
La
“anti-sistema” y “euroescéptica” Marine Le Pen, en la portada de la
revista Times. Parece que la oligarquía euro-atlantista quiere
promoverla en los medios. ¿Por qué?
Es una creencia bastante extendida en España que el Frente
Nacional (FN) de Francia es un partido de extrema derecha cuyo papel,
siguiendo el esquema clásico del fascismo, sería el de ser el último
recurso que le quedaría al gran capital para implantar en Francia un
régimen abiertamente fascista para frenar el ascenso del movimiento
obrero, o que al menos serviría para contribuir a una
“reaccionarización” del sistema capitalista con el mismo objetivo (esto
último no es del todo falso). Lo que pretendo demostrar en este artículo
es que se equivocan aquellos que creen que ésa es su principal
función.
El FN es sin duda un partido que sirve al sistema de dominación en
Francia –que podríamos llamar sistema de dominación capitalista, aunque
prefiero el término de europeísta– pero de una forma mucho más perversa
de lo que uno podría creer en primer lugar. Es lo que voy explicar a
continuación, proponiendo al lector un paradigma totalmente nuevo para
analizar el papel del FN en Francia –análisis que podría ser válido para
partidos de extrema derecha en otros países de Europa– además de
ofrecer algunas informaciones sobre los orígenes turbios de este
partido. Esperando, al mismo tiempo, que esta aportación al debate pueda
ayudar al lector a descifrar en el futuro las técnicas de manipulación
de la oligarquía euro-atlantista.
[1]
Gran parte del análisis que desarrollo en este artículo sobre el
papel del FN no proviene de mí, sino del líder del partido
anti-europeísta Unión Popular Republicana François Asselineau (
www.upr.fr),
único candidato en las pasadas elecciones presidenciales que pedía la
salida unilateral de la UE, del euro y de la OTAN, y que se ha dado a
conocer en internet por sus conferencias pedagógicas, algunas
precisamente sobre las técnicas de manipulación de los partidos del
sistema.
El Frente Nacional, un partido de extrema derecha
En primer lugar, y para dem
ostrar que no tengo ningún tipo de
complacencia hacia este partido, voy a ofrecer una serie de
informaciones que demuestran sin lugar a dudas que, pese a haber
conocido una serie de evoluciones importantes en los últimos años (sobre
todo desde que Marine Le Pen asumiera su presidencia), el FN es un
partido de extrema derecha.
El FN fue creado en 1972 bajo el nombre inicial de Front
national pour l’unité française, bajo el impulso del movimiento
neo-fascista Ordre Nouveau, que empleaba una cruz céltica como símbolo.
Su objetivo era “reunir a la derecha nacional”, cajón de sastre que
incluía desde los círculos poujadistas[2] (el
propio Jean-Marie Le Pen proviene de allí) hasta los sectores
petainistas y neo-nazis más extremos. El FN adoptó como símbolo la
“fiamma tricolore” del Movimento Sociale Italiano.
En el momento de su fundación, el FN contaba con miembros aún hoy conocidos como Roger Holeindre (antiguo miembro de la OAS[3] y ex-dirigente del Frente Unido de Apoyo a Vietnam del Sur), Pierre Bousquet (antiguo miembro de la División SS Carlomagno[4])
y Gérard Longuet, antiguo miembro del GUD (Groupe Union Défense), grupo
estudiantil “nacional-revolucionario” conocido por sus acciones
violentas, y que había fundador del grupo anticomunista y pro-vychista
Occident, antecesor de Ordre Nouveau. Décadas después, Longuet se unió a
la UMP de Nicolás Sarkozy, llegando a ser miembro del grupo UMP en el
Senado.

Congreso
fundacional del Frente Nacional, concebido como fachada electoral del
movimiento Ordre Nouveau. En el centro, con un parche en el ojo, se ve a
Jean-Marie Le Pen.
– Wallerand de Saint-Just, antiguo militante del GUD, educado en una familia anti-gaullista, y ex-abogado de Jean-Marie Le Pen.Actualmente,
el Buró Ejecutivo del FN, compuesto por seis personas (entre las que se
encuentran personas respetables como Florian Philippot, homosexual
neo-gaullista que perfectamente podríamos situar a la izquierda de
Podemos), se encuentran personas como las que siguen:
– Jean-François Jalkh, originario de una familia libanesa, que
fue militante a partir de 1974 del Frente Nacional de la Juventud (FNJ),
en una época en la cual éste estaba estructurado por
“nacional-revolucionarios” cercanos a los movimientos neo-nazis. A
partir de 1984 fue periodista en National-Hebdo, periódico semanal del
FN, en el cual llevaba la sección “Los invasores”, en referencia a la
inmigración. En el FN el anti-inmigracionismo no cuenta si se es de
buena familia cristiana.[5]
– Louis Aliot, pareja sentimental de Marine Le Pen, a quien
ella ofreció un empleo ficticio en el Parlamento Europeo.[6] No llegaría
a decir que es un fascista, pero proviene de una familia de emigrados
de Argel tras la descolonización, y por lo tanto es un nostálgico de la
Argelia francesa. En un mitin político no dudo en homenajear a Jean
Bastien-Thiry, miembro de la OAS que organizó un intento de asesinato de
Charles de Gaulle. Durante los años 80 fue responsable del sindicato
estudiantil nacionalista e “identitario” (es decir, anti-inmigración)
Renouveau Etudiant, que servía de correa de transmisión para el FNJ.
Según el reciente libro de Marine Turchi y Mathias Destal
Marine est au courant de tout, Frédéric Chatillon, ex-militante del GUD y
consejero de Marine Le Pen, tiene la curiosa costumbre de celebrar cada
20 de abril el nacimiento de Adolfo Hitler, a quien llama “mi queridísimo Führer”.
Según el mismo libro, este señor estaría ligado a los servicios
secretos franceses, para los que habría servido de informador durante
viajes a Líbano y Siria.
Axel Loustau, que había sido co-accionista junto con Frédéric
Chatillon de la agencia de comunicación Riwal, que vendía material de
campaña al FN, también muy cercano a Marine Le Pen, es otro ex-militante
del GUD conocido por sus simpatías pro-nazis. En 1991, tanto él como
Chatillon viajaron a Madrid para conocer al histórico nazi belga Léon
Degrelle. Allí, Loustau le dijo “Mi general, es un gran honor conocerle”.[7] En 2014 circuló por la red una imagen donde Axel Loustau aparecía el día de su 40º cumpleaños haciendo un saludo nazi.[8] Marine Le Pen le quito hierro diciendo que estaba saludando a sus amigos.

Esta
es la única imagen de juventud que se dispone del consejero de Marine
Le Pen y admirador de Adolfo Hitler Frédéric Chatillon, en sus tiempos
de militante “nacional-revolucionario”
El ex-trotskista Robert Ménard, fundador de Reporteros Sin
Fronteras y probado agente de la CIA (habiendo colaborado con
organizaciones terroristas cubanas de extrema derecha), elegido alcalde
de la ciudad de Béziers gracias al apoyo del FN, inauguró en 2015 una
estatua al comandante Hélie Denoix de Saint-Marc, que había participado
en el golpe de Argel contra De Gaulle en 1961. Durante el discurso de
inauguración, Ménard afirmó que “Argelia es nuestro paraíso”.[9]
Bruno Gollnisch, eurodiputado desde 1989 y posiblemente el
último colaborador estrecho de Jean-Marie Le Pen que no le ha
abandonado, declaró en 2006 al diario Libération que “Pinochet permanecerá en la historia como aquel que salvó del comunismo, no solamente a Chile sino a toda América Latina”. De Francisco Franco dijo en 2010 que “salvó a España de la dictadura comunista… que habría sido mucho peor”.
Ante las quejas del eurodiputado por ERC Oriol Junqueras sobre la
existencia en la Eurocámara de una Constitución española con yugos y
flechas y el lema de Una, grande y libre, Gollnisch se mostraba a favor
de mantenerlos, afirmando que retirarlos sería como “cambiar las estatuas de Stalin para esconder a todos los que fueron purgados”, despidiéndose con un explícito “¡Arriba España!”.[10]
Sobre el patriarca Jean-Marie Le Pen no hace falta hacer
comentarios. Creo que al revelar estas informaciones, he dejado claro
que, a pesar de lo que voy a explicar a continuación, no es mi intención
pretender darle un “rostro amable” al FN. Sólo pretendo restablecer
algunas verdades, para ayudar una mayor comprensión de las técnicas de
manipulación de la oligarquía euro-atlantista.
Orígenes del ascenso del FN
Hasta los años 80, el FN era una fuerza extremadamente
marginal. En las elecciones presidenciales de 1974 apenas obtuvo el
0,75% de los votos, y en las legislativas de 1981 el 0,18%. Sin embargo,
en las elecciones europeas de 1984 alcanzó el 10,95% de los sufragios.
¿A qué se debe un crecimiento tan espectacular en tan corto periodo de
tiempo?
Hace falta definir el contexto. El año 1983 supuso un año de
inflexión en la historia de la izquierda francesa, conocido como el
“giro hacia la austeridad”. Después de realizar una serie de
nacionalizaciones (se nacionalizaron todos los bancos y partes
importantes de la industria), de acuerdo con lo fijado por el programa
común de la izquierda de 1972 (apoyado por el PCF), François Mitterrand
renunció a sus compromisos electorales, revirtiendo la política
económica llevada hasta entonces.
Las tendencias inflacionistas y el alza de los salarios
obligaron al gobierno francés a devaluar su moneda tres veces entre 1981
y 1983, con lo cual Mitterrand se vio ante la disyuntiva de cumplir con
el programa de la izquierda o seguir en el seno del Sistema Monetario
Europeo, que ataba el franco al marco alemán. Al final, el primer
ministro Jacques Delors (futuro presidente de la Comisión Europea) optó
por mantener a Francia dentro del “sistema de solidaridad comunitaria”, y
el programa de la izquierda se tuvo que echar a la basura. Las
nacionalizaciones de principios de mandato dejaron lugar a
privatizaciones.
El Partido Socialista (PS) tenía que justificar de alguna
manera su traición a la clase obrera. Fue en aquel momento cuando la
social-democracia reformista (obrera) culminó su transformación en
social-democracia libertaria (burguesa), ya anunciada por el filósofo
Michel Clouscard a partir de 1981. Inspirándose en las teorías de 1968,
se redefinió y se tergiversó el sentido de lo que es ser de izquierdas,
hablando de orientación sexual, “antirracismo”, y “antifascismo”,
exagerando a propósito la amenaza del FN[11]. Ser de izquierdas ya no
era asumir la defensa de la clase obrera en el marco de la contradicción
capital-trabajo, sino reconocer el “derecho a la diferencia” de ciertas
minorías. De allí que se empezara a prestar mucha atención a nuevos
sujetos sociales como “los inmigrantes”, “los homosexuales” o “las
mujeres”, porque –como no podía ser de otra manera– la socialdemocracia
libertaria recuperó como una seña de identidad el llamado “feminismo”
burgués.[12]
Se dejó en manos del ministro de cultura Jack Lang (que en 1977
ya militaba a favor de la liberación de los adultos condenados por
pedofilia) la creación de un lobby homosexual, y se dejó en manos del
ex-trotskista Julien Dray la creación de la ONG SOS Racisme, que
era una oficina pro-sionista para manipular a jóvenes franceses de
origen magrebí y ponerlos en contra de trabajadores franceses de origen
europeo, para generar la guerra civil en el seno de la clase obrera.
Evidentemente, esto ayudaba al FN.

En
esta imagen podemos ver a los “lambertistas” Julien Dray y Jean-Luc
Mélenchon en su juventud jugando al activismo “anti-racista” para
esconder la traición del PS a la clase obrera
En un momento en el que el PS estaba desprestigiado ante su
electorado tradicional (de hecho en 1986 la derecha ganó las elecciones
legislativas, creándose el primer gobierno de cohabitación), el PS tenía
interés en favorecer al FN para dividir el voto a la derecha. Además,
la “amenaza fascista” permitía justificar la “unidad de la izquierda”,
aunque fuese a costa de sacrificar a la clase obrera ante el imperativo
de la construcción europea.
Pero es que además, la oligarquía euro-atlantista se dio cuenta de
que el FN podía serle extremadamente útil para asegurar la permanencia
de Francia en el proceso de integración europea, y ello a través de una
técnica muy conocida de los politólogos estadounidenses, que es la
reverse psychology. Esta técnica consiste en crear un “objeto de
repugnancia universal”, es decir, algo generalmente condenado por la
gente como el racismo, el antisemitismo o el nazismo, de tal manera que
se instale en las mentes el siguiente reflejo: “si el FN dice A,
entonces yo tengo que pensar no-A”, o mejor dicho “si el FN dice que hay
que abandonar el euro, entonces yo tengo que deducir que abandonar el
euro es una idea de extrema derecha”. Por lo tanto, el papel del FN es
intoxicar el debate sobre la construcción europea para impedir el
surgimiento de una alternativa patriótica, republicana y progresista a
la UE y la OTAN.
Así fue como François Mitterrand y su consejero Jacques Attali, co-redactor del Tratado de Maastricht,
[13] primer
presidente del Banco Europeo de Recosntrucción y Desarrollo y mentor de
Emmanuel Macron, dieron la orden a la televisión pública de darle una
tribuna al FN. Con la excusa de que había obtenido un puesto de
consejero municipal en el XXº distrito de París, el 13 febrero de 1984
Jean-Marie le Pen era invitado en el programa L’heure de vérité, donde
una personalidad pública se enfrentaba a las preguntas de varios
periodistas. Ante 15 millones de telespectadores, Le Pen pudo explayarse
con un discurso ultra-liberal a favor de la desregulación de la
economía y la derrota de los sindicatos, mostrándose comprensivo hacia
las dictaduras de Franco y Pinochet, soltando perlas como
“los inmigrantes viven a costa de los emprendedores” o incluso atreviéndose a pedir un minuto de silencio
“en memoria de las decenas de millones de hombres caídos en el mundo bajo la dictadura comunista”.
Con apariciones recurrentes en la televisión, Le Pen se forjó así una
imagen de monstruo de la República, mediante comentarios chocantes y
provocaciones sistemáticas sobre víctimas del comunismo, inmigrantes,
razas humanas, cámaras de gas, etc., incluyendo algunas provocaciones
totalmente gratuitas del tipo: “el sidaico (si se me permite este
neologismo no muy bonito, pero no conozco otro) es alguien contagioso
por su transpiración, sus lágrimas, su saliva… es una especie de
leproso” o “Hiroshima es un detalle de la historia aérea de la guerra”.
[14] Esto
ahuyentaba al electorado de centro-derecha e izquierda y satisfacía los
bajos instintos de la extrema derecha más radical en busca de un líder
carismático.
[15] Cuanto más subía el FN en los sondeos, más subía la “izquierda”.

François Mittterrand y Jacques Attali fabricaron al FN durante los años 80
En 1986, François Mitterrand abrió la puerta de la Asamblea Nacional
para el FN al modificar la ley electoral de manera a instaurar el
escrutinio proporcional. En las elecciones legislativas de aquel año, el
FN obtuvo 35 escaños en la Asamblea Nacional.
Hay que añadir que la mediatización del FN no solamente se hizo por
parte de la televisión pública, sino también por parte de medios
privados como Le Monde, Le Figaro, RTL, Europe 1, etc., que estaban muy
ligados a intereses estadounidenses.
El Frente Nacional y la CIA
Es imposible explicar el ascenso fulgurante del FN durante los años
80 haciendo abstracción de la ayuda financiera que recibió de la secta
Moon, o Asociación del Espíritu Santo para la Unificación del
Cristianismo Mundial, del reverendo Sun Myung Moon, que era muy cercana a
la familia Bush.
La secta Moon fue creada en 1954 por los servicios secretos
surcoreanos del KCIA (que eran subcontratados por la CIA en Corea del
Sur) para luchar contra la influencia del comunismo, convirtiéndose en
una inmensa oficina anticomunista con millones de seguidores en todo el
mundo. La secta vio en el FN un posible representante en Francia para su
cruzada anticomunista.
La financiación pasó por uno de los militantes del FN que había sido
elegido diputado en la Asamblea Nacional en 1986, Pierre Ceyrac, que era
adepto de la secta y secretario general de la rama europea del
movimiento CAUSA (Confederación de Asociaciones para la Unificación de
las Sociedades Americanas), que era el brazo político de la secta Moon.
En 1994, Ceyrac confesó lo siguiente:
“En 1985 (…)
conocí a Le Pen (…).
No
conocía las enseñanzas del reverendo Moon, pero no estaba asustado. Al
contrario, se mostraba curioso. Le facilité mi agenda, con contactos en
el mundo entero. Esta apertura al mundo interesaba a Le Pen. Como
moonista, lo que me interesaba en el FN era una apertura hacia la escena
nacional.”[16]

El reverendo Sun Myung Moon, líder de la secta religiosa que financió al FN durante los años 80
Gracias a los contactos que le facilitó Pierre Ceyrac, en 1987
Jean-Marie Le Pen hizo una gira internacional en varios lugares de
Europa, Asia y América, durante la cual pudo conocer a Ronald Reagan y
al Papa Juan Pablo II. En Japón, Le Pen se entrevistó con los dirigentes
de la Unión Internacional por la Victoria sobre el Comunismo,
organización creada en 1968 por el reverendo Moon.
Gracias a la secta, el FN obtuvo entre 20 y 30 millones de francos
(entre 3,5 y 4,5 millones de euros), gracias a lo cual pudo organizar
mítines, siendo hasta capaz de llenar estadios de fútbol. Según Pierre
Ceyrac,
“hubo muchos eventos organizados, que no podrían haber
existido sin nosotros. Nuestra aportación a la campaña presidencial en
Francia fue absolutamente decisiva”.[17]
En las elecciones presidenciales de 1988, el FN obtuvo el 14,38%
de los votos, mientras que el PCF no llegaba más que al 6,76%. Al
aceptar ser un comparsa del PS, en nombre de la construcción europea y
del “antifascismo”, el PCF se suicidó.
Jean-Marie Le Pen, ¿antisemita?
Cayendo en la trampa del “espantapájaros de la República”, mucha
gente tiene la percepción de que Jean-Marie Le Pen es antisemita, por
sus comentarios sobre los judíos y la Segunda Guerra Mundial. Esta
creencia general, que responde al cliché “FN=extrema
derecha=nazi=antisemita” se debe a una serie de declaraciones de Le Pen a
finales de los años 80, que crearon escándalo en la opinión pública.
La primera vez fue en 1987, cuando, invitado al programa de
televisión Le Grand Jury, y en plena polémica sobre el revisionismo
histórico, Jean-Marie Le Pen fue preguntado sobre la negación del
holocausto judío. Esta fue la conversación entre él y el periodista:
“No digo que las cámaras de gas no hayan existido… Yo mismo no he
podido ver alguna, no he estudiado especialmente la cuestión… pero creo
que eso es un detalle de la historia de la Segunda Guerra Mundial.
– Seis millones de muertos durante la Segunda Guerra Mundial, ¿usted considera que es un detalle?
No, es la pregunta que se me ha hecho, saber cómo esta gente ha sido asesinada o no.”
Personalmente no creo que con estas declaraciones Le Pen haya querido
negar el holocausto. Simplemente, se trataba de una de sus enésimas
provocaciones, falsamente ingenuas, para entretener la imagen de
monstruo de la República. Su afirmación consistía en lo siguiente:
“No
estoy diciendo que el holocausto no haya existido, pero me están
preguntando acerca de la manera con que esta gente fue asesinada, y eso
es un detalle.” Otra cosa es que no fuera perfectamente consciente
de cómo serían interpretadas estas palabras y de las consecuencias que
tendrían.
El mismo tipo de provocación gratuita hubo en 1988, durante la
universidad de verano del FN, cuando se refirió al ministro de función
pública Michel Durafour como “Durafour-crématoire” (“four” significa
horno en francés).
En 1989, en el plató del canal de televisión La Cinq, Le Pen preguntó
lo siguiente a Lionel Stoleru, secretario de Estado adjunto al primer
ministro, que resultaba ser hijo de inmigrantes judíos rumanos:
“Me gustaría preguntarle hacer una pregunta, Sr. Stoleru: ¿es cierto que usted posee la doble nacionalidad?”, dando a entender que poseía también la nacionalidad israelí.

En
1987, Jean-Marie Le Pen decía en la televisión que las cámaras de gas
habían sido un detalle de la historia. Pero esto escondía su gran
simpatía por Israel y el sionismo.
Cualquier que no conociera bien la vida de Jean-Marie Le Pen,
pensaría al oír estas palabras que es un horrible nazi. Más aun sabiendo
que fundó su partido junto con antiguos Waffen SS. Pero la realidad es
que Jean-Marie Le Pen está muy, muy lejos de ser antisemita,[18] y ya es
hora de que se sepa. Las siguientes informaciones son extraídas del
excelente libro del historiador Paul-Eric Blanrue Jean-Marie, Marine et
les juifs, publicado en 2014:
– Jean-Marie Le Chevallier, antiguo director de gabinete de
Jean-Marie Le Pen, revela que cuando Le Pen fue destinado al Canal de
Suez durante la crisis del canal en 1956, intentó convencer a sus tropas
para que desertaran de Egipto y luchar junto con el ejército israelí
contra los ejércitos árabes, que según él albergaban combatientes del
FLN argelino.
– Para subsistir financieramente y poder dedicarse a la política, Le
Pen había creado en 1963 una empresa de edición sonora llamada SERP
(Société d’Etudes et de Relations Publiques), gracias a la cual editó
discos con discursos de Adolfo Hitler y canciones nazis, pero también
discursos de Lenin, Léon Blum, Jean Jaurès así como canciones militares
del ejército israelí. Antes de la creación del FN, Le Pen había editado
un disco de propaganda sionista, del que Golda Meir dijo que “contribuía
a estrechar los lazos entre Francia e Israel”.
– Uno de los mayores colaboradores de Jean-Marie Le Pen ha sido
Robert Hemmerdinger, militante del FN desde 1985, vicepresidente del
Comité Nacional de los Franceses Judíos, muy cercano a Menahem Begin y
amigo íntimo de Ariel Sharon, y que había sido miembro de la
organización terrorista Irgún, en la que había sido secuestrador aéreo.

Robert
Hemmerdinger, vicepresidente del Comité Nacional Judío de Francia y
amigo íntimo de Ariel Sharon, fue un estrecho colaborador de Jean-Marie
Le Pen durante los años 80
– Durante su gira en los Estados Unidos con Pierre Ceyrac, Le
Pen entró en contacto con Jacques Torczyner, presidente del Movimiento
Sionista Internacional, quien le invitó al Congreso Mundial Judío,
celebrado en el Hotel Four Seasons, el 17 de febrero de 1987. Le Pen
hizo allí un discurso muy pro-israelí, en la línea de la extrema derecha
de los años 70, que consideraba a Israel como un pilar del mundo libre y
la punta de lanza de la lucha contra el comunismo. Le Pen estaba
incluso a favor de cerrar las oficinas de la OLP en París y a favor de
la integración de Israel en un “frente europeo”. Los representantes de
las organizaciones allí presentes se levantaron para aplaudirle. Incluso
Edgar Bronfman, presidente del Congreso Mundial Judío, propuso a Le Pen
que se le acompañara hasta el aeropuerto.
– Antes de las elecciones presidenciales de 2002, Le Pen hizo editar
en secreto un folleto de bella factura en el que recordaba su historia
de amor con Israel, y lo envió a personalidades sionistas influyentes de
Francia y del extranjero.
Entonces, no se trata de rehabilitar a Jean-Marie Le Pen, sino
sencillamente de desmentir ese mito, que obedece un cliché grosero y
simplista, según el cual Jean-Marie Le Pen sería un nazi antisemita,
cuando no es verdad. Si acaso lo que hay que criticar es su pasado
pro-sionista.
¿Para qué sirve el Frente Nacional?
La utilidad que tiene el FN para la oligarquía euro-atlantista es
hacer posible la aplicación de una de las 36 estratagemas chinas,
concretamente la denominada yù qín gù zòng (欲擒故縱), literalmente “dejar
alejarse para atrapar mejor”, o, en palabras más metafóricas, “dejar que
crezcan las malas hierbas para arrancarlas mejor”. ¿Qué significa esto?
Que el papel del FN es neutralizar a una parte importante del
electorado (alrededor de un 20%) que pudiese tener veleidades
patrióticas, anti-europeístas o anti-imperialistas, véase
anti-capitalistas, para conducirlo hacia un callejón sin salida, y ello
gracias a dos mecanismos:
– el sistema electoral a dos vueltas de la República francesa (que
existe tanto para las elecciones presidenciales, como las legislativas y
las regionales),
– el auto-sabotaje deliberado de la familia Le Pen.
Esta tesis, que a muchos les parecerá retorcida y conspiracionista,
la voy a demostrar a continuación. Ya he hablado antes de las
provocaciones del Sr. Le Pen acerca de los
“sidaicos” y los
hornos crematorios, por no hablar de otras frases conocidas sobre la
“desigualdad de las razas” o la ocupación alemana, que según él
“no fue particularmente inhumana”. Vamos a centrarnos ahora en ejemplos recientes que conciernen tanto a él como a su hija.

Gracias
al sistema electoral a dos vueltas, se podría haber puesto a un payaso
de circo o un niño de doce años enfrente de la Sra. Le Pen, y aun así
habría sido elegido presidente de la República. Esto la oligarquía
euro-atlantista lo sabe perfectamente.
Por supuesto, durante su mitin, Marine Le Pen había hablado del
euro, por lo que gracias a ella se instalaba en las mentes una
equivalencia entre la idea de salir del euro y la xenofobia.En un
mitin en Lyon en diciembre de 2010, Marine Le Pen comparó los rezos
musulmanes en la calle con la ocupación alemana, generando así una
polémica (normal, porque los musulmanes no bombardean ciudades ni
torturan a comunistas). A los pocos días la revista L’Express titulaba:
“Provocación conseguida”.
En julio de 2011, tras la matanza cometida en Noruega por el neo-nazi
Anders Breivik, que provocó la muerte de 69 personas, Jean-Marie Le Pen
veía circunstancias atenuantes en su actuación al declarar que Noruega
es
“un pequeño país simpático (…)
que no tuvo en cuenta el
peligro mundial que representa la inmigración masiva, que es la causa
principal, parece ser, en el espíritu de este loco asesino [de sus
actos]”. Marine Le Pen se negó a condenar las palabras de su padre,
denunciando en cambio una operación de “recuperación política” por parte
de la izquierda.
De esta manera, los Le Pen contribuían a que se instalase en las
mentes una equivalencia entre la crítica de la UE y del euro y la
indulgencia ante la violencia de extrema derecha.
El 27 de enero de 2012, día del aniversario de la liberación del
campo de exterminio de Auschwitz, y en pre-campaña antes de las
elecciones presidenciales, Marine Le Pen viajó a Viena y bailó con
representantes del partido de inspiración nacionalsocialista FPÖ. Nótese
que esto lo hacía una señora que afirmaba llevar adelante una línea de
“des-demonización” del FN y decía aspirar a ganar las elecciones en mayo
del mismo año. Un niño de siete años no habría hecho lo que ella hizo.

En
2012, Marine Le Pen participó en Viena en un baile con dirigentes del
partido neo-nazi FPÖ… justo antes de la campaña electoral. ¿Una
inadvertencia?
Y ahora hay que prestar mucha atención a lo que sigue para
comprender la farsa Le Pen. El 18 de febrero de 2012, aún en plena
pre-campaña, Jean-Marie Le Pen causó un escándalo al leer un poema del
poeta colaboracionista y antisemita Robert Brasillach, que fue fusilado
en 1945 tras la liberación. ¿Patinazo? Pocos días después, Le Pen fue
invitado a la radio France Inter y fue interrogado sobre este asunto. Le
Pen persistió y volvió a leer el poema, allí mismo, en el estudio de
radio. ¡Había llevado consigo una copia del poema! Por lo tanto, no se
puede hablar de patinazo, sino de provocación hecha a conciencia.
Cuando los periodistas le señalaron que esto era una provocación, Le Pen contestó que
“yo
soy un hombre libre, que no se deja imponer ninguna coerción de ningún
tipo, que no le teme a nadie y que dice lo que piensa”.[19]
Esto de ser “un hombre libre” que “dice lo que piensa” está muy
bien, incluso yo mismo lo defiendo. El problema es que estas palabras no
coinciden con lo declarado por Le Pen en un documental sobre el FN
después de las elecciones de 2012. Interrogado sobre la campaña
electoral de su hija, Le Pen dijo:
“Tal vez era imprudente promover la salida del euro, y esto fue
interpretado de manera negativa por los círculos empresariales, que
llevan a cabo una guerra inexpiable contra Marine Le Pen (…)
– ¿Entonces habría sido mejor prever la salida del euro que promoverla?
– Esto es lo que pensaba. Creo que había que decir: ‘Sabemos que
el euro va a derrumbarse, sería preferible que nos pongamos de acuerdo
con nuestros socios europeos para remediar este problema, por lo tanto
esperemos’.”[20]
Sobre estas declaraciones hay que hacer tres observaciones:
1) Con estas palabras, Jean-Marie Le Pen deja muy claro a qué intereses de clase quiere servir el FN.
2) Lo de la “guerra inexpiable” de los empresarios contra Marine Le
Pen es falso, puesto que ella está constantemente promovida por los
medios de comunicación.
3) ¿Qué fue del guerrero galo, el gallo francés que “no le teme a
nadie” y que “dice lo que piensa”? ¿En qué quedamos? Resulta que para
una provocación gratuita leyendo un poema de un colaboracionista, el Sr.
Le Pen resulta ser es “un hombre libre”, pero cuando se trata de
asustar a la gran burguesía o decir cosas demasiado críticas contra la
UE, allí parece tener ciertos escrúpulos.
Queda así demostrado que las provocaciones deliberadas de Jean-Marie
Le Pen (y de su hija) forman parte de una farsa montada para asegurarse
de que el FN no gane las elecciones, y así neutralizar a una parte
importante del electorado e impedir el surgimiento de una alternativa
patriótica, republicana, anti-europeísta y progresista al sistema
actual.
La oligarquía que pilota la construcción europea lo tiene muy bien
pensado. Gracias al sistema de elección a dos vueltas, no existe el
menor riesgo de que el FN gane las elecciones presidenciales, porque aun
si llegase a pasar a la segunda vuelta –de hecho ésta es la situación
más deseable para la oligarquía euro-atlantista–, el simple hecho de
mencionar las palabras “Le Pen” hace que un 70% del electorado vote
espantado por candidato opositor. Así es como fue elegido Chirac en 2002
y Macron en 2017. De esta manera, la permanencia de Francia en el
proceso de construcción europea queda atada y bien atada.
Pero entonces, uno puede preguntarse, ¿qué es lo que mueve a la
familia a Le Pen a comportarse de esta manera, que parece tan contraria a
sus intereses? La respuesta es bien sencilla: el Dios dinero. Y es que
Bruselas remunera muy bien a los que sirven a Europa.

Marine
Le Pen en el parlamento europeo, en una alocución ante un dirigente del
FPÖ austriaco en 2011: “Quisiera poner en cuestión no Europa sino la
Unión Europea, para que los tratados sean renegociados en profundidad.”
Según datos del año 2011, entre el salario base,
indemnizaciones por gastos generales, reembolsos por viajes en avión,
indemnizaciones anuales por transporte, más la indemnización diaria por
ir a trabajar (sí, así funciona en Europa: si eres eurodiputado tienes
un salario base, y además si vas a trabajar te pagan un extra de 304
euros/día), un eurodiputado cobra alrededor de 15.000 euros mensuales. A
esto se le debe añadir una gratificación para poder pagar a secretarios
y colaboradores de 21.209 euros al mes. Con todos los fenómenos de
corrupción que pueden originarse con ello, a saber la creación de
empleos ficticios. En abril de 2017, el Parlamento Europeo inició una
investigación sobre los eurodiputados FN, estimando que entre 2012 y
2017 habrían versado de manera fraudulenta cerca de 5 millones de euros a
colaboradores.[21]
Siendo tan generosamente remunerado por Bruselas, es difícil estar en
contra de la UE.[22] Y es que la realidad es así de clara: Jean-Marie
Le Pen fue elegido eurodiputado por primera vez en 1984, y lo sigue
siendo a día de hoy. Marine Le Pen ha sido eurodiputada entre 2004 y
2017. A diferencia del Sr. Nigel Farage, líder del UKIP británico, los
Le Pen jamás han mencionado la necesidad de salir de la construcción
europea. Jamás han invocado el artículo 50 del Tratado sobre la Unión
Europea (TUE).
Aún menos han denunciado el papel de los Estados Unidos, pilotando
entre bastidores la construcción europea y sometiendo la UE a la alianza
atlántica. Lo que afirman desear los votantes frontistes, siguiendo el
discurso de su lideresa, es “otra Europa”, una “Europa de las patrias”,
blanca y cristiana, en la que esté integrada Rusia y que rechace la
entrada de Turquía. Lo cual indica que no han comprendido absolutamente
nada, porque la realidad es todo lo contrario: los Estados Unidos desean
la entrada de Turquía en la UE para hacer coincidir el perímetro de la
OTAN con el de la UE y seguir con la estrategia de cerco a la Federación
Rusa.
Antes de pasar a otro asunto, un breve comentario. ¿Todo esto
significa que el FN no es un partido de extrema derecha, y que no es
útil al capitalismo como tal? Por supuesto que lo es, pero no se trata
de que el FN tome el poder, sino de que prosiga con la llamada
“lepenización de las mentes”, normalizando la xenofobia (véase el
racismo), el colonialismo, el fascismo, el anticomunismo, etc., de
manera a seguir consolidando lo que el filósofo Michel Clouscard llamaba
“neofascismo”. Al hablar de inmigración y seguridad sin hablar jamás de
los beneficios de los grandes capitalistas, proponiendo unos ligeros
retoques al capitalismo (no propone ni una sola nacionalización en su
programa), el FN contribuye a erosionar la conciencia de clase y a
horizontalizar las luchas, oponiendo a musulmanes y laicos/cristianos,
inmigrantes y “nativos”, etc. Pero en este aspecto su papel no es mucho
peor que el de la socialdemocracia libertaria, que hace exactamente lo
mismo por la izquierda, hablando de ideología de género y
homosexualidad, de “sin-papeles”, inmigrantes, y demás “minorías”, de
“mujeres”, etc.[23]
A esto se refería el filósofo Michel Clouscard en 1973 cuando, en referencia al neofascismo, decía que
“de Cohn-Bendit a Le Pen, se ha cerrado el círculo”.[24]
Elecciones 2017: sigue el auto-sabotaje
En 2015, Marine Le Pen expulsó a su padre del FN por una nueva serie
de sus habituales provocaciones,[25] porque el viejo, que ya chochea, no
se había dado cuenta que lo que ayer valía ya no vale hoy. Según subía
en resultados electorales y en las encuestas, el FN de Marine Le Pen
tenía que dar la apariencia de ser un partido serio que realmente
deseaba ganar las elecciones (aunque esto siga sin ser el objetivo). Ya
no podía permitirse jugar a la provocación gratuita hablando de
homosexuales y cámaras de gas. No obstante, si bien la táctica ha
cambiado, la estrategia no ha variado. Y esto se ha podido ver en las
últimas elecciones presidenciales.
Invitada durante el periodo de campaña electoral al programa Le Grand
Jury (ironía del destino, el mismo programa donde Jean-Marie Le Pen
habló del “detalle de la historia” 30 años antes), Marine Le Pen declaró
que
“Francia no es responsable del Vel d’Hiv”,[26] cosa que, como no podía ser de otra forma, volvió a crear polémica.
Hay que matizar que a la Sra. Le Pen no le falta razón del todo,
porque en el pasado la tradición gaullista había mantenido siempre que
Francia no era responsable de aquella ignominia, puesto que ocurrió bajo
condiciones de ocupación alemana, y la Francia legítima se encontraba
refugiada en Londres. Incluso el socialista François Mitterrand se negó
siempre a que Francia pidiera disculpas. Este pacto de “reconciliación
nacional” fue roto en 1995 por Jacques Chirac, que reconoció la
responsabilidad de Francia en aquellos hechos. Sin duda, Chirac había
recibido fuertes presiones del lobby pro-israelí, pero creo que su
decisión fue correcta y valiente –de hecho, a Chirac se le puede acusar
de muchísimas cosas, excepto de ser un sionista– puesto que, aunque es
cierto que aquel horror ocurrió bajo condiciones de ocupación alemana,
no deja de ser cierto que fueron funcionarios franceses quienes fueron a
casas de judíos para detenerlos. Ante el silencio de una “mayoría
silenciosa” que se resignaba a vivir bajo ocupación alemana. Una mínima
honestidad obligaba a reconocer que Francia tenía su parte de
responsabilidad.

Marine
Le Pen durante la campaña electoral: “Francia no es responsable de la
redada del Velódromo de Invierno”. ¿Otra inadvertencia?
Entonces, la Sra. Le Pen podría haber dicho algo así. Podría
haber dicho lo que dijo otro candidato a las presidenciales como el
anti-europeísta François Asselineau, que se limitó a afirmar la justeza
de ambas visiones de la historia. Si hubiese contestado eso, Marine Le
Pen habría quedado como una gran política. Es más, podría haberse negado
simplemente a contestar, puesto que ni siquiera fue ella quien sacó el
tema, limitándose a decir que se trata de una cuestión que no está a la
orden del día, que divide a los franceses, que es una cuestión muy
sensible, etc. Pero no hizo eso, ella entró al trapo y dio aquella
respuesta, sabiendo perfectamente que iba a ser un escándalo. Me cuesta
creer que una señora que afirme estar luchando por la presidencia de
Francia pueda cometer tal torpeza.
Después, hay que añadir que Marine Le Pen enfocó su campaña electoral
de la misma manera que en 2012. Es decir, con un discurso que en las
primeras semanas estaba centrado a partes iguales en los dos grandes
ejes del FN –a saber el euro y la UE por un lado, y los problemas de
inmigración y seguridad por el otro– para en la recta final de la
campaña dedicarse casi exclusivamente a atacar a inmigrantes y
musulmanes y hablar de cuestiones de seguridad.
De hecho, para demostrar una vez más que el FN no pide claramente la
salida de Francia de la UE y del euro, podemos fijarnos en los dos
programas electorales que el FN envió a los 47 millones de electores.
La profesión de fe de Marine Le Pen de la primera vuelta de las elecciones se puede consultar en el siguiente enlace:
https://www.marine2017.fr/wp-content/uploads/2017/04/circulaire_officielle_marine.pdf
En este documento, se habla de Europa en dos ocasiones. Una, en un
pequeño párrafo en una columna a la izquierda (pág. 2), donde se habla
de
“recuperar nuestra libertad al devolver al pueblo francés su soberanía (…)
Convocar un referéndum sobre nuestra pertenencia a la Unión Europea”.
Es decir, el FN no pide la salida de la UE, no invoca el artículo 50
del TUE, lo que pide es la convocatoria de un referéndum. ¿Y qué
garantiza que vaya a salir el “sí” a la salida de la UE, si precisamente
el candidato supuestamente euro-escéptico no lo ha solicitado?
¿Comprende el lector ahora la gran estafa?

Cartel
de campaña de Marine Le Pen durante la primera vuelta de las
presidenciales de 2017: “Poner Francia en orden”. Temáticas de extrema
derecha las había para dar y regalar, “euroescepticismo” no tanto.
Y para que quede muy claro, a continuación el mismo párrafo dice: “El
objetivo es conseguir un proyecto europeo respetuoso de la
independencia de Francia, de las soberanías nacionales y que sirva a los
intereses de los pueblos”.
Por lo tanto, está muy claro. Allí el FN dice claramente cuál es el
objetivo: conseguir “otra Europa”. Es decir, la misma propuesta que
defienden tanto Mélenchon como los euro-trotskistas del NPA, Pablo
Iglesias, Alberto Garzón, Marina Albiol, etc.
Y al final (pág. 4), en la carta abierta que Marine Le Pen escribió a los electores franceses, ella decía:
“En
2005, vía referéndum, habéis dicho no a la constitución europea, y no
os habíais equivocado. Pero al ignorar vuestro voto, vuestros dirigentes
os han engañado. Desde entonces la Unión Europea no nos ha traído más
que problemas (…)
Os llamo hoy a recuperar el poder, al optar por un voto verdaderamente útil.”
Haber votado “no” al proyecto de Constitución Europea en 2005 no
significa nada. En contra de la Constitución Europea votaron el
socialista Mélenchon, el republicano de izquierdas Chevènement o el
neo-gaullista Dupont-Aignant en Francia, al igual que lo hizo IU en
España. Pero esto no significa de ninguna manera que apuesten por la
salida unilateral de la UE o que cuestionen la construcción europea
desde 1957. Todos afirman estar a favor de “renegociar los tratados” o
de construir “otra Europa”.
Nótese que contrariamente a 2012, la profesión de fe de Marine Le Pen
no menciona el euro ni una sola vez (solamente se limita a hablar en
abstracto de “soberanía monetaria”).[27]
En el siguiente enlace se puede consultar el programa electoral de Marine Le Pen para la segunda vuelta de las elecciones:
http://www.cnccep.fr/les-candidats/lepen.pdf
En este documento se menciona, en un pequeño párrafo de tres líneas
(pág. 2), de “renegociar los tratados europeos para recuperar nuestra
soberanía y construir una Europa de las naciones”. Lo de siempre: “otra
Europa”, cosa que es matemáticamente imposible, porque para renegociar
los tratados hace falta el acuerdo de otros 27 estados. Ya ni siquiera
se habla del famoso “referéndum” para preguntar sobre la pertenencia de
Francia a la UE. Menos aún se habla del euro o de la OTAN. Eso sí, se
habla de “inmigración masiva” y “terrorismo islamista”.
El auto-sabotaje definitivo de la campaña de Marine Le Pen ocurrió
durante el debate televisivo Le Pen/Macron previo a la segunda vuelta.
Todo el mundo se creía que Marine Le Pen iba a machacar a Macron, que es
–hay que decirlo– una nulidad total aupada por los medios de
comunicación de la oligarquía euro-atlantista. Pero no fue lo que
sucedió.
En el debate, Marine Le Pen fue mediocre en extremo, por no decir que
en ocasiones su comportamiento fue bochornoso. Apostó por ir directo a
la yugular desde el principio, con una actitud prepotente y la
agresividad a la que nos tiene acostumbrados, lanzando constantemente
golpes bajos en lugar de exponer serenamente su programa y sus análisis
(para eso habría hecho falta que los tuviera), y haciendo chascarrillos
de los que se reía ella sola de manera estúpida. Debía creer que por el
hecho de repetir insistentemente que Macron era un banquero de los
Rotschild y un ex-ministro de Hollande iba a ser elegida presidenta.
Gracias a esta actitud, los telespectadores sintieron empatía por
Macron, que apareció ante los franceses como un joven gentleman atacado
por una choni de 49 años, dispuesto a un debate honesto y que se
intentaba defender con la mayor educación, aunque era evidente que
mentía como un bellaco.
Cuando a la Sra. Le Pen se le pedía que expusiera sus ideas y su
programa, el 80% de sus intervenciones consistía en hablar de lo mal que
lo había hecho el gobierno anterior y en decir que Macron es un agente
de la banca, llegando incluso a niveles surrealistas, echándole la culpa
a Macron de gestiones del gobierno anterior que no tenían nada que ver
con su ministerio.
En las intervenciones de la Sra. Le Pen no había ninguna profundidad
ideológica, nada basado en ciencia económica alguna, ni el menor atisbo
de análisis geopolítico sobre la situación del mundo o la construcción
europea. Las pocas veces que ella habló de su programa, ella se
atrancaba como siempre, buscando sus palabras, soltando conceptos
abstractos sobre el “patriotismo económico”, el “proteccionismo
inteligente” (lo cual demuestra que a lo máximo que aspira Le Pen es
retocar ligeramente el capitalismo) o “el pueblo”.
Coherente sobre su programa, en ningún momento mencionó la necesidad
de salir de la UE, limitándose a hablar del famoso “referéndum” en el
que los franceses se pronunciarían en un futuro. En cuanto al euro, su
discurso era un auténtico galimatías en el que se hablaba de “convertir
al euro en moneda común” (¡ya es una moneda común!) para que las
empresas pudiesen elegir entre el franco y el euro para comerciar con
otros países. Se veía claramente que no sabía de lo que hablaba y Macron
lo aprovechó para ridiculizarla con facilidad.
En lugar de mostrarse como una candidata a presidenta que apueste por
la reconciliación nacional, que sea un árbitro por encima de las
comunidades étnicas y religiosas, –eso habría sido su gran oportunidad
histórica si ella hubiese sido coherente con su tan cacareada estrategia
de “des-demonización”–, ella optó por jugar la carta de la islamofobia
acusando a Macron de ser apoyado por la Unión de Organizaciones
Islámicas de Francia. De esta manera, le puso en bandeja a Macron la
posibilidad de mostrarse como el presidente de todos los franceses. Es
muy difícil ser elegida presidenta de la República si le declaras la
guerra al islam, habiendo 5 millones de musulmanes en Francia, diciendo
además que no hay que tolerar el velo en los edificios públicos.[28] Y
esto lo decía sin hacer en ningún momento la distinción entre el
musulmán de a pie (sunita, chiíta o lo que sea) y el fundamentalismo
wahabita financiado por Arabia Saudí y Qatar (una cuestión que, ojo,
ella conoce perfectamente).
En definitiva, si una victoria del FN en la segunda vuelta de las
elecciones ya era muy difícil de por sí, con su penosa actuación, Marine
Le Pen se aseguró de tirar por la borda toda posibilidad de vencer.

Esta
imagen, de por sí bastante explícita, permite al lector hacerse una
idea de cuál era nivel de los argumentos de la Sra. Le Pen durante el
debate entre las dos vueltas.
La noche de la segunda vuelta de las elecciones, la familia Le
Pen había perdido por séptima vez las elecciones presidenciales (y no
digo por octava vez, porque en 1981 el FN no consiguió los 500 avales de
alcaldes para poder presentarse). Entonces, se habría esperado de
Marine Le Pen un comportamiento acorde con la situación: después de un
discurso solemne, agradeciendo a la militancia del partido, triste por
la derrota pero mostrándose optimista con el futuro, ella se habría ido a
casa después de animar a continuar la lucha en las legislativas. A lo
sumo, ella habría brindado con champán por los resultados obtenidos y
poco más.Al principio de este artículo, dije que me
inspiraba de los análisis de François Asselineau sobre el papel real del
FN. Confieso que durante mucho tiempo, yo no le creí. La idea de que el
FN no aspiraba realmente a conquistar el poder, sino servir al sistema
neutralizando a un 20% del electorado y así impedir que surja una
alternativa, me resultaba una idea retorcida y “conspiracionista”. Pero
ocurrió una cosa que hizo que me diera cuenta de que el análisis de
Asselineau era totalmente justo.
Y sin embargo, la vimos en la sede de campaña del FN en Chalet du
Lac, en el este de París, bailando totalmente despreocupada con algunos
de sus militantes al ritmo de Jean-Jacques Goldman y “I love Rock n’
Roll” de Joan Jett & The Blackhearts. Un espectáculo grotesco.
Cuanto menos una falta de respeto hacia sus votantes.[29] Le daba igual
haber perdido las elecciones. Total, ¿por qué no? Si no paga Bruselas,
pagará el Estado francés, porque después de las legislativas de junio de
2017, ahora será diputada a la Asamblea Nacional.

Marine Le Pen, “hundida” ante la séptima derrota electoral de su partido la noche de la segunda vuelta.
Ahora más que nunca, un partido europeísta
En otro artículo, ya tuve la ocasión de explicar que el FN no
pretende en absoluto salir de la UE, como tampoco quiere realmente salir
del euro (porque para salir del euro es preciso salir de la UE, siendo
además la posición del FN sobre el euro extremadamente confusa). Si esto
ya era una certeza antes, después de las elecciones presidenciales de
2017 se ha visto confirmado con mayor fuerza.
Justo después de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales,
el masón ex-trotskista y pro-sionista Gilbert Collard, diputado del FN a
la Asamblea Nacional desde 2012, dejó clara su posición sobre la UE el
euro diciendo que
“para nosotros, la cuestión del euro ya es
historia, el pueblo hizo su referéndum el domingo pasado. Marine tiene
que escuchar este mensaje”.[30]
Recientemente, el alcalde de Béziers Robert Ménard y el
vicepresidente del FN Louis Aliot acusaron a la “línea Florian
Philippot” de ser responsable del fracaso del FN en las últimas
elecciones legislativas, celebradas el pasado mes de junio.[32] Insisto
en que Philippot, antiguo partidario de Jean-Pierre Chevènement que ha
sido en los últimos años el número dos del FN, podría situarse
perfectamente –al menos en lo económico– a la izquierda de Podemos. El
discurso de Philippot es el que más atrae al voto obrero y de
izquierdas, pues es un discurso contra las privatizaciones, que habla de
conquistas sociales, de soberanía monetaria, que defiende un Estado que
dirija la economía y que mantenga la propiedad pública sobre los
sectores estratégicos, y apuesta por una reconciliación nacional con los
franceses de origen inmigrante. Uno hasta se pregunta qué demonios hace
en el FN, si no es para contribuir a atraer los votos de los ciudadanos
más euroescépticos y seguir llevándoles hacia un callejón sin salida,
puesto que, como dirigente del FN, su propuesta consiste en “renegociar
los tratados”. Es el único dirigente del FN que he visto hablar del
artículo 50 del TUE, pero para decir que podría servir como “método de
presión” para renegociar los tratados, cosa que es –hay que decirlo– una
afirmación ridícula.
Robert Ménard, el ex-trotskista reconvertido en islamófobo
neo-colonialista, declaró lo siguiente refiriéndose a Philippot el
pasado 13 de junio en la cadena de radio France Inter:
“Cuando uno
hace declaraciones económicas sin pies ni cabeza, y se coloca tan lejos
de las preocupaciones del mundo de la empresa y los asalariados,
artesanos y comerciantes, evidentemente paga el precio de unos malos
análisis (…) Hará falta zanjar definitivamente el debate sobre la salida
del euro y la línea económica, para girar la página.”[32]
El 12 de junio, Louis Aliot había dicho en el canal de televisión TF1 que la primera vuelta de las legislativas habían sido
“un fracaso del FN”, añadiendo que
“la problemática de Europa y del euro” habían sido decisiva en este fracaso.
“Algunos
de mis camaradas se pronunciaron sobre cosas para las cuales habrían
hecho mejor en callarse, porque estamos en las elecciones legislativas”,
dijo.[33] ¡Esto lo dice la pareja sentimental de Marine Le Pen, que los
medios españoles nos presentan como la candidata del “Frexit”!
¿Y cuál ha sido la reacción de Philippot ante la posibilidad de que el FN renuncie a la salida del euro? Amenazar con irse:
“No estoy aquí para conservar un cargo a cualquier precio y defender lo
contrario de mis convicciones profundas. Siempre lucharé por la
independencia de mi país, siempre, sea cual sea el medio.”[34] Hay
que ser muy ingenuo –eso en el mejor de los casos– para creer que se
puede luchar por la independencia de Francia desde las filas del FN.
Y recientemente, las chispas empezaron a saltar. A principios de mes
de julio de 2017, la principal lugarteniente de Philippot en el partido,
Sophie Montel, fue destituida de su cargo de presidenta del grupo FN en
la región de Borgoña-Franco-Condado, hecho que fue interpretado como el
primer acto de una guerra entre clanes dentro del FN. Fuertes internas
interpretan que después de su penosa actuación en el debate contra
Macron, Marine Le Pen trata de sobrevivir haciendo “saltar el fusible
Philippot”. Según la agencia de noticias AFP, los seguidores de
Philippot piden que Marine Le Pen dimita por
“incompetencia” e
“ilegitimidad”
(en esto no les falta razón, puesto que la Sra. Le Pen ha heredado la
presidencia de su partido). Por lo tanto, la posibilidad de que el FN
explote en un corto plazo no es en absoluto descartable.[35]
En cualquier caso, ocurra lo que ocurra en los próximos meses, la
pregunta es: ¿Hasta cuándo el pueblo francés seguirá siendo rehén de
“Le Pen e hijas S.A.”?
¿Y la izquierda española, cuánto tiempo seguirá cayendo en la trampa
del “espantapájaros” de extrema derecha Marine Le Pen? ¿Hasta cuándo
seguirá creyéndose lo que dicen los grandes medios de comunicación sobre
el FN?
NOTAS
[1] Es hora de que explique qué entiendo por
“oligarquía euro-atlantista”, no por temor a que el doctrinario
marxista-leninista de turno me tilde de “hereje”, sino porque me
inquieta que me puedan acusar de caer en teorías “conspiracionistas” que
se alejan de una posición de clase. En primer lugar, empleo este
término en lugar de “burguesía”, porque “burguesía” es un cajón de
sastre en el cual se podría meter desde Amancio Ortega hasta el dueño de
mi empresa, que emplea a 500 personas. Por lo tanto, este término no
sirve. Después, algunos podrán preguntarse por qué no empleo entonces el
término de “gran capital”. Pero es que en primer lugar, no todo el gran
capital, ya sea europeo o estadounidense, tiene que estar
necesariamente interesado en la construcción europea, el euro, la OTAN,
el choque de civilizaciones, etc. Y en segundo lugar, cuando hablo de
“oligarquía” no me refiero solamente a lo que Lenin definió como
“oligarquía financiera”, sino que hablo de toda una élite que incluye
también a personas del mundo político, del mundo militar, de los medios
de comunicación, etc. Es lo que Michel Collon llama el “establishment”
en el caso de los EE.UU. Por lo tanto, ¿qué es la oligarquía
euro-atlantista? Se trata de una élite occidental, europea y
estadounidense, que persigue la construcción europea y la expansión de
la OTAN al servicio del imperio USA, en la cual se incluyen como
cómplices o aliados a los grandes financieros, las grandes fortunas, los
fondos de inversión, y las élites políticas y grandes medios de
comunicación a su servicio. También se pueden incluir a ideólogos y
ensayistas que van por libre defendiendo sus intereses como el Sr.
Attali o el Sr. Soros.
[2] Poujadismo: movimiento político y
sindical pequeño-burgués (denominado así en honor a su líder Pierre
Poujade) que reivindicaba la defensa de los artesanos y comerciantes
frente a las grandes superficies comerciales, y que condenaba la
ineficacia del parlamentarismo de la IV República.
[3] Organisation de l’Armée Secrète
(Organización del Ejército Secreto): organización terrorista de extrema
derecha creada tras el golpe de estado en Argel de 1961 para preservar
la Argelia francesa. Según estimaciones recientes fueron responsables de
la muerte de 1622 personas, entre ellas 239 europeos.
[4] La 33ª Waffen-Grenadier-Division der
Waffen-SS “Charlemagne” fue una división de las Waffen SS formada por
voluntarios franceses de la Francia ocupada.
[5] Lo mismo ocurre con el histórico
militante “nacional-revolucionario” Serge Ayoub, líder de las Juventudes
Nacionalistas Revolucionarias durante los años 80 y del movimiento
Troisième Voie durante los años 2010, que es medio libanés por parte de
padre. Así de coherentes son los fascistas. Lo mismo se puede decir del
director de campaña de Marine Le Pen, David Rachline, nieto de emigrados
judíos de Ucrania. Otro histórico del FN es Jean-Claude Martínez, hijo
de un electricista español y eurodiputado entre 1989 y 2009. Esta gente
ha estado militando para decir que hay demasiados inmigrantes.
[6] En la familia Le Pen tenemos al padre, a
la hija, a la hermana de la hija (Marie-Caroline, que llegó a formar
parte de una escisión del FN, el Movimiento Nacional Republicano), a la
nieta (Marion Maréchal-Le Pen, hija biológica de un espía francés en
Líbano que fue secuestrado por el Hezbollah) y al yerno. Sólo falta el
perro. Por ello François Asselineau se refiere siempre al FN como “Le
Pen e hijas S.A.”.
[7] Esto puede verse en el siguiente enlace:
https://www.youtube.com/watch?v=wfoqb9psZzE6 (min. 38.11).
[8] http://tempsreel.nouvelobs.com/politique/20141124.OBS5958/le-salut-fasciste-du-tresorier-du-micro-parti-de-marine-le-pen.html
[9] http://www.midilibre.fr/2015/03/14/menard-effacer-la-honte-du-19-mars-1962,1135606.php
[10] http://www.directe.cat/noticia/18726/leurodiputat-del-front-nacional-bruno-gollnisch-defensa-la-simbologia-franquista-a-leuroca
[11] En 2007, el ex-primer ministro
socialista Lionel Jospin confesó en el canal de radio France Culture que
“durante los años del Mitterrandismo, todo el antifascismo no era más
que puro teatro (…) jamás hubo una amenaza fascista”.
[12] Antes la izquierda hablaba de la
cuestión de la mujer en el movimiento obrero –uno puede remitirse por
ejemplo a los documentos congresuales de la Internacional Comunista– que
era una cuestión muy importante, pues concierne a la mitad de la
población, pero que no dejaba de ser una cuestión como otra –como lo
puede ser la cuestión nacional–, y que tenía que estar subordinada al
objetivo final, que era la superación del capitalismo. El “feminismo”
actual abanderado por la socialdemocracia libertaria –y por algunas
mujeres que se dicen comunistas– habla en abstracto de “las mujeres”,
cosa que es tan estúpida como hablar de “los hombres”. Así, la
socialdemocracia libertaria considera como progresista que una mujer
como Ségolène Royal pueda postular a la presidencia de la República, al
igual que los “liberales” del Partido Demócrata ven como un gran
progreso que la Sra. Clinton pueda ser presidenta de los Estados Unidos.
Por cierto, ¿por qué las feministas no apoyan al FN? Es un partido
liderado por una mujer, que además está rodeada de homosexuales en su
partido. Según la lógica de la socialdemocracia libertaria, ¡el FN es
más progresista que Mélenchon!
[13] En una conferencia organizada en 2011
sobre la crisis del euro, Attali confesó lo siguiente: “Todos los que,
como yo tuve el privilegio, sostuvieron la pluma para escribir las
primeras versiones del tratado de Maastricht, obramos de tal forma que
salir no sea posible (…) nos olvidamos cuidadosamente de escribir el
artículo que permitía salir”. Por suerte, el artículo 50 del Tratado de
la Unión Europea (Tratado de Lisboa) sí lo permite. Es precisamente el
artículo que nunca mencionan Mélenchon, Le Pen, Pablo Iglesias, Alberto
Garzón, etc.
[14] La frase de Le Pen que más me encanta es
“la declaración de los derechos del hombre marca el inicio de la
decadencia de Francia” (26 de agosto de 1989).
[15] Porque se dirá muchas cosas de
Jean-Marie Le Pen, pero era un líder carismático: muy buen orador, con
un cierto bagaje cultural, un fuerte carácter y con mucho sentido del
humor. Carisma del que carece tristemente su hija.
[16] Gilles Bresson et Christian Lionet, Le Pen biographie, Ed. Seuil, 1994.
[17] https://www.youtube.com/watch?v=GH0tSl95G-g (min. 1.25)
[18] Lo mismo vale para su hija Marine. Yo a
veces he llegado a oír de compañeros que es algo así como una “nazi”.
Pero la realidad es que Marine Le Pen tuvo de asesor al abogado
ultra-sionista Gilles-William Golnadel, siempre al acecho para denunciar
por antisemitismo a todo aquel que critique a Israel. No olvidemos que,
como firmante de la Declaración de Viena, el FN de Marine Le Pen se
alió con el holandés Partido de la Libertad de Geert Wilders, muy
cercano al Mossad. Cuando el humorista franco-camerunés Dieudonné,
acusado de antisemitismo, acudió a las fiestas del FN en 2007 para
conocer a Jean-Marie Le Pen, Marine se encerró durante horas en un
despacho para no aparecer en las fotos. Es más, aquel mismo día se
reunió con el dirigente de la milicia neo-nazi judía LDJ (Ligue de
Défense Juive), responsable del asesinato de un trabajador de origen
marroquí en 2010.
[19] https://www.youtube.com/watch?v=b6ebDE4U8d8&t=6s (min. 10.48)
[20] https://www.youtube.com/watch?v=hevzyRa33-s (min. 23.10)
[21] http://www.lepoint.fr/presidentielle/soupcons-d-emplois-fictifs-au-fn-5-millions-d-euros-de-prejudice-27-04-2017-2123075_3121.php
[22] De la misma manera que así se puede comprender mucho mejor algunas tomas de posiciones de la eurodiputada por IU Marina Albiol.
[23] El 2009 el Sr. Cohn-Bendit, pedófilo
confeso (¿casualidad? no lo creo, sabiendo que el espíritu de Mayo de 68
era el “gozar sin obstáculos”), resumió perfectamente lo que era la
socialdemocracia libertaria con esta declaración aberrante: “La
democracia es la defensa de las minorías frente a la mayoría”. Lo más
grave es que la izquierda post-comunista ha asumido totalmente esta idea
como un principio.
[24] Michel Clouscard, Neo-fascismo e ideología del deseo, Ed. Delga, 1973.
[25] La relación entre Jean-Marie Le Pen y su
hija empezó a enfriarse en abril de 2015 cuando, invitado por el canal
de radio RMC, se reafirmó en sus declaraciones sobre las cámaras de gas
como “detalle” de la historia, afirmando que “lo que dije se corresponde
con lo que yo pienso, que las cámaras de gas eran un detalle de la
historia de la guerra (…) mantengo estas palabras porque creo que es la
verdad, y que esto no debería chocar a nadie”. La gota que colmó el vaso
llegó pocos días después, cuando Le Pen declaró al semanario de extrema
derecha Rivarol que “jamás consideré que el Mariscal Pétain fuera un
traidor (…) creo que se ha sido muy duro con él tras la liberación”.
Marine Le Pen no tuvo más remedio que expulsar a su padre del partido.
[26] Bajo el nombre popularmente conocido de
“Rafle du Vel d’Hiv” se conoce la mayor redada realizada en Francia
contra judíos durante la Segunda guerra Mundial. Entre el 16 y el 17 de
julio de 1942, 13.000 personas (de las cuales un tercio eran niños)
fueron detenidas y retenidas en el Velódromo de Invierno de París, antes
de ser deportadas hacia el Este de Europa.
[27] Y aun así, lo que decía el programa del
FN en 2012 era otra estafa, puesto que Francia no puede salir del euro
si no sale previamente de la UE.
[28] Con respecto a esta cuestión, Marine Le
Pen no se distingue particularmente del resto de responsables políticos
del sistema, puesto que comparte con ellos una idea defendida por gran
parte del espectro político, desde la extrema derecha hasta la
trostkista Nathalie Arthaud del partido Lutte Ouvrière, pasando por la
socialdemocracia, la derecha republicana y el llamado “feminismo”, a
saber, que el velo no tiene lugar en los institutos, cosa que se afirma
en nombre de la “laicidad”. Estos mamarrachos ignoran que la laicidad
significa la separación entre el Estado y la religión, ¡no la separación
entre la persona y la religión! Así, han llegado a darse casos en que
dueños de bares se han negado a servir a mujeres vestidas con el velo
“porque estamos en un país laico” e incluso –y esto es el colmo de los
colmos– no se ha dejado a mujeres musulmanas votar en las últimas
elecciones presidenciales por el mismo motivo, es decir en nombre de la
“laicidad”. Estos “laicistas” fanáticos –que muy a su pesar, defienden
una religión, la religión “laicista”– llegan a exigir, como yo he podido
oírlo y leerlo, que en los institutos se disimulen los crucifijos y las
estrellas de David. Pero la laicidad, bien entendida, es la que existe
en países como Siria, donde el Estado no se inmiscuye en la religión,
pero las muchachas pueden ir a clase con velo o en mini-falda si así lo
desean, y sin que venga la feminista de turno a decir que se trata “un
objeto de esclavitud”. La laicidad –insisto, si es bien entendida– es
una de las invenciones más brillantes de la humanidad, porque es un
“pacto de no-agresión” que permite que distintas comunidades religiosas
puedan convivir en paz en el seno de una comunidad nacional. En cambio,
la “laicidad” tal como la entienden la Sra. Le Pen y el resto de laicos
“identitarios” se torna fácilmente en el germen de una guerra civil.
[29] Quien quiera comprobarlo puede verlo en el siguiente enlace:
https://www.youtube.com/watch?v=7aPaIaznW5o
[30] http://www.bfmtv.com/politique/gilbert-collard-pour-nous-la-question-de-l-euro-c-est-termine-1161577.html
[31] http://www.lemonde.fr/elections-legislatives-2017/article/2017/06/13/robert-menard-et-louis-aliot-accusent-la-ligne-philippot-d-etre-responsable-de-l-echec-du-fn_5143831_5076653.html
[32] http://www.lemonde.fr/elections-legislatives-2017/article/2017/06/13/robert-menard-et-louis-aliot-accusent-la-ligne-philippot-d-etre-responsable-de-l-echec-du-fn_5143831_5076653.html
[33] Ibíd.
[34] http://www.lemonde.fr/politique/article/2017/05/12/florian-philippot-menace-de-quitter-le-fn-si-le-parti-recule-sur-la-sortie-de-l-euro_5126665_823448.html
[35] http://www.lelibrepenseur.org/explosion-du-fn-f-philippot-et-ses-troupes-en-plein-doute/
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