A través de la cooperación con distintas agencias y estructuras gubernamentales norteamericanas, el Gobierno de Mauricio Macri
parece haberse alineado a las prioridades en materia de seguridad y
defensa de dicha potencia. Este fortalecimiento en las relaciones, no
obstante, puede venir acompañado de preocupaciones e hipótesis de
conflicto que no solo no pertenecen a la nación sudamericana, sino que
podrían augurarle toda una nueva gama de problemas.
© WALTER DIAZ / AFPFuerzas Armadas de Argentina durante maniobras militares en Comandante Luis Piedra Buena (Argentina). 9 de Junio de 2016.
La llegada de Macri a la Presidencia de Argentina en 2015 trajo consigo un
giro drástico en las relaciones con EE.UU.
en relación a los 12 años anteriores, durante los mandatos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández.
Desde la cancelación de la deuda con el Fondo Monetario Internacional (
FMI) en 2005, pasando por el 'No al Alca' (Área de Libre Comercio de las Américas) en el mismo año, hasta la posible
incorporación de Argentina a los
BRICS,
la última década estuvo caracterizada por un enfriamiento en las relaciones entre el país sudamericano y EE.UU.
No obstante, en lo que podría interpretarse como un intento de
reconquistar el 'patio trasero', EE.UU. vuelve a hacer foco en la
Argentina a través de sus políticas y acuerdos de cooperación en el
ámbito de la seguridad.
Las preocupaciones del Comando Sur
El Comando Sur de los EE.UU., dependiente del Departamento de Defensa, es un
mando conjunto
integrado por más de 1.200 efectivos militares y civiles en
representación de la Armada, el Ejército, la Fuerza Aérea, los Marines,
la Guardia Costera y varias agencias federales.
Su propósito es encargarse de "proporcionar planificación de contingencia, operaciones, y cooperación en seguridad" para
América Central, del Sur y el Caribe.
También es responsable de "proteger los recursos militares de EE.UU. en
estos lugares" y de asegurar la defensa del Canal de Panamá.
©
El Comandante del Comando Sur, Kurt W. Tidd, en la Conferencia de
Seguridad de America Central. San Jose (Costa Rica), 7 de abril de 2016Ezequiel Becerra / AFP
El
Almirante de la Armada Kurt W. Tidd, máxima autoridad del Comando Sur,
testificó en febrero de este año ante un Comité de Servicios Armados del
Senado en el que
evaluó
los riesgos y desafíos que atraviesa la región de la cual es responsable, es decir, Latinoamérica.
"Redes criminales y extremistas continúan amenazando la estabilidad regional y nuestra seguridad nacional.
Sabemos de casos específicos de individuos que estuvieron involucrados
en complots para atacar a nuestra madre patria y a nuestros socios.
Afortunadamente, fueron detenidos, pero esto sigue siendo una
preocupación significativa y persistente", explicó el responsable del
Comando Sur.
Por otro lado, Tidd reafirmó los conceptos
esbozados
en la Estrategia de Defensa Nacional para el 2018, en los que se
considera a Rusia, China e Irán como amenazas para la seguridad de su
país, destacando la presencia de
Hezbolá
, a quien considera un 'representante' de Irán en la región.
"Hemos estado observando a Hezbolá por varias décadas, porque, como podrán reconocer, ha estado presente en el hemisferio
por un tiempo ya, involucrados principalmente en actividades criminales
que apoyan sus actividades terroristas en el exterior", sostuvo Tidd.
Así mismo, el Almirante destacó los roles de Brasil, Chile y México
para combatir las 'amenazas' que atraviesa el hemisferio e hizo especial
énfasis en la renovación de un vieja alianza:
"Argentina ahora interviene con determinación y ha jugado un rol crítico".
Si se tiene en cuenta que una semana antes de estas declaraciones la ministra de Seguridad de Argentina, Patricia Bullrich,
afirmó
que se establecerá una 'task force' de la Administración para el
Control de Drogas (DEA) en la provincia de Misiones; o que el país acaba
de
asumir la Presidencia del Comité Interamericano contra el Terrorismo de la Organización de Estados Americanos (
OEA),
las palabras de apoyo del Comandante Tidd al Gobierno argentino cobran mucho sentido.
Control de recursos
En mayo de 2016, según
informó La Nación, Macri envió a EE.UU. una delegación del Ministerio de Defensa para promover "la cooperación y la
definición de objetivos comunes en la región en materia de defensa y seguridad hemisférica".
En el marco de la visita, el viceministro de Defensa en aquel entonces,
Ángel Tello, expresó respecto al restablecimiento de las relaciones
entre ambos países: "También es posible avanzar en la cooperación
antártica. Queremos que la ciudad de Ushuaia se convierta en una base
logística para apoyar las tareas científicas en la Antártida".
Ya en junio de 2016, en una
entrevista
a Página/12, Luiz Monis Bandeira, considerado uno de los mayores
expertos en relaciones con el país norteamericano, dijo que Argentina y
EE.UU. estaban negociando la construcción de bases norteamericanas en
territorio argentino: una en la
Triple Frontera (Argentina, Paraguay y Brasil) y otra en la
ciudad de Ushuaia, capital de la provincia de Tierra del Fuego.
"Yo no lo llamaría cooperación sino subordinación",
afirmó en diálogo con RT Alcira Argumedo, exdiputada nacional del
Movimiento Proyecto Sur, socióloga y docente universitaria, respecto al
vínculo que mantiene el Gobierno argentino con EE.UU.
Según Argumedo, conocida por sus intervenciones en el Congreso en todo
lo que respecta a la soberanía nacional y por sus análisis en materia de
geopolítica, se está haciendo "
un cerco de seguridad sobre Argentina que es altamente peligroso" en nombre del narcotráfico y la amenaza del terrorismo.
"Esto va articulado con la instalación de una base en la Triple
Frontera, siempre en la lucha contra el terrorismo, que nunca se sabe
dónde está. Pero la instalación de una base en la Triple Frontera es por
el control del Acuífero Guaraní. Porque el problema es
que EE.UU. calcula que dentro de 20 años va a tener un déficit de agua
de 40%. El tema es controlar las áreas de agua dulce", manifestó.
De acuerdo a la
Fundación Aquae,
el Acuífero Guaraní es el tercer reservorio de agua dulce más grande
del planeta. Es compartido por Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil,
extendiéndose a largo de una superficie de más de un millón de
kilómetros cuadrados.
© wikipedia.org / Nathan Sodré Salvatierra / Dominio públicoUbicación del Acuífero Guaraní.
En
este sentido, la exdiputada considera que tras el fracaso de EE.UU. en
la guerra de Siria con los intentos fallidos de derrocar a
Bashar al Assad
, la potencia hizo un repliegue sobre América Latina de control de recursos estratégicos.
"Están militarizando nuevamente América Latina porque significativamente EE.UU. es una potencia que se está replegando
por la derrota militar ante Rusia e Irán en el Medio Oriente y frente
al crecimiento de China, que lo está desplazando de la hegemonía
internacional", explicó.
Además, Argumedo destacó la manera en que las bases argentinas se
complementan con otras de la región con el fin de cercar zonas
geográficas clave. Según aseguró, "también quieren instalar otra base en
Tierra del Fuego para el control de la Antártida. A su vez esa base se
complementa con cinco bases establecidas en Brasil, en la frontera con
Colombia y así sucesivamente.
De manera tal que están rodeando el Amazonas y el Acuífero Guaraní, que son grandes reservas de recursos estratégicos"
.
© Luc Cohen / ReutersCosta de Ushuaia, en Tierra del Fuego (Argentina). 24 de julio de 2017.
Respecto a las bases militares en sí, la socióloga y docente
desmitifica
la idea de que se traten de grandes construcciones llenas de soldados a
la espera de un conflicto armado, sino que las bases nuevas muchas
veces consisten en una simple pista de aterrizaje, como es el caso de la
base de Estigarribia, en Paraguay.
"Al tener la Cuarta Flota de los EE.UU. en ida y vuelta por el Océano Atlántico, se calcula que en no más de seis a diez horas
pueden hacer un desembarco de tanques, de material pesado, de tropas y
demás, para lo cual no necesitan mantener constantemente una base en los
términos tradicionales que conocemos. De pronto no va a aparecer una
base sino una pista de aterrizaje", sostuvo.
Decretos a espaldas del Congreso
Un ejercicio conjunto entre las fuerzas armadas estadounidenses y
argentinas denominado 'Cormorán', que iba a realizarse entre septiembre y
octubre del año pasado en la ciudad patagónica de Trelew, no pudo
llevarse a cabo porque se vencieron los plazos acordados.
El veto en el Congreso por parte del Frente para la Victoria fue la
estocada final para dichos ejercicios, de acuerdo a lo
informado
por Clarín. A partir de ese momento, sin embargo, la aprobación del
poder legislativo para ejercicios y compras vinculadas a Defensa
pareciera haber dejado de ser un obstáculo para el Gobierno nacional.
El 2 de mayo de este mes,
según
Infobae, delegados de las áreas de Defensa, Seguridad, Relaciones
Exteriores y Salud de EE.UU. y Argentina se reunieron en el Ministerio
de Defensa en la Ciudad de Buenos Aires para realizar "ejercicios
teóricos conjuntos" contra la proliferación de armas de destrucción
masiva.
Para dicho ejercicio, al no contar con tropas norteamericanas en suelo
argentino sino con miembros de la inteligencia de ese país,
no se solicitó la autorización del Congreso.
"Teóricamente todos los acuerdos militares tendrían que tener el aval
del Congreso. De todas maneras siempre puede haber alguna trampa de
interpretación que le permita al Ejecutivo definirlo directamente sin
pasar por el el legislativo", dijo Argumedo.
Según expresó, hay una
clarísima vocación de subordinación que a veces se implementa a través de acciones demasiado evidentes y otras veces "
en acciones aparentemente inocentes, pero que en profundidad son muy graves".
Esta voluntad de mantener cierta información oculta o fuera del alcance
de la discusión parlamentaria no solo se aplica a los ejercicios
militares conjuntos, sino también a la compra de armamento bélico.
Compra de armamento
En febrero de este año, un decreto firmado por el presidente que busca
"garantizar de modo permanente la soberanía e independencia de la Nación
Argentina, su integridad territorial y capacidad de autodeterminación",
autorizó la compra de nuevo equipamiento bélico y declaró
secreta la operación por
razones de seguridad y defensa nacional.
© Martin Acosta / ReutersLa ministra de Seguridad argentina, Patricia Bullrich, en rued de prensa. Buenos Aires, 22 de febrero de 2018.
"Se
ha planteado este alineamiento a las políticas de seguridad
hemisféricas estadounidenses y no hay ningún interés en debatir al
respecto".Silvina Romano, doctora en ciencias políticas e historiadora
del CELAG
"Hemos visto que tanto la compra de armamentos como los últimos
ejercicios conjuntos requirieron de cierta secrecía y de la no
autorización por parte del Congreso en el caso de los ejercicios
conjuntos", afirmó María Silvina Romano, del Centro Estratégico
Latinoamericano de Geopolítica (CELAG).
De acuerdo a la doctora en ciencias políticas e historiadora, esto
responde a seguir un camino marcado, a seguir un alineamiento "a las
políticas de seguridad hemisféricas estadounidenses
sin ningún interés de debatir al respecto".
"La intención es naturalizar este tipo de posicionamientos. Es decir,
al tomarse esta decisión de alineamiento, todos los acercamientos en
términos de seguridad, sean cursos de entrenamiento, ejercicios
conjuntos, compra de armas o desarrollo científico-tecnológico conjunto,
se toman como natural cuando en realidad, en términos de soberanía y
atributos de estatidad, no hay nada de obvio ni natural en esto sino que
debería tomarse con mucha más seriedad y delicadeza", consideró Romano.
Argumedo, por su parte, considera que las razones de "seguridad y
defensa nacional" consisten en mantener oculto a quien se le compran
armas: "Aquel país al cual le compras el armamento
te hace dependiente
de la provisión de repuestos. Tienes que tener una alianza muy
importante ya que entras en una relación de subordinación con el país
que te vende esas armas".
Por otro lado, la exdiputada considera que el equipamiento en materia
armamentística podría estar, en parte, vinculado al creciente
descontento y movilización social de los sectores populares y las clases
medias debido a las distintas reformas económicas planteadas desde el
macrismo, lo que genera una seria preocupación desde el Gobierno.
"Esto es altamente riesgoso. La lucha contra el terrorismo te permite manejar ciertas formas de
represión social suponiendo que hay infiltración terrorista
en esos sectores. Es muy fácil meter provocadores que te distorsionen
el carácter pacífico de las protestas. La verdad que hay que estar muy
atentos a eso", advirtió la diputada y agregó: "Yo espero que la
resistencia sea pacífica porque sabemos quien paga los costos cuando se
producen estos desbordes".
Conflictos importados
Como ya ha quedado demostrado en otras ocasiones de la historia reciente
del continente, el alineamiento a la agenda de seguridad norteamericana
trae consigo la importación de sus doctrinas y conflictos.
"Esta importación de hipótesis de conflicto y sobre todo de doctrinas
para luchar, por ejemplo contra las drogas o el terrorismo, retomando
los lineamientos estadounidenses, es preocupante porque reproduce experimentos fallidos,
advertidos como tales no solamente desde América Latina sino por 'think
tanks' estadounidenses y por discusiones en el mismo Congreso de
EE.UU.", advirtió Romano.
© LUIS ACOSTA / AFPCartel con propaganda del Plan Colombia. San Vicente (Colombia). 30 de enero de 2001.
La
especialista del CELAG recuerda el caso del Plan Colombia, un acuerdo
bilateral firmado entre los Gobiernos de EE.UU. y Colombia en 1998 que
buscaba, principalmente, terminar el conflicto armado en el país y crear
una estrategia antinarcóticos.
Según afirmó, del total de 8.000.000 de muertos debido al conflicto interno, el pico de víctimas se registró en 2002, durante la ejecución del Plan Colombia, con casi 750.000 muertos.
"Un quiebre del tejido social, una sociedad devastada, ciertamente. En
México la guerra contra las drogas que se viene librando desde el
sexenio de Calderón ya se cobró 200.000 víctimas, y entre el 2007 y el
2016 se encontraron 1.075 fosas comunes con 2024 muertos. Esto es un escenario de guerra.
¿Esto es lo que necesita el resto de América Latina? La importación de
estas doctrinas no augura nada bueno para Argentina", sentenció la
especialista.