sábado, 31 de diciembre de 2016

México, tercer país con más asesinatos de periodistas en 2016

Los reportes de la FIP incluyen las muertes causada por asesinatos dirigidos, ataques con bombas y tiroteos en un total de 23 países.

Los reportes de la FIP incluyen las muertes causada por asesinatos dirigidos, ataques con bombas y tiroteos en un total de 23 países. | Foto: imparcialoaxaca.mx

Publicado 31 diciembre 2016

Irak encabeza la lista mundial de asesinatos contra estos profesionales con 15 asesinatos registrados, le sigue Afganistán con 13 y México con 11.

La Federación Internacional de Periodistas (FIP) dio a conocer este jueves su reporte anual que contabilizó un total de 93 periodistas y profesionales de los medios de comunicación asesinados en 2016 y que otros 29 fallecieron en dos accidentes aéreos.
De estos 122 fallecidos, 24 vivían en América Latina.
Las cifras sitúan a México como el tercer país con más profesionales del sector asesinados en todo el mundo durante el año.
Los países con cifras de muertes y asesinatos más elevadas fueron Irak (15), Afganistán (13), México (11), Yémen (ocho), Guatemala (seis), Siria (seis), India (cinco) y Pakistán (cinco). Aunque las cifras para 2016 representan una caída respecto a los 112 periodistas muertos de 2015, la FIP advirtió una cierta complacencia ante las crecientes amenazas.

Los reportes de la FIP incluyen las muertes causada por asesinatos dirigidos, ataques con bombas y tiroteos en un total de 23 países en África, Asia-Pacífico, América, Europa y Oriente Medio y el Mundo Árabe, detalló la organización a través de un comunicado en español en su página de Internet.
El presidente de la FIP, Philippe Leruth, dijo que las estadísticas de estos fallecimientos dejan poco espacio a la esperanza de ver el final de la actual crisis de seguridad en los medios de comunicación y sus representantes.
>>Tres casos de impunidad contra periodistas en América Latina



Por: teleSUR - mfo - SB

Anonymous hackea página web del club Bilderberg

Los piratas electrónicos dejaron una advertencia al selectivo grupo para que dejen de lado sus intereses y trabajen en beneficio de la población mundial.

Los piratas electrónicos dejaron una advertencia al selectivo grupo para que dejen de lado sus intereses y trabajen en beneficio de la población mundial. | Foto: Reuters

Publicado 31 diciembre 2016

“Ustedes no van a estar seguros en ningún lugar donde haya electricidad”, es parte del mensaje que dejaron los piratas electrónicos en la página del selectivo club internacional.

La página web del club Bilderberg, un foro secreto compuesto por 130 personas de las más influyentes del mundo, fue hackeada este viernes por piratas electrónicos de los grupos HackBack movement y Anonymous.
Los piratas electrónicos dejaron una advertencia al selectivo grupo que se reúne cada año sin dar ningún acceso a la prensa, para que cumplan sus reivindicaciones internacionales.

"Queridos miembros de Bilderberg: a partir de ahora cada uno de ustedes tiene un año (365 días) para trabajar verdaderamente a favor de la gente y no en aras de sus intereses privados", escribieron.
“Cada tema del que hablen o el trabajo que cumplan por medio de sus reuniones más que privadas tendrán que beneficiar a partir de ahora a la población mundial y no a un grupo Y o X de la gente”, agrega el mensaje de los piratas electrónicos.
Por último, los hackers concluyen que “a partir de ahora tienen que trabajar para nosotros, para la humanidad y para la gente”, ya que aseguran haberse hecho con el control de “sus coches de lujo y dispositivos de seguridad de sus casas conectadas”, así como de “las computadoras portátiles de sus hijas y los móviles de sus esposas”.

El capitalismo es desigualdad, y la vida es otra cosa


El capitalismo es desigualdad, y la vida es otra cosa

 

 


Gregorio López Sanz – ATTAC Albacete
Hace dos semanas los/as amigos/as de la Asociación de Docentes de Economía en Secundaria de Castilla-La Mancha (ADES-CLM) me invitaron a participar en las jornadas que organizaron en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de Albacete, bajo el lema “Jornadas Educativas de Economía, Empleo, Pobreza y Exclusión Social”.
A continuación reproduzco el texto que sirvió de base a mi intervención.
1. Algunas ideas previas
Vivimos en un sistema económico, el capitalista o de mercado, donde la desigualdad crece constantemente, especialmente en las últimas décadas. Esta situación ocurre tanto dentro de los propios países, ricos y pobres, como entre ellos mismos.
A la par, las políticas públicas de carácter redistributivo para hacer frente a la desigualdad, cada vez son más raquíticas. Y ello a pesar de que economistas liberales como Keynes tenían muy claro que dichas políticas redistributivas y de gasto público eran claves para afrontar la inestabilidad cíclica del sistema capitalista por la vía de la demanda agregada.
Respecto al gasto público corriente, Keynes justificaba socialmente las transferencias desde el gobierno a las familias de menor renta por su impacto positivo sobre el consumo y en consecuencia sobre la demanda total.
Las políticas keynesianas caen en desgracia en la década de los 80 del pasado siglo cuando son sustituidas por los principios neoliberales y monetaristas, contrarios a la intervención del Estado en la economía y favorables a la desregulación.
El culmen de este cambio de postura tiene lugar con la aprobación del Tratado de Maastricht en 1992 y más recientemente con el Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la Unión Europea. A partir de entonces, la estabilidad presupuestaria se convierte en objetivo prioritario, tanto en términos de déficit público (3% PIB), deuda pública viva (60% PIB) e imposibilidad de financiarse a través del recurso a los bancos centrales.
No obstante, desde hace ya varios meses, Mario Draghi, Presidente del Banco Central Europeo, viene reconociendo el fracaso de las políticas de austeridad encaminadas a conseguir la estabilidad presupuestaria en la Eurozona. La política monetaria lleva varios años con tipos de interés en el entorno del 0%, y la recuperación económica o no se ha producido o es muy débil en los países rescatados de la Eurozona. Tal ha sido el “ataque” de sinceridad del señor Draghi, que ha llegado a afirmar públicamente la necesidad de que los Estados colaboren en la recuperación a través de políticas públicas de gasto o inversión, y lo más radical, glosando las virtudes que tendría un aumento de los salarios para impulsar la recuperación económica.
1.1. Concepciones de la pobreza
En determinados pueblos indígenas africanos, la pobreza o la situación de precariedad de las personas está asociada no tanto a ciertas carencias materiales, sino principalmente a la ausencia de un soporte social en términos de una red familiar o de amistades que ante situaciones de dificultad permiten afrontarlas a través de la ayuda mutua.
1.2. Galbraith y la pobreza de las masas
Comenzamos con la situación de los países empobrecidos. En 1978 John Kenneth Galbraith publicaba La pobreza de las masas. En dicho libro plasmaba su experiencia como embajador de Estados Unidos en la India entre 1961 y 1963, etapa en que el país norteamericano desarrolló un amplio programa de ayuda al desarrollo en la India, especialmente en el sector agrario. En su introducción señalaba:
“No cabe duda de que nuestros motivos eran humanos, al mismo tiempo que sensiblemente egoístas. Pero pronto me persuadí de que nuestros esfuerzos iban desencaminados, y que extendíamos el error a aquéllos hindúes con quienes trabajábamos.
Lo que decidimos que constituían las causas de la pobreza inherente a los hindúes, y contra las que pretendíamos luchar, no se derivaban de algo pensado, sino de la conveniencia. Hablando en líneas generales, sólo existían dos cosas con las que podíamos disminuir las privaciones: a través de la aportación de capital y, en principio, de los conocimientos técnicos productivos. Las causas de la pobreza aparecían, pues, como derivadas de una carencia de capital o de una ausencia de experiencia técnica. El remedio incluía el diagnóstico. Era como, si al poseer la vacuna, identificáramos la viruela. Sólo por accidente, una terapéutica así seleccionada podía propiciar el éxito. Y, por desgracia, no se propició dicho accidente (Galbraith, 1982, 11-12).
Es decir, en las políticas de ayuda al desarrollo se utilizan preferentemente los instrumentos de que dispone el país donante y que más le convienen política y económicamente, sin atender a las verdaderas necesidades de los países receptores.
1.3. Deaton y el escape de la pobreza
Angus Deaton, economista escocés, Premio Nobel de Economía en 2015, señala en su libro El gran escape. Salud, riqueza y los orígenes de la desigualdad (Fondo de Cultura Económica, 2015) que son los mismos los mecanismos que desde la Revolución Industrial han permitido tanto el progreso material como una realidad dual entre los pueblos ricos que han salido adelante y los pobres que se han quedado atrás. Escribe que
“El ‘Gran Escape’ de este libro es la historia de cómo la humanidad escapa de la privación y la muerte prematura, de cómo las personas han conseguido mejorar sus vidas y han mostrado el camino a seguir a las generaciones posteriores (…) Este libro trata de la danza sin fin entre el progreso y la desigualdad, acerca de cómo el progreso crea desigualdad y cómo la desigualdad en ocasiones puede ser útil (al mostrar a otros el camino o proveer incentivos para remontar la brecha) y a veces inútil (cuando quienes lograron escapar protegen sus posiciones destruyendo las rutas de escape que quedan detrás de ellos” (Deaton, 2015, 11-14).
Si son los mismos mecanismos los responsables de la opulencia y la miseria, ¿hay vía para un mundo menos desigual?, ¿puede el fin justificar los medios?, ¿puede basarse la opulencia en la condena a la miseria de buena parte de la población?. Nos encontramos ante el permanente dilema económico entre la eficiencia y la equidad. Aquí conviene recordar las palabras de Arthur Okun (1975) “los derechos y poderes que el dinero no debería comprar deben ser protegidos con regulaciones y sanciones específicas (…) Una sociedad capitalista democrática se esforzará por buscar mejores métodos para trazar los límites entre el dominio de los derechos y el dominio de los dólares”.
Deaton (2015) señala incluso el fracaso de la ayuda externa a los países pobres por entender que colabora a mantener gobiernos corruptos y políticas indeseables. En una línea similar a cuando Jean Ziegler afirmaba hace unos años que “A los países pobres no hay que ayudarles, sino dejar de robarles”.
En lo referente a la ayuda al desarrollo, Angus Deaton (2015, 345) se pregunta desde la posición de los países ricos:
“¿Por qué somos nosotros quienes tenemos que hacer algo? ¿Quién nos dio esa responsabilidad? (…) nosotros frecuentemente tenemos tan pobre comprensión de lo que ellos necesitan o quieren, o de cómo funcionan sus sociedades, que nuestros torpes intentos de ayudar en nuestros términos hacen más daño que bien (…) Cuando nosotros intentamos ayudar las consecuencias negativas no intencionadas están garantizadas. Y cuando fracasamos, insistimos porque nuestros intereses están ahora en juego (en nuestra industria de ayuda, atendida en gran medida por nuestros profesionales, y que genera fama y votos para nuestros políticos), y porque, después de todo, nosotros debemos hacer algo”
Claro que habría que hacer algo. Podemos comenzar por modificar las reglas del juego que ahora condenan a los países empobrecidos a una relación de dependencia y sumisión. Lo demás no va más allá de tranquilizar conciencias.
Incluso en el caso hipotético que los países empobrecidos requiriesen inyecciones de capital externo para salir de su situación de postración, la realidad de los flujos internacionales de capital funciona justo al revés. Según Armando Fernández Steinko (2008), el monto de capitales que cada año abandona los países más empobrecidos en dirección al Norte rico, es enorme. Entre 350.000 y 800.000 millones de dólares, cifra cinco veces más alta que toda la ayuda al desarrollo que fluye en sentido contrario. Así, la pregunta pertinente es, ¿quién ayuda a quién?.
1.4. Desigualdad, capital y trabajo
Thomas Piketty (2015, 266-268) señala que la distribución de la propiedad del capital y de los ingresos resultantes es sistemáticamente mucho más concentrada que la de los ingresos del trabajo:
a) La participación del 10% de las personas que reciben el ingreso del trabajo más elevado suele ser del orden de 25-30% del total de los ingresos del trabajo.
b) La participación del 10% de las personas poseedoras del capital más elevado siempre es superior al 50% del total de los capitales, y a veces sube hasta 90% en ciertas sociedades.
c) La excesiva concentración del capital se explica sobre todo por la importancia de la herencia y de sus efectos acumulativos (por ejemplo, es más fácil ahorrar cuando se heredó una vivienda y no se tiene que pagar una renta en forma de alquiler o hipoteca). Una reflexión al respecto. Si la institución de la herencia permite la acumulación y transmisión de la riqueza y explica una parte importante de la desigualdad, ¿por qué se mantiene?.
1.5. Del proletariado al precariado
En los últimos años estamos asistiendo a un fenómeno nuevo caracterizado por el hecho de que tener un empleo ya no es garantía para satisfacer dignamente las necesidades básicas.
Guy Standing (2016, 222-224) comenta que
“El proletariado clásico ha tenido siempre una ocupación estable a jornada completa. Ha sido explotado en el lugar de trabajo en el horario laboral (…)
[Al precariado] “La definen tres grandes características. En primer lugar (…) obligados, a aceptar una vida de trabajo inestable como norma (…) el precariado está tan explotado fuera del espacio y del tiempo de trabajo como cuando se encuentra dentro. Eso es completamente nuevo (…) No tienen ocio, trabajan (…) tiene una presión increíble sobre su tiempo (…) La segunda característica (…) no tiene pensiones, no tiene vacaciones pagadas (…) Depende de salarios monetarios que son descendientes y volátiles (…) El tercer aspecto (…) es que tiene relaciones diferentes con el Estado (…) Esta es la primera vez en la historia que una clase social emergente se encuentra en proceso de perder derechos que han sido adquiridos por ciudadanos del pasado”.
Esta última característica es un cambio importante en el devenir histórico de la lucha de clases (Standing, 2016, 226-231):
- Ésta tradicionalmente se acometía desde el proletariado contra la clase capitalista a través de los sindicatos, y su objetivo último era conseguir una mayor porción de la tarta sin cambiar las estructuras.
- Actualmente la lucha se plantea desde el precariado contra el Estado, por entender que éste es el brazo ejecutor de los recortes sociales que tanto han perjudicado a los más desprotegidos. Los instrumentos de dicha lucha son las nuevas formas de organización social (15M, PAH) y política (partidos emergentes). Su objetivo es abolir las estructuras que definen la existencia del precariado.
1.6. ¿Y la Unión Europea, qué?
En el curso 1989-1990 los profesores Tomás Carpi y Jordán Galduf me impartieron la asignatura Política Económica de los Países Subdesarrollados en la Universitat de València. Seguíamos el manual de Michael Todaro (El desarrollo económico del Tercer Mundo) y el ensayo de Raúl Prebisch (Capitalismo periférico). Aprendí que la década de los 80 del pasado siglo fue de retroceso en los ámbitos social y político para buena parte de los países empobrecidos del mundo. De la mano del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional se habían aplicado en muchos de estos países políticas de ajuste que los habían atenazado y hundido en el agujero negro de la pobreza y la dependencia. En definitiva, que el capitalismo no es un sistema que introduzca paulatinamente a los diferentes pueblos de la Tierra en las vías de la prosperidad y la democracia. Bien al contrario, cabe hablar de un esquema centro-periferia, de manera que los países empobrecidos y “atrasados” se insertan en él bajo relaciones de dependencia y dominación por parte del gran capital transnacional.
Hace casi un cuarto de siglo, el FMI campaba a sus anchas por los territorios más débiles del planeta, obligándoles a tomar una medicina (las políticas de ajuste) que les condenaba a la postración. Ahora el FMI ha aterrizado en la Unión Europea, y sus hombres y mujeres de negro son los que dictan a los gobiernos las políticas a aplicar, que siguen siendo de ajuste, claro, porque no se les conocen posturas alternativas más allá del pensamiento único neoliberal.
Y de vez en cuando, en nuestra vieja Europa, afloran informes…incluso del propio FMI, que nos hacen caer en la cuenta de que la austeridad mata y propaga el dolor y la angustia de mucha gente, porque no se había tenido en cuenta adecuadamente el efecto multiplicador negativo sobre el nivel de renta asociado a un recorte de los gastos públicos, porque la austeridad y la reducción rápida del déficit público a toda costa impulsa el desempleo y la caída del consumo y la inversión…como si todo ello no se conociera ya a partir de las enseñanzas de Keynes y la Gran Recesión de los años 30.
Lo peor de todo es que aunque por propios y extraños se reconoce el fracaso absoluto de las políticas de la troika en los países periféricos del euro (especialmente los rescatados Grecia, Portugal, Irlanda y España), no se ha cambiado ni un ápice el contenido de dichas políticas más allá de una cicatera ampliación del plazo para que algunos países alcancen el objetivo del 3% de déficit público respecto al PIB.
2. Afrontar la desigualdad desde otros sistemas económicos
El Buen Vivir o Sumak Kawsay

Alberto Acosta conecta el Buen Vivir
“(…) con las experiencias, visiones y propuestas de aquellos pueblos (dentro y fuera del mundo andino y amazónico) empeñados en vivir en armonía entre sí y con la naturaleza (…) El Buen Vivir constituye un paso cualitativo importante al superar el tradicional concepto de desarrollo y sus múltiples sinónimos, e introduce una visión diferente, mucho más rica en contenidos y, por cierto, más compleja (…) Critica el concepto mismo de desarrollo transformado en una entelequia que norma y rige la vida de gran parte de la humanidad, a la que perversamente le es imposible alcanzar ese tan ansiado desarrollo, mientras que quienes se pretende ser desarrollados muestran cada vez más señales de su maldesarrollo (…) Para entender lo que implica el Buen Vivir, que no puede ser simplistamente asociado al ‘bienestar occidental’, hay que empezar por recuperar la cosmovisión de los pueblos y (las) nacionalidades indígenas (…) es imprescindible construir otras formas de vida, que no estén normadas por la acumulación del capital (…) No podemos esperar la llegada de la solución ‘técnica’. Nuestro mundo necesita ser pensado en términos políticos. Y en consecuencia tenemos que actuar impulsando un proceso de transiciones movido por nuevas utopías” (Acosta, 2013, 13-20).
2.2. El posdesarrollo
Serge Latouche cuestiona el desarrollo económico tanto como vía para mejorar el bienestar de las sociedades ricas como para salir de la precariedad en aquéllas sociedades empobrecidas.
“Frente a la mundialización, que no es más que el triunfo planetario del todo-mercado, debemos concebir y promover una sociedad en la que los valores económicos dejarán de ser centrales (o únicos) (…) Debemos renunciar a la loca carrera hacia un consumo cada vez mayor. Esto es requerido no solamente por la necesidad de evitar la destrucción definitiva de las condiciones de vida sobre la tierra, sino también y sobre todo para sacar a la humanidad de la miseria psíquica y moral (…) el progreso, el universalismo, el dominio de la naturaleza, la racionalidad cuantificante. Estos valores sobre los cuales descansa el desarrollo, y muy especialmente el progreso, no se corresponden de ninguna manera con aspiraciones universales profundas. Están ligados a la historia de Occidente, y tienen poco eco en otras sociedades (…) La mayor parte de las sabidurías consideran que el bienestar se realiza con la satisfacción de una cantidad juiciosamente limitada de necesidades (…) Las víctimas del desarrollo tienen tendencia a no ver más remedios para sus desgracias que una agravación del mal. Piensan que la economía es el único medio para resolver la pobreza, cuando es ella mismo quien la engendra” (Latouche, 2009, 12-20).
3. Vuelta a empezar
El capitalismo es competencia. La vida es cooperación.
El capitalismo alienta y protege la desigualdad. La pobreza y la exclusión son sus consecuencias naturales.
Procede organizar la vida de los pueblos y las relaciones entre ellos de acuerdo con principios de respeto y austeridad.
La austeridad y la sencillez voluntaria es una obligación moral de las sociedades y las personas del mundo “hiperdesarrollado” cuando somos conscientes que nuestro estilo de vida es depredador de la Naturaleza y dañino para la mayor parte de los seres humanos.
Referencias:
Acosta, Alberto (2013): El Buen Vivir. Sumak Kawsay, una oportunidad para imaginar otros mundos, Icaria, Barcelona.
Deaton, Angus (2015): El gran escape. Salud, riqueza y los orígenes de la desigualdad, Fondo de Cultura Económica, Madrid (Publicado originalmente en 2013 por Princeton University Press, con el título The Great Escape. Health, Wealth and the Origins of the Inequality)
Fernández Steinko, Armando (2008): Las pistas falsas del crimen organizado. Finanzas paralelas y orden internacional, Catarata, Madrid.
Galbraith, John Kenneth (1982): La pobreza de las masas, Plaza y Janés, Barcelona (ISBN: 84-01-37127-9) (Publicado originalmente en inglés en 1978 con el título The Nature of Mass Poverty, Harvard University Press, London)
Latouche, Serge (2009): Decrecimiento y posdesarrollo. El pensamiento creativo contra la economía del absurdo, El Viejo Topo, Barcelona (1ª edición en francés de 2003, con el título Décoloniser l’imaginaire).
Okun, Arthur M. (1975): Equality and Efficiency. The Big Tradeoff, The Brookings Institution, Washington, D.C.
Piketty, Thomas (2016): El capital en el siglo XXI, Fondo de Cultura Económica, Madrid.
Standing, Guy (2016): “¿Una carta de derechos para el precariado del siglo XXI?” en David Casassas (2016): Revertir el guion. Trabajos, derechos y libertad, Catarata, Madrid.
Goyo
Casas Ibáñez, Albacete, Castilla-La Mancha, Spain

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Desde hace mucho, uno escribe por dos razones.
La primera, para esclarecer y ordenar las ideas y pensamientos que revolotean por la cabeza.
La segunda, para compartir con los demás y así exponerse a su crítica o complicidad.
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El mito de la India como próxima potencia económica asiática . Aumento de la Pobreza y la Desigualdad Social

El mito de la India como próxima potencia económica asiática . Aumento de la Pobreza y la Desigualdad Social 

 

 
Aquí un post escrito por un autor Indio sobre cómo la India es aclamada por la prensa como un Potencia Regional mientras sufre una serie de problemas larvados y estructurales que la colocan en una posición de fragilidad y dependencia extrema. Esto, en un ambiente de caída de beneficios, solo puede tener un resultado: desabastecimiento y conflictos. Los avances económicos en la India no pueden ocultar el hecho de que es el tercer país más pobre de la tierra y no parece que vaya a cambiar en muchas décadas. Problemas ocultos por el aluvión de datos macro y el bombardeo constante de los Mass Media que no aguanta el mínimo análisis.

¿Por qué la 11ª economía del planeta es también la 3ª más pobre? ¿Porqué dicen los medios que será la próxima potencia regional asiática? Todo se relaciona con el modelo de producción salarial, política de partidos y empresas subvencionadas, el modelo social de castas y los intereses nacionales y transnacionales. Hay otro país detrás de la India.

Para saber cómo se ha llegado a este punto debemos comprender someramente su idiosincrásia.

Federación de Reinos enfrentados

La India no se puede entenderse como un territorio homogéneo, sino como 29 estados federados, muchos milenarios, muchos ni si quiera homogéneos en su interior, como Kachemira. Cada uno con su propia historia, costumbres y multitud de conflictos internos. Como reinos independientes fueron colonias Inglesas desde el SXVI bajo el control en exclusividad de la East Indian Company, fueron mantenidos artificialmente separados y en perpetuo conflicto. En 1947 se independizan como República federal del Reino Unido, lo cuál no implicó que rompieran con los lazos que les ataban.

Su actual presidente Modi es miembro del Partido Nacionalista Hindú BJP, mientras que en la oposición se sitúa el Partido del Congreso, heredero de Ghandi, de corte liberal conservador, y el Partido Comunista de la India (Marxista) CPI-M. Decir que son partidos subvencionados por las empresas a las que beneficia es una redundancia.

Una sociedad petrificada por la religión

La sociedad de castas está anclada en la tradición y la religión, siendo más patente en las áreas del interior y aisladas. No admite intercambios de estatus, y en muchos casos ha sido un freno al desarrollo del capitalismo, el cual obliga a trabajar a las castas a las que solo se le permite la mendicidad u orar. La única misión del ser humano es cumplir con su misión en la tierra y representar bien su papel, esperando ser recompensado en la próxima reencarnación en forma de príncipe o brahman. O gusano.

Los ingleses introdujeron entonces el cristianismo, una religión de verdaderos esclavos, y la vida dedicada al sufrimiento y el sacrificio para intentar que trabajasen. Ahora es la población nacional cristiana más grande del mundo con unos 300 millones de fieles. Misión cumplida, trabajar trabajan, pero el 37% de los adultos indios son analfabetos.

Un país Pseudo-socialista o socialismo de Empresa

Si hubiese hoy en día un país merecedor de llamarse socialista este sería la India, ya que puede que el 90% de sus empresas participen de uno u otro modo de subvenciones. Esto crea un entramado político-económico imposible de desenredar. En la India Economía es Política y Política es economía. Esto es lo que cuentan los medios.

No nos dejemos engañar: para ser un país socialistas la población debería poder disfrutar de una serie de servicios públicos, como sanidad o educación que en la india son concertados. Con los tales niveles de pobreza su acceso es imposible acceder a la mayor parte de la población.

Lo único social en la India son los impuestos!

El FTSE controla el precio de sus comodities: la City controla la India.

Económicamente sigue siendo dependiente de UK, en concreto del FTSE, que controla la compraventa de sus comodities. Una relación mutuamente beneficiosa entre las élites locales, los Maharajas del capital, como Mittal o Tej Kholi, con domicilio en Londres. La India en conjunto prové de mano de obra barata a la corona y recursos al imperio en lo que se ha llamado por the Economist la 'India Inc', una mezcla de vieja empresa familiar-caciquil mezclada con la nueva empresa y teñido todo por el estatismo y el servilismo propio de la sociedad de Castas, más dispuesta a pedir sus derechos en su próxima vida que en esta.

Los mayores beneficiados de esta materia prima y mano de obra de bajo coste son por supuesto las corporaciones transaccionales. Como hemos dicho en la India dinero es política las corporaciones marcan la política del país.

Sabiendo esto se entiende cómo se puede mantener a la segunda población más grande del planeta al borde del umbral de la indigencia: el Ejército Industrial de Reserva. También explica su aparente debilidad política. Es más fácil entender los parlamentos como los agentes sociales de las cámaras de comercio, los parlamentos de las antiguas familias nobles, que como cargos electos por el pueblo.

El sinsentido de los BRICS

Por último hacer una reflexión sobre los BRICS y sus contradicciones. Si Brasil es un protectorador Americano, lo hemos visto con el golpe de estado de 2016, y la India y Sudáfrica lo son del Reino Unido; si China es la fábrica de USA y Rusia es la gasolinera de China, todo apunta a que el capital tiene varios orígenes pero muy pocos destinos. Si Brasil, India y China son rivales industriales ¿Qué hacen colaborando? Las materias Primas Rusas pueden hundir la producción India. Hay algo que no funciona en los BRICS, y me parece que no quiero ni saber qué es.

Salud y Revolución Social! PHkl/tctca
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Traducción de la tarcoteca de- The Myth of India as an Upcoming Asian Economic Powerhouse. Rising Poverty and Social Inequality | Global Research 13.12.2016, Junaid Ghoto

Un mito común en todo el mundo es que cuenta que la India es un país que se desarrolla a un ritmo muy rápido y va a ser una potencia en Asia pronto. Algunos argumentan que deberíamos aprender de ellos y que podríamos haber estado mejor con con la India en vez de independientes. E incluso algunos pesimistas, especialmente los paquistaníes y los bangladesíes lamentan su independencia en 1947 y se escucha un estribillo común "mira dónde está la India hoy y dónde estamos nosotros".

Será o no lamento, pero es importante ver dónde se encuentra la India hoy en día. La idea del escrito es diferenciar la ilusión de los hechos y dar razones para obtener una sana comprensión. Una nación se llama desarrollo debido a su población, o presupuesto de defensa, pero qué tan bueno es el pueblo en ese país; Se trata del desarrollo humano y el crecimiento económico que incluyen la mejora de la educación y la salud por tener menos gente posible bajo la línea de pobreza y los altos ingresos per cápita de los ciudadanos en el país, esto se come cuando el Estado tendrá un sistema económico sólido.

India es sin duda una de las mayores democracias del mundo; Debido a que tiene la población más grande, Simple! (China altamente populista, y oficialmente "comunista"). La India es la segunda nación más grande del mundo en términos de población y la más grande en términos de área. Según el FMI en 2015, el valor económico nominal de la india se valora en  2,182 billones $, es la undécima economía en términos de los tipos de mercado cambiarios de 8,027 billones $, el tercero por PPP [Public-Privat Partnership, conciertos publico-privados], con un crecimiento anual del PIB de la última década del 5,8%. [1]

Estos números en retrospectiva son tonterías que alimentan la ilusión del público en general para que puedan seguir viviendo como siempre con la esperanza de que su vida mejorará.

Estos números no representan la verdadera imagen del país, no sólo de la India, sino de cualquier país. Así como el PIB puede ser un buen indicador, una medida más real es el PIB per cápita. Éste mide cómo una sola persona participa de los ingresos entre sus ciudadanos. Cuando se trata de la India, el PIB es de 2.182 billones de dólares, pero el ingreso per cápita es sólo de 1581 dólares, que no es mucho mayor que los 1086 dólares de Bangladesh o los 1316 per capita de Pakistán, y mucho menor que muchos países africanos, Sudáfrica $ 6,482, Zambia $ 1721, Sudán $ 1875, Namibia $ 5408, Ghana $ 1441, Djibouti $ 1813, Botswana $ 7123 y muchos más para mencionar aquí [2]. De hecho, la India es como una "bomba de relojería", para 2026 la población mundial será 1.500 millones mayor en el mundo y la economía no está creciendo lo suficiente para satisfacer las demandas y crear 20 millones de puestos de trabajo al año [3].

Sí, sé que la India es parte de BRICS y han anunciado la creación de su propio tipo de banco, pero ¿y qué? India todavía debe dinero al FMI; Su deuda pública con respecto al PIB es de casi el 70% [4]. Asimismo, la India es el peor en términos de los países BRIC en cuanto al PIB per cápita, el desarrollo humano, la educación, la pobreza, etc. La India está rezagada entre los BRIC. Y sí, entonces hay IT [Informatic Technologies], las enormes inversiones en la India provienen de empresas extranjeras sólo porque esas empresas pueden tener mano de obra barata en lugar de pagar a su gente en los países de origen con salarios altos. La belleza de la globalización que nadie menciona y de la que nadie habla es que todos ellos se esfuerzan por mostrar los números aleatorios y a la apatía de la gente para que consientan sin apenas provocar un bostezo.

Uno de los principales obstáculos para el progreso de la India es la pobreza, que debería haber sido controlada, pero en la India mantiene más o menos la misma proporción de la pobreza que después de la independencia. [5]
Fig1
Las cifras muestran la población total de cada década en relación con el porcentaje de pobreza y cuánto ha disminuido la pobreza en la India, el porcentaje puede haber disminuido, pero el número total de personas que viven bajo la línea de pobreza ha sido más o menos igual.

Para combatir la pobreza, el país introdujo 'políticas anti-pobreza', para ayudar a las personas que viven por debajo de la línea de pobreza, pero según el informe del Banco Mundial en algunos estados, más del 50% de los beneficiarios fueron mal clasificados como pobres, en otras palabras fueron clasificados como pobres cuando no lo eran, disfrutando plenamente de tales políticas.

Pero aún con todo, estas políticas de ningún modo podrían haber logrado su verdadero objetivo, incluso si no hubiese habido corrupción. Nos preguntamos cómo puede y funcionará la política 'anti-pobreza' para los pobres dependientes de la caridad del gobierno cuando más que concentrarse en el desarrollo humano mediante la educación de los pobres, la formación y el desarrollo de ellos para que puedan cuidar de sí mismos el gobierno prefiere la "cuchara de sopa". El desarrollo humano no es ajeno. Jerry Sternin poseedor de una ONG con sede en los Estados Unidos ayudó a Vietnam a reducir la desnutrición en los años 90 sin llevar un solo dólar en el país, su trabajo fue completado en unos 6 meses [según su propia propagnada]. Sembrar buenas obras en la política 'anti pobreza', es como encontrar una aguja en una caja de agujas, con una aguja.
Fig2

La figura 2 [comparativa de número de trabajadores pobres con menos de 2$ diarios BRIS] muestra dos cosas muy importantes primero cómo la India va de bien entre los BRICS y segundo muestra  el total de trabajadores pobres en la India. Muchas de las personas pobres no son las desempleadas, de hecho muchos de estos pobres tienen trabajo pero sus salarios son bajos en comparación con los estándares internacionales y se hace difícil para ellos para aumentar su nivel de vida.

El error que la gente suele cometer cuando comienzan a comparar a la India con Pakistán o Bangladesh. Esto es incorrecto por muchas razones. La India es un país enorme, su cuota de mercado, en volumen es grande, su población es grande y por eso debería mejor ser comparado con China Figura 3. China partió de un nivel más difícil en la lucha contra la pobreza que la India, pero siendo un comunista, ha reducido la pobreza de manera efectiva. También es cierto que en China la brecha entre ricos y pobres se está ampliando, pero es mejor tener esa 'brecha' en lugar de dejar que su gente viva en la pobreza.

Desde 1980, China ha sacado significativamente a la gente de la pobreza donde la India no ha logrado una reducción sustancial.

En retrospectiva, ni siquiera en las próximas dos décadas, la India será capaz de reducir su pobreza, por muchas razones;
- En primer lugar, las políticas que han introducido que se han discutido anteriormente todavía están en la práctica.
- En segundo lugar, el enfoque de estas políticas como se he mencionado anteriormente no es realista y no se centra en el desarrollo humano [sino en la caridad]; el daño permanece todavía y continuará.
- En tercer lugar, incluso si de repente cambiaran las políticas, digamos que mañana, y se desarrollase una política justa sin corrupción; Incluso entonces se necesitarán décadas para lograr reducir los niveles de empobrecimiento.

Esta melancólica realidad nos muestra una noción de la arrogancia y el tipo de pensamiento contemplativo que prevalece en el país, despreocupado en su dirección por desgracia.

David Cameron… ¿próximo secretario general de la OTAN?


argentinatoday.org

David Cameron… ¿próximo secretario general de la OTAN?

El ex primer ministro británico, David Cameron, es uno de los favoritos para convertirse en el próximo secretario general de la OTAN, informa The Independent. Estos rumores aparecieron tras unos informes que muestran que será nominado al puesto por la primera ministra actual, Theresa May.
Cameron podría reemplazar al actual secretario general de la Alianza, el ex primer ministro de Noruega, Jens Stoltenberg, cuando este último se retire en el 2018 o 2019. El secretario de Defensa, Michael Fallon, ya ha prometido que el Reino Unido desempeñará un papel más preponderante en la OTAN para compensar su salida de la UE.





Algunas fuentes en el Gabinete también han informado que quieren encontrar un papel destacado para Cameron, que renunció en junio después de perder el referéndum sobre la permanencia en la UE.
Uno de los ministros lo comentó así: “Tenemos que encontrar un papel para él: tiene mucho que ofrecer. Debemos conseguir que luche de nuevo por el Reino Unido”.
El puesto está remunerado con un sueldo de 220.000 libras anuales (270.000 dólares). Aliados de Cameron suponen que estaría interesado en el cargo. Para ocupar esta posición, el apoyo de EEUU es esencial.
El secretario general es nombrado por consenso tras conversaciones entre los 28 Estados miembros de la OTAN, pero el apoyo estadounidense es visto como un factor importante de influencia en otros Estados. El último británico en ocupar el cargo fue George Robertson, entre 1999 y 2003.
Fuente: https://mundo.sputniknews.com/politica/201612291065930181-cameron-secretario-general-otan-posible/

Alepo, la tumba de la izquierda



Alepo, la tumba de la izquierda

Por Santiago Alba Rico
Al aceptar un falso yugo geoestratégico y sin entender el nuevo desorden global, se ha entregado el pueblo sirio a un dictador asesino, a la Rusia de Putin, al Irán de los ayatolás, al Estado Islámico y a las teocracias del Golfo.
Por Santiago Alba Rico

Para matar a gran escala, lo sabemos, hay que mentir y además insultar y despreciar a las víctimas. Eso es lo que hizo EEUU en Iraq o lo que ha hecho siempre Israel en Palestina. Toda la izquierda compartió en 2003 esta denuncia al lado de la gente normal y decente; y se indignó y se condolió al lado de la gente normal y decente tras los bombardeos de Bagdad o de Gaza. Pues bien, ocurre que eso que tanto nos duele y enrabieta cuando son EEUU o Israel los verdugos se ha convertido en la rutina mental de la izquierda en su relación con Siria. Hemos aceptado mentir a gran escala para que el régimen de Asad y sus aliados ocupantes –Rusia, Irán y Hezbollah– maten a gran escala; y al hacerlo no sólo hemos abandonado y despreciado a las víctimas, sino que nos hemos separado de la gente normal y decente. Una buena parte de la izquierda mundial se ha situado, en efecto, al margen de la ética y al lado de los dictadores y de los muchos imperialismos que doblegan la zona. En una Europa en la que crece el neofascismo –y el terrorismo islamista– a velocidad acelerada, este nuevo error, sumado a tantos otros, nos puede costar muy caro.
Para permitir a Asad matar a gran escala ha hecho falta mentir mucho: ha hecho falta negar que el régimen sirio fuera dictatorial y afirmar, aún más, que es antiimperialista, socialista y humanista; ha hecho falta negar que hubo una revolución democrática muy transversal, no sectaria, en la que participaban millones de sirios, muchos de ellos de izquierdas, que no se reconocían en una dirección o un partido (una especie de 15M gigantesco cristalizado en Consejos y Coordinadoras Locales); ha hecho falta negar la represión brutal de las manifestaciones, las detenciones, las torturas, las desapariciones; ha hecho falta negar la legitimidad del Ejército Libre Sirio; ha hecho falta negar los bombardeos con barriles de dinamita y el uso de armas químicas por parte del régimen; ha hecho falta negar o justificar los bombardeos masivos de la Rusia de Putin; ha hecho falta negar la tolerancia de todos (Asad, Rusia, Irán, EEUU, Arabia Saudí, Turquía) hacia el crecimiento del ISIS; ha hecho falta negar la ocupación iraní de Siria; ha hecho falta negar el imperialismo ruso y su excelente relación con Israel; ha hecho falta negar la indiferencia errática de EEUU, que sólo ha intervenido para dejar el paso libre al mismo tiempo al régimen sirio y a Arabia Saudí; ha hecho falta negar el embargo de armas, que ha dejado la rebelión en manos de los sectores más radicales, tan contrarrevolucionarios como el propio régimen; ha hecho falta negar la existencia de manifestaciones simultáneas contra Asad y contra el ISIS (u otras milicias yihadistas) en pueblos y ciudades destruidos y asediados; ha hecho falta negar la ausencia del ISIS en Alepo, expulsado por el ELS en 2014; ha hecho falta negar el sufrimiento y terror de la población alepina bajo asedio; pero ha hecho falta –lo peor– negar el heroísmo, el sacrificio, la voluntad de lucha de miles de jóvenes sirios que se parecen a nosotros y quieren lo mismo que nosotros; ha hecho falta –aún peor y peor– despreciarlos, calumniarlos, insultarlos, convertirlos en terroristas, mercenarios o enemigos de la “libertad”. Nunca la izquierda, frente a una revolución popular, se ha comportado de un modo tan innoble: no sólo no se ha solidarizado con ella ni –una vez derrotada– ha honrado a sus héroes y lamentado el desenlace, sino que les ha escupido en la cara y ha celebrado su muerte y su derrota. Coherentes con este negacionismo típicamente imperialista (o estalinista) se ha situado al lado de la extrema derecha europea y ha reprimido además las movilizaciones en nuestras ciudades, criminalizando para colmo a la izquierda sensata que, al lado de la gente normal y decente, ha denunciado los crímenes de Asad y sus aliados sin  dejar de denunciar asimismo los de Arabia Saudí, Turquía y EEUU ni –por supuesto– el fascismo intolerable, en todo equivalente al del régimen, del ISIS o del Frente-al-Nusra.
PARA PERMITIR A ASAD MATAR A GRAN ESCALA HA HECHO FALTA MENTIR MUCHO: HA HECHO FALTA NEGAR QUE EL RÉGIMEN SIRIO FUERA DICTATORIAL Y AFIRMAR, AÚN MÁS, QUE ES ANTIIMPERIALISTA, SOCIALISTA Y HUMANISTA
Como dice el comunista Yassin Al Haj Saleh, preso 16 años en las cárceles del régimen y uno de los más grandes intelectuales vivos, Siria revela el estado de la vieja izquierda y certifica su muerte. Cuando hace seis años estalló una revolución democrática mundial cuyo epicentro fue el “mundo árabe”, la izquierda no estaba preparada ni para protagonizarla ni para aprovecharla; ni siquiera para entenderla. Hoy, cuando las contrarrevoluciones victoriosas extienden las redivivas “dictaduras árabes” a EEUU y Europa, la izquierda ha quedado fuera de juego como resistencia y como alternativa. Incomodados o molestos, todos los actores abandonaron o combatieron a las fuerzas democráticas sirias y todos –gobiernos, organizaciones fascistas y partidos comunistas– han acabado por coincidir en el relato del “mal menor” que condena a Siria a la dictadura eterna, a la región a la violencia sectaria y a Europa al terrorismo sin fin. Esta teoría del “mal menor” (¡mal menor el asesino de cientos de miles de sirios, bombardeados, torturados o desaparecidos!) ha sido la matriz histórica de esa “estabilidad” regional, opresora y mortal para los pueblos, que justificó durante la segunda mitad del siglo XX el apoyo occidental a todas las dictaduras de la zona. Tras una revolución malograda, ese modelo del siglo pasado vuelve ahora con ferocidad redoblada, embragado y lubricado por un sector de la izquierda que aplaude y se entusiasma con “la gran victoria” de Bachar Al Asad; un modelo hasta tal punto perteneciente al siglo pasado que se diría que algunos la viven –esa “gran victoria”– como si, 25 años después y gracias a Putin, la URSS hubiera ganado finalmente la Guerra Fría. Una cosa es segura: los que la han perdido también esta vez, en Siria y en Europa, y en Rusia y en América Latina, son la democracia y la justicia, las únicas soluciones posibles frente a los autoritarismos, los imperialismos y los fascismos –yihadistas o pardoeuropeos–, hermanos trillizos que van ganando terreno sin resistencia, que se reclaman recíprocamente y que, por tanto, sólo podrán ser vencidos si se los combate al mismo tiempo.
CUANDO HACE SEIS AÑOS ESTALLÓ UNA REVOLUCIÓN DEMOCRÁTICA MUNDIAL CUYO EPICENTRO FUE EL “MUNDO ÁRABE”, LA IZQUIERDA NO ESTABA PREPARADA NI PARA PROTAGONIZARLA NI PARA APROVECHARLA; NI SIQUIERA PARA ENTENDERLA
¿Cómo definir esas “revoluciones árabes” que hoy mueren definitivamente en Alepo con la complicidad del yihadismo y la complacencia de la amplia alianza internacional, de derechas y de izquierdas, volcada contra Siria? Esas revoluciones fueron, sobre todo, una revuelta contra el yugo de la geopolítica que mantenía congeladas, como bajo el ámbar, las desigualdades y resistencias de la zona desde hacía al menos 70 años. En un mundo de relaciones de fuerza desiguales entre naciones-Estado, la geopolítica impone siempre límites a toda política emancipatoria de izquierdas. La geopolítica –es decir– no es de izquierdas y, si hay que tomarla en cuenta para hacer mínimos progresos realistas frente a los imperialismos y en favor de la soberanía, no podemos llegar al punto de contradecir los principios elementales asociados al carácter universal de toda ética de la liberación: eso que antes se llamaba “internacionalismo”, cuyo impulso es necesario recuperar en una versión no-identitaria y democrática. El llamado “mundo árabe” (que es kurdo y amazigh y bereber y tubu, etc.) es el ejemplo más doloroso de una entera región, rehén de sus propias riquezas petroleras, sacrificado al interés común de potencias y subpotencias en liza: la así llamada “estabilidad”. Cuando los pueblos de la zona se rebelaron en 2011 contra este “equilibrio” monstruoso, sin pedir permiso a nadie y al margen de todos los intereses inter-nacionales, la geopolítica les cayó encima, como una camisa de fuerza, y la izquierda corrió, al lado de sus enemigos, a anudarle las mangas y apretarle los botones de hierro.
En un contexto en el que la hegemonía de los EEUU se debilita, en el que otras potencias igualmente imperialistas se independizan de su hegemonía para imponer sus propias agendas y en el que el campismo de la 2ª mitad del siglo XX es sustituido por un avispero de intereses reaccionarios contrapuestos muy parecido al de la 1ª Guerra Mundial –también porque no hay ahí ni una sola fuerza o proyecto anticapitalista o emancipador– la izquierda, sin entender nada del “nuevo desorden global” ni de su musculatura reaccionaria, se ha precipitado a entregar el pueblo sirio, atado de pies y manos, a un dictador asesino, a la Rusia de Putin, al Irán de los ayatolás y, de paso, al Estado Islámico y a las teocracias suníes del Golfo. Es decir, a lo que muy justamente Pablo Bustinduy ha llamado “la geopolítica del desastre”. No lo hace ahora y en nombre del “mal menor” (¡Franco y Pinochet un mal menor!). Molesta y desbordada por esas intifadas populares que no entendía (salvo un puñado de “trotskistas” que eran “trotskistas” sólo porque sí las entendían y las apoyaban), la izquierda mundial reaccionó desde el principio de la misma manera que los gobiernos y la extrema derecha: apoyando a los dictadores. Para los imperialistas eso no ha supuesto jamás un problema (“nuestros hijos de puta”) pero sí debería plantear alguno a la gente que se dice “de izquierdas”, que han acabado por renunciar a comprender el mundo al tiempo que a sus principios éticos y políticos. Para abandonar a nuestros afines sobre el terreno, apoyar a sus verdugos y dejar matar a gran escala, decíamos, ha hecho falta deshacerse de la verdad y someterse a los mismos clichés culturalistas, racistas e islamófobos de la peor derecha europea.
Apostando por un esquema geopolítico superado que impide abordar el “nuevo desorden global”, la izquierda ha abandonado, en efecto, sus principios éticos a cambio de nada; o, mejor dicho, para favorecer así el regreso, en versión expandida y agudizada, de las dictaduras, los imperialismos y los yihadismos. Este gran éxito geoestratégico se ha alcanzado a costa de aceptar una triple contradicción, incompatible con la universalidad de la ética de la liberación y brutalmente occidental y orientalista.
APOSTANDO POR UN ESQUEMA GEOPOLÍTICO SUPERADO QUE IMPIDE ABORDAR EL “NUEVO DESORDEN GLOBAL”, LA IZQUIERDA HA ABANDONADO, EN EFECTO, SUS PRINCIPIOS ÉTICOS A CAMBIO DE NADA
Aceptar este yugo geoestratégico –por lo demás ilusorio y mal fundamentado– supone, en primer lugar, declarar sin vergüenza que un madrileño tiene derecho a combatir una monarquía insuficientemente democrática y un bipartidismo corrupto y a desear, sin arriesgar la vida, más democracia y más justicia social para su país mientras que un sirio debe en cambio soportar una dictadura que lo encarcela, lo tortura y lo asesina y renunciar a todo atisbo de democracia y de justicia social.
Aceptar este falso yugo geoestratégico supone, en segundo lugar, declarar también que es mucho más grave que encarcelen a Andrés Bódalo en España que a Yassin Al Haj Saleh o a Salama Keile o a Samira Khalil, todos comunistas, en Siria; o que es mucho más grave la detención de unos titiriteros o el procesamiento de un concejal en Madrid que el asedio por hambre y el bombardeo de un entero país.
Aceptar este falso yugo geoestratégico supone, finalmente, reclamar con toda naturalidad el derecho de los españoles (o los latinoamericanos) a decidir si y cuándo y de qué manera pueden rebelarse los “árabes” contra sus dictadores. Los sirios, al parecer, deben hacer lo que les indique desde fuera una izquierda que se ha revelado impotente, inútil y ciega en sus propios países. Eso implica, además, vivir como una amenaza, y no como una esperanza, la voluntad democrática y las luchas sociales de los otros pueblos: los que luchan en condiciones más difíciles por lo mismo que nosotros se convierten no en compañeros sino en enemigos, no en valientes afines con los que hay que solidarizarse sino en criminales “terroristas”, ese término que tan justamente denunciamos o relativizamos cuando lo utilizan nuestros jueces o nuestros gobiernos “imperialistas”.
Una buena parte de la izquierda árabe, europea y latinoamericana –en resumen– ha sacrificado el internacionalismo a un orden geoestratégico en el que los pueblos y sus luchas democráticas no tienen ya ningún amigo y en el que, fuera de juego y en claro retroceso, esa izquierda ha dejado avanzar sin resistencia, ahora en todo el mundo, los regímenes contra los que se alzaron los “árabes” en 2011. No hemos comprendido nada, no hemos ayudado nada, hemos entregado al enemigo todas las armas, incluso la conciencia. La democracia retrocede desde Siria en todo el planeta. Alepo es, sí, la tumba de los sueños de libertad de los sirios, pero también la tumba de la izquierda mundial. Justo cuando más la necesitamos.

http://ctxt.es/es/20161214/Firmas/10137/santiago-alba-rico-alepo-eeuu-israel-Putin-geopolitica.htm

Colombia. Presupuesto General de la Nación, 2017: finanzas para la guerra



Colombia. Presupuesto General de la Nación, 2017: finanzas para la guerra

Por Libardo Sarmiento Anzola
En Colombia, los gastos de las fuerzas militares y de policía, los de carácter social (educación, salud, seguridad social), los servicios públicos domiciliares (electricidad, agua, saneamiento básico, gas y comunicaciones) y los ingresos salarios-corrupción que absorbe la creciente burocracia estatal y la clase política, son los que registran un mayor dinamismo en los últimos setenta años.
Es un presupuesto de guerra. Identidad y tendencia sostenida del Presupuesto General de la Nación –PGN– durante las administraciones Uribe (2002-2010) y Santos (2010-2018), lo que permite concluir que el proceso de paz no pasa de ser un engatusamiento al que han sometido al país la dupla Uribe-Santos. Su fin es el mismo: el exterminio de la insurgencia y el abatimiento del pueblo trabajador. Cambian las estrategias, la guerra abierta en el primero y el engaño en el segundo. Reedición de la operación “jaque”, sin “mate” definitivo.
Propósito para el que no ahorran ni existe regla fiscal. Colombia es el cuarto país de América que más invierte en gasto militar (lo superan Estados Unidos, Canadá y Brasil), según el reciente informe del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (1). En paralelo, el 21 de noviembre de 2016, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) se pronunció acerca de la violencia y los más recientes asesinatos de promotores de la paz en zonas afectadas por el conflicto armado en nuestro país (75 homicidios, del cual hacen parte líderes sociales, defensores de derechos humanos, sindicalistas, miembros de la UP, campesinos y miembros de pueblos étnicos, durante lo corrido del año). En el mensaje, la ONU subrayó que estos lamentables hechos generan desconfianza en las negociaciones de paz. El “baile rojo” se reanima, al ritmo de la extrema derecha colombiana (2).
Prioridad para el gasto militar que no cesa. Entre los años 2002-2017 la participación en el PGN de los gastos para financiar la guerra aumentó de 15 a 18 por ciento. En el año 2016, el presupuesto para el ejército y la policía sumó $28.745 miles de millones; para 2017 el presupuesto asignado es de $ 29.471 miles de millones, esto es, un crecimiento de 2,6 por ciento. En contraste, entre 2016-2017 el presupuesto del sector agropecuario descendió de $2.504 miles de millones a $2.096 miles de millones; esto es, una caída relativa de 16,3 por ciento; además, recortaron de un sólo machetazo el 41 por ciento del presupuesto de inversión a la cartera del agro, a pesar de los compromisos contraídos para el agro en los Acuerdos alcanzados con las Farc. La oligarquía lo sabe por experiencia histórica: la violencia es un buen negocio en Colombia, con extraordinarios réditos electorales, económicos y patrimoniales.
Un gasto en creciente que desdice de las reales intenciones de paz. Si el Estado redujera, sólo en el año 2017, una cuarta parte del gasto destinado a la guerra quedarían disponibles $7,4 billones de pesos; cifra equivalente a la que buscan recaudar con la nueva reforma tributaria, tornándola innecesaria.
En complemento, la función de regulación Estado-sociedad concentra también una alta proporción de las apropiaciones que les permite, a la clase política y a la burocracia, mantener los privilegios que le son negados al pueblo: 9,2 por ciento del PGN en 2017. Para el año 2017, por ejemplo, el presupuesto asignado para el Congreso de la República suma $528 mil millones; cifra que indica, al ser dividida por los 268 congresistas que lo integran, que cada uno le cuesta a la ciudadanía $1.970 millones al año. Un bolsillo roto. Además, según la Procuraduría General de la Nación, por cuenta de la corrupción pública –delito de cuello blanco– se pierden $20 billones anuales durante la ejecución de los gastos del PGN.

Presupuesto de ingresos y ley de apropiaciones para 2017

Las mayorías, como aplanadora, lo permiten todo. Eso lo saben los gobiernos de todos los colores. El pasado 19 de octubre de 2016, como estaba proyectado, las plenarias del Senado y de la Cámara de Representantes, aprobaron el PGN para la vigencia fiscal 2017 “Presupuesto General de la Nación para la Nueva Economía”, cuyo valor es de $224,4 billones de pesos, superior en 6,6 por ciento al de 2016, del cual destinan a la inversión pública un monto de $35,9 billones (16%), al servicio de la deuda publica $51,5 billones (23%) y al funcionamiento $137 billones (61%).
El PGN para la vigencia fiscal 2017 cuenta con tres fuentes de ingresos que le generan el 80 por ciento de los recursos: i) impuestos de renta; ii) IVA; iii) recursos de capital (endeudamiento público, principalmente). En consecuencia, la principal fuente de ingresos de la Nación para el año 2017 está constituida por los ingresos corrientes (53,2%), le sigue en importancia los recursos de capital (31,2%). Las otras tres fuentes de recursos: parafiscales, fondos especiales y establecimientos públicos, aportan el 15,6 por ciento restante (gráfico 1).
A su vez, en su otra cara, el gasto del PGN 2017 está concentrado en un 93,5 por ciento en el desempeño de cuatro funciones sistémicas del Estado (gráfico 2): apalancamiento del capital financiero (23%), regulación Estado-sociedad (9,2%), represión-control ciudadano (17,6%) y formación-reproducción de la fuerza de trabajo (43,7%).
Existe una asociación entre la clase política hegemónica, aquella tecnocracia que controla el Estado y los que poseen los medios de la actividad económica. El Estado ha dejado libre la desbocada acumulación de capital mediante la financiarización de la economía, la liberación de los mercados, la privatización de las empresas públicas y la entrega de los servicios sociales y la infraestructura a la voracidad de los negociantes de las necesidades humanas. Entre 1947 y 2017, el apalancamiento de la acumulación de capital por parte del Estado colombiano cayó de 32,3 por ciento del PGN a tan sólo 6,2.
En contraste, los gastos dirigidos a la formación y reproducción de la fuerza de trabajo registran un importante crecimiento durante los últimos setenta años, al ritmo de la urbanización, el aumento en los índices de pobreza, la concentración del ingreso y la riqueza, la exclusión de sectores populares y la modernización del sistema productivo. En 1947, eran poco significativos los gastos destinados a la formación y reproducción de la fuerza de trabajo (9.8%, en un país que por entonces exhibía elevados coeficientes de analfabetismo, grave deterioro de la salud pública y no más de un 2 por ciento de la población con servicios de seguridad social). En 2017, el PGN, llamado “Para la nueva Colombia”, de sus $224,4 billones destina el 43,7 por ciento a la formación y reproducción de la fuerza de trabajo (conformado principalmente por los gastos de educación, salud y protección social: 57% de esta función estatal). En conjunto, conforman un salario social asumido por el Estado ante la precariedad y los bajos salarios que caracterizan al mercado de trabajo y los altos índices de informalidad y exclusión laboral.
La distribución presupuestal no es una relación circunstancial en el sistema colombiano de finanzas públicas, sino una tendencia sostenida en la propia estructura política del Estado. De allí que pueda constatarse en los últimos setenta años un crecimiento en el servicio a la deuda pública (financiarización de la economía: el capital especulativo domina al capital productivo y el Estado pierde el control y regulación financiera y monetaria), en 1947 el Servicio de la deuda pública nacional representaba el 14,2 por ciento del presupuesto de gastos de la nación y en 2017 éste genera un desangre de 23 por ciento en las finanzas públicas.
Por último, la sostenibilidad ambiental nunca ha preocupado a las clases dominantes y rentistas en Colombia: los presupuestos asignados históricamente son insignificantes, al igual que los destinados a las actividades de ciencia y tecnología.
Lo hasta aquí anotado permite reafirmar que el Estado tiene como función principal mantener, reproducir y defender el dominio y explotación de clases. La mayor parte de la historia humana se caracteriza por el hecho que una pequeña minoría ha dominado y explotado a la mayoría de sus semejantes. Para hacerlo, la minoría ha utilizado la fuerza, pero ésta por sí sola no es suficiente. La hacienda pública juega un rol determinante: de una parte, mediante la tributación confiscatoria mantiene en la pobreza a la gran mayoría de la clase trabajadora (en contubernio con los bajos salarios); de otra, con subsidios que se orientan, con carácter asistencial y paternalista, a la reproducción de la fuerza laboral y a la eterna dependencia socio-política y cultural de los sectores populares, lo que en parte explica su aceptación sumisa del dominio de la minoría.

Balance fiscal, 1994-2017

La demanda por bienes públicos tiende a crecer de manera más acelerada que el ingreso o la producción de un país. Esta relación positiva entre el crecimiento del PIB por persona y la importancia relativa del sector público en el PIB se conoce como “Ley de Wagner” (3). En Colombia, los gastos de las fuerzas militares y de policía, los de carácter social (educación, salud, seguridad social), los servicios públicos domiciliares (electricidad, agua, saneamiento básico, gas y comunicaciones) y los ingresos salarios-corrupción que absorbe la creciente burocracia estatal y la clase política, son los que registran un mayor dinamismo en los últimos setenta años.
En el período postconstitucional (1991-2017), los ingresos totales del Estado aumentaron de 10 a 15 por ciento del PIB. Este crecimiento en la participación relativa del Estado respecto a la riqueza generada en el país está altamente correlacionada con los ingresos tributarios, dado que representan el 95 por ciento del ingreso total del Gobierno Nacional Central –GNC- (Gráfico 3).
En esta constante, los tres impuestos más importantes del país son: i) el aplicado a la renta y complementarios (patrimonio, ganancias ocasionales y remesas); en el período 1994-2016 crecieron de 3,6 a 4,6 por ciento del PIB (con la implementación de la Reforma Tributaria Estructural –RTE– esperan que alcance el 7% en 2017); ii) el impuesto al valor agregado (IVA) sobre los bienes producidos y vendidos en el país; en 1994 tenían una participación del 2,1 y en 2016 de 4,9 por ciento del PIB (con la RTE aumentarán su importancia relativa a 4,9% del PIB); iii) los impuestos sobre la actividad económica externa, relacionados con los aranceles aduaneros, sobre importaciones de bienes y el IVA que se cobra sobre la nacionalización de este tipo de mercancías; en 1994 representaban el 1,4 y en 2016 el 1,6 por ciento del PIB, presentando una alta inestabilidad durante este período debido principalmente a las políticas de apertura económica (para 2017 se espera que aumenten a 2,1% del PIB).
Finalmente, otros impuestos, como la sobretasa a los combustibles, el gravamen a los movimientos financieros, los ingresos no tributarios, fondos especiales y recursos de capital crecieron entre 1994 y 2013 de 1,2 a 2,7 por ciento del PIB, en los años siguientes cayeron perdiendo participación en el PIB hasta alcanzar tan solo el 0,8 por ciento en 2016 y sin la esperanza que aumenten en 2017 (el desplome se debe principalmente a la caída en la contribución de los hidrocarburos que registran una pérdida en los ingresos del GNC de 3,3% del PIB entre 2013 y 2017).
De acuerdo a esta misma “Ley de Wagner”, los gastos del Estado colombiano aumentan a un nivel más alto que los ingresos. Durante el período postconstitucional aumentaron de 10,7 a 19 por ciento del PIB, y en 2017 debido al ajuste fiscal el Gobierno busca bajarlos a 18,2 por ciento del PIB (Gráfico 4). Los impuestos son la fuente de vida de la burocracia, el ejército, la policía y la clase política; en conjunto absorben una alta proporción de los gastos de funcionamiento para mantener activa la máquina de gobierno. Los gastos de funcionamiento del Estado (incluidas las transferencias: sistema general de participaciones y pensiones, entre otros) crecen de 8,1 a 13,9 por ciento entre 1994 y 2017.
De esta manera, la inversión pública termina siendo una variable residual y de ajuste respecto al balance fiscal del GNC: de 1,7 por ciento en 1994 cayó a 1 por ciento del PIB en 2004; aumentó a 3,2 por ciento en 2013, para luego volver a caer a 1,9 por ciento del PIB en 2016 (para 2017, la inversión del GNC cae a 1,1% del PIB). Al considerar la totalidad del PGN, el presupuesto de inversión registra una participación relativa de 4,3 por ciento del PIB en 2016 y en 2017 cae a 4 por ciento.
El análisis de la estructura de la hacienda pública, orientada hacia la sustentación de las clientelas de partido en la expansión burocrática del Estado y financiada con ingresos de la clase trabajadora, sirve para fijar las bases de una ley de hierro de este sistema regresivo de finanzas públicas: la ley del déficit crónico. Ley que se encuentra aplicada, inexorablemente, en la hacienda pública de los siglos XIX-XX y en lo corrido del siglo XXI, no obstante los profundos cambios en la estructura productiva, poblacional, social y política del país.
En el siglo XIX, el déficit fiscal no sólo se convirtió en una constante del presupuesto nacional, sino que dio origen a un sistema de endeudamiento que tomaba más del 50 por ciento del presupuesto en el servicio de la deuda pública. Este principio deficitario de la hacienda pública se inició con las guerras de independencia, financiadas con empréstitos ingleses, en condiciones usurarias que rebasaron la capacidad de pago y los niveles productivos de un débil e incipiente país. Tradicionalmente sólo han existido dos técnicas para enfrentar este problema hereditario del déficit crónico de una hacienda pública señorial: el endeudamiento público (con empréstitos externos o deuda pública interna) o el recorte drástico del gasto social y la inversión, generando desocupación y recargando la solución del problema fiscal sobre los hombros de las clases más pobres. Durante el período 1994-2017 el Servicio de la deuda pública nacional crece de 1 a 3,2 por ciento del PIB.
Suma y resta. El balance fiscal del Sector Público Consolidado (SPC) corresponde al resultado obtenido, sea éste déficit o superávit, de la diferencia entre todos los ingresos que registra el sector público, menos todos sus gastos. Durante el período 1994-1999 el déficit del GNC creció de 1 a 6,5 por ciento del PIB; en el año 2013 había logrado disminuirse a 2,4 por ciento del PIB; vuelve a aumentar y en 2016 alcanzó el déficit un valor relativo de 4 por ciento del PIB (Gráfico 5). El PGN para la vigencia de 2017 deberá ser consistente con la regla fiscal que exige una reducción del déficit del gobierno nacional a 3,3 del PIB para 2017 (de acuerdo con los ingresos y gastos proyectados, el déficit de estima en 3,4% del PIB, todo dependiendo de la implementación y efectividad de la RTE).
Finalmente, el PGN 2017 no resuelve dos grandes incertidumbres que ensombrecen el panorama: la recesión económica (el crecimiento del PIB entre 2015-2016 cae de 3,1 a 2%) y la grave caída en los ingresos públicos que dejan un hueco fiscal para 2017 por $33,6 billones ($26,4 billones por el menor ingreso petrolero y $7,2 billones por los mayores intereses de la deuda pública). El escenario indeseable es el más probable: de una parte, la reforma tributaria no resuelve el problema estructural del déficit fiscal pero, de otra, afecta negativamente los ingresos familiares de los trabajadores y las utilidades del capital, agudizando la tendencia recesiva de la actividades productivas al debilitar la demanda, introducir mayor incertidumbre en los negocios y aumentar los índices de pobreza, a la vez que convoca las temibles y oscuras fuerzas que conducen a la crisis. Todo en medio de una guerra que retoma su actividad destructiva ante los cantos de una lumpen oligarquía violenta, inclemente y enceguecida por el odio y la avaricia.
1 Recuperado el 24/11/2016 de:
2 “El Baile Rojo” fue el nombre de la operación con la cual la lumpen oligarquía, los políticos de extrema derecha, el Ejército, la Policía y el DAS, aliados con el paramilitarismo, emprendieron el exterminio del grupo de izquierda “Unión Patriótica”. La Unión Patriótica, UP, fue un partido político de izquierda que surgió de los diálogos de paz del gobierno de Belisario Betancur (1982-1886) con la guerrilla de las Farc en 1985. Documental: https://www.youtube.com/watch?v=QVL54FcZq5E
3 Esta ley, cuyo nombre deriva del economista alemán Adolph Wagner, considera que el desarrollo económico de un país impulsa presiones crecientes por parte de la sociedad a favor de un aumento del gasto público, por dos tipos de razones: i) una sociedad más desarrollada es también más compleja con un mayor número de conflictos entre sus miembros, lo que exige una mayor intervención del Estado en su solución; ii) la caracterización de los bienes y servicios públicos como bienes superiores y elásticos, es decir que la elasticidad-renta del gasto público es mayor que la unidad.

* Libardo Sarmiento Anzola. Economista político, filósofo humanista y analista existencial. Docente de la especialización en Derechos humanos de la UPTC. Integrante de los comités editoriales de los periódicos desde abajo y Le Monde diplomatique edición Colombia. Integrante del Consejo Asesor del Centro interdisciplinario de Derechos sociales y desarrollo, Cartagena de Indias. Integrante del Observatorio de derechos humanos en perspectiva crítica.
 Miércoles, 21 Diciembre 2016
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