martes, 31 de julio de 2018

AMLO y el reloj del secretario


COMPARTE EL SITIO DE: https://plataformadistritocero.blogspot.mx

rebelion.org

AMLO y el reloj del secretario

 

 


Como era de esperarse, el solo anuncio de las medidas que tomará el nuevo gobierno a partir del 1 de diciembre para reducir los escandalosos salarios de la burocracia dorada ya están generando censuras, resistencias y oposiciones entre los afectados, señaladamente los ministros de la Suprema Corte de Justicia y los funcionarios del Instituto Nacional Electoral.
¿Cómo está eso de que no podrán ganar más de 108 mil pesos mensuales en vez de los 600 mil por mes que perciben ahora mismo? ¿O cómo, en otros casos, dejar de recibir 300 mil pesos al mes para conformarse con recibir un poco menos que el nuevo presidente de la república?
Unos y otros (y muchos más) defienden sus inmorales ingresos invocando el principio jurídico que reza: “Ninguna ley tendrá efecto retroactivo en perjuicio de persona alguna”. Un clásico artilugio de leguleyos para interpretar una ley de carácter general con la obvia finalidad de defender intereses personales espurios, inéticos, abusivos y desproporcionados. Como si la ley existiera para defender los privilegios de consumados sinvergüenzas.
También dicen que la reducción de salarios los pondría en una situación de insolvencia económica pues el nuevo ingreso no les alcanzaría para pagar los abonos de sus enormes deudas. No podrían pagar, por ejemplo, la mensualidad de la casa o departamento que poseen en exclusivos barrios de Houston, París, Madrid o San Diego.
Y tampoco tendrían ya el dinero suficiente para pagar la letra del automóvil de lujo, digamos Ferrari o Cadillac recién estrenado o recientemente adquirido para el júnior, la esposa o el segundo frente. ¿Y de dónde van a sacar el billete para pagar el alquiler de la lujosa casa, blanca o rosada, que alberga al dicho segundo frente?
¿Cómo con sólo 100 mil pesos al mes va a poder comprarse un reloj de 200 mil dólares igualito o parecido al que lucía en la muñeca izquierda no hace mucho el licenciado Alfonso Navarrete Prida, secretario de Gobernación de Enrique Peña Nieto, el que, como se observa fácilmente, no está capacitado para vivir en la honrada medianía de la que hablaba el patricio oaxaqueño como forma de vida del funcionario público?
¿Y cómo hacerle para pagar a las sexoservidoras que acostumbran contratar. Les gustan las de Santa Fe, el Pedregal o las Lomas de Chapultepec. Y no querrían verse en la necesidad de darse una vueltecita por el rumbo de La Merced.
¿De dónde, con ese pobre salario, sacar el dinero necesario para pagar las exorbitantes colegiaturas de los nenes en exclusivos colegios en Estados Unidos en los que se preparan para un día volver y heredar el sustancioso hueso que les va a heredar su papi?
¡Qué injusticia, qué atrocidad! De veras que este López Obrador no se mide en sus locuras. Y eso que todavía no se cruza sobre el pecho la banda presidencial.
Pero no hay que preocuparse. Sin duda el pueblo llano saldrá en defensa de su burocracia dorada y adorada, pues sabrá comprender que el enorme sacrificio que hacen esos burócratas por proteger al pueblo y velar siempre por su creciente bienestar merece los dichos 600 mil pesos mensuales de salario. No hay duda: el pueblo estará al lado de sus desinteresados protectores.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

COMPARTE EL SITIO DE: https://plataformadistritocero.blogspot.mx

Neoliberales



Dicen por ahí que
quien siembra vientos recoge tempestades
, el contexto en que surgió el neoliberalismo está sobradamente documentado, una crisis mundial de diversas áreas en la construcción del sistema mundial capitalista a mediados de los años 70s del siglo XX, que resultó en la imposición imperialista de una nueva política económica con epicentro en los Estados Unidos y Gran Bretaña, dado el declive de sus mecanismos de acumulación. Por supuesto, envuelta en un contexto considerado el punto de quiebra entre el predominio norteamericano y su posterior decadencia.
Así se impuso como una línea oligárquica prioritaria de recuperación del terreno de hegemonía y altas ganancias en el establecimiento de crecientes conexiones y fusiones del mercado, en sí el establecimiento del ciclo de reproducción a escala global para que las burguesías que vieron menguar su margen de riquezas, se disparasen a otras escala de acumulación colocando el mundo a su merced.
Desde el comienzo el neoliberalismo se prefiguró por sus impulsores y teóricos más allá de una política económica como la ideología para un capitalismo salvaje recargado. Si bien se diseñó como una teoría cebo a modo de crear su consenso, su racionalidad interior estaba hecha a medida del desplazamiento de derechos y condiciones de vida de nuestros pueblos e incluso contra sectores medios de la burguesía.
Los neoliberales argumentaron que el único futuro consistía en implementar políticas de austeridad contra los pueblos, apagar toda lucha laboral, congelar salarios, arrasar los recursos públicos con olas privatizadoras, reducir las regulaciones interventoras del Estado sobre la economía, detentar el poder de la política estatal desde instancias financieras internacionales, desmantelar los estados dependientes, llevar a la plutocracia al máximo nivel de las decisiones, intensificar la explotación de las clases trabajadoras, desmantelar los aparatos productivos nacionales, reforzar la dependencia económica, industrial, tecnológica y científica, y reconfigurar el poder político-económico.
Pronto sus primeros experimentos acusaron las proporciones de la desigualdad que generaría en escalas sin precedentes en la historia de la humanidad. [1] Las oligarquías y sus gobiernos promulgaron el neoliberalismo como una panacea, la marcha segura a la bonanza, a la vez que instrumentaron medidas de presión desde sanciones y chantajes hasta guerras y bloqueos. Las potencias practicaron un ideal “integrador” de la mano de un proteccionismo feroz contra nuestros países cimentando las bases de la globalización depredadora.
Países como México enfrentaban sus propios problemas, además de estar duramente afectados por la crisis de la deuda, los estilos tradicionales de la corrupción, los métodos internos de acumulación de capital, y la ralentización de la economía, aspectos que exhibían las dificultades de crecimiento de una burguesía nacional y clase política ansiosas de tomar para sí los recursos que todavía les estaban vetados.
Dentro de estas circunstancias México fue una presa fácil para el neoliberalismo, después del catastrófico gobierno de López Portillo los neoliberales asumieron el poder político con Miguel De La Madrid. Pronto nos vimos invadidos por una tecnocracia abocada a desmantelar el país, fiel empleada de las elites empresariales y políticas prestas a repartirse la riqueza levantada con los sacrificios de nuestros pueblos.
La corrupción que De La Madrid propuso destruir, no hizo más que proyectarse en mejores condiciones a raíz del propio mecanismo neoliberal de gobernar, de administrar y de hacerse con los recursos públicos. Por supuesto, además de contar con la bendición de la corporatocracia, fue visible que el discurso neoliberal caló hondo en la propuesta de desarrollar los negocios de las capas medias y de sectores que fueron empujados a percibir ventajas inmediatas logrando su consenso. Desde entonces los planes de gobierno al más alto nivel fueron elaborados a instancias del FMI, el Banco Mundial y el Departamento del Tesoro norteamericano.
En ese gobierno por primera vez se impuso la política imperial, el ingreso al GATT [2], la imposición del Plan Brade, los préstamos del Banco Mundial para impulsar las primeras reformas neoliberales, la indemnización de banqueros y otras medidas que golpearon severamente las condiciones de vida de la población. De tal suerte que ya en el primer sexenio el neoliberalismo se enfrentó a su impopularidad con lo que los movimientos sociales y el proceso electoral de 1988 lo deslegitimaron severamente. A pesar de ello siguió en el poder, acusando nuevos estragos, entre estos, a partir de 1985 la criminalidad se instaló.
En adelante los neoliberales actuaron con estrategias de contención y disuasión propagandísticas y en especial con el voto cautivo de los sectores más arruinados por este, los neoliberales manufacturaron políticas públicas asistencialistas de la pobreza para garantizar votos, muy acordes con su inercia rapaz por la concesión de dádivas a la población.
El gran arquitecto del desastre, Carlos Salinas de Gortari, en medio de la ilegitimidad del fraude electoral continuó en la senda neoliberal, fomentó la expansiva privatizadora favoreciendo y sembrando los modernos mecanismos de corrupción institucional. Unos cuantos empresarios saquearon al Estado al punto que para entonces la afamada revista Forbes los presentó como los nuevos super ricos de un México empobrecido. No conformes con los recursos apropiados, sus apetitos se elevaron en 1991 para lanzarse a la privatización de la tierra ejidal, dando paso a la miseria, la crisis agrícola y emigración del campesinado.
A esta situación las luchas sociales recuperaron terreno especialmente en torno a la insurgencia zapatista y el cobro de factura en la siguiente contienda electoral presidencial inmersa en un ambiente e terror como única vía para que los neoliberales retuvieran el poder del Estado.
Con Zedillo siguió la privatización de los ferrocarriles, asumió la dirección de un Estado debilitado en recursos. El elevado crecimiento económico que el neoliberalismo proyectó, nunca ocurrió, sucesivas crisis en las que los oligarcas se enriquecían bajo un proceso de acumulación por desposesión, en la línea del bajo crecimiento y las ganancias fáciles del inusitado espíritu de codicia.
Los movimientos populares en resistencia a las medidas neoliberales se agudizaron al punto de detener varias de sus reformas (en energía eléctrica y educación pública), pero pronto el neoliberalismo se reforzó con la elevación de su sistema represivo, aún así, su consenso siguió a la baja y tuvo que lidiar con la salida del PRI de la Presidencia.
Los gobiernos del PAN no serían mejores en el manejo neoliberal. La línea se conservó, Fox el cachorro del imperio concluyó el desmantelamiento de la economía nacional e introdujo el estilo empresarial de gobernar, sin embargo tratar con la burocracia y sus relaciones de poder también lo llevó a retardar sus propuestas de reformas en petróleo y otras áreas. No obstante afirmó la desregulación financiera y la entrega de recursos a los banqueros para subsanar sus crisis, todo lo cual afectando aquello que llaman gasto social, elevando la cuota de pauperización del pueblo mexicano, teniendo que fraguar un nuevo fraude electoral.
Canderón persistió en el desmantelamiento del aparato estatal, de paso en ese periodo nos llevaron a una espiral de violencia inusitada, el narcopoder y el terrorismo al nivel de las últimas guerras imperiales. Los supuestos de combate al viejo sindicalismo se redujeron a la batalla derechista por la flexibilización laboral siempre a favor de los monopolios.
El gobierno de Peña Nieto nacido bajo todos los signos neoliberales, tras nuevas privatizaciones y apropiaciones de los recursos naturales, ecosistemas, agua, etc., en que los nuevos potentados componen la capa de la cleptocracia; montó la política del saqueo y corrupción extremas, en medio de un descontento generalizado; creyentes en que como siempre nada alteraría su orden.
Ahora nuestro país está ante una dependencia aguda de los designios de los grandes centros financieros, la corporatocracia y los imperialistas. Los problemas de la explotación capitalista crecieron, se acumularon otros daños como los problemas de la salud, la vivienda, la inseguridad, la emigración y la intensa represión-persecución contra las luchas sociales, directamente bajo el influjo del poder empresarial que atenta contra la vida y la dignidad de las clases oprimidas.
Los monopolios en esta asonada del poder burgués irrestricto se abocan a la completa recolonización del país e intervención total en su vida; en esto que ellos llaman el gran ideal de la poshistoria, bajo gobiernos dirigidos por elites y expertos, que rechazan cualquier alteración y se resisten a que los pueblos asuman su protagonismo social.
Tal es el diseño del llamado Estado neoliberal en México, un refuerzo del Estado burgués bajo el control imperialista y de los entes trasnacionalizados del capital, la privatización y mercantilización de la vida social y los recursos del país en detrimento de las mayorías, para hacer de todo el aparato estatal un instrumento de apalancamiento empresarial incluso por encima de sus añejas prioridades sociales.
En virtud de estas cuestiones, los neoliberales asumen que de transitarse hacia otro tipo de políticas se asume la labor de sabotaje, en especial el derecho de intervención sobre la vida del país bajo cualquier modalidad. Pues consideran su derecho el acceso a ganancias máximas, el manejo de los recursos públicos, el diseño de las políticas económicas y hasta la entrega de cuentas al hegemón norteamericano pese a su evidente decadencia.
Su desesperación les lleva a la primera guerra mediática contra el gobierno que presidirá AMLO, pero particularmente contra la intención popular de hacer vida política. Llegan en tropel los negociadores, los chantajistas y los defraudadores, para que se adopten las viejas recetas neoliberales y los dogmas de la gran política burguesa. Elevan el tono, de la sugerencia a la amenaza, tanto Trump como los magnates, las elites políticas y sus intelectuales cotizados; por lo cual el pueblo debe asentar un nuevo campo de batalla en que la política se construya en la calle, en los centros de trabajo, en los barrios y poblados para infundir una nueva tendencia de lucha al proceso e historia de México confrontando al desastre neoliberal capitalista con otras alternativas sociales fundamentadas en el interés popular. La solución no vendrá de garantizarle inversiones al gran capital, ni de cederles recurso tras recurso, o entregando la vida nacional al poder trasnacional, eso sólo adelantaría nuevas cesiones elevando los apetitos de una burguesía tan arrogante como acaudalada, ya más que emparentada con los yanquis, vuelta su vasalla.
Frente a los neoliberales la organización popular a gran escala es una necesidad para los próximos años de combate contra la oligarquía y los intentos de relanzar sus políticas. Pues o se les detiene o vuelven para empeorar las cosas, sólo un pueblo consciente podrá detenerles tanto en sus terrenos concretos como en las escalas de las políticas centrales que exigen se ejecuten. La correlación de fuerzas favorece un ascenso en la lucha de clases, pero no será tarea fácil, los neoliberales pugnan por asumir el control, y avanzan. Es por la lucha popular y su toma de posición en la política nacional, que se podrá acceder a los cambios progresistas, democráticos, revolucionarios y socialistas que reclaman las circunstancias a que nos trajo el sistema.
Los neoliberales andan muy alebrestados, no van a parar por sí mismos, el neoliberalismo ha sido la ideología y política favorita de las élites dominantes, pero no es todo su arsenal, en momentos en que es imposible recomponer sus consensos, ni tapar su descrédito, nuevas líneas de acción fundamentadas en este y en el conjunto de sus ideologías presionan por la asunción a un mundo hecho a imagen y semejanza del modo de vida depredador capitalista sin otro tipo de sobresaltos, así sea renunciando a ciertos controles estatales, siempre y cuando se acate las disposiciones de su financiarización, de no ser así, se bloquea a nuestros pueblos, se urden guerras de cuarta generación y golpes de estado, por lo que tarde o temprano la salida de este sistema se vuelve indispensable más allá de cualquier mediación, para que nuestra sociedad trascienda a la libertad que nos fue negada por las leyes de la acumulación, el individualismo, el agravio y la marginación.

Notas
[1] En 30 años el capitalismo en su versión neoliberal extremó sus consecuencias, más de la mitad de la población mundial en la pobreza, los niveles de ingreso medio entre los “países ricos y países pobres” pasó de 1 a 4 a alcanzar el 1 a 30, el 90 % de la riqueza mundial se concentra en las potencias, caída de salarios, entre otras catástrofes.
[2] Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

COMPARTE EL SITIO DE: https://plataformadistritocero.blogspot.mx

El triunfo de AMLO para “Nuestra América”C


COMPARTE EL SITIO DE: https://plataformadistritocero.blogspot.mx

rebelion.org

El triunfo de AMLO para “Nuestra América”

 

 


Giros
Dar media vuelta y ver que pasa allá afuera
No todo el mundo tiene primavera
Giros Todo da vueltas como una gran pelota
Todo da vueltas casi ni se nota.
Fito Páez
Los ecos del triunfo electoral del movimiento lopezobradorista en las elecciones mexicanas del 1 de julio pasado comienzan apagarse y la ciudadanía vuelve a sus rutinas cotidianas. Pero, nada ha cambiado aun en México, la condición “gore” se mantiene. Aunque la transición gubernamental se presenta tersa, o sea, suave y tranquila, dado los cinco largos meses que faltan para que asuma el nuevo gobierno, nadie podría asegurar que la tersura inicial se mantenga en el tiempo. Muchos intereses económicos y políticos que comprometen directamente a los poderes fácticos que operan en la sociedad mexicana están “juego” con la llegada de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), al gobierno.
Los Poderes Fácticos Mexicanos
Los diversos poderes fácticos, principales agentes de la violencia y de la corrupción están intactos y podrían operar en cualquier momento en contra del presidente electo y de sus aliados. El accionar del crimen organizado, del empresariado antidemocrático y corrupto opera con sigilo entre los recovecos de los poderes institucionales; las extensas y profusas redes de la corrupción burocrática federal, estadual y municipal están operativas y prestas; las organizaciones sociales y políticas corruptas se preparan para actuar en el nuevo escenario político; lo mismo sucede con los aparatos represivos (policías y fuerzas armadas), con los medios de comunicación de masas, vinculados directa o indirectamente con los poderes fácticos y gubernamentales, etcétera. Todos siguen, como las arañas, urdiendo y tejiendo sus redes. La “mafia del poder” no ha sido derrotada ni desarticulada. Esta mafia, que, según AMLO, ha tenido secuestrada, durante largos años, a la democracia, sigue operativa.
Ahora bien, una “democracia secuestrada” por los poderes facticos no se libera solo con un triunfo electoral por muy sólido, masivo, contundente y mayoritario que haya sido como fue el triunfo de AMLO; se requiere, por lo menos, proponerse cambios radicales y estructurales profundos que afecten directamente a las fuentes del poder social de esos actores políticos estratégicos mexicanos. Lo que se necesita, en otras palabras, es que el movimiento lopezobradorista inicie una revolución política, social y económica que voltee completamente al México actual, de lo contrario, los poderes fácticos tienen la fuerza y los recursos humanos y logísticos para obstaculizar de diversas formas al futuro gobierno. Sobre todo, impedir su ascenso el próximo 1 diciembre. La historia de la infamia sigue su curso en México.
Por eso, para “hacer historia” como pretende el movimiento lopezobradorista tiene que frenar en seco: la historia que los poderes facticos construyeron hace ya, aproximadamente, cuatro décadas, en México. Con esos poderes no se pacta ni se transa. De no revolucionar la historia, la sociedad mexicana, seguirá, por un lado, manteniendo la actual estructura de dominación y, por otra, va recorrer la senda trazada por los diversos gobiernos progresistas latinoamericanos que emergieron durante el denominado “giro a la izquierda”, entre 1998 y 2015.
El Giro a la Izquierda: éxito y fracaso
La izquierda y el progresismo latinoamericano ha celebrado con júbilo y esperanza el triunfo político y electoral de AMLO pues ha considerado que dicho triunfo podría constituirse en un freno a la “reacción conservadora” de las derechas latinoamericanas que desde 2009 en adelante han venido recuperando el gobierno en distintos países de América del Sur. Con igual ilusión esperan la excarcelación del expresidente Ignacio “Lula” da Silva y su futuro triunfo electoral en las próximas elecciones de octubre.
En efecto, hace una década que las fuerzas políticas del capital neoliberal han venido recuperando ya sea por medio de acciones políticas institucionales (golpes blandos) o, a través de triunfos electorales, el gobierno de países que habían elegido en la década anterior gobernantes progresistas o de izquierda.
El “giro a la izquierda” que para muchos analistas de izquierda había abierto en América Latina y el Caribe, un escenario pos-neoliberal, se había iniciado en 1998, con el triunfo electoral de Hugo Chávez, había comenzado a cerrarse con el triunfo presidencial de Mauricio Macri, en Argentina, en el 2015. Así en en una década, la derecha neoliberal “recuperó” los gobiernos de Argentina, Perú, Paraguay, Brasil, Costa Rica, Panamá y Honduras y, se mantuvo triunfante en Chile, Colombia, Guatemala, República Dominicana y Haití. Mientras que partidos “progresistas”, pero no necesariamente antineoliberales, mantienen en el gobierno, en El Salvador y en Uruguay. Solo dos sociedades que optaron por realizar cambios revolucionarios, ya sea, políticos o sociales, se mantienen en pie y en lucha, Bolivia y Venezuela. En una situación altamente contradictoria y compleja, se encuentran los gobiernos supuestamente progresistas y de izquierda, de Lenin Moreno en Ecuador y Daniel Ortega, en Nicaragua. En consecuencia, la actual situación política de los progresismos y de la izquierda latinoamericana es, por cierto, paupérrima. Obviamente, que el triunfo de AMLO y su discurso antineoliberal, entusiasma. Pero hay que ser mesurados en la celebración y en el triunfo como también su proyección futura.
Ahora bien, teniendo en vista este cuadro situacional considero que presenta el “giro a la izquierda”. Pienso que este debe ser analizado distinguiendo lo que son los procesos revolucionarios de cambio histórico, por un lado, de los gobiernos progresistas que buscaban corregir o atenuar las consecuencias sociales, económicas y políticas del neoliberalismo en sus respectivas sociedades, por otro.
Luego de dos décadas de cambio político impulsado por actores políticos y sectores progresistas antineoliberales, el fracaso histórico esta a la vista. Tan solo, dos sociedades, Venezuela y Bolivia, continúan, la primera, con muchas dificultades y problemas, impulsando políticas públicas de orientación antineoliberales. Aunque, la primera, busca implementar también medidas anticapitalistas, la segunda, el Estado Plurinacional de Bolivia, ha optado por consolidar una nueva versión del capitalismo nacional-popular-desarrollista que García Linera, nombra como capitalismo andino-amazónico.
Los gobiernos progresistas en Brasil, Ignacio Lula da Silva y Dilma Rousseff; en Argentina, los Kirchner, Néstor y Cristina Fernández; Rafael Correa, en Ecuador; como también, los gobiernos del Frente Amplio en Uruguay como de la Concertación de Partidos por la Democracia en Chile, solo impulsaron un conjunto de medidas y políticas que tendieron a corregir algunas de las principales fallas de la economía de libre mercado. Todas ellas muy significativas para los sectores populares y empobrecidos por el impacto social del neoliberalismo. Sin embargo, no tocaron las estructuras del poder capitalista.
Este poder limitó y obstaculizó, a través de distintas acciones sociales, institucionales, comunicacionales, políticas y políticas, la acción gubernamental de los gobiernos progresistas. Ante la “vuelta del Estado” y su accionar de protección social y reconocimiento de derechos sociales, económicos y culturales anteriormente conculcados; muchos actores políticos y organizaciones sociales ciudadanas vinculadas, especialmente, a las capas medias, demandaron más libre mercado, en otras, palabras más “libertad para elegir”. Toda regulación por parte del Estado del mercado fue denunciada como un atentado en contra de la libertad individual y, sobre todo, como una acción autoritaria de parte del gobierno. Entre la gran burguesía capitalista y las capas medias promercado se fue gestando una alianza social y política dispuesta a recuperar la conducción gubernamental con el objeto de sostener y dar continuidad al neoliberalismo.
El Giro a la Derecha: ataque a los gobiernos progresistas
Para esos efectos, la estrategia política consistió en atacar institucionalmente a los gobiernos progresistas y, convocar a la protesta política y a la movilización social callera de los sectores medios e incluso populares con el objeto de desestabilizar al gobierno. En Brasil, Argentina, Paraguay y Honduras, entre otros países, la combinación y articulación de ambas dimensiones de la estrategia derechista, tuvo éxito. La derecha hondureña (2009), la paraguaya (2012) y la brasileira (2016), destituyeron a través de un “golpes blandos” a los presidentes en ejercicio, Zelaya, Fernando Lugo y Dilma Rousseff, respectivamente. En Chile (2010), la derecha llegaba, luego de 50 años, al gobierno a través de un proceso electoral. Mientras que, en Argentina (2015), luego de un siglo.
Ahora bien, la re-vuelta de la derecha neoliberal ha sido exitosa no solo por el despliegue de su adecuada estrategia política sino, también, por los errores políticos cometidos por los propios gobiernos progresistas. Aquí la lista es larga y abundante. Tal vez, el más importante de todos dice relación con la no ruptura con el padrón de “acumulación por desposesión” en base a la explotación y devastación de la naturaleza. Es decir, del llamado modelo neo-extractivista de crecimiento económico que dio lugar al denominado “consenso de los commodities”.
Entre los gobiernos progresistas e incluso de la izquierda revolucionaria se instaló una idea hegemónica, según la socióloga Maristella Svampa, que es producto de la convergencia entre un histórico paradigma extractivista, asociado a la reprimeración y comoditización de la economías, y una visión tradicional, cuyo rasgo saliente continúa siendo el productivismo y la competitividad a ultranza, conceptos apenas rejuvenecidos por la utilización siempre oportuna y frágil de ciertas categorías globales (sustentabilidad, responsabilidad social empresarial y gobernanza). Todo ello llevó a los gobiernos progresistas no solo a un persistente acoplamiento entre extractivismo y neoliberalismo, expresado de manera emblemática por Perú, Colombia, Chile y México, sino también por países con gobiernos progresistas como ha ocurrido en Brasil, Ecuador, Argentina, Uruguay, Paraguay, e, incluso, algunos autores como Svampa, incluyen a Bolivia.
La alianza entre extractivismo y neoliberalismo ha implicado la masiva resistencia de los pueblos y ciudadanía afectados directamente por su accionar. Ante lo cual los gobiernos progresistas han optado por la criminalización de la protesta popular y de la acción de los movimientos sociales que no solo rechazan al neoliberalismo sino al capitalismo. Incrementado la represión y la violencia sobre los sectores subalternos y plebeyos.
El qué hacer anticapitalista
Estos sectores al verse postergado y marginalizados por la acción de los gobiernos progresistas, aunque, muchos fueron favorecidos por políticas redistributivas de esos gobiernos, optaron por auto-marginarse de la actividad política en busca de alternativas más radicales.
Tengo la impresión que las ciudadanías de México que apoyaron a AMLO, llegan tarde hacerse parte del “giro a la izquierda” e incluso el programa de gobierno de AMLO está desactualizado ante el escenario latinoamericano. Su factura y hechura corresponde a lo que, tal vez, se requería a comienzos del siglo XXI. Actualmente, las ciudadanías plebeyas, los pueblos originarios, las y los trabajadores y las mujeres requieren con urgencia desmontar de cuajo el dominio capitalista, ya sea éste, en su versión “normal”, nacional-popular, andino-amazónico, o extractivista-neoliberal o cualquier otro. América Latina y el Caribe, insisto no requiere otro gobierno que venga “componer” la dominación capitalista, sino, que ojalá, le ponga fin.
Nota:
Artículo publicado en El Ciudadano, N°224, Santiago de Chile, julio 2018, págs. 28-29. Se permite su reproducción señalando la fuente.
Juan Carlos Gómez Leyton. Posdoctorado en Estudios Latinoamericanos, UNAM. Dr. en Ciencias Sociales y Política, FLACSO-México
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


COMPARTE EL SITIO DE: https://plataformadistritocero.blogspot.mx

Reivindicación de Memoria, Verdad y Justicia


COMPARTE EL SITIO DE: https://plataformadistritocero.blogspot.mx

rebelion.org

Reivindicación de Memoria, Verdad y Justicia

 

 


Como en toda transición pactada estamos asistiendo en México al inicio de un proceso que pretende la aplicación de grandes dosis de amnesia social para un pueblo que ha sufrido dos sexenios (2006-2018) de terrorismo de Estado aplicado a fondo en su vertiente policiaco-militar sangrienta ( Más de 30 mil desaparecidos, 329 mil 917 personas desplazadas de 2006 al 2017 – Informe de la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de Derechos Humanos- en cuanto a los asesinatos vinculados a la falsa guerra contra el narco, las cifras varían entre 170 mil muertos desde 2006, hasta los cerca de 300 mil). Un detalle que nos recuerda la revista Animal Político: desde que Peña Nieto asumió la presidencia (2012) el Ejército no da cifras de los civiles que murieron a manos de militares.
En su vertiente económica la firma en 1994 del Tratado de Libre Comercio devastó la economía campesina , abrió las puertas para la libre importación de alimentos (y el aumento en el tráfico de armas). Datos del Banco Mundial afirman que el campo mexicano perdió una cuarta parte de sus habitantes en una década, esto significa un drama que afectó a 6.2 millones de personas víctimas de migración forzada hacia Estados Unidos, Canadá o los cinturones de miseria de las ciudades mexicanas. Los que resistieron la ofensiva, perdieron un tercio de su poder adquisitivo.

El calendario del terror está repleto de fechas destacadas y entre las más significativas están el 26 de septiembre de 2014: las desapariciones forzadas de 43 estudiantes de la Normal Rural “Isidro Burgos” en Ayotzinapa, Guerrero. La otra fecha es el 31 de julio de 2015: En el departamento 401 del Edificio 1909, calle Luz Saviñón, Colonia Narvarte de la Ciudad de México, son asesinados Yesenia Quiroz Alfaro, Mile Virginia Martín, Olivia Alejandra Negrete Avilés, Nadia Vera Pérez y Rubén Espinosa Becerril. Tanto la masacre de Guerrero como el multihomicidio de la colonia Narvarte tienen en común las burdas manipulaciones sobre el terreno de situaciones y pruebas alteradas en el terreno mismo de los hechos, negligencias e irregularidades en el curso de las investigaciones, alteración de las evidencias y criminalización de las víctimas, así como altos niveles de impunidad y frenos a la investigación cuyas líneas principales se van altas, muy altas en la escala jerárquica policial y política. En el departamento de la colonia Narvarte los objetivos centrales eran Nadia Vera y Rubén Espinosa, ella defensora de derechos humanos originaria de Comitán, Chiapas, él fotoperiodista que colaboraba entre otros medios, con la revista Proceso, destacaba por cubrir las protestas sociales en Veracruz y denunciar con su trabajo la corrupción desde el poder estatal.
Nadia y Rubén se refugiaron en Ciudad de México huyendo del irrespirable ambiente social militarizado y donde predominaban, y aún hoy, las desapariciones, agresiones y asesinatos contra periodistas y activistas sociales que se atrevieran a denunciar la tiranía del gobierno encabezado por Javier Duarte (hoy procesado por peculado, tráfico de influencias e incumplimiento del deber) La larga y protegida mano del crimen llegó hasta ellos y asesinó a todas las personas que compartían el departamento 401. Sólo un ex policía, Abraham Torres, tiene sentencia condenatoria de 315 años. Se detuvo a otras dos personas que posteriormente consiguieron sus respectivos amparos, en una verdad fabricada y plagada de contradicciones. No se ha investigado a posibles autores intelectuales ni a personas que tuvieron presencia directa de los hechos aquel 31 de julio de 2015. Las reivindicaciones de Memoria, Verdad y Justicia van a ser muy necesarias en esta etapa política que iniciará el próximo 1 de diciembre, cuando oficialmente Andrés Manuel López Obrador sea ungido con la banda presidencial para los próximos 6 años. Por eso fue muy importante el evento-homenaje que tuvo lugar este 24 de julio en las instalaciones del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas, en la ciudad de San Cristóbal, Chiapas, con la presencia de Mirta Luz Pérez, madre de Nadia Vera y de Patricia Espinosa Becerril, hermana de Rubén Espinosa. Patricia Espinosa destacó en su intervención que 36 meses después de los asesinatos no hay ninguna respuesta de las autoridades. El entonces Jefe del Gobierno capitalino, Miguel Ángel Mancera se comprometió durante reuniones privadas con la familia Espinosa, a llegar hasta el fondo en las investigaciones. Algo le distrajo porque ahora ya tiene un lugar seguro en el Senado, y a la fecha no ha dado ninguna explicación sobre el curso de las investigaciones.
El Partido Revolucionario Institucional, PRI, en su decadente ejercicio del abuso de Poder, no ha podido tapar el sol con un dedo y México ya se puso a la cabeza como uno de los países más violentos del mundo y el más violento de América Latina. Los datos más “frescos” del horror y el dolor cotidianos: De enero a Junio de 2018 dos feminicidios por día (datos de la Secretaría de Gobernación). Otro: alrededor de 20 mil familias de tres municipios en el estado de Guerrero se han visto afectadas en su producción de amapola, por enfrentamientos entre bandas rivales. En la sierra de Guerrero las familia enfrentan una crisis a causa de la caída en el precio de la amapola y no tienen ni para comer ( Antonio López Torres, integrante de la Unión de Comisarios Ejidales de la Sierra de Guerrero. Ante diputados electos de MORENA, dijo que más de 100 mil personas bajarán de la Sierra y se establecerán en Acapulco, Iguala, Chilpancingo y Ciudad Altamirano, “porque en la Sierra no hay dinero, no hay para tragar”. (Diario Bajo Palabra, de Guerrero 20 de julio).
¿Dónde se situará el límite de tolerancia ante el genocidio que se está viviendo en México? El genocidio es considerado un delito de derecho internacional… ¿Quién se atreverá a juzgar a los genocidas?
Conviene recordar las palabras del filósofo argentino León Rozitchner (1924 - 2011 ): “Es sobre el asesinato, la tortura, la humillación y el despojo que vivimos y pensamos”.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

COMPARTE EL SITIO DE: https://plataformadistritocero.blogspot.mx

Zapatismo, escombros y cadáveres


COMPARTE EL SITIO DE: https://plataformadistritocero.blogspot.mx

rebelion.org

 Zapatismo, escombros y cadáveres

 

 


El 5 de julio pasado, apenas unos días después de celebrados los comicios que dieron la victoria electoral a la plataforma de gobierno federal encabezada por Andrés Manuel López Obrador, la vocería de la Subcomandancia del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), personificada en la figura de Galeano (antes Marcos), emitió un comunicado
i
en el que, sin tener que hacer explícitas referencias a López Obrador y su proyecto, el EZLN marcaba una clara línea de divergencias y desencuentros —por lo demás históricos—, en las cuales el mensaje central, el nervio más profundo de su posicionamiento respecto de la administración entrante sigue siendo, en términos generales:
ustedes no nos representan.El distanciamiento que abrió el EZLN con tal posicionamiento, por supuesto, fue recibido en amplios sectores de las bases de apoyo de la plataforma electoral y de gobierno de López Obrador como un claro reflejo de honda hipocresía por parte del movimiento zapatista; hipocresía que hoy, además, de cara al mayor triunfo sufragista de algunas corrientes de izquierda en México, no hace más que evidenciar que quizá siempre sí es cierto que el zapatismo en los caracoles chiapanecos nunca ha sido, en estricto, más que un artificio generado por el régimen político de finales del siglo XX para hacerle el juego de acuerdo con los vaivenes de los tiempos políticos.
Grandes círculos de apoyo a la campaña presidencial de López Obrador —y que en algún momento de la historia reciente de México nunca dudaron en suscribir y hacer eco de las críticas del zapatismo al autoritarismo, al neoliberalismo, al conservadurismo decimonónico, a los crímenes de Estado, etc.—, ante ese comunicado que se resintió en el postludio del triunfo electoral como una traición directa y abierta a su causa, no dudaron, por un lado, en hacer de Galeano (o Marcos) un simple títere del régimen priísta; y por el otro, en descalificar los añejos y persistentes reclamos no sólo del zapatismo, sino de los numerosos pueblos originarios de México, considerando que su renuencia a ofrecer su apoyo explícito y acrítico a la administración pública entrante no hace más que fragmentar a la izquierda y hacerle el juego al priísmo, al panismo, al perredismo y a todos sus similares y/o derivados.
Y es que en la lógica de quienes antes apoyaban al zapatismo y hoy lo acusan de sedición, las reivindicaciones históricas abanderadas por este movimiento desde finales del siglo XX, hoy, ya no pasan de ser anacrónicas, dogmáticas e intransigentes, toda vez que las múltiples luchas sociales que en algún momento se encabezaron desde el EZLN ya no son más representativas de la amplia, múltiple y diversa agenda que la izquierda tendría que estar atendiendo y promoviendo en el tiempo y el espacio presentes. Por eso —se justifican— si la primera reacción de las bases de apoyo —ideológico y electoral— del Movimiento de Regeneración Nacional, ante el comunicado del EZLN, fue de rechazo, ello se debe al hecho de que en realidad la izquierda contemporánea es ya más plural, más diversa, más amplia y pragmática de lo que nunca lo llegará a ser el zapatismo.
Muchos y muy profundos son los problemas que se presentan en esta interpretación del posicionamiento adoptado por el zapatismo. Sin embargo, dos son de particular relevancia, toda vez que apuntan a la necesidad de no perder de vista esa delgada línea de delimitación en torno de la legitimidad política y el ejercicio de la justicia social que en las experiencias progresistas de América no se alcanzó a leer y que en diversos momentos terminó por dinamitar las bases populares de apoyo a los proyectos políticos que respaldaron.
El primero de esos problemas tiene que ver con una tendencia creciente, por parte de algunos sectores de la izquierda que salió victoriosa en los recientes comicios, a descalificar como dogmáticas, intransigentes y retrogradas a diversas corrientes de izquierda que con el paso del tiempo se han pronunciado respecto a las agendas que el gobierno entrante tendría que estar atendiendo, si es que se quiere asumir como un gobierno verdaderamente representativo de las izquierdas en México. Es decir, tiene que ver con una disputa, al interior de la propia izquierda, en donde se aglutinan, convergen y divergen numerosas expresiones de la misma, y en la que la batalla que se libra tiene que ver con la tarea de colocar sólo a una corriente de izquierda como la verdadera y legitima ganadora de las elecciones y la plataforma de gobierno propuesta.
Revelador de esta disputa es, en este sentido, que el principal frente de conflictividad con el que tuvieron que lidiar las bases de apoyo electoral de la coalición victoriosa fue —por lo menos en lo que concierne al espacio discursivo y de discusión pública—, justo, en torno de la necesidad de delimitar los márgenes ideológicos y programáticos dentro de los cuales esa coalición se está asumiendo como un proyecto de izquierda, o diferente de los intereses que han gobernado al país los últimos cinco sexenios, en particular; y toda la historia del priísmo, en general. Y la cuestión es que esa discusión se dio con otros sectores de la población que asimismo se presentaban ellos mismos como de izquierda; con lo cual quedó evidenciado que si el debate se encontraba ahí era porque, en última instancia, las divergencias entre la coalición ganadora de las elecciones y los intereses respaldando a los viejos sexenios no eran tan amplias ni tan marcadas como se supondría.
Siendo claros: el proyecto de López Obrador ha pasado muy poco tiempo explicando por qué sí la población lo debería de considerar como una plataforma de gobierno de izquierda. Sin embargo, el hecho de que desde diferentes corrientes y expresiones de izquierda se le esté cuestionando ese mismo punto y se le esté exigiendo el transparentar la naturaleza de su agenda y de sus intereses tiene que ver con la realidad de que la coalición articulada por López Obrador terminó aglutinando a una diversidad de intereses conservadores, neoliberales, de derecha —o como mejor se los quiera adjetivar—, que tal conglomeración (con muchos de ellos en franca oposición entre sí y respecto de la postura ética y política del propio López Obrador) exige cuestionar cuál será la agenda y cuáles serán los intereses que se impondrán al momento de constituirse el nuevo gobierno, así como el saldo y los beneficiarios de dicha imposición.
No es un secreto que, para obtener el triunfo en los comicios, el proyecto de López Obrador tuvo que negociar y ofrecer algunas concesiones a sus opositores, de tal manera que la historia de bloqueos experimentada en las dos elecciones presidenciales anteriores (2006 y 2012) no se repitiera, gestando el bloqueo político de aquel y sus círculos. El problema no es ese: cada una de las plataformas de gobierno progresistas en América llegaron al poder estatal y lo ejercieron recurriendo a negociaciones similares. El problema aquí es, más bien, que la reacción que la coalición electa está teniendo con sus críticos de izquierda está recurriendo cada vez más a la descalificación de los mismos como pseudoizquierdas, como izquierdas radicales, anárquicas, retrógradas, dogmáticas, ideológicas, etcétera.
La coalición electa para convertirse en gobierno el próximo sexenio parece estar olvidando que gran parte del triunfo y del arrastre popular que consiguió en amplios sectores de la población se debe al hecho de que, durante la presidencia de Enrique Peña Nieto, el régimen gubernamental no se cansó de repetirle a la ciudadanía que cada una de las luchas sociales que se le presentaron como oposición o resistencia fueron descalificadas en los mismos términos en los que ahora la izquierda electoral descalifica a las otras izquierdas. Cómo olvidar, por ejemplo, la sistemática insistencia del presidente en funciones respecto del mal humor de los mexicanos, respecto de sus problemas y errores de percepción, de su insatisfacción, de su falta de ánimo para hablar bien de México y de su gobierno, de su predisposición a no aplaudir, a que ningún chile les embone, a que las cosas buenas no se cuentan, y así ad infinitum.
Por eso, algo que debe comprender la corriente de izquierda que ganó en los comicios, y que hoy busca imponer su agenda por encima de la del resto de corrientes y expresiones de izquierda en el país, es que, en principio, la autocrítica es una condición irrenunciable en este momento, si es que se espera no cometer los mismos errores que se cometieron en las experiencias progresistas de América y, sobre todo, si es que se busca constituir una plataforma transexenal que consolide las pocas o muchas reivindicaciones sociales que se logren en el siguiente periodo presidencial. Y en seguida, también tiene que comprender que en este país no hay una única izquierda, y que probablemente muchas de las críticas y las resistencias que se le impondrán en los siguientes años van a salir de las filas de esas múltiples izquierdas. El diálogo con ellas será necesario para mantener el rumbo y buscar alternativas para que los intereses de derecha aglutinados en la coalición gobernante no se impongan.
Por el proyecto de López Obrador, después de todo, sufragaron millones de mexicanos y mexicanas para quienes uno, un par o un conjunto de asuntos son de particular importancia. Conceder que quienes respaldaron a la coalición Juntos Haremos Historia lo hicieron en todos sus términos y exactamente como estos fueron presentados es ingenuo. En última instancia, esa creencia termina por invisibilizar que no fue una masa homogénea de ciudadanos la que decidió identificarse como apoyo popular de la coalición, sino que, antes bien, fue un conjunto amorfo conformado por individuos para los cuales las prioridades no son las mismas; pero que, aun así, conscientes de ello, salieron a respaldar a un proyecto del que esperan resultados en sus preocupaciones particulares, no sólo en torno del fiscal independiente, de la relación México-Estados Unidos, de los proyectos de infraestructura en el Sur del país, de las pensiones para adultos mayores y estudiantes, del salario mínimo, de la reducción de la deuda y el dispendio en el sector público o de la corrupción y el saqueo al erario.
Ahora bien, en esta línea de ideas, el segundo problema a plantearse tiene que ver, justo, con el hecho de que el zapatismo es uno de esos sectores que se asume como una corriente de izquierda más —entre tantas—, que hoy por hoy no observa en los acuerdos políticos fraguados por la coalición electoral de López Obrador una apuesta en la que sus propias reivindicaciones y las de las poblaciones originarias, aglutinadas en el Congreso Nacional Indígena, encuentren un cambio sustancial respecto de lo que han vivido a lo largo de décadas en su relación con los gobierno locales y federal.
No es arbitrario ni azaroso, en este sentido, que el desplegado de la vocería de la Subcomandancia del EZLN se centre en la arquitectura del Estadio Azteca —sede del cierre de campaña de López Obrador e ícono del poder empresarial de los monopolios mexicanos— y en la crítica de la manera en que el equipo de campaña fue conformado.
La metáfora del Estadio Azteca, por un lado, apunta a esa crítica necesaria sobre el rol que el capital, nacional y extranjero, ha jugado en la construcción de esa edificación llamada Estado mexicano —y a la manera en que la misma, hasta ahora, sigue diseñada para excluir a amplios sectores de la población. Pero también, y antes que ello, al imperativo de reconocer que para llegar ahí, a esa Gran Final, como la nombró la Subcomandancia, fue necesario sortear y pasar por encima de los escombros y los cadáveres sobre los cuales fue edificada la modernidad en México —muchas de las cuales son ruinas y cadáveres de los pueblos originarios, de las clases desposeídas, de las razas sometidas, de los grupos vulnerados y pauperizados, incluso de los propios zapatistas.
La referencia a la conformación del equipo de campaña —hoy en tránsito hacia curules en el poder legislativo, hacia posiciones de privilegio dentro del partido político o hacia espacios de mando en Secretarías de Estado—, por su parte, es claro que no apunta (por lo menos no en estos términos), a una crítica hacia las bases populares que apoyaron el movimiento, sino a mostrar que es en esas negociaciones, en esas concertacesiones y en esos pactos en donde aún se encuentra vigente el germen del neoliberalismo que tanto daño causa a los pueblos originarios del país, y al que el gobierno entrante únicamente pretende colocarle por enfrente algunos paliativos y correctivos con carácter social, pero sin modificar de fondo —quizá sí de forma— la lógica de acumulación/desposesión en curso.
Al zapatismo le queda claro que los grandes vencedores de la pasada contienda electoral son, por un lado, los capitales con los cuales se logró concertar el —efímero o permanente— tránsito hacia una izquierda más social, con un programa que coadyuve a la consolidación del empresariado nacional en un entorno de cerrazón y agresividad por parte de sus pares extranjeros; y por el otro, las clases medias, mestizas, poco relacionadas con los pueblos originarios de México, a partir de las cuales se buscará reactivar el mercado interno y los márgenes de acumulación de capital nacional.
Y lo cierto es que, para esas poblaciones que históricamente siempre se han encontrado hasta el fondo de las jerarquías sociales que operan en la realidad cotidiana de los mexicanos y las mexicanas, desconocer ese hecho no es opción: porque aunque en su discurso de victoria López Obrador sentenció que por el bien de México, primero los pobres; los zapatistas no dejan de insistir en que, por el bien de México, primero están las vidas de seres humanos; y en particular de seres humanos a los que no se los deja de observar desde la óptica del colonizador que debe llevar hasta ellos la modernidad, el progreso y el crecimiento económico, como si esa triada, tan repetida por los adalides del libre mercado, fuese, en sí misma y por sí misma, el fin, el objetivo de vida de los pueblos del Congreso Nacional Indígena, o de cualquier persona.
Blog del autor: https://columnamx.blogspot.mx
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

COMPARTE EL SITIO DE: https://plataformadistritocero.blogspot.mx

Por la vida: ¡territorios libres de minería!


COMPARTE EL SITIO DE: https://plataformadistritocero.blogspot.mx

rebelion.org

Por la vida: ¡territorios libres de minería!

 

 


En el Día Mundial  Contra la Megaminería a cielo abierto, varios colectivos, así como la Red Mexicana de Afectados por la Minería (Rema), hicieron público un comunicado dirigido a las y los mexicanos, y al próximo gobierno de la República, en un contexto marcado por la precariedad laboral, inseguridad, violencia generalizada, impunidad, falta de procuración de justicia, corrupción, violación de derechos humanos, criminalización de la protesta social, destrucción y contaminación de los ecosistemas y los bienes naturales, así como la imposición de políticas y leyes neoliberales entreguistas que atentan contra la identidad y cultura del y de los pueblos de México.
Manifiestan y visibilizan su repudio a la megaminería: “porque justo esta actividad extractiva, es la que mejor representa el despojo y desplazamiento forzado de la población, la que más encarna la eliminación de la vida en su conjunto, y la que se encuentra encabezada por un grupo de ‘selectos empresarios’ que recurrentemente violan las leyes –sin que existan consecuencias al respecto–, violentan a las y los habitantes opositores a este tipo de proyectos, y establecen, en la mayoría de los casos, un abierto contubernio con el crimen organizado para implantar control territorial”.
De las reformas estructurales neoliberales, se menciona, en particular, la nefasta ley minera de 1992, que en su artículo sexto otorga carácter preferente a la exploración y explotación mineras sobre cualquier otro uso de la tierra. Esta ley, entre otras, ha traído afectaciones graves a cientos de comunidades, cuyos daños han sido documentados por científicos comprometidos que se han decidido a acompañar este tipo de procesos, así como igualmente los han documentado y denunciado cientos de grupos de la sociedad civil. En todos los casos el gobierno mexicano ha mostrado opacidad, omisión con la sociedad, y en consecuencia, complicidad para con las empresas y los empresarios.
Muy graves son las denuncias de las instituciones universitarias, quienes se están acostumbrando a recibir jugosas donaciones, que las mete en conflictos de interés y no en pocos casos, salen a proteger a los empresarios al ocultar, maquillar y manipular datos sobre los terribles daños a la salud y al ambiente que las empresas ocasionan durante su operación cotidiana.
Demandan al gobierno electo: “a). JUSTICIA Y RENDICIÓN DE CUENTAS: Ya no es posible dar continuidad a este modelo extractivo depredador; ya no es posible continuar reafirmando la ‘institucionalización’, tanto de los principios rectores empresariales como la responsabilidad social empresarial o la existencia de la minería verde/sustentable, menos aún se dé continuidad a la falsa premisa de que el que contamina paga (…) b). CANCELAR CONCESIONES MINERAS: Cortar de facto con esta política indiscriminada y entreguista de concesiones mineras, como si los bienes naturales de México fueran de los gobernantes y no de la nación (…) TODAS las concesiones mineras deben ser canceladas DE FORMA INMEDIATA, porque todas sin excepción, han violado las leyes, han violado los derechos humanos y han trastocado y vulnerado la participación y la toma de decisiones de los pueblos y de la gente (…) c). ARMONIZACIÓN LEGISLATIVA PARA LA PROTECCIÓN DEL AMBIENTE Y DE LOS DERECHOS HUMANOS: (…) Los pueblos tienen auto-adscripción, autonomía y libre determinación que hacen valer sus decisiones, a partir de las estructuras de gobernanza que para ello tienen definidas, mismas que están reconocidas por el Estado mexicano. (…) Los proyectos de muerte no merecen ni siquiera preguntarse, se prohíben desde el proyecto de nación de forma tajante. d). FIN DE LA CORRUPCIÓN INSTITUCIONAL (…) que PROFEPA Y SEMARNAT dejen de ser totalmente lo que han sido hasta ahora; fieles artífices, amigos y coadjutores del modelo extractivo depredador que busca minerales, agua, gas, petróleo, a la vez que impone plantaciones como palma africana y transgénicos (…) e). DEMOCRACIA PARTICIPATIVA: Es deseable que el gobierno electo construya una estrategia integral e integradora para que la nación deje de ser corporativa y regrese a su principal función, una nación social. f). RECUPERAR LA SOBERANIA Y LA PAZ SOCIAL: (…) Este ‘nuevo amanecer democrático’ debe también poner un alto al intervencionismo extranjero. Hace falta un ¡ya basta! para que el gobierno canadiense deje, de forma directa y a través de su embajada en México, de impulsar su agenda minera por encima de nosotros como mexicanos. Su política intervencionista y voraz es violatoria a la protección de los derechos humanos y colectivos, en aquellos territorios que son devastados por la operación de empresas mineras canadienses.”
Rema y los colectivos señalan: No hay tiempo ni espacio para mezclas o matices. En algunos temas y procesos, tal como lo señalamos contra el modelo extractivo, esperamos contundencia y no deseamos continuidad, a medias o en transición simulada.
Fuente: http://www.jornada.com.mx/2018/07/27/opinion/018a1pol

COMPARTE EL SITIO DE: https://plataformadistritocero.blogspot.mx

SME, una ruta a la salvación


COMPARTE EL SITIO DE: https://plataformadistritocero.blogspot.mx

rebelion.org

 SME, una ruta a la salvación

 

 


La dirección del SME contrajo relaciones económicas con una transnacional, Mota-Engil. Para que haya viabilidad en el proyecto económico, es indispensable que se anule la democracia a lo interno, porque se podría dar la posibilidad de que Martin Esparza ya no fungiera como gestor de la transnacional Mota-Engil. La empresa portuguesa transnacional necesita garantías políticas, jurídicas y económicas para seguir con el jugoso negocio de la explotación de la electricidad en México. ¿Pueden imaginar una dirección distinta, con otro perfil ideológico, trabando relaciones con Mota-Engil? Sería un rotundo fracaso económico para la transnacional. En conclusión, Martín tuvo que clausurar la democracia a lo interno para dar viabilidad económica a lo externo. Martín es el factor político que da estabilidad al jugoso negocio de Mota-Engil. El 11 de octubre de este año, se van a cumplir 9 años del decreto de extinción de Luz y Fuerza del Centro (LyFC), por parte de Felipe Calderón Hinojosa, que dejó a 44 mil trabajadores en el brutal desempleo.
Un grupo de trabajadores sindicalizados pertenecientes al Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), denominados “Para todos, todo” y “Animal Dañero, la crítica del Obrero” hacen un llamado a dos movilizaciones, una el 12 de julio afuera de las instalaciones de lo que una vez fue la matriz de LyFC, y otra el 20 de julio en la Glorieta de Insurgentes, para partir a la Casa de Campaña de Andrés Manuel López.
¿Pero qué piden esos trabajadores? ¿Qué de especial tiene esas dos convocatorias?
Para poder entender el evento y su relevancia tenemos que echar mano de la historia y revisar –aunque sea de pasadita-, qué ha sucedido a lo interno del Sindicato Mexicano de Electricistas durante estos 9 años. Lo cual se dará en dos artículos, para poder abarcar lo más posible el conflicto.
Características fundamentales del SME
El SME es considerado un sindicato independiente, en relación al Estado, y democrático, por sus procesos en la toma de decisiones. Su construcción se dio de manera independiente al Estado y fue por concurso y participación activa de sus propios agremiados. Tiene la peculiaridad de haber nacido en medio del proceso revolucionario (1914), nace antes del periodo de creación de sindicatos corporativistas, es uno de los más longevos de país.[1] Su estrategia de lucha se basaba –y así fue como consiguió sus mayores conquistas- en la “acción directa”, el enfrentamiento directo entre empresa y sindicato, sin la intervención del Estado, la huelga fue el instrumento que le permitió sus mayores conquistas, como la emblemática huelga del 36. La bilateralidad en las negociaciones fue una de sus primeras batallas y una de sus características particulares: la lucha por reconocimiento explícito a la organización sindical –como legítimo interlocutor de los trabajadores- frente a la patronal.[2] Es interesante lo que propone Breña Alvírez (líder histórico en el SME) para la declaración de principios de la primigenia CTM: “uso… de la acción directa de los trabajadores en sus disputas con la clase capitalista, para evitar que lo sometan órganos del estado o lo limiten en sus posibilidades de elevación económica y de respeto social. La acción directa se entenderá como la supresión de toda intermediación entre trabajadores y patrones”.[3]
Existe otro antecedente que nos explica el carácter independiente del SME al inicio de su existencia, que quedará marcada como forma de actuar y como forma de concebirse como Sindicato. En la Huelga del 36, donde el SME consigue el histórico CCT -que perdurará hasta el Decreto de Extinción en 2009, claro con algunas modificaciones, pero en lo sustancial poco modificado- y ante las presiones de algunos dirigentes de la C.T.M –Lomberto Toledano, Fidel Velázquez- Breña Alvírez se resistió a recurrir al arbitraje estatal –incluso en el gobierno de Lázaro Cárdenas- señalando lo siguiente: “Al ser la huelga la única arma efectiva de que disponen los trabajadores ente los patrones, resultaría absurdo recurrir a ella si posteriormente hubieran los trabajadores de aceptar el arbitraje”.[4] Claramente hay una postura intransigente frente al arbitraje del estado, por considerarlo, ilegítimo, peligroso e ideológicamente inconsecuente. Siempre pensando en articular la fuerza que tienen los trabajadores para alcanzar sus conquistas sin subordinarlas al Estado.
El SME siempre se ha desarrollado entre discursos radicales y, por otro lado, un pragmatismo táctico, es una tensión dialéctica a través de la cual ha aprovechado todas las circunstancias coyunturales para mantener con vida y poder avanzar en sus objetivos, que se resumían en dos principios básicos: la defensa de su autonomía sindical y sus prácticas democráticas; y la defensa de su CCT[5], como las dos partes fundantes de su identidad sindical. Dice Raul Trejo, en su visión menos romántica del SME: “sería pueril sorprenderse porque los sindicatos (incluso los más beligerantes, democráticos o contestatarios) busquen su reconocimiento y la posibilidad de impulsar sus demandas por conductos institucionales”.[6]
¿Qué de esos elementos siguen vigentes?
Cabe señalar que esos principios fundantes ahora se encuentran trastocados, porque a la fecha no existe ni CCT, (producto de la Extinción) ni democracia, por los elementos que más adelante señalaré.
El SME ha trabado relaciones institucionales que a nadie le debería de sorprender, una vez más abiertas y peligrosas, como por ejemplo las relaciones de subordinación que tejió Jorge Sánchez con la administración de Salinas de Gortari, en el supuesto de la defensa de los intereses del sindicato y su Contrato Colectivo, y otras de manera más ríspidas, como las más recientes, y sin lugar a dudas, las más complejas.[7] El mundo de trabajo fue modificado sustancialmente desde la entrada del neoliberalismo: flexibilizando, por no decir precarizando, las condiciones laborales, el CCT del SME parecía una isla en un continente laboral radicalmente transformado, era una anacrónica histórica –desde el punto de vista burgués-, que estaba peligrosamente llamado a desaparecer.
Pero más allá de su carácter independiente, el SME se caracterizaba por su democracia interna –hay que decir que eso ya no existe, o se encuentra en puntos suspensivos–, un sindicato donde existía la disputa política (con garantías de triunfo) de los puestos de representación sindical, que le daban legitimidad a la estructura orgánica, pero también, donde existían mecanismos de rendición de cuentas y toma de decisiones directas, es decir, a través de “Asambleas Generales” (como máximo órgano de decisiones) y donde se podía participar abiertamente, directa y sin delegación, incluyendo, por supuesto, el debate de distintas posiciones políticas, incluso las posiciones minoritarias.[8] La democracia interna le daba vida al propio sindicato, el mecanismo por el cual se renovaba constantemente y donde la disputa política era oxígeno para la organización. Si tú matas la vida democrática a lo interno del SME, de facto matas al SME. Será un SME que no se reconocerá a sí mismo. Desde el inicio de su existencia tiene características democráticas:
“…continuaban las costumbres libertarias de la clase obrera en México, no tanto en su ideología como en sus formas internas de decisión. La asamblea era el único órgano de decisión y cada tres meses se realizaban elecciones para cambiar de dirigentes…. Un reducido cuadro de dirigentes estaba al frente de la organización… En política externa, el SME apoyaba todas las luchas obreras, pero se abstenía de intervenir en política en el sentido tradicional del término. Democracia de base formalización y una exigua centralización y estratificación caracterizaba la estructura organizativa del SME. Sindicato más de fábrica que de Estado…”[9]
Claro que posteriormente se tuvo que dar un proceso de racionalización a su estructura, sin embargo, fue capaz durante muchos años de mantener en su propia estructura orgánica (los estatutos sindicales) su esencia asamblearia y democrática.
En caso de mandos intermedios existía la figura de representante departamental (figura de intermediación entre bases y dirigentes, aunque no era una forma necesariamente delegataria, actualmente rota) que se disputaba cada año y para Comité Central, cada dos años. Esos elementos, junto con otros más subterráneos, constituía una forma que podía garantizar la representatividad y legitimidad; partes constitutivas de la democracia del SME y que lo diferenciaba de un “democracia” exclusivamente procedimental y formal. La democracia obrera debe mantener fuerzas vivas, las discusiones permanentes, el rejuego real de la disputa por la representación de los trabajadores, la participación de las bases, lo demás es una formalidad burocrática que intenta mantener las formas, pero que no está convencida en la democracia.[10]
Es importante señalarlo, porque una de las consignas o denuncias del sector que se dio cita a los eventos del 12 y del 20 de julio, reclama la existencia de un ambiente antidemocrático en el SME. ¿Pero qué elementos demuestran dichas afirmaciones? Recientemente hubo modificaciones para prolongar los periodos en funciones de los representantes sindicales, (reforma de estatutos) incluida la del Secretario General –ahora- puede tener una duración de 5 años, cuando antes se limitaba a dos años, con posibilidad a la relección.
Pero el SME tenía otra característica peculiar: limitaba la consolidación de líderes vitalicios, el límite para reelegirte era la jubilación, después de eso ya no podías seguir siendo Secretario General, lo que no implicaba que no pudieras seguir teniendo vida política en el SME. Pero sí era un control democrático, porque limitaba los liderazgos eternos.
En el SME existen distintos grupos políticos, como el de jubilados (hay que hablar en plural porque siempre han existido distintas corrientes democráticas) aún pueden decidir activamente en la disputa por una cartera en el Comité Central (pro-secretaría de Jubilados), pero también, por sus representantes. Cuantitativamente son muchos, pero cualitativamente su experiencia sindical y política es muy bien recibida, muchos de eso grupos de jubilados pueden definir la política a seguir a lo interno del sindicato. En ese sentido, veremos a grupos de jubilados disputando una nueva representación, distinta a la domesticada y poco representativa comisión de trabajo del grupo de jubilados, a la par de procesos ilegales e ilegítimos para impedir que esos grupos y corrientes disputen puestos de dirección, utilizando mecanismos como la “expulsión” o la “sanción” como vehículos para para obstaculizar el desarrollo democrático.
Hay que resaltar que existe una anomalía histórica en SME, Martín Esparza se ha convertido en el Secretario General con más años en el poder, con aproximadamente 14 años, es poco en relación con otros sindicatos [11], pero también se perfila a convertirse en el primer secretario general vitalicio en la historia del sindicato. No se ve para cuándo pueda dejar el cargo. No es un hecho que se critique desde una formalidad democrática liberal, sino porque trastoca los principios históricos en la vida cotidiana del SME.
También hay que resaltar todos esos mecanismos “invisibles” (esos que quedan fuera del orden estatutario) que colocan la disputa política en desigualdad de circunstancias. La actual dirección se ha apropiado de todos los recursos materiales, simbólicos y legales para hacer pasar su postura, haciendo parecer que es única. Cualquier opinión diferente es inmediatamente censurada, ya sea a través de las amenazas, físicas o verbales. Pero cuando me refiero que cuentan con todos los recursos, me refiero al hecho de que todas las instalaciones sindicales y sus recursos están puestos para hacer pasar su opinión, incluso las siglas, los emblemas y las relaciones de solidaridad. A los compañeros del “Animal Dañero” se les obstaculizó el acceso a las instalaciones e incluso se les despojo del cubículo donde operaban políticamente. No lo utilizaban en nombre del “Animal Dañero”, lo utilizaban a nombre de la representación del departamento de Agencias Foráneas. ¿Cómo dar una disputa democrática cuando el terreno del piso es totalmente disparejo? Pero en el más vil cinismo y de manera anti-estatutaria, se les usurpó el cargo de “representante departamental”, colocando una representación espuria que no fue electa por el voto directo y secreto, y que de facto dejo de velar por los intereses de sus representados, y sí, defender los interés de la Casta Sindical.[12]
¿Pero por qué se ha dado esa anomalía histórica?
Algunos lo explicarían producto de un hecho ciertamente fortuito, la Extinción de Luz y Fuerza del Centro, que obviamente modificó el escenario de “normalidad democrática”. Pero se construyó el argumento de “excepcionalidad” –a nombre de esa excepción, se permite todo-, que permite a Martin Esparza plantearse como el líder que ha de revertir ese proceso de “extinción”, hasta su muerte. ¿Cuándo cabría la posibilidad de que se fuera Martin Esparza de la Secretaría General, haciendo honor a nuestras tradiciones y formas de organización? La primera visión, sostendrá que hasta que no se concluyan las tareas que permitan una normalidad laboral y sindical. ¿Pero cuándo se van a concluir ese periodo de anomalía? Nunca, siempre existirá un pendiente en todo este proceso de lucha que permita –ya no por la votación democrática de los trabajadores- la continuidad de Martín Esparza en el cargo, por eso no hay prisa por cerrar el conflicto, ya sea con el Gobierno o a través de sostener que hay pendientes por construir: caso de la nueva Cooperativa LyFC, los contratos con la generadora Fénix, etcétera. La excepcionalidad es el único criterio de su defensa. De facto se ha clausurado, a través de cláusulas de exclusión y de expulsión, la posibilidad de la participación plural. A 30 compañeros se les negó su certificado de aportación a la cooperativa, y con eso la posibilidad de poder acceder a tener un ingreso, pero también a hacer vida política con los compañeros, a otra centena se les negó su trámite a un fideicomiso (construido con las ganancias de Fénix), se han sancionado compañeros por motivos políticos. Pero además de ese hecho, se ha clausurado la vida democrática, con el útil argumento del “enemigo” interno y externo. Basado en la impronta que dejó en algunos compañeros, la división interna, que se tradujo en la posibilidad de criticar al SME.
Pero hay otra postura que señala que su prolongación es producto de una nueva dinámica económica, es decir, la dirección del SME contrajo relaciones económicas con una transnacional, Mota-Engil. En ese sentido y bajo un esquema privatizado, el Comité Central participó en la creación de una sociedad empresarial denominada “Grupo Fénix”, donde participa el SME con 40% de las acciones, Mota-Engil con el 51% y la cooperativa con el 9%, se genera una lógica empresarial, que debe ser garantizada a toda costa y donde Martín Esparza participa como Empresario, líder sindical y trabajador.[13] Es decir, para que haya viabilidad en el proyecto económico, es indispensable que se anule la democracia a lo interno, porque se podría dar la posibilidad de que Martín Esparza ya no fungiera como gestor de la transnacional Mota-Engil. La empresa portuguesa transnacional necesita garantías políticas, jurídicas y económicas para seguir con el jugoso negocio de la explotación de la electricidad en México. ¿Pueden imaginar una dirección distinta, con otro perfil ideológico, trabando relaciones con Mota-Engil? Sería un rotundo fracaso económico para la transnacional. En conclusión, Martín tuvo que clausurar la democracia a lo interno para dar viabilidad económica a lo externo. Martín es el factor político que da estabilidad al jugoso negocio de Mota-Engil.
Hagamos un ejercicio de imaginación, ¿Qué pensaría Breña Alvírez de esta situación? De seguro les hace una huelga con acción directa, valiéndole la intervención del Estado y que se trate de Mota Engil.[14] Así como sucedió en la huelga del 36.
¿Es ese grupo disidente que se plantea la destitución de Martin Esparza los nuevos Breñas?
Seguramente eso es una pretensión que no se ajusta a la realidad, sin embargo, son un factor incómodo para una dirección y sus intereses.
Pero deberá plantearse lo siguiente:
Hay que señalar que el desgaste de las prácticas democráticas no surge en el periodo de Martín Esparza Flores, sino que Martín es la síntesis de procesos pasados, hecha nombre propio, de prácticas subterráneas que se habían gestado a lo interno del SME, desde direcciones anteriores, con prácticas patrimonialistas que construían liderazgos que promovían el culto a la personalidad. En una negación a su historia. Es el monstruo que generaron años de indulgencia y complacencia sindical. Donde los representantes sindicales se convirtieron en gestores de los derechos económicos de los trabajadores. Los nuevos grupos políticos se van a enfrentar a esa costra de viejas prácticas que no se desvanecieron con el decreto de extinción, y que al parecer –con los pasos de los años-, piden volver a nacer, en nombre de los viejos líderes, a los cuales, como los hombres recién fallecidos, les aparecerán propiedades que en vida nunca tuvieron. Es por eso, que no se puede reducir la estrategia de lucha, a un cambio de nombres, sino a un cambio de lógicas, porque puedes cambiar los nombres pero dejar las lógicas, lo que en términos concretos se traduciría en nuevas traiciones.
LOS TRES ACTORES: la articulación de una traición negociada.
¿Qué tejidos, qué entramados, qué lógica articuladora existe detrás de lo que está sucediendo en Sindicato Mexicano de Electricista?
En la “resolución final del conflicto” –entre comillas porque aún es un proceso abierto- tres actores estuvieron vinculados, es un entramado siempre presente en la historia del sindicalismo mexicano. Estado, empresa, sindicato. ¿Quiénes son y qué intereses persiguen? En el comunicado del 20 de julio en la casa de campaña de AMLO, el compañero Mario Benítez declara:
“Como se sabe, y es de su conocimiento, una de las últimas empresas públicas que despedazó, hasta desaparecer, la política neoliberal del PRI, PAN y PRD, fue Luz y Fuerza del Centro, empresa de más de 100 años y en la cual laborábamos 44 mil trabajadores electricistas, hasta el 11 de octubre del 2009.
“De ello responsabilizamos a los gobiernos de Felipe Calderón y Peña Nieto, así como a los dirigentes sindicales del SME que, en una alianza de intereses inconfesables, fraguaron juntos la liquidación de Luz y Fuerza y la pérdida de todos nuestros derechos laborales…” [15]
“Una alianza de intereses inconfesables” ¿Qué intereses y cómo se articulan? Varios son los motivos que funda la decisión de extinguir LyFC: la desaparición de un CCT, el abrir el camino a la privatización y una embestida contra los sindicalismos democráticos. Si uno hiciera corte de caja al 21 de julio del 2018 en el que se está escribiendo este artículo, podría uno decir que los tres objetivos se han cumplido. Si a Felipe Calderón le preguntaran “¿Qué piensa a nueve años de su decreto que extinguió LyFC?” él podría decir “Misión cumplida, nunca pensé que encontraría tanta colaboración”. Ya no existe el CCT, ya el sector eléctrico se encuentra privatizado y el SME ha dejado de ser uno de los referentes de los sindicalismos democráticos. Duras palabras, reversibles en el tiempo.
¿Pero qué tiene que ver la dirección del SME en todo esto?
Primero hay que señalar cuáles son los intereses particulares de los tres actores en el conflicto: Estado, Mota-Engil, burocracia sindical.
EL ESTADO
En lo que concierne al Estado, tenía una urgencia política por resolver el conflicto con los trabajadores electricistas, no podía avanzar –o por lo menos le podría incomodar- en sus intereses por privatizar el sector eléctrico, el tener a 16,599 trabajadores sin liquidarse. Necesitaban finiquitar el conflicto con los trabajadores del SME. Navarrete Prida, secretario del trabajo en el sexenio de Enrique Peña Nieto, dio el conflicto por terminado: “Las últimas dos semanas de agosto, la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje trabajo viernes sábado y domingo para liquidar a cada uno de los ex trabajadores del SME que no habían cobrado su finiquito, uno por uno, tuvimos el 96% de efectividad, sin necesidad de estar haciendo ruido y presentaciones y darlo a conocer en boletín”[16] A la fecha, los 44 mil trabajadores están liquidados en términos jurídicos. Eso es importante señalarlo por dos razones: en primer lugar porque la distinción inicial entre liquidados y no liquidados, se desvanece, por lo menos en términos jurídicos. No así, en términos políticos ni ideológicos, por razones que explicaré posteriormente. Y segunda, dice Navarrete Prida: “tuvimos 96% de efectividad, sin necesidad de estar haciendo ruido y presentaciones (…)” ¿Por qué pudieron liquidar a los 16,599 trabajadores, cuando siempre fue una hazaña para el gobierno, y sin hacer ruido?
Porque alguien tuvo que haber colaborado en ella.
¿Quién colaboró en la liquidación de los trabajadores restantes? Ni más ni menos, que la dirección del SME.
Para darnos una idea más exacta de lo que significa en términos políticos esa colaboración señalaré lo siguiente: “El proceso de extinción de Luz y Fuerza del Centro (LFC) le reportó a las televisoras mexicanas, en un solo mes, ganancias por 131 millones 805 mil 914 pesos, según respuesta del Servicio de Administración y Enajenación de Bienes (SAE) a una solicitud de información planteada por La Jornada.
“Ese monto representa 60 por ciento de los 217 millones 849 mil 503 pesos que en total pagó en publicidad el gobierno de Felipe Calderón entre enero y abril pasados para defender el proceso de extinción del organismo descentralizado.”[17] Eso fue al inicio del proceso de extinción, que llevó a liquidar a 27,407 trabajadores, que representa un 61.57% de los 44 mil [18] Con mucha inversión en publicidad, con incentivos económicos y en medio de una disputa de liderazgos sindicales –gestores todos, de la liquidación- pudieron desgajar al SME y partirlo en dos, pero que a la fecha parece más un crisol de corrientes de todo tipo. Para los electricistas sólo basta con recordar lo que sucedió, para los externos sólo hay que imaginar la brutal campaña que desplegaron para que nos liquidáramos. Los restantes, es decir, aquellos denominados la “Resistencia” (trabajadores que no se liquidaron hasta el 2016, una categoría justa, para aquellos que aguantaron hasta el final), se liquidaron con la gestión y colaboración del Sindicato Mexicano de Electricistas. Recuerdo los videos que se proyectaban en auditorio del SME, con las palabras de Martín, que se repetían hasta el cansancio, para convencer a los trabajadores de que liquidarse era la mejor opción. Incluso participó su personal, trabajadores de base, para gestionar el trámite: lo que en 2009 hizo el gobierno a través del SAE, en 2016 lo hizo a través de Martin Esparza. Con tal colaboración se puede concluir un proceso sin “hacer ruido”. Cabe recordar que una de las consignas era: “primero el trabajo y luego me liquido” Ahora ni trabajo, ni liquidación. Es evidente que después de 7 años; con cansancio, sin perspectivas, con engaños, con necesidad económica y sin aparentemente viabilidad jurídica y política es más fácil ir a recoger una liquidación. La categoría mítica denominada “resistencia”, tiene límites objetivos. Navarrete Prida sentencia -como aquel hombre que ya sabe lo que se negoció- : “El asunto está en términos reales, no solamente jurídicos, está resuelto y esperemos sirva para proveer de fluido de calidad de energía eléctrica al centro del país, sin que pierdan atribuciones la CFE y el gobierno, y no se vea con menoscabo alguna reforma energética que tuvieron a bien aprobar.”[19] ¿Por qué se atreve a decir algo así un funcionario federal? Porque sabe muy bien que la dirección aceptó los términos de la negociación. ¿Cuál negociación? Nadie sabe qué se firmó -sólo el gobierno y la dirección-, se encuentran bajo reserva. ¿Qué piden los manifestantes de los actos del 12 y el 20 de julio? Que se desclasifiquen todos los documentos, por la sencilla razón de que algo que modificó la vida de miles de trabajadores sea conocido por ellos. Pero cabe resaltar otra cosa. Se necesitaba finiquitar el conflicto para poder dar paso a la privatización del sector eléctrico. Dejamos la siguiente pregunta para especulación ¿Qué hubiera pasado si no se hubiera claudicado a nuestras demandas en el nuevo gobierno de AMLO? ¿Cabría, sobre un conflicto legal y político abierto, la posibilidad de un resultado distinto con AMLO? Los profesores de la CNTE y el SNTE en la defensa de sus demandas y en rechazo a la Reforma Educativa han logrado que AMLO se comprometa a echar abajo esta reforma. Con lucha y no con zalamería. Eso también estaba en el fondo por terminar el conflicto, para que no quedara resquicio político, ni jurídico, para dar retroceso al proceso de extinción y con ello “no se vea con menoscabo alguna reforma energética…” Es preciso mencionar, y solo para hacer un ejercicio mental de paralelismo histórico, que la nacionalización de la industria petrolera en 1938, por Lázaro Cárdenas, se da en medio de un conflicto obrero. So pretexto de ese conflicto, se da el proceso de nacionalización de la industria petrolera.
Privatización, Grupo Fénix.
En septiembre del 2015 se constituye ante una notaría del Ciudad de México, la “Sociedad Generadora Fénix”, con una alianza entre SME y Mota-Engil (Transnacional de origen portugués) con la composición accionaria antes mencionada.[20]
¿Pero qué es Mota-Engil en el sexenio de Peña Nieto?
En la columna de Mario Maldonado el 19 de enero del 2018, articulista de El Universal, titulada “El pleito entre José Miguel y Federico Patiño”, nos da unas pistas; señala lo siguiente: “Mota-Engil ha sido una de las empresas consentidas, del presidente Enrique Peña Nieto. Una investigación de EL UNIVERSAL reveló que está en el top 10 de las empresas con más contratos públicos, según Compranet”[21] Esto lo escribe en el contexto de una disputa por una concesión en el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM). Sí, en el tan polémico Aeropuerto. ¿Quién es José Miguel Bejos? Es el aliado de Mota-Engil en México, un importante empresario que estableció sus negocios al amparo del grupo Atlacomulco. Dice el articulista “el empresario José Miguel Bejos, director del grupo Prodi, suele partir el aire en el campo de golf con el presidente Peña y algunos miembros de sus gabinete”. Y remata el portal de internet “Sin embargo”, en una nota titulada: “El poderoso señor del Mazo”:
“Del Mazo y Peña Nieto juegan golf tres días seguidos en Ixtapan de la Sal. Estaban Luis Miranda –el intocable y oscuro Miranda-, y un personaje también cercano a Peña Nieto: José Miguel Bejos, hijo del poderoso empresario Alfredo Miguel.
“¿Quién es José Miguel Bejos?
“Este mexiquense, director del Grupo Prodi, pertenece a la tercera generación de una familia cercana al gobierno del Estado de México y ahora al Gobierno federal.
“Miguel Bejos ha formado una dupla con la firma portuguesa Mota-Engil, con la cual ha obtenido este sexenio 13 mil 608 millones de pesos en contratos tan sólo con la Secretaría de Comunicaciones y Transportes”[22]
Las negociaciones con el SME fueron celebradas con el “el intocable y oscuro Miranda”, que hizo de intermediario entre Estado, empresa y sindicato. Recordando que todos los acuerdos están reservados por ley. Lo anterior no confirma nada, pero sí da elementos para pensar que hay una “extraña coincidencia”
¿Pero dónde quedo el “sindicato independiente” del que habíamos hablado en un inicio?
Ahora se ha convertido en ariete político del sector económico, en este caso, de Mota-Engil, dice la nota de Mario Maldonado: “Mientras tanto, el miércoles el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) le hizo un numerito a Federico Patiño: se plantó afuera de las GACM, en la Ciudad de México, para ejercer presión y lograr que se le otorgue el contrato de la red de distribución eléctrica del nuevo aeropuerto. ‘Vamos a seguir luchando hasta recuperar lo que nos arrebataron’, gritaba Eduardo García, presidente de LF del Centro.”[23] En medio de una disputa intra-empresarial, el sindicato jugó el papel de grupo de presión, en beneficio de los negocios de la transnacional. O por lo menos es lo que nos sugiera la nota.
¿Pero qué intereses tiene Mota-Engil en México y en especial en grupo Fénix?
En una entrevista radiofónica para “Radio Imagen”, el director ejecutivo para América Latina, João Pedro Parreira, dice lo siguiente: “… celebramos la participación de la empresa Fénix en el mercado mayorista eléctrico nacional, celebrando la apertura del mercado eléctrico con nuestra presencia, creo que fuimos la primera empresa en participar en el mercado (…)”[24] ¿Cómo se dieron esas concesiones y por qué los primeros? En un contexto político, económico y jurídico muy amable para las inversiones extranjeras. ¿Qué es “peñanietismo” si no un sexenio que se encargó de rematar la soberanía nacional? Un gobierno manchado por los escándalos de corrupción y por haber profundizado el modelo económico neoliberal. En relación a eso, el empresario Parreira dice lo siguiente. “México, yo creo que es de lo mercados emergentes, aquel que tiene una estabilidad económica y un tren de crecimiento que en el sector infraestructura nos garantiza las inversiones a largo plazo. Como tú sabes -le dice al entrevistador- en concesiones de 30 años a 20 años o a más, en ese sentido la seguridad jurídica, la estabilidad económica, y las buenas perspectivas de México, nos aseguran una gran presencia, estamos viviendo tiempos difíciles, en términos globales(…) Estamos viendo una tormenta en Europa, y todos los mercados del mundo, nosotros estamos muy esperanzados que en México va haber una estabilidad de largo plazo(…)”[25] Los portugueses vienen de la crisis económica que azotó el mundo en 2008, pero que impactó de particular forma a Europa, y quieren salir de su situación explotando -aún más- los mercados emergentes y en especial el mercado en América Latina. Qué empresa no quisiera hacer negocios con Peña Nieto.
Pero a nadie le debe sorprender que un empresario hable así de sus negocios y que tenga sus perspectivas. Lo que sorprende es la visión del SME sobre ese esquema de negocios, en una distorsión ideológica, Martín Esparza señala lo siguiente: “Así como en el siglo pasado nuestro CCT fue arquetipo de las más altas y justas prestaciones de los trabajadores, ahora nuestro inédito modelo de trabajo y asociación para generar energía eléctrica, bajo un esquema en sociedad con el capital privado, puede convertirse en el ejemplo a seguir y la opción válida para que miles de trabajadores que, con la apuesta en marcha de reformas, como la reforma energética, ven peligrar su estabilidad laboral y su régimen de pensiones y su seguridad social”[26] Ese modelo subordina la política sindical a la lógica empresarial. En vez de luchar para revertir, mejor nos adecuamos a la lógica de la privatización. Pero asumiendo que el SME tenía que vivir entregándose al enemigo, hay que evaluar si ese esquema de trabajo es el modelo a seguir, y si es la opción válida para que miles de trabajadores no vean peligrar su estabilidad laboral.
Por lo pronto sólo le ha podido garantizar el trabajo –precario, parcial y mal pagado- a 541 trabadores de los más de 15 mil que se encuentran en el desempleo. Es decir, de los hombres y mujeres que no se liquidaron, sólo el 3.4% ha encontrado trabajo en el “inédito modelo de trabajo” que nos propone Martín. Pero uno podría pensar “bueno, son pocos, pero con un buen CCT”. El compañero Antonio Almazán sostiene que el histórico Contrato Colectivo de trabajo, por el que lucharon generaciones enteras, quedó hecho añicos, de sus 120 cláusulas, se redujo a 65, el reconocimiento al riesgo eléctrico desaparece; ¿En una empresa que trabaja con fluido eléctrico, altamente mortal, desaparece las medidas de seguridad? Entre otras muchas desventajas.[27] ¿Nosotros que fuimos en el siglo pasado arquetipo de las más altas y justas prestaciones, aceptamos esa mierda de contrato? ¿Es una vez más, el “inédito modelo de trabajo” que nos propone la dirección del SME? Hace falta sólo echarle una revisadita a la historia de más de 100 años del SME para darse cuenta que el “inédito modelo de trabajo” que nos propone Martín, te retrotrae a los orígenes de sindicalismo en la industria eléctrica.[28]
Pero no concluye ahí la participación de Mota-Engil en México en el sector eléctrico. Existe otro elemento que debemos señalar. ¿Cómo se hace Mota-Engil de una parte del mercado eléctrico? A través de la negociación entre el gobierno y la dirección del SME. En el artículo del camarada José Antonio Almazán nos da algunas pistas: “A la fecha, al SME no le han entregado propiedades, sólo se ha dado una transmisión no onerosa de bienes. Este proceso puede tomarse varios años más, Las plantas de generación de Necaxa y las microhidroeléctricas, en tanto bienes nacionales, fueron entregadas a la “Generadora Fénix”. Es decir, a una empresa privada transnacional, avalado en los hechos la privatización de la industria eléctrica. Sin embargo, a diciembre de 2016 la firma del contrato de adquisición de energía de CFE a la Generadora Fénix se encontraba todavía pendiente de formalizar”[29] ¿En honor a qué se transfieren propiedades a grupo fénix? Fue a cambio de la deuda que tenía el gobierno con los trabajadores -pasivo laboral- que ascendía a un monto aproximado de 80 mil millones de pesos. La cantidad de pesos negociados entre gobierno y SME -y en la obscuridad Mota-Engil- consiste a mil 615 millones de pesos, de los 80 mil, según nos dice la nota de Antonio Almazán. Se entregaron 40 bienes (talleres, fábricas, edificios) y 16 plantas de generación, (las cuales vas a compartir con Mota-Engil). Con esa infraestructura vas a tener que construir un proyecto económico viable para dar trabajo a más de 14 mil trabajadores cooperativistas, que, con aportaciones personales, fondearon la cooperativa LyFC, con un monto aproximado a los 320 millones de pesos. Pero también, con tu trabajo explotado, precario y temporal vas a tener que ceder tu plusvalía a Mota-Engil y a la burocracia del SME.
Pero la pregunta es ¿Por qué con tus derechos fondeaste a una trasnacional? Seguramente los burócratas del SME dirán: “Mota-Engil va invertir en la recuperación y rehabilitaciones de las viejas generadoras de electricidad, ni modo, fue el precio a pagar por recuperar al SME y mantener su registro”. Pero bueno, una cosa es que digas eso y otra digas lo que dijo Martin: “La negociación alcanzada con el gobierno federal para la entrega en comodato de fábricas, instalaciones y plantas de generación, a cambio del adeudo de nuestro pasivo laboral, nos llevó a plantearnos nuevas rutas sindicales en el marco de la reforma energética, razón por la cual hemos acordado una innovadora asociación con la portuguesa Mota-Engil, firmando un contrato colectivo que asegura la permanencia y futuro de nuestra centenaria organización.”
“Hoy con renovada visión nacionalista y dentro de un inédito esquema laboral y, la empresarial, se consolide, en un futuro no muy lejano, la empresa eléctrica más importante del país que realmente contribuya a tarifas justas….”[30] “¡¿Innovadora asociación?!” Como diría el clásico “¡No hombre, unos genios!”, eso es un retroceso, no una innovación. ¿A qué se refiere Martín Esparza con “renovada visión nacionalista? El esquema que él propone, junto con sus socios, es un esquema de privatización, nada nuevo hay en ello, y todavía nos platica que en sus planes esta convertirse en un monopolio en la industria eléctrica. ¡¿Cabe en ese escenario “tarifas justas” o “tarifa social” como alguna vez le llamaron!? En un modelo privado no hay ni tarifas justas ni sociales. “Borrón y cuenta” como lo propone la ANNUE, sí, hasta que no llegue Mota-Engil a prestarles el servicio.
Pero alguien puede decir “todo se vale por sobrevivir”, y como dicen los abogados “aceptando sin conceder”, diríamos lo siguiente ¿Quién se ha beneficiado de esa “innovadora” estrategia de lucha?
¿Los trabajadores en su conjunto o sólo unos cuantos?
SME: la burocracia sindical.
El recorrido de lucha por revertir el decreto de extinción es inenarrable, no sólo por lo extenso del periodo, sino por las luchas cotidianas que se dieron para que sucediera el suceso: marchas, plantones, huelgas de hambre, enfrentamientos, entre otras que seguramente nadie sabe. Todas las acciones llevaban un sello: la esperanza por volver a trabajar. Sangre, sudor y lágrimas existe en todos aquellos que le apostaron a la lucha por regresar a trabajar. Es por eso que mencionaba que la categoría de “liquidado” no es sólo jurídica, sino también política. El gobierno no sólo buscaba la liquidación jurídica, sino también la liquidación política. Y por esas mismas razones es loable la lucha de resistencia. Y eso hay que decirlo con toda la honestidad posible y reconocerlo como algo digno de mencionar. Pero hay un hecho que pervirtió toda esa lucha: la traición de la dirección del SME. Mientras un compañero se ponía en huelga de hambre; ellos negociaban sus condiciones particulares. Sólo hay que imaginar la imagen de las negociaciones, cientos de trabajadores fuera de gobernación buscando una solución, y ellos entregando el CCT a una transnacional. Y uno podría pensar, “bueno, es que son ingenuos, nunca el SME había pasado por algo similar”, sin embargo los hechos niegan esa posibilidad.
Cuando señalamos todo lo anterior con los dos actores; Estado y Empresa, uno podría imaginar que la dirección del SME no se llevó nada a cambio y lo hizo por el bien de los trabajadores, incluso que lo hizo por “Derecho y Justicia del Trabajador”, como reza su bello lema. Pero eso no fue así, la colaboración para desmantelar el CCT, introducir al mercado eléctrico una transnacional y domesticar al sindicato tiene un precio, y ellos lo cobraron.
“Los ingresos secretos”
En todo el transcurso de la lucha del SME se ha venido mintiendo, diciendo verdades a medias y ocultando cosas por parte de la dirección del SME. Hay un excelente texto de Trotski llamado “Su moral y la Nuestra”, donde reflexionar sobre meta-categorías como la “Moral” y sobre la “Moral revolucionaria”, en una discusión sobre el proceder revolucionario, y llega a una conclusión, que comparto: “La emancipación de los trabajadores sólo puede ser obra de los trabajadores mismos. Por eso no hay mayor crimen que engañar a los trabajadores, que hacer pasar derrotas por victorias, a los enemigos por amigos, que corromper a los jefes, que fabricar leyendas, que montar procesos falsos, en unas palabras hacer lo que hacen los estalinistas”[31] Yo diría todo lo que hace la actual Dirección.
Son una “Casta burocrática” porque viven escindidos de los trabajadores que dicen “representar”, viven en condiciones materiales de privilegio, trabajan para su beneficio, traen su lógica propia, apartada del sufrimiento general. Sus condiciones económicas se han modificado en el transcurso de toda la resistencia. Ellos sí pueden decir “Bendito decreto”, el acontecimiento que cambió miles de vidas, a ellos les benefició, sin el decreto seguramente estarían viviendo en condiciones de cualquier otro trabajador de LyFC. Es por que nos repurga que Humberto Montes de Oca se autodenomine “bolchevique”, que se diga “stalinista” pero no bolchevique.
Nómina de Fénix
Ahora bien, ¿Qué beneficios han obtenido en estos años de resistencia? Empecemos por la “Nómina secreta”. La nómina secreta es una filtración que contiene las cotizaciones del seguro social de los 541 trabajadores de Fénix, ahí pudimos observar los salarios que se auto colocó la dirección del SME y también las de sus amigos. Sólo cabe señalar que en la nómina están los 25 miembros del comité, sin embargo por cuestiones de espacio sólo colocaremos a tres principales dirigentes:
Nómina de Fénix
Martín Esparza Flores (Secretario General): tenía un salario diario en LyFC de 312.32 pesos, pasó a un salario en Fénix de 1,887 pesos. Con el añadido de que Martín Esparza es parte del consejo de administración de Fénix.
Eduardo Bobadilla Zarza (Secretario del Trabajo): tenía un salario diario en LyFC de 335.26 pesos, pasó a un salario en Fénix de 1,887 pesos. Con el añadido que parte de sus familiares también ingresó a la nómina de Fénix.
Humberto Montes de Oca (Secretario del Exterior): tenía un salario diario en LyFC de 249 pesos, pasó a un salario en Fénix de 1,887 pesos, Con el añadido de que es “bolchevique”.[32]
Rentas vitalicias
Durante el periodo de la resistencia se pudo alcanzar un acuerdo con el gobierno (también reservado), en el cual 900 compañeros y compañeras que tuvieran 23 años de antigüedad iban a poder acceder a un esquema de pago vitalicio, los montos serian calculados según su tiempo de servicio (antigüedad laboral) y salario de nómina en LyFC, financiada por su propia liquidación, hasta la fecha fue financiada con el 70% del monto total que les correspondía de indemnización, que sería garantizada por “Agrosemex”, un organismo financiero del Estado.
La burocracia del SME no se explica sin el apoyo de mercenarios políticos, recientemente se dio a conocer, por parte del Instituto Nacional al Acceso a la Información (INAI), los montos de las rentas vitalicias. En dicha información se pudo observar, que los más fervientes admiradores y defensores de la actual dirección, recibieron beneficios económicos: rentas vitalicias que superan los 44 mil pesos mensuales.[33]
Los beneficiaros, denominado “el club de los 40”, por el monto recibido, van construyendo una base social reaccionaria que defiende sus intereses propios y que se han enquistado de manera parasitaria.
Liquidaciones millonarias
Como si fuera poco lo antes mencionado, el proceso de liquidación de la resistencia en el 2016, trajo como premio a miembros de la dirección y amigos, familiares, mercenarios cuantiosas liquidaciones que no corresponden a los salarios ni a las antigüedades. Toda la dirección sindical se encuentra en el lista con liquidaciones millonarias, una vez más el INAI proporcionó la información a pesar de la resistencia y amparos de la dirección sindical. Si por ejemplo un trabajador de base se liquidó con unos 300 mil pesos, uno del comité con la misma antigüedad y con el mismo puesto se liquidó con 1 millón 600 mil pesos. Esparza, por supuesto, se liquidó con 5 millones 129 mil pesos.[34]
Los saldos de la traición
¿Pero cuáles son los números de compañeros que han encontrado una alternativa económica en la “inédita negociación”?
Se quedaron en la Resistencia 16,599 compañeros que no se liquidaron en las primeras etapas. De esos 16,599, hubo 950 compañeros que alcanzaron el esquema de Renta Vitalicia, esquema financiado con la liquidación de los compañeros en un 70%, con nulas prestaciones, fuera de la seguridad social, sin aguinaldo: en términos porcentuales eso representa un 5.7% de compañeros que alcanzaron un salida precaria, claro, descontando al “club de los 40 mil” y todos amigos de Comité Central.
Tenemos luego a 541 entraron a la trasnacional Fénix, exceptuando a la burocracia sindical, son empleos precarios. Ese número representa el 3.4% de los 15 mil que no tienen empleo.
Luego tenemos la Cooperativa; tienen registrados ante el seguro social a 600 compañeros, es decir, el 3.9%, que trabajan en condiciones precarias. La cooperativa no es, en éste caso, una forma de trabajo de avanzada, incluso podemos señalar que el cooperativismo en éstos términos, es un esquema, que dentro del neoliberalismo, permite la flexibilidad del trabajo. Era inimaginable que en LyFC se dieran prácticas despóticas y de explotación como las que se dan en la cooperativa.
En términos absolutos, sólo el 12% (2,091) de 16,599 de los trabajadores de la resistencia, se ha beneficiado de una condición económica o de trabajo, deja a un 88% de trabajadores de la resistencia sin empleo.
Estos son los números que arroja el “inédito modelo de trabajo” propuesto por Martin Esparza y compañía.
¿Es capaz ese “inédito modelo de trabajo” dar cabida al 88% de trabajadores que aún no encuentran empleo?
Conclusión
Es evidente que todas las publicaciones han causado mucha indignación, y que es una información que se ha ocultado a la base del SME. ¿Pero por qué recibieron esos beneficios? Es el pago por vender un movimiento. No se puede señalar otra cosa, ni modo que digamos que son “pagos de representación”. Con este último apartado, podemos ahora sí, cerrar el triángulo que operó la extinción de LyFC. Un triángulo que benefició a los tres actores antes mencionados; Gobierno, empresa privada y burocracia sindical.
Pero hay que señalar algo, y esas serán la preguntas que plantearan en el segundo artículo ¿Todo esto ha desatado un movimiento a lo interno del SME? ¿Hay alternativa a lo que actualmente pasa en el sindicato? ¿Con AMLO se puede modificar el rumbo? Hasta el momento en el artículo se intentó racionalizar los sucesos, sin embargo, habrá que explorar dimensiones más subjetivas del propio movimiento de resistencia y del conflicto en general en SME. Porque de las valoraciones de las consecuencias subjetivas, políticas e ideológicas dependerá el éxito o no del regreso al trabajo. Y también se tendrá la dimensión adecuada de lo que representó las movilizaciones convocadas por los compañeros de “Para todos, todo” y el “Animal Dañero”.
Notas:
[1] En los años 1942-1952, en el periodo de Riveras Rojas, mejor conocido como “el obrero del Cadillac”, se vivieron peligrosamente momentos donde se intentó vincular corporativamente al SME con el PRI, que en ese momento era el Estado. Un movimiento de los trabajadores del SME, llamado el “Veronicazo” (por el lugar donde se llevó a cabo la asamblea para destituir a Rivera Rojas, el antiguo edificio Verónica”) pudo romper la tendencia a la corporativización.
[2] Las primeras luchas se dieron con una empresa privada, la “Mexican Ligh and Power” y después de la nacionalización del sector eléctrico, en los años sesentas, con el Gobierno Federal.
[3] SME, 70 años de Democracia. Edición especial de aniversario de Lux, dic. 1984, pg. 66.
[4] En Lux, sep. De 1936, pg. 36.
[5] Melgoza y Montesinos. “Representatividad, democracia y legitimidad en el Sindicato Mexicano de Electricistas, Plaza y Valdez, 2002, México.
[6] Crónica del sindicalismo en México (1976-1988). México, Siglo XXI 1990, pg. 47.
[7] En gran parte de la historia de la vida del SME ha tenido que vivir siempre la incertidumbre de su liquidación y por otro lado, el peligro de la privatización.
[8] Asambleas generales han existido en toda la vida en SME, incluso en los periodos más obscuros como en la era “Martin Esparza”, está regulado en los Estatutos. Pero cabe resaltar que existen muchos mecanismos para el control de las asambleas; golpeadores; no permitir el uso de la palabra; los famosos postes (gente que se coloca en la esquinas para sabotear posturas); monopolización de la palabra. No existe un debate libre y existe la coacción de los participantes, incluso acarreo.
[9] Enrique, de la Garza, “Historia de la industria eléctrica en México.”, México, UAM. Iztapalapa, 1994, tomo I, pg. 30
[10] Melgoza y Montesinos. “Representatividad, democracia y legitimidad en el Sindicato Mexicano de Electricistas, Plaza y Valdez, 2002, México.
[11] “En México, líderes sindicales se perpetúan en los cargos”
http://www.jornada.com.mx/2017/12/26/politica/013n1pol
[12] Ver vídeo donde fue impedido el acceso a una asamblea a compañeros de base:
https://www.facebook.com/150145565180817/videos/593089300886439/
[13] Cabe señalar que la información de la composición interna de “Grupo Fénix” viene de una investigación por parte del grupo “Para todos, todo”, después de varias solicitudes públicas, nos enteramos que la cooperativa tenía un 9% de la participación. Siempre se negaron a transparentar la composición de “Fénix”. Si el grupo “Para todos, todo” no lo hubiera investigado no sabríamos nada de lo que ha pasado, es un grupo que su influencia no es en número –actualmente- sino en su capacidad de investigar y crear opinión a lo interno del SME. Siempre hablando con la verdad. Hasta la fecha nadie ha podido contradecir ningún dato que se ha arrojado, a lo mucho le dan otra interpretación, pero nunca han mostrado su falsedad.
[14] En el texto de Graciela Bensusán “El Sindicato Mexicano de Electricistas y la restructuración laboral de Luz y Fuerza del Centro” observa cómo para llevar acabo los procesos de modernización en Luz y Fuerza del Centro, siempre se volvió un obstáculo las dinámicas democráticas internas en el SME, lo que para los trabajadores puede parecer un elemento fundamental –como por ejemplo decidir democráticamente las condiciones de trabajo- para una lógica empresarial se presenta como un obstáculo. Es muy interesante su trabajo, más allá de la lógica empresarial que le imprime, y más allá de que ya no exista LyFC, porque deja ver, claro, asumiendo otra óptica, lo importante que eran los procesos democráticos en el SME. Pero lo que cabe señalar es cómo bajo este nuevo esquema de empresa privada, como lo es MOTA-ENGIl, no se pueden dar el lujo de la democracia sindical. La democracia sindical en el capitalismo, siempre es un mal negocio.
https://www.jstor.org/stable/3541506
[15] Declaración pública en las puertas de la casa de campa de AMLO:
https://www.facebook.com/150145565180817/photos/pcb.831395340389166/831395213722512/?type=3&theater
[consultado el 21 de julio del 2018]
[16] http://www.eluniversal.com.mx/articulo/nacion/politica/2016/08/30/liquidados-100-de-los-trabajadores-del-sme-stps
[las negritas son nuestras]
[17] http://www.jornada.com.mx/2010/11/17/politica/024n1pol
[18] Para tener más detalles de cómo se dio el proceso de las primeras liquidaciones se puede revisar la tesis doctoral: Rojas Navarrete, Daniel. “Alcances y limitaciones de la ciudadanía laboral en México. Estudio de caso: ex trabajadores electricistas de Luz y Fuerza del Centro” (tesis doctoral) COLMEX, 2013.
[19] http://www.eluniversal.com.mx/articulo/nacion/politica/2016/08/30/liquidados-100-de-los-trabajadores-del-sme-stps
[Las negritas son nuestras]
[20] Benítez Chávez, Mario Flavio, “La otra historia; la lucha del Sindicato Mexicano de Electricistas, frente a la liquidación de Luz y Fuerza (2009-2016).
Edición independiente, 2017. Hay que resaltar que es un libro prohibido en lo interno del SME, ha sido robado y perseguido por huestes pagadas por la dirección.
[21] http://www.eluniversal.com.mx/columna/mario-maldonado/cartera/el-pleito-entre-jose-miguel-y-federico-patino
[Las negritas son nuestras]
[22] http://www.sinembargo.mx/opinion/18-02-2015/31942
[23] http://www.eluniversal.com.mx/columna/mario-maldonado/cartera/el-pleito-entre-jose-miguel-y-federico-patino
[24] “SME. Entrevista con J Parreira, CEO Mota-Engil Latinoamérica, con Darío Celis”
https://www.youtube.com/watch?v=tLhaOkavIwU
[25] Ibid.
[26] Cita tomada del libro de Mario Benítez, “La otra historia: la lucha del Sindicato Mexicano de Electricistas, frente a la liquidación de Luz y Fuerza (2009-2016)” p.80
[27] (Ver nota Almazán, José A.
http://www.lajornadadeoriente.com.mx/z-cat/jornada_opi/articulistas_nacional/el-nuevo-contrato-del-sme/
[28] Para más sobre la historia de la industria eléctrica y los orígenes del SME, véase: “Historia de la industria Eléctrica en México. Tomo I” Cord. Enrique de la Garza Toledo. UAM Izt.
[29] https://www.jornada.com.mx/2017/05/12/opinion/023a1pol
[consultado el 21/07/2018]
[30] Cita tomada del libro de Mario Benítez, las negritas son del original: Benítez Chávez, Mario, “La otra historia: la lucha del Sindicato Mexicano de Electricistas, frente a la liquidación de Luz y Fuerza (2009-2016)” p.82
[31] Trostsky, León, “Su Moral y la Nuestra”, fundación Federico Engels, 2003. [Las negritas son nuestras]
[32] https://issuu.com/franciscobrenaalvirez/docs/enviando_para_presentacion
[consultado el 25 de julio del 2018] Hasta la fecha no ha sido desmentida por ningún miembro de la dirección. Se puede consultar los salarios de todos los trabajadores de “grupo fénix”.
[33] https://issuu.com/almazan/docs/listado_completo_de_pensionados_con
[consultado el 25 de julio del 2018] Hasta la fecha no ha sido desmentido.
[34] Para una lectura rápida puede verse
https://issuu.com/almazan/docs/las_liquidaciones_millonarias_de_ma
[consultado el 25 de julio del 2018] Hasta la fecha no ha sido desmentido. El listado completo se encuentra publicado en:
https://issuu.com/almazan/docs/liquidacio_n_de_toda_la_resistencia
Marco Antonio Olvera Carrillo, integrante del SME
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

COMPARTE EL SITIO DE: https://plataformadistritocero.blogspot.mx