viernes, 6 de enero de 2017

Amnistía Internacional ahonda en su descrédito. Cinco razones para preocuparse por la Política sobre Prostitución de Amnistía Internacional


Amnistía Internacional ahonda en su descrédito. Cinco razones para preocuparse por la Política sobre Prostitución de Amnistía Internacional





Burdel en Amsterdam, donde es habitual encontrarse con esta imagen, de mujeres exhibidas en los escaparates de los burdeles, Holanda y Alemania ah optado por el regulacionismo: la trata y las mafias no solo no han desparecido, sino que se han incrementado, una realidad sobre la que los regulacionistas se niegan a hablar. Frente al fracaso germano-holandés, el éxito del modelo sueco basado en la persecución del prostituidor, marca el camino a seguir; ya que en pocos años ha reducido drásticamente la prostitución y la trata.



Comentario previo del blog


No hace mucho alguien me llamaba "nenaza puritana" por defender la abolición de la prostitución. En respuesta a algunos comentarios en la entrada "Mónica Oltra. De la prostitución "libre" al sionismo bueno, pasando por el otanismo", que publicamos el pasado 18 de diciembre, y en general en respuesta al argumentario "liberal" que cierta izquierda mantiene en relación con el tema de la prostitución, iremos publicando algunas entradas en defensa del abolicionismo.


El artículo que sigue ha sido traducido del inglés por el blog "Traductoras para la abolición de la Prostitución", un espacio bloguero que actualmente es imprescindible para aquellos que quieran saber sobre el tema y conocer los fundamentos del abolicionismo. Desde aquí felicitamos a las autoras por el trabajo que realizan. Leemos en dicho blog: "Este grupo está formado por abolicionistas que os habéis ofrecido para colaborar en la traducción al español de los textos mas relevantes que se vayan produciendo en el abolicionismo europeo e internacional. Queremos unir fuerzas, compartir información, organizar las traducciones y darles la máxima difusión".


Personalmente me sorprende, en las discusiones masculinas sobre el tema, el escaso interés existente entre los hombres regulacionistas por conocer las bases del abolicionismo. Parecen acomodarse en un bucle de retóricas sin preocuparse lo más mínimo por conocer qué se dice desde el abolicionismo. Lo cual da lugar a un debate poco menos que imposible. Desde el abolicionismo no hay argumento regulacionista que no haya sido contestado por activa y por pasiva, sin que el regulacionismo se atreva a entrar en debate replicando los argumentos abolicionistas.


En relación con Amnistía Internacional y al margen del tema que nos ocupa en esta entrada, su devenir se ha ido caracterizando por un deterioro de su credibilidad política. Creo que hay abundantes pruebas que demuestran su parcialidad en los conflictos internacionales y no hace mucho recordábamos en el blog el escándalo de las falsas incubadoras de Kuwait, que implicó a Amnistía Internacional y que resultó un montaje decisivo en la legitimación de la primera guerra del Golfo (ver "Haciendo memoria. De incubadoras y bebés para hacer la guerra contra Irak"). En el blog de Mikel Itulain encontrareis una interesante serie poniendo al desnudo esta ONG (ver "Amnistía Internacional y otras ONGs").


Espero que aquellos que se han mostrado críticos con Amnistía Internacional por otros temas, también ahora se muestren críticos por el tema que sigue. Porque, cuando se trata de hablar de problemas de género, hay mucho izquierdista que mira para otro lado. El tema de la prostitución constituye un aspecto que revela hasta qué punto la ideología dominante (el liberalismo y sus desarrollos posteriores) impregna el pensamiento de muchos izquierdistas, sin que estos lleguen tan siquiera a darse cuenta.


El blog del viejo topo se define en función del ideario del Socialismo. En este sentido, quisiera recordar una frase de Alejandra Kollontai, pronunciada en 1921 durante su intervención en la "III Conferencia de dirigentes de los departamentos regionales de la mujer de toda Rusia":
"La prostitución es ajena y perjudicial para la nueva moral comunista que está en proceso de formación".
@VigneVT


Referencia documental

Original en inglés. Darren Geist: "5 Reasons to Be Wary of Amnesty's Prostitution Policy", en www.rollingstone.com, 1-6-2016/
Original en castellano (fuente y referencia obligada e caso de copia y reproducción): publicado en el blog Traductoras para la abolición de la Prostitución, el 6-6-2016.
Traducción al castellano para el blog mencionado: Liliana M. Forero Montoya.
URL de la traducción:
http://traductorasparaaboliciondelaprostitucion.weebly.com/blog/june-06th-2016

Añadidos. La imagen de cabecera es añadido nuestro, no así la de AI. La negrita también es nuestra. La negrita del texto original aparece aquí en color marrón. Los enlaces son del original; hemos mantenido incluso aquellos que están "rotos".
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Cinco razones para preocuparse por la Política sobre Prostitución de Amnistía Internacional
Por Darren Geist
Traducción de Liliana M. Forero Montoya para
el blog Traductoras para la abolición de la Prostitución

Una apuesta [la de Amnistía Internacional] que podría incrementar la trata de personas con fines de explotación sexual y reducir la calidad de vida de las personas en situación de prostitución.





Foto de Pierre Andrieu / AFP / Getty


El 26 de mayo, Amnistía Internacional lanzó su política de promoción de la despenalización de la prostitución adulta. En su informe, Amnistía enmarca la prostitución como "trabajo sexual", proxenetas como "legítimos empresarios del sexo" y a los prostituyentes como "clientes". Este abordaje de la prostitución es irresponsable y ha contado con la oposición de más de 600 organizaciones y lideresas defensoras de los derechos de las mujeres, derechos humanos y que combaten la trata de personas. En este artículo encuentra 5 razones por las cuales la política de Amnistía Internacional debería preocuparle:




1. Incrementará la trata de personas con fines de explotación sexual


Bajo el enfoque de Amnistía la prostitución no será legal (o legalizada y entonces regulada). En su lugar será despenalizada, con una limitada regulación o supervisión por parte del Estado. La prostitución ha sido despenalizada o legalizada en varios países, y los resultados han sido claros: la trata sexual y las actividades criminales se han incrementado o, en el mejor de los casos, permanecen constantes. Inclusive Ámsterdam ha tenido que imponer mayores restricciones en su “industria de la prostitución” para lidiar con el creciente crimen organizado. Dinamarca, donde la prostitución fue despenalizada en 1999, tiene cuatro veces más Trata de personas que su vecina Suecia, aunque Suecia tiene una población 40 veces mayor.


Estas conclusiones están respaldadas por tres recientes estudios de bases de datos globales. Los tres estudios — a World Development paper, University of Gothenburg study and NYU School of Law report — han encontrado que despenalizar la prostitución incrementa drásticamente la demanda de prostitución, al reducir el costo y el estigma asociado a la compra de sexo. Por ejemplo en Dinamarca, la demanda de prostitución aumentó en un 40% en un período de 7 años después de que se cambió la ley para despenalizar la prostitución. Sin embargo, la cantidad de “prostitutas voluntarias” no equipara el rápido crecimiento de los “consumidores”. En consecuencia, los proxenetas recurren a la trata de personas para mantener a sus “clientes abastecidos con sexo sin restricciones”.




2. Reducirá la calidad de vida para las personas en situación de prostitución, y obstaculizará los esfuerzos por brindarles protección y mejorar su atención en salud.


Amnistía argumenta que despenalizar la prostitución reducirá el estigma de la “industria”, mejorando así el acceso a la asistencia sanitaria y permitiendo que las prostitutas firmen contratos de trabajo y formen sindicatos de “trabajadoras”. Pero las afirmaciones de Amnistía no son compatibles con el peso de la evidencia.


La despenalización de la prostitución tiene típicamente el efecto que en economía y estándares laborales se llama “race-to-the-bottom”, donde las personas en situación de prostitución son presionadas a ofrecer más por menos. En Alemania, por ejemplo, a menudo las prostitutas deben permanecer 18 horas al día en los cuartos donde “trabajan”— difícilmente un “ambiente laboral sano”. De igual forma, deben ofrecer un rango más amplio de “servicios arriesgados”, incluyendo sexo sin condón, sexo anal, grupal, BDSM y realizar las fantasías de tortura o violación de sus “clientes”.


En Nueva Zelanda las mujeres en los burdeles han reportado que "los hombres ahora demandan más que nunca por menos que nunca. Debido a que el comercio está socialmente aceptado, no existe ningún incentivo para que el gobierno brinde estrategias de escape y atención para las mujeres que desean salir de esto. Estas mujeres están atrapadas." Intentos para conformar sindicatos de “trabajadoras” han fallado en Holanda y de acuerdo con un estudio del gobierno Alemán, muy pocas “trabajadoras sexuales” tienen contratos de trabajo. Todo esto resulta en el incremento de la explotación y el abuso de las personas en situación de prostitución.


Amnistía también argumenta que la despenalización mejorará el acceso de las “trabajadoras sexuales” a la atención en salud. Sin embargo, estudios de los gobiernos de Alemania (Germany) y Nueva Zelanda (New Zealand) revelan que ese mejoramiento no se presenta, de hecho, debido al incremento en la trata de personas y el empeoramiento de las condiciones de “trabajo”, la salud de las personas en situación de prostitución está en un mayor riesgo.




3. Ignora aspectos complicados sobre el consentimiento en la prostitución, la mayoría de personas en situación de prostitución son víctimas de explotación sexual.


En los últimos años el consentimiento sexual ha sido un tema álgido de debate — pero Amnistía ampliamente ha ignorado estas complejidades. Determinar qué se considera “prostitución voluntaria” es un tema bastante controversial. Sabemos que las personas en situación de prostitución provienen predominantemente de comunidades vulnerables. Sabemos que la “entrada a la prostitución” es a menudo precedida por un prolongado y sistemático trauma o vulneración, donde el abuso o la violación fueron las primeras experiencias sexuales de muchas de las mujeres en prostitución, y que la mayoría de ellas fueron víctimas de abuso y explotación sexual en su infancia y adolescencia. Sabemos que los explotadores sexuales seducen a sus víctimas, que sostienen relaciones “románticas” con ellas, antes de aprovechar ese apego para explotarlas sexual y comercialmente. También sabemos que las mujeres “entran en la prostitución” a edades muy cortas. Si bien establecer las cifras exactas es imposible, varios estudios controversiales han puesto la edad media de entrada de entre 12 y 14; otros han encontrado que la mayoría entró antes de los 18, y un estudio internacional encontró que el 47 % entró antes de los 18. Bajo la ley de protección a víctimas de trata de Estados Unidos (Under the U.S. Trafficking Victims Protection Act), cualquier persona menor de 18 años en prostitución es considerada una víctima de trata sexual. Sin embargo, el enfoque de Amnistía invisibiliza la historia de explotación sexual o la edad de entrada al “trabajo sexual”, considerando que la prostitución es “consensual” a partir del día en que la víctima cumple 18 años.


Amnistía se basa en un informe problemático realizado por una comisión global de PNUD (UNDP report), este informe es tan radical que inclusive el “vender sexo” por una adicción a las drogas no genera ninguna alarma: "El trabajo sexual no es siempre un acto desesperado o irracional, es una elección realista vender sexo para mantener a la familia, pagar la educación o una adicción a las drogas”. Aunque no todos los casos son trata sexual, es irresponsable considerar legitimar y despenalizar un tema tan plagado de explotación y abuso. Inclusive la “prostitución consensual” debe ser vista desde el contexto de la historia de explotación sexual de las personas en situación de prostitución y teniendo en cuenta que se trata de una industria predadora de las inseguridades y vulnerabilidades de principalmente niñas y adolescentes.




4. Alimenta la Cultura de la Violación.


El apoyo de Amnistía al comercio sexual alimenta la Cultura de la violación (rape culture) trivializando el sexo, debilitando la equidad de género (gender equality) y tratando el sexo como cosa (treating sex as something) que se puede comprar y vender (bought and sold). Sin embargo el sexo es — y debería ser — tratado diferente de otras actividades. Es un acto exclusivamente personal y privado. La violación es categóricamente peor que otras formas de violencia, precisamente porque es una vulneración más íntima. Los derechos humanos han promovido leyes contra la violencia sexual partiendo del principio de que la actividad sexual merece una protección especial.


Despenalizar la prostitución lleva a unos extraños (y moralmente problemáticos) problemas legales. Si “cliente” y “trabajadora sexual” llegan a un acuerdo sobre los “servicios” y el “cliente” va más allá de lo acordado, ¿se trataría como un incumplimiento de contrato, robo o violación? (theft of services or rape?). Si la policía está investigando el incidente, ¿ellos deberían en primera instancia atender el caso como una disputa contractual o un asalto sexual? Estos problemas son creados por el enfoque de Amnistía, en el cual el sexo es tratado como cualquier producto o “mercancía”.




5. Promueve una forma de libertarismo económico, típico anatema de derechos humanos.


En discusiones con Amnistía, ellos frecuentemente critican las restricciones a la prostitución como paternalistas, en tanto regulan la conducta privada de mujeres principalmente. Sin embargo, es la propuesta de Amnistía la que cambia la sexualidad del ámbito de lo privado a lo público. Una cosa es interferir en el ámbito privado, de las acciones individuales de la persona, y otra distinta que el gobierno regule la venta pública de productos y servicios.


El gobierno prohíbe un amplio rango de actividades económicas, y grupos como Amnistía usualmente abogan por regulaciones más robustas debido a sus preocupaciones por las violaciones a derechos laborales, condiciones de trabajo y abuso de trabajadores. Pero en este caso, la propuesta de Amnistía es despenalizar una industria conocida por ser altamente peligrosa, plagada de corrupción y violencia, frecuentemente, si no por definición explotadora sexual y con un alto riesgo de trata sexual. En su lugar, Amnistía debería adoptar el modelo Sueco o Nórdico (Swedish or Nordic), el cual ha tenido un gran éxito en reducir la trata y explotación sexual en la prostitución (sex trafficking and prostitution), al tiempo que amplía los servicios para las víctimas de explotación sexual .



La propuesta de Amnistía pervierte los principios de derechos humanos y derechos de la mujer. Sacrifica las preocupaciones y bienestar de la gran mayoría de personas en situación de prostitución, atrapadas en una brutal industria explotadora. Como resultado, Amnistía ha manifestado una posición que será de gran ayuda para proxenetas, tratantes y explotadores sexuales, y hará un gran daño a los derechos humanos de los hombres, mujeres y niñxs atrapados en la “industria del sexo”.

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