El presidente Donald Trump experimentó el cierre de Gobierno
más largo en la historia de Estados Unidos, sin embargo, su estrategia
de apagón parcial del país no tuvo características novedosas. Al
contrario, el republicano se transformó en el aprendiz de una tradición
tan antigua como la política estadounidense.
El cine es el encargado de recordar que el olor del presente tiene el
toque azufroso del pasado. La película El Vicepresidente: Más Allá del
Poder, que estrena hoy en las salas mexicanas, describe a detalle la
vida del exvicepresidente Dick Cheney y su paso por la política hasta
arribar al momento cumbre en su carrera al lado del exmandatario George
W. Bush.
El director Adam McKay comenta en un comunicado que su nuevo
largometraje es una pieza vital en el rompecabezas para entender cómo
Estados Unidos llegó a un momento donde el consenso político se logra a
través de publicidad, manipulación y desinformación
La producción se estrena en un periodo de tensión, luego de queTrump
quiso imponerse con un cierre parcial de Gobierno para que se incluyera
en el presupuesto federal los 5 mil 700 millones de dólares que necesita
para financiar el muro fronterizo, la joya entre sus promesas de
campaña.
Los cierres de Gobierno o shutdowns ocurren cuando la legislación
para asignar los recursos necesarios para la operación de las agencias
gubernamentales no se puede promulgar en el Congreso. Por lo tanto, la
ley establece que la mayoría de las dependencias deben suspender a su
personal no esencial y detener o limitar sus actividades durante un
periodo.
La tercera paralización de Gobierno de Trump se desencadenó
cuando no logró un acuerdo con el Congreso sobre la inclusión del
presupuesto para el muro fronterizo. Su shutdown terminó el 25 de enero y
costó a los contribuyentes más de 86 millones de dólares al día en
pagos atrasados a más de 800 mil trabajadores, de acuerdo con la revista
Government Executive
Los 35 días de pausa parcial convirtieron al magnate en el presidente
con el cierre de Gobierno más largo de la historia de Estados Unidos.
Además, la medida es temporal porque la administración sólo permanecerá
abierta hasta el 15 de febrero porque aún no cuenta con presupuesto.
“Todos los gobiernos lo hacen, pero la tendencia es más fuerte en las
presidencias republicanas como en las de Nixon, Reagan y Bush. Un poco
porque es la mentalidad conservadora de que la democracia no debe ser un
obstáculo para implementar ciertas cosas que son buenas y convenientes
para el país”, explica Walter Astié-Burgos, quien fue embajador alterno
de México en Washington durante la presidencia de Ronald Reagan.
En este sentido, la política que aplica Trump retoma elementos de lo
realizado por otros gobiernos dirigidos por republicanos y también
algunos demócratas.
La historia de Estados Unidos cuenta con 21 apagones desde que
comenzaron en 1976, 13 protagonizados por mandatarios del partido del
político neoyorquino y 8 por el frente contrario.
Las administraciones de Ronald Reagan y Jimmy Carter son las que más
cierres de gobierno han experimentado. El segundo más largo después del
de Trump fue el de Bill Clinton con 21 días.
Larry Rubin, representante del Partido Republicano en México,
considera que las dos fuerzas políticas principales de Estados Unidos
han realizado de forma equitativa cierres de Gobierno.
El político añade que el tercer shutdown de Trump es el más largo
hasta ahora porque el republicano pretendía que la Cámara de
Representantes decidiera lo antes posible una estrategia para atender el
flujo migratorio que llega a Estados Unidos.
”“Trump
La ineficiencia del Congreso es evidente para los ciudadanos porque
la Cámara Baja no realiza una reforma migratoria desde hace más de 15
años”, advierte Rubin en entrevista con Reporte Indigo” autor=””
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No obstante, la doctora en relaciones internacionales Arlene Ramírez
Uresti puntualiza que existe una particularidad en los cierres de
Gobierno de los republicanos que se mantiene hasta la administración de
Trump: la construcción de un enemigo externo y una estrategia para
erradicarlo que necesita financiamiento extra.
“Los republicanos que recurren a los cierres siempre lo hacen por
temas de seguridad nacional, desplazamiento de tropas y llamamiento de
la milicia al extranjero”, asegura la internacionalista.
Enemigo público: La historia se repite
En El Vicepresidente: Más Allá del Poder, el director Adam McKay
cuestiona las formas de operar de los republicanos cuando compara un
discurso del exmandatario Ronald Reagan con las políticas actuales de
Donald Tump. En una escena, el también actor de Hollywood dice la
emblemática frase “Make America Great Again”.
El eslogan utilizado por primera vez por Reagan en 1980 adquirió mayor notoriedad cuando Trump lo usó en su campaña de 2016
El político neoyorquino retoma la frase en sus discursos en contra de
las personas migrantes, sujetos representados por el presidente como el
enemigo en común de los estadounidenses actualmente.
“Es muy difícil la cohesión nacional, entonces la forma de unir a
toda esa gente tan diversa fue teniendo un enemigo común para que se
solidaricen con el gobierno. Después de la independencia en 1776, el
gran enemigo que se proclamó fueron las monarquías europeas, por eso
vino la política de aislacionismo”, evoca Astié-Burgos.
Los rivales cambiaron conforme el paso de generaciones. En la Primera
Guerra Mundial fue la Alemania Imperial, después no solo sería el país
germano sino el grupo del Eje al ser derrocado el gobierno nazi,
finalmente la Unión Soviética pasaría se convertiría en el nuevo
detractor y así hasta la actualidad.
“Con las Torres Gemelas quedó demostrado cuál era el nuevo gran
enemigo y de ahí para acá con Trump sigue siendo el terrorismo el
adversario, pero como ya se ha logrado avances en derrotar al Estado
Islámico se han revivido otros viejos problemas”, declara Walter
Astié-Burgos, quien fue embajador alterno de México en Washington
durante la administración de Ronald Reagan.
En los últimos 20 años la población árabe ha sido un supuesto peligro
para los estadounidenses, no obstante, Trump ahora conjuga ese miedo
con el temor a los migrantes y también considera las drogas como
problema –igual que durante la presidencia de Reagan–.
“El terrorismo aún es un tema, pero se le agrega esta idea de que los
migrantes son el problema en Estados Unidos. Mucha gente que apoya a
Trump piensa que son criminales que traen drogas y se apropian de los
recursos públicos”, describe Pablo Piccato, profesor de historia de la
Universidad de Columbia en entrevista para Reporte Indigo.
La construcción del enemigo común de Estados Unidos es una constante
en los Gobiernos republicanos y muchas veces los presidentes de este
partido combaten esa supuesta amenaza con financiamiento que provoca
shutdowns.
“Eso constituye uno de los ejes discursivos del ideario del Partido
Republicano, entonces de manera natural justifican el uso de recursos
para defender a Estados Unidos de lo que consideran una amenaza para la
seguridad”, comenta la internacionalista Arlene Ramírez.
A lo largo de los gobierno republicanos en Estados Unidos se
ha mantenido como estrategia común buscar un villano al que todos los
norteamericanos reconozcan como tal para generar unidad nacional y
recibir apoyo para implementar sus proyectos en contra de estas figuras
Otros gobiernos republicanos realizaron shutdowns para lograr
iniciativas relacionadas con la política exterior al igual que Trump
provocó un cierre por su exigencia de presupuesto para el muro
fronterizo. Un ejemplo de esta situación es la administración de Reagan.
Una de las paralizaciones de su Gobierno fue la de tres días en
diciembre de 1982. La Cámara de Representantes se opuso ese año a la
financiación de misiles MX. Al final, Reagan dejó de lado su exigencia
para financiar el armamento y el Congreso eliminó su plan de trabajo. El
presidente republicano aceptó financiar la Corporación de Servicios
Legales a cambio de más ayuda a Israel.
Desde un año antes, Reagan anunció la fabricación de cien nuevos
misiles intercontinentales MX, cien aviones bombarderos B-1, nuevos
submarinos nucleares Trident, equipados con misiles de crucero y una
serie de medidas complementarias de control y sistemas de comunicaciones
capaces de defender Estados Unidos de un eventual ataque nuclear
soviético, ese enemigo común que se mantenía vivo en los ochenta.
El mismo Gobierno republicano se detuvo por otros tres días en
noviembre de 1983. El cierre ocurrió porque Reagan y la Cámara de
Representantes controlada por los demócratas no lograron un acuerdo. El
organismo legislativo deseaba recortes en gastos de defensa y ayuda
extranjera, con un aumento de los fondos para la educación.
La salida fue establecer un trato que consistió en que la Cámara Baja
redujera la cantidad deseada de fondos para educación y aceptara la
financiación de misiles MX. Los representantes obtuvieron sus recortes
en ayuda y defensa extranjera, así como la prohibición del arrendamiento
de petróleo y gas en refugios federales de vida silvestre.
Reagan también cerró por un día su administración el 18 de diciembre
de 1987 porque el Congreso quería recortar los fondos a los Contras,
grupos de insurgentes financiados por Estados Unidos que intentaron el
derrocamiento del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). Otra
vez el fantasma del enemigo común en el extranjero. El Congreso obtuvo
ayuda no letal para los Contras y el gobierno reabrió el 20 de
diciembre.
El analista político Juan Pablo Galicia matiza en las razones detrás
de los shutdowns republicanos. Considera que son más recurrentes en los
gobiernos del partido de Trump porque este frente político tiene
inherente la tradición de no gastar más de lo necesario.
En los últimos 20 años la población árabe ha sido un supuesto
peligro para los estadounidenses, no obstante, Trump ahora conjuga ese
miedo con el temor a los migrantes
“Los republicanos buscan que si se aprueba un nuevo presupuesto no
implique déficit o deuda porque eso va en contra de la tradición del
monetarismo y la responsabilidad fiscal que tiene mucho más
interiorizado su partido”, concluye Galicia.
El arte como elemento de crítica
El filme del director Adam McKay retoma elementos del séptimo arte
que critican a las autoridades de Estados Unidos. La cultura
cinematográfica estadounidense lleva años forjando el ejercicio de
oposición hacia sus gobernantes, basta con recordar Todos los hombres
del presidente (1976), largometraje con el que se dio arranque a un
nuevo cine de ruptura contra el poder Ejecutivo.
“Esa película creó un género y ahora se producen muchas cintas que
son políticas y al mismo tiempo didácticas porque le explican a la gente
cómo se lucha contra el poder. La política es un objeto de sátira
constantemente (…) y existen películas muy influyentes que replican lo
que pasa con la crisis financiera y otras sobre Bush o Clinton”,
manifiesta Pablo Piccato, profesor de historia de la Universidad de
Columbia.
La presidencia de Trump también tiene constantes reclamos en la
televisión estadounidense en la actualidad. Uno de sus detractores es el
programa nocturno de Jimmy Kimmel, quien contrató a un trabajador
federal diferente por día cuando se dio el cierre parcial.
También está la sátira con cómicos como Jimmy Fallon, quien se
disfraza del inquilino de la Casa Blanca en sketches en su show
televisivo y el actor Alec Baldwin, quien imita al republicano desde que
era precandidato.
Los programas de sátira, al igual que el séptimo arte, han
sido utilizados para criticar y burlarse de las decisiones de Donald
Trump y de su gobierno
Entre los trabajos críticos audiovisuales que más seguimiento reciben
de la prensa está The Fourth Estate, serie documental que se adentra a
la redacción de The New York Times y describe la tensa relación que el
presidente tiene con los medios de comunicación.
La internacionalista Arlene Ramírez Uresti agrega La Aldea como una
película que no habla directamente de política estadounidense, pero
refleja la raíz ideológica de los gobiernos republicanos. Los personajes
de este largometraje consideran una amenaza todo lo que reside fuera de
la comunidad aislada con costumbres del Siglo XIX donde ellos viven.
La doctora en relaciones internacionales también menciona The Truman
Show como un referente crítico porque es una película en la que el
protagonista no se da cuenta que todo está elaborado a partir de un
discurso ficticio como a veces sucede en la política estadounidense.
En esta película, un habitante de un pueblo en la playa poco a poco
descubre que él es la estrella de un reality show de 24 horas.
Otro filme reciente que hace un ejercicio de crítica hacia el
gobierno de Trump es BlacKKKlansman, una producción contra el racismo
y las decisiones del actual presidente de Estados Unidos
La trama del largometraje está ubicada en 1979 e inspirada en la
historia del policía negro Ron Stallworth y un detective judío que se
infiltraron en una célula del Ku Klux Klan en Colorado.
Después de recibir el Premio del Jurado de Cannes por su largometraje
sobre racismo, el director estadounidense Spike Lee dijo que Trump tuvo
la oportunidad de denunciar al movimiento alt-right tras la violencia
en Charlottesville, pero optó por decir que ambas partes tenían culpa en
el enfrentamiento.
El cine se ha convertido en uno de los medios más poderosos
para criticar la realidad, ya que se puede abordar cualquier tipo de
tema y llega a miles de personas en todo el mundo
Es así como El Vicepresidente: Más Allá del Poder es una película que
como otras recuerda que el gobierno de Trump no nace de la nada, sino
que tiene sus fundamentos en una serie de tradiciones del Partido
Republicano y del resto de actores de la política estadounidense.