jueves, 26 de marzo de 2020

Epidemia e independentismo: Un epidemiólogo alerta del daño del Govern y sus científicos: 'Es activismo pandémico'


elespiadigital.com

Epidemia e independentismo: Un epidemiólogo alerta del daño del Govern y sus científicos: 'Es activismo pandémico'






El ‘procés’ se ha subido al carro de la pandemia y está echando mano de todas sus armas para demostrar que el Gobierno de España es negligente, inepto incluso, y que a Cataluña le iría mucho mejor si pudiera gestionar por sí misma la respuesta al coronavirus. El arma más potente hasta la fecha es el papel de los científicos catalanes. Un grupo de 70 expertos en distintos campos publicó el pasado sábado un manifiesto en el que exigen al Gobierno el confinamiento total de la población y la restricción del transporte.
El documento, que no ha pasado por ningún filtro de validación científica independiente, fue ampliamente difundido por los medios de comunicación en Cataluña y es desde entonces utilizado por el Govern como medida de presión contra el Gobierno y para apuntalar el discurso de que el gabinete de Quim Torra sí está preparado para frenar la pandemia.
Esta incursión en el activismo político de los 70 científicos ha sido muy aplaudida en los círculos independentistas pero ha soliviantado a la comunidad científica, tanto en Cataluña como en el resto de España, que trabaja sin descanso por atajar la emergencia sanitaria. Miquel Porta, investigador del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas de Barcelona (IMIM) y profesor adjunto de Epidemiología por la Universidad de Carolina del Norte, ha dado un paso el frente para denunciar el “uso indecente y muy dañino” que el independentismo está haciendo de la situación, valiéndose de la colaboración de especialistas que agitan a la opinión pública “para facilitar sus agendas personales y políticas”. Otra parte de los firmantes, “ingenuos y de buena fe” pero sin ningún conocimiento en políticas de salud pública, “hacen el juego a determinados intereses políticos”. Algunas adhesiones proceden de científicos de otros puntos de España.
“Intento siempre vivir al margen del ruido político", explica Porta. "Estaba desconectado de esta guerra del discurso en Cataluña hasta que apareció este manifiesto y me pareció necesario intervenir. Ese manifiesto es muy negativo y está haciendo mucho daño a los profesionales que están en primera línea de esta emergencia. Hoy mismo me lo han dicho personas que trabajan en la Agencia de Salud Pública de Barcelona y en el comité de emergencias de Canarias. Para quienes sabemos algo de epidemiología y salud pública, esto es inconcebible, una falta de respeto y de profesionalidad increíble”.
El problema, según este reputado epidemiólogo y experto en salud pública que ha dado cátedra en instituciones europeas y americanas, no es disentir de cómo aborda la pandemia el Gobierno y sus técnicos asociados. La crítica es sana, dice Porta, pero existen unos canales de validación científica que los firmantes de este manifiesto “se han saltado haciendo gala de una gran soberbia”, generando así suspicacias dentro de la población sobre el trabajo de los profesionales al mando de esta crisis. Perfiles técnicos que desde Cataluña exigen medidas políticas con base en un estudio propio que no ha pasado los filtros habituales de la comunidad científica internacional, y que el Govern blande como la prueba irrefutable de que Madrid lo está haciendo todo mal.
"Lo que un científico hace cuando tiene un informe o ‘paper’ es enviarlo a una revista para que haga la ‘revisión por pares’ y luego se publique, o hacerlo llegar a las instituciones públicas a través de los canales transparentes, que existen y funcionan. Lo que un científico no puede hacer es elaborar un manifiesto, que ya para empezar no es ni siquiera un trabajo científico, y soltarlo al escenario político-mediático saltándose las normas y despreciando el trabajo de cientos de especialistas. Esto es hacer activismo pandémico en favor de ciertas causas".
Infectólogos y activistas
Los infectólogos Oriol Mitjà y Bonaventura Clotet son las cabezas visibles de ese manifiesto y se han convertido en los expertos de cabecera del Govern en esta crisis. Ambos firmaron un documento de adhesión a Junts per Catalunya el pasado mes de mayo, previo a las elecciones municipales y europeas, junto a otra sesentena de científicos. En esta ocasión, Mitjà y Clotet exigen el “confinamiento total” de la población para contener la pandemia en base al resultado de “simulaciones matemáticas”. Si no se actúa de inmediato, dicen los 70 expertos, el sistema sanitario “colapsará” alrededor del 25 de marzo, es decir, este mismo miércoles.
Mitjà ha dicho en más de una ocasión que “es necesario un recambio” al frente del Comité de Gestión Técnica del Coronavirus del Ministerio de Sanidad. No consta ninguna crítica al rol de la Generalitat en la gestión de la muy mermada sanidad catalana en los últimos años. Mitjà, al igual que Clotet, trabaja en el Instituto Germans Trias i Pujol de Badalona, dependiente de la Generalitat.
La publicación del manifiesto coincide en el tiempo con el giro de 180 grados del Govern, que ha pasado de ignorar la epidemia durante semanas, promoviendo el acto de apoyo a Carles Puigdemont en Perpiñán el 29 de febrero y manteniendo toda su agenda pública hasta el último momento previo al estado de alarma, a criticar al Gobierno por lento e incapaz.
“Muchos de estos firmantes no tienen idea de las consecuencias o implicaciones sociales que tiene lo que propone ese manifiesto. No lo saben explicar, no pueden exponer los efectos prácticos de confinar totalmente a la población ni el impacto sobre la salud pública porque gestionar una pandemia no es su campo profesional. Es un manifiesto de adhesión que transmite un mensaje falso a la sociedad, y es que todo depende del trabajo de investigadores endiosados, políticos y hasta periodistas. Los que luchan de verdad son los epidemiólogos y los técnicos de salud pública, con base en modelos científicos concretos, junto a los profesionales médicos y de enfermería”, afirma Porta.
“Imagínese que un cirujano le está operando de tiroides”, pone a modo de ejemplo. “Debe ir con gran precisión, pero entonces llega alguien y le da un golpe en el codo. Pues esto es mucho más grave porque hablamos de la vida de miles de personas, de las consecuencias económicas y de la calidad democrática de una sociedad. Los principales promotores de esto saben perfectamente que así no se hacen las cosas. Se puede enviar un estudio científico a revistas explicando las medidas de confinamiento propuestas y que estas lo revisen con rapidez. Lo han hecho el grupo de Imperial College y ‘The Lancet’ sin ningún problema. La manipulación electoralista tiene límites, y estas personas los han traspasado”.
Francisco Bolúmar, catedrático de Epidemiología en la Universidad de Alcalá, se ha expresado en términos parecidos en las últimas horas. “Yo quería saber qué piden exactamente cuando hablan de confinamiento total. ¿La paralización absoluta del país? Porque eso es una locura. No hay ninguna evidencia, ningún dato, que nos diga que si aumentamos el aislamiento, disminuimos el contagio. Muchas de las medidas que ha tomado Italia en el nuevo decreto ya se estaban aplicando en España”, dijo Bolúmar recientemente a 'El País'.
Muestra de la oportunidad de este manifiesto en el discurso político del Govern es que fue el principal argumento empleado por Quim Torra en su reciente reunión de presidentes autonómicos. Un manifiesto que, insiste Porta en nombre de otros profesionales indignados, “no es un trabajo científico” revisado. “Mientras tanto hay centenares de técnicos de la administración y epidemiólogos luchando realmente para superar esta crisis. Por desgracia en España contamos con un tejido científico débil, lo que facilita que la sociedad caiga en manipulaciones políticas”, concluye.
Sánchez lleva al Comité Científico a un médico que se reía del miedo al Covid-19
Pablo López
Hace un mes, cuando el coronavirus apenas llamaba a las puertas de España, el catedrático de Salud Pública de la Universidad de Barcelona Antoni Trilla descartaba de forma tajante que el coronavirus pudiese provocar una epidemia de gran mortalidad. “Se está generando una histeria sin fundamento”, sostenía en una entrevista en La Voz de Galicia. Este sábado ha sido nombrado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, como uno de los seis miembros del Comité Científico encargado de asesorarle en la toma de decisiones en la crisis del Covid-19.
En la entrevista, publicada el pasado 16 de febrero, Trilla se despachaba en un tono jocoso contra aquellos que padecían lo que consideraba un miedo irracional al coronavirus. “Mira que si se descubre que el percebe es el huésped del coronavirus, la que se iba a liar en Galicia”, bromeaba el nuevo asesor, que apelaba al sentido del humor para sobreponerse a una “histeria sin fundamento”. “Solo es una epidemia en China y, aunque no se descarta que pueda haber brotes puntuales en otros países, lo que tenemos que hacer los demás es estar vigilantes y, si se produce algún caso, identificarlo y aislarlo. Nada más”.
Aunque el nombramiento oficial se produce ahora, Trilla viene asesorando al Gobierno desde el principio. Así lo ha revelado María José Sierra, jefa de Área del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias. “(El comité científico) se ha constituido formalmente hoy, pero realmente todos los expertos, que aprovecho para decir que son grandes profesionales, venimos trabajando con ellos desde el principio. Nos están asesorando y ayudando a hacer las guías, los procedimientos... Entre ayer y hoy no hay una gran diferencia”.
El 7 de marzo, en vísperas de las medidas de confinamiento, Trilla insistía en que este tipo de respuestas no eran necesarias. “No hay ningún dato que nos indique que el brote de España esté descontrolado. Salvo en casos concretos como Torrejón de Ardoz o Vitoria no creo que sea necesario aplicar medidas más drásticas, como en Italia, aunque habrá que seguir la evolución día a día y, según lo que ocurra, adaptar los escenarios”, opinaba en otras declaraciones al mismo periódico.
“Histeria sin fundamento”
Preguntado sobre la suspensión de los primeros vuelos a China o a la emergencia sanitaria decretada en algunos países, el nuevo miembro del comité científico apuntaba en febrero: “Creo que la ciencia, lamentablemente, ha perdido la batalla frente al miedo en el caso del coronavirus. La gente tiene un temor infundado a muchas cosas y da igual lo que les expliques, lo que les digas, lo que diga la OMS... Desde un punto de vista científico estricto, se están tomando decisiones que no tienen ningún sentido”. Descartaba entonces que el coronavirus pudiese llegar a Europa, aunque, en el caso de hacerlo, lo consideraba un acontecimiento poco relevante. “Yo creo que si tenemos suerte y acabamos sin bicho, mejor; y si nos cae alguno ya trataremos de controlarlo. Y ya está. Sin más”.
Un poco más adelante, en la misma conversación, abunda en la misma opinión: “Hay muchas probabilidades de que el coronavirus no se extienda más allá de algunos focos concretos en China. Creo que el incendio se apagará en China, aunque con harto esfuerzo, y probablemente un poco más tarde de lo que sería deseable. Pero observar con preocupación y decir que esto es inevitable, pues no”.
Incluso en el “peor de los escenarios posibles”, la única opción preocupante para el asesor del Gobierno era acabar “con este virus dando vueltas por el mundo cada año formando parte de otros como los de la gripe o los resfriados”. “Es muy difícil que esto ocurra, pero tampoco es descartable. Lo que desde luego no va a pasar es una epidemia de proporciones bíblicas y de gran mortalidad. Insisto en que en el peor de los casos se incorporará al grupo de virus que cada año nos tocan las narices desde diciembre hasta marzo. Pero si esto pasa, dentro de año y medio o dos tendremos una vacuna. Y se acabó. No va a ser una sentencia que nos obligue a convivir cada invierno con la epidemia del coronavirus”.
La opinión personal del médico del Clínic es que el Covid-19 acabaría siendo controlado “en un período de tres o seis meses”. Pero incluso en ese caso veía motivos para el optimismo. “Hay una variable que tampoco sabemos, que es que el virus tenga un cierto componente estacional, por lo que es posible que cuando llegue el calor también ayude un poquito. Hay muchas variables que desconocemos. Pero sí es muy posible que esto se controle en China sin generar una pandemia”.
Trilla se mostraba crítico con la decisión de suspender el Mobile Word Congress de Barcelona, un episodio que el entrevistador tacha de surrealista y que el médico suscribe. “Fue la Pasión de Cristo del Mobile”, bromea. “La compañía podía insistir en un primer momento en que lo cancelaran porque, exagerando, como casi hicieron, podían decir que aquí en Barcelona estábamos en la misma situación que en Wuhan, porque había un riesgo tremebundo. Pero les dijimos: ¡Oiga!, que aquí no hay casos y que si lo tenemos los detectamos y los aislamos, con lo que han ido modulando un poco el discurso. Las autoridades les dijeron que por ahí que no fueran, que no podían utilizar este argumento para suspender el evento. Pero al final lo han cancelado”.
El médico insiste en considerar inapropiadas medidas de aislamiento como la prohibición del congreso de Barcelona. “Desde el punto de vista de salud pública es una decisión que no tiene ninguna base, ni epidemiológica, ni clínica, ni de seguimiento de las recomendaciones oficiales de la OMS. No hay ninguna razón para suspender un acontecimiento como el Mobile desde un punto de vista de la salud pública. A partir de ahí, lo que quieras... Allá ellos”
Según anunció el Gobierno este sábado, el Comité Científico del Covid-19, constituido hoy, está integrado por seis técnicos de prestigio nacional e internacional, a cuyo frente se encuentra el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón. Su primera reunión ha estado presidida por Pedro Sánchez, con asistencia del ministro de Sanidad, Salvador Illa. Además de catedrático, Trilla es decano de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad de Barcelona, jefe del Servicio de Medicina Preventiva y Epidemiología del Hospital Clínic, profesor de Investigación del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) y miembro de la Junta de Gobierno del Colegio Oficial de Médicos de Barcelona.

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