
La desestabilización se inició en Macedonia en un
momento significativo… el aniversario del 70º aniversario de la Victoria
sobre el fascismo. Las manifestaciones organizadas por la oposición en
Skopje, la capital, comenzaron el 7 de mayo y en la noche del 9 de mayo
varios batallones albaneses armados partieron hacia Macedonia, desde
Kosovo, para ocupar la ciudad de Kumanovo. El presidente macedonio
Gjorge Ivanov tuvo que abandonar urgentemente las celebraciones de
Moscú [
1]
La policía de Macedonia actuó de forma resuelta. Varios combatientes
fueron heridos y neutralizados [en Kumanovo]. Pero se mantuvieron las
manifestaciones de la oposición. En la plaza central de la capital de
Macedonia se erigieron tiendas de campaña y los manifestantes expusieron
sus exigencias: cambio de gobierno y nuevas elecciones.
En Moscú, todos captaron el mensaje: se trata de una enésima «
revolución de color»
o de un Maidan macedonio. El ministro ruso de Relaciones Exteriores,
Serguei Lavrov, expresó la inquietud que los incidentes de Macedonia
provocan en Rusia. Advirtió sobre el peligro que representa lo que están
preparando los albaneses de la región, en primer lugar con la salida de
Albania de los Balcanes. Tirana, la capital albanesa, comenzó a hablar
de un proyecto de «
Gran Albania». Según el primer ministro
albanes, Edi Rama, es inevitable la unificación de Albania y Kosovo,
lo mismo dentro de la Unión Europea que fuera de ella.
El ministro ruso de Relaciones Exteriores está convencido de que fuerzas externas están orquestando el conflicto en Macedonia. «
Los acontecimientos en Macedonia están siendo estimulados desde el exterior», comentó. La CIA y diversas ONGs ayudan activamente a los manifestantes de Skopje. Los diplomáticos estadounidenses, que «
aconsejan»
al primer ministro macedonio Nikola Gruevski la convocación
de elecciones anticipadas, están presentes en todas las negociaciones.
En la calle, la multitud actúa siguiendo el conocido guión de las «
revoluciones de color»,
ya perfeccionado en Serbia, en Georgia, en Ucrania y en numerosos
países. Sin embargo, la versión macedonia presenta ciertas
características propias.
En primer lugar, el partido en el poder en Macedonia (VMRO-DPMNE) es
una formación política poderosa y experimentada a la que pertenecen
tanto el presidente como el primer ministro. Ese partido logró
fácilmente que 90 000 de sus partidarios salieran a la calle. La policía
actúa eficazmente: no responde a las provocaciones ni cede ante los
manifestantes, sin importar quiénes sean estos últimos. Eso hace suponer
que las manifestaciones callejeras se prolongarán, siguiendo
el escenario ya habitual, sin alcanzar por ello resultados rápidamente.
En segundo lugar, no es poco relevante el papel que desempeñan los albaneses. Si se prolonga el proceso de «
maidanización»
de Skopje y los albaneses reciben luz verde para unirse a los
manifestantes, tomarán las armas y comenzarán a escribir su propio guión
del «
cambio de régimen». Habrá entonces provocaciones y enfrentamientos armados con la policía, con víctimas en los dos bandos.
Este último escenario parece el más probable. Veamos por qué.
Los albaneses nunca apoyarían a los manifestantes macedonios si
no fuese para explotar después los acontecimientos en función de sus
propios intereses. Y el interés de los albaneses es la unificación de
todos los territorios próximos a Albania con poblaciones
mayoritariamente albanesas. El proyecto de formación de una «
Gran Albania» tiene al menos 130 años. Y parece haber pasado a su fase de realización desde principios del siglo XXI.
Fueron los albaneses de Kosovo quienes lucharon por la separación de
Serbia y, en 2001, se unieron a ellos los albaneses de Macedonia y los
del sur de Serbia. En 2008, los albaneses de Kosovo proclamaron su
independencia, con el respaldo de Washington. Al término de las
negociaciones de Belgrado y de Prístina (2011-2013), Kosovo accedió a
una independencia
de facto. Para llegar a la independencia
reconocida y legal, Prístina necesita solamente el consentimiento de
Serbia. Y el Consejo de Seguridad de la ONU no puede oponerse a
la voluntad de Belgrado.
Pero Belgrado sigue sin tomar una decisión y a los albaneses de
Kosovo se les está acabando la paciencia. Además, no son ellos los
únicos que están a la espera: lo mismo sucede con los albaneses de
Macedonia, de Montenegro y de Grecia. El proyecto es de sobra conocido.
En cuanto Kosovo obtenga un asiento en la ONU, los albaneses de
Macedonia, del sur de Serbia, de Montenegro y del norte de Grecia se
levantarán en armas para separarse de esos países con el apoyo de
Kosovo. Occidente respaldará ese proyecto ya que lo que le interesa
es debilitar a los serbios y a los demás pueblos ortodoxos de los
Balcanes y alejarlos de Moscú.
Estados Unidos necesita instalar bases militares e instaurar un
control político. Mientras tanto, la Unión Europea guarda silencio y
acepta el giro de los acontecimientos como si el rediseño del mapa
político de la región pudiese desarrollarse de forma pacífica. Pero se
trata de una esperanza muy ingenua ya que si el plan de creación de una
Gran Albania llega a realizarse, la Unión Europea heredará un problema
altamente explosivo y permanente con un importante componente
de tensiones nacionales y religiosas, así como de crimen organizado,
en pleno territorio europeo. Aún siendo hoy sólo independiente «
a medias», el actual Kosovo ya permite presagiar el futuro anteriormente descrito.
En este momento, la marcha de Kosovo hacia la independencia total ha
perdido impulso. Es por eso que los albaneses, en su impaciencia, están
lanzando mensajes a Serbia y Europa. Primero iniciaron un procedimiento
difícil de explicar: numerosas familias albanesas comenzaron a
desplazarse, por miles, desde Kosovo, Montenegro y Macedonia hacia
Albania y después hacia Europa, considerada como El Dorado con fronteras
abiertas. Los poderes establecidos afirman que esa migración
es resultado del desempleo que afecta masivamente la región.
En mi opinión, ese gran éxodo albanés puede ser una manera de
recordarle a la Unión Europea que ya es hora de resolver la cuestión de
la independencia de Kosovo o de prepararse para una guerra a gran
escala.
En Presevo, Medveda y Bujanovac (sur de Serbia) se está preparando a
toda máquina la separación de esas 3 grandes regiones de Serbia.
En Montenegro, étnicamente hablando, un 5,5% de la población es albanesa
y el clima es muy tenso. Grecia también tiene que enfrentar la cuestión
albanesa: Tirana ya dio a conocer a Atenas sus pretensiones sobre
varios territorios fronterizos. Al mismo tiempo, en Macedonia,
los albaneses demuestran que están dispuestos a resolver el problema con
las armas. Las fuerzas radicales de Kosovo exigen que Tirana y Prístina
intervengan en Macedonia y que «
detengan al dictador Nikola Gruevski»
porque, según ellas, la policía macedonia atacó a los albaneses.
Los radicales kosovares aseguran que 7 millones de albaneses «
están en camino para tomar Macedonia a mano limpia y [que] ese país pronto dejará de existir».
¿Cuál puede ser la evolución de los acontecimientos en Macedonia?
Los dirigentes europeos y la ONU probablemente expresarán inquietud por
la democracia en ese país, condenarán las acciones de la policía
macedonia en Kumanovo, exigirán una investigación «
imparcial» sobre «
la violación de los derechos humanos»
(sin mencionar, por supuesto, las acusaciones de terrorismo). Mientras
la policía se ve obligada a lidiar con los manifestantes, los
combatientes albaneses realizarán cada vez más provocaciones y actos de
terrorismo que les permitirán acusar al gobierno y al presidente de
Macedonia. Los albaneses de Tetovo, de Kumanovo y Skopje empezarán a
formar batallones y tomar el control de ciertas partes del territorio.
La Unión Europea exhortará al primer ministro Gruevski a abstenerse de
recurrir a la violencia contra los rebeldes. Si, al igual que en 2001,
los albaneses crean un Ejército de Liberación Nacional, la guerra
se hará inevitable. Después, los combatientes de al-Qaeda y del Estado
Islámico vendrán al rescate de los albaneses musulmanes y serán estos
últimos quienes dictarán sus reclamos a los macedonios. Las partes
en desacuerdo se verán así reconciliadas por los mismos que estimularon
los albaneses a quedarse en Kosovo y que, en 2001, exigieron una
reevaluación de sus derechos en Macedonia. En la mesa de negociaciones,
se obligará al gobierno de Macedonia a hacer grandes concesiones a los
albaneses, que aprovecharán la coyuntura para poner sobre la mesa el
tema de la independencia de una parte del territorio de Macedonia.
Las ambiciosas pretensiones albanesas se verán así satisfechas y
Estados Unidos alcanzará sus objetivos gracias a la instalación en el
poder de regímenes títeres y la posterior instauración, como resultado
de todo ello, de un absoluto control estadounidense sobre los Balcanes.
Pero, no olvidemos lo más importante: Washington espera, de esa manera, poner fin a la influencia de Rusia en esa región.