¿Para destituir a Padrés? El Senado o los artículos 39 y 40
Hay exdesgobernadores del Partido Acción Nacional (PAN),
Partido Revolucionario Institucional (PRI) y Partido de la Revolución
Democrática (PRD) que, aún dentro del plazo de 1 año para llevarlos a
juicio político, gozan del encubrimiento de quienes entraron a su relevo
en Puebla, Chiapas, Veracruz, Tabasco, Tamaulipas y Guerrero. Son la
pillería política tras la descomposición irreversible del
sistema-régimen de Díaz Ordaz a la fecha. Ningún partido se salva de
haber propuesto presidentes municipales y gobernadores que abusaron del
poder, robaron y degradaron esa forma de gobierno. Y quieren más poder
para hacerse ricos de la noche a la mañana. Hoy, tres cuartas partes de
los municipios –botín de esos funcionarios– están financieramente
quebrados.
Quintana Roo ha tenido desgobernadores y presidentes municipales que compiten con los capos en dinero mal habido. Como el déspota ladronzuelo
Sabines en Chiapas; y Fidel Herrera o Mario Marín en Veracruz y Puebla,
respectivamente. ¿Y están en la cárcel? Nada de eso. Viven chapoteando
en sus miles de millones ¡de dólares! Se ocultan en sus mansiones, con
automóviles blindados y guardaespaldas. En Sonora, el panista Guillermo
Padrés Elías llegó al poder con su hermano y su cuñado, habilitados para
toda clase de cobros, comisiones, sobornos y cuotas de corrupción;
¡ahora cobra las actas de defunción si son solicitadas en la madrugada!
En la casa de gobierno donde vive guarda millones de pesos. Y cuando se
desapareció alguna cantidad de eso, mandó a la cárcel a una pobre mujer.
Se ha empeñado en robarse el agua del Valle del Yaqui (lo que lo
convertirá en un desierto) para llevarla a Hermosillo. Y los afectados,
ingenuamente, fueron a los tribunales para demostrar que el municipio de
Cajeme y otros conurbados sufrirán de escasez. Los jueces federales les
otorgaron cinco amparos, dos de ellos para detener la construcción del
acueducto. Pero Calderón lo apoyó para que incurriera en desacato
judicial (que lo hace merecedor de ser destituido) desde hace más de 1
año; y a la fecha sigue pasando por encima de los amparos. Es un desgobernador a lo bestia.
Corrupto política y económicamente. Hasta los uniformes para primaria y
secundaria ha vendido. Controla a los medios de comunicación con
amenazas o manipulando la publicidad. Y en nombre de dios, del Opus Dei y demás santos de su devoción tiene comprado al periódico El Imparcial.
Los sonorenses protestan contra Padrés. En diarios de circulación
nacional publican argumentos y réplicas. Y piden a la Suprema Corte de
Justicia de la Nación que atraiga el caso. Pero nada. Y entonces se
preguntan si no hay más remedio que ejercer la democracia directa
otorgada por los artículos 39 y 40 de la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos. O prepararse para morir de sed. El Senado de
la República también puede (y debe) declarar la desaparición de poderes
en Sonora; y habiendo transcurrido más de 2 años, nombrar un gobernador
interino. Es esto o los sonorenses van a una confrontación fratricida si
deciden “alterar o modificar la forma de su gobierno”, por ser
contrario a los principios constitucionales. Y apoyados en el Artículo
9, solicitar la destitución del ladrón de agua Padrés por abuso del
poder y desacato de resoluciones federales. El Senado tiene la palabra.
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