domingo, 15 de enero de 2017

"Hoja dorada" de la lucha antiimperialista iraní

"Hoja dorada" de la lucha antiimperialista iraní

La detención de marines de EE.UU. por el CGRI quebró la superioridad del imperialismo en el corazón del Golfo Pérsico, afirma un alto mando militar iraní.


De “épico” ha calificado el subcomandante del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI), el general de brigada Husein Salami, el ejercicio en que la Fuerza Naval de dicho organismo interceptó dos lanchas militares estadounidense armadas en las aguas de Irán el 12 de enero de 2016, “fecha que constituye una hoja dorada más en la historia de la lucha antimperial y anticolonial de la musulmana nación iraní”, en palabras de Salami.

En un discurso ofrecido este miércoles en un acto público para conmemorar la fecha, el subcomandante persa ha elogiado la valentía, el poderío y la capacidad defensiva de las fuerzas navales del CGRI.

“Cualquier potencia que pretenda infiltrarse en las aguas nacionales del Golfo Pérsico, sea de manera deliberada o no, se las verá con el gran poderío de la Fuerza Naval del CGRI”, ha advertido el general.

Además, el alto mando iraní ha explicado que la detención de los militares estadounidenses no refleja en modo alguno toda la extensión de las capacidades del CGRI, ya que lo primordial en la ‘epopeya del 12 de enero de 2016’ no fue “el aspecto táctico”. Sin embargo, “el suceso es importante porque tuvo lugar para acabar con la superioridad del imperialismo en el corazón del Golfo Pérsico”, ha aducido.

En alusión a los enfrentamientos registrados en los últimos 4 meses en el centro del Golfo Pérsico y Asia occidental, el general Salami ha señalado que cualquier zona en que una potencia ponga en peligro los intereses de los imperialistas se convierte en campo de batalla.

El pasado 12 de enero, el CGRI anunció la detención de dos lanchas militares estadounidenses con 10 marines a bordo (9 hombres y una mujer) que se habían adentrado en aguas de Irán, a unas tres millas de la isla de Farsi, en el Golfo Pérsico, por un fallo técnico en uno de los barcos.

Al día siguiente, Irán comunicó la liberación en aguas internacionales de los marines, luego de que presentaran las debidas disculpas. La Marina de EE.UU. destituyó al comandante de las lanchas, Eric Rasch, máximo responsable del Escuadrón Fluvial Costero 3.


Hispan TV

Como se puede mejorar el proyecto de manual de economía política; Stalin, 1952


diario-octubre.com

Como se puede mejorar el proyecto de manual de economía política; Stalin, 1952 – Diario Octubre

 

 

 

Bitácora Marxista-Leninista

Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Problemas económicos del socialismo en la Unión Soviética, 1952

«Algunos camaradas han «arremetido» con excesivo celo durante la discusión contra el proyecto de manual, han increpado a sus autores por los errores y las omisiones, afirmando que el proyecto no vale. Eso es injusto. Naturalmente, el manual tiene errores y omisiones, cosa que ocurre casi siempre en todo trabajo importante. Pero, no obstante, la gran mayoría de los camaradas que han participado en la discusión ha reconocido que el proyecto puede servir de base para el futuro manual si se introducen en el algunas enmiendas y adiciones. En realidad, basta sólo comparar el proyecto con los manuales de economía política de que disponemos hoy, para llegar a la conclusión de que está a cien codos por encima de ellos. Eso es un gran mérito de los autores del proyecto de manual.
Yo pienso que para mejorar el proyecto de manual sería conveniente designar una comisión no muy numerosa, en la que deberían figurar no sólo los autores del manual y no sólo partidarios de la mayoría de los participantes en la discusión, sino también adversarios de la mayoría, furibundos críticos del proyecto del manual.

Crónicas Imperiales: Desde la invasión de Irak hasta la muerte de Saddam...

Crónicas Imperiales: Desde la invasión de Irak hasta la muerte de Saddam...

La serie de "Crónicas Imperiales" narra de manera breve y concisa las incursiones e injerencias ilegales de EEUU en otros países, desde el punto de vista propagandístico, y aunque con un tono satírico, refleja de manera bastante cercana las mentiras diseminadas por los medios masivos de comunicación sobre estos eventos. Por otro lado, los subtítulos resumen la realidad expuesta por los civiles y periodistas independientes en el terreno.
En esta primera entrega se aborda la invasión y destrucción de Iraq, hasta la condena de muerte - injustificada e ilegal - del presidente Saddam Hussein.


Según se relata en las crónicas existieron hace mucho tiempo tres líderes sanguinarios extraordinarios que soñaron con devastar y saquear liberar una próspera nación soberana un territorio oscuro y sombrío gobernado por un presidente con el apoyo de su pueblo malvado tirano.
© Desconocido
Decididos a materializar su sueño dieron rienda suelta a sus ansias depredadoras su ímpetu humanitario y alistaron a las huestes infernales adoctrinadassus bravos guerreros para entrar en combate sólo para satisfacer su insaciable codicia por defender la verdad y la justicia.
© Desconocido
Sus obedientes soldados valientes guerreros asumieron esta horrorosa y macabra operación honorable misión con sumisión coraje
© Desconocido
Al cabo de algunas semanas habían logrado su objetivo:
la destrucción total de una nación próspera y el sometimiento de su población a una miseria garantizada por años la liberación de aquel oscuro lugar que ahora literalmente brillaba como nunca antes.
© Desconocido
Durante la
campaña de terror honorable labor de estos desgraciados sin sentimientos héroes anónimos, miles de inocentes fueron masacrados de criminales fueron aniquilados.
© Desconocido
Todo fue
horroroso felicidad a partir de entonces. Muchos ciudadanos asesinados disfrutaron del amor de sus seres queridos desgarrados por el dolor de una pérdida incomprensible.
© Desconocido
Las madres amorosas abrazaban a sus hijos
desechas en un solo grito de dolor. En las calles sólo se oía el desolador llanto de las madres buscando a sus hijos y orando para encontrarlos vivos cantos de alegría.
© Desconocido
Los
cadáveres de inocentes bultos de basura se apilaban en las calles...
© Desconocido
Todos los monumentos del
presidente elegido por el pueblo malvado tirano fueron cubiertos...
© Desconocido
..y luego destruidos para
borrar cualquier vestigio de sus existencia liberar definitivamente al pueblo de la opresión del dictador.
© Desconocido
Finalmente el
pobre infeliz víctima de la barbarie de los invasores maldito opresor fue detenido y apresado...
© Desconocido
... y condenado
arbitraria e injustificadamente a muerte a pagar por sus crímenes.
© Desconocido
Finalmente, felices de haber
logrado arruinar la vida de millones de seres humanos y adueñarse de sus riquezas liberado a un pueblo oprimido y sometido por un vil déspota, festejaron con gozo y orgullo su éxito...
© Desconocido

La garantía del tiempo libre: desempleo, robotización y reducción de la jornada laboral (Parte 2)


La garantía del tiempo libre: desempleo, robotización y reducción de la jornada laboral (Parte 2)




Lluís Torrens / Eduardo González de Molina - sinpermiso



1 de mayo de 1886. Protestas obreras en Chicago, que derivaron en la jornada de ocho horas. Grabado publicado en ‘Harper’s Weekly’.

Hace unas semanas, en la primera parte de este artículo, escribíamos que nos enfrentamos a un problema estructural y a una amenaza futura en el Reino de España: el desempleo crónico y la destrucción de empleo a causa de la robotización. El desempleo estructural y crónico en nuestro mercado laboral es totalmente indiscutible: la tasa de paro oficial de los últimos 38 años se situó en un promedio del 15,17% de la población activa, al tiempo que las cotas de infrautilización del trabajo remunerado —siguiendo la metodología del Bureau of Labor Statistics de EEUU— se sitúan actualmente en un 29% de paro total. Tenemos también una amenaza futura —¡aunque no lejana!— de que se automatice una parte importante de los empleos de la sociedad española. Los análisis prospectivos más prudentes auguran una desaparición de hasta el 12% de las ocupaciones debida a la automatización, que repercutirá con mayor intensidad en los trabajos que requieren menor cualificación. Este fenómeno agravaría la dualidad, la polarización, la sobrecualificación y los altos niveles de desempleo que caracterizan nuestro mercado laboral.Visto el cuadro general, ¿cuánto crecimiento económico sería necesario para satisfacer el 29% de demanda real de trabajo remunerado? Según el consenso económico establecido por la Ley de Okun, se necesitan tasas cercanas al 2% de crecimiento económico para empezar a crear empleo neto de manera significativa. Pero, ¿cuántos años consecutivos de crecimiento necesitamos para llegar al pleno empleo? Dada nuestra experiencia histórica, ni siquiera durante el mayor periodo de prosperidad económica en el que tuvimos 13 años consecutivos de crecimiento (1994-2007), con el PIB creciendo a un promedio anual de 4,1%, se consiguió bajar la tasa de paro oficial por debajo del 8% —¡que sería un 14% si tenemos en cuenta la infrautilización del empleo!—. Y todo esto sin olvidar que este crecimiento fundamentalmente se sostuvo en dos factores a día de hoy irrepetibles: la burbuja inmobiliaria que nos endeudó en 750.000 millones de euros con el exterior y con la necesaria entrada de 5 millones de inmigrantes para cubrir las vacantes laborales en construcción y turismo.. y retroalimentar la burbuja.

Es aquí entonces donde entra la propuesta de: «trabajar menos para trabajar todos». Es decir, la necesidad de promover una política pública orientada a la Reducción de Jornada Laboral (RJL a partir de ahora) como estrategia para aumentar los niveles de empleo. En otras palabras, si en el Reino de España trabajamos de promedio 19,96 horas semanales pero éstas se hallan repartidas de manera totalmente dispar, parece más que razonable proponer una gran redistribución del tiempo de trabajo para reducir la desigual distribución actual y aumentar los niveles de empleo.

Nos adentramos pues en el terreno de la propuesta de la RJL como política pública clave. Para ser evaluada, como toda intervención pública transformadora, se utilizan tres criterios fundamentales: deseabilidad, viabilidad y factibilidad (Wright, 2006). Es decir, ¿es la RJL una política pública deseable normativamente y nos permite avanzar hacia un mejor modelo de sociedad acorde a nuestro conjunto de valores? Si es así, ¿es una alternativa viable desde el punto de vista económico, técnico, legal en el contexto actual? ¿Disponemos de evidencias de cómo se ha llevado a cabo esta propuesta en otros lugares y qué resultados ha generado? En caso afirmativo ¿qué agente social y/o político lo hará factible? ¿Es una medida que tiene la potencialidad de ser hegemónica, de instaurarse en sentido común, de ser apoyada por una mayoría social para que no sea sólo una mera «idea sin fuerza»? Estas preguntas las iremos abordando a lo largo del artículo.

Un problema previo a abordar: la situación actual de la (doble) jornada de trabajo en el Reino de España

Una de las razones de más peso para justificar la necesidad de la RJL es la desigualdad de género. Cuando hablamos de la RJL debemos saber que es una medida que se sitúa siempre debajo del paraguas del «reparto del trabajo» y que nunca hay que olvidar que el empleo y el trabajo no son lo mismo. El trabajo es definido como el «conjunto de actividades, remuneradas o no, cuyos resultados proporcionan bienes y servicios a los miembros de nuestra especie y sirven para su reproducción» como sostienen Raventós y Wark (2016), mientras que el empleo se reduce a las actividades que reciben contraprestación económica.

Por tanto, la diferencia fundamental entre el trabajo y empleo se larva históricamente en la gran separación entre la esfera pública-formal, donde se sitúa el trabajo productivo, y la esfera privada-informal, donde se sitúa eltrabajo reproductivo. Esta separación no ha sido neutral desde un punto de vista de género: el sexo masculino ha participado y dominado ampliamente la primera esfera y el sexo femenino la segunda. La incorporación de la mujer al mundo laboral supuso toda una revolución social en el proceso de emancipación femenino. Sin embargo, además de que esa emancipación está todavía lejos de ser completa, se ha caído en una nueva trampa: «la doble presencia» o la doble jornada de trabajo que realizan las mujeres trabajadoras en la empresa y en el hogar. La última Encuesta de Empleo del Tiempo (2009-2010) del INE disponible, nos permite caracterizar esta dimensión:

Primero, las mujeres dedican al trabajo remunerado 15,1 horas semanales y los hombres 23,1, mientras que en el trabajo no remunerado las mujeres trabajan 34,6 horas semanales y los hombres 12,5. En total, si sumamos el trabajo productivo y el reproductivo, ¡las mujeres trabajan 2 horas más al día que los hombres! Esta desigual distribución del tiempo de trabajo lógicamente también tiene repercusiones en el tiempo libre; a los hombres les queda un total de 38,9% del tiempo de ocio frente a un 32,8% de las mujeres (Prieto et al., 2015). Segundo, la inserción de la mujer al mundo laboral sigue mostrando fuertes patrones de desigualdad. Sobre el total de ocupados, en el tercer trimestre de 2016 sólo un 7,4% de hombres tenían un contrato a tiempo parcial frente al triple, un 23,1%, de mujeres. Por último, desde el punto de vista de los ingresos, según el INE, el salario hora medio femenino el 2014 era un 13 % inferior al masculino, lo que unido a la mayor parcialidad hace que los ingresos femeninos acaben siendo un 76,7 % de los masculinos, 6.000 euros menos anuales. Este fenómeno, unido a una menor duración de la actividad laboral femenina, genera a su vez un impacto en el salario diferido de las mujeres jubiladas, siendo la brecha de género en las pensiones un 34%. Una cascada de desigualdades monetarias cuyo origen es cultural: la mayor propensión de las mujeres (que, por cierto, tienen un significativo mayor nivel educativo que los hombres) a aceptar trabajar a tiempo parcial por razones de cuidado de niños, mayores u otras razones familiares (18,6 % frente al 1,8 % de los hombres).

Si con la Encuesta de Empleo del Tiempo extrapolamos la diferencia media de horas trabajadas —reproductivas y productivas— entre hombres y mujeres a lo largo de su vida, nos encontramos que los hombres trabajan un total de 136.156 horas —80.458h remuneradas + 55.698h reproductivas— frente a las mujeres con 189.076 horas trabajadas —43.897h remuneradas + 145.179h reproductivas— ¿Qué diferencia es está a lo largo de la vida? Pues esa diferencia (52.920h) es el equivalente a ¡casi 30 años de trabajo a tiempo completo —a 1.800h anuales— en favor de las mujeres!. Por el contrario, los valores se invierten en cuanto a retribución, los hombres ganan a lo largo de su vida en promedio casi el doble de euros —y en consecuencia de poder económico— que las mujeres:


Fuente: Elaboración propia a partir de INE

En definitiva, si bien la propuesta de una RJL es una estrategia que fomenta el reparto del trabajo productivo y reproductivo, esta solo es una condición necesaria pero no suficiente para reducir la desigualdad de género, dado que las políticas públicas de cambio material —como la RJL— por sí solas no cambian los hábitos y los patrones conductuales, será necesario complementarlas con políticas de cambio cultural —la conquista de la corresponsabilidad—.

La reducción de la jornada laboral en perspectiva histórica: un objetivo central del movimiento obrero

La lucha por una jornada laboral que permitiese «trabajar para vivir y no vivir para trabajar» formó parte del ADN del movimiento obrero: buena muestra de ello es que anualmente celebramos el 1º de Mayo como el día internacional de las y los trabajadores a causa de la Matanza de Chicago de 1886, cuando obreros anarquistas reivindicaron la jornada laboral de 8 horas —«ocho horas para el trabajo, ocho para para el reposo y ocho para la educación»— y fueron asesinados a manos de la policía por manifestarse.

El historiador británico E. P. Thompson (1967) en su artículo Time, Work-Discipline and Industrial Capitalism, se preguntó, tras la invención del reloj y su introducción masiva (mediados del S.XVIII) en el gobierno de la empresa

¿hasta qué punto, y en qué formas, afectó este cambio en el sentido del tiempo a la disciplina de trabajo, y hasta qué punto influyó en la percepción interior del tiempo de la gente trabajadora? Si la transición a la sociedad industrial madura supuso una severa reestructuración de los hábitos de trabajo —nuevas disciplinas, nuevos incentivos y una nueva naturaleza humana sobre la que pudieran actuar estos incentivos de manera efectiva—, ¿hasta qué punto está todo esto en relación con los cambios en la representación interna del tiempo?

Y demostró cómo, en efecto, la contabilización temporal del trabajo permitió toda una revolución en la organización científica de la unidad productiva, en la medición de la productividad, la incorporación de técnicas disciplinarias del trabajo, el control de la producción, etc. Pero a la vez, promovió un aumento de las luchas entre capital/trabajo que determinó gran parte de las reivindicaciones del incipiente movimiento obrero decimonónico: en 1802 se consiguió la limitación de 12 horas diarias para el trabajo infantil, en 1830, una huelga de hasta 100.000 obreros reclamó la reducción de jornada de 16 horas a 10 horas. En 1857 se consiguió limitar la jornada a las 10 horas pero solo para varones menores de edad y mujeres. Y en 1886 en Chicago, la mencionada reclamación de la jornada de 8 horas. Por su parte, en el Reino de España no fue hasta 1919 que se conquistó las 8 horas, gracias a la famosa Huelga de La Canadiense, iniciada por el despido de 8 obreros sindicalizados de una compañía eléctrica de Barcelona y secundado posteriormente por la anarcosindicalista CNT, al hacerlo terminó convirtiéndose en una impresionante huelga general que paralizó el 70% de la industria catalana durante 44 días.

Para el socialismo ilustrado decimonónico, la lucha por la RJL estaba en el centro de sus principales consignas y reclamaciones. Esa reivindicación conectaba estratégicamente la lucha económico-sindical inmediata del trabajo frente al capital con una medida que permitía, desde el interior del capitalismo, avanzar hacia el socialismo en tanto liberaba tiempo de vida diario de las y los asalariados, disminuyendo el poder arbitrario ejercido por la clase de los patronos, mejorando su salud y aumentando el tiempo libre disponible necesario para organizar la lucha de la clase obrera. En este sentido, el primero en reivindicar la jornada laboral de 8 horas fue el socialista utópico Robert Owen en 1817 y, siguiendo esa herencia, todo el movimiento obrero decimonónico manifestó, a través del Manifiesto Inaugural de la I Internacional (1864)redactado por Karl Marx, la importancia de la RJL:

[En la] lucha por la limitación legal de la jornada de trabajo (…) de lo que se trataba era de decidir la gran disputa entre la dominación ciega ejercida por las leyes de la oferta y la demanda, contenido de la Economía política burguesa, y la producción social controlada por la previsión social, contenido de la Economía política de la clase obrera. Por eso, la ley de la jornada de diez horas no fue tan sólo un gran triunfo práctico, fue también el triunfo de un principio; por primera vez la Economía política de la burguesía había sido derrotada en pleno día por la Economía política de la clase obrera.

Dos años después, el mismo Marx (1866) en su labor política para la AIT, convertía a la limitación de la jornada laboral nada más y nada menos que en una condición necesaria para la emancipación de la clase obrera:

La condición preliminar, sin la que todas las tentativas de mejorar la situación de los obreros y de su emancipación están condenadas al fracaso, es la limitación de la jornada de trabajo.

En definitiva, en un sentido histórico, una revitalización y adaptación de la propuesta de RJL nos conecta directamente con uno de los núcleos fundadores del proyecto emancipador ilustrado del socialismo.

La reducción de la jornada laboral en perspectiva comparada: un extenso abanico de propuestas y de experiencias internacionales

A menos que queramos mantener y aumentar el nivel de empleo a través de los inútiles e indeseables «bullshit jobs» y que en realidad ni siquiera los que trabajan lo hacen a 40h semanales —de facto no es así, se trabajan muchas horas extraordinarias: 6,5 millones a la semana, el 56% sin pagar—, podríamos apostar por la RJL, pero ¿cómo? Hay muchas formas de reducir la jornada, però podemos realizar una doble clasificación entre acciones legales obligatorias, voluntarias e innovadoras, y entre las que mantienen o encarecen los costes laborales y salarios por hora reduciendo o manteniendo respectivamente los sueldos anuales.

A nivel de obligación legal, la más mediática sería reducir la jornada laboral a 35 horas o menos. Los convenios colectivos también pueden reducir las horas por debajo de las 40 horas, como muchos de los existentes en el sector público —hasta las 35 horas, como en Andalucía— o privados —como en Volkswagen Alemania, de 25 a 34 horas semanales— ligadas a jornadas flexibles. Las reducciones semanales permiten organizar la semana laboral de 4 días —el llamado «Friday off»—. Para organizaciones que trabajan con turnos definidos o con plantillas pequeñas puede ser más fácil aplicar medidas de reducción de la jornada a lo largo del conjunto de la vida laboral: períodos más largos de vacaciones, años o semestres sabáticos para actualización de conocimientos cada x años de trabajo continuado, permisos por maternidad y paternidad más extensos, obligatorios e intransferibles, o el adelanto de la edad legal de jubilación, empezando en aquellos sectores que disparan su tasa de absentismo por enfermedades profesionales (estén o no reconocidas actualmente) con la edad.

Otro paquete de medidas pasa por penalizar y así desincentivar las horas extraordinarias o jornadas extendidas —recargo sobre la hora ordinaria— o penalizar con impuestos o cotizaciones al desempleo a las empresas que abusan de los contratos temporales y de los despidos y recontrataciones a lo largo de su ciclo de negocios —como los sistemas de experience rating usados en EEUU—.

El sector público también puede fomentar la creación de trabajos a media jornada o jornada reducida (extendido en otros países, casi inexistente en nuestro país) o que la formación profesional dual o la transición formación-ocupación en profesiones especializadas de servicios finalistas combinen formación con trabajo a tiempo parcial. Se podría establecer una carrera horizontal con tramos por experiencia que permitiera empezar con un salario más bajo, con menor jornada, e incrementar el número de contrataciones a igual coste y de paso permitir que más titulados incrementen su empleabilidad.

Entre las medidas voluntarias, la medida más importante es permitir el cambio voluntario y reversible de duración de jornada por parte del trabajador (y de obligada aceptación por la empresa, salvo fuerza mayor) —como el caso holandés, que combina una legislación que permite que los trabajadores opten libremente por cambiar de tipo de jornada, y de manera reversible, con garantizar que se mantienen estrictamente las condiciones laborales entre los trabajos a tiempo completo y reducido—. Holanda tiene la mayor tasa de trabajo a tiempo parcial del mundo y también con una gran mayoría de trabajadores a tiempo parcial haciéndolo voluntariamente (aunque también, como en todos los países, con un tiempo parcial mayoritariamente femenino). Finalmente, también se puede fomentar el «job sharing» de un puesto de trabajo entre dos o más individuos.

Y de manera innovadora, poniendo un par de ejemplos con experiencias ya existentes, el trabajo retribuido actual se podría combinar con trabajo voluntario o retribuido a un coste inferior (por ejemplo trabajando media jornada a sueldo profesional de mercado y media jornada con un sueldo más bajo, incluso cobrado con moneda social) para realizar proyectos para la comunidad. O repartir los trabajos más duros de manera colectiva durante períodos de tiempo determinados (como los servicios cívicos para jóvenes). O combinarlo con una Renta Básica Universal, como explicamos más adelante.

La reducción de sueldo puede compensarse parcialmente en algunos trabajos con la compactación de jornadas para reducir costes de desplazamientos y dietas —como los sistemas de turnos en emergencias sanitarias o de bomberos— o el impulso del teletrabajo, además de que en presencia de un IRPF con progresividad la reducción neta de sueldo es inferior a la bruta y que pueden existir ahorros en otros costes (cuidados de niños o dependientes, etc..). Además, habrá que decidir si se compensa total o parcialmente a las empresas por el incremento de costes (con una rebaja de impuestos y cotizaciones sobre los salarios o mediante otras subvenciones) para mantener total o parcialmente el salario mensual, y caso contrario si se compensa a los trabajadores con un complemento salarial específico o con políticas redistributivas como la RBU, ambas estructuradas y financiadas mediante con una reforma fiscal.

Como se ve, hay muchas maneras de abordar la RJL, pero ¿qué experiencias reales se han producido? ¿Qué podemos aprender de ellas? Veamos algunas de las realizadas desde la implementación de las 8 horas.

En primer lugar, tenemos el caso de la política de reparto de F. D. Roosevelt en la década de la Gran Depresión. En un contexto de alta tasa de paro aprobó en 1933 en el marco del New Deal, la President’s Reemployment Agreement (PRA) que consistió en incentivar a las empresas privadas a reducir la jornada a 35 horas, a aumentar el ratio salario/hora y reconocer el derecho legal a la negociación colectiva. El trabajo de Taylor (2009) Work-sharing During the Great Depression explora los resultados de esta política de reparto del trabajo: según el autor fue una medida «fuertemente exitosa» con respecto al objetivo a corto plazo de aumento del empleo, esta política añadió 2,47 millones de trabajadores al sector privado en cuatro meses aunque la mitad de estas ganancias de empleo se perdieron por la petición de aumentar el salario hora, dificultando la subida potencial de empleo por el aumento del coste laboral.

En segundo lugar, el paradigmático caso francés, el Gobierno socialista de L. Jospin redujo la jornada de 39 a 35 horas entre 1998 y 2002 con el lema «trabajar menos para trabajar más personas, y vivir mejor». La reducción de jornada no incluía bajadas salariales —aunque se compensó a las empresas con reducciones en cotizaciones si creaban empleo en proporción— y la patronal francesa lo criticó las potenciales pérdidas de competitividad frente al exterior. No obstante, un primer informe de INSEE (2005) evaluó efectos positivos en creación de empleo y aumento de productividad y un reciente Informe de la Comisión de Investigación de la Asamblea Nacional Francesa (2014)corroboró los resultados: entre 1999 y 2000 —cuando se aplicó la medida a grandes empresas y al sector público— se crearon 350.000 empleos directos gracias a esta medida, disminuyó el trabajo a tiempo parcial, creció el PIB más que en otros períodos de bonanza sin RJL —del 2,2% al 2,5%— y los trabajadores franceses se convirtieron en ese periodo en los más productivos de Europa. Por el lado negativo, como reconoció la diputada Romagnan (2015), encargada del Informe, los salarios se estancaron para muchos trabajadores, algunos perdieron ingresos por la pérdida de horas extra y en algunos puestos de trabajo se intensificó mucho la jornada y se incrementó la flexibilidad en detrimento de la conciliación vida laboral-familiar.

En tercer lugar, en el Estado de Utah (EE.UU.) entre 2008-2009 se promulgó la iniciativa «Working4Utah», una semana laboral de 4 días para el sector público sin reducción de horas —de 5 días a 8h a 4 días con 10h— con el objetivo de reducir los costes y emisiones de carbono a la vez que ahorraban energía. El experimento tomó un total de 18.000 empleados públicos de un total de 25.000 empleados. Una investigación de Facer y Wadsworth (2010)determinó que el 78,5% de las y los trabajadores estaba de acuerdo y muy de acuerdo con que la experiencia había sido positiva, el 63% aseguraba que había aumentado su productividad y al final del experimento el 82% de los empleados afirmó querer seguir con la jornada de 4 días. La reducción de absentismo laboral y horas extras permitió un ahorro de 4,1 millones de dólares. Desde el punto de vista medioambiental, la reducción de uso de energía fue de 10,5% —6% de energía eléctrica, 16,5% de gas natural, etc.—, se redujo las emisiones de dióxido de carbono en 4.546 toneladas métricas y se redujo el consumo de petróleo en 744.000 galones. No obstante, un Informe de Auditoría General de la Cámara legislativa de Utah (2010) aseguró que no había suficiente evidencia para afirmar con robustez la mejora en la productividad, viéndose efectos mixtos —positivos y negativos dependiendo del tipo de trabajo— y que el ahorro del Estado fue efectivo pero se quedó lejos del esperado.

En definitiva, vemos que las experiencias han arrojado en general buenos resultados, aunque seguimos sin tener suficiente evidencia y se han generado también efectos no deseados que habría que controlar mejor. El último experimento que se está realizando ahora mismo es la reducción de jornada laboral a 30h —6h por día— en el Ayuntamiento de Gotemburgo (Suecia)para observar los incrementos de productividad y la mejora en el balance trabajo/vida. Todavía no hay resultados definitivos, pero las actuales investigaciones arrojan efectos positivos.

Una propuesta socialmente aceptable: Reducción de la Jornada Laboral + Renta Básica Universal

Nuestra propuesta es la Reducción de Jornada Laboral (RJL) unida a una Renta Básica Universal (RBU). ¿Cómo exactamente? Proponemos reducir la jornada un 15% promedio— con la proporcional reducción del salario (coste laboral) pero compensada ex-ante por una RBU de 622€ al mes por adulto ajustado por unidad familiar (equivalente al umbral de riesgo de pobreza en España sin las comunidades forales el año 2010) , de forma incondicional y para toda la población.(1)

Sabemos que esta reducción de la jornada no puede aplicarse a todos los empleos, como algunos de los más cualificados, los que se dan en pequeños centros de trabajo, los autónomos, etc. Pero esta medida es el faro sobre el que se pueden proponer medidas alternativas a aplicar en el conjunto de la vida laboral a cualquier tipo de organización o profesión y con resultados similares: años o semestres sabáticos, jubilaciones anticipadas o combinaciones de diferentes opciones.

Habría que añadir también una reforma fiscal profunda que permita que la RBU sea financiable, tal y como proponen Raventós, Arcarons y Torrens (2016), el combate contra la evasión y elusión fiscal, como propone Gestha (2013), la reducción progresiva de la jornada vía Estatuto de los Trabajadores, permisos de maternidad y paternidad como propone la PPIINA (2012), desincentivar el contrato a tiempo parcial, bonificar a las empresas que contraten nuevos trabajadores, el aumento del SMI y penalizar el abuso de horas extraordinarias.

Esta propuesta de RJL + RBU es una propuesta que otros autores han defendido, los trabajos clásicos de André Gorz (1991) y Guy Aznar (1994) que defienden una RJL con reducción salarial y la necesidad de compensar esa bajada salarial con un mecanismo de redistribución de la renta, ellos lo llamaron el «segundo cheque», son prueba de ello. Ahora más autores se apuntan a esta propuesta, los profesores Williams y Srnicek (2015), Mason (2015), Bregman (2016), entre otros.

Habida cuenta que la sociedad española convive con un altísimo desempleo (29% real), con un nivel de desigualdad creciente (Gini=0,346) y con un alto nivel de pobreza (22%), la aplicación de ambas medidas puede significar una reducción significativa de estos tres fenómenos. Por un lado, se eliminaría de golpe la pobreza —en el sentido de que nadie estaría por debajo del actual umbral de riesgo de pobreza (efecto directo de la RBU)—, se avanzaría en la reducción de la desigualdad hacia unos índices de Gini a nivel de los países nórdicos —de 0,346 a 0,25— y combinado con políticas de creación de empleo en los sectores de la transición energética y de servicios a las personas (donde los ratios de trabajadores por habitante son muy inferiores a los la UE y en especial de los países socialmente más avanzados) se podría reducir sustantivamente el desempleo actual, veamos algunos números:

Si nos comparamos con el año 2000 hemos creado ya de manera espontánea 675.000 puestos de trabajo (la mayoría precarios) a base de reducir la jornada laboral media con mayor contratación parcial. Aún más, si se redistribuyeran todas las horas trabajadas en nuestro país a los promedios holandeses y alemanes, nuestro paro estaría por debajo del suyo:



En segundo lugar, sabemos que es imposible repartir todos los trabajos, por lo tanto una previsión prudente sería repartir un 60% de los empleos (no los de empresas de menos de 15 trabajadores, autónomos ni de profesiones directivas o muy especializadas), lo que daría lugar a crear unos 2,5 millones de nuevos puestos con el mismo mix de tiempo parcial y completo que en la actualidad.

Tercero, una comparativa con datos de Eurostat de 2014 con países de nuestro entorno nos dice que si convergemos con la UE15 en horas de trabajo remunerado por habitante en los sectores de la administración pública, educación, salud y servicios sociales (y descontando el exceso de trabajadores domésticos que tenemos), se deberían crear un millón de puestos de trabajo (o más si convergiéramos con los países nórdicos). Estos puestos podrían generar unos costes salariales adicionales de unos 30.000 millones de euros adicionales, de los que entre un 37 y un 49% se recuperarían vía impuesto de la renta (en caso de la existencia de una RBU) por lo que el coste neto inicial para las arcas públicas sería entre 15.000 y 19.000 millones de euros. A este coste aun debería descontársele el ahorro en prestaciones de desempleo y otras ayudas sociales, el incremento de la recaudación fiscal por el aumento del consumo y el derivado del impacto de los multiplicadores fiscales (podría implicar un 35% más de recaudación) por lo que el coste neto podría ser inferior al 1% sobre el PIB.

Añadamos que tanto el sector de la construcción como el de la manufactura presentan unos ratios de horas trabajadas por habitante también inferiores al promedio europeo —bastante sorprendente en el caso de la construcción e inmobiliaria (le faltan 430.000 empleos respecto a la UE15) , ya que aún acusa el impacto brutal de la crisis— y que los estudios más completos sobre transición energética estiman que se podrían crear en este sector más de 600.000 empleos netos financiados mayoritariamente por los propios ahorros en energías fósiles (27.500 millones de importaciones netas el 2015 a precios mínimos). En resumen, se podría en total superar la cifra de 4 millones de nuevos empleos a un mínimo coste (los nuevos empleos aportarían nuevos ingresos fiscales que más que compensarán el coste de los nuevos puestos en los sectores financiados públicamente) combinando creación neta y RJL en buena parte de la estructura productiva actual.

Este sería de uno de los principales efectos deseables de la implementación de la RJL, veamos su efecto combinado con una RBU ¿Para quién será negativo y positivo?

En primer lugar, al sector empresarial le debería ser una opción inicialmente atractiva, dado que la propuesta cuenta con una reducción del coste laboral proporcional a las menores horas laborables. Por tanto no perderían competitividad más allá de tener que gestionar unas plantillas mayores, coste compensado con dos beneficios adicionales esperados: las empresas enfocadas al mercado de gran consumo nacional notarían un aumento de la demanda interna puesto que la redistribución de la renta mejoraría sus ventas, y sería esperable una reducción del absentismo y un aumento de la productividad de los trabajadores con menor jornada, como han mostrado experiencias anteriores, lo que favorecería a las empresas tanto enfocadas al mercado exterior como interior. La preocupación empresarial frente al RJL + RBU sería más de clase: la RBU y la reducción del ejército de reserva empoderan a los trabajadores a negociar mejores condiciones de trabajo, por lo que los empresarios ya no pueden aprovecharse de las masas de parados dispuestas a trabajar a cualquier sueldo. Obviamente en el supuesto de eliminación o reducción sustancial del paro habría que gestionar de nuevo -y mejor que en el anterior período- una nueva oleada inmigratoria que presionara el mercado laboral a la baja.

En segundo lugar, a los trabajadores de ingresos medios e ingresos bajos les resultaría también una medida atractiva, porqué aunque los sueldos bajos y medios se redujeran (en términos absolutos pero manteniendo el salario-hora), se incrementaría su ingreso neto gracias a la RBU como se puede mostrar en una simulación realizada con la base de casi 2 millones de datos fiscales de IRPF de 2010 usadas en los trabajos previos de Arcarons, Raventós y Torrens (2):


Fuente: elaboración propia a partir de INE y AEAT.

En esta simulación, por ejemplo, se muestra que el efecto combinado RJL + RBU es netamente positivo para el 72,6% de los declarantes, para el 82,5% de la población incluida en las declaraciones y para el 86,3% del total de la población. Y con un esfuerzo adicional relativamente pequeño (unos 1.200 millones de euros como se observa en la parte inferior de la tabla) se podría garantizar que la totalidad del 80% de los declarantes de menor renta salieran ganando. Cierto que para las clases más altas el cambio saldría negativo: toda gran redistribución de la renta conlleva ganadores y perdedores.

En tercer lugar, la combinación de RJL + RBU es positiva desde el punto de vista de género, permite a las mujeres un sostén económico independiente de la fuente de ingresos del «varón sustentador», que le aporta mayor libertad republicana en su vida a la vez que un mayor oferta de empleo derivado de la RJL le facilita la incorporación al mercado de trabajo, sin duda una conquista histórica del feminismo y que los otros tipos de rentas mínimas garantizadas no consiguen. Y globalmente, si se consiguen también cambios en los valores y en los hábitos horarios, la RJL + PIINA + RBU sería la mejor forma de avanzar, en clave igualitaria, hacia un justo reparto del trabajo reproductivo y productivo.

En cuarto lugar, un aspecto muchas veces olvidado, es la mejora de la salud poblacional gracias a una medida como ésta. Es sabido en el disciplina de la salud pública, como existe un efecto negativo sobre la salud —tanto para el empeoramiento de la salud mental, como los riesgos psicosociales (WhiteHall study, 2004)— el exceso de carga de trabajo para las y los trabajadores extenuados y a la contra, los efectos negativos del desempleo y la pobreza para los desempleados, de tal manera que reduciríamos la tremenda desigualdad en salud existente. (Véase también: Benach y Muntaner 2010; Pérez Zapata 2015)

En quinto lugar, esta propuesta podría permitir un mejor balance entre ocio/trabajo, para que “la vida misma [no aparezca] sólo como medio de vida” (Marx, 1844). Esa ganancia neta de tiempo libre nos permitirá —aunque deberemos también cambiar nuestros patrones habituales de comportamiento— tener más relaciones sociales, involucrarnos más en la vida de la comunidad y sobre todo, tener de facto el tiempo material necesario para el ejercicio de la ciudadanía republicana, a la vez que la RBU nos garantizará las condiciones materiales para la libertad.

Además, la propuesta que presentamos, puede ser beneficiosa para el medio ambiente siempre y cuando nos permita cambiar nuestro estilo de vida y nuestro nivel de consumo insostenible. Como apuntan los informes de la NEF (2012) y Pullinger (2013) avanzar hacia una semana laboral más corta es una medida positiva al fomentar la ruptura del lazo entre «vivir para trabajar, trabajar para ganar dinero y ganar dinero para consumir (mal y mucho)», sumado a que ayuda a conseguir el objetivo de bajar nuestra huella ecológica, reduciendo el uso de energía no renovable, las emisiones de GEI y el expolio insostenible de otros recursos.

Finalmente, no podemos olvidar los efectos sinérgicos que tienen la unión de la RJL + RBU, que no se aplican ni impactan de la misma forma si consideramos ambas medidas de forma aislada. Una RJL sin RBU tendría el problema de aumentar los trabajadores pobres o perjudicar la competitividad de las empresas mientras que una RBU sin RJL podría producir una situación vista como injusta y con poca sostenibilidad socio-política al reforzar la tensión entre los empleados y los desempleados o inactivos —unos viven a costa del empleo de otros—.

Conclusión

Volviendo a ver el contexto actual, en donde tenemos unos niveles de desempleo, pobreza, desigualdad e injusticia de género insostenibles, que todo apunta a que el modelo de crecimiento actual y la globalización no los van a solucionar y que existe una amenaza futura con los procesos de robotización, deberíamos ya seguir la sugerencia de un informe del grupo Socialista europeo al Parlamento Europeo (2016) que, en su punto 23, asegura que hay que tomarse en serio la propuesta de la RBU ante esta revolución tecnológica y, añadiríamos, este panorama general, y en especial en el Reino de España.

Considerando además que las políticas focalizadas de rentas mínimas garantizadas tienen muchos problemas, como las trampas de la pobreza y la precariedad, la estigmatización y los fallos de cobertura —incluso en el mejor de los casos como el de Euskadi—. Sabiendo que estamos ante una involución social en marcha con los auges de la derecha populista que pueden incluso llegar a defender una RBU neoliberal y regresiva cuyo objetivo es sustituir el estado del bienestar por un cheque universal que ya sabemos que es profundamente inequitativo y antisocial y una desregulación general de todos los mercados en beneficio de los oligopolios y del crecimiento salvaje expoliador del planeta.

Es el momento entonces de tomar la iniciativa política y poner la defensa progresista de la RJL + RBU en el centro de una estrategia para construir un proyecto político a la altura de las circunstancias. En tanto estas propuestas son deseables normativamente —conectando además a la tradición socialista-republicana con el feminismo, el ecologismo y el decrecimiento—, son viables técnica y económicamente —aunque todavía falten datos concluyentes sobre el impacto socioeconómico futuro de la robotización— y son potencialmente factibles políticamente porque objetivamente benefician a las grandes mayorías —aunque todavía hace falta disputar el sentido común para convertir esta propuesta en hegemónica—.

¿A qué esperan los sindicatos, los movimientos sociales y los nuevos partidos políticos surgidos al calor del 15M en ponerse manos a la obra, es decir, en impulsar estudios más amplios de la viabilidad de las propuestas, en cómo aplicarlas de la manera más justa y en defender social y discursivamente las mismas?

La RBU + RJL seguro que, sin ser la estación final, sí que será una estación más en el tortuoso camino de búsqueda de una sociedad mejor, con más democracia económica y un mejor reparto de la riqueza. Y a la vez sin rechazar los avances tecnológicos que sean positivos para el bien común y el planeta.

Ha llegado la hora de romper con el poder del viejo reloj industrial, garantizando las condiciones materiales para la existencia y liberando tiempo para vivir vidas sostenibles. Es decir: garantizar el tiempo libre para acercarnos al Reino de la libertad.

Notas:

(1) Alternativamente, la RJL se podría realizar sin reducción de salario pero compensando los mayores costes empresariales con un mayor nivel impositivo -en el IRPF o combinado con otros impuestos-, con efectos parecidos. Obviamente esta propuesta implicaría problemas adicionales de una imposición más elevada.

(2) En este caso con datos del año 2010 del Reino de España (sin las comunidades con haciendas forales) suponemos una variante de los cálculos originales con una RB familiar de 7471 euros anuales para el primer adulto del hogar, el 50 % para los otros adultos y el 30 % para los menores de edad y aplicamos un IRPF con tres tipos tributarios sobre todas las rentas: 25 % sobre los primeros 3.000 euros brutos de ingresos anuales, 39,2 % sobre el tramo 3.000-70.000 euros y 56 % para los ingresos superiores a 70.000. Simulamos además una reducción de los ingresos salariales del 15 % en todos los salarios situados hasta la decila 50 (a efectos de simular la complejidad de reducir las jornadas laborales de los puestos de trabajo más complejos). Si la RB fuera individual (100 % para cada adulto y 20 % para los menores) el tipo tipo intermedio sería del 51 %, la población total ganadora sería del 84,6 % y el índice de Gini caería al 0,233.

Lluís Torrens es economista. Director de Planificación e Innovación del Área de Derechos Sociales del Ayuntamiento de Barcelona y profesor asociado de la Escuela Superior de Comercio Internacional-Universidad Pompeu Fabra. Colabora con Iniciatives pel Decreixement, que impulsa un nuevo modelo económico sostenible y estacionario. Es miembro de la Red Renta Básica.

Eduardo González de Molina Soler es sociólogo y politólogo por la Universidad Carlos III de Madrid. Actualmente está cursando un Máster en Políticas Públicas y Sociales por la Universidad Pompeu Fabra y la Johns Hopkins University y trabaja como asesor técnico para la Dirección de Planificación e Innovación del Área de Derechos Sociales del Ayuntamiento de Barcelona. ATTAC España no se identifica necesariamente con los contenidos publicados, excepto cuando son firmados por la propia organización.

Otro golpe en Libia

Otro golpe en Libia


Tres ministerios han sido atacados este jueves en Libia.
 
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¿Un golpe amplio?
Khalifa Ghwell, primer ministro autodeclarado en Libia, dijo que sus fuerzas se apoderaron de al menos tres ministerios en la capital y declaró el regreso de su gobierno después de lo que describió como el fracaso de un año del actual primer ministro respaldado por la ONU.
Diferentes medios confirmaron que grupos armados incautaron y controlaron este jueves los ministerios de defensa, economía y trabajo. Hubo víctimas después del ataque. Sin embargo, el portavoz del gobierno dijo que el intento de capturar los edificios por la fuerza había fracasado.
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Guerra de tres «poderes»
Khalifa Ghwell dijo que las condiciones han ido "de mal en peor" bajo el gobierno del primer ministro Fayez Serraj (Gobierno de Acuerdo Nacional respaldado por la ONU). El propio gobierno de Salvación Nacional de Ghwell fue formado por el parlamento saliente tras una disputada transferencia de poder en 2014. El nuevo parlamento se encuentra en el este de Libia, y no reconoce el liderazgo de Ghwell o de Serraj.
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Resultados de la interferencia occidental
La guerra y la violencia en curso en Libia es resultado de la intervención occidental en 2011 después del golpe provocado contra el gobierno legal.

Nuevamente sobre las lacras del idealismo histórico en Euskadi


Nuevamente sobre las lacras del idealismo histórico en Euskadi


Juan Manuel Olarieta

Tras haber expuesto una crítica a lo que considero como una defensa del idealismo histórico por su parte, J.González redacta un segundo artículo al que voy a contestar ahora en primera persona a fin de dejar más claro mi propio alineamiento en los puntos que aborda.

La opresión nacional es un fenómeno especialmente complejo por muchas razones pero, sobre todo, porque difiere bastante en cada nación oprimida y, por lo tanto, involucra aspectos históricos, lingüísticos y culturales que, además, se padecen con una tremenda carga emocional, lo cual conduce a un verdadero campo minado.

No obstante, como cualquier fenómeno complejo se puede y se debe resumir, lo mismo que se debe tener cuenta la propia simplificación de algo sobre lo que se ha discutido y se puede discutir hasta la saciedad.

Si a ello le añadimos la complejidad de las palabras con las que se pretende describir esa opresión, es dífícil desactivar ese campo de minas, sobre todo cuando no se introducen para aclararse sino para sembrar aún más confusión de la que ya existe.

No me voy a pelear, pues, con las palabras más de lo necesario, pero tampoco voy a hacer seguidismo de nadie. Sólo quiero aclarar que yo persolamente procuro no hablar nunca de “Estado español” sino de “España” y tampoco utilizo “Euskal Herria” sino “Euskadi” que entiendo como un concepto político para designar a una nación oprimida repartida en dos Estados, el francés y el español.

Por lo tanto, no considero que España sea una “entelequia” ni un “invento”, como asegura González, sino un Estado multinacional. Creo que todas las naciones, dentro y fuera de España, tienen derecho a existir, es decir, a ser reconocidas como tales por los demás, empezando por los que las oprimen. Creo, además, que sólo ellas tienen derecho a decidir si quieren seguir unidas a otras voluntariamente o separarse. Finalmente, también creo que todas las naciones tienen los mismos derechos, o sea, que son iguales.

Ahí no hay ningún “factor subjetivo”, por lo que el hecho de que Euskadi sea una nación no depende de cómo se sienta nadie, ni los vascos ni los españoles, tanto si son muchos como si son pocos los que se sienten de una u otra manera, entre otras cosas porque me parece un planteamiento infame introducido por los fascistas.

Creo que es importante tener eso en cuenta por las continuas alusiones de González a lo que él llama “conciencia”, a la que vuelve a dar una interpretación subjetiva y, por lo tanto, idealista. Con este tipo de asuntos ocurre lo mismo que con esos colectivos empeñados en poner en primer plano a lo que llaman “conciencia” vinculándola a cada uno de los trabajadores individualmente. Pues bien, para un marxista, dogmático o no, la adscripción de clase, el ser obrero o burgués, no depende de ningún tipo de conciencia sino que es una condición absolutamente objetiva. Del mismo modo, el ser vasco es otra condición, a la que en cada caso individual puede ir añadida la conciencia subjetiva de serlo o de ser otra cosa distinta.

El error que se comete aludiendo a Euskadi como un “marco autónomo de lucha de clases” no se salva en absoluto traladando la pelota al otro tejado: ¿es España un marco autónomo de lucha de clases?, entre otras razones porque es una pregunta que está resuelta desde el origen del movimiento obrero mismo, entre otros por Marx y Engels en el “Manifiesto Comunista”, que acaba con la consigna de que los proletarios de todo el mundo deben permanecer unidos y de que la lucha de clases “primeramente” es “por su forma” una lucha “nacional” de manera tal que “el proletariado de cada país debe acabar en primer lugar con su propia burguesía”.

Es algo que desde entonces ha sido explicado una y mil veces por los marxistas, por lo que doy al lector por familiarizado con ello y creo que de esa manera contesto a lo que González pregunta: el marco de la lucha de clases no es Euskadi, ni tampoco España porque la lucha del proletariado, por su contenido, es internacional.

Cuando hablan de “marco autónomo”, esos grupos y colectivos vascos, a los que González califica de “leninistas”, plantean mal dos asuntos diferentes, ambos capitales. El primero es un penoso y escolástico debate que se expone siempre colgado de una nube de ensoñaciones, al más puro estilo idealista. Se trata de los dos aspectos de la lucha de clases en Euskadi, la lucha por el socialismo y la lucha por la independencia, donde las combinaciones posibles se han repetido en muchas discusiones:

a) primero conquistamos la independencia y luego ya construiremos el socialismo
b) queremos ambas cosas a la vez y somos tan revolucionarios que si no hay socialismo tampoco queremos la independencia
c) primero hacemos la revolución socialista (en España) y luego concedemos la autodeterminación a Euskadi

A mi modo de ver los tres planteamientos me parecen otras tantas abstracciones, sobre todo el segundo de ellos. No expresan más que los buenos deseos de cada cual para que la historia tome un derrotero u otro. Ninguno de ellos tiene en cuenta suficientemente las condiciones políticas e históricas, nacionales e internacionales, en que esos acontecimientos se pueden producir.

El segundo aspecto al que se quieren referir los que hablan de “marco autónomo de lucha de clases” es la forma organizativa del movimiento revolucionario en Euskadi, donde también las combinaciones posibles se han repetido muchas veces:

a) los abertzales crean organizaciones que ellos creen de alcance nacional, cuando en realidad se circunscriben a una parte de Euskadi
b) los españolistas crean organizaciones de ámbito estatal que mantienen sucursales en Euskadi

En este punto digo lo mismo que en el anterior, pero, por concretar un poco más, dado que esos planteamientos se metamorfosean, en el caso de los “leninistas” vascos, en la necesidad de crear una vanguardia o un partido comunista sólo en Euskadi, quiero añadir que -sin ningún género de dudas- tal partido llegará, pero por vías que esos “leninistas” ni siquiera son capaces de sospechar; más bien llegará por las vías contrarias y por motivos que no tienen nada que ver con un “marco autónomo” que no existe por más partidos vascos que se fabriquen.

Como poco, me parece oportunista que los otros “leninistas”, los españoles y franceses, se declaren “solidarios” con la lucha de liberación nacional de Euskadi porque -en mi oponión- lo que deberían hacer es asumirla como cosa propia, que es algo bien distinto de lo anterior. Esto no lo digo sólo por aquella frase tan famosa y tan cierta de Engels de que “un pueblo que oprime a otros no puede ser libre”, sino por una cuestión de clase, a saber, porque la lucha de liberación nacional, como cualquier otra lucha contra la opresión, debe dirigirla la clase obrera, que es algo muy diferente de la solidaridad.

Al menos yo entiendo así el leninismo, lo que enlaza directamente con eso que González llama una y otra vez “conciencia” y “factor subjetivo” y que es tan viejo como el “Manifiesto Comunista”, donde Marx y Engels ya dijeron que la “organización del proletariado como clase” no es más que el partido comunista o, en otras palabras, la vanguardia dirigente, el verdadero componente decisivo de cualquier lucha, incluida la que se dirige contra la opresión nacional. Sin embargo, en su escrito González alude a cualquier cosa menos a ello. Repite una y otra vez la palabra “conciencia”, “sujeto revolucionario”, “pueblo concienciado” que, en efecto, no son otra cosa que idealismo y, lo que es peor, conducen al fracaso inevitablemente.

Es un tópico tratar de apañar ambos aspectos con frases, tales como “el íntimo vínculo de lo objetivo con lo subjetivo”, que es más de lo mismo: se repite en boca de todos, pero no va más allá. Siempe queda muy bien en cualquier artículo, cuando en la práctica está ocurriendo todo lo contrario.

En cualquier batalla, los errores son muy importantes, naturalmente, y es inevitable cometerlos. Sin embargo, lo peor es cuando no se corrijen y se convierten así en verdaderas lacras, que se van arrastrando durante décadas. El desastre llega cuando, además, alguien pretende hacer pasar tales errores como si fueran grandes aciertos. También es una forma de idealismo, esa concepción fantástica de la historia que se alimenta de sí misma, de sus mitos y sus leyendas. Sólo ve aciertos por todas partes, confunde los aciertos con los errores y se enfada cuando alguien le critica sus errores. El idealista cree que las críticas son ataques. No se da cuenta de que si le criticas es para que logre los objetivos que se ha propuesto.

¿Por qué fracasó la ‘guerra quirúrgica’ de EEUU en Siria, Irak y Libia?


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¿Por qué fracasó la ‘guerra quirúrgica’ de EEUU en Siria, Irak y Libia? – Diario Octubre

 

 

 

Sputnik Mundo
De acuerdo con un informe que fue recientemente publicado por el ‘think tank’ estadounidense CFR, en 2016 EEUU lanzó aproximadamente 26.171 bombas en 7 países del mundo, a pesar de no haberles declarado oficialmente la guerra.
Aunque esta cifra es bastante llamativa, la directora del Nuevo Proyecto Internacionalista del Instituto de Washington para los Estudios Políticos, Phyllis Bennis, destacó en una entrevista con Radio Sputnik que el factor más preocupante no es el número de bombas, sino la tasa de víctimas civiles.
“Estamos observando la aplicación de una política basada en los ataques aéreos que se realizan desde drones, aviones y helicópteros y que bombardean a la gente con intención de que los proyectiles impacten en ‘la gente correcta’ [los terroristas]”, dijo la politóloga para subrayar que esta estrategia no funciona. “El terrorismo no puede ser erradicado con bombardeos (…), es una estrategia fallida”.
Bennis apunta a que en vez de aniquilar a los extremistas, EEUU los había animado, provocando más terrorismo y más violencia en regiones como Oriente Próximo, Asia Central y el norte de África.
Esta estrategia pone en evidencia las reticencias de Washington para dedicar fondos y energías a prestar atención a la diplomacia real, que es la que podría llegar hasta las causas del terrorismo y eliminarlo de raíz.
Aunque parezca increíble, durante el mandato de Obama —galardonado con el Premio Nobel de la Paz en 2009— hubo más bombardeos que durante la época de la Administración de George W. Bush.
Según la politóloga, la estrategia de Obama ha cambiado la naturaleza de la guerra. Ahora, “esta estrategia permite que la gente en EEUU olvide que hay una guerra en marcha, siempre que en ella no mueran ciudadanos estadounidenses”.
Esta es la razón por la que la opinión pública en EEUU no ha prestado atención a los bombardeos de los últimos años en comparación con los que la Casa Blanca realizó durante las guerras de Vietnam y Afganistán.
Aunque es evidente que la estrategia de Obama ha fracasado, es fácil entender por qué la Casa Blanca sigue aplicándola. Y la causa principal es el dinero, opina Bennis.
Cuando algún político de EEUU dice: “Bien, nadie quiere la guerra, eso no es cierto”, subraya la directora, en referencia al sector de defensa y a los contratistas militares del país.
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Presencia militar de EEUU desestabiliza seguridad europea





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Presencia militar de EEUU desestabiliza seguridad europea – Diario Octubre



Octubre



“En cuanto al despliegue de las fuerzas estadounidenses en Europa, especialmente uno tan apresurado, en los últimos días de la Administración del presidente saliente de EE.UU., Barack Obama, por supuesto es un factor de desestabilización de la seguridad europea”, ha asegurado el viceministro del Ministerio de Exteriores ruso, Alexéi Meshkov, según han informado este jueves los medios locales.

Eso mientras, el diario español El País, dio a conocer a finales del pasado mes de diciembre que el mayor despliegue de tropas norteamericanas en Europa desde la Guerra Fría (1947-1991) se realizará a partir de enero de 2017 con el pretexto de hacer frente al “expansionismo ruso” en Europa y de “reasegurar” a los socios del bloque en la zona, antiguos miembros de la Unión Soviética (1922-1991) o países satélites: Polonia, Estonia, Letonia, Lituania, Rumania, Bulgaria.

A este respecto, eI vicecanciller ruso ha asegurado que el principio de la movilización de las fuerzas de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), en Europa Oriental “es nada más que unos ejercicios militares a gran escala de los países de OTAN en su flanco oriental, es decir cerca de nuestras fronteras”.

Es de mencionar que el Gobierno de Obama ha anunciado hace poco que va a enviar una unidad de tropas blindadas de EE.UU. a Letonia a finales del próximo mes de febrero en el marco de la operación del bloque militar. Asimismo, los soldados estadounidenses desembarcaron el lunes pasado en la ciudad de Breslavia, Polonia, hogar de una base clave de dicha organización y la base aérea polaca en el suroeste del país.

Este último despliegue de la Alianza a lo largo de la frontera rusa se enmarca dentro de la Operación Atlántica Resolve, una misión diseñada para demostrar a Moscú el compromiso de Washington para defender a sus aliados en Europa.

Desde 2014, la OTAN ha aumentado su presencia militar en Europa, especialmente en los países del este que comparten frontera con Rusia, pretextando una supuesta interferencia de Moscú en el conflicto interno de Ucrania.

Rusia ha expresado reiteradamente su preocupación por la acumulación, por parte de la OTAN, de equipamientos militares a lo largo de sus fronteras, advirtiendo que la expansión de la Alianza Atlántica socava la seguridad tanto de la región como a nivel mundial.

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El nazismo ataca una base militar en Damasco

El nazismo ataca una base militar en Damasco

Los nazis del Estado ficticio de Israel, rabiosos por la pérdida de los Altos de El Golán que estaban en manos de sus aliados terroristas, atacaron una base aérea en las cercanías de Damasco. Como suele ser usual en estos criminales cobardes lo hicieron aprovechando la impunidad que proporciona realizarlo desde su territorio. En ocasiones lo han hecho violando el espacio aéreo libanés para eludir las defensas rusas

El Ejército sirio ha confirmado que este jueves Israel ha atacado con cohetes la base militar Mezzeh de Damasco. De acuerdo con el comando, citado por medios sirios y Reuters, el ataque ha sido lanzado desde la zona cercana al mar de Galilea, al norte de Israel.

Anteriormente Reuters reportó, citando a la televisión estatal siria, que varias fuertes explosiones han sacudido la zona de este importante aeródromo.

El Comando Central del Ejército sirio advirtió a Israel sobre las consecuencias de los ataques a laa base aérea militar cerca de Damasco, calificándolos de "ataques flagrantes", informa Reuters citando a un canal estatal sirio.

Los militares sirios han confirmado que Israel lanzó este viernes varios misiles que cayeron cerca de la base militar Mezzeh, a 8 kilómetros de la capital Damasco y que produjo un incendio en el sector.

La base aérea de Mezzeh es un centro estratégico utilizado principalmente por las unidades de élite de la Guardia Republicana siria, quienes según Reuters, ya habrían advertido sobre una posible represalia por el ataque.

RT

Mario Soares: un lacayo del imperialismo

Mario Soares: un lacayo del imperialismo

Darío Herchhoren

La noticia de la muerte de Mario Soares a los 92 años, me pone de actualidad el nombre de un político particularmente odioso. La revolución de los claveles que fue el 25 de abril de 1974, tuvo un eco enorme en América Latina y significó sin duda un cambio de enorme importancia en la política portuguesa.

En ese año de 1974, tuve la ocasión de reunirme en Montevideo con dos de los jefes de dicha revolución, que eran el Almirante Rosa Coutinho, y el Brigadier Otelo Saraiva de Carvalho, que viajaron de incógnito a Uruguay para reunirse con algunos de los apoyos que dicha Revolución tenía en Sudamérica.

Yo concurrí en representación de la organización político militar Montoneros, que por aquellos años ya estaba batallando contra la derecha peronista encarnada por el entonces ministro  de Bienestar Social de Argentina José López Rega fundador de la criminal Triple A.

De esa guisa, recibí junto con los compañeros que me acompañaban una información valiosísima y tuve la oportunidad de valorar personalmente la arrolladora personalidad tanto de Rosa Coutinho como de Otelo Saraiva.

Otelo no era un militar de carrera y provenía de lo que eran las milicias universitarias que el salazarismo había copiado de España, y había sido nombrado por el gobierno de Marcelo Caetano sustituto de Salazar; jefe del COPCON, que era el Comando Operacional del Continente encargado de diseñar y operar la política colonial portuguesa en Africa y tratar de sofocar la rebelión de las colonias africanas en busca de su independencia.
Rosa Coutinho era el almirante Jefe de Operaciones de la Flota de Guerra de la marina portuguesa, y en tal carácter era el que daba las instrucciones operativas a los buques militares portugueses que operaban en puertos africanos.

Ambos fueron los jefes de la conspiración anti salazarista, que estalló el día 25 de abril de 1974 con la transmisión por Radio Renascenza de la canción Grándola Vila Morena del poeta José Zeca Afonso, que era la contraseña que puso en marcha la Revolución de los Claveles.

Dentro del grupo civil de apoyo a la revolución había personas como el inolvidable Alvaro Cunhal en aquel entonces  Secretario General del Partido Comunista Portugués, que había logrado fugar de la prisión de Peniche, próxima a Lisboa, y Mario Soares, Secretario General del Partido Socialista, que estaba exiliado en Francia.

Marcelo Caetano era el fiel reflejo de Antonio de Oliveira Salazar, y quienes los conocían decían que la única diferencia entre ambos, era que Marcelo se había casado a diferencia del misógino y asexuado Salazar, y cuando los militares irrumpieron en su despacho del Palacio de Sao Bento y le tomaron prisionero, lo introdujeron en un coche y lo dejaron en su casa, porque vieron que no era capaz de entender que el salazarismo había caido.

Se nombró entonces un presidente provisional de la República, que en principio iba a ser el mariscal Antonio de Spínola, de innegable autoridad en el ejèrcito portugués, pero de origen aristocrático; pero finalmente se designó al Brigadier Vasco Lourenzo, que pertenecía al Partido Comunista.

El nuevo gobierno, inicia la reforma agraria, y liquida los grandes latifundios de la región del Alentejo, que es la Extremadura portuguesa e inicia una reforma urbana, entregando en propiedad las viviendas alquiladas; legalizan los partidos políticos, se retoman relaciones diplomáticas con la URSS y se reconoce al gobierno de Cuba; y lo más importante; se inician negociaciones con las colonias africanas para su independencia.

Todo esto puso en guardia a la vieja derecha, y también a los servidores del imperio. En nuestras conversaciones en Montevideo me explicaron que el Partido Socialista, y su "lider" Mario Soares era en realidad un informante de la CIA, que estaba en nómina de la CIA; es decir que recibía billetes de banco por su tarea. Todo esto culminó, cuando se produjo el relevo del brigadier Vasco Lourenzo, miembro del Partido Comunista que era el presidente de la República Portuguesa por el general Antonio Ramalho Eanes.

El demócrata Soares, viajó a Lages, la base que la OTAN tenía y tiene en las Azores, para solicitar su apoyo (intervención) para echar a Vasco Lourenzo. Ello precipitó su caída, y el ascenso del general Ramalho Eanes, que tuvo como primer ministro al propio Soares, evidentemente un otanista, y servidor lacayo del imperio.

En los años posteriores seguí mis contactos con Otelo Saraiva de Carvalho, y siempre me manifestaba que el general Ramalho Eanes, último presidente militar representante del movimiento de las fuerzas armadas, sentía un profundo desprecio por Soares, a quien consideraba simplemente un puto soplón, sin relieve alguno.

Este es el hombre que ha muerto, al cual le rinden homenaje otros miserables como Felipe González y el criminal Javier Solana.

Ejército de Estados Unidos: “Estamos preparados para la guerra en Europa”


buscandolaverdad.es

Ejército de Estados Unidos: “Estamos preparados para la guerra en Europa”

Daisy Naquira

Así lo ha señalado el general M. Guire a diversos medios en una rueda de prensa con motivo de la llegada de arsenal estadounidense a suelo europeo.
Las fuerzas de la OTAN y de Estados Unidos han reforzado sus fuerzas militares en la frontera rusa, mediante la instalación de sistemas de misiles antibalísticos en un serio desafio por provocar una guerra nuclear con Rusia.
En respuesta, el presidente ruso, Vladimir Putin, ha desplegado sistemas de misiles antiaéreos alrededor de Moscú para proteger al país de un ataque masivo.
El sistema ruso de defensa aérea S-400 Triumph es capaz de golpear aviones y misiles teniendo un alcance de 400 kilometros.
Los escuadrones de combate SAM de las fuerzas aeroespaciales rusas han activado el nuevo sistema de misiles de defensa aérea S-400 Triumph, y su misión es la defensa aérea de Moscú y de la región industrial central de Rusia.
Los tanques y vehículos blindados estadounidenses han comenzado a llegar a Polonia, un hecho que no ocurría en décadas.
Los soldados llevarán a cabo ejercicios en el Báltico como parte de la respuesta de la administración Obama por la intervención de Rusia en Ucrania.
Las operaciones tendrán una duración de nueve meses antes de que las tropas regresen, pero si se van o no del suelo europeo lo decidirá el gobierno de Trump.
Visto en : Selecta News