CIUDAD DE MÉXICO, Septiembre 27 2015.
Ayotzinapa: ¿cómo y cuándo México se volvió tan feroz?. México se
desangra. Y la herida parece no tener fin. Desde el comienzo de la
guerra contra el narcotráfico en 2006, más de 100.000 personas han
muerto y unas 25.000 están desaparecidas.
Tanto horror que las
cifras precisas son elusivas. Salvo una: 43. Es el número de estudiantes
que el 26 de septiembre de 2014 desaparecieron en Iguala.
A un año de una historia de barbarie, corrupción e impunidad que ha avergonzado a México, BBC Mundo conversó con:
Enrique Krauze , historiador e intelectual
Elena Poniatowska, escritora
Lydia Cacho, periodista
Javier Sicilia, poeta y activista
Alejandro Solalinde, sacerdote
Francisco Toledo, pintor y artista plástico
Denise Dresser, académica y politóloga
Lorenzo Meyer, historiador y analistaLos
entrevistados fueron consultados sobre cómo y cuándo México se volvió
tan feroz, por qué el país se ve incapaz de reducir los niveles de
violencia y si consideran que la situación va a cambiar en algún momento
y qué se debería hacer al respecto.
Este es un fragmento de esas charlas.
Enrique Krauze: "Fue la tormenta perfecta de muchos factores "Durante
70 años México fue un país gobernado por un partido único. En esa época
toda la violencia, legítima e ilegítima, estaba controlada por el Poder
Ejecutivo. No era una dictadura, pero era una forma de dictadura. Esto
no quiere decir que México no tuviera un subsuelo violento pero, o no se
sabía, o se controlaba.
México se volvió un infierno de
violencia desde hace 15 años. ¿Por qué? Porque fue la tormenta perfecta
de muchos factores. El primero es la democracia que, afortunadamente,
llegó a México pero descentralizó el poder. Esa estructura de poder se
dispersó y liberó poderes locales, pero también de criminales.Ese es el
primer factor, digamos, una consecuencia inesperada de la muy esperada y
positiva transición democrática en México.
No deberíamos de
sorprendernos si el país no construyó un Estado de derecho durante 70
años, ¿qué esperamos? ¿Que por magia nos convirtiéramos en Suecia?Enrique Krauze, historiador e intelectual
Pero
esto coincidió con que se cerró el tráfico, la entrada a Estados Undos
de las drogas a través de Miami, se abrió la vía del occidente y norte
de México, se fortalecieron los grupos criminales y de narcotraficantes,
en EE.UU. creció la demanda de droga, se levantó la prohibición de
exportar armas a México en 2004, y todo esto en el marco de un país con
muy débiles instituciones.
México se volvió este país enormemente
violento debido a esos factores y no deberíamos de soprendernos si el
país no construyó una red, un estado de Derecho durante 70 años, ¿qué
esperamos? ¿Que por magia nos convirtiéramos en Suecia?
Además,
hubo errores de los presidentes. (Vicente) Fox pecó de irresponsabilidad
y frivolidad, (Felipe) Calderón declaró una guerra que debió haberse
manejado de otro modo, de más baja intensidad; y (Enrique) Peña Nieto,
bueno, prometió la modernización inmediata y no prestó atención a estos
que son sin duda alguna para mí los grandes problemas que tiene México.
México
ha cambiado muchas cosas (...) Un país que no había tenido ninguna
experiencia democrática real a lo largo de los siglos es hoy un país con
elecciones libres. Si ya logramos en México ese cambio, ya nos toca lo
más difícil, que escómo se construyen instituciones que puedan combatir
la impunidad, la violencia, la injusticia, la corrupción.
La
sociedad civil mexicana es poco participativa. Hay mucha indignación y
las redes sociales están llenas de personas indignadas y jóvenes, pero
la indignación no siempre es buena política si no se traduce en
instituciones, actos, prácticas.
Se necesita construir
asociaciones civiles, se necesitan ideas prácticas, hay miles de ideas
que se pueden hacer en México (...) pero hay que tener mentalidad
práctica.
Elena Poniatowska: "Son respuestas de una ama de casa indignada"La
corrupción gubernamental y el enriquecimiento, y el hecho de que cada
funcionario utilice un puesto público para tratar al país como si fuera
un rancho de su propiedad, eso ha hecho que los mexicanos que no tienen
acceso a ningún dinero y a un sueldo estén tratados como basura.
Es
una corrupción que viene del enriquecimiento personal y hasta la falta
de buen juicio de los gobernantes, viene de ahí, porque cuando roba el
de arriba, ¿por qué no han de robar los de abajo?
Es un país que está
tomado por el narcotráfico, el narcotrático ya está dentro del gobierno
(...) No soy politóloga, son respuestas de una ama de casa indignada.
Creo
que en la medida en que a los jóvenes se les tome en cuenta (la
situación puede cambiar). Están dispuestos a marchar, dispuestos a de
veras enfrentar esto que es una ignominia.
Lydia Cacho: "Necesitamos crear equilibrios, contrapesos"En
México se ha ido normalizando la violencia a lo largo de los últimos
diez años en particular, y en especial se potenció esta normalización a
partir de la llegada de (Felipe) Calderón y la implementación de la
guerra contra el narcotráfico.
Necesitamos crear equilibrios, contrapesos y la sociedad está tan desgastada que en este momento no se encuentran.
En
el centro de la historia está la incapacidad del Estado mexicano (...)
para abatir la impunidad. No hay una voluntad política real y concreta
para la inversión en sistemas de mejoras prácticas judiciales.
Creo
que todavía se va a profundizar todavía más la crisis de violencia y la
de impunidad (...) Tenemos que hacer una revolución cultural que está
empezando a dar frutos en pequeñas comunidades donde la gente está
descubriendo nuevas formas de hacer autogestión comunitaria para tratar
de erradicar y prevenir la violencia.
Necesitamos
crear equilibrios, contrapesos y la sociedad está tan desgastada que en
este momento no se encuentran. Tengo la esperanza de que se den, de que
somos muchas más las personas que estamas dispuestas a recrear y
reinventar la cultura ciudadana en México.
Javier Sicilia: "México siempre ha sido feroz "México
siempre ha sido feroz. Su revolución, en 1910, costó la vida de un
millón de personas, muchas de ellas sacrificadas de manera brutal. El
PRI, una "dictablanda", como la definió Mario Vargas Llosa, gobernó el
país de manera mafiosa y patrimonialista durante más de 70 años.
En
2000, con la supuesta transición democrática, esa mafia se fracturó y
se diseminó entre los partidos que se habían ido creando y que ahora se
disputan furiosamente el control político con los mismos vicios del PRI:
la corrupción, la impunidad y las alianzas con el crimen organizado y
los grandes capitales.
La violencia y la ferocidad que hoy
vivimos en México es una guerra entre mafias que perdieron el control
del capo mayor que cambiaba cada seis años y que durante más de 70 años
señoreó el país desde la Presidencia.
(El país se ve incapaz de
reducir los niveles de violencia) por la misma corrupción, impunidad y
colusión de las "partidocracias" con las diversas facciones del crimen
organizado y de los intereses de los grandes capitales.
La
corrupción del sistema político mexicano es tan profunda y atroz que
sólo refundando a la nación y creando un nuevo pacto político podría
comenzar a sanar. Estamos en una crisis terminal que exige
transformaciones radicales que sólo pueden venir de abajo, de una unidad
nacional y de una ética política.
Alejandro Solalinde: "El gobierno no tiene vocación de servicio, no tiene ética, no tiene moral"Este
México que tenemos ya se viene gestando desde hace muchos años. Tenemos
dos factores que han afectado mucho la vida de México.
El primer
factor es el sistema neoliberal capitalista (...) que ha hecho entrar a
la gente en una dinámica de supervivencia y el otro factor que yo he
visto es que las instituciones espirituales, entre ellas la Iglesia
católica, se han debilitado mucho y han dejado de inculcar con el
testimonio valores muy importantes para la vida humana.
En los
últimos años hemos tenido una emergencia de esa violencia sobre todo
cuando Felipe Calderón mete al ejército de lleno a las acciones
policíacas sin una estrategia
Alejandro Solalinde, sacerdote
En
los últimos años hemos tenido una emergencia de esa violencia sobre
todo cuando Felipe Calderón mete al ejército de lleno a las acciones
policíacas sin una estrategia, con la mayor irresponsabilidad empieza a
descabezar carteles, se empiezan a multiplicar.
El gobierno no
tiene vocación de servicio, no tiene ética, no tiene moral, es un
gobierno corrupto, cínico, que trata de negar todo lo malo aunque esté a
la vista, es simulador, manipula las cuestiones de justicia y por eso
creo que es muy muy difícil que en México se pueda ver de otra manera.

La
única esperanza de que esto cambie ciertamente no va a venir de la
iglesia acomodada, cupular y tampoco va a venir del gobierno que está
muy corrompido y al contrario nos está llevando cada vez más a una
dictadura. De quien tenemos la esperanza de que esto cambie es de la
sociedad civil. En lo personal, confío en dos sectores: en las mujeres y
en los jóvenes.
Francisco Toledo: "El Estado arregla sus asuntos con violencia"Esta
ferocidad viene de siempre, la violencia ya estaba desde antes, pero se
ha recrudecido. El Estado arregla sus asuntos con violencia, el caso de
Guerrero, quitarle el poder al PRI costó no sé cuántos muertos.
Quien
fomenta la violencia es el gobierno. No creo (que la situación cambie),
mientras haya un tipo de gobierno como el que tenemos que sólo sirve a
intereses... no hay democracia, hay violencia.
Denise Dresser: "La estrategia debería estar centrada en lo que este país nunca tuvo"
Denise Dresser, académica y politólogaEsto
probablemente empezó a pasar hace diez años, México se convirtió en un
país donde los narcotraficantes comenzaron a operar no sólo a exportar
la droga, y pudieron hacerlo por la intermitencia, sino la ausencia, del
Estado de derecho, en un país donde tantas instituciones públicas
pueden ser compradas y vendidas al mejor postor.
El mercado de la
droga es uno de los pocos mercados operativos en el país y el Estado no
tiene las herramientas, las habilidades y, hasta diría, la disposición,
de hacerle frente.
Felipe Calderón intentó confrontar este
problema al enviar el ejército y trataba de ganar una guerra que no
puede ser ganada. Un negocio y un mercado que genera US$50.000 o
US$60.000 millones al año en ganancias, compara eso con un policía
mexicano que gana menos de US$300 al mes, las oportunidades son
abundantes para la infiltración y la corrupción.
El mercado de la
droga en México es uno de los pocos mercados operativos en el país y el
Estado mexicano no tiene las herramientas, las habilidades y hasta
diría, la disposición, de hacerle frente.
Estamos
hablando de redes transnacionales que son increíblemente poderosas y
muy ricas. La forma de lidiar con ellas es sacarles sus ganancias y la
única forma de hacerlo sería a través de una legalización de la droga a
nivel regional
La estrategia debería estar centrada en lo que
este país nunca tuvo que es el estado de Derecho (...) Estamos en el
centro de una estrategia fallida que el gobierno no ha podido reinventar
porque es demasiado débil o demasiado cómplice.
Lorenzo Meyer: "Una vez que la corrupción alcanza los niveles que tiene ahora es muy difícil echarla atrás"
No
es la primera vez que México está metido en esa situación, el siglo XIX
vio también a un México muy violento, muy incapaz de centralizar la
autoridad por más de medio siglo, poco a poco fue lográndose imponer el
control de la autoridad por medios bastante violentos, no necesariamente
legales pero muy efectivos.
El crimen organizado ha existido
desde hace mucho y el tráfico de drogas se inicia en el inicio del siglo
XX, pero todas las organizaciones importantes del narcotráfico
obedecían a los representantes del Estado (...) ellos controlaban a las
organizaciones pero luego se independizan y entran en conflicto entre
ellas mismas y a veces contra el Estado.
Ese ese doble factor que agrava muchísimo la situación porque la droga estaba desde antes, pero el descontrol no.
Para
volver a que la autoridad tenga el control, en el largo plazo la clase
política necesita recuperar el control territorial y el control de las
grandes redes económicas del narcotráfico pero no va a ser muy fácil
porque hay dos lógicas, la lógica del sistema en su conjunto que está
pidiendo a gritos que vuelva el Estado a tener la capacidad de someter
al crimen organizado, y la lógica individual de los funcionarios a los
cuales les conviene que sigan las cosas como están.
Mientras no
haya una acción contra todo lo que significa la corrupción, no se va a
poder llevar a cabo una acción realmente efectiva contra el
narcotráfico. Una vez que la corrupción alcanza los niveles que tiene
ahora es muy difícil echarla atrás.
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