domingo, 4 de marzo de 2018

Encuestas con trampa: ¿miden o manipulan la opinión pública?


disidentia.com

Encuestas con trampa: ¿miden o manipulan la opinión pública?

 

Juan M. Blanco

Los medios nos bombardean hoy día con los resultados de multitud de encuestas de opinión, que abarcan los más diversos aspectos. Desde la “brecha salarial”, la disposición a pagar impuestos, el Estado de Bienestar, la intención de voto en unas elecciones etc. Pero no toda esa demoscopia es inocente: algunas encuestas no pretenden pulsar su opinión sino transformarla, manipularla.
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Eso ocurre en España con ciertos sondeos de intención de voto que, insistentemente, vienen mostrando un ascenso del partido Ciudadanos en detrimento del Partido Popular (PP). Naturalmente, parte del descenso del PP se debe a la pobre política de Mariano Rajoy, a su pasividad, a su cortoplacista gestión de la crisis en Cataluña y a los escándalos de corrupción. Todo es cierto, pero hay algo más: un planificado relevo en el poder que impulsarían determinados poderes fácticos y secundarían periodistas y medios de comunicación, siempre atentos al futuro reparto de la tarta. Y esa estrategia pasa por manipular algunos sondeos de intención de voto, inflando las expectativas electorales de Ciudadanos, como vía para afectar al resultado.

Las emociones, la puerta de entrada de la manipulación

El objetivo de una parte de las encuestas no es tanto ilustrar sobre la sensibilidad social como modificar los criterios del público, practicar una ingeniería social que transforme la opinión de la gente. Constituyen una vía eficaz para modelar el pensamiento, especialmente el de aquellos que carecen de principios y criterios firmes. Estos sondeos aprovechan las inseguridades, las debilidades humanas y los flancos vulnerables en el proceso de formación de las opiniones. Y existe una regla fundamental para estos ingenieros sociales: es mucho más fácil manipular a la gente aprovechando sus emociones que convencerla con argumentos racionales.
Es mucho más fácil manipular a la gente aprovechando sus emociones que convencerla con argumentos racionales

La parte racional de nuestro cerebro no es el flanco más vulnerable. Aunque utilizar argumentos y evidencias sea la vía honesta, íntegra y cabal de convencer a la gente, este proceso es lento, largo y costoso. En Knowledge and Attitudes (2008) P. Visser, A, Holbrook y Jon Krosnick describen experimentos en los que, tras aportar un gran volumen de información, estudios y explicaciones sobre diversos asuntos sociales, los sujetos apenas cambian sus opiniones, aun en contra de abrumadora evidencia. Su interpretación es que el conocimiento es importante pero la formación de juicios o actitudes requiere, además, niveles suficientes de motivación. Es decir, para que surta efecto, la información debe conectar debidamente con la parte afectiva o sentimental.
La formación de juicios o actitudes requiere que la información adquirida conecte debidamente con la parte afectiva o sentimental
Los sentimientos, las emociones, los impulsos generan cambios de opinión mucho más rápidos que la asimilación de conocimientos. En su autobiografía, el escritor húngaro Arthur Koestler, describe brillantemente esta asimetría comparando su conversión al credo comunista, a los 26 años, con su abandono, a los 33. En 1931, Koestler creyó descubrir súbitamente la luz: “algo detonó en mi cerebro y una explosión mental me conmovió… de pronto el universo se ordenó y toda pregunta tuvo respuesta”. “Pero este sistema cerrado era un invernáculo emocional, donde la falta de objetividad era ampliamente compensada con el fervor“. Sin embargo, su ruptura racional con las ideas comunistas fue mucho más larga y pausada, a pesar de la gran cantidad de información que iba recibiendo sobre las políticas de Stalin: “Un credo nace en un acto aparentemente espontáneo… pero su muerte es lenta y gradual… por el horror al vacío que siente la esfera espiritual“.

Una regla heurística: opinar lo mismo que el resto

Ciertas encuestas se aprovechan de que el ciudadano común no establece sus criterios buscando toda la información disponible, procesándola exhaustivamente y considerando cada una de las opciones. La gente descarta este método por el elevado tiempo, esfuerzo y preparación que requiere. De hecho, casi nadie conoce con profundidad todos los asuntos sociales sobre los que establece una opinión. Por ello, a la hora de fijar su postura, las personas recurren a reglas heurísticas, procedimientos prácticos de carácter intuitivo, puros atajos capaces de alcanzar una conclusión con muy poca información.
Una parte de la gente forma su opinión mediante una regla heurística llamada Efecto Arrastre: adherirse a lo que piensa la mayoría
El problema es que, en la formación de opiniones, estas reglas pueden conducir a sesgos de apreciación y, lo que es peor, hacer al sujeto vulnerable ante la manipulación desde el poder. Una de las reglas heurísticas más interesantes es la que los latinos denominaron el Argumentum ad Populum o Efecto Arrastre (Bandwagon Effect, en inglés). Se trata del mecanismo que impulsa a muchas personas a adherirse a lo que piensa la mayoría, sea por temor, por necesitar la aceptación del grupo o por una ausencia de criterio que conduce a confiar en la sabiduría de las masas: si los demás creen algo… alguna razón tendrán

Las encuestas como profecía autocumplida

En su artículo Are Polls and Probabilities Self-Fulfilling Prophecies?, David Rothschild y Neil Malhotra muestran que las encuestas influyen de manera determinante en la opinión. Son, sobre todo, eficaces para suprimir un determinad criterio o forma de pensar, simplemente mostrando que muy poca gente lo apoya. Los sujetos experimentarían temor a sostener opiniones muy minoritarios, a ser objeto de desprecio o mofa por la mayoría. Así, las encuestas se convierten en profecías que se cumplen a sí mismas porque generan cascadas de opinión que se van retroalimentando.
Las encuestas se convierten en profecías que se cumplen a sí mismas porque generan cascadas de opinión que se van retroalimentando
Esto no quiere decir, ni mucho menos, que todos los profesionales de la demoscopia tengan como objetivo manipular al público. Pero basta con que exista un determinado porcentaje con intenciones retorcidas, que logre modificar la opinión pública, para que el resto de  bienintencionados refleje estos cambios en estudios ulteriores e, inocentemente, refuerce la labor de los primeros. Las encuestas no interesadas confirmarían así el cambio de tendencia y, a su vez, generarían un mayor deslizamiento en la opinión. Lo mismo ocurre a quienes realizan análisis utilizando todas las encuestas: con varias falseadas en el mismo sentido, la media queda inevitablemente sesgada.

Convencer de la mayor aberración

Así, las encuestas poseen una enorme capacidad manipuladora: pueden persuadir a mucha gente de sinsentidos simplemente haciéndolos creer que es lo que piensa la mayoría. Cualquier idea, por falsa y perniciosa que sea, la más enorme insensatez, la más colosal aberración, pueden convertirse en dogma de general aceptación tras ser pregonadas como opiniones mayoritarias.
Los gobiernos han utilizado las encuestas para justificar leyes injustas, alegando que existe una supuesta “demanda social”
No se explica de otro modo que se indujera a muchísima gente a aceptar ciertas normas de la corrección política como la censura del lenguaje, los criterios de discriminación o el sentimiento de culpa por pertenecer a algún colectivo. En realidad, este es el instrumento que utilizan los gobernantes para justificar leyes injustas, alegando que las promulgan porque existe una supuesta “demanda social“.

Y afectar al resultado electoral

Inducir el voto resulta más complejo que influir sobre la opinión en un asunto concreto. Los ingenieros sociales deben tener aquí en cuenta los anclajes, las simpatías del público en un hipotético eje izquierda-derecha. Y también el comportamiento estratégico: la gente vota en ocasiones a un partido que no es su preferido con tal de perjudicar a su partido enemigo.
Ahora bien, ante dos opciones políticas que se presentan como intercambiables, una parte de los votantes tiende a decantarse por aquella que las encuestas dan como vencedora. Es un caso de efecto arrastre, que explicaría parte del crecimiento de Ciudadanos en España.
Una sociedad progresa si sus ciudadanos persiguen la razón… no la moda
Moraleja: sea escéptico, desconfíe de las encuestas pues no todas ellas son bienintencionadas. Y pierda el temor: continúe manteniendo su postura si la considera razonable, aun cuando ciertos sondeos la señalen como minoritaria. Una sociedad progresa si sus ciudadanos persiguen la razón… no la moda.



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El monstruoso alarmismo contra la modificación genética


disidentia.com

El monstruoso alarmismo contra la modificación genética

Luis I. Gómez Fernández

La madre naturaleza es bastante chapucera, no suele trabajar de manera muy precisa. Tomemos un ejemplo: antes de cada división celular, el ADN del material genético debe duplicarse, de lo contrario se perdería información con cada división. Esto ocurre en la llamada “fase de síntesis” del ciclo celular entre dos divisiones celulares a una velocidad de, digamos conservadoramente, alrededor de 1000 enlaces de nucleótidos por segundo, lo que es bastante rápido y, por lo tanto, causa errores. Estos errores (“mutaciones espontáneas”) generalmente son identificados por las células y existen mecanismos para “repararlos” en un segundo paso.
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Sin embargo, esta reparación no es total, por lo que cada “descendiente” presenta entre 50 y 100 de esas mutaciones que lo hacen diferente de sus “progenitores”. Evidentemente, estos procesos afectan a todos los seres vivos, incluidas las plantas. De lo contrario no existirían los cultivos, pero tampoco la biodiversidad o, si me apuran, la evolución.
En el caso de las plantas existen además otros mecanismos asociados a la aparición de nuevas especies. En primer lugar, no hay barreras para el polen. El polen de la mayoría de las plantas se distribuye mediante mecanismos arbitrarios: polinización por insectos o aves y el viento hacen que la herencia genética de una planta pueda “caer” en cualquier sitio. Si la planta receptora es de alguna manera compatible, del cruce casual puede surgir una nueva especie, como la colza, que es un cruce natural entre la col silvestre y la planta crucífera Nabina.
El monstruoso alarmismo contra la modificación genética

Rodeados de mutantes

Cuando los genomas no son compatibles, los híbridos de nueva creación recurren a un truco genético duplicando los respectivos genomas, lo que permite la formación de gametos fértiles. En el caso de nuestro trigo esto ha sucedido incluso dos veces: primero por hibridación de dos gramíneas, dando lugar a un tetraploide – es decir, equipados con cuatro juegos completos de cromosomas – llamado trigo duro.
Más adelante se unió a la orgía evolutiva una herbácea con su genoma y apareció nuestro trigo superfértil, un hexaploide con seis juegos de cromosomas. De tres genomas diferentes apareció una nueva especie. Hace más o menos diez mil años algunos humanos inteligentes se dieron cuenta de los beneficios de esa nueva especie, y aprendieron no solo a usar ese trigo, sino que fueron tan valientes que intentaron “imitar” lo que habían observado con el fin de conseguir mejores especies vegetales.
Efectivamente, tuvimos que esperar mucho tiempo hasta el descubrimiento de las leyes de Mendel, pero el cultivo científico y la mejora de las plantas que usamos para alimentarnos no ha cesado hasta llegar a nuestras variedades modernas de alto rendimiento.
La Madre Naturaleza no respeta nuestras inmovilistas definiciones de lo que constituye una especie y lo que no
¿Qué aprendemos de todo esto?: la Madre Naturaleza no respeta nuestras inmovilistas definiciones de lo que constituye una especie y lo que no, y además le encanta ir más allá de los límites de una especie para, sí, lo han adivinado: evolucionar. Podríamos decir que el verdadero motor del reino vegetal es la promiscuidad. Nuestras plantas son eminentemente promiscuas y lo prueban todo, lo que funciona y lo que no. Lo que no funciona, se olvida y desaparece en el pozo de la inadaptación. Lo que funciona puede convertirse en una nueva especie de planta que no existía antes.
Las mutaciones son, por lo tanto, perfectamente naturales y, como se sabe desde hace tiempo, un elemento esencial de la evolución. Es por eso por lo que las mutaciones espontáneas o inducidas están excluidas de las leyes que regulan la Ingeniería Genética en Europa. Y por esa misma razón, términos como “ADN extraño” o “gen alienígena”, que tanto les gusta usar a los oponentes de los “Organismos Genéticamente Modificados” (OMG), de alguna manera suenan como aquellas rancias leyes de la raza de la Nuremberg nazi.
Las mutaciones son perfectamente naturales y un elemento esencial de la evolución
Desde hace ya algunos años, y con la aparición de las técnicas de „edición del genoma” disponemos de métodos de biología molecular para la modificación dirigida del material genético de plantas, animales y humanos. CRISPR / cas y TALEN son dos técnicas que se derivan directamente de la comprensión de los procesos naturales. Con estos métodos, es posible generar mutaciones específicas, siendo importante remarcar que estos cambios genéticos en el genoma no difieren de los generados en procesos naturales.
Aquí, la naturaleza peculiar de la argumentación de los eco-alarmistas se vuelve manifiestamente irracional: dado que las mutaciones espontáneas o clásicamente inducidas por, por ejemplo, la radiación ionizante o por ciertas sustancias químicas ocurren aleatoria e indirectamente, se consideran “naturales” y, por lo tanto, “seguras”. Pero si un científico creativo se da cuenta de cómo funcionan los mecanismos por los que una variante mutada de una planta mejora su resistencia frente a un agente patógeno y aprovecha este conocimiento para mejorar una especie cultivable, entonces estamos ante algo “antinatural” que debe estar sujeto a una regulación especial o incluso la prohibición.

La invasión de los mutantes

Otra propiedad de nuestras plantas que contribuye a su evolución es que se trata de “sistemas abiertos”. Piensen en sus estomas, a través de los cuales normalmente capturan CO2 y liberan O2, y que suponen un flanco abierto para los microorganismos de todo tipo. Estos no sólo se acomodan en la superficie de las plantas, pueden colonizar su interior.
El monstruoso alarmismo contra la modificación genética
Como las plantas carecen de un sistema inmunitario comparable con el nuestro (ellas regulan estas cosas de manera diferente a través de sus metabolitos-tóxicos- secundarios), los virus, las bacterias, los hongos, las algas o incluso los insectos pequeños campan a sus anchas en su interior. Siempre y cuando estos invasores mutantes no causen ningún problema, los humanos les llamamos “Mutualistas”. Si son dañinos, les llamamos patógenos o parásitos, pero si son útiles, entonces los elevamos a la categoría de simbiontes. ¿Y eso es todo?
Hasta cuatro dotaciones genéticas bacterianas se integraron en el genoma del boniato y dieron forma a una planta cultivable
La proximidad física de las células vegetales y los microorganismos puede incluso provocar que las células vegetales no solo incluyan el ADN de los microorganismos en su entorno inmediato, sino que lo utilicen en su propio beneficio. Algo similar debió haber ocurrido hace unos 8.000 años con la batata, cuando hasta cuatro dotaciones genéticas bacterianas se integraron funcionalmente en el genoma del boniato y dieron forma a una planta cultivable. Esta invasión mutante es un magnífico ejemplo de transferencia horizontal de genes.

El ataque de los clones

Otra peculiaridad de las plantas es que muchas células vegetales tienen la propiedad de “totipotencia”, es decir, pueden regenerar órganos enteros a partir de partes vegetativas. ¿Quieren un ejemplo? Si coloca ramas de sauce o avellano en un jarrón, después de unos días verá aparecer raíces en las partes más bajas de la ramita, de manera que usted podrá plantar en el suelo la ramita cortada.
Todas las variedades de frutas se conservan y multiplican mediante un sistema de clonación
Acaba usted de culminar con éxito una “clonación”, algo que se viene practicando hace siglos, aunque el término pueda perturbar todas las almas ecologistas ahí fuera. Por cierto: todas las variedades de frutas que ustedes conocen se conservan y multiplican mediante este sistema. Lo verdaderamente interesante del asunto es que si una de las células a partir de la cual se produce esta regeneración (clonación) lleva una mutación o ha incorporado ADN bacteriano en el genoma, esta propiedad se transfiere a la descendencia sexualmente reproducida. Y todo ello sin necesidad de que ningún malvado científico al servicio de los intereses de una multinacional intervenga en el proceso.
La definición de “organismo genéticamente modificado” (OMG) que suelen manejar los llamados “anti-OMG” no es sostenible desde el punto de vista científico
Y esas son, entre otras, las razones por las que afirmar que un OGM es: “un organismo cuyo material genético ha sido alterado de una manera que no ocurre en condiciones naturales por cruzamiento o recombinación natural”, no es sostenible desde lo que la ciencia nos enseña hoy. La naturaleza, en sus prisas chapuceras, ¡ya lo ha probado todo!
Prohibicionismo post-factual
El movimiento anti-OMG nace de una ideología basada en la perpetuación de una cultura prohibicionista, radicalmente conservadora, aunque disfrazada de progreso, en absoluto preocupada por los hechos. Para lidiar con esa flagrante incompetencia en este mundo de hechos alternativos, y desde mis muchos años de experiencia, les doy un consejo de esos “gratuitos”: desconfíe siempre frente a cualquier cosa que los ecologistas prediquen.
El movimiento anti-OMG nace de una ideología basada en la perpetuación de una cultura prohibicionista
Si los ecologistas están a favor de algo, agricultura orgánica, homeopatía o antroposofía, tenga mucho cuidado y no dude en aplicar racionalmente el principio de precaución: sea prudente y escéptico. Si los ecologistas quieren prohibir algo, entonces puede asumir justificadamente que el objeto de su obsesión prohibicionista puede ser perfectamente inocuo, puede incluso tener aspectos buenos o positivos. Infórmese y sea crítico.
Debemos exigir de la política y de la prensa que alimenta el mainstream que reconozcan los resultados de la ciencia y se fundamenten en ella. No podemos ofrecer nuestro conformismo a corrientes de pensamiento o medidas legales nacidas desde la pereza populista, las mentiras postmodernas y las tergiversaciones de ecologistas y sus mendicantes ONG’s asociadas.
Por cierto, también necesitamos una discusión fundamental sobre el papel de estas organizaciones, a menudo eufemizadas como “sociedad civil”. Se han vuelto incontrolables porque han aprendido que intimidar a sus oponentes a través de campañas de difamación da resultados. Ningún político se atreve a enfrentarse a ellos. Pero ese es otro tema.


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Por qué mujeres del todo el mundo planean hacer huelga el 8 de Marzo


rebelion.org

Por qué mujeres del todo el mundo planean hacer huelga el 8 de Marzo

 


 -Sarah Jaffe: Empecemos hablando un poco sobre la huelga de este año. ¿Cuáles son los planes y por qué habéis decidido volver a hacerla este año?
TB: Creo que todo el mundo recuerda el contexto de la huelga del año pasado, que comenzó con un nivel extraordinario de coordinación internacional entre feministas de todo el mundo. Este año, el contexto es el mismo y, en el caso de EE UU, se ha visto agravado de alguna manera por la elección de Donald Trump. La conclusión lógica era que se repitiera este año, tanto a escala internacional como en EE UU.
CA: El 25 de noviembre también hubo una jornada internacional contra la violencia machista. Lamentablemente no en EE UU, pero en todo el mundo hubo manifestaciones masivas. El éxito de aquella jornada de movilización también dio el impulso para pensar que era posible organizar otra huelga este año.


-SJ: Hablemos de la historia de huelgas de mujeres, pues es algo que lleva varias décadas comentándose en el movimiento feminista, pero que vuelve a la palestra ahora.
CA: Las huelgas de mujeres no son exactamente una novedad. El precedente se produjo en la década de 1970, con la huelga de mujeres en Islandia por la igualdad salarial 1/. Hace ahora dos años, el movimiento feminista polaco decidió recuperar esta forma de lucha y organizar una huelga de mujeres en Polonia en contra de la prohibición del aborto en su país. Lo mismo ocurrió en 2016 en Argentina, con oleadas de huelgas y movilizaciones de mujeres en contra de la violencia machista. A partir de ahí, y especialmente dado el gran éxito de estas movilizaciones y huelgas en Argentina y Polonia, surgió la idea de tratar de organizar una huelga internacional el 8 de marzo. Las huelgas de mujeres son un instrumento de movilización muy potente para el movimiento feminista, porque no solo sacan a la luz la victimización de las mujeres, sino también el poder que tienen las mujeres en la medida en que son trabajadoras que trabajan tanto en el mercado laboral formal como en la esfera de la reproducción social, en el hogar, etc. Muy a menudo, este trabajo no se reconoce ni se valora como es debido.
TB: Incluso el año pasado, cuando se convocó, hubo algunas reticencias con respecto a la palabra huelga, porque tal como se entiende en general, huelga significa dejar de trabajar en el lugar de producción. Esta es una definición muy importante y poderosa del término, pero la palabra huelga tiene algunas otras aplicaciones históricas, como acaba de mencionar Cinzia. Creo que una de las cosas de las que nos resultó muy fácil de hablar en el contexto del año pasado, así como este año, es la diferencia entre una huelga en el puesto de trabajo y una huelga política.
Me parece que la huelga de mujeres es una contribución muy importante a la tradición de la huelga política, porque en el contexto del declive neoliberal del grado de sindicación a escala mundial, debido al ataque masivo a los sindicatos desde la década de 1970 por parte de la élite gobernante global, pienso que la gente de clase trabajadora ha perdido en buena medida el arma más potente que tenía para la huelga en el puesto de trabajo, que son los sindicatos. Opino que, en este contexto, una huelga política es muy importante, porque lo que ocurrió el 8 de marzo del año pasado, precisamente en EE UU, lo llamaron huelga. Hicimos lo posible por mantener esta identificación de la palabra, pero lo que ocurrió a resultas de ello fue que hubo una intensa discusión política sobre la relación entre las movilizaciones asociadas al puesto de trabajo y las ajenas al mismo. Creemos firmemente que en una época en que se ha perdido capacidad para actuar en el puesto de trabajo, la huelga política es una manera útil de reanudar aquel debate y tal vez recuperar esa capacidad de movilización en el lugar de trabajo.
-SJ: Hemos asistido al despertar del interés por la idea de una huelga política, especialmente en EE UU desde la elección de Trump. Esto es interesante en un momento en que los sindicatos, particularmente en este país, pero también a escala mundial, están luchando.
CA: De algún modo, esto refleja el hecho de que la clase trabajadora está privada de uno de los medios de lucha y protesta más cruciales, que suele estar reconocido en otras democracias liberales. Ni siquiera hablo de formas de lucha insurreccionales. En una serie de países se producen huelgas políticas. Son legales, están reconocidas, y son un instrumento muy potente cuando parece imposible cuestionar al gobierno o influir de otra manera. Espero que el atractivo que experimenta en este momento la huelga política permita reabrir efectivamente el diálogo político, lanzar una campaña política por la reforma de la legislación laboral y replantear de verdad, mediante una reflexión a fondo, cómo debería ser la legislación laboral en EE UU. Porque este país tiene la legislación laboral más antidemocrática entre las democracias liberales. Es realmente una situación muy excepcional.
TB: En relación con la huelga política, hay dos cosas realmente importantes. Una de las cosas importantes que debemos recordar, ahora que la cuestión del trabajo de las mujeres está en la palestra, es que el motivo por el que la gente hace huelga es porque vive en unas condiciones pésimas. No necesariamente hacen huelga a causa de su empleo, sino porque su empleo es un medio para que puedan vivir su vida, y entonces, cuando estas condiciones se deterioran, la gente se plantea hacer algo al respecto en su puesto de trabajo. Esta relación entre vida y trabajo la olvidan a menudo las burocracias sindicales. A estas les gusta tratar a los sindicatos como otro tipo de pequeño espacio asalariado en que las luchas laborales se negocian como simples contratos. Sin embargo, para la gente trabajadora, lo que interesa no es la negociación contractual, sino su vida y sus condiciones de vida. Una huelga política proporciona un contexto más amplio y más profundo al significado de la lucha y las ventajas que pueden obtenerse de la lucha y la solidaridad. Creo, particularmente en este contexto, que las huelgas políticas desempeñan ese papel crucial de recordar a la gente la conexión que hay entre la condición de los trabajadores y las condiciones de trabajo, cómo están interconectadas y es necesario que lo estén.
-SJ: Esta huelga se produce en pleno apogeo del movimiento #MeToo (Yo también). Habladnos de este contexto, en que hay una renovada discusión sobre el acoso sexual y la violencia sexual y cómo esto contribuye a la huelga de este año y a la labor organizativa.
CA: Creo que también deberíamos ver una conexión entre la oleada de movilizaciones feministas en todo el mundo durante el pasado año y medio y luego la explosión de la campaña #MeToo. El movimiento #MeToo ha sido un momento muy importante en EE UU y también a escala internacional, porque ha sacado a la luz lo que muchas mujeres ya sabían, que el acoso sexual y la violencia sexual forman parte de la vida cotidiana de la mayoría de mujeres, tanto en el lugar de trabajo como en casa y en la calle. Sin duda, la violencia machista requiere una respuesta colectiva.
Así, desde este punto de vista, la huelga de mujeres no es tanto una alternativa a #MeToo, sino más bien una contribución o un intento de dar una respuesta colectiva al aislamiento que produce la victimización. La idea es que el paso a dar después de #MeToo, después de denunciar individualmente todo el acoso y la violencia que hemos sufrido en nuestra vida, tiene que haber, también, el momento de organizarnos y de responder colectivamente. De lo contrario, no se combaten las condiciones estructurales que permiten que continúe esta violencia machista. Uno de los peligros de la atención que se presta actualmente a las cuestiones de violencia machista es que nos desharemos de unos pocos acosadores odiosos, algunos famosos y otros menos famosos, y todo esto está bien, por supuesto.
Me complace este momento de catarsis, en cierto modo. Pero esto no resolverá ningún problema. El problema real no es que haya individuos ruines. El problema real es la existencia de unas condiciones estructurales que permiten la violencia machista y la violencia sexual y su impunidad. Nos hemos enterado estos últimos meses de hasta qué punto se acosa a las mujeres y se abusa de ellas como tales en el lugar de trabajo, pero esto tiene que ver sin duda alguna con la naturaleza jerárquica de las relaciones laborales dentro del lugar de trabajo, con la falta de poder que tienen los trabajadores. Asimismo, desde este punto de vista, la falta de sindicación, la ausencia de derechos laborales en EE UU, crean evidentemente nuevas condiciones para la violencia machista, porque las mujeres tendrán siempre miedo a denunciar a un compañero o a un patrono, justamente porque se dan cuenta que no tienen ningún tipo de protección. Se dan cuenta de que carecen de cualquier organización, de cualquier infraestructura colectiva que permita defender realmente sus intereses.
TB: Voy a añadir tres cuestiones muy concretas sobre el movimiento #MeToo que me parece que interesan a las impulsoras de la huelga del 8 de marzo. Son cuestiones que subyacen a la decisión de por qué nos hemos dirigido a #MeToo de cara a organizar la huelga. La primera es: ¿Cuándo recuerdas haber visto por última vez algún comentario sobre las condiciones de trabajo en el New York Times? Esto es lo que ha conseguido #MeToo. Nunca habíamos visto tantos artículos en los grandes medios sobre las condiciones de trabajo de las mujeres. Sí, en su mayor parte se ha hablado de violencia sexual, pero al mismo tiempo se ha mostrado lo dictatorial y brutal que es el lugar de trabajo para la mayoría de mujeres, así como para la mayoría de personas en general. Yo nunca había visto tantos comentarios sobre las condiciones de trabajo.
Es un fenómeno digno de aplauso que por primera vez en muchos años veamos que se plantean cuestiones sobre lo que significa ser trabajadora en este país. La segunda es la conciencia, que antes se circunscribía a socialistas y radicales en este país, pero que ahora se ha generalizado, el que desde comienzos del siglo xx ha habido un aumento notable de los derechos de las mujeres y de la participación de las mujeres en la esfera pública y en el mundo laboral. Mediante la lucha hemos conseguido mejorar nuestras vidas como mujeres. Pero al mismo tiempo creo que lo que ha ocurrido es que los derechos de la clase trabajadora se han visto reducidos, en particular desde las décadas de 1970 y 1980 con el ascenso del neoliberalismo.
Ahora tenemos una situación contradictoria en que nuestros derechos como mujeres han mejorado a lo largo de los años, pero los derechos de la gente trabajadora han declinado. Lo que significa que en el lugar de trabajo, en particular, las mujeres son vulnerables. La solución que nos ha ofrecido el capitalismo es que “puesto que puedes mejorar como mujer, cada una debe velar por sí misma”. La solución ofrecida a las malas condiciones de vida y de trabajo de las mujeres ha sido, por supuesto, lean in: que puedes mejorar y llegar a directora general. Este es el segundo fenómeno.
El tercero, que creo que es muy significativo para nuestros fines, es: ¿Cómo respondemos? Todas sabemos que existe la violencia doméstica hasta niveles horrorosos tanto en EE UU como en todo el mundo, pero la ventaja de una discusión en el lugar de trabajo, en estas condiciones, es que hay testigos y hay personas que han experimentado lo mismo, porque son tus compañeras de trabajo y tienen el mismo asqueroso jefe violador. Hay confianza colectiva porque una ha pasado por esta experiencia colectiva y esto explica, me parece, por qué la voz de la campaña #MeToo se ve amplificada, pues viene de un lugar de resistencia colectiva.
-SJ: Habladnos de la organización de la huelga de este año. ¿Qué se ha planeado dónde hasta este momento, y también de la labor de solidaridad internacional?
TB: En el plano internacional, he mantenido algunas conversaciones telefónicas con organizadoras de otros países y de hecho la cosa avanza muy bien en diversas partes del mundo, en particular en Italia, España, Polonia, Argentina y algunos otros países latinoamericanos. En el Reino Unido, donde estuve el mes pasado, el principal centro organizador se denomina The Women’s Strike Assembly y están haciendo un trabajo fabuloso relacionando el 8 de marzo con los debates en curso y la organización de una huelga universitaria que se está preparando.
Están manteniendo contactos con miembros de las facultades de todo el Reino Unido para coordinar acciones de cara a la huelga y las organizadoras británicas no paran y acuden a las reuniones preparatorias, etc. En EE UU, el plan es que el 8 de marzo dejaremos de trabajar como mujeres durante una hora en todo el país para mostrar a los patronos y a quienes les apoyan en la Casa Blanca que porque producimos riqueza en la sociedad, también podemos dejar de producir esa riqueza y hacer que la sociedad deje de funcionar. Es un recordatorio simbólico de nuestro poder como mujeres y trabajadoras. Estamos colaborando con varios sindicatos para que esto ocurra.
CA: Hemos reactivado una especie de comité nacional de planificación que es básicamente una red de diversas activistas de todo el país que dedican voluntariamente su tiempo y su trabajo a esta huelga. En Nueva York hemos realizado un acto de lanzamiento público de la huelga con un panel de oradoras maravilloso, algunas de ellas increíblemente buenas. En cierto modo, por ejemplo, este acto mostró el tipo de energía, pero también la clase de mujeres que la huelga pretende organizar, especialmente mujeres trabajadoras, mujeres de minorías que, aunque no participen en la huelga, protagonizan muchas luchas en el lugar de trabajo, contra el servicio de inmigración, etc., y a veces consiguen algo y demuestran de este modo que la acción colectiva en ocasiones tiene éxito.
Creemos que habrá manifestaciones y marchas y salidas colectivas en la mayoría de grandes ciudades de EE UU. Ya hay organizadoras preparando la huelga en Los Ángeles, en el Área de la Bahía de San Francisco, en Portland, en Filadelfia. También recibimos montones de contactos, correos electrónicos, mensajes de gente interesada, que ha leído, por ejemplo, el artículo que hemos publicado en The Guardian llamando a la huelga en EE UU este año, y que está interesada en colaborar. Se trata de un esfuerzo totalmente voluntario y basado en organizaciones de base.
Se autofinancia. La gente dedica su tiempo y su trabajo voluntariamente y –esto es también lo hermoso– en torno a la organización de la huelga estamos consolidando un área de feminismo anticapitalista que propone una alternativa a la clase de feminismo empresarial e individualista que ha dominado en los últimos años. Creo que existe espacio político y voluntad, al menos a juzgar por la respuesta que numerosas activistas feministas de todo el país están dando a la idea de organizarse para la huelga y el entusiasmo con que están trabajando en el proyecto.
Desde luego, quienes deseen colaborar pueden ponerse en contacto con nosotras a través de la página web o la cuenta de Facebook y organizar la huelga en su ciudad.
Nota de Viento Sur:
(1) http://vientosur.info/spip.php?article11772
Fuente: http://www.vientosur.info/spip.php?article13512 
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Al-Ghouta a través de cuatro pares de ojos



Razan Zaitouneh, Samira Khalil, Wael Hammada y Nazem Hamadi, dos mujeres y dos hombres secuestrados el 9 de diciembre de 2013 en el Centro de Documentación de Violaciones, en la ciudad de Duma, en la damascena Ghouta oriental, donde trabajaban como activistas en la revolución siria.
En aquellos días, Duma estaba sometida a la autoridad del “Ejército del Islam”, una milicia fundamentalista, estrechamente relacionada con el Reino de Arabia Saudí. Hace cinco años que se perdió su rastro. Todos los intentos de buscarlos o de saber qué ha sido de ellos han fracasado.
La desaparición forzosa de esos cuatro luchadores demócratas y laicos fue un indicio simbólico del funesto destino al que estaba abocado el pueblo sirio en esta terrible masacre en la que participan partes internacionales y regionales, pero de la que es el principal responsable el régimen despótico que ha decidido destruir, y matar y abusar de su pueblo, por negarse a adorarlo y decidir rebelarse contra la dictadura.
En Al-Ghouta oriental, estamos presenciando hoy un nuevo capítulo de la matanza cuyos responsables se jactan de perpetrar. Bashar al-Asad y sus acólitos bailan embriagados al son del ruido de los barriles que rompen en pedazos los cuerpos de los niños. Putin y sus soldados elevan muros para proteger a los asesinos porque son parte en el crimen. Por su parte, el eje de la resistencia, liderado por Irán, afila feliz los cuchillos, a la espera de una nueva matanza.
Finalmente, el “atroz” americano se contenta con los restos de los cuerpos del pueblo sirio porque le asfaltan el camino hacia Jerusalén, ahora que ha decidido trasladar su embajada a la ciudad ocupada, el día del septuagésimo aniversario de la Nakba; los árabes del petróleo se lanzan al regazo de Israel pidiendo protección; y el nuevo otomano solo se preocupa de la guerra contra los kurdos.
Frente a esto, la población de Al-Ghouta muere bajo los escombros, con la desesperación típica de la víctima. Sus lágrimas se han convertido en sangre y sus gritos plantean un reto a esta historia que se ha convertido en un matadero.
Que el camino a Jerusalén pasa por las ciudades y pueblos sirios no era una mentira como algunos pensaban. Sí, nuestras ciudades destruidas fueron el camino a Jerusalén, pero los de la resistencia mintieron un poquito [1]. Dijeron que la destrucción y erradicación de su pueblo a manos de Bashar al-Asad y sus aliados constituía el camino de los árabes y palestinos a Jerusalén, sabiendo que lo contrario era lo correcto: el asesinato del sueño democrático y la insistencia en hacer a los pueblos esclavos es el camino de los sionistas y los estadounidenses a Jerusalén, un camino asfaltado por los asesinos con la sangre del pueblo sirio.
Veo la Al-Ghouta sacrificada a través de los ojos de nuestros cuatro compañeros, que fueron las primeras víctimas. Los veo en la oscuridad de la desaparición, temblando de enfado y pena. Miro sus palabras que cubren los cuerpos de los niños de Al-Ghouta para protegerlos de la desintegración. Rozo sus dedos amputados por la represión, cuando intentaban escribir una palabra que anunciara el derecho y la verdad en mitad de la mentira.
Los veo en su oscuridad, iluminada por la voluntad de libertad, mientras ven el golpe del tiempo con una sonrisa de tristeza y se lamentan por sus estúpidos captores, que pensaron que podrían robarla la revolución a sus dueños. Después veo en sus manos un paño con el que borran los restos de las palabras de quienes se plegaron al liderazgo de la revolución y a quienes los errores y pecados de dicho liderazgo condujeron a los acantilados de los agresores. Los veo sacudiéndose por los reyes del queroseno y el gas que quisieron aprovechar la revolución prostituyéndola y terminaron como ecos pálidos del proyecto sionista.
Pero también sienten náuseas y vergüenza ante un discurso que se dice antiimperialista y se convierte en un instrumento para dividir pueblos religiosa y confesionalmente, un instrumento que ya intentaron utilizar los colonos a lo largo de su historia, pero hoy vemos cómo esos colonos se sorprenden por la capacidad de los radicales de la resistencia, y su otra cara, representada por los takfiríes, para hacer realidad lo que la cultura del orientalismo y los líderes del ejército de ocupación, fueron incapaces de lograr con semejante ingenio durante todo un siglo.
Imagino cuatro pares de ojos escudriñando el horror del despotismo ocupante desde hace cinco décadas de mano de un oficial golpista, que aplacó su sed con la sangre libanesa y palestina como entrenamiento previo al inicio de la matanza de Hama de 1982. Un despotismo que convirtió en una gran cárcel en cuyo centro estaba la temible cárcel de Tadmor, antes de entregar el poder a su hijo, el oftalmólogo, que entendió que debía destruirla entera y entregarla a las potencias coloniales antes de enviar al infierno a cuatro pares de ojos cuyos espejos rotos reflejaban todo el dolor sirio y árabe. Ojos que ven en la oscuridad alumbrados por el amor y la voluntad aquello que nuestros ojos, contaminados por la muerte, no son capaces de ver.
Recurrimos a sus ojos para que la oscuridad no nos invada y vemos, tras toda esta destrucción, la perseverancia de un gran pueblo, cuyo dolor dibuja el camino a la resistencia contra los estúpidos dictadores, racistas y sectarios, que se alzaron a comienzos de este nuevo siglo.
Esos ojos son el horizonte de la vida a pesar de la muerte.
Razan, Samira, Wael y Nazem están en el lugar que el poeta Mohammed El Fitory imagina mientras describe la ejecución del secretario del Partido Comunista sudanés Abdel Khaliq Mahjub, a manos del dictador Yaafar al-Numeiri la mañana del jueves 28 de julio de 1971 en la cárcel de Cooper.
Abd al-Khaliq quedó fuera del tiempo tras su ejecución en la horca, pero su corazón latía con amor:
“Me mataron y mi asesino me negó.
Lo siento frío en mi hombro.
¿Quién soy yo
sino un hombre fuera del tiempo?
Cada vez que deforman una nación,
digo: Mi corazón está sobre mi patria”.
Nota
[1] Se refiere a unas declaraciones de Hasan Nasrallah, líder de Hezbollah en Líbano, en julio de 2015, en las que dijo que el camino a Jerusalén pasaba por Damasco.
Fuente original: http://traduccionsiria.blogspot.com.es/2018/02/al-ghouta-traves-de-cuatro-pares-de-ojos.html?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed:+TraduccionesDeLaRevolucinSiria+(Traducciones+de+la+revoluci%C3%B3n+siria)

Brasil tras los pasos de México



El gobierno de Michel
 
Temer entregó la seguridad de Río de Janeiro a las fuerzas armadas, el pasado 16 de febrero. Desde los cuerpos policiales hasta los bomberos y las cárceles, pasaron a ser gestionados por los militares. La excusa, como siempre, es la violencia y el narcotráfico; que existen y son enormemente peligrosos para la población.
Río es una de las ciudades más violentas del mundo. En 2017 hubo 6 mil 731 muertos y 16 tiroteos diarios con un saldo mínimo de dos personas muertas en cada uno, casi siempre negros. De las 50 ciudades más violentas del mundo, 19 son brasileñas y 43 latinoamericanas (goo.gl/CvnFQU). En paralelo, Brasil está entre los 10 países más desiguales del mundo, algunos de ellos también los más violentos, como Haití, Colombia, Honduras, Panamá y México (goo.gl/XPKd7Y).
En el caso de Río de Janeiro, la actuación de los uniformados tiene una característica especial: se focaliza en las favelas, o sea va en contra de la población pobre, negra y joven. En las 750 favelas de Río donde viven 1.5 de los 6 millones de habitantes de la ciudad. Los militares se colocan en las salidas y fotografían a todas las personas, les piden documentos y confirman su identidad. Nunca se había hecho este tipo de control de forma tan masiva y tan específica.
No es la primera vez que los militares se encargan del orden público en Brasil. En Río los militares intervinieron 11 veces en el año anterior, en el contexto de las misiones Garantía de Ley y Orden (GLO), una legislación que se aplicó en grandes actividades como las visitas el Papa y el Mundial de Futbol. Desde 2008, en 14 ocasiones asumieron funciones de policía. Sin embargo, ahora se trata de una ocupación militar que abarca todo el estado.
Muchos analistas han enfatizado que la intervención está destinada al fracaso, ya que las anteriores, aun siendo puntuales, no consiguieron gran cosa. Agregan el fracaso de las Unidades de Policía Pacificadora (UPP), que en su momento fueron glorificadas como la gran solución al problema de la inseguridad, ya que se instalaban en las propias favelas, como una policía de cercanía.
En paralelo, los analistas recuerdan que la guerra contra las drogas en México es un fracaso estrepitoso, que por ahora se ha saldado con más de 200 mil muertos y 30 mil desaparecidos, mientras el narcotráfico está lejos de haber sido derrotado y se ha fortalecido.
Sin embargo, creo que habría que señalar que estas lecturas son parciales, porque en realidad estas intervenciones son sumamente exitosas para alcanzar los objetivos no confesables de las clases dominantes y sus gobiernos: el control y exterminio de la población potencialmente rebelde o no integrable. Esta es la razón que mueve a militarizar países enteros en América Latina, sin tocar la desigualdad, que es la causa de fondo de la violencia.
Pienso que hay cuatro razones que avalan la impresión de que estamos ante intervenciones sumamente exitosas, en Brasil, pero también en Centroamérica, México y Colombia, por poner los casos más evidentes.
La primera es que la militarización de la seguridad consigue blindar al Estado como garante de los intereses del 1 por ciento más rico, de las grandes multinacionales, de los aparatos estatales armados y de los gobiernos. Cabe preguntarse porqué es necesario, en este periodo de la historia, blindar a esos sectores. La respuesta: porque dos terceras partes de la población está a la intemperie, sin derechos sociales, a expensas de la acumulación por despojo/cuarta guerra mundial.
El sistema no le da nada a las mayorías negras (51 por ciento en Brasil), indígenas y mestizas. Sólo pobreza y pésimos servicios de salud, educación y transporte. No les ofrece empleo digno ni remuneraciones adecuadas, las empuja al subempleo y la mal llamada informalidad. A largo plazo, una población que no recibe nada o casi nada del sistema, está llamada a rebelarse. Por eso militarizan, tarea que están cumpliendo exitosamente, por ahora.
La segunda es que la militarización a escala macro se complementa con un control cada vez más refinado, que apela a las nuevas tecnologías para vigilar desde cerca y desde adentro a las comunidades que considera peligrosas. No puede ser casualidad que en todos los países son los más pobres, o sea los que pueden desestabilizar al sistema, los que están siendo controlados de modo más implacable.
Apenas un ejemplo. Cuando donaron láminas para las viviendas en Chiapas, se cuidaron de pintarlas para que desde arriba pudieran identificar a las familias no zapatistas. Las políticas sociales que ensalzan los progresistas, forman parte de esos modos de control que en los hechos funcionan como métodos de contrasubversión.
La tercera cuestión es que el doble control, macro y micro, general y singular, está atenazando a las sociedades en todo el mundo. En Europa son multas o cárcel a quienes se salen del libreto. En América Latina es muerte y desaparición para quienes se rebelan o, sencillamente, a los que denuncian y se movilizan. Ya no se reprime sólo a los que se levantan en armas, como en los años 60 y 70, sino a toda la población.
Esta mutación de los modos de control, aislando y sujetando a los que pueden llegar a ser rebeldes, o no obedientes, es uno de los cambios más notables que está aplicando el sistema en este periodo de caos, que puede terminar con el capitalismo y la dominación del 1 por ciento.
La cuarta son preguntas. ¿Qué quiere decir gobernar cuando estamos ante formas de control que sólo aceptan votar cada cuatro, cinco o seis años? ¿Qué utilidad tiene poner todo el empeño político en las urnas si hacen fraude y lo consolidan con los militares en la calle, como sucede en Honduras? No digo que no haya que votar. Me pregunto para qué.
Se trata de seguir reflexionando nuestras estrategias. El Estado es una hidra monstruosa al servicio del 1 por ciento. Eso no va a cambiar si nosotros llegáramos al timón de mando, porque en el tope de la pirámide seguirán los mismos, con todo el poder para desalojarnos cuando lo estimen conveniente.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2018/03/02/opinion/016a2pol

Venezuela, una intervención imposible, por Julio Yao Villalaz


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Venezuela, una intervención imposible, por Julio Yao Villalaz

Julio Yao Villalaz

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El 14 de febrero de 2018, los ministros de Exteriores de los 12 países reunidos en el “Grupo de Lima” rechazaron la elección presidencial anticipada convocada en Venezuela. Después de haber reclamado insistentemente esa elección presidencial anticipada, presentándola incluso como la solución para todos los problemas de Venezuela, el “Grupo de Lima” afirma ahora que “las condiciones no están reunidas” para la realización de esa consulta. Esto recuerda lo ocurrido en 2014, cuando los ministros de Exteriores de la Liga Árabe rechazaron la convocación de una elección presidencial en Siria, calificándola por adelantado de “farsa”. Todos los observadores extranjeros presentes en Siria durante la elección dieron fe del carácter democrático de la consulta.
La intervención que Estados Unidos está promoviendo contra Venezuela con la complicidad del llamado “Grupo de Lima”, integrado por 12 países –menos de la mitad de los Estados miembros la Organización de Estados Americanos (OEA)– entre los cuales aparece vergonzosamente Panamá, es una empresa ilegítima e imposible porque viola escandalosamente la Carta de la OEA, la Carta de la ONU y el Derecho Internacional.
La violación colectiva del Derecho Internacional abarca décadas de acciones ilícitas, desde que Hugo Chávez llegó al poder en Venezuela y Estados Unidos empezó a perder allí sus ventajas, canonjías y subsidios petroleros.
Pese al incuestionable desprestigio de esa organización, la Carta de la OEA consagra principios del Derecho Internacional que imposibilitan la intervención individual o colectiva de sus miembros en los asuntos internos y externos de otros Estados y que son, mutatis mutandi, los mismos principios de la Carta de la ONU, entre otros:
- 1. Todo Estado tiene derecho a elegir, sin injerencias externas, su sistema político, económico y social, y a organizarse en la forma que más le convenga (Artículo 3, literal e).
- 2. Las controversias de carácter internacional que surjan entre dos o más Estados americanos deben ser resueltas por medio de procedimientos pacíficos (Art. 3, literal i).
- 3. Ningún Estado o grupo de Estados tiene derecho a intervenir, directa o indirectamente, y sea cual fuere el motivo, en los asuntos internos o externos de cualquier otro. El principio anterior excluye no solamente la fuerza armada, sino también cualquier otra forma de injerencia o de tendencia atentatoria de la personalidad del Estado, de los elementos políticos, económicos y culturales que lo constituyen (Art. 19).
- 4. Ningún Estado podrá aplicar o estimular medidas coercitivas de carácter económico y político para forzar la voluntad soberana de otro Estado y obtener de éste ventajas de cualquier naturaleza (Art. 20).
- 5. El territorio de un Estado es inviolable; no puede ser objeto de ocupación militar ni de otras medidas de fuerza tomadas por otro Estado, directa o indirectamente, cualquiera que fuere el motivo, aun de manera temporal. (Art. 21).
- 6. Los Estados americanos se obligan en sus relaciones internacionales a no recurrir al uso de la fuerza, salvo el caso de legítima defensa, de conformidad con los tratados vigentes o en cumplimiento de dichos tratados (Art. 22).
- 7. Ninguna de las estipulaciones de esta Carta se interpretará en el sentido de menoscabar los derechos y obligaciones de los Estados miembros de acuerdo con la Carta de las Naciones Unidas (Artículo 131).
La llamada «Carta Democrática» de la OEA no es aplicable contra Venezuela porque la llamada «democracia representativa» que intenta sacralizar está en conflicto con el Artículo 103 de la Carta de la ONU, que prevalece sobre la OEA:
«En caso de conflicto entre las obligaciones contraídas por los Miembros de las Naciones Unidas en virtud de la presente Carta y sus obligaciones contraídas en virtud de cualquier otro convenio internacional, prevalecerán las obligaciones impuestas por la presente Carta.»
La Carta de la ONU no menciona la «democracia representativa» (objetivo primordial de la «Carta Democrática» de la OEA) como un modelo o sistema político obligatorio para sus miembros porque reconoce que en el mundo existen diversas formas de organización política o de gobierno, como las repúblicas y las monarquías (democráticas o no, presidencialistas o parlamentarias), los principados, etc.
Pero la República Bolivariana de Venezuela supera con creces a las llamadas «democracias representativas» de la región (Venezuela es una democracia participativa) y es uno de los países más democráticos del mundo, como lo demuestran su historia y su experiencia actual, constatadas por la ONU, por organismos internacionales de derechos humanos y por personalidades y asociaciones de prestigio, como la Fundación Carter, entre otros.
Sin embargo, Estados Unidos y sus adláteres, secuaces y cipayos del “Grupo de Lima” perseveran en la violación del Derecho Internacional pese a que en la OEA ni siquiera lograron el respaldo del organismo para esta aventura imperialista (los países independientes del Caribe y otros lo impidieron) y casi la totalidad del “Grupo de Lima” viola y está lejos de normas que garanticen mínimos requerimientos siquiera de una elemental gobernanza democrática.
¿Qué derecho tiene Estados Unidos para saquear Venezuela, si el propio Estados Unidos es el mayor violador de la Carta de la ONU y el principal negador absoluto del Derecho Internacional; si Estados Unidos es el Estado que más tratados de derechos humanos ha rechazado o no ha ratificado a nivel mundial; cuando Estados Unidos es el país con el mayor número de condenas a muerte en el planeta; si Estados Unidos es el Estado cuyo presupuesto de “defensa” es mayor que el presupuesto total de los 6 Estados que le siguen en ese rubro; si Estados Unidos es el Estado con mayor cantidad de bases militares en el mundo (más de 1 000); si Estados Unidos ha dividido el planeta en 10 comandos militares, sin autorización ni consentimiento de ningún país; si Estados Unidos es el Estado que acapara la mayor parte de la riqueza mundial; si solamente, según la FAO, se requieren 1 060 millones de dólares para acabar con el hambre del mundo, mientras que Estados Unidos gasta un billón de dólares (más de mil millones) en guerras?
¿Qué derecho tiene ese país delincuente a negar el derecho del pueblo venezolano a la existencia?
¿Qué derecho tiene Colombia a encabezar la agresión contra Venezuela, si en el plano externo Colombia es un país ocupado por Estados Unidos (hay 7 bases militares estadounidenses en Colombia) y carece de independencia; y, en el plano interno, Colombia es un narcoestado que mantiene a uno de cada 10 colombianos en el extranjero, seguido por Brasil y Perú; cuando Colombia ha traicionado los Acuerdos de Paz que firmó con la guerrilla y asesina y permite a paramilitares eliminar sistemáticamente a defensores sociales y de derechos humanos; si Colombia tolera que se hostigue y agreda a movimientos políticos que participan en la política nacional, como las FARC? Colombia ya es cómplice de las sanciones contra Venezuela y será punta de lanza de la invasión a la República Bolivariana.
¿Qué derecho tiene el Perú para alegar falta de democracia en Venezuela, si su presidente, Pedro Pablo Kuczynski, estuvo a punto de ser destituido por el Congreso por «incapacidad moral» para gobernar porque recibió sobornos de Odebrecht; si ese mismo presidente peruano indultó ilegalmente al ex presidente Alberto Fujimori –un genocida confeso– y su gobierno está sitiado permanentemente por reclamaciones de los trabajadores de la salud y la educación?
¿Qué derecho tiene Argentina a cuestionar la transparencia en Venezuela, si su presidente, Mauricio Macri, está embarrado hasta los tuétanos en el escándalo Odebrecht y en los «Panama Papers» [1] y su gobierno está cotidianamente acosado por reclamaciones de su pueblo, de los indios mapuches, de los jubilados y las clases medias, que lo han visto estancar su progreso, logrado durante el mandato de la ex presidente Cristina Kirchner?
¿Qué derecho tiene Brasil a prestar su territorio como trampolín para una intervención y denunciar a Venezuela como «dictadura», si su presidente no electo, Michel Temer, llegó al cargo gracias a un «golpe suave» contra Dilma Roussef, está acusado por el Fiscal General del Estado de «corrupción pasiva, obstrucción de la justicia y organización criminal» y bloquea antidemocráticamente la candidatura de Luis Inacio Lula da Silva a la presidencia?
¿Qué derecho tiene México a denunciar a Venezuela por «crisis humanitaria», si su presidente, Enrique Peña Nieto, preside un gobierno corrupto y sustentado por el narcotráfico y el crimen organizado, que ha entregado las riquezas de México a las transnacionales de Estados Unidos y el propio México ostenta el record mundial de periodistas asesinados y desaparecidos?
¿Qué derecho tiene Honduras (¡por favor!) a cuestionar la legitimidad de la Asamblea Nacional Constituyente de Venezuela, si su “presidente”, inconstitucional y no electo, entronizado por un fraude de proporciones cósmicas, José O. Hernández, se aferra al poder con el respaldo de las bayonetas del Comando Sur estadounidense [2] y mata sin vacilación a su propio pueblo?
¿Qué derecho tiene Panamá a cuestionar la independencia y la democracia de Venezuela, si el Partido Panameñista (del presidente Juan Carlos Varela) llegó al poder en brazos de los invasores [estadounidenses] (que juramentaron a Guillermo Endara como presidente de Panamá en una base militar estadounidense) a raíz de la invasión de 1989 [3]? Vale recordar que, en derecho internacional, los acuerdos firmados bajo ocupación militar son ipso facto nulos.
¿Qué moral tiene Panamá para destruir el derecho de Venezuela a la autodeterminación, si Guillermo Endara, el primer presidente títere post-invasión y presidente del Partido Panameñista (el partido del actual presidente panameño Juan Carlos Varela), suscribió el Acuerdo Arias Calderón-Hinton (1991), base de los tratados Salas-Becker de 2002, que entregan Panamá a 16 agencias federales de Estados Unidos (incluidos el Pentágono, el US Army, la US Air Force, la US Navy y el Servicio de Guardacostas de Estados Unidos)? Esas instancias estadounidenses pueden convertir nuevamente a Panamá en plataforma de agresión para el Comando Sur.
¿Qué derecho tiene Panamá a inmiscuirse en Venezuela, si los gobiernos panameños han tolerado sin chistar las MANIOBRAS PANAMAX (2003-2018), realizadas anualmente entre países de la región y potencias miembros de la OTAN en base a un tratado entre Chile y Estados Unidos? Ese tratado (firmado en 2003) viola el Tratado de Neutralidad y la Constitución panameña. Panamá lo desconoce y no lo ha suscrito.
¿Qué derecho tiene el presidente panameño Juan Carlos Varela a suscribir el Acuerdo Nuevos Horizontes 2018, que puede instrumentarse para encubrir una intervención contra Venezuela, si ese tratado es violatorio del Tratado de Neutralidad, de la Constitución de Panamá y del Derecho Internacional?
¿Qué derecho tiene el presidente de Panamá a actuar contra Venezuela, si los Tratados Salas-Becker –de los cuales es parte el Acuerdo Nuevos Horizontes– jamás fueron sometidos a la aprobación de la Asamblea Legislativa o Nacional panameña y, por tanto, no existe obligación constitucional de cumplirlos?
La ex presidente de Panamá Mireya Moscoso, del Partido Panameñista, ostenta el deshonor de haber suscrito la totalidad de los Tratados Salas-Becker (entre 2001 y 2004, salvo el de 1991) y de haber indultado ilegalmente, a petición de Colin Powell (alias “el carnicero de Panamá” [4]), a Luis Posada Carriles, el terrorista confeso que intentó asesinar al presidente de Cuba, Fidel Castro, en 2002. El indulto fue anulado por la Corte Suprema de Justicia cuando el pájaro ya había volado.
La ex presidente Moscoso autorizó además el Tratado Alemán Zubieta-Becker (1º de abril de 2002), firmado por el Administrador de la Autoridad del Canal, Alberto Alemán Zubieta, quien no estaba facultado para suscribir tratados y que, para colmo, lo aceptó y firmó en inglés, aunque la Constitución Nacional consagra el español como lengua oficial de Panamá: ¡extralimitación de funciones para la ex presidente y el ex Administrador del Canal (cf. Constitución Nacional de la República de Panamá, Art. 191)!
No obstante la ninguna capacidad moral o legal del “Grupo de Lima” para atacar a Venezuela, Estados Unidos insiste en invadirla con la complicidad de gobiernos no representativos, anacrónicos, forajidos y enemigos del Derecho Internacional, que aprovechan los Carnavales y siguen como comparsa (en este martes [20 de febrero] de Carnaval) a su dios Momo, Estados Unidos, bajo la bandera infame de una nueva «Intervención Humanitaria».
Se nos quiere hacer creer que en Venezuela hay una «crisis humanitaria» que exige enfrentar a pueblos contra pueblos de la región, a pobres contra pobres y a hermanos contra hermanos, para satisfacer los apetitos de Washington, malinterpretando al genial estratega chino, Sun Tzu, que aconsejaba ahorrar las propias fuerzas y usar las ajenas.
Las intervenciones humanitarias, que responden a la necesidad de proteger a víctimas de las guerras cuando no existe la voluntad o la capacidad del soberano para asumir esa responsabilidad, han sido desvirtuadas por los poderes hegemónicos para encubrir sus fechorías depredatorias. Pero, ¡ojo!, la intervención humanitaria es un concepto polémico aún bajo debate.
Personalmente me opuse, como presidente de SERPAJ-Panamá, a su adopción indiscriminada en la reunión de la ONU en Centroamérica (San José, 2005), convocada por la Fundación Arias. A veces se le confiere el «derecho a proteger» –inherente a la «intervención humanitaria»– al Consejo de Seguridad de la ONU, a un acuerdo regional (como la OTAN) o a un grupo de Estados.
En Yugoslavia se implementó la «intervención humanitaria» para impedir supuestamente una limpieza étnica que Slobodan Milosevic llevaba a cabo en Bosnia, pero la OTAN (léase Estados Unidos) invadió Yugoslavia, el único país europeo que no era miembro de esa organización bélica, la desmembró en función de los intereses geopolíticos del imperio y la sumió en la ruina.
La verdad llegó tarde:
«Diez años después de que Slobodan Milosevic, ex presidente de la desaparecida Yugoslavia, muriera en extrañas circunstancias (bajo arresto), el Tribunal Penal Internacional ha exonerado al político serbio de la responsabilidad en supuestos crímenes de guerra cometidos en Bosnia…
Slobodan Milosevic fue vilipendiado de manera sistemática por toda la prensa occidental y por los políticos de los países de la OTAN. Los medios de comunicación de la época lo calificaron como el “carnicero de los Balcanes” y lo compararon con Hitler. Fue acusado igualmente de “genocida” y de ser “un monstruo sediento de sangre”, según rezaban los titulares de los grandes rotativos europeos y estadounidenses de entonces.
Con la utilización de ese cliché falsificado se trató de justificar no sólo las sanciones económicas contra Serbia, sino también los bombardeos de la OTAN en 1999 sobre Serbia, así como la encarnizada guerra de Kosovo.» [5]
En Libia, se implementó en 2011 la «intervención humanitaria» para enfrentar la violación de los derechos humanos por parte del «dictador» Muammar el-Kadhafi. Pero la OTAN (Estados Unidos) se hizo cargo y aplicó su «derecho a proteger» a la población «desvalida». En 7 meses utilizaron 40 000 bombas y misiles contra la población libia y –usando a la vez espías, terroristas y mercenarios extranjeros– mataron a 120 000 libios, asesinaron a Kadhafi de manera atroz y particularmente morbosa, expropiaron los activos y el petróleo del país, sumiéndolo en un infierno perpetuo, y eliminaron del gobierno a los libios «de piel oscura» a pesar de que el Consejo de Derechos Humanos de la ONU había encomiado aquel mismo año (2011) a Kadhafi precisamente por el progreso de Libia en materia de igualdad racial. Después se supo que una de las razones de la «intervención humanitaria» era el intento de Kadhafi de reemplazar el dólar por una moneda común africana.
En el caso de Panamá, Estados Unidos ni siquiera se tomó el trabajo de informar a la OEA ni a la ONU, como tampoco al Senado estadounidense, de que debían aprobar la invasión de 1989, pero sí mintió y satanizó al general Manuel Antonio Noriega, como se evidencia en documentos “Secretos-Sensitivos” del Consejo de Seguridad Nacional estadounidense, documentos que fijaron como objetivo abrogar los Tratados sobre el Canal [de Panamá] y echar abajo las negociaciones entre Japón y Panamá para un nuevo Canal [6].
Pero en Venezuela no hay crisis humanitaria ni guerra civil –tampoco la había en Panamá. Sí existe una masiva intervención externa en los asuntos propios, internos y externos, de su pueblo, intervención que se manifiesta en forma de guerras ultramodernas y multiformes, con apoyo transnacional de países, organizaciones no gubernamentales y personalidades que intentan destruir la nación venezolana, destruir su revolución y robarle a Venezuela sus prodigiosas riquezas naturales.
La intervención contra Venezuela sería una agresión contra América Latina y el Caribe, un retroceso temporal de la Unidad Latinoamericana, un golpe a la memoria de los libertadores de Nuestra América, y por lo mismo, esa intervención es imposible ¡y no puede triunfar!

Infantería rusa en Damasco, por Thierry Meyssan


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Infantería rusa en Damasco, por Thierry Meyssan

Thierry Meyssan

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Vladimir Putin, presidente de la Federación Rusa, y el general Alexander Borotnikov, director del FSB (el contraespionaje ruso).
Washington ha decidido relegar el proyecto de destrucción de los Estados y sociedades del Medio Oriente a un segundo plano en su orden de preocupaciones y concentrar sus esfuerzos en cómo oponerse al proyecto chino de «Ruta de la Seda». Eso es lo que parecen haber concluido el presidente Donald Trump y el primer ministro australiano, Malcolm Turnbull –este último en representación de los británicos–, el 24 de febrero de 2018 en la Casa Blanca.
No se trata simplemente del tradicional conflicto entre el imperio marítimo anglosajón y el proyecto comercial terrestre chino. Se trata también del peligro que la industria china representa para todo el conjunto del mundo desarrollado. En pocas palabras: en tiempos de la Antigüedad, los europeos estaban ávidos de seda china; hoy todos los occidentales temen a la competencia de los automóviles chinos.
Al renunciar Pekín a hacer pasar la «ruta de la seda» por su trazado histórico de Mosul (Irak) y Palmira (Siria), Estados Unidos ya no tiene interés en seguir patrocinando yihadistas para crear un Califato en territorios de esos dos países.
Fue también el 24 de febrero que Rusia y Estados Unidos presentaron la resolución 2401 al Consejo de Seguridad de la ONU, un texto que ya estaba listo desde el día anterior y en el que no se cambió ni una palabra mientras los actores fingían seguir negociándolo.
Supuestamente adoptado en respuesta a la campaña mediática francesa que pretende querer salvar a la población de la Ghouta, esta resolución en realidad trata sobre la solución para casi toda Siria.
El texto deja en suspenso la cuestión de la retirada de las tropas turcas y estadounidenses presentes en suelo sirio. No es imposible que las fuerzas estadounidenses rechacen irse del extremo noreste de Siria. Si China decidiese hacer pasar la ruta de la sede por Turquía, Washington estimularía a quienes pretenden crear un Kurdistán en el territorio kurdo de Turquía –si se admite que el sureste de Anatolia ha dejado de ser armenio desde la época del genocidio– para cortar el camino a Pekín.
Moscú ha desplegado nuevos aviones en la base de Hmeimim, en Siria. Entre los nuevos aparatos rusos hay 2 aviones furtivos Su-57, una joya de la tecnología que el Pentágono no se imaginaba encontrar en situación operacional antes de 2025.
Lo más importante es que Moscú, que hasta ahora había limitado su implicación en Siria al despliegue de unidades de su fuerza aérea y de algunos grupos de fuerzas especiales, ha enviado en secreto tropas de infantería.
En la mañana del 25 de febrero, fuerzas terrestres rusas entraron junto al Ejército Árabe Sirio en la Ghouta Oriental.
En lo adelante es imposible, para quien quiera que sea, atacar Damasco o tratar de derrocar la República Árabe Siria sin provocar automáticamente una respuesta militar rusa.
Arabia Saudita, Francia, Jordania y Reino Unido, que habían constituido en secreto un «Pequeño Grupo», el 11 de enero, para sabotear la paz de Sochi, ya no podrán emprender ninguna acción decisiva.
Los aspavientos de los ministros de Exteriores del Reino Unido y Francia, Boris Johnson y Jean-Yves Le Drian, no logran ocultar dos hechos fundamentales:
- el Kremlin y la Casa Blanca han llegado a un acuerdo;
- la presencia militar rusa en Siria es legal a la luz del derecho internacional.
La agitación franco-británica tampoco logra ocultar el hecho que la acción de los militares sirios y rusos tiene como objetivo liberar a los civiles víctimas de la ocupación yihadista.
La dura realidad, para Londres y París, es que ya no tienen ninguna posibilidad de frustrar el acuerdo entre la Casa Blanca y el Kremlin, como lo hicieron en julio de 2012. La situación en el terreno y en el mundo ha cambiado mucho desde aquel momento.
De ser necesario, fingiremos todos no saber que las dos facciones armadas presentes en la Ghouta Oriental (una patrocinada por Arabia Saudita y la otra por Qatar) dependían de al-Qaeda. Serán sacadas de allí con la mayor discreción y los oficiales del MI6 británico y de la DGSE francesa –que actuaban bajo la cobertura de la ONG Médicos Sin Fronteras– serán repatriados.
La guerra no ha terminado aún en la totalidad de Siria, pero en Damasco ya está terminando.

Jared Kushner pierde acceso a secretos de defensa



El general John Kelly, jefe del equipo de trabajo de la Casa Blanca, suspendió la acreditación que daba al yerno del presidente Donald Trump, Jared Kushner, acceso a temas secretos de defensa.
Aunque la prensa estadounidense aborda el asunto refiriéndose a problemas de Kushner con la justicia, en realidad se desconocen las razones que llevaron al general Kelly a tomar la decisión.
Al parecer otros miembros de la administración Trump ven con recelo el hecho que Kushner, con estatus de consejero especial del presidente, está exento de la obligación de presentar reportes escritos sobre los encuentros que sostiene con numerosos dirigentes y personalidades extranjeras.
En todo caso, Jared Kushner sigue ejerciendo sus funciones, principalmente en la preparación de un plan de paz para Palestina. De hecho, la decisión de privarlo de la mencionada acreditación pudiera incluso darle más credibilidad ante sus interlocutores, ya que muchos de ellos pueden sentir inquietud al pensar que están frente a un negociador que tiene acceso a sus secretos.

La India instala una base militar en Seychelles



La India firmó en enero pasado con la República de Seychelles un contrato para la instalación de una base militar en ese archipiélago, en el marco de la iniciativa india «Security and Growth for All in the Region» (SAGAR), o sea “Seguridad y Crecimiento para Todos en la Región”.
El gobierno del primer ministro indio Narendra Modi comienza a concretar así sus intenciones de desplegar fuerzas indias en el Océano Indico.
Por su parte, China ya instaló una base militar en Yibuti y otra en Sry Lanka y está negociando la apertura de una tercera con la República de las Maldivas.

Agresión disfrazada de guerras civiles, por Thierry Meyssan


voltairenet.org

Agresión disfrazada de guerras civiles, por Thierry Meyssan

Thierry Meyssan,Red Voltaire

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A finales de 2010 se iniciaba una serie de guerras inicialmente presentadas como levantamientos populares. Túnez, Egipto, Libia, Siria y Yemen se vieron arrastrados por aquella «primavera árabe», reedición contemporánea de la «Gran Revuelta árabe de 1915» iniciada por Lawrence de Arabia. La única diferencia es que ya no se trataba de utilizar a los wahabitas sino a la Hermandad Musulmana.
Todos esos acontecimientos habían sido minuciosamente planificados por el Reino Unido y desde 2004, como lo demuestran los documentos internos del ministerio británico de Exteriores revelados por Derek Pasquill [1]. Exceptuando el bombardeo contra Trípoli, la capital libia, esos hechos fueron provocados por la aplicación de las técnicas no violentas de desestabilización concebidas por Gene Sharp [2], así como de la guerra de 4ª generación de William S. Lind [3]
Al ser adoptado y aplicado por los ejércitos de Estados Unidos, el proyecto británico de «primavera árabe» se superpuso al del estado mayor estadounidense para la destrucción de las sociedades y Estados a escala regional, proyecto formulado por el almirante estadounidense Arthur Cebrowski, divulgado por Thomas Barnett [4] e ilustrado por Ralph Peters [5].
En el segundo trimestre de 2012, los acontecimientos parecían haber tomado un giro más apacible, de manera que Estados Unidos y Rusia acordaron en Ginebra –el 30 de junio– una nueva repartición del Medio Oriente.
Pero Estados Unidos no respetó su propia firma. En julio de 2012, una nueva guerra comenzaba, en Siria, y luego en Irak. A las acciones de pequeños grupos y comandos armados siguieron otras de gran envergadura con la participación de verdaderos ejércitos de yihadistas. Ya no era sólo una guerra de 4ª generación sino una clásica guerra de posiciones, adaptada a las técnicas de Abu Bakr Naji [6].
Esta vez, conforme a los trabajos de Robin Wright [7], la voluntad de impedir la reapertura de la «ruta de la seda» también vino a superponerse a los dos objetivos anteriores, cuando China anunció su intención de trabajar en el restablecimiento de esa vía comercial internacional.
Los acontecimientos parecieron favorecer nuevamente el regreso a la calma durante el último semestre de 2017, luego de la caída del Emirato Islámico (Daesh), pero los promotores de estos conflictos habían invertido tanto que los partidarios de la guerra se negaban a renunciar a alcanzar sus objetivos.
Vimos entonces un intento de reactivar las hostilidades alrededor del tema kurdo. Intento que sufrió un primer fracaso en Irak, para después sufrir otro en Siria. En ambos casos, la violencia de la agresión empujó a Turquía, Irán, Irak y Siria a unirse contra el enemigo externo.
En definitiva, el Reino Unido ha decidido seguir adelante con su objetivo inicial de dominación a través de la Hermandad Musulmana y para ello acaba de constituir un «Pequeño Grupo», cuya existencia ha sido revelada por el periodista francés Richard Labévière [8]. Esta nueva estructura secreta incluye sólo 5 países: Estados Unidos, el Reino Unido, Francia, Arabia Saudita y Jordania.
Por su parte, Estados Unidos, en aplicación del «Giro hacia el Asia» de Kurt Campbell [9], acaba de decidir concentrar sus fuerzas en contra de China.
Mientras tanto, la opinión pública occidental sigue creyendo que el único conflicto, que ya ha devastado todo el Medio Oriente ampliado, desde Afganistán hasta Libia, es una sucesión de guerras civiles por la democracia.
[1] When Progressives Treat with Reactionaries. The British State’s flirtation with radical Islamism, Martin Bright, Policy Exchange, septiembre de 2004. “I had no choice but to leak”, Derek Pasquill, New Statesman, 17 de enero de 2008.
[2] Making Europe Unconquerable: The Potential of Civilian-based Deterrence and Defense, Gene Sharp, Taylor & Francis, 1985.
[3] “The Changing Face of War: Into the Fourth Generation”, William S. Lind, Colonel Keith Nightengale, Captain John F. Schmitt, Colonel Joseph W. Sutton, Lieutenant Colonel Gary I. Wilson, Marine Corps Gazette, octubre de 1989.
[4] The Pentagon’s New Map, Thomas P.M. Barnett, Putnam Publishing Group, 2004.
[5] “Blood borders – How a better Middle East would look”, Colonel Ralph Peters, Armed Forces Journal, junio de 2006.
[6] The Management of Savagery: The Most Critical Stage Through Which the Umma Will Pass, Abu Bakr Naji, 2005. Traducción al inglés de William McCants, Harvard University, 2006.
[7] “Imagining a Remapped Middle East”, Robin Wright, The New York Times Sunday Review, 28 de septiembre de 2013.
[8] «Syrieleaks: un câble diplomatique britannique dévoile la "stratégie occidentale"», [en español, «Sirialeaks: un cable diplomático británico revela la “estrategia occidental”»] por Richard Labévière, Observatoire géostratégique, Proche&Moyen-Orient.ch, 17 de febrero de 2018.
[9] The Pivot: The Future of American Statecraft in Asia, Kurt M. Campbell, Twelve, 2016.