La investigación científica y el desarrollo tecnológico en
nuestro país atraviesan una etapa de incertidumbre ante la llegada del
nuevo gobierno.
La reducción de los recursos destinados para el Consejo
Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) –organismo que registró un
recorte en el Paquete Económico 2019 equivalente a 2 mil 299 millones de
pesos en comparación con el ejercicio fiscal anterior– es tan sólo uno
de los síntomas que siembran las dudas sobre el peso de la agenda
científica en los tiempos de la Cuarta Transformación
La falta de claridad institucional se refleja en la aproximación
humanista que la Dra. María Elena Álvarez-Buylla, nueva titular de la
institución científica más representativa del país, la cual pretende
impulsar durante su gestión una visión que pugna por la atención a temas
prioritarios en el ámbito local, fomentando la instauración de lo que
ha denominado como la “soberanía científica nacional”.
Esta percepción, focalizada en el uso de los recursos tecnológicos
para la resolución de asuntos urgentes, es una de las polémicas posturas
que ÁlvarezBuylla mantiene hacia temas de investigación como la
aplicación de transgénicos para el estímulo del campo mexicano, la cual
ha sido de rechazo total.
“Esta idea de que hay una ciencia “a la mexicana” que es distinta de
la ciencia de San Petersburgo o de Roma o de San José de Costa Rica es
tremendamente tóxica, porque se ha manejado en muchas ocasiones simple y
sencillamente como una palanca populista.
“Las aplicaciones nacionales de la ciencia o del conocimiento o la
búsqueda del conocimiento respecto a temas nacionales es una cosa; pero
la ciencia como tal como un conjunto de conocimientos o como método de
cuestionamiento de realidad es sólo una”, señala el periodista y
divulgador científico Mauricio José Schwartz.
El 1 de diciembre, en su acto de toma de protesta en el Zócalo
capitalino, Andrés Manuel López Obrador se comprometió a promover la
investigación científica y tecnológica de México a través del apoyo a
estudiantes y académicos.
Esto a la par de fomentar la innovación “en beneficio de la sociedad y
el desarrollo nacional con la participación de universidades, pueblos y
científicos”. Un compromiso emanado para calmar las dudas que
comenzaron tiempo atrás.
Durante el mes de octubre, el equipo de transición de López Obrador
solicitó al Conacyt la suspensión de convocatorias de algunos de sus
programas de apoyo a investigadores, pues se consideró que la generación
de becas podrían comprometer recursos para 2019.
Ante esto, la Dra. María Elena salió en defensa de la medida,
argumentando que se buscaba que la actual administración contará con
fondos suficientes para el ejercicio de sus funciones.
“La reducción de los recursos al Conacyt afectará
significativamente a la comunidad científica y la posibilidad de ampliar
becas a nuestros jóvenes. Afecta a la investigación. A la creación
científica, a la formación de excelencia y a los laboratorios que
existen en nuestras universidades”, declara la senadora Beatriz Paredes,
presidenta de la Comisión de Ciencia y Tecnología en la Cámara Alta
Una nueva etapa
“El día de hoy empieza desde este Consejo el trabajo en favor de
nuestros hijos, nuestros nietos y del futuro de este gran país
multicultural y biodiverso en el marco de la cuarta transformación; los
retos son enormes y los invito a todos a colaborar por el bien de la
Patria”, afirmó la Dra.
Álvarez-Buylla en su mensaje inicial como titular del Conacyt. Sin
embargo, poco se ha hablado desde entonces de los mencionados retos o de
la prioridades dentro de la agenda del organismo.
Durante el Foro Constitutivo Científico y Tecnológico, la funcionaria
denunció que durante la administración del expresidente Enrique Peña
Nieto, se detectaron transferencias del presupuesto del Conacyt por
cerca de 50 mil millones de pesos hacia empresas multinacionales.
“No es aceptable en un país en el que ni siquiera hemos
llegado, según mis números, a invertir 0.4 por ciento del producto
interno bruto (PIB) en el aporte nacional a ciencia y tecnología. No
entiendo cómo durante seis años se hicieron estos movimientos”, explicó
Asimismo, comentó que no es de extrañarse que debido a este tipo de
acciones “una gran cantidad de colegas en la UNAM o en otros centros
públicos de investigación, se quedaran sin recursos para sus proyectos”.
El 29 de diciembre del 2018, en el marco del aniversario del
organismo bajo su resguardo, la investigadora escribió en su cuenta de
Twitter que comenzaba una nueva etapa.
“A 48 años de su creación, el Conacyt inicia una nueva etapa en la
que trabajará por la soberanía científica y tecnológica del país. La
ciencia de frontera y la ciencia pertinente para atender los problemas
nacionales más apremiantes serán los ejes que guíen esta nueva fase”.
Debido a esta percepción, múltiples sectores comenzaron a manifestar
su oposición a las posturas de Álvarez-Buylla, e incluso movimientos
como #Resisciencia18 salieron en la búsqueda de su remoción del cargo,
al argumentar que el plan de reestructuración estratégica del Conacyt
propuesto por Álvarez-Buylla, va en contra de los marcos internacionales
citados en las Recomendaciones sobre la Ciencia y los Investigadores
Científicos de la UNESCO.
La Dra. María Elena Álvarez-Buylla, titular del Conacyt,
pretende impulsar durante su gestión el uso de los recursos tecnológicos
para ayudar a resolver los problemas más urgentes que enfrenta el país
“El plan propuesto (por la directora del Consejo) establece como eje
toral de la investigación en el país los temas de interés político y
profesional de la autora y omite otras disciplinas que conforman el
panorama de la ciencia en México, como la física, química, matemáticas,
geología, cómputo o telecomunicaciones”, declaró el colectivo.
Asimismo, denunciaron que al no incluir las voces de investigadores,
profesores, becarios y divulgadores científicos en la construcción de la
estrategia, se corre el riesgo de someter el área a intereses
políticos, abriendo con esto la puerta a la censura ideológica.
La ciencia es universal
Una de las posturas que contrastan con la visión de la titular del
Conacyt es la del periodista y divulgador científico Mauricio José
Schwartz, quien expresó a título personal que si bien existen problemas
nacionales que aborda la ciencia, no hay tal cosa como una ciencia
nacional.
La nueva titular del Conacyt ha sido acusada de no tener un
plan claro que impulse y mejore las condiciones de la institución que
representa
“Esta idea de que hay una ciencia “a la mexicana” que es distinta de
la ciencia de San Petersburgo o de Roma o de San José de Costa Rica es
tremendamente tóxica, porque se ha manejado en muchas ocasiones simple y
sencillamente como una palanca populista.
“Las aplicaciones nacionales de la ciencia o del conocimiento o la
búsqueda del conocimiento respecto a temas nacionales es una cosa; pero
la ciencia como tal como un conjunto de conocimientos o como método de
cuestionamiento de realidad es sólo una.
“La señora Álvares-Bullya tiene la extraña creencia de que existe una
ciencia occidental, que ella considera inválida y que hay una “ciencia
campesina” que es la ciencia de verdad. Una que adopta las humanidades,
las supersticiones y las creencias en una cosa que llaman “ciencia de
frontera” y esto no es sostenible desde el punto de vista razonable y de
la forma en que se hace ciencia en todo el mundo”, comentó.
Para Schwartz, es gracias a la cualidad universal de la
ciencia que todos los investigadores pueden comunicarse y trabajar
juntos alrededor del mundo, compartiendo conocimientos y beneficiándose
de las aportaciones de otros
Respecto a la subjetividad de las declaraciones de la titular del
Conacyt, el divulgador mexicano aseguró que mientras unas veces se tiene
una idea de lo que quiere decir, “como cuando nos remitimos a su
discurso ante el EZLN donde directamente mentía a los campesinos (en el
tema de los transgénicos)”, en otras simplemente las palabras expresadas
por Álvarez-Buylla carecen de sentido.
“No significan nada. Son palabras, si me perdonas, cantinfleadas. No
está diciendo ‘vamos a hacer esto, concretamente’ no aterriza. Y tengo
mucho la impresión de que no aterriza porque debido a la visión que en
otros momentos ha expresado, sabe que será rechazada”.
En cuanto al tema del presupuesto destinado al Conacyt, el experto
consideró que pese a que la investigación en ciencia siempre es una
interrogante, lo que sí sabemos es que mientras más se invierte en
ciencia, mejores resultados se obtienen. Sin embargo el problema viene
cuando no se aumenta la inversión en ciencia, pero sí se aumenta el
gasto general.
“Las promesas electorales de López Obrador implicaban un aumento para
el Conacyt tendiendo a buscar la inversión por parte de México del uno
por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), que es lo menos que se
puede pedir. Y si la señora Álvarez-Bullya no negoció el respeto de
estas promesas antes del 1 de diciembre, ahora no va a decir nada,
obviamente”, argumentó.
Mauricio Schwartz, no sólo analizó el actuar de la directora del
Conacyt, sino también la postura del presidente de México en la agenda
de la comunidad científica de nuestro país.
“Por lo que he visto –sin tratarme de subir a la ola de ‘todo
está mal’, ni al ataque gratuito al gobierno– desafortunadamente al
señor López Obrador el conocimiento científico, los datos tecnológicos y
los expertos le tienen sin cuidado. No parece tener la decisión de
gobernar con base en el conocimiento, sino con base en lo que él va
sintiendo”
- Mauricio José Schwartz
Periodista y divulgador científico
“Esto no es privativo de López Obrador, Donald Trump lo está haciendo
cuando niega el cambio climático porque su intuición le dice que no es
cierto, aunque el 97 por ciento de los científicos dedicados al clima le
digan lo contrario; es exactamente la misma actitud –sin comparar
políticas– que tiene López Obrador cuando le da igual lo que digan los
expertos del aeropuerto, respecto al uso de transgénicos o de la función
que debe tener el Conacyt con las universidades. Funciona mucho por
emoción, por reacción. Y esto es gravísimo”.
El divulgador, quien ha manifestado en reiteradas ocasiones su apoyo a
la investigación de los transgénicos para beneficio de las sociedades
alrededor del mundo, pidió al gobierno recapacitar su postura y tomar
como base lo que sabemos y no lo que creemos.
La idea de que con el nuevo gobierno el Conacyt dedique sus
esfuerzos e investigaciones únicamente para ayudar a resolver los
problemas que enfrenta el país fomenta que se cierren otros campos de
estudio de suma importancia
“Al decir que no va a haber transgénicos, le estamos diciendo o
imponiendo a las universidades y a los institutos públicos de
investigación la imposibilidad de buscar mejores cultivos para México,
como se hizo en Bangladesh o se hace en otros países (…) Se comete un
error y se condena a toda una tecnología. Es poner un letrero de
‘prohibido’ a toda un área de investigación de la biología molecular”.
A paso lento
Pese a que la discusión científica no ha sido una prioridad para el
Senado durante el primer mes de gobierno, la Comisión de Ciencia y
Tecnología ya arrancó sus trabajos en la Cámara alta a pesar de la
controversia provocada por los recortes para el sector académico que
impactaron al sector científico del país.
En octubre López Obrador solicitó al Conacyt la suspensión de
convocatorias de algunos de sus programas de apoyo a investigadores,
pues se consideró que la generación de becas podría comprometer recursos
para el 2019
“La Comisión de Ciencia y Tecnología es plural. Nosotros presentamos
un punto de acuerdo suscrito por todas las fuerzas políticas que
enviamos a la Cámara de Diputados para procurar la no disminución a los
recursos de ciencia y tecnología.
“Temíamos que en el proyecto de presupuesto entregado por el
Ejecutivo hubiera una disminución significativa. Lamentablemente
nuestras preocupaciones se volvieron realidad. La reducción de los
recursos a Conacyt van a afectar significativamente a la comunidad
científica y a la posibilidad de ampliar becas a nuestros jóvenes”
- Beatriz Paredes
Presidenta de la Comisión de Ciencia y Tecnología en el Senado
Desde la perspectiva de la priista, las consecuencias de estas
políticas tienen un impacto que trasciende el mero estímulo académico.
“La reducción del presupuesto afecta a la investigación. A la
creación científica, a la formación de excelencia y a los laboratorios
que existen en nuestras universidades. Pareciera que hubiera una
animadversión en relación a las universidades, porque la errata que
desapareció de un plumazo la autonomía universitaria en la reforma al
artículo 3ero constitucional es inadmisible”, declaró haciendo
referencia a los errores de redacción que presentó el paquete fiscal en
el ámbito educativo.
La presidenta de la Comisión, aseguró que hasta el momento no
han tenido reuniones con María Elena Álvarez-Buylla o con otros
representantes académicos, pero que tanto ella como el resto de los
integrantes del sector en el Senado están abiertos
“Las autoridades actuales del Conacyt tienen que ser muy prudentes.
Están llegando y probablemente tengan que sumarse al planteamiento
general, pero no conozco sus expresiones al respecto. Yo seré
respetuosa, cada quien desde el ámbito de su actividad”, concluyó.
Los trabajos en la Comisión de Ciencia y Tecnología de la Cámara de
Senadores ya comenzaron, y aunque presentaron un punto de acuerdo para
evitar que se les redujera el presupuesto, fueron ignorados