Las BlackBerrys comenzaron a sonar, justo antes de que la
cena comenzara en el Palacio da Bacalhoa, una obra del siglo XV en las
afueras de Lisboa. Los 21 hombres y mujeres encargados de trazar el
rumbo de la economía europea bajaron la mirada para conocer la alarmante
noticia esa noche del 6 de mayo de 2010.

Cruzando el Atlántico, la bolsa de Estados Unidos se hundía. En sólo
15 minutos el Dow Jones había caído mil puntos, rasurando los precios de
las acciones de algunas de las empresas más grandes de América hasta
valer simplemente un centavo. Eso después se conocería como “flash
crash” y fue atribuido a extraños factores técnicos del mercado.
Pero en el calor del momento, eso fue el flash de un peligro
diferente. Los líderes del Banco Central Europeo que ese día habían
descartado riesgos alrededor de su sistema financiero, el crash fue un
paralizante referéndum de algo que habían hecho, o tal vez algo que no
habían hecho.
Esa tarde, su líder, un francés llamado Jean-Claude Trichet, le había
dicho al mundo en una conferencia de prensa que el grupo no había
siquiera discutido el despliegue de sus recursos sin fondo -su poder de
imprimir dinero- para combatir la crisis que envolvía a Europa y que
cada vez ponía más en tela de juicio la capacidad de los países para
pagar sus deudas.
¿Nosotros causamos esto?”, comenzaron a preguntar los banqueros. “¿Ahora qué hacemos?”.
Los eventos que siguieron, para la mayoría de los mortales, fue
simplemente una serie de titulares en los medios acerca de una crisis
global.
Pero lo que pasó los siguientes tres días y cuatro noches de mayo de
2010 es esencial para entender el predicamento económico en el que el
mundo está. En ese momento, los mayores bancos occidentales tomaron una
serie de decisiones que crearon la economía en la que hoy habitamos, y
que habitaremos todavía en un futuro lejano.
Lo anterior es una adaptación del libro The Alchemists: Three Central
Bankers and a World on Fire (Los alquimistas: tres presidentes de
bancos centrales y un mundo en llamas) de Neil Irwin.
LOS IMPROVISADORES
Cuando las primeras fisuras de la economía mundial se hicieron
visibles en agosto de 2007, fueron los líderes de los tres más
importantes bancos centrales del planeta los encargados de salvar al
mundo de una gran crisis: Ben Bernanke de la Reserva Federal de Estados
Unidos, Mervyn King del Banco de Inglaterra y Jean-Claude Trichet del
Banco Central Europeo.
En el libro columnista de The Washington Post, explica que durante
los cinco años que siguieron, ellos tres y sus compañeros banqueros
inyectaron billones de dólares, libras y euros para contener la ola de
pánico que amenazaba con derrumbar el sistema financiero global, a una
escala y a una velocidad que no tenían precedente.
En su presentación del libro, The Washington Post afirma que pudiera
haber sido titulado Los Improvisadores, porque la improvisación fue la
clave de cómo los banqueros reaccionaron ante las turbulencias
económicas que todavía afectan a la economía mundial, especialmente a
Estados Unidos y a la Unión Europea.
Irwin señala que en cada etapa, sus soluciones fueron improvisadas,
apresuradas y a veces desesperadas. Advierte que las políticas tomadas
arreglan los problemas de inmediato, pero amenazan con causar otros
mayores en el futuro.
El objetivo de esas iniciativas ha sido prevenir un colapso completo
del sistema financiero mundial, lo que hubiera llevado a la economía a
una verdadera depresión.
“Todos adoptan este objetivo, pero las respuestas han sido a menudo convenientes para el momento e incoherentes”, expuso.
Neil Irwin, quien cubrió la crisis financiera, la recesión, así como
la Fed y otros bancos centrales para The Washington Post de 2007 a 2012,
es ahora columnista para ese rotativo.
“En el papel, el sistema de bancos centrales nacionales parece ser
inadecuado para enfrentar la crisis que vivimos y que continúa afectado
al mundo desde la mitad de la década pasada. En teoría, Ben Bernanke se
encarga de mantener la estabilidad de la economía estadunidense,
detenerla por completo, y lo que pasa fuera de nuestras fronteras es
solamente su preocupación si afecta a la economía de Estados Unidos.
Pero en la práctica, descubrí que los banqueros centrales globales
tienen una extraordinaria habilidad para imaginarse como parte del mismo
equipo”, dijo Irwin en entrevista con The New York Times.
The Alchemists cuenta la historia de los banqueros centrales como
bomberos relatando anécdotas sobre Bernanke y de sus compañeros de los
principales bancos centrales del mundo, especialmente King y Trichet, en
los años de crisis.
Irwin menciona que antes de llegar a presidir la Fed, Bernanke
formaba parte del consejo escolar de Montgomery Township, en Nueva
Jersey, donde debatía sobre el alza de los impuestos para construir
escuelas. Entonces profesor de economía en la Universidad Princeton,
rompió el empate votando a favor del aumento de los impuestos.
Contando los principios de la creación del banco central en el siglo
XVII en Estocolmo, Suecia, y que dio luego la forma en el que el mundo
actual está administrado, Irwin escribe también los problemas económicos
que empezaron durante la era de Alan Greenspan, quien presidía la Fed
antes de Bernanke.
Lleva al lector a la situación actual con información sobre la manera
en que los tres principales banqueros e instituciones financieras se
convirtieron en quienes son ahora, así como lo que decidieron hacer con
los poderes a los cuales accedieron.
La historia del libro se concentra en 27 ciudades de 11 países, contando el rol de los bancos centrales en la economía mundial.
El libro publicado el pasado 4 de abril por la editorial The Penguin
Press HC llega en el momento en el que la Unión Europea intenta salvar a
Chipre de la bancarrota.
Cuestionado por
24 HORAS sobre este tema, Janusz
Lewandowski, comisario de la Unión Europea para la Programación
Financiera y Presupuesto, explicó que el mundo ha sido confrontado a
desafíos inusuales.
“En Inglaterra y en Estados Unidos tomaron decisiones con estímulos
monetarios. En Europa no, porque en Europa se trataba de austeridad, de
ganar nuevamente la confianza del mercado financiero. Así que no hay una
sola receta cuando estás confrontado a desafíos inusuales, como una
crisis profunda”, aseguró.
Para el comisario, lo más importante es el futuro del Banco Central
Europeo porque es “el único banco, el banco de los bancos de 17 países.
El banco opera sin el Estado federal. En Estados Unidos, Inglaterra o
México, por ejemplo, el banco central operan dentro de un país
soberano”.
En ese mismo sentido, el miembro de la junta directiva del Banco
Nacional Polaco (BNP), Jakub Skiba, considera que los banqueros a veces
toman decisiones riesgosas porque buscan la armonía y la estabilidad de
manera rápida.