Bernie Sanders hace fantasear con un “socialista” en la Casa Blanca
Miguel Urbán, Amelia Martínez Lobo
6-8 minutes
Las
primarias del Partido Demócrata en Nevada fueron una contundente
confirmación del impulso que ha cobrado la postulación de Bernie Sanders
para alzarse con la candidatura presidencial del partido de la
oposición, tras alzarse con las preferencias en las convenciones de Iowa
y Nueva Jersey.
La composición demográfica y geográfica de la victoria de Sanders no
solo le coloca en cabeza de las primarias con claridad por primera vez,
sino que arroja serias dudas sobre la viabilidad de las demás
candidaturas. Ahora, las primarias se adentran en su semana definitiva,
donde el voto de las minorías y los jóvenes serán factores determinantes
para consolidar a un favorito.
Durante el último año, un ejército de cientos de voluntarios ha
recorrido Nevada puerta por puerta (más de 500.000 visitas en persona,
según la campaña) pidiendo el voto para Sanders. “Hemos juntado una
coalición multigeneracional y multirracial que no solo ha ganado en
Nevada, sino que va a barrer en todo el país”, dijo Sanders.
Las siguientes citas son en Carolina del Sur, donde no se puede ganar
sin liderar el voto entre los afroamericanos. Y es será la última
oportunidad del expresidente Joe Biden, al que las encuestas colocan
primero en el Estado, con un 50% de apoyos.
Pero inmediatamente después, el 3 de marzo, se celebra el llamado supermartes,
con primarias en 14 Estados que repartirán un tercio de los delegados
demócratas que van a elegir al nominado presidencial en julio. Ese día
votan California y Texas y se reparten 415 y 228 delegados
respectivamente (Iowa tiene 41, por ejemplo). Sanders, el socialista
Sanders, hoy senador por Vermont, ha logrado incorporar entre las
anquilosadas corrientes políticas dominantes de su partido, un conjunto
de reivindicaciones y propuestas englobadas en la definición de
socialismo democrático y que hasta ahora fueron consideradas herejes por
los aparatos que manejan los partidos estadounidenses.
La manipulación se entretiene permanentemente con centristas y
moderados que advierten que si Sanders es el candidato, Trump ganará la
relección. Viejos políticos , tanto republicanos como demócratas están
resucitando esa antigua táctica de acusar de rojo a Sanders y los suyos.
En EEUU, el mero apelativo de liberal tiene un sentido peyorativo
para imaginarios marcados y manipulados por las posiciones
conservadoras, el anticomunismo trasnochado y el verso de la liucha
contra terrorismo y el narcotráfico. La plataforma de Sanders está
orientada a la atención de las necesidades sociales de los más
desfavorecidos. Y eso, para los cogollos partidistas, es políticamente
impresentable.
Sanders, quien no cuenta con un sólido músculo financiero para llevar
adelante su campaña, está aún lejos de lograr la postulación, pero va
en buen camino, ,o que ha significado que las alarmas de la clase
política de su partido, que no han entendido o que rechazan de lleno sus
propuestas de la coalición multirracial y multigeneracional .
Sorprendentemente, hasta ahora las primarias han visto desaparecer
prácticamente la campaña del exvicepresidente Joe Biden y como principal
oponente a Sanders surge . Pete Buttigieg, un joven exmilitar y ex
alcalde de una pequeña localidad de Indiana, quien ha logrado el
respaldo de 20 delegados.
Uno de sus principales oponentes a Sanders es el multimillonario
Michael Bloomberg, ex alcalde de republicano Nueva York, pero aún ni
haber logrado, pese a sus recursos financieros y mediáticos, un solo
congresista de los 1.990 que se requieren para la postulación.
Sanders es un socialdemócrata que ha definido su tipo de socialismo como algo que tiene sus raíces en las políticas del New Deal de
Franklin Roosevelt. Estas mismas propuestas de Sanders hubieran sido
calificadas como centristas hace 70 años, lo cual demuestra el giro a la
extrema derecha en EU, desde que se impuso la agenda neoliberal con
Ronald Reagan.
Las propuestas pueden preocupar a las cúpulas partidistas, que se han
visto desbordadas por un creciente movimiento plural encabezado por una
coalición de nuevas y viejas fuerzas –sindicalistas, altermundistas,
activistas ambientalistas, defensores de derechos civiles, entre otros–
que rechaza el consenso neoliberal de las últimas cuatro décadas, y que
no les asusta declararse a favor de una opción socialista.
Paralelamente, se está abriendo paso un nuevo activismo de
organización horizontal, impulsado por y desde las redes sociales, que
no busca el “apoyo” de grandes corporaciones o capitalistas, sino que va
por minicontribuciones participativas.
Las encuestas han sorprendido al establishment: el 70 por ciento de los millennials (nacidos
en este milenio) dice que votaría por un socialista, y la mayoría de
los demócratas afirman que favorecen el socialismo sobre el capitalismo. Socialismo a lo gringo
En un país en el cual el concepto de socilaismo fue traducido como el
enemigo durante más de un siglo (las primeras redadas masivas de
migrantes en Estados Unidos fueron realizadas durante la Primera Guerra
Mundial justo para expulsar a radicales extranjeros como Emma Goldman;
en los 50 esta represión reapareció con el macartismo y la guerra fría), las definiciones son poco precisas.
Pero se puede afirmar, señala el analista David Brooks, que es un
rechazo al neoliberalismo y a favor de imponer los derechos sociales
sobre los derechos del mercado; un concepto basado en la solidaridad
social y la justicia económica. Sanders dice que el eje es que los
derechos económicos son derechos humanos.
El socialismo estadounidense en su sentido más amplio, sin diferir
entre los grupos más radicales y las reformistas, incluye un abanico muy
amplio de corrientes, movimientos y figuras relevantes de la historia
reciente estadounidense, como Martin Luther King, Albert Einstein, Helen
Keller, la gran sindicalista minera Mother Jones, el filósofo
afroestadunidense Hubert Harrison, la fundadora del movimiento de
Trabajador Católico Dorothy Day, el autor Jack London, Pete Seeger, Joe
Hill, Paul Robeson…
Tal vez sea efímera e ilusoria pero por ahora existe en torno a
Sanders una incipiente rebelión tierna y feroz que se atreve a imaginar
un país de pan y rosas para todos (frase de una líder
socialista/anarquista estadunidense de 1911). Mirko C. Trudeau . Economista del Observatorio de Estudios
Macroeconómicos (Nueva York), Analista de temas de EEUU y Europa,
asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, estrategia.la)
http://estrategia.la/2020/02/25/bernie-sanders-hace-fantasear-con-un-socialista-en-la-casa-blanca/
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative
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