Tras reunirse con su homólogo surcoreano, el presidente de EE.UU. ha afirmado que se le acabó la paciencia con Corea del Norte.
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El presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, y su homólogo de EE.UU., Donald Trump.
    
El presidente de EE.UU., Donald Trump, y su homólogo surcoreano, Moon Jae-in, se han reunido este viernes en Washington. Tras la reunión, Trump y Jae-in ofrecieron comentarios la necesidad de poner fin al programa nuclear de Corea del Norte, aunque no respondieron a las preguntas de los periodistas. Trump se ha referido a la muerte del estudiante estadounidense Otto Warmbier, que falleció este mes en EE.UU. tras pasar un año en una cárcel norcoreana, de donde fue enviado a su país en estado vegetativo.
Según Trump, este caso refleja la brutalidad de este régimen que "no respeta las vidas humanas". Asimismo, Trump acusó a Pionyang de no tener "ningún respeto" por "la seguridad de su gente o de sus vecinos".
"La era de paciencia estratégica con Corea del Norte fracasó. Y, francamente, esa paciencia ha terminado", afirmó Trump.
En relación a la presión que ambos países ejercerían contra Pionyang, Trump afirmó que cuentan con "muchas opciones", aunque no reveló cuáles, informa la cadena NBC. "Estamos en el proceso de examinar las muchas opciones que tenemos", dijo el presidente en su único comentario al respecto.
Washington presiona a Pekín
Esta semana Washington impuso nuevas sanciones contra empresas y bancos chinos, en lo que supone un nuevo paso para presionar a Pekín y que actúe contra Pionyang. Paralelamente, el Departamento de Estado de EE.UU. ha aprobado una venta de armas a Taiwán por un monto total de 1.400 millones de dólares.
China ha reaccionado con enfado ante este contrato porque -asegura el embajador chino en EE.UU., Cui Tiankai- "mina la confianza mutua entre los dos países" alcanzada tras la reciente reunión celebrada en abril entre Trump y el presidente chino Xi Jinping.
Washington y Seúl están desarrollando en la península de Corea sistemas de defensa aérea para hacer frente a los misiles balísticos que prueba Pionyang. EE.UU. ha desplegado en territorio surcoreano componentes del sistema de intercepción de misiles a gran altura THAAD que entrará en pleno vigor en los próximos meses.
Asimismo, Corea del Sur busca desarrollar para 2020 su propio sistema de Defensa Aérea y Antimisiles, para el que ha emprendido la producción en masa del interceptor de misiles M-SAM. El sistema será equipado con misiles tierra-aire de alcance medio capaces de destruir misiles balísticos de enemigos en vuelo a alturas de 20-40 kilómetros.