derrocamiento y asesinato del líder libio Muamar Gadafi. Bombardeos de la OTAN y financiamiento a grupos mercenarios que desmembraron Libia, que antes de la guerra era uno de los mayores productores de crudo en África.
.- Apoyo de Occidente a grupos terroristas en Siria con el objetivo de derrocar al presidente Bashar al-Assad.
Todos estos factores impactaron negativamente en el mercado petrolero, que al principio emprendió una carrera alcista luego de haber permanecido por 16 años debajo de los 30 dólares por barril hasta 2002.
Después de invadir a Irak en el año 2003, el Gobierno de Bush amenazó a los países que no seguían sus lineamientos con ser los próximos objetivos.
Al no ceder a sus pretensiones, Washington buscó intimidar a los productores (sobre todo en Medio Oriente y el Golfo Pérsico) con visitas de portaaviones, maniobras, contramaniobras, despliegue de armamento, ejercicios militares, apoyo a grupos terroristas en Siria, Irak y otros países del área.
¿Por qué el Golfo Pérsico? Porque en esa zona se produce una gran parte del petróleo mundial (Arabia Saudita el productor número 1 con 10,3 millones de barriles diarios). La mayor parte de las exportaciones de crudo pasan por el Estrecho de Ormuz, única salida a los océanos.
Fracking
Desde 2014, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha advertido sobre el método utilizado por Estados Unidos para la producción de crudo, denominado “fracking”.
Maduro ha denunciado que Estados Unidos inunda de petróleo al mercado mundial con el objetivo de bajar los precios del crudo, y desestabilizar las economías de los países exportadores, especialmente Venezuela y Rusia.
“(Obama) reconoce la guerra económica contra Rusia, aquí lo tenemos, lo podemos leer ahora, yo la leí ayer; reconoce la guerra de los precios del petróleo, por primera vez reconoce que es una línea estratégica que está en desarrollo y él está detrás de eso. Es más, dice que es más grave, que tendrá efecto este año, el próximo, y el otro, 2015 y 2016, la guerra del petróleo, la guerra de los precios”, puntualizó el Presidente venezolano en diciembre de 2014.
El llamado “fracking” es una técnica para extraer crudo y gas del subsuelo. Se procede a fracturar la roca a cientos de metros de profundidad inyectando entre sus grietas, agua y otros productos químicos a alta presión.
Lea también → El fracking desequilibró el mercado petrolero mundial
La técnica le ha servido a Estados Unidos para elevar su producción de hidrocarburos y al mismo tiempo para abaratarlos en el mercado internacional. Este método supone graves riesgos a la salud por la contaminación de acuíferos con la mezcla líquida introducida bajo tierra durante el proceso, además de afectar la sismicidad planetaria.
El Dato: Estados Unidos es el mayor consumidor de petróleo del mundo con 18,2 millones de barriles por día (2014).
Especulación
La especulación del mercado petrolero es un factor que incide en la inestabilidad de los precios.
El secretario general de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), Abdalá al Badri, afirmó que el estado actual del mercado petrolero no justifica el derrumbe del precio del crudo.
"Queremos conocer las verdaderas razones que condujeron a una caída semejante de los precios", declaró en Dubái el 14 de diciembre.
Al Badri recordó que el techo de producción de la OPEP "no ha cambiado en los últimos 10 años, (permaneciendo) en unos 30 millones de barriles" diarios.
“La oferta y la demanda registraron un alza -ligera- que no explica esta caída del 50 por ciento” desde junio de 2014. De seguir así, “la especulación contribuye sobremanera” al derrumbe de los precios, agregó.  
Impacto internacional
De acuerdo al economista estadounidense Jack Rasmus, hay por lo menos tres grandes impactos potenciales sobre la inestabilidad económica mundial, a raíz de deflación de los precios del petróleo.
1- Rápida apreciación del dólar estadounidense, y el correspondiente descenso relativo de las monedas de varias economías de mercado emergentes (EME) - en particular los que dependen de las exportaciones de productos básicos y en especial aquellos para los que las exportaciones de petróleo representan un porcentaje significativo de las exportaciones totales.
Hay una larga, histórica y documentada relación entre la caída de los precios del petróleo y un dólar en aumento.
2- Contribución a la deflación general en Europa y Japón, economías que ya han entrado en recesión.
A pesar de los billones de dólares de las inyecciones de liquidez por parte de los bancos centrales, los niveles de precios todavía se han reducido a cero o menos. La deflación del petróleo añadirá significativamente una deriva deflacionista en Europa en general y en Japón.
A su vez, es probable que conduzca incluso a más inyecciones de liquidez por parte de sus bancos centrales, en forma de más flexibilización cuantitativa (QE), alimentando aún más los mercados de valores y los activos de bonos burbujas.
3- La disminución de activos financieros vinculados al petróleo podría aumentar la tendencia a la inestabilidad financiera global.
La deflación del petróleo puede conducir a quiebras e impagos generalizados para diversas empresas no financieras, que a su vez precipitarán eventos de inestabilidad financiera en los bancos vinculados a esas empresas.
El colapso de los activos financieros asociados con el petróleo también podría tener un "efecto cadena" más adelante en otras formas de activos financieros, difundiendo así la inestabilidad financiera a otros mercados de crédito.
Propuesta venezolana
El presidente Maduro ha insistido en una propuesta para los países miembros y no miembros de la OPEP, que consiste en dos puntos:
1- Aplicar un mecanismo de recortes progresivos de producción de crudo, con el fin de controlar los precios. 
2- Establecer un primer piso del precio del barril en 70 dólares y un tope de 100. 
Sepa más → ¿Cuál es la propuesta de Venezuela a los países OPEP y no OPEP?
Fuente: PDVSA

El precio del petróleo no volverá a acercarse a los 80 dólares por barril antes de 2020

El precio del petróleo no volverá a acercarse a los 80 dólares por barril antes de 2020

  • La Agencia Internacional de la Energía publica su informe anual

  • La baja demanda mantendrá los precios bajos y la caída de la inversión

  • Ambas circunstancias ayudarían a reequilibrar el mercado, según el organismo

  • El gasto en inversión en el sector petrolero bajará un 20% este año y en 2016

     

    Campo petrolífero en Libia

     

     

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La Agencia Internacional de Energía (AIE) ha indicado que es poco probable que el barril de petróleo vuelva a estabilizarse en el entorno de los 80 dólares antes de 2020, pese a la caída sin precedentes en la inversión en el sector, ya que en la actualidad la demanda anual crece muy lentamente y en ese período ni siquiera alcanzaría el millón adicional de barriles al día. A partir de ese año, "habrá nuevas subidas de precios", añade el organismo internacional.
En su informe anual Panorama Mundial de Energía publicado este martes (ver documento en pdf), este organismo internacional estima que la demanda en su escenario base aumentará cada año de media en unos 900.000 barriles por día hasta 2020.
También calcula que la demanda podría alcanzar los 103,5 millones de barriles al día en 2040 (frente a los 92,7 millones de 2014), aunque esa subida podría verse frenada por la remontada de los precios, la reducción de los subsidios públicos a los hidrocarburos, la escalada en las medidas de eficiencia energética y el desarrollo de combustibles alternativos.
Frente al alza general de la demanda, la AIE prevé que, "conjuntamente, EE.UU., la UE y Japón verán caer su demanda de crudo en unos 10 millones de barriles diarios en 2040", por lo que el aumento de la demanda estará liderada por los países emergentes, especialmente por China, el sudeste asiático, África y Oriente Medio.

Exceso de oferta como estrategia hacia el reequilibrio

Este año, la bajada del precio del crudo hasta el entorno de los 50 dólares por barril ha provocado recortes abruptos en la producción del petróleo extraído mediante la fractura hidráulica o fracking en Estados Unidos, uno de los principales contribuyentes a la sobreoferta que ha generado una caída del 50% en el valor del crudo en los últimos 12 meses.
Pese a ese exceso de oferta, los productores de petróleo agrupados en la OPEP -con Arabia Saudí a la cabeza- han decidido mantener su nivel de producción para no ceder cuota de mercado a EE.UU. y otros competidores. Eso, combinado con la debilidad de la demanda, ha inundado de crudo el mercado y ha hundido los precios.
Según el informe anual de la Agencia Internacional de la Energía, a medio plazo, esta estrategia permitirá reequilibrar el mercado petrolífero, ya que, por un lado, los bajos precios animarán la demanda y, por otro, los recortes de inversión aplicados por las compañías petroleras reducirán la producción en un futuro.

Recorte de la inversión de más de un 20%

La AIE calcula que se necesitan 630.000 millones de dólares en todo el mundo de inversión en el sector del petróleo y el gas "sólo para compensar el declive de la producción de los campos actualmente en explotación y mantener la producción futura a su nivel actual".
"Estimamos que este año las inversiones en petróleo se reducirán más de un 20%. Sin embargo, y tal vez aún más importante, esta disminución también continuará el próximo año", ha explicado a la agencia Reuters el director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol.
Según este experto, "en los últimos 25 años nunca ha habido dos años consecutivos donde las inversiones hayan disminuido, y esto puede tener implicaciones para el mercado del petróleo en los años venideros".
En contra de lo que puede parecer, los precios bajos no tienen por qué beneficiar a los consumidores. Así, la Agencia advierte de que "los beneficios económicos se verán contrarrestados por una creciente dependencia de Oriente Medio para las importaciones de crudo y por el riesgo de una brusca subida de precios si sigue reduciéndose la inversión".
Según alerta el informe, ambos puntos constituirían una amenaza a la seguridad energética y perjudicarían la transición energética en un mundo que se enfrenta al desafío del cambio climático.
Respecto al aumento de la eficiencia energética, la AIE apunta a que la potenciación de medidas como los vehículos de menor consumo y la mejora del aislamiento en las viviendas permitiría que la demanda mundial crezca a menos velocidad que el crecimiento económico.
"La eficiencia energética juega un papel esencial en la limitación a un tercio del incremento de la demanda energética desde ahora y hasta 2040, un período en el que la economía mundial crecerá un 150%", señala el informe.

jueves, 27 de agosto de 2015

Las grandes empresas petroleras, en retroceso

Las grandes empresas petroleras, en retroceso

Por Michael T. Klare,
Imagen: adnpolitico.com
Imagen: adnpolitico.com
El 14 de julio de 2011, Bill McKibben escribió en TomDispatch que él y otros veteranos ecologistas lanzaron una convocatoria a los activistas para manifestarse ante la Casa Blanca, “aun a riesgo de ser arrestados por exigir algo simple y concreto al Presidente Obama: que se niegue a conceder una licencia para el nuevo oleoducto Keystone XL, que iría desde Alberta hasta el Golfo de México, aumentando considerablemente el flujo de petróleo procedes de las arenas bituminosas”. Quizás nos parezca ya algo lejano en el tiempo, pero McKibben instó a los manifestantes anticipándoles que “las arenas bituminosas de Alberta constituyen la mayor bomba de carbono del continente”, algo especialmente sucio, que incrementa las emanaciones de dióxido de carbono y favorece el calentamiento del planeta.
Unos cuatro años después, el Presidente Obama, cuya administración ha dado luz verde a Shell para hacer pruebas de perforación en las peligrosas aguas del Ártico estadounidense, permitió a principios de este año, en el Atlántico Sur, una nueva exploración en busca de combustibles, y supervisó la expansión de los campos de fractura hidráulica en el oeste estadounidense, pero aún no ha tomado una decisión final sobre la construcción de este oleoducto ¿Alguien duda de que si no se hubieran producido aquellas manifestaciones en contra de dicha oleoducto y si no se hubieran expuesto los problemas ambientales que acarrea, su construcción habría sido aprobada sin pensarlo ya hace un par de años? Ahora ya puede ser demasiado tarde por varias razones.
La empresa que planea construir el gaseoducto, TransCanada, ya teme lo peor – un rechazo presidencial, que, efectivamente, puede ser la opción elegida. Después de todo, quizás haya tocado fondo el legado de la era Obama. En el caso de la guerra, el Presidente supervisó la escalada del conflicto en Afganistán poco después de asumir el cargo, lanzando nuevas bombardeos y enviando aviones no tripulados, y después sumió al país en su tercera guerra en Irak, y por primera vez, en Siria. Sólo al final de su segundo mandato ha revisado y tomado iniciativas para dejar un legado menos belicoso: la firma del acuerdo nuclear con Irán. Del mismo modo, el hombre que anteriormente dirigió una Administración cuya política energética convirtió a Estados Unidos en la “Arabia Americana”, ahora ha puesto en marcha una iniciativa relacionada con el cambio climático destinada a recortar las emisiones de dióxido de carbono en las centrales térmicas que funcionan con carbón en el país. Así que tal vez el legado de esta era, la construcción del oleoducto Keystone XL, quede en vía muerta. O tal vez Obama en este último año y medio de su presidencia deje esta decisión sobre la conveniencia o no de construir el oleoducto en manos de Hillary Clinton, quien se niega a comprometerse en este asunto, a para uno de los 17 Republicanos, los cuales construirían el gaseoducto sin lugar a dudas, antes que promulgar una sola iniciativa relacionada con el cambio climático, por pequeña que sea.
Carrera_por_lo_que_quedaSin embargo, otro factor ha entrado en juego. Como Michael T. Klare, experto en energía y autor de La carrera por lo que queda, explica la dinámica de la Industria de la Energía, que puede estar cambiando de tal forma que podría ahogar a las empresas dedicadas a la extracción de las arenas bituminosas de Canadá en un mar de tinta roja. De ser así, esta Industria, que ya recibió un duro golpe con el descenso de los precios del petróleo en año pasado, puede enfrentarse a un futuro aún más incierto.
Si lo construyes, vendrá” es el lema clásico de la película Campo de sueños. Pero en lo que se refiere al oleoducto Keystone XL, sin embargo, el lema se podría reescribir de la siguiente forma: “Si lo construyes, no vendrá”, es decir, que de construirse no iría a ninguna parte. Deje que Klare se lo explique. Tom
La doble derrota de la Industria del petróleo
Por Michael T. Klare
La caída mundial de los precios del petróleo comenzó en junio de 2014, cuando el crudo de referencia Brent se vendía a 114 dólares el barril. Tocó fondo este pasado mes de enero, a 46 dólares el barril, lo que fue considerado por la Industria energética como una adversidad temporal. Se esperaba que con los precios más bajos se forzarse a muchos operadores que necesitan precios más altos, sobre todo los productores de petróleo procedente de los esquistos estadounidenses, a abandonar el mercado, mientras que al subir la demanda de nuevo los precios adquirirían los niveles anteriores. Cuando el precio del barril de petróleo Brent subió a 66 dólares el pasado mes de mayo, muchos ejecutivos de la Industria del petróleo dieron un suspiro de alivio. Lo peor había pasado. El precio “había tocado fondo” y “parecía que la situación no se iba a volver a repetir”, dijo un funcionario saudí de alto nivel en aquel momento.
Han pasado tres meses y aquella primavera optimista se ha evaporado. Los principales productores siguen extrayendo niveles récord de crudo y la demanda mundial sigue manteniéndose estacionaria. El resultado: un exceso mundial de oferta de petróleo que está impulsando de nuevo los precios hacia al subsótano energético. En la primera semana de agosto, el petróleo Brent y el West Texas Intermediate, cayeron hasta los 45 dólares el barril. Además del desastre del pasado invierno, está segunda fase en la caída de los precios del petróleo está haciendo estragos en los ingresos de las grandes compañías petroleras, dejando sin trabajo a miles de personas, y borrando del mapa miles de millones de dólares en inversiones en futuros proyectos. Aunque la mayoría de los ejecutivos de las compañías petroleras siguen insistiendo de que antes o después se producirá un cambio, algunos analistas se están empezando a preguntar si lo que está en realidad en marcha es una transformación radical de esta Industria.
Recientemente, como para subrayar la magnitud del desastre, ExxonMobil y Chevron, los dos principales productores de petróleo de Estados Unidos, anunciaron que sus rendimientos trimestrales han sido los peores en muchos años. Exxon, la mayor empresa petrolera de Estados Unidos, y normalmente una de las más rentables, anunció una caída del 52% en sus ganancias durante el segundo trimestre de 2015. Chevron sufrió incluso una caída mayor, con un descenso del beneficio neto del 90% desde el segundo trimestre de 2014. En respuesta, ambas empresas han reducido sus gastos de exploración y producción ( operaciones de aguas arriba, en la jerga de la Industria petrolera). Chevron también ha anunciado que planea una reducción de 1.500 puestos de trabajo.
Por dolorosas que sean las consecuencias a corto plazo por la caída de los precios del petróleo, a largo plazo las consecuencias pueden ser mucho más significativas. Para mantener los ingresos y garantizar una rentabilidad continua, las grandes empresas están cancelando o postergando las inversiones en nuevas empresas de producción, especialmente los más complejas y costosas, como la explotación de las arenas bituminosas de Canadá y las perforaciones en alta mar, que sólo reportan beneficios con un precio del barril por encima de los 80 o 100 dólares.
Según Wood Mackenzie, una consultora de la Industria petrolera, las empresas de este sector ya han cancelado la inversión de unos 200 mil millones de dólares en nuevos proyectos, incluyendo las 46 mayores empresas de petróleo y gas natural, que producen unos 20 mil millones de barriles de petróleo o su equivalente. La mayoría de ellas afectan a las arenas bituminosas de Athabasca, en Canadá ( también llamadas arenas petrolíferas) o a las perforaciones en aguas profundas en la costa occidental de África. Royal Ducth Shell ha pospuesto su proyecto de la planta marítima de Bonga, un proyecto de 12 mil millones de dólares que se iba a llevar a cabo en el Océano Atlántico frente a las costas de Nigeria. Mientras tanto, la empresa francesa Total ha retrasado la decisión final de realizar una inversión en Zinia 2, un campo petrolífero que tenía pensado explotar frente a las costas de Angola. “La Industria está desistiendo en la realización de grandes inversiones, retrocediendo antes de tomar la decisión final”, comentó Wood Mackenzie el pasado mes de julio.
A medida que el precio del petróleo sigue descendiendo, la cancelación o aplazamiento de dichos megaproyectos ha tenido amplia repercusión en la Industria de la Energía, así como en los servicios auxiliares de las industrias, y en las comunidades y países que dependen de la extracción de petróleo para obtener la mayor parte de sus ingresos. Halliburton, un importante proveedor de servicios petroleros, anunció el despido del 7% de sus trabajadores, lo que supone unas 6.000 personas. Otras empresas han anunciado reducciones equivalentes.
Estos despidos son los que afectan a comunidades enteras. Por ejemplo. Fort McMurray, en Alberta, Canadá, epicentro de la Industria de las arenas bituminosas y no hace mucho tiempo una ciudad en auge, ha visto doblar su tasa de desempleo en el último año y ha reducido el gasto público. Familias que antes disfrutaban de unos ingresos anuales con cantidades de seis cifras, ahora están recurriendo a los bancos de alimentos de la comunidad para conseguir los suministros esenciales. “En muy poco tiempo, nuestro mundo ha cambiado, y lo ha hecho de forma drástica”, señala Rich Kruger, Presidente ejecutivo de Imperial Oil, una filial de Exxon y principal inversor en las arenas bituminosas de Alberta.
Un efecto similar se puede observar a escala mucho mayor cuando se trata de países centrados en la producción de petróleo, caso de Rusia, Nigeria y Venezuela. Los tres tienen una alta dependencia de las exportaciones de petróleo para asegurar los ingresos del Estado. El Gobierno de Rusia basa el 50% de sus ingresos presupuestarios en la Industria del petróleo y del gas, Nigeria el 75%, y Venezuela el 45%. Los tres han experimentado un fuerte retroceso en los ingresos provenientes del petróleo. Como consecuencia han tenido que disminuir el gasto público y ha supuesto dificultades económicas, sobre todo para los pobres y marginados, provocando un aumento de los disturbios civiles. En Rusia, el Presidente Vladimir Putin ha intentado desviar la atención sobre las consecuencias sociales de la reducción de los ingresos petroleros mediante la exaltación del fervor patriótico en relación a su participación militar en Ucrania. Las acciones de Rusia, sin embargo, han provocado sanciones económicas por parte de Occidente, lo que se suma a sus problemas económicos y sociales.
Sin alivio a la vista
¿Qué se puede hacer con este segundo descenso inesperado de los precios del petróleo? ¿Podríamos ser testigos de un cambio fundamental en la Industria de la energía? Para responder a estas preguntas, habrá que considerar primero por qué bajaron los precios en 2014 y por qué, en ese momento, los analistas creían que se recuperarían a mediados de este año.
El colapso inicial se atribuyó a tres factores fundamentales: el aumento espectacular de la producción en las formaciones de esquisto en Estados Unidos; una alta producción de los países miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), liderada por Arabia Saudita; y el debilitamiento de la demanda por parte de las principales naciones consumidoras, especialmente China.
Según la Oficina de Información sobre la Energía, del Departamento de Energía, la producción de crudo en Estados Unidos dio un salto de los 5,6 millones de barriles al día en junio de 2011 a los 8,7 millones de barriles en junio de 2014, un espectacular aumento del 55% en sólo tres años. La introducción de tanto petróleo nuevo en los mercados mundiales – en gran parte debido a la tecnología de la fractura hidráulica en los campos occidentales de Estados Unidos- que se produjo justo en el momento en que la economía de China empezó a desacelerarse ( y por lo tanto disminuyó su demanda de petróleo), sin duda ha tenido incidencia en el precio. El barril de crudo Brent pasó de 114 dólares a 84 dólares, una caída del 36% entre junio y octubre de 2014.
Históricamente, la OPEP ha respondido a tales descensos adaptando la producción de los distintos países miembros, y de este modo conseguir mantener los precios. Pero esta vez, sin embargo, la organización, que se reunió en Viena en noviembre del año pasado, decidió mantener la producción de petróleo en los niveles actuales, lo que se traduce en la superabundancia mundial de petróleo. No resulta sorprendente que en las semanas posteriores a la reunión, los precios del barril de Brent se desplomasen, terminando en 55 dólares por barril a finales de 2014.
La mayoría de los analistas de la Industria asumen que los Estados del Golfo Pérsico, con Arabia Saudí al frente, asistieron a la reunión dispuestos simplemente a absorber una pérdida temporal de ingresos con tal de forzar la quiebra de los operadores del gas de esquisto de Estados Unidos y de otros competidores emergentes, como los de las arenas bituminosas en Canadá y las perforaciones en alta mar en África y Brasil. Un alto funcionario saudita lo contaba en el Financial Times en el mes de mayo: “Ya no hay duda, la caída de los precios en los últimos meses ha disuadido a los inversores de los esquistos estadounidenses, de las extracciones en alta mar, y de las arenas bituminosas”.
Creyendo que tal estrategia saudí tendría éxito y observando algunos signos de aumento de la demanda de petróleo por parte de China, Europa y Estados Unidos, muchos analistas llegaron a la conclusión de que los precios no tardarían mucho en subir de nuevo, como así fue en efecto, pero por poco tiempo. Sin embargo, ahora parece que esas conclusiones eran precipitadas. Mientras que numerosos proyectos que requieren grandes inversiones, como los de Canadá y África, están siendo retrasados o han sido cancelados, la Industria de esquisto de Estados Unidos ha encontrado la manera de capear la crisis de los precios: los pozos menos productivos han sido abandonados, pero los perforadores han desarrollado técnicas para extraer más petróleo con menos coste de los pozos restantes y continúan extrayendo. “No podemos controlar los precios de los productos básicos, pero sí la eficiencia de nuestros pozos”, dijo un operador de la región de Eagle Ford, de Texas. “La Industria ha considerado esto como una llamada de atención para ser más eficiente o abandonar”.
Respondiendo al desafío, los saudíes han acelerado la producción, logrando un récord de 10,3 millones de barriles al día, en mayo de 2014. Otros miembros de la OPEP aumentaron de manera similar su producción, y para sorpresa de muchos, la Industria petrolera iraquí alcanzó máximos históricos de producción, a pesar del creciente desorden interno en el país. Mientras tanto, se espera que las sanciones económicas contra Irán a raíz del acuerdo nuclear con Estados Unidos disminuyan, y es probable que China, Francia, Rusia, Inglaterra y Alemania acudan de manera significativa a la Industria de la energía de este país en la oferta global de petróleo.
Entrando cada vez más petróleo en el mercado y un futuro que parece seguir en la misma línea, solamente un fuerte impulso, poco probable, en la demanda de petróleo podría detener la caída de los precios aún más. Aunque los consumidores estadounidenses están adquiriendo cada vez vehículos más grandes en respuesta a la bajada de los precios del gas, Europa muestra pocos signos de recuperación después de sus políticas de austeridad, y China, después de la reciente catástrofe en su mercado de valores, no está en condiciones de tomar el relevo. Si analizamos todos estos hechos, el pronóstico parece ineludible: la previsible bajada de los precios del petróleo en el futuro.
¿Estamos entrando en una nueva situación?
La grandes Empresas energéticas ponen sus mejores empeños en mantener el optimismo acerca de la situación, pensando que el cambio de tendencia es inevitable. “A nivel mundial, la Industria ha cancelado o retrasado proyectos por valor de 130 mil millones de euros. Esto tendrá sus efectos”, comentó Bob Dudley, Presidente ejecutivo de BP, en el mes de junio.
¿Pero ha llegado un nuevo período, en el que la oferta sigue aumentando, mientras que la demanda se ha estancado? Por un lado, no hay evidencias de que la explotación de los esquistos y la revolución de la fractura hidráulica, que han convertido a Estados Unidos en la Arabia Americana, se derrumbe a corto plazo. Aunque algunos operadores de menor importancia tengan que echar el cierre, los que son capaces de desarrollar nuevas tecnologías que abaraten los costes podrán seguir extrayendo petróleo de los esquistos, incluso en un entorno de precios bajos.
Pero también hay que tener en cuenta a Irán e Irak. Estos dos países necesitan desesperadamente la inyección de nuevos ingresos y poseen algunas de las mayores reservas de petróleo del planeta aún sin explotar. Durante décadas, se han visto devastados por la guerra y las sanciones, pero su Industria de la energía están a punto para alcanzar un crecimiento significativo. Para sorpresa de los analistas, la producción iraquí aumentó de los 2,4 millones de barriles al día en 2010 a los 4 millones de barriles durante este verano. Algunos expertos están convencidos de que en 2020 la producción total, incluyendo la región semiautónoma del Kurdistán, podría duplicarse hasta los 9 millones de barriles. Por supuesto, de continuar la guerra en Irak, donde ya se han perdido las principales ciudades del norte del país, que han caído en manos del Estado Islámico, creando su nuevo califato, estás expectativas podrían cambiar rápidamente. Aún así, en la actual situación de caos y guerra civil, la Industria energética iraquí ha demostrado su resistencia para sostener y luego aumentar su producción.
La poderosa Industria petrolera de Irán, que ha estado paralizada por feroces sanciones económicas, no ha tenido acceso durante este tiempo a los nuevos avances tecnológicos occidentales. Con una producción de 2,8 millones de barriles al día durante 2014, su producción de crudo se mantiene muy por debajo de los niveles que los expertos creen que puede alcanzar fácilmente si incorpora las modernas tecnologías. Una vez que ha sido aprobado el acuerdo nuclear con Irán – por los europeos, los rusos y los chinos, e incluso si el Congreso de Estados Unidos finalmente no lo aprobase- , la mayoría de las sanciones ya no se aplicarían, y es probable que las empresas occidentales vuelvan al país, proporcionando la tecnología necesaria para acceder a las enormes reservas de petróleo. Esto no va a suceder de un día para otro – se necesita tiempo para restaurar las infraestructuras en desuso- pero la producción podría aumentar en un millón de barriles dentro de un año, y más con posterioridad.
En definitiva, la producción mundial de petróleo sigue una línea ascendente. ¿Qué ocurre con la demanda? En este caso, la situación de China es muy importante. Después de todo, ha sido la fuente de la mayor demanda de petróleo desde el inicio de este siglo. Según BP, el consumo de petróleo de China se elevó desde los 6,7 millones de barriles al día en 2004 a los 11,1 millones de barriles en 2014. Como la producción nacional sólo alcanza los 4 millones de barriles al día, el resto han de ser importados . Si usted busca una explicación de la subida del precio del petróleo con anterioridad a 2014, el rápido crecimiento de China – y las expectativas de que ese crecimiento seguiría de forma indefinida- es lo que buscaba.
Desde aquellos 100 dólares el barril de petróleo, ahora la economía de China se ha enfriado desde 2014 y se proyecta un crecimiento por debajo del 7% anual, la tasa más baja en las últimas décadas. Esto significa una menor demanda extra de petróleo. El consumo de China aumentó sólo en 300.000 barriles de petróleo al día en 2014 y se espera que siga esta misma tendencia en los próximos años. “El probable que el crecimiento de las importaciones sea mínimo en los próximos dos o tres años. Eso va a agravar el superávit actual en la oferta sobre la demanda”, escribió el experto en energía Nick Butler en el Financial Times.
Por último, no se olvide que el próximo mes de diciembre se celebrará en París la cumbre sobre el clima. Aunque nadie sabe qué es lo que sucederá, decenas de países ya han presentado planes preliminares para comprometerse a reducir las emisiones de carbono. Se incluirían desgravaciones fiscales y otros incentivos para la adquisición de vehículos híbridos o con motor eléctrico, junto con un aumento de los impuestos sobre el petróleo y otros combustibles que emiten carbono. En caso de que tales medidas se llevasen a efecto, la demanda de petróleo sufriría un nuevo golpe, aunque posiblemente su uso no se abandone antes de que los suministros escaseen.
Ganadores y perdedores
El descenso inicial de los precios del petróleo provocó un considerable malestar y desorden en la Industria petrolera. De continuar en esta tendencia durante un cierto tiempo, sin duda va a tener consecuencias aún más graves e impredecibles. Algunos resultados ya parecen probables: las empresas de energía que no puedan reducir sus costes tendrán que abandonar el negocio o serán absorbidas por otras empresas, mientras que los costosos proyectos de extracción de combustibles no convencionales, como las arenas de alquitrán canadienses, las perforaciones ultraprofundas en el Atlántico, y la extracción en el Ártico, en buena medida se abandonarán. La mayoría de las grandes empresas petroleras, van a sobrevivir, sin duda, pero posiblemente con un negocio más reducido o quizás tengan que realizarse fusiones entre ellas.
Es una mala noticia para las Grandes Empresas petroleras, pero una buena noticia, inesperada, para el planeta. Los proyectos no convencionales, como las arenas bituminosas, requieren de más energía para extraer petróleo que los campos convencionales, lo que significa una mayor emisión a la atmósfera de dióxido de carbono. Los petróleos pesados, como las arenas bituminosas y el crudo extrapesado venezolano, también contienen más carbono que otros combustibles más ligeros, de modo que se emite más carbono cuando se utilizan. Si además, el consumo mundial de petróleo se contrae, eso también influye en las emisiones de dióxido de carbono, ralentizando el ritmo actual del cambio climático.
La mayoría de nosotros estamos acostumbrados a seguir las subidas y bajadas del índice Dow Jones como un indicador del estado de la economía mundial. Sin embargo, las subidas y bajadas del precio de crudo Brent nos pueden decir mucho más sobre la situación de nuestro planeta, en peligro de extinción.
Michael T. Klare, que escribe de forma regular en TomDispatch, es profesor de estudios sobre la paz y la seguridad mundial en el Hampshire College, y autor de su reciente libro La carrera por lo que queda. Una versión de su libro en documental, Sangre y petróleo, está disponible en la Fundación de Medios para la Educación. Sígale en Twiter en @mklare1.

viernes, 14 de agosto de 2015

10 consecuencias económicas de la reforma energética



Una de las políticas seguir de Plataforma Distrito Cero, es la de retomar artículos anteriores para apoyar la mayor claridad de los sucesos de la nación y del mundo. Pues bien el día de hoy les dejamos el siguiente artículo publicado el 22 de Diciembre del 2014 por FORBES.
Aprovechamos para recordarles que el futuro de todos los países del mundo, son fácilmente predecibles. Únicamente debe saber dónde encontrar la información. De ahí la importancia de Plataforma Distrito Cero.
Gracias por compartir y recomendar nuestro blog.

Angel Sandoval
 

 

10 consecuencias económicas de la reforma energética

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El gran error económico de la reforma energética consiste en el hecho de que transfiere riqueza al extranjero y desmantela la economía nacional.


Por Sergio O. Saldaña Zorrilla

Hoy, Pemex tiende al declive productivo por su baja productividad y escasa reinversión de utilidades, lo cual, desde hace años, nos ha hecho desaprovechar la oportunidad de usar el petróleo como palanca del desarrollo económico en nuestro país.
Sin embargo estaremos peor con esta reforma energética. Es claro que debemos transformar a Pemex, pero no como lo propone el presidente Peña a través de las leyes secundarias que hoy, 11 de agosto de 2014, se promulgan.
El gran error económico de esta reforma del Ejecutivo federal consiste en el hecho de que transfiere riqueza al extranjero y desmantela la economía nacional, pues ello aumentará la pobreza y caerá el empleo en nuestro país.
A continuación enumero las 10 principales consecuencias económicas de esta reforma y sus leyes secundarias:
1. Rápido agotamiento de reservas petroleras. Si bien es cierto que la agresiva estrategia de extracción de hidrocarburos que esta reforma se propone sí aumentará la producción petrolera, también es cierto que agotará más rápido nuestras reservas de petróleo. Si los cerca de 14,000 millones de barriles de nuestras reservas probadas¹ nos iban a durar 10 años más a la actual tasa de extracción y reposición, con esta reforma nos durarán mucho menos. Lo anterior, combinado con nuestro actual subdesarrollo tecnológico en energías renovables, nos hará perder rápidamente nuestra soberanía energética.

2. Se pierde la oportunidad de empujar la productividad de nuestra economía. Siendo estratégicos, ese petróleo debería servirnos para nuestro desarrollo, para aumentar la competitividad de nuestra industria nacional por medio del abastecimiento barato de insumos derivados de hidrocarburos al resto de la industria mexicana.

3. Aumenta la carga fiscal a Pemex. El aumento de la carga fiscal se puede observar en lo dispuesto: i) en la Ley del Fondo Mexicano del Petróleo; ii) en la Ley de Ingresos sobre Hidrocarburos, y iii) en las modificaciones a la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria de este paquete de leyes secundarias. Ahora se exige que Pemex contribuya al menos con el 4.7% del Producto Interno Bruto a fin de que continúe sosteniendo cerca de la tercera parte del presupuesto federal. Entonces, ¿dónde está la presunta descarga fiscal a Pemex de la que tanto se ha alardeado en el discurso oficial?

4. No se generarán empresas nacionales significativamente. La mayor parte de empresas en el sector energético serán extranjeras. Igualmente, al no existir actualmente un sector bancario nacional con la capacidad financiera requerida para respaldar las inversiones previstas, habrá una influencia creciente de instituciones financieras extranjeras en el sector. Hoy tenemos serios problemas de integración de nuestra industria; las propias secretarías de Hacienda y Crédito Público y de Economía han sido hasta ahora incapaces de articular una estrategia económica de largo alcance a la altura de las necesidades del país; el país sigue sin rumbo económico, sin una definición clara y ordenada de metas; carecemos de una agenda de desarrollo… ¿Y aún así este gobierno federal se aventura a dejar en manos de empresas multinacionales nuestras reservas petroleras? ¿Le parece poco el bajo dinamismo actual de la economía mexicana como para debilitarla aún más con la sistemática fuga de activos del país que generará esta reforma energética?

5. No aumentarán significativamente el nivel actividad económica y de generación de empleos. La renta petrolera representa el 6.8 %PIB², por lo que aun aumentando la producción como lo proyecta el gobierno federal, esto no incidirá significativamente en la tasa de crecimiento del PIB.

6. Aumentará la concentración del ingreso y habrá transferencia de riqueza al extranjero. La Ley de Hidrocarburos prevé requisitos para la asignación de contratos que difícilmente cumplirían empresas nacionales (incluyendo al propio Pemex).
Muy pocas empresas mexicanas realizarían actividades en el sector con los perfiles requeridos. Unas pocas empresas –en su mayoría extranjeras– generarían utilidades, pero las transferirán a sus matrices en el extranjero.
Si los diputados y senadores que aprobaron esta legislación desconocen la historia de México y no sabían que las condiciones de marginación y dependencia, como las que aquí estoy advirtiendo, son justamente las que llevaron al estallido de la Revolución Mexicana de 1910, ¿acaso entonces también desconocen los errores de otros países?
Los desastrosos resultados micro y macroeconómicos en otros países debería ser suficiente razón para dar marcha atrás a esta reforma energética. Las consecuencias en todos los países donde se han implementado reformas como ésta son: aumento de la pobreza, pérdida de control gubernamental, desmantelamiento de la industria nacional, fuga de capitales, destrucción del patrimonio nacional (incluyendo el medio ambiente), intervención extranjera, entre otras consecuencias. Véanse los casos de: Nigeria, Kazajstán, Ceylán, Egipto, Irán, Libia, India, Paquistán, Chad, Camerún, entre otros³.

7. El gasto público continuará destinándose mayoritariamente a gasto corriente. Aun cuando partes de esta legislación prevén destinar ingresos petroleros a fondos de inversión, estos fondos ocupan un bajo porcentaje de estos ingresos comparado con el porcentaje destinado a gasto corriente. Por lo anterior, el impacto de las inversiones seguirá siendo bajo.

8. No se generará ahorro de largo plazo por ingresos petroleros y muy probable aumentará la deuda pública. Ello va en detrimento de nuestros hijos. Véanse las condiciones –prácticamente imposibles de alcanzar– en las que podría generarse ahorro de largo plazo de los ingresos petroleros previstas en la Ley del Fondo Mexicano del Petróleo, así como las modificaciones a la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria. Por su parte, la Ley General de Deuda Pública da autonomía de endeudamiento a Pemex, a lo cual recurrirá constantemente, pues no dispondrá de sus utilidades.

9. No contribuirá a reducir la pobreza, y una vez agotado el petróleo, los niveles de pobreza pueden dispararse. Esta reforma podrá contener por algún tiempo el aumento en los niveles actuales de pobreza, en tanto el gobierno pueda continuar recargándose fiscalmente en Pemex. Sin embargo, a medida que la producción de Pemex decline y las multinacionales hagan efectivas las benévolas condiciones de sus contratos, el gobierno federal no dispondrá de más ingresos petroleros. Esa brecha presupuestal impedirá disponer de recursos para evitar que se disparen aún más los niveles de pobreza en el país.

10. Se desaprovecharán recursos para atacar los determinantes estructurales de la pobreza en México. Esta reforma, al igual que el resto de la política económica y social del país, carece de mecanismos que ataquen los determinantes estructurales de la pobreza. La legislación secundaria no tiene una conexión con inversiones en la reducción estructural de la pobreza. A lo anterior se suma el debilitamiento de la industria nacional (proveedora de empleos), la incertidumbre de los precios de los energéticos para los sectores social y productivo, debido a que la fijación de precios quedará fuera del alcance regulatorio gubernamental, y de condiciones laborales precarias e inciertas para los trabajadores. La insostenibilidad financiera de los programas sociales será, entonces, el callejón sin salida en el que nos habrá metido esta reforma.
Estas consecuencias interactuarán en conjunto formando un círculo vicioso de baja producción de Pemex, transferencia de riqueza al exterior, baja inversión pública, insuficiente creación de empleos y debilitamiento del mercado interno, con lo que la presión sobre Pemex vuelve a aumentar, sosteniéndose una alta carga fiscal a Pemex, que le impedirá, nuevamente, aumentar su producción. Este círculo vicioso se ilustra en la siguiente imagen.
Sí necesitamos reformar al sector energético en nuestro país, pero no así. Independientemente de ideologías, cualquier economista con dos dedos de frente –y un mínimo de ética– puede advertir que éste es un pésimo negocio para el país.

¹Las reservas probadas en 2013 (último dato) equivalen a 13,868.3 millones de barriles. Anuario Estadístico de PEMEX 2013, página 12.
²Promedio del período 2009-2013. Con datos del Banco Mundial, 2014.
³Bibliografía mínima de consecuencias económicas de las privatizaciones petroleras:
  • Uwem E. Ite (2004). Multinationals and corporate social responsibility in developing countries: a case study of Nigeria. En: Corporate Social Responsibility and Environmental Management. Volume 11, Issue 1, pp. 1–11. Marzo de 2004. Ed. John Wiley & Sons, Ltd. and ERP Environment.
  • Gabriel Eweje, (2007) “Multinational oil companies’ CSR initiatives in Nigeria: The scepticism of stakeholders in host communities”, Managerial Law, Vol. 49 Iss: 5/6, pp.218 – 235.
  • Campaner, Nadia y Yenikeyef, Shamil (2008). The Kashagan Field: a test case for Kazakhstan’s Governance of its Oil and Gas Sector. Gouvernance européenne et géopolitique de l’énergie. París. 51 pp. ISBN 978-2-8659-2384-7.
  • Mammadov, Mustafa (2005). Multinational Corporations and Economic  Development – A Descriptive Survey of International Petroleum Companies in Developing Countries. School of Business, Economics and Law. Göteborg University.
  • Mujih, Edwin (2012). Regulating Multinationals in Developing Countries: A Conceptual and Legal Framework for Corporate Social Responsibility. 206 pp. London Metropolitan University, Gran Bretaña.

Sergio O. Saldaña Zorrilla es doctor en Economía por la Universidad de Viena, en Austria, ex funcionario de la Cepal en Santiago de Chile, actualmente investigador del International Institute for Applied Systems Analysis (IIASA), en Laxenburg, Austria, y del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) del Conacyt.


Contacto:
Twitter: @SergioSaldanaZ


miércoles, 25 de febrero de 2015

ANÁLISIS INQUIETANTE: ¿POR QUÉ LOS PAÍSES AUMENTAN SUS RESERVAS ESTRATÉGICAS DE PETRÓLEO?

ANÁLISIS INQUIETANTE: ¿POR QUÉ LOS PAÍSES AUMENTAN SUS RESERVAS ESTRATÉGICAS DE PETRÓLEO?


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En estos últimos tiempos, estamos presenciando un incremento notorio de las reservas de petróleo a escala global.
La explicación a este fenómeno se achaca principalmente a cuestiones meramente económicas, pero en aras de realizar un análisis equilibrado de la situación, haríamos bien en considerar también la posibilidad de que estas acumulaciones de reserva de petróleo se estén produciendo como estrategia para una posible guerra.
En los años previos a la invasión alemana de Polonia, el mundo fue testigo de una disminución drástica en el precio del petróleo, así como de un aumento masivo de los inventarios de petróleo, sobre todo porque los campos de Texas comenzaron a producir en notables cantidades.
Estos cambios en los mercados mundiales del petróleo corrieron paralelos a la deflación que se había iniciado en octubre de 1929.
Si nos fijamos, podemos ver el mismo patrón repitiéndose hoy en día: los precios del petróleo colapsan, los inventarios están creciendo, y la deflación mundial se profundiza.
Los Estados Unidos y China están aumentando sus reservas estratégicas de petróleo; un ejemplo de ello son el almacenamiento de crudo que tiene lugar en Cushing, Oklahoma, y ​​en las provincias de toda China.
Cushing, Oklahoma
Cushing, Oklahoma
La justificación oficial a todas estas maniobras es que Estados Unidos está buscando la independencia energética y China está tomando ventaja de los bajos precios del petróleo para aumentar sus reservas, ya que son un gran importador de energía.
Sin embargo, otros países de todo el mundo también están almacenando petróleo y sus derivados; así es como podemos ver desde la construcción de enormes tanques de almacenamiento en Nigeria, a cientos de barcos petroleros llenos de crudo flotando ante las costas. El almacenamiento de Crudo y de productos derivados del petróleo están aumentando hasta niveles récord.
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Éstos son sólo algunos enlaces que hablan de este fenómeno del incremento de existencias (en inglés):
http://www.rfa.org/english/commentaries/energy_watch/oil-01262015105428.html
http://blogs.wsj.com/moneybeat/2015/01/07/heres-another-reason-for-falling-oil-cushing-stockpiles-are-climbing/
http://www.cbsnews.com/news/where-to-store-excess-oil-at-sea/
Hay numerosas razones por las que reservas de petróleo están aumentando.
La más obvia es la oportunidad manifiesta de capitalizar los bajos precios actuales del petróleo, y una segunda tendría que ver con la disminución de la demanda mundial, a medida que continúa la peligrosa lucha entre los productores de petróleo a bajo precio y aquellos que no lo pueden producir tan barato.
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Pero hay una tercera posibilidad que no se debe ignorar y de la que mucha gente es reacia a hablar, sobre todo porque alimenta la histeria que se promueve en muchos sitios alternativos; y esa es la posible preparación para una guerra.
Para cualquier campaña militar se requiere un suministro grande y estable de petróleo y de sus derivados. Los materiales y productos que se consumen más rápidamente en tiempos de guerra son los siguientes:
– Combustible (incluso el caucho sintético como los alemanes intentaron en WW2)
– Lubricantes (como la grasa y desengrasantes)
– Todas las formas de plástico
– Caucho (utilizado en diversas aplicaciones, tales como neumáticos de los vehículos y aviones)
– Producción de Etanol
– Agentes anticongelantes
– Acrílicos
– Resinas
– Nylon (para su uso en paracaídas, etc ..)
Algunos de los propósitos primarios del uso de petróleo, se encuentran en:
– Aeronaves
– Equipos de Construcción
– Buques Navales
– Vehículos de carretera
Esto puede parecer muy obvio, pero su definición nos ayuda a formular un enfoque adecuado al considerar las implicaciones más amplias de los preparativos para una posible guerra.
Otro aspecto vital de la preparación para una guerra son las relaciones que existen entre los gobiernos y la industria privada.
Por ejemplo, la estrecha relación entre la Alemania nazi y empresas como IG Farben, así como sucedió con otras grandes corporaciones occidentales, establecieron importantes alianzas estratégicas que se centraron en la realización de objetivos comunes que habían sido determinados antes incluso del comienzo de las hostilidades.
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Al respecto, cabe la pena recalcar lo que dijimos en el artículo titulado HITLER: EL MONSTRUO CREADO POR LA BANCA INTERNACIONAL:
“Hitler y los nacionalsocialistas no habrían llegado al poder sin la ayuda de los banqueros internacionales y de las corporaciones estadounidenses y alemanas.
El profesor Antony C. Sutton, en su libro “Wall Street and the Rise of Hitler” muestra documentos que acreditan cómo financieros clave de Wall Street y otros banqueros internacionales, subvencionaron a Hitler y a los nazis.
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Sutton documenta cómo JP Morgan, TW Lamont, Rockefeller a través de General Electric Company, Standard Oil, National City Bank, los bancos Chase y Manhattan Bank, Kuhn, Loeb and Company, y docenas de otros intereses empresariales, apoyaron y subvencionaron a Hitler y a los nazis.

Un ejemplo de ello a nivel actual, son los objetivos industriales estadounidenses en Ucrania y Siria, donde los conflictos están siendo alimentados en gran parte, por el intento de asegurar el acceso a los recursos, a la vez que también podrían representar los primeros signos de una futura guerra directa entre Rusia y Occidente, sin los países intermediarios a los que nos tenían acostumbrados durante la guerra fría.
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Sede central del Banco de Pagos Internacionales, Basilea
Un actor importante en los conflictos pasados y venideros, ha sido siempre el sistema financiero y bancario global y más concretamente, el Banco de Pagos Internacionales.
El Banco de Pagos Internacionales (BPI; en inglés Bank for International Settlements o BIS) es el banco central de bancos centrales con sede en Basilea (Suiza).
El BPI fue fundado en 1930. Los principales actores en la constitución del BPI fueron el Gobernador del Banco de Inglaterra, Montagu Norman y su colega alemán Hjalmar Schacht, ministro de finanzas de Adolf Hitler.
Hjalmar Schacht (izquierda), Montagu Norman (derecha)
Hjalmar Schacht (izquierda), Montagu Norman (derecha)
El banco fue inicialmente creado con la intención de facilitar transferencias pecuniarias que pudieran surgir en el marco de las obligaciones de compensación que aparecieran a raíz de los tratados de paz.
Dicho en otras palabras: creado antes de la Segunda Guerra Mundial por los dos bandos que estaban a punto de protagonizar la conflagración en Europa.

El Banco de Pagos Internacionales tuvo la capacidad de dirigir el curso de la 2 ª Guerra Mundial mientras hacía negocio con los intereses industriales y gubernamentales en ambos lados del conflicto. La banca internacional se enriqueció enormemente durante la guerra, capturando y transfiriendo grandes cantidades de oro y otros activos.
Si relacionamos todo lo dicho con el Global de las Reservas Estratégicas de Petróleo, veremos que el 33% de todas estas reservas están en manos de los gobiernos, y el resto de las reservas estratégicas están en manos de la industria privada. Y esa misma industria privada es la que recibe sus fondos del sistema bancario internacional.
Suezmax Tanker
Recordemos, por ejemplo, que la Liga de las Naciones, en los años previos a la segunda guerra mundial, a medida que Italia y Alemania estaban construyendo sus reservas estratégicas, no incluyeron los productos derivados del petróleo en la lista de sanciones económicas contra esos países.
Reunión de la Liga de las Naciones, 1936, Ginebra
Reunión de la Liga de las Naciones, 1936, Ginebra
Y, por supuesto, la Sociedad de Naciones, precursora de las Naciones Unidas, era una extensión de los intereses bancarios internacionales representadas por el Banco de Pagos Internacionales.
El colapso del Baltic Dry Index, y otros indicadores económicos, podrían ser las primeras manifestaciones de una relocalización de productos y recursos, que podrían estar siendo absorbidos para hacer frente a una guerra que aún no ha comenzado abiertamente.
Tengamos la esperanza de que la arquitectura multilateral del mundo globalizado surja de forma pacífica, con una amplia participación de los principales actores mundiales, como son Estados Unidos, China y Rusia, evitando una guerra entre ellos.
No obstante, no cerremos los ojos a la realidad: el Banco de Pagos Internacionales, podría obtener grandes ventajas geopolíticas y socioeconómicas, permitiendo y financiando una gruerra a gran escala.
Reunión del Banco de Pagos Internacionales
Reunión del Banco de Pagos Internacionales
Esperemos que el almacenamiento masivo de crudo y productos derivados del petróleo, junto con la deflación mundial y el colapso de la demanda de los consumidores, no signifiquen que nos estamos aproximando a una guerra mundial.
Si acabara estallando una guerra más amplia, ya sea en Europa del Este o en Oriente Medio, o tal vez incluso en el Pacífico Sur, cabría esperar que los primeros meses del conflicto serían salvajes e intensos, ya que las grandes potencias se apresurarían para asegurarse fuentes alternativas de petróleo antes de que sus propias reservas se agotaran.
De todas formas y tal y como están las cosas ahora mismo, las grandes potencias ya han almacenado Reservas Estratégicas de Petróleo en sus respectivas regiones del mundo, lo que sugerirría un equilibrio en la disponibilidad de productos derivados del petróleo en los primeros meses de una posible gran guerra.
Artículo escrito por JC Collins en PHILOSOPHY OF METRICS

Fuente: http://philosophyofmetrics.com/2015/02/16/war-petroleum-reserves/