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viernes, 29 de abril de 2016

El FMI tiene bloqueada a Venezuela

El FMI tiene bloqueada a Venezuela

Foto: Misión Verdad


Foto: Misión Verdad
El bloqueo financiero como estrategia de asedio político internacional ha mutado en décadas recientes, sobre todo en sus métodos y procedimientos de aplicación. Los mecanismos regulares bajo los cuales se le aplicó esta estrategia a países como Cuba, Zimbabwe o Siria, por relatar tres casos icónicos de bloqueos financieros, han venido modificándose y trasladando su operatividad y despliegue hacia actores del capital corporativo global, como bancos globales,calificadoras de riesgo, agencias financieras y corporaciones.
Este ataque financiero contra estos tres países se encuentra acompañado por procedimientos regulares e institucionales: organismos judiciales estadounidenses (Departamento del Tesoro) que restringen compra y venta de mercancías en dólares, está fundamentado en legislaciones o sanciones (aprobadas por el Congreso) que limitan las actividades comerciales a nivel internacional y forma parte de la política exterior de Estados Unidos, públicamente reconocida.
Sin embargo, en el caso venezolano la estrategia de bloqueo financiero no tiene un reconocimiento público por parte de estas instituciones, lo cual no niega que las sanciones directas contra el país (como el Decreto Obama y la Ley de Derechos Humanos) y el recurrente asedio judicial del Departamento del Tesoro de Estados Unidos hacia Pdvsa estén engranadas en esa dirección.
Distinto al caso de Cuba, Zimbabwe y Siria, la ofensiva contra Venezuela lo capitanean actores financieros no-estatales, quienes cuentan con la protección que otorga una estructura supranacional como el FMI: la última alcabala para legitimar y legalizar internacionalmente las agresiones financieras contra Venezuela.
A Venezuela no se le restringen sus actividades comerciales a nivel internacional como tampoco el desarrollo de proyectos de cooperación económica en dólares y otras divisas con países emergentes como China, Irán y Rusia. Pero las agresiones financieras no convencionales, indirectas, desarrolladas por actores no-estatales del gran capital corporativo contra Venezuela, trastocan algo más sensible que las actividades comerciales con el exterior: la salud financiera del país, su riesgo crediticio, las expectativas inflacionarias y el precio de la moneda.
Cuando el FMI se refiere a la inflación (720%), al desempleo (17,4%) y a la caída del PIB (8%) en Venezuela, lo que en realidad está ejecutando es el diseño de expectativas y panoramas económicos que persiguen tres objetivos fundamentales: impedir que Venezuela pueda acceder a préstamos internacionales, azuzar un clima de impago de deuda y de quiebra inevitable y guiar al capital nacional y extranjero para que mantengan su estrategia de hiperespeculación adaptada a las metas ya establecidas.
El FMI, para legalizar internacionalmente la imagen de quiebra de Venezuela, se aferra a las proyecciones de Dólar Today: mampara publicitaria de bancos y corporaciones de Wall Street para destruir el bolívar. Palabras más, palabras menos: el FMI toma como fuentes e insumos para sus caóticos reportes sobre Venezuela las mediciones de un opinador estrella de la farándula financiera (Steve Hanke) y a un conjunto de consultoras y agencias que trabajan directamente para los centros de poder financiero, es decir, actores privados que trabajan por fuera y sin permiso de Estado alguno.
Es ahí donde el FMI, al final de la arremetida, pone el sello de legalidad que certifica a Venezuela como un país al que hay que aislar, al que no hay que prestarle dinero, con el que no se deben realizar acuerdos comerciales, y donde se hace imprescindible fugar todos los capitales posibles y encarecer el precio de todos los productos de la canasta básica para “proteger las inversiones”, hasta que otro gobierno se reconcilie con el espíritu imparcial e impoluto de “el mercado”.
Esta estrategia de agresión no convencional en lo financiero, al final termina dando el mismo resultado que el bloque tradicional (asfixia financiera y estrangulamiento de la economía), sólo que sin la exposición de actores políticos y organismos públicos estadounidenses o europeos con alta visibilidad mediática.
Bonus Track
El FMI dice, palabras más, palabras menos, que Venezuela está en recesión y que por culpa de su mediocre gestión económica la región tendrá un crecimiento peor del estimado en años anteriores.
El FMI olvida que el chavismo no es dueño ni de Goldman Sachs ni de JP Morgan, par de bancos globales que sí han comprobado que son eficaces para quebrar el sistema financiero internacional. La crisis global del capitalismo no fue diseñada por el chavismo, por ende sus consecuencias tampoco son su responsabilidad.
Los que sí tienen responsabilidad directa en este caos global, es decir, grandes bancos y corporaciones armados con los mejores tecnócratas y especialistas del planeta, son los mismos que dicen que por culpa de no habernos entregado a la maquila de la globalización durante los años 90 estamos sufriendo estas dificultades. Póngase a creer.
Misión Verdad

jueves, 24 de marzo de 2016

Oro vs. bitcoin / II

Oro vs. bitcoin / II



El oro es la sustancia más demandada de todas, seguida de la plata. Contra eso nada puede hacer ninguna criptodivisa, ni siquiera el bitcoin.

Bitcoin, un derivado más del dinero fíat, del sistema al que dice desafiar. (Foto: Reuters)

En la entrega anterior comentamos acerca del origen del dinero, y explicamos que fue un proceso evolutivo cuyo origen se puede rastrear hasta el trueque, el intercambio privado de un bien por otro. Si se la perdió, le recomendamos echarle un ojo.

Aquí continuaremos advirtiendo que a lo largo de la historia, el Estado –siempre en busca de nuevas formas de expandir su poder sobre los ciudadanos–ha buscado la manera de “confiscar” la institución del dinero al grado de monopolizarlo. Esto lo hace ahora por medio de los bancos centrales.

Debido a ello nos encontramos en un experimento de dinero estatal irredimible, sin respaldo en dinero real, que por primera vez es global.

En este contexto han aparecido nuevos proyectos monetarios, y en particular nos referiremos ahora a las llamadas “criptodivisas”.

De todas éstas, la más emblemática es el bitcoin. Aquí abundaremos sobre cuál es el talón de Aquiles de esa novedosa propuesta de dinero y sus riesgos asociados para la libertad de las personas.

De entrada, el bitcoin –al igual que el dinero fíat– incumple con la condición elemental de ser una mercancía o la representación de ella. No es “nada”, no existe más allá del mundo cibernético. Entonces, ¿al no ser “nada”, no puede ser dinero?

La respuesta legal ya la han dado diferentes autoridades en varios países. Por ejemplo, la Corte Europea de Justicia ha determinado que el bitcoin sí es una divisa, y por ello las transacciones en sus bolsas de intercambio quedan exentas de IVA. En Estados Unidos, la CFTC (Commodity Futures Trading Commission), como regulador del mercado de commodities, ha manifestado que el bitcoin es reconocido oficialmente como una “materia prima”, por lo que supervisa su mercado de opciones y futuros.

De manera que el bitcoin sí es una “materia prima” y una divisa.

Los seguidores del bitcoin han celebrado este reconocimiento oficial como un triunfo, pero lo cierto es que el hecho de que autoridades estatales “abracen” las criptodivisas es un pésimo signo.

Sus apologistas también subrayan entre las ventajas del bitcoin que su número está determinado y que, por tanto, a diferencia del dinero fíat, no puede crearse de la noche a la mañana por un banco central, ni de forma ilimitada, de la nada. Pero el valor no depende sólo de que algo sea escaso, o de su oferta, sino también, y sobre todo, de que haya demanda.

¿Cómo podría esta “materia prima virtual” convertirse en la commodity más demandada del mundo, por encima del oro o la plata, cuando ni siquiera tiene una existencia material? En condiciones de libre mercado eso parece imposible, pues, de hecho, significaría que la gente apreciaría más un bitcoin, que “no existe”, que al oro, cuyo brillo puede ver con sus propios ojos y apreciar en sus manos. No por nada la humanidad lo ha acumulado por milenios, mucho antes, incluso, de que se convirtiera en dinero.

Bitcoin es, pues, un derivado más del dinero fíat, del sistema al que dice desafiar. Sí, es una divisa, pero no llegará a ser LA materia prima dinero por encima del rey de los metales. Ésa es una gran diferencia.

El oro es la sustancia más demandada de todas, seguida de la plata. Esto queda demostrado al revisar las ratios de existencias/producción de ambos metales preciosos, muy superiores a los de cualquier otra materia prima. Contra esto nada puede hacer ninguna criptodivisa. Son atesorados por el elevado valor que le otorgan las personas y no van a desaparecer.

Por eso la utilidad marginal del oro, para fines prácticos, es constante. Nunca se tiene suficiente oro porque siempre hay quien quiere tener más del que posee. El oro ES dinero. Una moneda de oro, dicen, no le cae mal a nadie, y es cierto.

De ahí proviene la fuerza de su carácter de monetario, que el bitcoin tendría que desplazar en condiciones de competencia. No sucederá.

¿Eso significa que el bitcoin debe ser desechado? De ninguna manera. El bitcoin no tiene por qué ser visto como un enemigo del dinero real o los mercados libres. Al contrario.

Nuestra demanda de mercados libres y de un dinero REPRIVATIZADO –con una banca privada libre SIN la existencia de un banco central– pasa por que la gente use y acepte lo que quiera como dinero, es decir, como respaldo de los billetes en circulación.

Algunos estamos convencidos de que –como ya lo hizo antes el actuar de las personas en el comercio– el oro y la plata serían de nuevo elevados al trono monetario –del que los desplazó por la fuerza el poder del Estado–. No sería un proceso nuevo, sino la confirmación de lo que eligió ya antes la sabiduría de millones y millones de seres humanos interactuando en el mercado a lo largo de milenios.

Esto no quiere decir que todos andemos cargando en el monedero un montón de pesadas monedas, en absoluto. La tecnología haría más fácil que nunca el DERECHO a convertir los billetes o el dinero digital en oro y plata físicos, a una tasa determinada.

Ése sería el freno extintor de deudas que haría sostenible el sistema monetario y bancario, a diferencia del actual, condenado a fracasar por suexpansión ilimitada y exponencial del crédito. Si un banco es irresponsable, se arriesgaría de inmediato a la quiebra que significaría quedarse sin oro ante los retiros de la gente.

¿Por qué sin banco central? No soslayemos la intención del Estado de obligarnos a usar su corrupta forma de dinero irredimible y la de usar a la autoridad monetaria para salvar a sus amigos banqueros en desgracia. Eso debe terminar.

Un sistema de dinero sólido y banca privados sin banco central significaría el fin del saqueo estatal de nuestros bolsillos por la vía monetaria. Ése es el camino a seguir.

La gente escogería, en abierta competencia, si prefiere el oro, el bitcoin u otra cosa como dinero, o sea, como respaldo de los billetes emitidos por la banca privada.

¿Pueden coexistir las criptodivisas en un sistema monetario libre? Sin duda, pero será el público el que elija por discriminación la mejor forma de dinero. En este espacio reiteramos: no tenemos duda alguna de que el trono del oro permanecería intacto.

En este sentido, hay señales claras de que la creación de criptodivisas no es mal vista por los bancos centrales, y quieren las suyas. Mal síntoma. Ésa es también una enorme diferencia respecto al oro, pues, como sabe, éste es reconocido como el enemigo público número uno del sistema de dinero fiduciario, cuya cabeza es el dólar. Hay que seguir la ruta a la que más se oponen los banqueros centrales, porque lo que no es bueno para ellos, es bueno para los ciudadanos.

En la tercera y última entrega de esta serie sobre el dinero abordaremos la manera en que los bancos centrales piensan adueñarse también del mercado de criptodivisas. No quieren dejarnos en libertad, sino encontrar nuevas maneras de imponer controles a nuestra vida privada, y de seguirse beneficiando del monopólico sistema monetario. Lo espero el viernes.

FUENTE: FORBES MEXICO

jueves, 3 de septiembre de 2015

Bancos Centrales nerviosos con moneda alternativa

Bancos Centrales nerviosos con moneda alternativa con cara de David Bowie Goes Viral


Brixton_Pound Por John Vibes
Una de las mejores maneras para que el público en general para recuperar su poder es el desarrollo de monedas alternativas - tanto locales como globales - que permiten a las personas para el comercio exterior de los sistemas de banca corporativa gubernamentales y notas del Banco Central.
Muchas personas en diferentes partes del mundo han tenido un éxito moderado en la implementación de las monedas locales, como Horas de montaña o Ithaca Horas, que han ganado terreno en los EE.UU.
En Londres, una moneda alternativa interesante que lleva el rostro del cantante David Bowie ha llegado recientemente en circulación. Según Market Watch, la moneda local es especializado para la comunidad de Brixton, en el suroeste de Londres. Se llama oficialmente el "Brixton Pound."

Tom Shakhli, gerente del esfuerzo Brixton Pound, dijo,
Ellos lo utilizan porque quieren sentirse conectado con el área local. Cada vez que lo utilice, eres como un activista financiera. Usted está tomando parte en este acto que está subvirtiendo la norma, que es entregar su 10 £ nota muy pasiva.
Shakhli señaló que el proyecto tiene la intención de hacer una declaración sobre la base de dinero, así como proporcionar una alternativa al monopolio actual.
Shakhli dijo que su principal objetivo con el proyecto es preguntar: "¿Qué es el dinero? ¿Tiene que ser impreso ya sea por el Estado o creado por los bancos? ¿Por qué no puede ser localizado dinero? ¿Por qué no puede el dinero cuentan con una estrella del pop o un historiador negro? ¿Tiene que cuentan con figuras de la clase? "
Hasta el momento, en la actualidad hay 200 empresas locales que se han inscrito para participar en el programa de Brixton Pound.
El cada vez más popular de la libra de Brixton está haciendo los bancos centrales nervioso - y con razón. Tras el éxito de la libra de Brixton, nuevas monedas locales alternativos están apareciendo por todo el Reino Unido El Oxford Pound, Kingston Libra, y el Palacio de la libra son sólo algunas de las monedas que se han introducido recientemente. El Banco de Inglaterra ha sido obligado a responder a estas monedas locales, debido a su popularidad, considerándolas "un programa de bonos" y advertir al público de que están sin protección al utilizarlos.
Un documento publicado por el Banco de Inglaterra afirma que "los sistemas de moneda local conducen a impactos significativos e imprevistos en la actividad económica global." De acuerdo con el documento, el Banco de Inglaterra también intentará deslegitimar las monedas locales by Design [ing] características y " material de marketing [a] ayudan a los usuarios reconocen que los instrumentos de papel moneda local son como vales y no billetes ".
Para que la economía sea realmente en manos de las personas, es necesario descentralizar la moneda y tener una red de código abierto de las monedas de la competencia que son basados ​​en la comunidad y fácilmente intercambiable. Si bien es imposible predecir cómo vamos a negociar un siglo o incluso cinco años a partir de ahora, todavía podemos observar cómo las personas están innovando dentro de sus propias áreas y tomar esas lecciones en cuenta para cuando las monedas estatales y bancarios emitidos finalmente disminuyen en valor a la punto en que son inutilizables.
John Vibes escribe para theAntiMedia.org. Anti-Medios Radio transmite entre semana a las 11 pm Este / 20:00 Pacífico. Crédito de la imagen: BrixtonPound.org. Si encuentra algún error, por correo electrónico edits@theantimedia.org.
John Vibes unió anti-Media como periodista independiente en octubre de 2014. Sus temas de interés incluyen agorism, el anarquismo, la conciencia, la guerra contra las drogas, y la espiritualidad. Nacido en Filadelfia, reside actualmente en Maryland. Más información sobre Vibes aquí!