lunes, 20 de agosto de 2018

Todas las manos en el mazo: el Caspio navega hacia la integración de Eurasia


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Todas las manos en el mazo: el Caspio navega hacia la integración de Eurasia

Author: kenzocaspi

Por PEPE ESCOBAR
Russian President Vladimir Putin and Kazakhstan President Nursultan Nazarbayev walk along a  Caspian Sea embankment while participating in the Fifth Caspian Summit in Aktau, Kazakhstan. Photo: Sputnik/Aleksey Nikolskyi
El presidente ruso, Vladimir Putin, y el presidente de Kazajstán, Nursultan Nazarbayev, caminan a lo largo de un terraplén del Mar Caspio mientras participan en la Quinta Cumbre del Caspio en Aktau, Kazajstán. Foto: Sputnik / Aleksey Nikolskyi
El tan esperado acuerdo sobre el estado legal del Mar Caspio firmado el domingo en el puerto kazajo de Aktau es un momento decisivo en el continuo y masivo avance hacia la integración de Eurasia.
Hasta principios del siglo XIX, el cuerpo de agua esencialmente eurasiático  un corredor de conectividad entre Asia y Europa sobre una gran cantidad de petróleo y gasfue propiedad persa exclusiva. La Rusia imperial se hizo cargo del margen norte. Después de la separación de la URSS, el Caspio terminó siendo compartido por cinco estados; Rusia, Irán, Azerbaiyán, Turkmenistán y Kazajstán.
CaspianSeaAINegociaciones muy complejas continuaron durante casi dos décadas. ¿Era el Caspio un mar o un lago? ¿Debería dividirse entre los cinco estados en extensiones soberanas separadas o desarrollarse como una especie de condominio?
Poco a poco, los cinco estados alcanzaron compromisos difíciles sobre derechos soberanos y exclusivos; libertad de navegación; “Libertad de acceso de todos los buques desde el Mar Caspio a los océanos del mundo y viceversa” en palabras de un diplomático kazajo; instalación de tubería; y, crucialmente, a nivel militar, la certeza de que solo las fuerzas armadas de los cinco estados del litoral deberían estar permitidas en aguas del mar Caspio.
No es de extrañar entonces que el presidente Putin, en Aktau, describió el trato en términos no inciertos como teniendo “importancia histórica”.

Un mar o un lago?

Entonces, ¿el Caspio ahora es un mar o un lago?
Es complicado; la convención firmada en Aktau lo define como un mar, pero sujeto a un “estado legal especial”.
Esto significa que el Caspio se considera agua abierta, para uso común – pero el fondo del mar y el subsuelo están divididos. Todavía un trabajo en progreso, el diablo está en los detalles para resolver cómo se divide el lecho marino.
Según el borrador del texto, publicado hace dos meses por Kommersant de Rusia, “La delimitación del suelo y los recursos minerales del Mar Caspio por sector se llevará a cabo por acuerdo entre los estados vecinos y los que se enfrentan teniendo en cuenta los principios y normas jurídicas generalmente reconocidos”.
Stanislav Pritchin, director del Centro para Estudios de Asia Central y el Cáucaso de la Academia Rusa de Ciencias, describió esto como el mejor compromiso posible, por ahora.
Los límites marítimos de cada uno de los cinco estados ya están establecidos;
15 millas náuticas de aguas soberanas, más otras 10 millas (16 km) para la pesca. Más allá de eso, es agua abierta.
En Aktau, el presidente kazajo, Nursultan Nazarbayev, admitió francamente que incluso alcanzar este consenso básico era un proceso difícil, y la cuestión clave de cómo compartir la riqueza energética subterránea del Caspio sigue lejos de resolverse.
Two offshore oil rigs during sunset in Caspian sea
Dos plataformas petrolíferas en alta mar en el mar Caspio. Foto: iStock
El Ministro de Relaciones Exteriores de Kazajistán, Kairat Abdrakhmanov, citando el texto final, hizo hincapié en que, “La metodología para establecer líneas de base estatales se determinará en un acuerdo separado entre todas las partes de acuerdo con esta convención sobre el estado legal del Mar Caspio. Esta es una frase clave, especialmente importante para nuestros socios iraníes “.
La referencia a Irán es importante porque según el acuerdo, Teherán terminó con la parte más pequeña del lecho marino del Caspio. Los diplomáticos confirmaron a Asia Times que hasta el último minuto el equipo del presidente Rouhani no estaba totalmente satisfecho con los términos finales.
Eso se reflejó en el comentario de Rouhani de que la convención era “un documento importante”, aunque no resolvió para nada el dossier extremadamente complejo.
Lo que Rouhani enfatizó fue cuán “gratificante” fue el hecho de que sus socios caspios privilegiaron “el multilateralismo y se oponen a las acciones unilaterales que se están desarrollando en algunos países”. Esa no era solo una referencia directa a los socios de Caspian que apoyan el JCPOA, o el acuerdo nuclear de Irán, sino también una referencia velada a la amenaza del presidente Trump de que “cualquiera que haga negocios con Irán no hará negocios con Estados Unidos”.
De hecho, Rouhani y Nazarbayev celebraron una reunión separada dedicada a aumentar la cooperación económica, incluyendo el impulso mutuo de utilizar sus monedas nacionales en el comercio, evitando el dólar estadounidense.

Estas aguas están fuera de los límites de la OTAN

La cooperación económica Irán-Kazajistán está obligada a seguir los parámetros Irán-Rusia. Putin y Rouhani, que disfrutan de una relación personal cercana y cálida, pasaron bastante tiempo en Aktau discutiendo temas mucho más allá del Caspio, como Siria, la inversión de Gazprom en yacimientos de gas iraníes y cómo lidiar con la ofensiva de sanciones de Washington.
Ambos fueron inflexibles en su elogio de una estipulación clave del trato; no habrá una OTAN deambulando por el Caspio. En palabras de Rouhani, “El Mar Caspio solo pertenece a los estados del Caspio”. Por su parte, Putin confirmó que Rusia planea construir un nuevo puerto de aguas profundas en el Caspio para el año 2025.
Baku, Azerbaijan - February 23, 2017: Baku aerial panoramic view from the Martyrs Lane viewpoint, which located in the center of Baku
Una vista panorámica de Bakú, Azerbaiyán desde el mirador de Martyrs Lane, cerca del centro de Bakú. Foto: iStock
En el turbulento ámbito geoeconómico que definí hace años como “Pipelineistán” el acuerdo permitirá mucho margen de maniobra; a partir de ahora, los oleoductos que se instalarán en alta mar requieren el consentimiento solo de los estados vecinos, en lugar de los “Cinco del Caspio”.
Una consecuencia importante es que Turkmenistán finalmente puede establecer su propio oleoducto subterráneo trans-Caspio de 300 km de longitud a Azerbaiyán
– un proyecto que nunca fue alentado exactamente por Rusia. Este oleoducto permitirá a Turkmenistán diversificarse de sus exportaciones masivas a China al aprovechar el mercado europeo a través de Bakú, en competencia directa con Gazprom.
Ashgabat finalmente puede estar en camino hacia un ganar-ganar; no solo Bakú podría usar más importaciones de gas para compensar los déficits de producción,
pero Moscú parece inclinado a reiniciar las importaciones de gas turcomano.
A partir de ahora, el juego a seguir en el Caspio es cómo la cooperación energética / económica más profunda puede ir, en el espíritu de la verdadera integración de Eurasia, incluso con China no directamente involucrada en los asuntos del mar. Sin embargo, las compañías chinas están fuertemente invertidas en el negocio petrolero de Kazajstán y son los principales importadores de gas de Turkmenistán.
Históricamente, Persia siempre mantuvo una influencia demográfica, cultural y lingüística en la mayor parte de Asia Central. Persia sigue siendo uno de sus principios organizadores; Irán es un asiático central tanto como un poder del sudoeste asiático.
Esto debería contrastarse con las naciones del Caspio, todavía fuertemente influenciadas por el ateísmo soviético y el chamanismo turco. Un caso particularmente interesante para ver será Azerbaiyán – que es parte de la esfera de influencia occidental a través de oleoductos como el BTC (Baku-Tblisi-Ceyhan), que cruza Georgia hasta el Mediterráneo oriental turco.
Este fue el arte del trato – Estilo asiático central. Lo que ya está establecido es que Caspian 2.0 es una importante victoria multilateral para la integración de Eurasia.

¿Qué sucede después de las importaciones de crudo de China?


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¿Qué sucede después de las importaciones de crudo de China?

Author: kenzocaspi

Por Matt Smith –
Nuestros amigos de Ursa publicaron ayer una publicación en el blog sobre los inventarios de crudo en Kyaukphyu en Myanmar, destacando la aparente naturaleza política de los recientes flujos de crudo al centro de almacenamiento.
El crudo se entrega a la terminal Kabala de CNPC en Myanmar y se almacena en Kyaukphyu antes de ser transportado por un oleoducto a la refinería de Yunnan en China.
Desde que la terminal se puso en marcha en abril de 2017, podemos ver en nuestro ClipperData que se han descargado cerca de 80 millones de barriles allí. Arabia Saudita es un proveedor estable, que representa aproximadamente la mitad de todas las entregas de crudo – y en su mayoría Medio Árabe – con volúmenes promedio de alrededor de un VLCC por mes (alrededor de 2 millones de barriles).

La terminal en Kyaukphyu y de ahí la refinería de Yunnan normalmente importa grados ligeros y medianos agrios, incluidos Das y Upper Zakum de Emiratos Árabes Unidos, Qatari Al Shaheen, crudo de exportación omaní y Basrah Light iraquí, pero también ha importado calidades dulces – incluyendo Angolan Girassol y Azeri Light.
Como se ilustra en el cuadro anterior, un par de cargas iraníes se han entregado en los últimos meses – Incluyendo 1.1mn de bbls de condensado ligero de South Pars en junio. Aunque estamos viendo un descenso este mes en barriles iraníes totales en China, se espera que Irán intente crecer cada vez más, ya que está musculoso fuera de otros lugares.
Las importaciones chinas de barriles iraníes se encuentran en 650,000 bpd durante los primeros siete meses del año, luego de acercarse a 600,000 bpd en los últimos años. El centro de China suele ser el que más recibe, pero los flujos han disminuido considerablemente en la región este año, en su lugar dirigirse a los destinos del sur y el norte.
Como nuestro ClipperData ilustra a continuación, las leyes iraníes en los puertos del norte de China y en su mayoría Qingdao, Rizhao, Tianjin, Caofeidian y Dalian – han estado en aumento en los últimos años, con un promedio de más de 300,000 bpd en lo que va del año.
El aumento de los flujos en el norte de China ha sido un tema común en la primera mitad del año, con un total de las importaciones de más del 8 por ciento en comparación con el año anterior. Dicho esto, las importaciones han disminuido considerablemente desde mayo, después de que el gobierno cambiara la estructura impositiva para los refinadores independientes. No obstante, las importaciones iraníes en la región se mantienen por ahora.
Las importaciones de crudo estadounidense en el norte de China, por otro lado, parecen tener un punto débil. Casi la mitad de las importaciones de crudo de los EE. UU. A China se dirigen a las refinerías independientes en el norte. En medio de la amenaza de los aranceles y las guerras comerciales, los flujos de crudo U.S. en su mayoría ligeros y dulces – WTI, Midland WTI, DSW y Bakken – ya han disminuido desde los niveles altos de Q2. Si bien esta tendencia más baja debería persistir en medio de los diferenciales de precios más ajustados, los flujos de crudo iraní deberían continuar a buen ritmo.

Donald Trump y la libertad de prensa


disidentia.com

Donald Trump y la libertad de prensa

 

Fernando Díaz Villanueva

La semana pasada 350 periódicos estadounidenses y de otras partes del mundo (en España lo llevó El País) publicaron un editorial conjunto a favor de la libertad de prensa. Abría con una cita de Thomas Jefferson antes de ser presidente. Una vez alcanzó la máxima magistratura de la República su visión de la prensa cambió sensiblemente. Pero eso es lo de menos, cada uno arrima el ascua a su sardina. Jefferson, como Paulo Coelho, sirve para un roto y para un descosido.
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La libertad de prensa es importante, es, de hecho, uno de los pilares de un país libre. No existe democracia sin libertad de expresión en los periódicos, las radios, las televisiones y todo lo que se publique en Internet. Es importante remarcar esto porque hoy una gran cantidad de gente se informa exclusivamente a través de las redes sociales, los podcasts y los servicios de vídeo online. Quizá no entren dentro de lo que se considera medio de comunicación, pero lo son.
Lo que motivó el airado editorial promovido desde el Boston Globe y el New York Times no fue una ley que ha cercenado de golpe la libertad de prensa en Estados Unidos
Lo que motivó el airado editorial promovido desde el Boston Globe y el New York Times no fue una ley que ha cercenado de golpe la libertad de prensa en Estados Unidos, sino los ataques que ciertos medios reciben desde el despacho (quizá sería mejor decir la cuenta de Twitter) de Donald Trump. A lo largo del jueves, día en el que se publicó el editorial, un clamor recorrió las redacciones pero no fue más allá, ni siquiera se sustanció en un escándalo. Al día siguiente nadie hablaba del tema, el asunto estaba olvidado y ahí seguirá hasta el próximo editorial conjunto.
Cabe preguntarse por qué el editorial de marras no ha derivado en escándalo. Si realmente la prensa en EEUU se encontrase amenazada por la censura, si hubiese periodistas en la cárcel o si el FBI hubiese irrumpido en alguna redacción para clausurarla estaríamos ante un problema real, pero no es el caso. En EEUU hay libertad plena para informar, la censura es inexistente y no consta periodista alguno encerrado a causa del ejercicio de su profesión.
En muchos países del mundo el periodismo es una actividad de alto riesgo. En Rusia, por ejemplo, los periodistas críticos con el Kremlin saben a lo que se enfrentan. Decenas de periodistas han sido asesinados desde que Vladimir Putin llegó al poder hace 18 años. Sólo en el último año han matado a seis en distintas partes del país. El último, Sergei Grachev, desapareció el 21 de julio mientras hacía un reportaje en Nizhni Nóvgorod. Once días más tarde su cuerpo sin vida fue hallado a las afueras de esta importante ciudad del distrito del Volga.
Casi todas las historias son parecidas. En abril Maxim Borodin, un periodista de investigación que trabajaba sobre el uso de mercenarios rusos en Siria, fue arrojado por la ventana de su apartamento en Ekaterimburgo. A Dimitri Popkov le cosieron a tiros en abril junto a su casa de Krasnoyarsk. Popkov era el director de un diario local que publicaba incómodos informes sobre la corrupción policial. A Nikolai Andrushenko unos desconocidos le mataron de una paliza en San Petersburgo hace un año. Algo similar le sucedió Yevgeni Jamaganov, a quien mataron a golpes en una calle de Ulan Ude, una pequeña ciudad en la punta del país junto al lago Baikal.
En Rusia, Turquía y Venezuela ser periodista es jugársela continuamente
Esta es, a grandes rasgos, la situación en Rusia. En Turquía no es mucho mejor. A día de hoy hay 190 periodistas encarcelados. La mayor parte de ellos están acusados de participar en el golpe de julio de 2016. Otros han sido condenados por apoyar a los kurdos o simplemente por “conspirar” contra el Gobierno. Para los periodistas extranjeros se han creado listas negras de profesionales que no pueden entrar en el país.
Por lo demás, la censura es común tanto en Rusia como en Turquía. Con ella ha venido el control más o menos directo de los principales medios de comunicación por el Estado o por empresarios afines.
Más cerca de nosotros, en Venezuela, ser periodista es jugársela continuamente. Los profesionales enfrentan un sinnúmero de obstrucciones, registros y detenciones que a veces culminan con penas de prisión.
Allí el Gobierno se hizo con prácticamente todos los medios de comunicación en tiempos de Hugo Chávez. Muchos, cansados de batallar contra el poder, se entregaron mansamente. Otros fueron asaltados por las turbas bolivarianas y algunos fueron directamente expropiados. El caso más famoso y recordado es el de RCTV, una importante televisora local que perdió su licencia y fue enviada a negro. Lo seguimos teniendo presente porque Marcial Granier, periodista y antiguo director del canal, no ha parado de denunciar el atropello desde entonces.
Aquello sucedió en 2007. La cosa desde entonces no ha hecho más que empeorar. Hoy son pocos los periodistas que se atreven a hablar con libertad dentro del país porque saben que se les perseguirá de manera implacable. David Natera Febres, director de El Correo del Caroní, fue condenado a cuatro años de cárcel y una multa millonaria tras un juicio farsa en el que se le acusaba de difamación e injurias. Natera investigaba la corrupción gubernamental, que hoy afecta a todos los niveles del régimen y de la que no se puede hablar.
La corrupción no es lo único, en Venezuela cualquiera que informe de la inflación galopante, el desabastecimiento generalizado o el lamentable estado de los hospitales sabe que se verá en aprietos. Hacer unas simples fotografías en una manifestación opositora puede ocasionar la detención o, lo que es aún más desconcertante, que los grupos paramilitares que apoyan al chavismo la emprendan a tiros con el informador con total impunidad.
Al lado de este panorama desolador los problemas de los periodistas en EEUU o Europa son peccata minuta
Al lado de este panorama desolador los problemas de los periodistas en EEUU o Europa son peccata minuta. Eso, obviamente, no significa que los periodistas occidentales no encuentren trabas e  inconvenientes, pero, como en otras muchas cosas, son problemas del primer mundo. A nosotros pueden parecernos intolerables pero un eritreo o un nicaragüense los cambiarían por los suyos con los ojos cerrados.
Los problemas de la prensa y de quienes la hacen posible en Europa y EEUU son de una doble naturaleza. Por un lado están los económicos, por otro los derivados de la credibilidad decreciente de los periodistas. Trump no figura entre ellos. No son tanto producto de la legislación o del capricho de un político como de no haberse sabido adaptar a los nuevos tiempos o haberlo hecho por la puerta falsa, pero esto es otra historia.
Foto Gage Skidmore

Cuba. Revolución y Constitución: hacia el Partido Socialista de Masa


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Cuba. Revolución y Constitución: hacia el Partido Socialista de Masa


En el centro del debate por el nuevo orden constitucional en Cuba queda la cuestión de la necesidad o no del partido-único en la revolución socialista.
El cuestionamiento del sistema anti democrático del partido-único, habiendo sido asumido como poder político supraestatal y suprasocietal, tiene en la idea de democracia directa el fundamento para la transición hacia un sistema de poder político incluyente y protagónico del pueblo. La idea-fuerza de democracia directa articula la participación política dándole el sentido de protagonismo y pertenencia popular. 
Las corrientes de derecha dentro y fuera del PCC en el país y allende sus fronteras, posicionadas ideológicamente contra el socialismo, aspiran a la definitiva instauración en Cuba de las relaciones políticas propias del estado capitalista y su sociedad clasista. El proyecto derechista es francamente reaccionario: mantener el parlamentarismo como base de la participación sociopolítica y reinstaurar el multipartidismo como fuente del poder político.
El problema del multipartidismo es de importancia política crítica. El multipartidismo es propio de la sociedad clasista. La sociedad clasista es propia del capitalismo y su orden discriminatorio se arraiga en la medida que toma fuerza el poder económico fáctico del capital privado como vehículo de la concentración y acumulación excluyente de capital. Trabajadores por un lado y capitalistas por el otro. Marx lo sintetiza en la contraposición socioeconómica capital-trabajo que responde en lo político a la contraposición burguesía-proletariado; la primera clase apropiada del capital que produce la seguna, y la segunda con su fuerza de trabajo a cuestas obligada a alquilarse a los propietarios del capital como trabajo asalariado para que sus portadores, los trabajadores, puedan vivir.
La reforma economicista que adelanta el PCC (vía Lineamientos de Política Económica y Social LPES) ha abierto las relaciones socioeconómicas a la propiedad privada indiscriminada sobre el capital. La transformación reconoce de facto la propiedad privada como una necesidad sine qua non del socialismo. La aberración ideológica política no llama la atención. Se hacen inherentes al socialismo relaciones sociales de producción puramente capitalistas. La transformación del sistema de propiedad que se está operando en Cuba ha planteado la privatización por encima de las formas de propiedad social y trabajo cooperativo. El trasfondo político apunta hacia un cambio reaccionario de las relaciones socioeconómicas. Justo las condiciones que llevan a la creación de una pequeña y mediana burguesía propietaria y, a la sombra, una clase burocrática apoderada de la gestión del capital estatal en las empresas gubernamentales. Es en esta realidad objetiva que tomará cada vez más fuerza la idea del multipartidismo clasista en Cuba. No ha habido debate en la sociedad sobre tal respecto, puesto que se necesita pasar, ahora con la llamada “reforma total” de la Constitución, por encima del debate democrático constituyente para establecer “soluciones” que contravienen la idea del socialismo científico.
El multipartidismo es natural e inmanente a la realidad donde las fuerzas sociopolíticas se enfrentan en lucha por sus propios intereses particulares. Hablamos de contradicciones sistémicas antagónicas. No son dialécticas, pues por su naturaleza no tienen capacidad de síntesis. Tienden a la mutua destrucción porque la idea del bien particular prevalece sobre la del bien común. La fuerza del capital privado hace prevalecer los intereses de la minoría propietaria. A ello responde el sistema de democracia parlamentaria burgués mediado por el multipartidismo, a la lucha de intereses antagónicos. La superación de esas relaciones económico-políticas es un reto para el socialismo, para la organización política de la sociedad que ve su desarrollo en la comunidad de intereses y no en el dominio de una clase sobre otra (incluyendo el dogma anti marxiano y en principio anti comunista de la “dictadura del proletariado”).
La premisa de fondo para encaminar el cambio en la perspectiva de la revolución socialista exige la crítica y el debate democrático sobre las barreras sistémicas, políticas, económicas y sociales que impiden la lucha por una cualidad verdaderamente socialista del estado y la sociedad. 
En el centro del debate por el socialismo queda, por tanto, la cuestión de la necesidad o no del partido-único en la revolución socialista.
El Estado no viene colgado del cielo, su expresión política responde, también históricamente, a la estructura y la organicidad socioeconómica en que se soporta. El estado burgués lo hace sobre las relaciones sociales de poducción conformadas por la hegemonía de la propiedad privada sobre el capital. Ante ello la nueva Constitución se enfrenta a la visión del estado comunitario soportado sobre una economía social, como idea-fuerza que medie el debate revolucionario sobre la necesidad de un partido político y su naturaleza en la democracia socialista.
Sin embargo, el sistema de poder que subordina el Estado cubano al Partido-único no se cuestiona como causa de la crisis del modelo socioeconómico. Razón por la cual la reforma LPES se limita a la declaración política sobre la necesidad de la separación formal entre las funciones del Partido (único) y los órganos de Poder Popular establecidos. Una idea, por demás, ya cuestionada por la práctica en el experimento del Municipio Artemisa y Mayabeque en la Habana. El desorden constitucional que hemos profundamente argumentado en el análisis “Cuba. hacia la Constituyente Socialista”, no es identificado como fuente de la disfuncionalidad política del estado. Más aún es trasladado acríticamente al proyecto de nueva constitución.
En ese empeño se inserta el hecho que desde el PCC y en medios de comunicación estatales (Mesa Redonda de la Televisión estatal, periódico Granma del Partido) se apuró la interpretación lo más sesgadamente posible de la denuncia del Líder de la Revolución acerca de que el modelo “ya no le servía ni a los cubanos” (revista The Atlantic 2010). Buscando reducir el problema a la forma, se ha defendido que la denuncia apuntó a la corrupción que mina tanto los círculos de poder como a la propia sociedad. Así lo vendría a confirmar la supuesta cruzada del Presidente de la República (Raúl Castro R.) contra manifiestas expresiones de corrupción en las altas esferas del Gobierno y el Estado. La corrupción como fenómeno se suspende del vacío y eso permite no enfrentar la cosa. La vulgaridad política de que eliminar a los corruptos (detectarlos y juzgarlos) elimina la corrupción se impone cual interesado ejercicio de fe religiosa. Como si el fundamento de aquella magistral sentencia del propio Líder de la Revolución en su trascendental comparecencia en la ONU en 1985, denunciando la esencia de la corrupción moral y ética capitalista al exponer que “eliminando a los pobres no se elimina el hambre”, no hubiera calado en el pensamiento político cubano. La cosa en tanto sustancia objetiva se esconde. Que el estado resulte un ente políticamente disfuncional no ocupa la centralidad de ningún debate.
En consecuencia, que el modelo político armado sobre el régimen de poder de partido-único, donde a ese Partido se le confiere el estatus constitucional de poder supraestatal y suprasocietal, haya definitivamente estrangulado la democracia, no preocupa ni ocupa a la militancia del PCC.
Con un grado de insoportable levedad política se ignoran las relaciones causa-efecto de la cosa, en tanto distintivo del problema de fondo. Se negará, por tanto, que la verticalización absolutista del poder político, que ha servido en un mar de ineficiencia económica para impulsar un proyecto social soportado en la acumulación y la concentración de capital por el estado, se haya esclerosado al cabo de casi 60 años de ejercicio del poder de una gran burocracia (como la llega a identificar Lenin ya en aquella realidad política) que se le hecha encima al estado y la propia sociedad. Impidiendo con ello el desarrollo cultural de las fuerzas productivas del país, la racionalidad de la economía y el sentido de pertenencia democrática del pueblo. Es el espectáculo dialéctico de fuerzas sociales en desarrollo restringidas por el marco que en un momento historio-concreto sirvió para consolidar el poder polìtico revolucionario.
Que el modelo político, ese marco, haya devenido “cuello de botella” para el desempeño democrático de la sociedad, muy interesadamente no se identifica como condicionamiento estructural de la crisis socioeconómica que se ha hecho crónica y puesto el país “al borde del abismo” – según apreciación tardía del propio Presidente Raúl Castro en la Asamblea Nacional (diciembre 2010).
En tales circunstancias, los cambios se dan de manera anti democrática con una reforma economicista de corte socioliberal – Liniamientos de Política Social y Económica del PCC y la Revolución LPES – que cambia los preceptos constitucionales e introduce de facto un régimen de relaciones socioeconómicas contrarias al sistema socialista declarativo que asume, aunque mediatizadamente, la propia Constitución. Al no reconocerse que la crisis es del modelo político, es decir, el modo en que la sociedad organiza la participación política para componer sus relaciones socioeconómicas en pos del progreso socio-material, lo que se está haciendo es rechazar la democracia como idea-fuerza de los cambios conceptuales y estructurales que se necesitan para la transición al socialismo.
El problema de la fuerza política que haya de garantizar la transición socialista, como ente de poder popular constitucional, ha de estar en el centro de atención del debate por la nueva  la Constitución.
El PCC, partido minoritario de cuadros, contamina la democracia en tanto fundamento del movimiento de la sociedad, por cuanto la mediatización de la participación política se ha dado primero hacia el interior del propio Partido. Es lo que ha venido demostrando desde 1976 el PCC en su función de dominio  como partido-único. La emanación de su poder constitucional como ente de dominio sobre el estado y la sociedad no ha podido más que extrapolar al movimiento socioeconómico y político de la misma el carácter del centralismo anti democrático que lo rige.
Lo anterior plantea la necesidad del debate sobre otra idea-fuerza de la revolución socialista:  organizar el poder político del pueblo en un envolvente movimiento político democrático.
El partido-único PCC, compuesto por apenas un 17% de la población adulta (670 mil militantes), constituye el órgano institucional de dominio político supremo con facultad constitucional supraestatal. Su poder contraviene la naturaleza política del estado de derecho que habrìa considerarse socialistaEl pueblo cubano ha dejado de identificarse con un partido de minoría anclado en las prerrogativas anti democráticas de su poder omnímodo sobre la sociedad. Desconocer ese mar de leva político es cerrar los ojos ante el hecho de la deslegitimización del Partido de la Revolución en la percepción popular.
La idea de la fundación del partido socialista de masa con prerrogativa constitucional de ente político rector del camino hacia el socialismo, vendría a situarse en el epicentro del debate popular constitucional, si es que este asume el reto de la participación democrática y protagónica del pueblo en el mismo.
La diferencia cualitativa del partido socialista de masa con la naturaleza política del PCC, en tanto partido-único exclusivo con prerrogativa constitucional de dominio sobre el estado y la sociedad, se afinca en la idea sobre el protagonismo político del pueblo como sujeto revolucionario que asume la participación democrática decisoria. Una proyección del partido a imagen y semejanza del significado y el rol histórico del Partido Revolucionario Cubano de J.Martí.
Protagonismo de la participación como hegemonía política democrática de un partido socialista de masa, cual superación del dominio político anti democrático encarnado en un partido político elitista. La idea de la vanguardia como élite política dominante se supera en la idea de la masa crítica política hegemónica. La contraposición gramsciana entre hegemonía política y dominio político nos mete de lleno en la naturaleza ideológica marxiana con que se identificaría el partido socialista de masa. El protagonismo democrático del sujeto revolucionario como legitimación de la hegemonía política se convierte en la masa crítica del movimiento socialista.
La cuestión de la democracia en la organicidad del partido y en su articulación sociopolítica con la sociedad decide sobre la esencia del modelo político del estado y la sociedad. La membresía de dicho partido deja de ser elitista puesto que no asume el carácter exclusivo de cuadros militantes. Desaparece la burocracia militante. El derecho a la participación política determinante se lleva a un primer plano de acción. La membresía del partido socialista de masa se compone de sujetos políticos, individuales y colectivos organizados.  Eso daría cabida a la legitimidad de sectores de pensamiento dentro del partido socialista de masa con posicionamientos diversos hacia la construcción del socialismo y en permanente debate democráticoEsta concepción del partido estaría asumiendo la dialéctica del pensamiento leninista sobre el reconocimiento de la posición de las minorías con derecho a que estas continúen trabajando abierta y deliberativamente por sus argumentos, aunque cumplan el mandato democrático mayoritario, no la decisión autoritaria de un grupo. La participación militante asume la pluralidad del pensamiento crítico y la libre articulación democrática del mismo en los debates internos y la búsqueda de consensos políticos en la definición y toma de decisiones.
El partido socialista de masa se auto define en la voluntad de pertenencia política del pueblo. Su identificación ideológica estaría determinada por su apego a la filosofía marxiana en tanto doctrina del socialismo científico. Las premisas fundacionales del partido socialista de masa se concretarían en:
  • Declaración de principios socialistas,
  • Programa político afincado en la teoría marxiana de la emancipación social y el ideario martiano de la soberanía nacional,
  • Estatuto democrático de su estructuración y organicidad internas.
El problema de la dirección política del partido socialista de masa (su “comité central”) se definiría en la idea de la dirección colegiada por miembros del partido, seleccionados en elecciones democráticas directas por toda la militancia, pero pronunciando la legitimidad democrática de esa dirección política dándole derecho al voto en la elección a toda la sociedad. Ya hoy no es difícil por los medios electrónicos y la comunicación en redes concebir el funcionamiento interno y global, a escala nacional, de un partido tomando decisiones directrices democráticamente sobre el rumbo socialista. De esta forma quedaría planteada la idea-fuerza de la democracia política protagónica del pueblo. 
La Constitución Socialista definiría la prerrogativa institucional del hegemonismo político del partido socialista de masa en el desarrollo del Estado y la Sociedad socialistas.
El debate apuntaría a la eliminación del poder constitucional supraestatal y suprasocietal del Partido, considerando la autonomía y la elección democrática de los poderes institucionales como contrapartidas de poder político; a saber: 
  • Presidencia de la República – elegida directamente por el pueblo entre las propuestas seleccionadas democráticamente por el partido socialista de masa y comités de ciudadanos debidamente registrados, según la Ley que lo establezca;
  • Ejecutivo, encarnado por el jefe de gobierno y el cuerpo de ministros – elegido por la Asamblea Nacional sobre propuestas de la Presidencia de la República;
  • Legislativo y Control InstitucionalAsamblea Nacional elegida directamente por el pueblo con dirección propia distinta a la Presidencia y el Gobierno;
  • Judicial – tribunales elegidos por las asambleas nacional, provinciales y/o municipales).
  • Tribunal Constitucional y Tribunal de Estado – encargados, el primero de velar por el cumplimiento de la letra y el espíritu de la Constitución de la República, y el segundo de juzgar las contravenciones políticas de los ciudadanos elegidos para funciones de estado y gobierno. Estos tribunales serían elegidos por la Asamblea Nacional.
Imaginemos que el partido socialista de masa toma una decisión política trascendental apoyada por los cientos de miles o millones de ciudadanos que lo compongan – que se le afilian y/o se declaran simpatizantes – a través de votación democrática directa. No es difícil ver que la cualidad del sistema político da un salto de orden democrático. Ese partido no suplanta los órganos de poder constitucional del estado, sino que define democráticamente los derroteros del camino socialista.
El gran debate revolucionario apunta a la idea de la transformación dialéctica del partido único en partido socialista de masa y de las condiciones sistémicas que harían efectiva su naturaleza política y su capacidad de garante y conducción de la transformación socialista. Asumido como fuerza revolucionaria ideológica y motriz del ordenamiento y el desarrollo de la República Socialista, el partido socialista de masa adquiríría legitimidad democrática como poder político directo del pueblo en las decisiones rectoras de la transición y consolidación del socialismo. Este carácter convierte el partido socialista de masa en un foro político constituyente estructurado y permanente, controlador y decisorio en democracia protagónica sobre el rumbo de la revolución socialista.
Si la democracia directa se torna eje del sistema político y socioeconómico estamos en condiciones de dar paso a la autonomía horizontalizada de las estructuras del Estado y abrir las puertas al funcionamiento de un sistema económico descentralizado con alto potencial de acción efectiva y eficaz bajo formas de producción esencialmente socio-cooperativas, es decir, no-capitalistas. Hablamos justo de una revolución socialista conducida por un partido socialista de masa democrático.
Estado comunitario, democracia directa y sistema socioeconómico cooperativo, donde  la propiedad privada del capital queda reducida a su forma de reproducción simple y es negada constitucionalmente toda hegemonía económico-política de las formas de reprodución ampliada de capital (tanto estatal, comunitario como cooperativo): es el tránsito en la dialéctica revolucionaria del “patria o muerte” al “socialismo o barbarie”.
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(*) Este ensayo tiene su fuente en el trabajo “CUBA. De la constitución autoritaria a la Constituyente democrática” escrito en 2013, cuando ya los revolucionarios socialistas abogábamos por la necesidad de una Constituyente que definiera y marcara el rumbo de la revolución socialista.
Ver: http://2014.kaosenlared.net/colaboradores/75188-cuba-de-la-constituci%C3%B3n-autoritaria-a-la-constituyente-democr%C3%A1tica
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Nota
Roberto Cobas Avivar, “Cuba. Hacia la Constituyente Socialista”,    https://robertocobasavivar.wordpress.com/2018/07/05/cuba-hacia-la-constituyente-socialista-2/
Roberto Cobas Avivar; “Cuba. Constitución Socialista o Contrarrevolución Capitalista”.   https://robertocobasavivar.wordpress.com/2018/08/11/cuba-constitucion-socialista-o-contrarrevolucion-capitalista/
Roberto Cobas Avivar, “CUBA. Sin Constituyente Socialista la restauración capitalista es irreversible”. https://robertocobasavivar.wordpress.com/2018/07/29/cuba-sin-constituyente-socialista-la-restauracion-capitalista-es-irreversible/
Jessica Domínguez Delgado, “Qué sabemos del experimento de Artemisa y Mayabeque”, https://primerocuba.blogspot.com/2018/06/que-sabemos-del-experimento-de-artemisa.html 

Marx y la cuestión del programa: la dictadura del proletariado


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Marx y la cuestión del programa: la dictadura del proletariado


El filósofo griego Platón, comentando sobre el discurso dialéctico, dice que este “precisa ser construido como un organismo vivo, con un cuerpo que le sea propio, de forma que no se presente sin cabeza ni pies sino con partes bien definidas y articuladas entre sí y con el todo” (PLATÓN, 1975, p. 155).
Por Gustavo Machado
Así, si en el curso del siglo XX muchos procuraron arrancar los pies de la obra y la vida de Marx, amputando su actividad partidaria y organizativa, otros procuraron arrancar también su cabeza, soterrando el programa que rigió toda su elaboración y actividad política. En particular, se buscó arrancar fuera el núcleo central de ese programa: la toma del poder por el proletariado y la construcción de la dictadura del proletariado.
Un partido sin programa es como un ciego en un tiroteo, que no sabe para dónde ir. De la misma forma, un programa que no tenga un partido para disputarlo en el interior del movimiento de los trabajadores, es solo tinta impresa en un papel.
En este artículo indicaremos algunos momentos centrales de la larga actividad de elaboración programática de Marx. Se trata de momentos de su pensamiento que fueron, en su mayor parte, olvidados o distorsionados con la intención de volverlo un mero teórico de la economía o de la sociedad, alejado de toda y cualquier actividad organizativa y revolucionaria.
El movimiento real y una docena de programas
No es, por lo tanto, sin razón que una de las frases más conocidas de Marx sobre la cuestión del programa sea un fragmento de su carta a Wilhelm Bracke, donde se lee: “Cada paso del movimiento real es más importante que una docena de programas” (MARX, 2012, p. 20). Para tener una idea, esa frase está en la tapa de la edición brasileña de ese escrito, publicada por la Boitempo Editorial. Sacada de su contexto, tal citación se asemeja a la máxima del socialdemócrata alemán Bernstein: “El movimiento es todo; la meta final, nada”. Fue con ese criterio que la Socialdemocracia alemana consolidó su camino rumbo al reformismo, autonomizando el movimiento, las tácticas, la actuación política institucional, y relegando la estrategia para el día del juicio final.
Lo que no se divulga es toda la carta de la que la citación de Marx mostrada arriba fue extraída. Esta aparece en el contexto de la fusión entre dos partidos, que originó la Socialdemocracia alemana en 1875. El primer partido era orientado por la concepciones de Marx, los eisenachianos, y el segundo por Ferdinand Lassalle[1].
Esta frase, todavía, cuando considerada de forma aislada, falsifica de forma grosera las posiciones de Marx. En realidad, él dice en la misma carta que aun cuando tal unificación fuese deseable en una perspectiva general, “se engaña quien cree que esa victoria momentánea no costó demasiado cara” (MARX, 2012, p. 20). ¿Por qué la unificación costó demasiado cara? Justamente en función del programa aprobado en el congreso de fusión: el Programa de Gotha.
Según Marx, “nos distanciamos totalmente de ese programa de principios y no tenemos nada que ver con él”. Programa “que, como estoy convencido, es absolutamente nefasto y desmoralizador para el partido”. Defiende que debería haber “sido previamente aclarado que no habría ninguna jugarreta de principios”. Lejos de haber defendido la unificación en los términos del programa de Gotha, Marx dice que sería mejor “haber firmado un acuerdo para la acción contra el enemigo común”, posibilitando que un “programa pueda ser preparado por una larga actividad común” (MARX, 2012, p. 20).
Como se ve, la posición de Marx es clara y no deja margen para cualquier ambigüedad. Él se opuso a la unificación entre el Partido de Eisenach, al cual estaba ligado, y el partido de Lassalle en los términos del Programa de Gotha. Antes de llevar a cabo tal unificación sobre una base programática rebajada sería más adecuado firmar un acuerdo común para la acción, preservando la organizativa y programática de cada uno de los partidos. Tal acuerdo posibilitaría la construcción de otro programa en el futuro. Programa ese que no debería tener ninguna “jugarreta de principios”. En resumen, si es verdad que “cada paso del movimiento real es más importante que una docena de programas”, tal frase no permite, de modo alguno, concluir que la recíproca es verdadera: que el programa es irrelevante para dar un paso en el movimiento real.
De hecho, esa unificación, con bases programáticas frágiles, costó demasiado caro, como previó Marx. Es muy probable que en ese momento fundacional, marcado por una abierta batalla programática de Marx, se encuentren los gérmenes de la futura degeneración del partido alemán, que se tornó vanguardia del reformismo en nivel mundial. Ese movimiento se ancló en las posiciones de Lassalle, pero, también, en un Marx sin programa, sin cabeza: acéfalo; cuyos pies conducen hacia cualquier dirección.
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En verdad, la necesidad de establecer una organización sobre bases programáticas correctas se hace presente en toda la actividad política de Marx. No sin razón, aún en 1848, él solo aceptó entrar en la Liga de los Comunistas con la aceptación del programa que propuso; fue cuando escribió el Manifiesto Comunista. Los dos estatutos de la Liga comenzaban por enunciar el programa e imponer como condición de pertenencia a la organización, la adhesión de todos sus miembros a él. Pero, ¿en qué consiste tal programa? ¿Cuál es su verdadero contenido específico?
Entre una política revolucionaria y una política institucional
El olvido de la larga trayectoria de elaboración programática de Marx y su fundamentación científica en el estudio del funcionamiento de la sociedad capitalista coincide con la tentativa de transformarlo en un mero científico social, filósofo o economista, separado de su actividad esencial: revolucionaria y socialista. Se llegó al punto de afirmar que Marx rechazaba no solo un programa sino la actuación política. Veamos cómo ese Marx acéfalo fue construido.
Realmente, en 1844, en el contexto de la insurrección de los tejedores de la Silesia, Marx escribe un artículo en el que ironiza las posiciones de su antiguo colaborador, Arnold Ruge, según el cual el límite fundamental de los tejedores insurrectos es que se trataba de una “revolución social sin alma política”. Ruge autonomiza la acción política, planteándola como base y fundamento que determina toda la sociedad. Marx responde que “toda revolución disuelve la vieja sociedad; en este sentido es social. Toda revolución derrumba el viejo poder; en este sentido es política”. No obstante, como ninguna acción política sobrevuela en el aire despegada de su base social, Marx predica en sentido opuesto, “una revolución política con un alma social” (MARX, 1995, p. 21).
Incluso en el texto indicado arriba, nunca se trató de relegar para segundo plano la actividad política, sino de fundamentarla en un programa fuertemente asentado en las necesidades sociales y no lo contrario, por eso, se trata de una “revolución política con alma social”.
Tanto es así que, tres años después, en Miseria de la Filosofía, escrito dirigido al programa reformista del entonces influyente socialista Proudhon, Marx explica que la sociedad está basada en los antagonismos y la explotación de clase. Ocurre que “la lucha de clase contra clase es una lucha política”. De ahí se desprende que solamente en un “orden de cosas en el cual ya no haya clases y antagonismo de clases, que las evoluciones socialesdejarán de ser revoluciones políticas”. Hasta allá, concluye Marx, citando a George Sand: “El combate o la muerte: la lucha sanguinaria o la nada” (MARX, 1976, pp. 165-166).
En esos años, Marx abandona la fórmula abstracta de la “emancipación humana”, sustituyéndola por la forma más determinada y directamente ligada al análisis de la dinámica interna de la sociedad capitalista: “la emancipación de la clase trabajadora”. Este análisis conduce al objetivo central del movimiento de los trabajadores mientras perdure la sociedad capitalista en nivel mundial: la toma organizada del poder, la destrucción del Estado burgués. Es exactamente ese aspecto el que es enunciado por la AIT en las Resoluciones del congreso general de La Haya en 1872, también escritas por Marx, así como varios otros documentos.
La combinación de fuerzas que la clase trabajadora ya efectuó por sus luchas económicas debe, al mismo tiempo, servir de palanca para sus luchas contra el poder político de sus explotadores.
[…] La conquista del poder político se volvió, por lo tanto, el gran deber de la clase trabajadora (MARX, 1992, p. 79).
He aquí la finalidad programática que debe regir todo el programa de un partido revolucionario: la toma del poder por el proletariado. No obstante, ¿con qué finalidad el proletariado debe tomar el poder? Ora, es solamente después del Manifiesto y de la experiencia de las revoluciones de 1848 que Marx concluye que no es suficiente la toma del poder por los trabajadores y su respectivo aparato estatal. Es necesario destruir el Estado burgués y construir la dictadura del proletariado.
La necesidad de la dictadura del proletariado
Hacia mediados de 1850, la Liga de los Comunistas buscó unificarse con otro grupo, dando origen a la “Sociedad Universal de los Comunistas Revolucionarios”. Esta asociación acabó siendo disuelta en función del fraccionamiento en la Liga. De cualquier forma, el estatuto de esa nueva organización, escrito y firmado por Marx, iniciaba con el siguiente texto:
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El objetivo de la asociación es el derrumbe de todas las clases privilegiadas, la sumisión de esas clases a la dictadura del proletariado, tornando la revolución permanente hasta la realización del comunismo, que será la forma final de la constitución de la comunidad humana (MARX, 1978, P. 614, destacado nuestro).
Que sea de nuestro conocimiento, ese es el primer programa firmado por Marx en que la dictadura del proletariado aparece explícitamente como finalidad inmediata de un partido revolucionario. Poco tiempo antes, el tema es desarrollado con más detalles en un artículo de la Nueva Gazeta Renana – Revista, posteriormente publicado por Engels con el título La lucha de clases en Francia. En ese fragmento se lee:
Ese socialismo es la declaración de permanencia de la revolución, la dictadura clasista del proletariado como punto de transición necesario para la abolición de todas las diferencias de clase, para la abolición de la totalidad de las relaciones de producción en que están basadas, para la abolición de la totalidad de las relaciones sociales que corresponden a esas relaciones de producción, para la convulsión de la totalidad de las ideas que se originan de esas relaciones sociales (MARX, 2012b, p. 138).
Esta elaboración de Marx tuvo gran repercusión entre los círculos socialistas europeos. Tanto es así que el 1 de enero de 1852, el periódico Turn-Zeitung, editado por emigrantes socialistas alemanes en Estados Unidos, publicó un artículo de Joseph Weydemeyer denominado justamente: “Sobre la dictadura del proletariado”, escrito bajo la influencia directa de la obra de Marx. Pero esa idea también recibió críticas enseguida que fue lanzada al público.
Muchos cuestionaron: si el objetivo final del programa propuesto por Marx es la abolición de la sociedad capitalista y de las clases sociales que le corresponden, poniendo fin, simultáneamente, a la política, al Estado y todos los demás medios de dominación de una clase sobre la otra, ¿cuál es el motivo de construir otro Estado: la dictadura del proletariado? Se contraponía, así, la dictadura del proletariado y la abolición del Estado.
La cuestión se hace clara en la respuesta del propio Marx a uno de sus críticos. Se trata de Otto Liming, editor del periódico Neue Deutsche Zeiting. Este escribió en su periódico una reseña crítica de los artículos de Marx sobre las luchas de clases en Francia que tenían como blanco principal exactamente la noción de dictadura del proletariado. Marx escribió una respuesta a Liming en la que dice: “En el artículo de su periódico … usted me censuró por defender el gobierno y la dictadura de la clase trabajadora, mientras usted propone, en oposición a mí, la abolición de las distinciones de clase en general. Yo no entiendo esa corrección”. Marx se defiende citando el fragmento de su propio artículo, blanco de la presente crítica, donde se ve lo absurdo de tal contraposición: “Este socialismo (esto es, el comunismo) es la declaración de la permanencia de la revolución, la dictadura de clase del proletariado como el punto de tránsito necesario para la abolición de las distinciones de clase en general” (MARX, 1978b, p. 387, destacado nuestro).
Entonces, como demuestran todas las citaciones de Marx que mencionamos arriba, la contraposición entre la dictadura del proletariado y la abolición del Estado es falsa de la cabeza a los pies. Desde un punto de vista más general, la dictadura del proletariado es solo un medio para que se alcance el fin de todas las clases sociales y de una sociedad basada en la explotación, en la opresión y en la dominación. Pero, en los días de hoy, cuando la clase trabajadora está alejada de todas las formas de poder, la dictadura del proletariado es la finalidad primera del partido revolucionario. Al final, solamente con la derrota del capitalismo en nivel mundial, arena sobre la cual se mueve el capital, estarán dadas las condiciones para una sociedad sin clases (y sin Estado).
¿Sería esta obsesión de Marx con el programa, y la dictadura del proletariado, un resquicio sectario y blanquista del siglo XIX? ¿Un obstáculo para la unidad de la clase trabajadora y, así, para la realización de sus fines? No creemos. En respuesta a esas cuestiones, terminamos citando la intervención de Marx en la AIT el 15 de octubre de 1871, cuando él hace un balance de los motivos de la derrota de la Comuna de París. Como veremos a continuación, si es verdad que más vale un paso en el movimiento real que una docena de programas o, dicho de otro modo, de nada sirve un programa que no interfiere en la realidad, de esto no se desprende que un programa es secundario. Por el contrario, sin un programa claro el movimiento real puede desembocar en cualquier lugar. Dice Marx:
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La Comuna no consiguió encontrar una nueva forma de gobierno de clase. Al destruir las condiciones existentes de opresión, transfiriendo todos los medios de trabajo para el trabajador productivo, y así obligando a todos los individuos capaces a trabajar para vivir, la única base para el dominio de clase y la opresión sería removida. Pero antes que tal cambio pudiese ser efectuado, una dictadura proletaria se tornaría necesaria, y la primera condición de eso era un ejército proletario. Las clases trabajadoras tendrían que conquistar el derecho de emanciparse en el campo de batalla. La tarea de la Internacional es organizar y combinar las fuerzas de trabajo para la próxima lucha (MARX, 1992, pp. 270-271).
Como podemos percibir, el programa no es un capricho de Marx. Un programa equivocado conduce a derrotas y, con eso, a la desmoralización y el retroceso de la lucha de la clase trabajadora. Las luchas sindicales y por derechos dentro de la sociedad capitalista son incapaces de resolver de forma definitiva los problemas de la clase trabajadora. Si el socialismo encuentra su posibilidad en las contradicciones objetivas de la sociedad capitalista, no se desarrolla de ella de forma automática y mecánica. Por eso la necesidad de organizarse e intervenir en el curso de los acontecimientos con un programa claro. De la misma forma, es imposible administrar un Estado capitalista, pues este es construido para atender las necesidades de la clase dominante. Por eso, el objetivo programático más general, que rige toda la elaboración de Marx, no es gobernar el Estado capitalista sino destruirlo, y construir la dictadura del proletariado. Solo con la victoria del proletariado en nivel mundial estarán dadas las condiciones materiales para el fin del Estado como órgano de poder y dominación de una clase sobre la otra.
Sacar la dictadura del proletariado del pensamiento de Marx es transformarlo en un amontonado anárquico de informaciones, sin norte, sin finalidad, sin dirección.
Referencias
PLATÓN. Diálogos: Fedro, Cartas, el Primer Alcibíades. Traducción de Carlos Alberto Nunes. Belém: Universidad Federal de Pará, 1975.
MARX, K.; ENGELS, F. Crítica del Programa de Gotha. San Pablo: Boitempo, 2012.
_______. Appendices to the “Universal Society of Revolutionary Communists‘”. En: Marx and Engels, Collected Works , Vol. 10, 1978.
______. Statement To the Editor of the Neue Deutsche Zeitung. En: Marx and Engels, Collected Works , Vol. 10, 1978b.
MARX, Karl. Glosas críticas marginales al artículo “O Rei da Prússia e a Reforma Social”. De um prussiano. En: Revista Práxis n.° 5, Belo Horizonte: 1995.
______. Miseria de la Filosofía. San Pablo: Grijalbo, 1976.
______. La lucha de clases en Francia. San Pablo: Boitempo, 2012.
______. The First International and after: Political writings, Volumen 3. Londres: Penguin, 1992.
Nota
[1] Lassalle fue colaborador de Marx en las revoluciones de 1848 y, posteriormente, se aproximó del futuro emperador de Alemania, Bismarck, y de concepciones reformistas. Murió patéticamente en un duelo en 1864, cuando Marx estaba próximo a romper las relaciones políticas con él.
Traducción: Natalia Estrada.

Una Nueva política de vida y democracia directa


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Una Nueva política de vida y democracia directa


A menudo parece un discurso romántico y demagógico el declararse defensor de la vida, pero la realidad ambiental y social nos va ubicando a los humanistas en esta orilla de defender lo obvio.
Por Julián Orjuela Benavides
A menudo parece un discurso romántico y demagógico el declararse defensor de la vida, pero la realidad ambiental y social nos va ubicando a los humanistas en esta orilla de defender lo obvio. El sentido común del capitalismo que domina las conductas y acciones cotidianas de las sociedades contemporáneas tiene en esencia un sentido antihumano, destructor de la naturaleza y que reivindica la desigualdad como un patrón de reproducción social imposible de ser transformado, porque es lo natural o un mandato divino.
Es común en nuestras conversaciones cotidianas dialogar sobre política y más en un país como Colombia tan convulsionado en este campo. Esto nos lleva, en algunos momentos, a estar en apuros por posturas irreconciliables que son resultado de la longevidad del conflicto armado. Esta tensión binaria no permite que la política sea un espacio de diálogo de ideas, sino un estrado de juzgamiento o un cuartel militar donde se va calificando de bueno o malo dependiendo el juez. Si apoyaste el proceso de paz en Colombia y estás con una familia uribista serás señalado de guerrillero; si estás a favor de la legalización del consumo de marihuana en una familia conservadora, serás marihuanero, o, si eres mujer y estas a favor de la legalización del aborto, eres una asesina de bebés. Muchas veces, a la sociedad colombiana no le interesa comprender sino juzgar, de ahí la resistencia a vivir en paz y respetando la diferencia. 
La política, nos guste o no, hace parte central de nuestras vidas, porque en este campo se define desde el precio del pan, la leche, huevos, hasta el sistema educativo y de salud, la política económica y la forma en que observamos el mundo. Quienes gobiernan pueden decidir lo que aprendemos en las escuelas, vemos en la televisión, la música que escuchamos en la radio e incluso hacen amar u odiar a otros según les favorezca. Un ejemplo es que el común de las personas odia a las guerrillas, pero no dice nada de los paramilitares, que asesinaron casi tres veces más personas que las guerrillas en los cincuenta años de conflicto en Colombia.    
Otros espacios donde la política es central es la vida familiar y laboral. Por ejemplo, una de las preguntas más incómodas que puede hacer un jefe es: ¿eres de izquierda o derecha? O  cuando los suegros lo hacen y pertenecen a orillas distintas del espectro ideológico, tradicionalmente binario, izquierda o derecha. Desde las posibles respuestas a esta pregunta emergen una andanada de prejuicios dicotómicos y en el caso colombiano más extremo: guerrillero-paramilitar, mamerto-fascista, amigo-enemigo, bueno-malo, inteligente-ignorante, libertino-godo, machista-feminista, etc. Esto último desvía la atención sobre lo fundamental, porque las casillas no permiten dialogar y sesgan, finalmente al único que favorece es al que domina, porque nos mantiene divididos sin oportunidad de comunicarnos para comprender, deliberar y transformar si así lo decidimos.   
Por eso la invitación a que conversemos de lo común, más allá de los rótulos de izquierda o derecha; observemos y evidenciemos las preocupaciones comunes, en esos problemas y molestias cotidianas es más fácil hallar lo que nos une, como la cita que no da la EPS, la contaminación de los ríos, el aumento del precio de la gasolina, el aumento de los impuestos, la mala calidad de la educación, la calles sin pavimentar, etc. Si comenzamos por ahí, en vez de confluir desde nuestras posturas ideológicas y partidarias, podríamos encontrar más convergencias. Aunque estas posturas son importantes, inevitables y deseables, en distintas ocasiones nos han aportado más dificultades que soluciones para transformar la realidad. En la izquierda colombiana nos acostumbramos a mantener constancias mientras los niños mueren hambre, porque si llevamos comida eso es asistencialismo y reformismo; nos declaramos los más coherentes y radicales en las huelgas para negociar, mientras las condiciones laborales son cada día más precarias; nos sentimos orgullosos de posturas inamovibles, mientras el contradictor las flexibiliza para no perder el poder; nos aferramos a un lenguaje que solo entendemos nosotros, porque es el políticamente correcto en nuestra secta; nos tiramos puyas entre nosotros porque se nos hace imposible deponer nuestros egos, sin embargo hablamos del colectivo siempre. 
En contravía a lo tradicional, que nos ha hecho perder en política a los ciudadanos decentes, debemos comenzar a construir desde las dificultades comunes para caracterizarlas, describirlas, comprenderlas y compartir los dolores que nos aquejan, para darle un buen diagnóstico y realizar el mejor tratamiento que debe ser construido de la manera más amplia posible. Debemos reconocernos como seres humanos diversos, auténticos e irrepetibles. Los sectores políticos alternativos varias veces hemos interactuado desde los prejuicios ideológicos y muy poco desde las emociones primarias como el miedo, ira, dolor, tristeza y alegría que son bien estimuladas por quienes dominan la sociedad parar mantener el statu quo, es decir, desde sectores tradicionales y conservadores. 
De ahí la importancia de que emerja una política de vida desde la cotidianidad. Por ejemplo, siendo coherente con la o las parejas para tener relaciones sanas sobre la lealtad, verdad y respetando los acuerdos; generar lazos humanos sinceros, fraternos y solidarios con la familia y los compañeros de trabajo… No se puede cambiar el mundo cuando no se está bien con uno mismo y con el círculo social más cercano. Se tiene que pensar la revolución para adentro y para afuera, subvalorar la singularidad ha hecho mucho daño a los hombres y mujeres que han militado en la política por varias razones como la altísima frustración, porque las expectativas de una sociedad socialista son altas para el mundo inequitativo en el que vivimos; el todo vale, porque lo que deseamos construir es mucho más importante moralmente que nuestras relaciones y lo que está a nuestro alrededor; el culto al sacrificio y el dolor como muestra de compromiso político; el dejar todo por las causas “colectivas” que son supremas a una falsa avaricia del individualismo, el no permitirse cambiar de opinión o dudar sobre lo que dicen los compañeros, etc.  
Pero la política también se debe disputar en la superestructura y estructura que plantea Gramsci o en las racionalidades que nos indicaba Foucault, en la construcción de una nueva forma de ver el mundo más solidaria. Por eso propongo hablar desde dos fundamentos básicos para construir colectivamente una sociedad que nos pueda permitir vivenciar el mayor placer posible y generar buen vivir desde la diferencia y diversidad, estos dos fundamentos son la política de la vida y la democracia. El primer fundamento es el cuidado por la casa común, como lo ha señalado el Papa Francisco, y de nuestros ancestros, es decir, que nadie atente contra ese bien colectivo que es la madre naturaleza y que nadie afecte la dignidad de otro para favorecer sus intereses individuales. El segundo fundamento es la democracia directa, porque en ella como humanos usamos ese milagro y fantasía que es razonar, para poder construir en lo comunitario y participar desde el conocimiento, dudando, entendiendo, comprendiendo y dialogando hasta alcanzar colectivamente la mejor idea que favorezca al colectivo, que debe emerger del dialogo más amplio posible.  
Es por eso que, a mi parecer, la política ya no se divide entre izquierda o derecha, sino en política de la vida o de la muerte, entendiendo la política como la ayuda colectiva para lograr el mayor placer y buen vivir posible comunitario y singular. Esto bajo una realidad concreta y es que el desastre medio ambiental ha puesto en entre dicho nuestra continuidad en el planeta por el calentamiento global, desastres naturales, contaminación del agua, deforestación y el desarrollo del capitalismo que ha puesto el dinero por encima de la vida. 
A menudo parece un discurso romántico y demagógico el declararse defensor de la vida, pero la realidad ambiental y social nos va ubicando a los humanistas en esta orilla de defender lo obvio. El sentido común del capitalismo que domina las conductas y acciones cotidianas de las sociedades contemporáneas tiene en esencia un sentido antihumano, destructor de la naturaleza y que reivindica la desigualdad como un patrón de reproducción social imposible de ser transformado, porque es lo natural o un mandato divino.  
Es por eso la invitación a construir una política pragmática que vaya transformando la realidad desde nuestra cotidianidad, pero con metas volantes que permita dar resultados que vayan animando a todos los que van montados en la bicicleta de la trasformación social y en la que se disfrute el camino. Hay que hacer de la política un campo donde la gente la pase bien, se divierta, seguro habrá dificultades, pero con unas sólidas redes sociales se hacen más soportables. La política de la vida y la democracia directa comienza en el encuentro con los otros y la naturaleza, en respetar la palabra del que piensa diferente, en la generosidad para escuchar con mayor atención al contradictor, en expresar lo que se piensa sin ofender al otro y buscando que lo que se dice sea constructivo.  
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¿De la desaceleración a la recesión?


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¿De la desaceleración a la recesión?

 


Entre los proyectos de inversión amenazados, como el del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México; el anuncio de inversiones improductivas, como las de las refinerías o el Tren Maya; los pronósticos del aumento del gasto y de la disminución de impuestos en la frontera, es claro que el futuro de la economía mexicana está en una grave incertidumbre.
Las cosas no han ido bien, es verdad. La economía mexicana viene de una larga desaceleración que abarca todo este sexenio. Baste decir que, del tercer trimestre del 2015 al segundo trimestre de este año, el crecimiento económico pasó de 4% a poco más de 1.5 por ciento. Es decir, un crecimiento cada vez más lento.
Y esto, a pesar de que el mundo está en medio de una expansión económica encabezada por Estados Unidos y a pesar del dinamismo de las exportaciones mexicanas y de la fortaleza que ha mostrado en todos estos años el consumo interno.
El freno está en una caída consistente de la inversión pública, allá desde 2009, a la que siguió una baja en la inversión privada; pese a que el gasto público no es el principal motor de la economía, la inversión pública sí es una señal y cuando el gobierno mete el freno, el sector privado también lo hace porque piensa, con razón, que todas las políticas públicas se alinearán a ese freno.
Si a esa desaceleración se le une la amenaza de aumentar el gasto, reducir el ingreso y atentar contra todo proyecto de inversión que no salga de la mente de López Obrador, entonces es posible concluir que es muy probable que la economía mexicana se encamine, cuando menos, a una recesión.
López Obrador ha dicho que aspira a que la economía mexicana crezca 4% anual y de ser posible, se pensaría para mediados de ese sexenio; pero hay que decir que es ilusión de político, como el crecimiento de 5% que prometió Peña Nieto cuando andaba en campaña.
Los dichos López Obrador no dan para un crecimiento económico: Un aumento del gasto para subsidiar pensiones y a los ninis; una disminución en el IVA y el ISR en la frontera; un criterio de inversión que obedece a caprichos y que ignora estudios técnicos.
Todo eso y lo que se acumule en la semana nos dicen que el clima para la inversión no será propicio; que expresiones como aumento en la productividad; economía desregulada, mayor competencia, no están en el diccionario del nuevo régimen.
Y eso es golpe a una economía, como la mexicana, que tiene una larga historia de raquitismo, con crecimiento de 2% promedio anual en el último medio siglo. Para acabarla de amolar, parece que vamos en el ciclo contrario de la economía mundial.
Allá se vislumbra un momento de expansión; acá, todo indica que vamos rumbo a una recesión que acabará con la buena creación de empleos y desalentará las inversiones.
Lo pobres pronto tendrán mucho que decir. Tendrán subsidios, pero lo más seguro es que no tengan empleo.
Hasta el próximo lunes y mientras no deje de seguirme en mi página de FB, Perspectivas de Luis Enrique Mercado.

México: Compañía de Jesús protege a sacerdote a pesar de denuncias por pederastia


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México: Compañía de Jesús protege a sacerdote a pesar de denuncias por pederastia


Compañía de Jesús protege a sacerdote a pesar de denuncias por pederastia
▲ Juan José Esquivias y Ricardo Legarda.Foto Sanjuana Martínez
 Por Sanjuana Martínez,
Lo único que podemos hacer por ti es pagarte la terapia psicológica, le dijo Jaime Federico Porras Fernández, secretario de la Compañía de Jesús en México y directivo de la Universidad Iberoamericana, a Ricardo Legarda Vázquez, alumno de esa institución y víctima de violación sistemática por el sacerdote y maestro Juan José Esquivias López.
Su historia de dolor empieza a los 13 años, cuando cursaba el segundo año de secundaria en una escuela pública y fue invitado por el sacerdote jesuita a ayudar en las misas como monaguillo en el templo de Nuestra Señora de Guadalupe, en la colonia Villa Nueva, en la ciudad de Chihuahua.
Hijo de una trabajadora de maquiladora y de un obrero, Ricardo se sintió afortunado porque días después fue nombrado coordinador de servidores del altar por Esquivias López, quien además era el director del Centro Comunitario Loyola y de la Casa de la Cultura en Villa Vieja: Te doy el puesto porque tú eres un niño muy diferente a los demás, eres alto y blanco con facciones finas y eso resalta en el altar entre todos los niños morenos y bajitos.
Era el 7 de agosto de 2000 cuando me invitó al cine que está en Ortiz Mena y Mirador. Al iniciar la película comenzó a tocarme la pierna y agarró mi mano para ponerla sobre su pene. Él ya se había bajado el cierre y lo tenía de fuera, con su mano me instruyó a masturbarlo mientras tocaba mis genitales, cuenta Ricardo en entrevista con La Jornada.
Para su sorpresa, al salir del cine el sacerdote lo regañó de manera enérgica: No vuelvas a hacerme eso, soy sacerdote y es pecado. Yo sólo me deje llevar por ti.
Abusos sistemáticos
Una semana después, en su oficina del centro Loyola, el abuso se repitió: “Dijo que me iba a enseñar a usar la computadora: De pronto sacó su pene y me obligó a hacerle sexo oral hasta eyacular en mi boca. Esto se repitió constantemente, tanto en su oficina de parroquia como en el centro Loyola y en su casa, dice Ricardo.
Añade: Faltaban dos semanas para que cumpliera 14 años, cuando en su habitación me violó de manera violenta. Introdujo su pene en mi ano hasta que eyaculó. Fue muy doloroso y horrible porque empecé a sangrar, un sangrado que duró varios días. Yo me sentía muy asustado porque a pesar de sangrar él seguía penetrándome los siguientes días. A partir de entonces, las violaciones se repitieron cinco o seis veces por semana, hasta el año 2002, cuando la Compañía de Jesús lo nombró vicerrector de la Universidad Iberoamericana de Torreón.
Continuaron los abusos en aquella ciudad. Lo llevaba de viaje a Ciudad de México, Guadalajara, Puerto Vallarta o Michoacán. Ricardo intentó suicidarse. La última vez que lo violó fue en el Colegio Ibero de Tijuana, en diciembre de 2010.
Las depresiones lo llevaron a buscar ayuda y empezó la terapia. Finalmente, el 12 de agosto de 2015 rompió su silencio y decidió escribir una carta a Francisco Magaña Aviña, Provincial de los Jesuitas en México, para denunciar los abusos sexuales continuados cometidos por el padre Esquivias en la parroquia de San Francisco Javier en Chihuahua, Universidad Iberoamericana en Torreón y el Colegio Ibero de Tijuana.
Los jesuitas le piden por caridad cristiana discreción para que nadie se entere del caso y solamente cambiaron de sede al sacerdote, para después negociar su renuncia. Afirma que posteriormente, como represalia, la Universidad Iberoamericana, donde estudiaba, le condicionó la beca que recibía para que no hablara.
Finalmente, en junio de 2017, Ricardo decide denunciar penalmente los hechos ante la Fiscalía General del Estado de Chihuahua bajo el caso número 19-2017-0016053, misma que fue desechada bajo el argumento de prescripción de los delitos, por lo que el pasado 15 de julio la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) abrió el expediente 61580/2018 para investigar lo sucedido.
Ricardo insistió y el pasado 8 de agosto volvió a presentar la denuncia penal acogido a la imprescriptibilidad de este tipo de delitos de pederastia clerical. El caso 19-2018-0019323, es investigado actualmente por la agente del Ministerio Público de la Unidad Especial Contra la Libertad y Seguridad Sexual, contra la Familia, de la Fiscalía General del Estado de Chihuahua.
Doce víctimas más
El sacerdote jesuita fue ubicado en Guadalajara, donde dirige la asociación Decide Vivir México, AC, vinculada con fondos y convenios con el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente (Iteso), institución educativa de la Compañía de Jesús en México.
Yo no recupero estos años de mi vida, pero mi experiencia puede servir para que los abusos no se sigan repitiendo, para salvar a más menores del abuso de este sacerdote que tal vez no pueden denunciarlo porque tienen miedo, dice emocionado Ricardo. Y exige justicia y reparación: Quiero que dejen de proteger a este hombre, que termine la impunidad. No pido dinero, sólo quiero justicia. Nunca me esperé esa respuesta de los jesuitas. Ellos supuestamente luchan por los derechos humanos, dirigen el Centro Miguel Agustín Pro Juárez, pero prefirieron callar y proteger al agresor. Los jesuitas critican a los Legionarios de Cristo, pero son iguales o peores.
Explica que ya han encontrado 12 víctimas más de Esquivias, ubicadas en los distintos lugares donde ha trabajado para la Compañía de Jesús: “Entiendo que será un proceso largo para estas víctimas. A mí me costó 17 años, aún en este momento sigo peleando en mi interior para sanar y construir mi vida, para dignificarme. Lo primero es que ellos reconozcan que no son culpables de lo que les pasó. Se trata de un sacerdote que abusó de su inocencia, que los violó, que creó un escenario. Por eso invito a más víctimas a denunciar. Si nos callamos y nos lo llevamos a la tumba esto va a seguir igual. Hay que alzar la voz para que no se vuelva a repetir.
Lamentablemente los papás de manera ingenua confían en sacerdotes. Es alarmante el aumento de casos. Es un cáncer: una patología. No sé quién está peor, quien protege a los sacerdotes pederastas o quien hace el delito. Es lo más inhumano.

El sonido de la muerte


rebelion.org

El sonido de la muerte

 


Ayer caminaba por la avenida Michigan en el centro de Chicago y frente al lago se realizaba el espectáculo anual de aviones en el que participan aviones de la Fuerza Aérea y en el que realizan infinidad de piruetas, evento al que acuden miles de espectadores. Cada vez que sobrevolaban el centro de la ciudad un sonido tétrico y horroroso se estancaba entre las calles y los rascacielos produciendo un eco que aceleraba el corazón y que paralizaba a las multitudes que en verano pasean por el centro de la ciudad, un sonido aterrador: el sonido de la muerte.
Cada tres minutos pasaban inundando de miedo las calles, la gente se agachaba y se tapaba la cabeza pensando que algún rascacielos había sido bombardeado. Jamás en mi vida había escuchado un sonido así. Pensé, mientras recuperaba la respiración y el paso, en Hiroshima, ¿cómo habrá sido ese instante? ¿Qué sintió la gente? ¿Cómo los sobrevivientes lograron continuar después de semejante horror? Pensé en la Latinoamérica bombardeada en la época de las dictaduras y la United Fruit Company, en esos aviones de guerra lanzando bombas al por mayor.
Cada tres minutos volvía el horror, el sonido de la muerte y la gente volvía a agacharse mientras unos gritaban y otros enmudecían, paralizados todos. Pensé en Irak, en Yemén, en Siria, en la Palestina digna que aún con el silencio del mundo sigue en pie. Pensé en aviones de guerra con metrallas, en bombas destruyendo pueblos enteros: hospitales, escuelas, parques, campos de cultivo, museos. Pueblos enteros siendo eliminados en nombre de la imposición, del apocamiento, del avorazamiento de quienes creen que serán eternos y que todo les pertenece: simples partículas de nada entre la inmensidad del universo.
No hay injerencia sin cómplices, desde dentro se entreteje la traición. Estados Unidos ha enviado un barco de guerra a las aguas de Colombia, con el pretexto de llevar ayuda humanitaria a los migrantes venezolanos en el país. Ha creado otra base militar en Argentina en la frontera entre Bolivia, en la Quiaca. Creó otra en la triple frontera entre Argentina, Brasil y Uruguay, sobre el Acuífero Guaraní. Ha podido crearlas porque en Argentina, Colombia y Brasil gobiernan lacayos y así mismo en el resto de países de América Latina con gobiernos neoliberales: clicas criminales de carácter empresarial a los pies de los injerecistas.
El barco estadounidense en aguas colombianas es una clara agresión a Venezuela, si Estados Unidos se preocupara por los migrantes como dice, empezaría por su propio país, donde son millones clamando por la Reforma Migratoria. Sabe que la razón de esas migraciones forzadas es la injerencia en Latinoamérica, si deja de buscar poseer libertades y dignidades que no le pertenecen, la historia de la migración masiva a su país no existiría. ¿Tiene buena fe con los migrantes y cree en la ayuda humanitaria? Bueno, que legisle una Reforme Migratoria Integral en su propio país y que deje de perseguir indocumentados criminalizándolos por su estatus legal en el país.
La idea no solo es cercar a Venezuela, su principal objetivo, también acorralar y asegurar la posesión de Argentina, Uruguay, Brasil y Bolivia, porque aunque así se paren de cabeza Cristina volverá a ser presidenta del país y los estadounidenses ya saben lo que eso significa. En Brasil la lucha ardua por la presidencia de Lula muestra la resistencia del pueblo brasileño a la dictadura de Temer. En Bolivia, Evo crece como flor silvestre entre los montes: natural y como parra que se expande como pasionaria en los barrancos. En Uruguay el panorama no es distinto.
Aviones como los que hacían estremecer a las multitudes en la avenida Michigan, están preparados para bombardear a Venezuela desde territorio argentino, colombiano y brasileño, no porque Nicolás Maduro sea un dictador, si no porque tanto traidores como injerencistas mueren por adueñarse del petróleo del país y apoderarse del control de la colonia estadounidense en la que han convertido a buena parte de América Latina.
Pero no todos se venden y no todos son traidores y esa resistencia tiene raíz en los pueblos originarios.
El sonido de la muerte es aterrador y es recurso de los injerecistas, en cambio el sonido de la vida es agua de quebrada, ese sonido es la armonía de la libertad por la que luchan los pueblos que 500 años después no han logrado doblegar.
Blog de la autora: Crónicas de una Inquilina
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.