lunes, 25 de febrero de 2019

Merkel traza la línea contra Trump


kenzocaspi.wordpress.com

Merkel traza la línea contra Trump

 

 

TOM LUONGO.
La canciller alemana, Angela Merkel, ha dado vuelta la esquina en las relaciones con los Estados Unidos. Su discurso en la Conferencia de Seguridad de Munich se debe considerar como la solicitud de divorcio de Alemania de la orden institucional post-WWII liderada por los Estados Unidos.
Para mí, está claro que las prioridades de Merkel para lo que queda de su mandato en el cargo son las siguientes:
  1. Establezca un camino independiente para la política exterior de la UE desde los EE. UU. A través de la creación de un ejército de la UE, obviando la necesidad de la OTAN y …
  2. Fin de la ocupación estadounidense de Alemania.
  3. Asegure el futuro energético de Alemania, que también asegura su futuro político como líder de la Unión Europea, uniendo el continente con las arterias energéticas rusas. – Nordstream 2, Turkstream.
  4. Gestione el alejamiento de la OTAN como una fuerza de control en la relación de Europa con Rusia que no sirve a los propósitos a largo plazo de Europa.
Merkel jugará en ambos lados del juego mientras pueda, pero Trump y su alegre banda de psicóticos neoconservadores están decididos a detener a Nordstream 2. Se dan cuenta de que tuberías como estas representan conexiones casi permanentes entre Europa y Rusia, lo que frena el deseo de Trump de mantener el imperio mediante el control del flujo y el precio de la energía.

Para Trump hay tres áreas en las que está empujando a Merkel. Como señalé en mi último artículo para la Fundación Cultura Estratégica:
La presión de Trump en Alemania sobre el oleoducto Nordstream 2, la retirada del JCPOA y el aumento de la financiación de la OTAN tienen un tema común…
…Trump está tratando de hacer que la economía de Alemania no sea competitiva al aumentar el costo de la energía importada.
Esto es obvio cuando nos fijamos en la oposición de Estados Unidos a Nordstream 2 …
… Terminar la participación de los EE. UU. En el JCPOA estaba destinado a destruir el acuerdo y terminar con todas las inversiones europeas en el sector energético de Irán por lo tanto, se detiene un flujo constante de petróleo iraní relativamente barato a Europa a través de sus grandes petroleras como Total (Francia) y Eni (Italia) …
{Aumento de la financiación de la OTAN} – Alemania, en particular, tendría que aumentar el gasto en defensa hasta tal punto que sería insostenible para ellos mantener su actual financiamiento gubernamental en otras áreas. Esto sacará capital de la parte productiva de la sociedad alemana y disminuirá su competitividad frente a los productores estadounidenses.
En mi entrevista con Radio Sputnik Moscú, recientemente señalé que si Alemania gastara el dos por ciento del PIB en defensa, representaría gastar el 20% del presupuesto anual del gobierno en defensa.
Pero los números son aún peores que eso.
El presupuesto del gobierno alemán en 2018 era apenas de 143 mil millones de euros. El PIB alemán nominal fue de 3677.440 millones de euros, el 2 por ciento de los cuales es de 73.540 millones de euros, o casi el 50 por ciento del presupuesto alemán.
Merkel entiende que eso frenaría al gobierno alemán y su economía. Lo que Trump quiere es que Alemania aumente su superávit presupuestario (que alcanzó los 59,2 mil millones de euros en 2018) totalmente en gastos de defensa, al tiempo que mantiene un control completo sobre la misión de la OTAN.
Nosotros pagamos la mayor parte de los costos de la OTAN porque recibimos la mayor parte de los beneficios que proporciona la OTAN. Y esos beneficios no son proteger a Europa del flagelo de los malvados rusos, en contra de las insensatas fulminaciones de los bombarderos de computadoras portátiles en la calle K.
No, los beneficios de la OTAN existen totalmente para debilitar a Rusia y evitar que Europa se conecte con su aliado natural hacia el este. Y a lo largo de este vector, Merkel es, por una vez, actuando en el mejor interés de Alemania, pero solo porque se ajustan a los de la UE.
Los tipos como John Bolton y todos nuestros principales miembros del Pentágono en el Pentágono están despiertos por la noche, temerosos de la mayor parte de una alianza económica y política alemana / rusa. Y todo lo que hacemos es forzar a Merkel a tomar decisiones difíciles, especialmente como un país ocupado.
Silence Heard ’Round the World en Munich durante el discurso de Mike Pence debería ser un llamado de atención para todos en D.C. de que el mundo, tal como lo conocemos, ha cambiado.
E independientemente del futuro de la Unión Europea, ya que se encuentra al borde del colapso político y económico,  Alemania liderará algún bloque transnacional de países en los próximos años.
Los oleoductos superan a los presidentes. Trump exige que nuestros aliados se destruyan a sí mismos sin ningún beneficio tangible para ellos mismos. La amenaza de Rusia es para la hegemonía de los Estados Unidos, no para Alemania.
Esta es la razón por la que Bolton, Pence y Pompeo fueron ignorados y el Ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, fue el brindis de la conferencia. Rusia ha dejado muy claro que mirará hacia el este hacia China, Irán y el resto de Asia si Europa continúa cediendo ante los Estados Unidos.
Esta es la razón por la que Alemania ya no está interesada en agregar nuevas sanciones a Rusia y ahora está buscando oficialmente nuevas soluciones políticas a la situación. Alemania necesita nuevas oportunidades de crecimiento ahora que no se trata de un Brexit.
Esto no fue tan difícil de ver venir. La cumbre del jardín del verano pasado entre Vladimir Putin y Merkel preparó el escenario para este cambio de tono. En ese momento dije que sentía que la beligerancia de Trump estaba empujando a Merkel a los brazos de Putin.
Merkel, por su parte, se ha debilitado tanto por su política de inmigración y su enfoque de la disidencia con los brazos firmes que este torbellino de fin de semana de Putin fue tanto para su beneficio, políticamente, como el suyo. La implicación es que si Merkel quiere mantenerse en el poder con su debilitada coalición y los números de la encuesta, es hora de que cambie de rumbo. Y si eso significa acercarse a Rusia, que así sea. Merkel continuará hablando un buen juego sobre Crimea y Ucrania, mientras que Putin hablará directamente al pueblo alemán sobre el fin de la crisis humanitaria en Siria como un representante para poner fin a la amenaza de una mayor inmigración.
Caucho se encuentran camino. Los tiempos están cambiando’.

India compra un récord de $5 mil millones en armamento ruso, realiza ejercicios militares conjuntos con las fuerzas rusas (TV rusa)


kenzocaspi.wordpress.com

India compra un récord de $5 mil millones en armamento ruso, realiza ejercicios militares conjuntos con las fuerzas rusas (TV rusa)

Michael Quinn
Este post apareció por primera vez en Russia Insider
Se espera que India sea la tercera economía más grande del mundo en la próxima década y están ansiosos por comprar armamento ruso, Fuentes de energía y tecnologías, incluidos los sistemas avanzados de misiles S-400.
A medida que la India desarrolla una relación más estrecha con Rusia, cuanto más precaria se hace la influencia de Estados Unidos en el sur de Asia. Estados Unidos ha jugado un papel crítico en la región, Sobre todo desde que conquistó el Afganistán ocupado en 2001. Estados Unidos también tiene una relación cercana con Pakistán, un rival importante de India.
Al desarrollar vínculos más fuertes con la India, ¿puede Moscú hacer una carrera final alrededor del dominio de Estados Unidos en la región?
Transcripción a continuación:

Transcripción:
Una amistad tradicional y una asociación privilegiada: así es como Vladimir Putin y Narendra Modi describieron la relación Rusia-India. Los líderes se felicitaron por el Año Nuevo en una conversación telefónica. El primer ministro indio envió sus mejores deseos a los rusos en relación con la Navidad.
Vladimir Putin invitó a Modi al Foro Económico del Este en Vladivostok como invitado principal. Con su tasa de crecimiento actual, India se convertirá en una de las tres economías más grandes del mundo en la próxima década y necesita el armamento ruso. Fuentes de energía, y tecnologías.
Dmitry Melnikov le dirá cómo triplicar la cantidad de comercio.
Las relaciones personales, sin duda, han dado un impulso a la relación ruso-india en los últimos años. Esos cálidos abrazos durante la última cumbre de la ASEAN en Singapur son la mejor demostración del nivel de comprensión mutua.
El intercambio anual de visitas: Vladimir Putin visitó Nueva Delhi en octubre, mientras tanto,  Las reuniones entre los dos líderes en plataformas globales son la garantía de que la asociación estratégica especialmente privilegiada está llena de ciertas decisiones. Los líderes acordaron aumentar los esfuerzos para combatir el terrorismo global.
Durante cuatro meses, de septiembre a diciembre de 2018, los militares de la India y Rusia realizaron el ejercicio conjunto “Indra”. Los ejércitos de los dos países han ejercido una operación para eliminar a los insurgentes en tierra, mar y aire.
Nueva Delhi considera que la relación de asociación con Rusia no solo es un tributo a la vieja amistad, sino también una garantía de que la creciente presión económica de los Estados Unidos no hará que la India vea su política exterior a través del prisma de los intereses estadounidenses.
Nandan Unnikrishnan, vicepresidente de la Fundación de Investigación de Observadores: “La primera conclusión que debe extraerse es que es demasiado pronto para descartar a India como aliada de los Estados Unidos.Rusia definitivamente no perderá su posición.Reacciona con bastante fuerza a lo que sucede en el mundo “.
La segunda parte importante de la asociación son los lazos económicos. Debemos aumentar el comercio al nivel de 30 mil millones de dólares. El suministro del armamento ruso es el artículo principal en el carrito de compras. El contrato de 5 mil millones de dólares en la compra de los sistemas S-400 por parte de India ha superado todos los récords.
El sistema de misiles “Brahmos”, uno de los proyectos conjuntos más exitosos, ha marcado recientemente su vigésimo aniversario. Para la India, que depende en un 75% de las importaciones, el gas y el petróleo rusos son una industria estratégica. Las empresas indias participan en el desarrollo del depósito Sakhalin-1, mientras que Gazprom está obligada a suministrar a la India GNL, por un valor total de casi 2 mil millones de dólares, durante las próximas dos décadas. India se está preparando para participar en los proyectos energéticos rusos en los desarrollos del Ártico y del Lejano Oriente.
Narendra Modi tendrá la oportunidad de ver esta región en persona en septiembre: Vladimir Putin invitó al primer ministro indio a participar en el Foro Económico del Este en Vladivostok como invitado principal.
Hay una temporada alta política en la propia India porque las elecciones al Lok Sabha, la cámara baja del parlamento indio, tendrá lugar en abril, y el partido gobernante BJP, encabezado por Narendra Modi, está liderando una campaña electoral sin precedentes en este momento. Es notable que los observadores rusos estarán presentes en las estaciones de votación de la India. Por eso, entre otras cosas, Vladimir Putin deseó suerte a Modi en las próximas elecciones durante la llamada telefónica.

Rusia y China se acercan cada día más, según los principales espías de EU


kenzocaspi.wordpress.com

 Rusia y China se acercan cada día más, según los principales espías de EU



coin4
Bajo La Lupa
Rusia y China se acercan cada día más, según los principales espías de EU

Alfredo Jalife-Rahme

Hal Brands, historiadoroldfashion a sus 36 años, imbuido del tóxico destino manifiesto, comenta la apreciación de los principales espías de Estados Unidos sobre el mayor acercamiento de Rusia y China(https://bloom.bg/2U5DlmD).
Brands –nueva estrella inflada en medio de la orfandad de geoestrategas de EU y autor del polémico libro Las Lecciones de la Tragedia: el Arte de Gobernar y el Orden Mundial– (https://amzn.to/2BPtw5r) analiza la evaluación de las amenazas globales de la comunidad de espionaje de Washington ante el selecto Comité de Inteligencia del Senado, por Dan Coats, director del Espionaje Nacional(National Intelligence), y Gina Haspel, la torturadora directora de la CIA (http://bit.ly/2U3EIST).
El historiador detecta tres tendencias que podrían alterar seriamente el paisaje global para lo peor (sic):
1. La cada vez más íntima relación de China y Rusia que están más alineados que en cualquier momento desde la mitad de la década de los años 50. Brands vaticina que esa relación será probablemente mayor por su oposición compartida a los valores democráticos (sic) y al liderazgo global de Estados Unidos. Agrega que Beijing y Moscú cooperan ahora en ejercicios militares y ventas de armas, arreglos energéticos y lazos económicos que permitirán a cada uno desafiar mejor a EU.
A mi juicio, salvo el zar VladyPutin y el mandarín Xi, nadie sabe la profundidad y alcance de su asociación estratégica, pero Brands se atreve a definir que se trata de una casi (sic) alianza que dificulta a la potencia norteamericana tratar con cualquiera de los dos. En abono a la intimidad geoestratégica del zar Putin y el mandarín Xi, no pasó desapercibida durante el discurso del presidente ruso en la Duma, su intención de incrementar las inversiones en inteligencia artificial y big data, además de fortalecer la conectividad de la Unión Económica Euroasiática con la Ruta de la Seda, lo cual fue ampliamente difundido por el órgano oficial del Partido Comunista chino People’s Daily(http://bit.ly/2UaFKwJ).
2. Las coaliciones geopolíticas de EU se encuentran a prueba, como advierte Dan Coats, a punto de ser despedido por Trump por contradecirlo en público (http://bit.ly/2U73S36): Algunos (sic) aliados y socios de Estados Unidos buscan una mayor independencia (respecto de este país) en respuesta a sus percepciones del cambio de las políticas en seguridad y comercio y se están volviendo más abiertos a nuevas (sic) asociaciones bilaterales y multilaterales tanto en Europa como en Asia-Pacífico. Brands comenta que hoy lo que los politólogos denominan hedging (cobertura de riesgos) se ha vuelto más común cuando desde Australia y Japón hasta Francia y Alemania buscan nuevos acomodamientos que serán más pronunciados si Trump u otro escéptico (sic) del globalismo estadunidense es elegido en 2020.
3. Los espías de EU, citados por Brands, juzgan que la economía internacional y la política global serán profundamente configuradas por las tecnologías emergentes como la inteligencia artificial, la computación cuántica y la biología sintética y no existe garantía alguna de que Washington encabezará la rivalidadcon sus competidores Putin y Xi. Reconoce que el liderazgo intelectual de EU en ciencia y tecnología se ha erosionado cuando Beijing estaría adelantada en inteligencia artificial y otras tecnologías de punta. Es evidente que el declive del dominio tecnológico de EU tendrá tremendas repercusiones geopolíticas.
En su libro anti-histórico de hace tres años Realizando el Momento Unipolar, Brands no se percató de la parusía militar de Rusia ni del ascenso imparable de China y apostó a la descabellada unipolaridad de EU que, supuso, resucitó gracias al incremento de la economía globalizada y al avance de los derechos humanos y la democracia. Más vale que Brands desaparezca este libro de las librerías porque solamente exhibe su falta de pericia prospectivista (https://amzn.to/2U59YRq).
Guste o disguste a Brands y a la Universidad Johns Hopkins, donde despacha, el mundo se está desglobalizando rápidamente y tiende al (des) orden tripolar de EU/Rusia/China.
http://alfredojalife.com
@AlfredoJalifeR_
https://www.facebook.com/AlfredoJalife
http://vk.com/id254048037

Trump no se avergüenza de su plan para enviar a terroristas sirios de regreso a Europa


kenzocaspi.wordpress.com

Trump no se avergüenza de su plan para enviar a terroristas sirios de regreso a Europa

 

 


Escrito por Andrew KORYBKO

Trump quiere que los socios estadounidenses de la OTAN repatríen a sus ciudadanos capturados durante las operaciones antiterroristas en las áreas de Siria bajo el control de sus representantes, ya sea para juzgarlos en sus países de origen o reintegrarlos en la sociedad dependiendo de su elección soberana. Esta demanda se ha encontrado con una fuerte oposición de aquellos países que temen la reacción del público al gastar los fondos de los contribuyentes en estos esfuerzos controvertidos cuando no costaría nada dejarlos languidecer por el resto de sus vidas en el Medio Oriente. El creciente sentimiento populista en el continente ha dificultado incluso a los gobiernos más euro-liberales como el de Alemania a implementar sus infames principios, algo de lo que EE. UU. está bien informado y ansioso por explotar con fines políticos.
Toda retórica sobre los llamados “derechos humanos”, “libertad”, y, aparte de la “justicia”, los Estados Unidos y sus socios regionales podrían simplemente matar a los sospechosos de terrorismo o dejar que permanezcan encarcelados para siempre en una mazmorra del desierto, pero Trump quiere pregonar sus “credenciales democráticas” al darles a estos sospechosos una “buena oportunidad” para su futuro al dejar sus destinos a sus gobiernos. A menos que eso, insinuó siniestramente en Twitter que estas personas podrían ser liberadas de la custodia y que “permearían Europa”, poniendo así a la UE en la punta de un dilema sin precedentes por el cual o bien se somete a las demandas de los Estados Unidos en contra de los sentimientos populistas de su pueblo o pone en peligro la seguridad de sus ciudadanos al permitir que Estados Unidos libere a esos sospechosos y se arriesgue a que regresen a sus países de origen para llevar a cabo ataques terroristas.
Hombres que huyeron de la alineación del territorio de Isis para ser interrogados por las fuerzas kurdas
De cualquier manera, es un escenario de pérdida-pérdida para la UE, Trump lo manipuló magistralmente como venganza por enfrentarlo en los últimos dos años. El presidente ya es consciente de la terrible reputación de su país en el extranjero, por lo que no le importa mucho la gente que la acusa cínicamente de permitir que los terroristas regresen a la UE. Siempre puede decir falsamente que los EE. UU. No tienen control total sobre sus representantes y no pueden controlar lo que harán con los prisioneros si no son repatriados, ni puede comprometer tropas a vigilar sus instalaciones de detención por tiempo indefinido. Básicamente, los Estados Unidos están señalando que estos luchadores ya no son su problema o su responsabilidad, y que la UE puede tomarlos bajo custodia de manera responsable o de lo contrario, encontrarán el camino de regreso a sus hogares, independientemente.
De una forma u otra, los Estados Unidos están alentando indirectamente la propagación del sentimiento populista en contra del gobierno en Europa solo unos meses antes de las elecciones parlamentarias del bloque en mayo, con esta intención estratégica de inclinar la balanza continental contra los EuroLiberales de Europa Occidental que gobiernan y hacia los EuroRealistas emergentes en Europa del Sur y Central. Fue una coincidencia que el momento de estas repatriaciones terroristas solicitadas resultó tan auspicioso, pero eso, sin embargo, no significa que los Estados Unidos no lo estén armando para sus propios fines. Como dicen, “donde hay un testamento, hay un camino”, y la prueba de Trump de que hará lo que sea necesario para vengarse de la UE por ir en contra de sus políticas comerciales y de seguridad, incluso si eso significa facilitar el reingreso de los terroristas en el bloque.

Argentina. EL FMI y la oposición política


kaosenlared.net

Argentina. EL FMI y la oposición política


Por Claudio Lozano
El Fondo Monetario Internacional como agente institucional del capital financiero y, particularmente, de los acreedores de la deuda pública argentina, se ha dado a la tarea de garantizar la política económica en curso más allá de los resultados electorales de octubre de este año. En concreto, se trata de “blindar” la política vigente mas allá […]

El Fondo Monetario Internacional como agente institucional del capital financiero y, particularmente, de los acreedores de la deuda pública argentina, se ha dado a la tarea de garantizar la política económica en curso más allá de los resultados electorales de octubre de este año. En concreto, se trata de “blindar” la política vigente mas allá de un eventual cambio de gobierno. En ese marco se inscriben las reuniones con Urtubey, Kicillof, Massa, Lavagna, la CGT, etc.
De más está decir que el FMI cuenta como punto de partida para sus reuniones, con la complicidad por acción u omisión de la mayor parte de la oposición política. De hecho, el Acuerdo con el FMI debió haber pasado por el Congreso antes de ser aprobado y fueron muy pocos los que lo reclamaron; y además, el Parlamento validó el Presupuesto “Déficit cero” para el 2019 que era la expresión fiscal del acuerdo.
La reunión con Urtubey sorprendió agradablemente a los funcionarios del FMI ya que los planteos del gobernador salteño y su equipo eran más propios de un aspirante a integrar el staff del organismo para auditar la Argentina que el de un candidato a presidir el país defendiendo el interés de sus habitantes. La reunión con Kicillof hizo trascender el señalamiento crítico del ex ministro respecto de que el acuerdo no había sido consensuado con la oposición, pero tanto en su caso como en el de Lavagna hay una historia compartida en el marco de la experiencia kirchnerista que actúa como garantía para el organismo, respecto de los criterios con los que esa fuerza encaró el tratamiento del endeudamiento. En primer lugar, el kirchnerismo le otorgó el trato de “acreedor privilegiado” al FMI al cancelar la deuda de U$10.000 millones que la Argentina mantenía con el organismo pese al cúmulo de irregularidades que el FMI había tenido en su relación con el país. A la vez, Kicillof en particular condujo la negociación con el Club de París pasando por alto el debate parlamentario, reconociendo una deuda que en un 50% había sido tomada en la época dictatorial, sin exigir quita y aceptando intereses y punitorios que elevaron el monto a pagar en un 50%. En el caso de Lavagna, conductor de la estrategia del canje hubo un conjunto de errores estratégicos que combinados dieron como resultado la crisis “Griesa” y el fracaso de la posición argentina. Entre estos errores los tres más graves fueron:
1) No haber cuestionado la legitimidad de los acreedores.
2) Haber cedido la jurisdicción local a favor de resolver las diferencias en estrados internacionales (prórroga de jurisdicción).
3) Haber cerrado el canje en lugar de dejarlo abierto.
Los tres errores combinados permitieron que acreedores que no habían sido cuestionados en su legitimidad, pudieran presentarse ante jueces del exterior y demandar a la Argentina por discriminación en el trato.
Para el caso de Lavagna, Kicillof y Massa está claro que en ellos se expresa la idea de que hay que renegociar el acuerdo. No obstante, en el caso de los que integran el Frente Renovador (Masa, Lavagna) no se entiende bien por qué, si hoy tienen esta posición, algunos diputados de su bloque facilitaron el tratamiento del Presupuesto acordado con el FMI y, haciendo historia, validaron la negociación con los Fondos Buitre y el blanqueo de capitales que, articulados, fomentaron el proceso de endeudamiento y fuga que han caracterizado los tres años del macrismo.
Asombra que no haya aparecido hasta ahora en la discusión el único argumento que fortalece la negociación argentina. Este consiste en sostener que el acuerdo en vigencia es nulo de nulidad absoluta en tanto es violatorio de la Constitución Nacional y del propio estatuto del FMI. Para violar la Constitución Nacional y no someter a discusión parlamentaria el acuerdo, Macri hizo uso de un artículo no vigente de la Ley de Administración Financiera; y los acuerdos políticos con potencias como Estados Unidos subordinaron las decisiones del FMI propiciando saltar el artículo del Estatuto del organismo que prohíbe otorgar créditos a países en situación de fuga de capitales.
Ambas irregularidades así como el monto del crédito otorgado (ciertamente histórico por su magnitud), indican la complicidad política del organismo con el objetivo de garantizar la reelección de un gobierno, aprobando un plan que en ningún caso resuelve el problema planteado por el “default argentino” de finales del 2017 y comienzos del 2018.
El FMI actúa hoy como una suerte de respirador artificial que pretende resolver con más endeudamiento el problema de la Deuda Argentina, posponiendo la discusión sobre su reestructuración para luego de la elección.
Plantear la nulidad del Acuerdo con el FMI es abrir la puerta a una revisión del endeudamiento argentino en base a una clave distinta a la que hemos seguido desde que comenzó la democracia en nuestro país. La persistencia y sistemática reaparición del problema del endeudamiento desde la Dictadura en más obliga a asumir que el endeudamiento no se resuelve solo con una discusión financiera.
“Las deudas se pagan, las estafas no” debiera ser la clave política que conduzca una nueva manera de posicionar al país frente al problema, ya histórico, del endeudamiento.
ipypp.org.ar/2019/02/20/el-fmi-y-la-oposicion-politica/?mkt_hm=4&utm_source=email_marketing&utm_admin=88816&utm_medium=email&utm_campaign=El_FMI_y_la_oposicin_poltica_Reflexiones

Argentina. La enigmática supervivencia política de Mauricio Macri


kaosenlared.net

Argentina. La enigmática supervivencia política de Mauricio Macri

 

 


Un enigma recorre Argentina luego de tres años de gobierno de la coalición Cambiemos
Pese a que Argentina es un país con una fuerte tradición de luchas sociales, el gobierno de Mauricio Macri, que ha combinado ajuste con retrocesos económicos en todos los planos, goza (hasta ahora) de una sorprendente calma social. Los «dadores de gobernabilidad» le están permitiendo al gobierno sobrevivir a la crisis e incluso, aunque el año electoral será un campo minado, buscar la reelección del presidente. La apuesta a la «grieta» y al antikirchnerismo queda como último recurso para un gobierno que viene perdiendo la iniciativa.
Un enigma recorre Argentina luego de tres años de gobierno de la coalición Cambiemos1: ¿por qué una administración que aplica un ajuste de la magnitud del impulsado por el presidente Mauricio Macri no colapsa o termina cercada por la movilización popular?
La sociedad argentina es una de las más contenciosas del continente, tiene la impronta de la movilización permanente, sostiene un entramado sindical significativo comparado con el de otros países latinoamericanos; existen en su seno fuertes movimientos sociales que encuadran a trabajadores de la denominada «economía popular» (desocupados, precarios o emprendimientos autogestionados) y conserva una vital sociedad civil que parece siempre dispuesta al conflicto. La tierra que engendró la Reforma Universitaria de 1918 a inicios del siglo pasado, el Cordobazo en 1969 o las jornadas de diciembre que en el temprano 2001 inauguraron el nuevo siglo y provocaron la huida del poder del presidente Fernando de la Rúa parece hoy excesivamente pasiva frente al deterioro cualitativo de todos los indicadores económico-sociales que provoca el duro programa neoliberal. Las causas de este fenómeno, en apariencia extraño, son múltiples: estructurales, históricas y coyunturales. Pese a la estabilidad relativa, el gobierno que encabeza el presidente Macri ingresa en su último año de gestión bajo el signo de la incertidumbre.
En 2019 se eligen (o reeligen) el presidente y la mayoría de los gobernadores y se renuevan parte de los legisladores del Congreso Nacional y de las legislaturas locales. El oficialismo encara el denso calendario electoral con una pérdida significativa del control de la economía, que combina estancamiento e inflación; números rojos en todas las áreas (inversión, consumo, pib); una disminución de las bases de apoyo en la sociedad y una fuerte caída en la imagen de sus referentes. Además, es evidente el fracaso de la promesa original y de todas sus representaciones simbólicas. También se produce el distanciamiento de algunos poderes fácticos que le otorgaron un respaldo inicial clave y ahora se alejan sin prisa pero sin pausa: corporaciones empresarias, medios de comunicación y fracciones del Poder Judicial. Cambiemos se transformó en un experimento gubernamental que agravió demasiado a los de abajo y no terminó de conformar a los de arriba; sin embargo, cuando nos despertamos, como el dinosaurio de Augusto Monterroso, todavía está allí.
Debacle económica
Algunas variables sintetizan el balance económico del gobierno de Macri en sus tres años de gestión: el pib acumula una caída de 1,3%, la inflación fue del orden de 163%, el dólar se disparó 290% –en relación con la cotización oficial de diciembre de 2015; 160% frente al dólar paralelo en ese momento–; la deuda en dólares creció en 80.000 millones con acreedores privados y en más de 100.000 millones de dólares si se incluyen los primeros desembolsos del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (fmi)2.
Con el nuevo récord de endeudamiento, las obligaciones financieras de 2019 trepan hasta los 42.400 millones de dólares; con los desembolsos del fmi se cubre 54% de ese total, el resto se supone se conseguirá en el mercado interno. En 2020, las necesidades alcanzan los 39.900 millones, pero los aportes del fmi solo cubren 14,7%; por lo tanto, hay que volver a los mercados internacionales de crédito, los mismos que cortaron el financiamiento meses atrás. El año cerró con el riesgo país disparándose bastante por arriba de los 800 puntos básicos. Este índice mide el porcentaje de tasa que paga el país por sus créditos por encima de la de Estados Unidos. Su crecimiento muestra la desconfianza de los especuladores –eufemísticamente llamados «inversores»– hacia las posibilidades de honrar la deuda o –dicho en términos más crudos– evitar el default. Si los pronósticos más optimistas se verifican, en cuatro años la caída del pib rondará el 1,8%. Un vaticinio posible si en 2019 la economía se achica solo 0,5%, como estima el gobierno; pero si se cumple la predicción del fmi y la caída es de 1,7%, el desplome de todo el ciclo será superior y alcanzará el 3%. Pero la madre de todas las derrotas habrá sido la batalla contra inflación, que en toda la era Macri acumulará 211% en el mejor de los casos: si cerrara en 2018 en alrededor de 45% y en 2019 se redujera a 25%. Hasta ahora, nunca se cumplieron las estimaciones oficiales.
El dato más preocupante que difundió el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) cuando culminaba el año es el desmoronamiento de la inversión. En el tercer trimestre cayó 11,2% respecto al mismo trimestre de 2017 y 8,1% en relación con el segundo trimestre. Nadie apuesta a que vaya a recuperarse en el año electoral: el propio fmi prevé una caída de 9,5%3.
Las consecuencias de estos números macro en la vida cotidiana de las mayorías populares son profundamente disgregadoras. El desempleo alcanzó el 9% durante el tercer trimestre de 2018 y no llegó a los dos dígitos porque, por ahora, el grueso del ajuste se realizó vía licuación del poder adquisitivo del salario. A medida que la recesión y la caída de los ingresos se aceleraron, más personas salieron a buscar trabajo; una parte lo encontró, pero informal, precario y de baja calidad, en servicios nuevos como entrega a domicilio o Uber4. Un empalme de series estadísticas entre el índice de precios al consumidor de la ciudad de Buenos Aires y el Indec sentencia que la inflación fue de 163% en estos 36 meses, mientras que los asalariados registrados del sector privado tuvieron un incremento acumulado en el mismo periodo de apenas 121%. Esto implica que un trabajador que cobra un salario promedio tendrá una capacidad de compra 16% inferior a la que tenía hace tres años. Para los empleados estatales, la pérdida fue de 24 puntos porcentuales, y quienes reciben la Asignación Universal por Hijo (aún, un plan de ayuda estatal para los sectores más vulnerables) vieron retroceder sus ingresos en 23,7% en este periodo5. El Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Pontificia Universidad Católica Argentina informó que la pobreza alcanzó a 33,6% de los habitantes urbanos del país en el tercer trimestre de 2018. La indigencia afecta a 6,1% de las personas. Desmoronamiento económico y profundo retroceso social son el saldo que dejó hasta ahora el gobierno de la nueva derecha argentina. Y lo peor parece estar por venir.
Fracaso discursivo
La consecuencia lógica de esta deriva es el mentís que recibió el conjunto de ideas y promesas enarboladas por Macri en 2015: nueva matriz económica, mayor productividad, libre –o prácticamente anárquico– movimiento de capitales, desregulaciones económicas que traerían una «lluvia de inversiones», libertad individual y carrera meritocrática como único camino al progreso, y el mercado como Santo Grial del mito laico neoliberal. El quiebre de esa narrativa dejó a Macri y a Cambiemos sin propuesta de futuro, y su apuesta se reduce a administrar el miedo al pasado, a postularse como el mejor agente del «antikirchnerismo» (la contracara del proyecto político que gobernó Argentina hasta 2015, con Néstor Kirchner y Cristina Fernández). Con el agregado de fuertes componentes punitivistas y securitarios a tono con los discursos de las derechas duras que avanzan en el continente y que hoy tienen en Jair Bolsonaro, el flamante presidente de Brasil, su expresión más poderosa y radical.
Para Ignacio Ramírez, sociólogo y director del posgrado en Opinión Pública y Comunicación Política de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), quedó poco de la promesa inicial de Cambiemos: el desempeño de la economía y el fracaso económico no fueron gratuitos a la salud simbólica de la marca Cambiemos tal como estaba equipada al comienzo de esta etapa. Uno no los imagina en 2019 haciendo campaña con aquella batería de representaciones como: «sector privado, sinónimo de transparencia» o «gerenciamiento de la política como equivalente de eficiencia o eficacia». Ese tipo de credenciales son las que han crujido, incluso la idea aspiracional como gran promesa. El fracaso económico arrastró a un fracaso simbólico6.
Marcelo Leiras, sociólogo y director del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad de San Andrés, coincide y asegura que hubo una versión maximalista y una versión minimalista de la apuesta de Cambiemos. La maximalista incluía la receta desregulatoria clásica en los gobiernos de derecha, con el propósito de reducir la inflación y el déficit fiscal y estimular la inversión y el crecimiento económicos. El programa desregulatorio se quedó a mitad de camino, la reducción gradual del déficit no alcanzó para sostener el altísimo ritmo de endeudamiento, y los aspectos muy poco gradualistas del programa de gobierno, en particular el ajuste tarifario, produjeron más oposiciones que alivio fiscal o mejora en la calidad de los servicios. En lo político, el programa maximalista aspiraba a desplazar al peronismo de muchos gobiernos provinciales y de algunos de sus bastiones en el Conurbano bonaerense, con el muy ambicioso objetivo último de producir un Senado más equilibrado. La receta económica maximalista fracasó ruidosamente y comprometió seriamente el objetivo político. Queda en pie la versión minimalista: antikirchnerismo al palo.7
Gabriel Vommaro, coautor de Mundo pro. Anatomía de un partido fabricado para ganar8 y de La larga marcha de Cambiemos. La construcción silenciosa de un proyecto de poder9, considera que lo que queda en pie del proyecto oficialista es la apuesta por construir una centroderecha competitiva electoralmente y que en eso se mostró relativamente exitoso. Sin embargo, asegura que sin dudas hubo un fracaso de un proyecto sin base social, sin actores y sin una «burguesía emprendedora» capaz de apostar por este gobierno y por su proyecto. Eso no llegó ni en el primer año, ni en el segundo en el que apostaron a la inversión pública con una expansión fiscal que les permitió ganar las elecciones de medio término de 2017. Por supuesto, tampoco en el tercero, que fue el derrumbe donde se pagaron en buena parte los costos fiscales de 2017.10
Vommaro explica que también cayó el mito o la creencia del macrismo en la posibilidad de una transición sin conflicto hacia una sociedad de mercado totalmente abierta, una ideología que se terminó con el acuerdo con el fmi, el impulso a un ajuste drástico que implica algún tipo de escarmiento social. En ese contexto, sentencia: «Al gobierno parece que se le acabó la mística en términos de proyecto societal». Finalmente, Pablo Touzon –editor de la revista política Panamá– también cree que lo único que quedó es el antikirchnerismo. Todo el resto de las promesas –que ya de por sí eran eslóganes bastante vagos– quedaron truncas. No solo es visible en la economía: no hubo «revolución educativa», «Conadep anticorrupción»11, combate a las mafias –término hoy de moda en el discurso oficial–, ni avance en derechos civiles, como quedó cristalizado en el rechazo a la legalización del aborto.12
El relato oficialista con que Cambiemos dio impulso a su proyecto político, propio de un manual de autoayuda a lo Ravi Shankar, mutó hacia la polarización con la reconstrucción de un enemigo a medida (la candidatura de Cristina Fernández) y la restauración frenética de la llamada «grieta» como último recurso para el desafío electoral. Tiene gusto a demasiado poco, pero la elección está abierta.
La crisis que no fue
«No solo de ‘política’ vive el hombre», sentenció el marxista ruso León Trotski en su libro Problemas de la vida cotidiana. Parafraseándolo, podemos decir que no solo por la política, entendida en el sentido estrecho, sobrevivió el proyecto macrista. También fueron determinantes las relaciones de fuerzas sociales que significaron un sostén y a la vez un límite para las ambiciones de Cambiemos.
Una paradoja de origen que limitó las posibilidades del proyecto de Macri fue la inexistencia de una crisis catastrófica sin salida en el fin del ciclo kirchnerista. El antecedente argentino más próximo a un proyecto neoliberal como el que, en términos de programa económico, encabeza Macri fue el que llevó adelante Carlos Menem en la década de 1990. Una de las condiciones de posibilidad de su éxito –no la única, pero sí una de las más importantes– fue el estallido hiperinflacionario que definió la suerte de su antecesor, Raúl Alfonsín, en 1988-1989. Aquella crisis traumática para la memoria colectiva de los argentinos operó como disciplinadora, junto con derrotas en el terreno de la lucha social y un ciclo internacional favorable para la imposición de las contrarreformas neoliberales. El historiador marxista inglés Perry Anderson escribió que «hay un equivalente funcional al trauma de la dictadura militar como mecanismo para inducir ‘democrática’ y no coercitivamente a un pueblo a aceptar las más drásticas políticas neoliberales. Este equivalente es la hiperinflación. Sus consecuencias son muy parecidas»13. El «terror económico» operó también en la crisis que culminó con el estallido de 2001 y, esta vez a través de la hiperdesocupación, preparó el terreno para la brusca devaluación y consecuente desvalorización del salario impulsadas por el presidente interino Eduardo Duhalde, quien comandó la transición. Con esa carencia de origen, el gobierno de Cambiemos transitó estos tres años entre los límites que imponía una resistencia social disgregada, pero presente, y la presión del mundo empresario y los factores reales de poder en pos de acelerar las contrarreformas.
El derrotero incluyó un comienzo con lo que se denominó «gradualismo», cuyo sentido era transitar el ajuste, pero administrando los tiempos para evitar chocar de frente contra un bloque social hostil. El «gradualismo» era a la vez financiado con el endeudamiento que el gobierno creyó infinito e ilimitado. Luego de triunfar en las elecciones de medio término de octubre de 2017 –con una combinación de antikirchnerismo y lo que algunos calificaron como «populismo financiero o fiscal»–, Macri lanzó el tridente del «reformismo permanente» (ajuste previsional, flexibilización laboral y reforma impositiva), con el que pretendió aligerar el plan.
Pero a octubre lo devoró diciembre. Las movilizaciones contra la reforma previsional del 14 y 18 de diciembre de 2017, con enfrentamientos violentos frente al Congreso Nacional y múltiples cacerolazos en los barrios porteños protagonizados por sectores de clase media, fueron el punto más alto de la movilización social en la era Macri, y pese a que la ley que modificaba el cálculo de las jubilaciones y pensiones se aprobó, Cambiemos sufrió una derrota política que nunca pudo remontar14.
Luego de aquellos acontecimientos, el gobierno se vio obligado a postergar sin fecha la reforma laboral e intentó retomar el camino del «gradualismo». En el discurso de inauguración de las sesiones ordinarias ante la Asamblea Legislativa en marzo de 2018, Macri habló de cuestiones tan estratégicas como una «agenda verde» y la mala alimentación de los niños15. Nada había quedado en pie de la ofensiva lanzada apenas cuatro meses antes. Pero en abril se desató la furia de los «mercados», con una corrida cambiaria provocada por el fin de las posibilidades de seguir aumentando la deuda. La rebelión financiera duró varios meses y obligó al pedido de rescate al fmi. Los «mercados» comenzaron a desconfiar de las capacidades de Macri para aplicar las contrarreformas neoliberales. De hecho, un conjunto de economistas «libertarios», que ahora buscan conformar un partido en línea con las ideas ultraliberales, suele acusar a Macri de ser un «populista con buenos modales»16.
La vuelta al fmi, pergeñada por el gobierno para poner fin a la corrida especulativa contra el peso, trajo consigo un nuevo programa de ajuste con el «déficit cero» como bandera y ya sin lugar para gradualistas. El resultado fue una disminución permanente del volumen político de Cambiemos, que nunca detuvo su marcha descendente. Pero su resiliencia no se explica sin el concurso de lo que el controversial escritor argentino Jorge Asís –devenido estridente analista y operador político– calificó como «dadores voluntarios de gobernabilidad». Entre ellos, se encuentra no solo gran parte del peronismo político que habilitó la aprobación de más de 100 leyes que facilitaron la tarea de Cambiemos (fuerza minoritaria en el Parlamento), sino también la acción o inacción de las conducciones de los sindicatos y la Confederación General del Trabajo (cgt) y los llamados «movimientos sociales», herederos sobre todo del mundo piquetero de los años 2000.
Luego de 2001 y en parte como conclusión estratégica de aquellos acontecimientos, se produjo un proceso de institucionalización relativa de una amplia gama de organizaciones que agrupan a desocupados, trabajadores precarizados y los sectores más pobres de la sociedad argentina. La emergencia de estas organizaciones es una manifestación de su peso gravitante y eventualmente explosivo, a la vez que un instrumento de contención para evitar su emergencia disruptiva. Junto con la desprestigiada dirección de la cgt, que convocó a cuatro paros generales sin movilización y con la suficiente distancia uno de otro como para que solo cumplieran la función de descomprimir la tensión social, las conducciones de los movimientos sociales adoptaron la lógica «sindical» y actuaron para evitar que se configurara un escenario del tipo del de diciembre de 2017. Con diferentes responsabilidades, operaron como un factor conservador para una respuesta masiva y coordinada al ataque del gobierno a las condiciones de vida de las mayorías. Además, el grueso de los dirigentes de estas organizaciones (sindicales o sociales) están fuertemente comprometidos con la reorganización del peronismo con vistas a las elecciones: su apuesta estratégica no es por la derrota del plan de Macri en las calles, sino por el desgaste para facilitar su salida del poder en las elecciones17. Por último, gran parte de estas estructuras reciben una fuerte influencia del papa Francisco, para quien evitar un estallido en su país de origen es de una importancia vital, además de estar a tono con su ideología histórica. Efectivamente, la «teología del pueblo» a la que adhiere Francisco (desde los tiempos en que era el cardenal Jorge Bergoglio) postula una alianza con las organizaciones sociales sobre la base de considerar a los pobres como víctimas y proponer una política de rescate, de contención y tutelaje, siempre con el objetivo de evitar la acción directa.
En síntesis, los frenos de mano que el gobierno se vio obligado a aplicar por imposición de las circunstancias y la «ética de la responsabilidad» de la oposición, combinada con una estrategia que prioriza el eje electoral y con el «respaldo divino», otorgaron una sobrevida a un proyecto político estancado.
El futuro llegó
Gran parte de la fortaleza que aún mantiene el macrismo cuando comienza el decisivo último año de gobierno es concedida por otros. Economistas afines a Cambiemos se aferran a dos factores a la espera de algo parecido a una recuperación: la cosecha récord que auguran para 2019 y la apuesta a algunas inversiones en el yacimiento de hidrocarburos no convencionales de Vaca Muerta, en el sur argentino. Parece difícil que esos nichos, incluso si son exitosos, remonten la cuesta abajo de la economía.
La disminución del volumen político de Cambiemos se ve reflejada en la distancia que toman algunos factores de poder con respecto al futuro de ese proyecto político: el Grupo Clarín, principal oligopolio mediático del país, ya juega –de mínima– a dos puntas, solo en última instancia mantiene el apoyo a Macri contra el kirchnerismo, pero cada vez se notan más los hilos de su trabajo por el llamado «peronismo racional». El Grupo América (segunda corporación mediática del país) manifestó por boca de uno de sus accionistas mayoritarios, Daniel Vila, el respaldo a esa fracción del peronismo no kirchnerista. Una mayoría de la Corte Suprema votó hacia fin de año contra el gobierno en un fallo simbólicamente importante sobre el cálculo de deuda que el Estado tiene con unos 150.000 jubilados que litigaron contra él. Y una fracción considerable del empresariado comienza a explorar otras opciones, sin descartar incluso al kirchnerismo conducido por Cristina Fernández, una de cuyas estrategias disponibles, y a la que al parecer podría apostar, es la de adoptar un perfil de «leona herbívora», si retomamos la expresión con que se calificó a sí mismo el Juan Domingo Perón consensual y conciliador que volvió al país en la década de 1970, tras 18 años de exilio. El analista político liberal Sergio Berensztein escribió en el diario La Nación: «Sin embargo, pasado el 75% de su mandato, [Macri] carece del apoyo concreto de una constelación de actores sociales que le otorguen solidez para implementar la agenda de reformas estructurales más allá de los números que entreguen las urnas o de la correlación de fuerzas que esos votos produzcan en el Congreso y en las gobernaciones»18.
La definición es similar a lo que en términos del marxista italiano Antonio Gramsci puede calificarse como ausencia de hegemonía. Pero quizá lo más relevante para el presente y el futuro argentino es que la «tragedia» a la que está condenado Cambiemos, más allá de si logra el milagro de un resultado electoral favorable, condiciona al conjunto de las fuerzas políticas tradicionales cuyos programas se enmarcan dentro del respeto a los intereses estratégicos de los dueños del país y a la hoja de ruta del fmi. Bajo esas condiciones, en cualquier circunstancia, no se avizora una luz al final del túnel. Y la posibilidad de un nuevo colapso está en el menú de posibilidades.
.